Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.
Hola a todos y todas las personitas que lean esto.
El capítulo anterior no tuvo mucha emoción porque, honestamente, fue mi preparación para este capítulo, que es la despedida de esta historia. Su epílogo es un poco raro, porque da lugar a muchas historias futuras. Aún así, supongo que es un divertido cierre, por lo menos para Nico y para Hanayo y su familia. El de Umi es un poco raro, y el de Maki ya había sido desde el capítulo pasado, éste es sólo el regreso de una vieja amiga de todos nosotros. Muy bien. Sin más, dejo de molestar.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separac ión de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 3: La verdad, al fin
30
Cambio de aires
Al fin de vuelta en su viejo territorio, Nico se sentó tranquilamente a disfrutar su trago, pensó que hasta la música de la horrible banda de la cantina de Toyama sonaba bien.
Había rumores de que había muerto en Oita, así que cuando entró a la cantina Shirome la recibieron como si fuera una heroína. Sus viejos amigos que no la habían acompañado en Oita, y los que la habían acompañado y se habían ido junto con You insistieron en invitarle bebidas; hasta sus hermanitas la esperaban en su típica mesa con un abrazo que sostuvieron por un largo tiempo.
Incluso ahora, después de meses de viajar por todas partes, seguía sin determinar a quién le debía su buena suerte; quizás a Rin y a su hermosa familia que la habían ayudado a cambiar de rumbo, o quizá a la indulgencia de Umi Sonoda. En ciertos aspectos, incluso Maki tenía que ver, pero seguramente de no haber decidido ayudar a Umi no hubiera salido tan bien librada. Si la almirante no hubiera confiado en que Nico aceptaría con gusto ser su espía, jamás habría logrado contactar a Rin, ni usar la extraña baliza para pedirle a You que las rescatara. Nico estaba segura de que todo el peligro provenía de la evidente rivalidad entre la testaruda de Maki Nishikino y Umi Sonoda.
Sin embargo, Maki tampoco le había hecho fácil escaparse de Tokio después de su encuentro en el hangar del puerto aéreo del Centro. Había mantenido a Nico encerrada en un Centro de Detención Civil hasta que pudieran confirmar lo que dijo sobre su escape de Oita. Incluso a la misma Maki le pareció sorprendente como Umi estuvo más que contenta de poder ayudar; la almirante peliazul ya veía a Nico como su infiltrada. En pocas palabras, Nico volvía a ser empleada de la comandante Nishikino y su trabajo era encontrar a Hanayo y a su familia. Les demostró progreso en la tarea tanto a Maki como a Umi, confiada en que las dos imperiales no tendrían tiempo ni mucho menos ganas de intercambiar notas.
Maki le había dicho que unas cámaras habían detectado a Rin en un puerto aéreo cerca del centro de Numazu, y a Nico casi le constó fingir no saberlo ya. Aún así, no había registros de que hubieran pasado por ningún puesto de seguridad. Para todo el imperio era sólo como si se hubiera desaparecido. Un reporte detallado que había llegado mucho después de la huida había reportado que una cápsula antigua había despegado poco después de que detectaran la imagen de Rin, sin embargo, la firma de la nave estaba encriptada y después de finalmente obtener la clave ya no la volvieron a encontrar. Evidentemente, Maki no estaba enterada de que esa misma cápsula había sido identificada por las tropas de Umi en Oita muchas veces, quizá porque Umi no compartía información de este tipo con su rival en el Cuerpo de Ingenieros, o con la rama militar en la que estuviera enlistada Maki en realidad.
Habían extraído varios mensajes de la computadora de comunicaciones del proyecto Brillo Eterno, pero los más tentadores de todos, los que intercambiaron Rin y Nico, habían pasado por tantos transceptores de la Holored que ya no era posible determinar la fuente original. Sin embargo, Maki identificó a la amiga de Rin, Ai Miyashita, como la persona que seguramente había ayudado a la familia de Hanayo a perfeccionar su escape.
Afortunadamente para Ai, Nico le había dado varias advertencias, por lo que la exploradora había dejado varios discos de datos repartidos entre sus colegas, aunque, como parte de su trabajo para Maki, Nico había tenido que localizar a la amiga de Rin, pero tomando sus precauciones logró dar una buena coartada a los investigadores imperiales, por lo que tuvieron que liberarla poco después de interrogarla. Nico pasó los siguientes meses buscando pistas del paradero de Hanayo y su familia, aunque realmente se dedicaba por completo a hacer todo lo contrario. Usando la baliza de comunicaciones que le había dado Sumiye, había logrado mantenerse en contacto clandestina con la guerrera de la libertad de Shimane, aunque la transmisión rara vez duraba más de pocos minutos. Nico tenía miedo de que Umi o Maki estuvieran monitoreándola de otras maneras.
Le dio un sorbo a su trago mientras pensaba. Ahí estaban sus hermanitas, y aunque no estaba convencida de haber logrado algo importante, si lo sentía así. Había hecho lo correcto en Shimane, y ahora estaba haciendo lo correcto por Rin y su familia. Además, estaba cerca de ser independiente después de años de estar subordinada a las órdenes del Imperio. A pesar de estar desempleada y sin más tripulación que sus hermanas, sería tan libre como siempre había querido ser, y por fin podría cumplir su sueño de formar un grupo de idols. Estaba bastante demacrada, tal vez debió haberlo intentado mucho antes. Pero aún le quedaba energía suficiente para intentarlo, y disfrutaría hacerlo. Disfrutaría su libertad, aunque tuviera que reportarle su falta de progreso a Maki y a Umi.
Nozomi había tenido razón en su última grabación, donde le dijo que Chikara muchas veces trabajaba de maneras misteriosas.
—Nico-chi. ¡Cómo te he extrañado! —le decía a través de la baliza, aunque la imagen era borrosa y ni siquiera era a color, podía ver brillar los ojos verdes de la testaruda líder de la ahora muerta CEPI a través de la imagen—. No, no, no. Tu nueva amiga con la que fuiste a Kochi no me agradó para nada. Pensé que cuidarías más tus amistades. Aún así, sin resentimientos. Sigues siendo mi contrabandista favorita; ya te castigaré cuando nos veamos de nuevo —Nico se asustó de la sonrisa maliciosa incluso cuando sabía que Nozomi ya no la volvería a torturar de esa extraña manera que ella tenía—. No, no, no. Definitivamente creo que ya no lo haré. Chikara actúa de maneras raras. Le di tu baliza a Sumiye-chan, sé que ella te la hará llegar cuando llegue el momento. Es única, como ya lo habrás podido notar. No sólo es para que veas estos mensajes o te comuniques con ella; mis balizas son para cada uno de mis elegidos. Tú eres uno de ellos, yo te elijo y confío en ti, aunque Eli-chi siempre me haya dicho que llegaría el momento en que te irías y me darías la espalda. Sé que tú no eres como Emma-chan, Shizuku-chan o Kanata-chan. Ellas tenían mis ideales, y estuvieron dispuestas a seguirme hasta el final, y por eso fallamos. Ahora, ustedes, Sumiye-chan, Haruka-chan, tú, el resto de mis elegidos, ustedes deben mantener viva la esperanza, el deseo de un día levantarse y ser mejores. Cuídate del Imperio y de la oscuridad que irradia, y cuida a Hanayo-chan y a todas las personas como ella. Son buenas personas. Lucha por la esperanza de personas como Hanayo-chan y su familia. Si tienes mi baliza es porque el tiempo y Chikara te volvieron a colocar en el buen camino. Haz todos tus sueños realidad, Nico-chi, de corazón te lo deseo. Chikara te dará su bendición, siempre lo ha hecho. Yo también te doy mi bendición, te deseo la felicidad.
Al terminar su trago, y su recuerdo, Nico se puso de pie y caminó al bar, donde sus dos hermanitas la estaban esperando. Se deslizó junto a ellas y les dijo:
—¿Qué les parece si ahora vamos en busca de otra aventura?
Las dos chicas le mostraron una gran sonrisa y le contestaron.
—Diríamos que ya era hora, Onee-chan. —Su sonrisa dijo todo lo demás. Se tomaron una de cada brazo, y se fueron de Toyama en busca de nuevos horizontes.
Umi llegó caminando nerviosa a la cima de la Cúpula, uno de los restaurantes más exclusivos de Tokio. A pesar de lo mucho que había intentado convencerse de que ella era fuerte y era la que estaba en control, no podía resistirse. La situación lo superaba; intentó pensar en lo patética que podía verse. A pesar de que la situación lo ameritaba, no se despojó por completo; vestida con su túnica azul ceremonial, con la insignia de almirante resaltando de un lado y la de Hogo del otro, atravesó el precioso umbral de cristal para entrar al establecimiento, después del quinto intento.
Temía que podía sufrir algún ataque, por eso mismo, llevó al extremo su regla de puntualidad y llegó al lugar media hora antes en vez de cinco minutos. Aun así, tan sólo faltaban diez para que la persona a la que había citado llegara. Reconoció a un par dignatarios de Honoka que estaban cenando ahí en ese momento, y, aprovechando el poco tiempo que le quedaba, se acercó para saludar a un general adjunto que le había ayudado durante la guerra. Finalmente, cuando realmente faltaban cinco minutos, regresó a la mesa y tomó asiento en el gabinete cercano a la ventana que había reservado desde hacía dos semanas. Desde la cima de Cúpula, se tenía una vista hermosa de Tokio, que incluía al antiguo Palacio Imperial, y al nuevo, que todavía estaba en proceso de remodelación.
Su invitada entró caminando un poco menos nerviosa que ella, la recibieron y la escoltaron con delicadeza hasta la mesa donde Umi ya estaba sentada. La almirante dejó que sus brazos reposaran sobre sus piernas antes de levantarse para hacer una reverencia completa ante la recién llegada. Después de que ambas se saludasen, tomaron asiento, y comenzaron a platicar.
—Te prometí que cuando regresara a Tokio te invitaría a cenar —comenzó Umi casi conteniendo el rubor, intentando sostener la mirada gris de su invitada, la abogada Nana Nakagawa.
—Así lo prometiste, Umi-sama. Es un placer estar aquí contigo —respondió la otra, burlándose un poco del nervio de Umi—. Tranquilízate un poco, Umi-sama. Si alguien nos viera no pensaría que estás en tu primera cita.
—No digas esas cosas, Nana-san— dijo Umi dejando de aparentar su nerviosismo—. Hay mucha gente importante en este lugar.
—¿Desde cuánto eso te preocupa Umi-sama? —dijo Nana con una sonrisa perspicaz—. No creo que a la Sentaku le moleste que estés dándote un tiempo entre tu ocupada agenda para cenar; después de todas las conquistas que has hecho por ella desde el fin de la guerra, debería de darte licencia de retiro de hecho.
—Aún no estoy lista para retirarme, Nana-san —dijo Umi intentando perder los nervios—. Aunque admito que el hecho de que mi puesto como militar se convierta en un título decorativo para transformarme en una mujer de política no termina de convencerme.
—¿Con todo y el increíble trabajo que hiciste como gobernadora? —le dijo Nana, sorprendida, o por lo menos lo parecía—. Permíteme decirte, que, por lo menos entre los tribunales, eres reconocida aún como la gobernadora Sonoda. Me imagino que en la marina y en el ejército se cuenta otra historia.
—Mientras la mayoría de los Hogos presumen el título como si fuera la joya más preciosa del mundo, creo que aún prefiero que mis méritos me definan. —dijo Umi—. Si en los tribunales me recuerdan como gobernadora, gobernadora seguiré siendo.
—¿Méritos como los que pasaron en Oita? El mayor Asaka, tu asistente ejecutivo, se negó a recibir mis transmisiones en todo momento —dijo Nana con una sonrisa calculadora.
—El mayor Asaka a veces puede ser un poco cerrado —dijo Umi con la misma sonrisa de la abogada—. Oita es mi mérito más reciente, es cierto. Me imagino que tu genio encontrará la forma de ayudar a la Alianza Corporativa metiéndome en un problema usando como excusa la incursión.
—De hecho, ya lo encontré. De dos maneras, si hablamos con exactitud —le respondió Nana manteniendo la misma sonrisa—. Aunque una me la diste tú misma. La Nube les tiró una montaña encima a los militantes locales.
—Disculpa que te lo diga Nana-san, pero esos militantes, como tú los llamas, no son más que criminales, escoria que causó problemas a los intereses de la Sentaku, y como sirviente de Honoka es mi deber superar esos obstáculos.
—Criminales, escoria —enumeró Nana—. Tú misma lo acabas de decir. No son militares; según los decretos emitidos cuando la guerra terminó, tú no tienes derecho a realizar ataques en contra de ciudadanos que no sean militares.
—Me temo que no hay ninguna prueba para sostener que disparé contra ciudadanos de Japón. Todos mis disparos fueron contra el Comando Estratégico de Oita, quienes, en su derecho de autonomía revocado en el más reciente decreto de la Sentaku, no eran reconocidos como ciudadanos del Nuevo Imperio del Japón. Las personas de Oita ahora, por fin podrán ser consideradas "personas".
Nana abrió la boca con sorpresa.
—¿Consideras que las personas que no pertenecen al Imperio del Japón no merecen ser llamadas personas?
—Nana-san. Yo lo considero así sólo porque las leyes lo consideran así. Abogados como tú han revisado y aprobado esa ley.
—Abogados como esos son los que no merecen ser llamados personas —dijo Nana con desdén.
—¿Lo consideras una falla en nuestro sistema de gobierno?
—Umi-sama. No estamos en un interrogatorio. Creí que platicaríamos.
La timidez de la almirante peliazul regresó como un torbellino violento que se apoderó de su repentina confianza.
—Perdóname Nana-san. Creo que no sé hablar.
Ahora fue la abogada la que perdió la sonrisa confiada.
—No, no gobernadora. No quise decir eso. ¿Te parece si ordenamos mejor?
—Como lo desee la invitada —dijo Umi, tomando la carta y poniéndola en manos de la abogada. —Confío en que tomarás la mejor decisión.
—¿Respecto a la comida? —dijo Nana, vacilando y cubriendo su cara con la carta.
—Respecto a todo —dijo Umi, intentando retomar la postura seria—. Tu criterio es infalible Nana.
La abogada frunció el ceño ligeramente antes de convertirlo en una amplia sonrisa.
—Está bien Umi-san —dijo Nana—. Acepto.
Maki marchó desde su transporte hasta sus aposentos privados en el centro de mando de Okayama. Se había encargado de que una escuadra de soldados revisara el cuarto en busca de cualquier dispositivo de audio o cámara que le hayan podido colocar Kotori o Umi, pero el resultado había sido negativo. Reflexionó acerca de cómo ella había hecho lo mismo con Pana. Su Pana era demasiado inocente para sospechar que su habitación estaba repleta de cámaras y micrófonos aún después de que había intentado limpiarla. Después de colocar tantos dispositivos para espiar a otras personas, se sintió espiada ella misma.
Sacó su comunicador personal de su cajón de objetos personales, el verdadero, no el que guardaba para simular frente a las interferencias que seguro había generado la Comisión para Preservar el Orden. No quería que nadie se enterara de su conversación, mucho menos la Hogo que había estado tan al pendiente de ella. Cuando lo tomó, vio la diadema que le había dado Pana hacía muchos años. Volvió a sentir coraje. Pana. Su amiga que la había abandonado por miedo a la grandeza. La brillante cristalógrafa mediocre en sus aspiraciones. Dio un suspiro y tomó el auricular en forma de chícharo. Lo colocó en su oído y tomó el pequeño micrófono en su mano. No le gustaba poner en peligro su carrera con este acto de alta traición, pero tampoco quería que su carrera fuera arruinada por una persona como Umi Sonoda.
—¿Me escucho claro? —dijo, comenzando a hablar al micrófono—. Es la primera vez que tengo que usar esto en un lugar con tan poca señal de Holored.
—Se escucha perfectamente —dijo la voz desde el otro lado del comunicador. —¡Qué placer recibir un mensaje de su parte, Nishikino-san! Ojalá usted también tuviera su comunicador tan a la mano como tengo yo el mío, si el mensaje lo hubiera enviado yo hubiera tardado días en escucharlo.
—No sea quejumbrosa, capitana —dijo Maki intentando mantener el tono frío. Realmente le daba gusto escuchar la voz del otro lado del comunicador —. Por cierto, se me olvidó felicitarla por su ascenso.
—De hecho, le queda corto Nishikino-san. La gestión durante la ausencia de la Hogo Sonoda me consiguió otro ascenso. —dijo la voz con orgullo—. Provisional, pero me encargaré de que no sea así. Mayor Sakurachi, ¿qué le parece? Me gusta cómo suena, pero de usted aprendí a buscar el grado que sigue.
—Sólo te puedo dar mis felicitaciones Riko-chan —dijo Maki con una sonrisa de orgullo—. ¿Puedes creer que Nico-chan realmente creía que te había mandado liquidar? Aún así, no me convenía que supiera que estabas viva.
—Pobre Nico-san, siempre fue demasiado crédula. Por lo que entiendo, ella fue la que causó tantos problemas en Oita. ¿Me equivoco? —dijo Riko con una sonrisa calculadora tan típica de ella como de la misma Maki.
—¡Sólo por eso le permití volver a trabajar para mí! —dijo Maki riéndose por lo bajo—. Fue más que un dolor de cabeza para la molesta de Umi. Me dio meses para poder mover recursos sin su molesta mirada, y de paso también te dio tiempo para hacerte cargo de los asuntos de Shimane.
—Afortunadamente no ha investigado nada acerca de mi historial de relaciones con usted, Comandante, podría haber causado problemas.
—Te dije que escondí bien tus huellas. —dijo Maki, luego reconsideró—. ¿Ahora que ya regresó siguió dejándote a cargo de todos los asuntos internos del gobierno? Está muy ocupada vigilando las operaciones aquí como para poder tener tiempo de todo.
Riko frunció la mirada, hasta volverla seria.
—No delega casi nada, Nishikino-san. Se hace cargo de todo lo relacionado con sus recursos —dijo con voz desanimada—. No sólo eso, tiene bajo estricto control todo lo relacionado con movimientos de insurgencia. Desacreditarla de ese modo no será nada fácil.
—No tiene por qué serlo —dijo Maki—. Ten paciencia Riko-chan, sigue manteniendo tu puesto al lado de Umi. Con el tiempo se dará cuenta de que no puede manejarlo todo.
—Ahí está el problema. El oficial ejecutivo de su crucero flotante, el Mayor Asaka, ha estado causando problemas aquí en Shimane. Investiga demasiado. Es un hombre rígido, aún para ser militar. No puedo hacer ningún movimiento que pueda ayudarme a ganar prestigio con él rastreando todo lo que hacemos.
Maki torció la boca con desagrado.
—¿Qué hay del plan secundario?
—La Hogo Sonoda estuvo en Tokio hace poco para platicar con la señorita Nakagawa. Se notaba bastante nerviosa, incluso para ser ella. Creo que es posible lograr algo a través de ella.
—Entonces no quiero más detalles, Riko-chan. Actúa como consideres conveniente, no por cualquier cosa despaché a mi mejor agente para trabajar como mi propia mano dentro del gobierno de Umi. Esa mujer terminará cediendo todo el poder de la estación a mis manos. La vamos a hundir, Riko-chan. Y cuando eso suceda, la estación ya estará operativa.
—¿Y entonces me dará mi recompensa? —preguntó con ansiedad su antigua asesina.
—Yo siempre cumplo Riko-chan. Sigue ascendiendo, mayor. Y te prometo que cuando menos te los esperes, serás la Hogo Sakurachi.
—Entonces me encargaré de la Hogo Sonoda y de la señorita Nakagawa personalmente.
—Haz lo que sabes Riko-chan. A pesar de todo, Umi es una mujer débil si del corazón se trata.
—Eso haré, Nishikino-san. Le prometo que estaré al pendiente.
Maki reconsideró. Una chispa de esperanza surgió en ella.
—¿Qué tal la otra misión que te encargué?
—Me temo que ha sido un rotundo fracaso. Mandé registrar toda la región, y no hay ni la más mínima pista de la doctora Hanayo, ni de la nave de la firma encriptada que me envió. ¿Qué sucede? Por lo que veo ya no confía en Nico-san.
—Confío en ella sólo lo suficiente, Riko-chan. Umi no es tan tonta como para dejar que se le cuele una contrabandista tal como me lo describió Nico. No me gustaría enterarme de que Umi la está usando como su propio dispositivo de audio.
—¿Qué haremos entonces, Nishikino-san?
—Tú sigue acatando tu papel de militar leal a Umi; yo seguiré dando progresos al gobierno en Tokio. Y tarde o temprano encontraremos a Pana y la haremos terminar lo que empezó
Hanamaru miraba por las ventanas del ferry que las iba a llevar a su nuevo hogar. Había demasiadas luces. No podía contarlas, pero sabía que algunos eran botones, otros eran sensores, y tal vez otros eran cristales brillantes como los que siempre tenía su mamá.
—¿Cuál es zura?
—No se alcanza a cer todavía —le dijo You.
—Pero, ¿podemos ir?
—Vamos a ir, estamos en camino.
—Por la velocidad del sonido.
—Sub-sonido —le sonrió a la niña.
—Sub-sonido zura —se corrigió a si misma —. Entonces, ¿si iremos?
—Claro que iremos. Contémosle a tus padres.
—La niña se desabrochó las correas de seguridad y dejó sus botas en la plataforma. You se levantó de su asiento y le tomó la mano para conducirla a otra sección de ferry.
Su mamá y Rin-chan estana paradas junto a una ventanilla de cristal. Estaban abrazadas. Sonrieron al verla con You; mamá se agachó para recibirla con los brazos abiertos.
—Ven aquí Zuramaru —dijo.
Ella corrió y mamá la levantó casi a su altura, pero no tal alto como You.
—¿Qué opinas Zuramaru? Nos mudaremos a Akusekijima. ¿Te gusta?
—¿You-chan va a venir a vivir con nosotras zura?
Mamá miró a You y sonrió.
—You es una piloto muy ocupada, pero seguro que algún día vendrá a visitarnos, ¿verdad You-chan?
You asintió con la cabeza; sus ojos sonrieron.
—Alguien tiene que cuidarlas allá —Miró a mamá—. Los habitantes son gente buena, pero me temo que de fuera no todos lo son. Te admiro Kayo-chan. Los admiro a todos ustedes por luchar. Son mis héroes. Personas como ustedes me inspiran a seguir exponiendo las intrigas del Imperio —hizo una pausa, miró a Hanamaru—. No todos entienden los sacrificios necesarios para detenerlos. Si no aprovechamos cada oportunidad, cada secreto y arma disponible para detenerlos, ¿cómo podremos dar la cara frente a nuestros hijos? ¿Cómo podemos ofrecerles un futuro lleno de tanta injusticia?
You volteó hacia Rin-chan y le dio una pequeña cajita de metal, que parecía una brújula como las que solía usar en Wakkanai.
—Mientras tanto, tomen esta baliza de comunicaciones. Rin sabe que es única. A prueba de la holored. Úsenla si necesitan contactarme algún día.
Hanamaru pensó en su cuarto en Uchiura.
—Extraño a Dia-san, mamá.
Mamá extendió la mano para apartarle el cabello de la cara.
—Yo también la extraño, Zuramaru. Tal vez algún día volvamos a ver a Dia-chan.
Hanamaru asintió, aún pensando en Dia-san.
Rin-chan miró a mamá sin sonreir.
—Supongo que no estamos hechas para ser nómada después de todo nya —dijo.
—Es curioso oírte decírlo —asintió mamá, también sin sonreír—. Pero las tres somos un equipo. Lo lograremos.
—Kayo-chin, ¿tienes algún remordimiento? —preguntó Rin-chan.
—En absoluto —dijo mamá.
Hanamaru observaba y escuchaba. No sabía qué o quién eran el Imperio, pero no le gustaba a mamá, a Rin-chan o a You. De alguna manera el Imperio las había obligado a abandonar todos sus juguetes, la ropa de mamá y otras cosas. Y también a Dia-san, que no tendría mucho que hacer sin ellas. Pero se sentía segura y abrigada en los brazos de sus mamá, y You-chan era su nueva amiga.
Mamá y Rin-chan eran buenas, y también You-chan. Y ella también. Eran buenas como Akiko de La Escalera Milenaria. Si se esforzaban mucho; tal vez encontrarían ese hogar que tanto buscaban.
Gobi Kunikida, el responsable de todo el servidor local de la resistencia de Shimane, miraba caminando en círculos alrededor de él sin detenerse. Aún sin querer llevar la cuenta, ya era la vigésima vuelta que registraba en su contador mental en tan sólo quince minutos que llevaban en la misma habitación. Sumiye, You, más bien, los alcanzaría pronto. Se había quedado en la habitación del fondo dentro de la casa que servía como guarida provisional de la resistencia, sola. Les prometió que tendría una sorpresa.
—Tsuki-chan —le dijo después de contar tres vueltas más—. Si sigues dando y dando vueltas, vas a terminar mareándome más de lo que tú ya estás.
Tsuki paró en seco y le dedicó un cuarto de sonrisa. Incluso eso era raro en la castaña de ojos púrpuras, así que lo sintió casi como un halago.
—Gobi… —empezó con lo que él sintió como un largo sermón—. Sumiye-chan tiene que venir pronto. Ya me está hartando tanto esperarla. No podemos estar esperando; tenemos que ser rápidos. Ser rápidos es lo que nos ha dado nuestra fuerza como movimiento. ¿Sabes qué? Creo que iré a buscarla.
El hombre que permanecía sentado, que siempre estaba sentado, no opuso resistencia. Recordó que a Tsuki, a pesar de haber sido la hermana de su esposa, no la había conocido hasta que You la había liberado después de que la Sentaku se autoproclamara. Su esposa, la verdadera, no You, le había hablado a menudo de su hermana, que había desaparecido aun desde antes de la invasión de los separatistas a Shimane. Después de que You los hubiera ayudado a liberar la prefectura durante la invasión de Eli Ayase, seguramente Sumiye también le hubiera regalado su identidad sin dudarlo a su prima. Se quedó pensando con melancolía. La libertad de Shimane había tenido un precio muy alto. Y ahora estaba subyugada de nuevo.
Tsuki regresó un par de minutos después, casi arrastrando a la antigua maestra Iluminada; a pesar de todo, You venía sonriendo.
—¿Qué tal, Gobi? —saludó You cuando llegó, acercándose a él y tomando los mangos de la silla de ruedas— Tsuki-chan me dijo que estabas desesperado; que no podías esperar a que saliera.
El hombre rio levemente.
—Si es lo que Tsuki-chan dice —dijo, luego volvió a adoptar un semblante serio y dijo—. Sumiye-chan, tenemos un problema con el grupo que se manifestó afuera de las oficinas de Seguridad en Shimane; parece que los retuvieron, mínimo fue lo que pude averiguar, pero he perdido pista de todos los del grupo. Temo lo peor.
—Empezamos con malas noticias entonces —dijo You, soltando el respaldo y jalando una de las sillas de la habitación hacia donde estaba él. Acercó una para Tsuki, aunque se quedó vacía. —¿Nada dentro de las instalaciones? ¿No tenemos algún conocido que pueda ayudarnos a averiguar algo?
—Estoy en ello, pero nuestro contacto no se ve muy optimista al respecto.
—Que siga buscando Gobi —le dijo Tsuki todavía caminando en círculos al simpático hombre castaño.
—Precisamente temía esa clase de malas noticias. —dijo You, recargándose el mentón en sus manos —. No hemos tenido buenas noticias en bastante tiempo.
—¿Qué se ha sabido de Oita? —preguntó su falso esposo—. Lo último que supe fue que había sido una "transición complicada". La Hogo Sonoda aseguró que el Hogo de la región se haría cargo.
—Así que Sonoda no quiere dejar desamparada nuestra región, ¿entonces? —preguntó casi de manera irónica la prima de You. —¿Está aquí en Shimane?
—Parece que ha estado concentrando sus esfuerzos en Okayama, es difícil conseguir contactos ahí —dijo You cabizbaja.
—Es más que imposible. Ese lugar es inhabitable —dijo Gobi.
—¿Y por qué quisiera concentrar sus esfuerzos ahí entonces? —preguntó impacientemente Tsuki.
—Algo oscuro se está gestando en Okayama. —dijo You—. Nunca supimos que terminó sucediendo con la colonia de la general Ayase.
—Pero tarde o temprano llamará la atención —dijo Gobi—. Investigaciones, los grupos más grandes que nosotros. Ellos se encargarán de que todos sepamos.
—Umi no es tonta. No dejará que se gesten demasiadas sospechas —dijo You—. Tarde o temprano regresará. Pero no todo son malas noticias, les dije que tenía algo bueno que contarles. Bueno, si tengo algo, pero no está aquí. Nos espera en las viejas catacumbas.
—¿Las viejas catacumbas? —preguntó Tsuki con incredulidad.
—No creí que fuéramos a regresar ahí en algún momento —dijo Gobi mirándola con incertidumbre.
—Tranquilo Gobi. Esta vez no será tan problemático ayudarte a entrar. He realizado adecuaciones; les sorprendería en lo que he estado trabajando. La guarida que hizo el comando de Oita me dio una idea, y decidí llevarla mucho más allá de lo que fuimos capaces de llevarla en la pobre prefectura de Oita.
—¿Así termina todo, Sumiye-chan? ¿Volvemos a las profundidades?
—Creéme, lo que verás no tiene precedentes. Incluso a Tsuki-chan le sorprenderá.
Era cierto. En cuanto habían pisado el nuevo centro de comando que habían hecho cientos de metros bajo la capital de Shimane, Gobi quedó maravillado, pero la prima de You era más difícil de convencer.
—¿Esto es lo que tenía que sorprendernos? No se diferencia mucho de las bases originales de la resistencia duranta la invasión separatista. Apenas y le llega a los talones a lo que hicieron en Oita.
You la miró con una sonrisa.
—Es que no lo has visto todo, Tsuki-chan. Esta sólo es una fachada. Mira, Gobi ya ha visto el panorama completo. Mira esa pantalla.
El monitor mostraba una red de túneles que se expandían aún cientos de metros más abajo, con salidas al mar, con enormes bodegas, con fábricas de procesamiento de alimentos; era prácticamente un búnker del tamaño de una ciudad. Y en los extremos, enormes taladros del tamaño de remolques hacían túneles de kilómetros de largo.
—Como podrás ver, esto ya no es una simple operación menor. Vamos a conectar toda la prefectura bajo la tierra; y no termina ahí. Ya tengo gente en varias prefecturas de la región haciendo lo mismo. Nada de esta magnitud, pero son bases enormes. Es el nacimiento de una verdadera resistencia.
—¿De dónde sacaste los recursos para hacer todo esto?
—Los recursos no son tan importantes como las personas. Cada vez somos más los que nos hartamos del Imperio y de sus métodos. La presidenta Konoe fue muy generosa y nos permitió usar los dos taladros mineros que la Alianza Corporativa dejó aquí en los tiempos de la invasión. Además, nos envió un cargamento con combustible para operarlo para hacer un túnel que cubra toda la ciudad. Lo que más necesitamos en este momento es una excusa para tener soportes; de lo contrario, sólo vamos a hundir a la ciudad y a nosotros con ella.
—¿Cómo es que se puede respirar con normalidad aquí? —preguntó Gobi, sorprendido.
—Ni siquiera yo lo sé. Han hecho un increíble trabajo.
—Y bueno, ¿cuál es el punto You-chan?
—El punto es que esto, Tsuki-chan, Gobi, esto, es el nacimiento de una resistencia. Seremos el mayor dolor de cabeza del Imperio a partir de ahora. No sólo el túnel ha dejado de ser una operación menor; nuestra lucha también ha dejado de serlo. Hoy, nace el Movimiento Chugoku Libre. Comenzaremos por Shimane, pero me encargaré de que esta chispa llegue a cada rincón de la región. Y una vez que lo hayamos logrado, me encargaré de que la chispa llegue a cada rincón de Japón. Ya hemos dejado que el Imperio se mueva a sus anchas por demasiado tiempo, llegó el momento de que pintemos nuestra línea.
—Cuenta conmigo —dijo Tsuki, casi de inmediato, dejando incluso de caminar en círculos—. Ya llegó el momento de que esos desgraciados paguen, uno por uno. Hoy los de Shimane, mañana, la misma Honoka.
—No lo veamos como una lucha sanguinaria —dijo Gobi, recostándose en el respaldo de su silla—. Veámoslo como una revolución. Un cambio para regresar al buen camino.
—Si que eres raro Gobi, casi siempre es al revés —dijo Tsuki, permitiéndose una media sonrisa—. Un camino para conseguir un cambio.
—Más bien es una luz, —dijo Sumiye Kunikida, la naciente revolucionaria—. Dejemos que luz vuelva a nuestro suelo.
Fin de la historia
No preguntaré mucho. Me encantaría conocer su opinión de esta historia que finalmente finaliza. Y con el increíble numero de 155,000 palabras, esta es también, a su vez, la primera historia que termino formalmente en Fanfiction. Creo que mi historia original se quedó cerca de esa cantidad, pero eran como diez capítulos menos. Escribía un montón cuando iba en tercero de secundaria. A pesar de lo desapercibida que ha pasado esta historia, deben saber que me enorgullezco mucho, y de todo corazón agradezco a todas las personas que me han acompañado en este viaje a un universo tan diferente y tan bizarro.
Sin nada más que decir. Yo soy Aramaru, les doy las gracias a todos y todas. Es un honor haber llegado hasta aquí, y espero que tengan una muy buena noche. Oyasuminassan.
Pd: La verdad es que sólo me faltan veinte palabras para llegar a las 155,000 que dije hace cinco segundos
