Symphogear no me pertenece, es de sus respectivos dueños.


-Bien, bien, una idea para una nueva canción... ¿que estaría bien? ¿Una canción de auto superación? No, ya lo he repetido mucho- arrugo y tiro de nueva cuenta la hoja donde estaba escribiendo- ¿de amor o desamor? No, no...Debe ser algo con más...espíritu...

Así era como Kazanari Tsubasa escribía. Su bote de basura lleno hasta el tope con sus ideas rechazadas, migas de borrador en todas partes, su lápiz estaba a punto de acabarse. No solía usar su laptop ¿por qué? Le parecía poco inspirador escribir ahí, no lograba el mismo efecto o simplemente no se sentía igual.

Suspiro y se estiró, ya estaba cansada, estaba en esa silla desde las ocho de la noche del día pasado, ahora eran pasadas de las cuatro de la mañana. Aun le faltaba escribir tres canciones más, lo peor del caso es que en la noche se sentía muy inspirada y con unas inmensas ganas de escribir un disco completo; Pero después de las doce de la mañana su inspiración se había ido y no ayudaba que su mánager le llamara a las once de la noche para informarle que necesitaba con urgencia ¡cinco canciones más antes de las diez de la mañana! Así que tuvo que rechazar el cobijo de los brazos de María para escribir las canciones que necesitaba.

- ¿Por qué no puedo terminar de escribir? Dios…-se froto las sienes y suspiro pesadamente- No dormiré tranquila si no termino de escribir esto…ese Ogawa, a la próxima que me marque a esta hora ni le contesto –bufo frustrada- ¿Por qué no logro simplemente escribir algo y ya?

No importaba cuando lo intentara, no lograba que sus ideas fluyeran, su frustración aumentaba a cada tic tac del reloj, si ese aparato no dejaba su insoportable ruido lo rompería con su Ame no Habakiri sin importarle los regaños de su novia.

- ¿Tsubasa? –hablando de la reina de roma o más bien de su corazón. La voz perezosa de la pelirrosa la llamo desde la puerta del estudio donde estaba trabajando la menor- ¿sigues escribiendo?

-María –se giró con pereza para verla con una cansada sonrisa- Si, aun continúo.

- ¿Estas consiente que son las cuatro de la mañana? –arqueo la ceja mientras la menor solo le sonreía cansada.

-Lo sé, María -hablo con pesar.

-Tsubasa, puedo ver la fatiga de tus ojos desde aquí, ven, vamos a dormir –le sugirió amablemente.

-Mejor ve a dormir tú, terminare muy tarde a mi parecer -alzo los brazos hacia el techo para estirarse y soltar así una pequeña queja- aún me faltan tres canciones.

-Puedo ayudarte si así lo deseas, no me molestaría hacerlo –con unos pasos perezosos se acercó a Tsubasa.

-No es necesario, puedo hacerlo sola.

-Eres demasiado terca como para aceptar mi ayuda –la mayor frunció levemente el ceño ante la leve sonrisa de su pareja.

-No es eso, es que debes estar cansada, la primera parte del día te entrevistaron y la otra parte del día saliste con Akatsuki y Tsukuyomi –mantuvo su leve sonrisa y tomo las manos de la ojiverde que amenazaban con levantarla de la silla- ve a descansar, yo estaré bien, estaré contigo en unos minutos.

-Eres pésima mentirosa, Tsubasa –negó levemente- te conozco, estarás aquí hasta que termines y no iras a dormir –la mayor soltó un profundo suspiro al ver la leve risa de la menor- ¿me lo negaras?

-No puedo negarte que me conoces muy bien, pero te prometo que iré contigo en unos minutos, te doy mi palabra- amplía su sonrisa en un intento de que María se fuera a descansar.

-Creo en tu palabra, por eso mismo es que te quedaras hasta tarde para cumplirle a Ogawa el pedido de las canciones.

-Lo prometo, no tardare.

-No prometas en vano –la mayor quito sus manos del agarre de la peliazul y con ellas acaricio su mejilla- Tsubasa, vámonos a dormir.

La menor negó suavemente con la cabeza- No María, debo terminar –sonrió con pesadez, aquella caricia la estaba comenzando a dormir, pero no podía darse el lujo de dormir.

-Eres demasiado terca –alejo sus manos y se giró para tomar los papeles que Tsubasa tenía regados por el piso- incluso cuando escribes eres muy desordenada.

-María, por favor, no los recojas… -murmuro con pena- yo lo puedo hacer.

-Se que puedes, pero estas tan absorta en eso que no te das cuenta del desorden que tienes aquí. Te puedo apostar que no te habías dado cuenta hasta que comencé a limpiar –dijo con una leve mueca mientras tiraba los papeles en el segundo bote de basura que la ojiazul tenía en su estudio por si necesitaba tirar más basura.

-Yo…

-No lo lamentes, se cómo eres cuando escribes. Una ermitaña total –volvió a negar y poso sus manos sobre los hombros de la menor para hacerle un leve masaje- Tsubasa, estas muy tensa…

-Es…es que no me he levantado de este asiento en un buen tiempo… -pronuncio pausadamente. Aquel masaje le venía como anillo al dedo.

-Entonces, ¿Por qué no descansar, aunque sea por unos minutos? –dijo la pelirrosa al momento de plasmar un beso en el cuello de la menor.

-N-no puedo…debo terminar…-hablo con fingida determinación.

- ¿Debes? ¿Tengo que recordarte que tienes hasta las diez de la mañana para entregarlas? –antes que la menor volviera a tomar su lápiz, la pelirrosa se lo retiro bruscamente- por el amor a Dios, Tsubasa debes descansar –molesta se posiciono enfrente de la menor.

-Necesito terminar, no puedo dormir hasta que lo termine –le dijo con una retadora mirada.

-Pero bien puedes dormir y despertar temprano para terminarlo –contesto con esa misma mirada. Si Tsubasa quería jugar, ella también lo haría.

- ¿Qué tiene de malo desvelarse para terminar mi trabajo?

-Desvelarse es muchísimo peor que no cenar pasado de las nueve.

-Ya te dije que no es saludable cenar después de las nueve -alego la Kazanari en defensa de su más arraigada tradición.

-Tampoco es saludable no dormir a tus horas. Se te van a atrofiar tus neuronas -María en un pequeño arrebato, le golpeo la frente suavemente con su mano.

-Es igual a cuando estas con el celular -Tsubasa encogió sus hombros sin darle importancia a los comentarios de su novia- te atrofias las neuronas y la vista.

-Oye, yo no me he metido con tus consolitas baratas- se cruzó de brazos para verla aún más molesta.

-Barato tu maquillaje –rebatió Tsubasa- mis "consolitas" tienen de barato lo que tiene de inteligencia Tachibana.

-Te estás burlando de tu amiga, ¿lo sabías?

-No es tu amiga si no te burlas de ella –le saco la lengua en un gesto sumamente infantil.

-Eres imposible cuando te pones así –bufo y se propuso a recoger los apuntes y escritos de la peliazul- solo cuando estas cansada actúas así de infantil.

-Hey, ¿Qué haces? –pregunto entre molesta y desconcertada.

-Limpio para que te vayas a dormir –dijo como si fuera lo más evidente del mundo- te llevare, aunque sea a rastras. Necesitas dormir, estas tan cansada que no te diste cuenta que escribiste "quiero un mundo de destrucción, donde los cojines vuelen y nos maten a todos" –María negó mientras terminaba de leer ese papel.

-Tú puedes ir a dormir si así lo deseas –Tsubasa se cruzó de brazos- no me necesitas para ir a dormir.

-Tú sabes que… -desvió la mirada con un evidente sonrojo- no puedo dormir si no estás conmigo…

-María...-estaba a punto de rebatir, de decirle algo para que se fuera a dormir, pero a unos milímetros de distancia se encontraba el rostro de María que la miraban inquisitivamente- ¿M-María?

-Eres una espada muy complicada –sonrió levemente y planto un tierno beso en los labios de Tsubasa- ya deberías saber que mi debilidad es esa cara de perrito desconcertado que pones –volvió a sonreír y de nueva cuenta estrecho sus labios contra los de la menor.

El cansancio de la peliazul más ese beso simplemente la embriago. Claro que los besos de María le resultaban su mayor delirio y tentación, pero en su fatiga aquel roce se había sentido como el mayor calmante jamás inventado.

Poco a poco, la pelirrosa se fue enderezando, atrayendo a su vez los labios de Tsubasa que anhelaban con fuerza los de María, pues no los había probado en todo el día anterior por la agenda tan ocupada que mantenían las dos. Sus labios eran, en ese momento, una droga que necesitaba para poder estar tranquila.

Con sutileza movimientos, María aparto los brazos de Tsubasa que se habían posado en su pronunciada cadera.

-Si quieres más, tendrás que venir a dormir conmigo –pronuncio la ojiverde con una cautivadora sonrisa.

-Pero…las canciones- la cara de la peliazul parecía de nueva cuenta como la de un perrito al que le dejas sin comer.

-Mañana te ayudare a escribirlas, lo prometo –con esa encantadora sonrisa tomo la mano de Tsubasa y la guio hasta su habitación.

-Porque… ¿Cómo le haces para salirte con la tuya? –la menor sonrió resignada.

Al fin y al cabo, ¿Quién en su sano juicio le diría que no a María?

-Es un secreto Tsubasa, es un secreto –rio levemente- tendrás que averiguarlo con el tiempo.

-Espero no tardar en descubrirlo. Me gustaría saber cómo logras dominarme así -comento la Kazanari al soltar un suspiro resignado- si lo supiera, ya no lo lograrías.

-Créeme, no lo descubrirás -la risita victoriosa salió cuando supo que había ganado.

¿Qué pasaría con nuestra particular pareja? Me gustaría decirles que se levantaron a las ocho de la mañana y como una épica pareja terminaron cada una de las canciones como las dos mujeres empoderadas que son… Pero no, el cansancio de Tsubasa fue tan grande que termino durmiendo hasta las dos de la tarde, la única que se levanto fue María y con tal de no despertar a su pareja, llamo a Ogawa para pedirle mas tiempo.

El joven manager acepto, no tenia de otra, era aceptar o tener que ser perseguido por Kirika y Shirabe para enseñarles a caminar por el agua puesto que esa fue la amenaza que María le impuso para que accediera.


Y en… fanfic cortos que escribes desde hace años, pero apenas te acuerdas que debes de subirlos… ¡aquí uno de ellos! Según esto, este lo escribí hace tres años… Wow, aun tenia esperanza en mi misma en ese entonces jaja.

Lo dejé olvidado en el baúl de mi laptop; pero ahora que lo estaba revisando en lo que terminaba unos trabajos dije, ¿Por qué no? (Aunque debería estar trabajando en "The Nanny" …) No recordaba que fuera tan corto… Deberé trabajar para que sean mas grandes y graciosos. No le agregue mucho y es bastante simple porque quería respetar a mi yo del pasado y que no me intentara asesinar con una maquina del tiempo que podría construir en un ataque de ira irracional por cambiarle las ideas.

Bueno, sin nada mas que decir, ¡me despido! Gracias por leer, alguna duda o sugerencia no duden en comentarla n_n