Shaman King no me pertenece.


Anna sintió el mayor mareo de su existencia cuando salió de los Grandes Espíritus: al paso que iba no podría ocultarlo mucho más. Además, tenía muy claro que Yoh no sabía cómo ocultar las grandes noticias a sus mejores amigos, por lo que entre menos se demorara en contarles, tendría un problema menos en la cabeza. ¿Cómo es que algo tan básico como un condón no se les había pasado por la mente? Estúpidos y mil veces estúpidos. Levantó su rostro y vio a una gran cantidad de personas; jamás pensó que su poder espiritual le permitiera invocar a tanta gente y mucho menos dentro de la esencia más importante del universo. Solo esperaba que la criatura en su vientre no se viera afectada por tanto movimiento y energía utilizada.

Casi vomita, aunque no se iba a permitir semejante humillación. Yoh seguía con la mirada perdida y lo entendía, en serio lo hacía, pero en esos momentos ella necesitaba estar lo más alejada posible de todos los chamanes del torneo y de sus familias. Intentó caminar, pero sus piernas la traicionaron y sin poder soportarlo más, todo su peso cayó de rodillas al piso mientras hacía malabares internos para que nada saliera de su boca. Todo iba a resultar muy mal. Sintió los gritos de Tamao a su espalda y, en segundos, se vio rodeada de casi todos los Asakura y de los guerreros.

—Tenemos que llevarla a un lugar más seguro.

No reconocía la voz, pero sí, quería que la sacaran de ahí. Hao ni siquiera había tenido el detalle de devolverlos a la aldea. ¿Cómo volverían? Ese era otro estúpido.

—Bueno, Anna al parecer no es tan fuerte como aparenta.

Esa voz sí la había reconocido.

—Trátame con respeto que no te he dado tantas confianzas.

Bueno, eso era un rayo de luz: si tenía energías para responderle al Usui significaba que no se iba a morir.

—Anna, tenemos que sacarte de aquí y revisarte. Hiciste un gran esfuerzo y tenemos que descartar cualquier tipo de daño. —Fausto, aún como espíritu, le hablaba casi en susurro. ¿Ahora que él estaba muerto quién iba a llevar el control de su embarazo? ¡Solo era una adolescente! No quería exponerse ante cualquier médico.

—Haz lo que tengas que hacer, pero solo quiero a Yoh. Aleja a los demás.

Tal como lo había pedido, solo el menor de los Asakura, Eliza, Fausto y ella, estaban alejados del lugar; el resto, gracias a una idea de Lyserg, estaban buscando la manera de regresar a tierra. Él era el menos idiota de los cinco, así que era muy probable que sospechara lo que pasaba, situación que tranquilizaba a la rubia porque eso quería decir que uno menos haría preguntas tontas sobre el feto en su vientre.

—¿Cómo es que pasó esto? —Yoh utilizó sus piernas para que Anna apoyara la cabeza. Si bien estaba menos pálida, no se veía del todo bien.

—Supongo que por las noches ustedes tenían una forma particular de entrenar.

Yoh, sonrojado, volteó el rostro mientras sentía el aura asesina de Anna. Qué suerte que Fausto no pudiera morir de nuevo.

—Anna utilizó casi todo su poder para traernos hasta acá. Es normal que esté cansada—. Para su fortuna, Eliza a veces se acordaba de hablar.

—Pero se pondrá bien. ¿Verdad?

La intensidad del Asakura con el tema ya empezaba a cansarla.

—Yoh, creo que lo mejor es decirles. No quiero que saquen conclusiones por sí solos porque por lo general nunca salen bien.

Anna tenía un muy buen punto, pero él tenía miedo. ¡Tenían catorce años! ¡Eran unos niños que estaban a punto de criar a otro niño!

—¿Estás segura? Mi familia va a matarnos.

Ella no estaba tan convencida de eso. Si bien era prematuro, en algún punto de sus vidas ellos tenían que dejar descendencia ya que no veía que sus queridos suegros tuvieran la intención de darle un hermanito a Yoh y, aunque Redseb y Seyram tomaran el apellido, no eran verdaderos herederos. Se sentó y miró cálidamente a su prometido.

—Todo saldrá bien. ¿No es lo que siempre dices?

Amidamaru interrumpió el momento de armonía familiar para avisarles que ya tenían un plan para salir de ahí. ¡Eran los chamanes más fuertes de la tierra! Atravesar unos cuantos kilómetros de agua no debía suponer ningún reto para ellos, además tenían de su lado a los espíritus elementales, nada podía salirles mal. Anna aprobó el plan porque si bien no se sentía con fuerzas de utilizar sus poderes, tampoco iba a exponerse a cualquier idea y peor aun si esta venía de Horo Horo.

—Fausto, pensé que querías quedarte aquí. —Ya iban de vuelta hacia la aldea y trataban de hablar de la forma más baja posible—. Si no quieres venir con nosotros lo entenderé.

El médico sonrió.

—Mi hogar es en donde esté Eliza y nos quedaremos junto a ustedes si así lo requieren.

Eso los tranquilizaba de cierta manera: suficiente tenían con el anuncio de la gran noticia como para que también tuvieran vivir con el cargo de consciencia de haber impedido el sueño y los deseos de Fausto.

—Al menos yo no me desmayo usando mis poderes —Habló el Usui cuando todos estuvieron de nuevo en la aldea. Y si bien Anna no tenía intenciones invocar a nadie, el demonio que le quedaba hizo acto de presencia para golpear al ainu. Muy guerrero elemental y lo que fuera, pero ella seguía siendo más poderosa que todos.

Estabilizaron a la sacerdotisa y más de uno se preocupó. ¡Era Anna! ¡La única persona que fue capaz de herir a Hao! ¿Cómo era posible que por un simple mareo estuviera recibiendo tantas atenciones? Algo estaba pasando y mientras que Yoh estuviera con ella no podían sacarle más información, así que solo podían recurrir a una persona: Manta.

—Les juro que no sé nada. —Ren y Horo eran los únicos que estaban con él. Lyserg estaba con los soldados y Chocolove había aprovechado que su maestro estaba presente para hablar con él y contarle todo lo ocurrido en esos días—. Yo también estoy sorprendido, nunca vi que ella enfermara o algo similar.

Ren no quería crear teorías, pero a esa historia le faltaba una parte.

—No dudo del poder de Anna, pero quizá solo está cansada. Nosotros también lo estamos, la diferencia es que tenemos un entrenamiento distinto y podríamos tener más resistencia que ella.

Era una muy buena suposición.

—Yoh nos dirá. No perdamos la calma.

...

Pasaron unas cuantas horas cuando el espíritu de Eliza salió del cuarto de hospital improvisado. Se acercaron a ella para preguntar por Anna, mas ella fue su precisa en su petición: solo los Asakura y Tamao podían entrar.

Chocolove, quien se había separado de Orona, se acercó a sus amigos para pedir noticias de la rubia. No recibió mayor consuelo. No eran cercanos, pero muy a su manera le tenía aprecio y además ahora estarían a cargo de los niños Munzer, por lo que no quería ese simple mareo se complicara.

Lyserg los miraba a lo lejos mientras Jeanne aún intentaba recuperarse.

—¿Cuál es tu teoría?

—Prefiero no tener ninguna, aunque solo hay una posible. —Miró a la doncella y esta le devolvió una sonrisa.

—Ojalá los demás lo tomen con calma.

Y Lyserg sabía muy bien a quiénes se refería con los demás.

...

—¡Son unos irresponsables! ¡Solo son unos niños! —Yohmei había tomado la palabra— Pudiste morir, Anna. ¿Estudian en un colegio bastante caro y no fueron capaces de enseñarles algo tan básico como la reproducción humana?

Bueno, siendo objetivos, gracias a que sabían eso es que el vientre de Anna iba a crecer en los próximos meses.

—Era inminente. Pasaría y mejor que sea ahora, así podré disfrutar de mi futuro bisnieto. Además, no es todo culpa de ellos, nosotros permitimos que vivieran juntos y podrán ser de los chamanes más fuertes de la tierra, pero contra las hormonas no se puede pelear.

Mikihisa y Keiko no dijeron mucho más. La mujer estaba feliz por la idea de un nieto mientras que el hombre de la máscara solo tenía dudas sobre el reishi. Era imposible saber si lo heredaría. Tamao, por su parte, era la más callada de la sala. Estaba feliz por ellos. Respetaba a Anna y quería a Yoh, así que ese hijo sin duda sería un motivo de felicidad para todos. La rubia notó la incertidumbre de la aprendiz y, aprovechando que ya sus piernas parecían tener movimiento se acercó a ella y la abrazó. No necesitaban decir mucho más.

Todos salieron y Yoh y Anna por fin estaban a solas.

—¿Cómo quieres decirles? No sé si tenerlos a todos en el mismo lugar sea buena idea. Ren y Lyserg se lo tomarían bien, pero Horo y Manta harán muchas preguntas y creo que tú no querrás escuchar las bromas de Chocolove.

Anna también lo estaba meditando. No quería preguntas incómodas ni mucho alboroto, sin embargo, quería jugar un poco con ellos antes de darles la noticia.

—Llámalos a todos y déjame hablar a mí.

—¿Ya te sientes bien?

Mucho, y con lo que pensaba hacer estaría mejor en contados minutos.

—Yoh, déjame sola con ellos —su prometido iba a hablar, pero ella lo calló a mitad de la frase—. Tú contestarás todas las preguntas cuando salgan de aquí. Déjame hacer esto a mí. Sé cómo lidiar con ellos.

El Asakura al final se resignó y mandó a seguir a cada uno de ellos.

—¿Tú no vienes? —Le preguntó Ren antes de cruzar la puerta.

—Fausto no quiere a tantas personas adentro. Esperaré aquí.

—Pero hace unos minutos toda tu familia estaba ahí metida. —Maldito Lyserg y su inteligencia.

Yoh no supo decir mucho más: ni él sabía cuáles eran las intenciones de su prometida; se alejó del grupo mientras ellos cruzaban la puerta con algo de miedo e incertidumbre. Conocían el humor de Anna, pero ahora que estaba en ese estado no sabían cómo tratarla. Nunca la habían visto enferma y mucho menos tan cansada.

—Ya estamos acá, Anna. Yoh se quedó afuera.

Ren tenía espíritu de líder.

—¿Vas a contarnos qué pasa? Hay mucho misterio. Si solo es un desmayo no debes preocuparnos así.

Lyserg y Chocolove que eran los menos cercanos solo se limitaban a asentir, Manta, por el contrario, se había acercado a la cama.

—Si necesitas cuidados especiales mi familia cubrirá todo. Es lo menos que puede hacer después de que le salvaras la vida a mi padre.

Ella no había salvado nada, pero al saber que la familia Oyamada se sentía en deuda era una noticia que más adelante usaría muy a su favor.

—Me voy a morir. —Lo dijo tan seria que ni siquiera Chocolove tuvo tiempo para hacer una broma. Si tan solo la viera Tom Cruise...— Usé todo mi poder y no hay forma de recuperarlo. Mi cuerpo no puede resistir mucho más. Mis órganos internos están destrozados.

Gracias a la santa madre naturaleza que esos cinco nunca fueron capaces de conectar dos neuronas y por lo tanto nunca se cuestionarían las palabras de Anna.

—¿Nos estás diciendo la verdad?

—¿Me crees capaz de burlarme de mi propia muerte? —Claramente era capaz, eso era lo que estaba haciendo— No tengo la sangre tan fría, como tú Ren.

Lyserg estaba desorientado. Su teoría era diferente e incluso Jeanne la respaldaba. ¿Cómo había pasado eso? ¿Cómo es que Yoh y los demás estaban tan tranquilos ahí afuera? Algo no le terminaba de cerrar.

—¿Es culpa de nosotros? —Horo estaba en las sombras— ¿Por nuestra culpa vas a morir? ¿Si hubiéramos derrotado a Hao no estarías en esa condición?

A Anna no le iba a alcanzar la vida para pagar todo lo que estaba haciendo, pero estaba divirtiéndose tanto que no le importaban las consecuencias mientras ellos estuvieran ahí.

—Sí. Si tal vez Hao hubiera estado débil, yo no tendría que haber usado todo mi poder para sacarlos de ahí. Fallaron, todos fallamos.

No había nada más qué agregar. Incluso Chocolove estaba indispuesto. ¡Él era el más fuerte de los cinco! ¡Algo podía hacer!

—Hablaremos con Hao para que te salve.

—Es inútil, él no quiere vernos y estos asuntos no le incumben. Si Anna muere podrá ser revivida por Jeanne o Jun. —Estúpido Lyserg— Nadie más va a morir. ¡No frente a mis ojos!

—¿No escuchaste que sus órganos están dañados? ¡Su cuerpo está hecho pedazos! ¡Es nuestra culpa!

La reacción del Usui la asustó: jamás pensó que se lo tomara tan personal

—Aún puedes ser un espíritu. No creo que dejes solo a Yoh. Él dijo que si alguna vez moría me usaría como su espíritu acompañante. —Anna no conocía ese detalle de las propuestas perturbadoras que su prometido le había hecho a Manta—. Aún puedes quedarte con nosotros.

—¿Te quedarás con nosotros, Anna? —Que Ren mostrara genuina preocupación no estaba en sus planes. ¿Por qué todos estaban pendientes de ella? ¿En qué momento su broma se había convertido en un momento emotivo de amistad? Sí, eran cercanos, pero no pensó que le tuvieran tanto aprecio.

—No puedes dejar sola a Seyram. Ella y Redseb te necesitan. Yo estoy ciego, no puedo hacerlo solo. Te admiran. Quédate por ellos.

Quería llorar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué estaban haciendo? En sus suposiciones jamás visualizó que la culpa se presentara durante el encuentro. Ella no quería hacerlos sentir mal, al menos no tanto. ¿Cómo es que no había pensado en las consecuencias de sus actos? Ellos eran amigos de Yoh, no de ella. ¿O acaso ellos sí la consideraban su amiga?

—Largo. Salgan todos de acá. Quiero estar sola.

Ninguno quiso protestar. Al parecer a sacerdotisa necesitaba ese espacio para procesar su muerte y comprender que, aunque se convirtiera en espíritu, ellos seguirían estando junto a ella y que le cumplirían la promesa a Hao. Salieron y la cara de Yoh solo les confirmó que ella no mentía.

—Lo sentimos mucho. No pudimos hacer nada.

¿Un bebé era un evento tan trágico para Horo Horo?

—Puedes contar con nosotros.

Agradecía la ayuda de Ren porque iba a necesitar el dinero de su familia para mantener a ese niño.

—No pensé que la situación fuera tan grave, pero todo saldrá bien, Yoh.

Lyserg lo estaba asustando.

—Yo me encargaré de darle la noticia a Redseb y a Seyram, solo espero que lo tomen de la mejor manera.

¿Se sentirían celosos de que su mamá adoptiva tuviera un hijo real?

—Yoh, amigo, todos estaremos dispuestos a ayudar. No importa qué pase, seguiremos juntos así Anna no tenga su cuerpo.

¿El parto sería tan agotador como para destruirla? ¡Él no quería perder a Anna!

—Gracias. —Exclamó bastante nervioso— Ella y yo pensábamos que ustedes tendrían muchas preguntas, pero al parecer se lo tomaron muy bien.

—No los dejaremos solos. Le pediremos a Jun y a Jeanne que nos ayuden, incluso a la mismísima Sati: ellas no se negarían a nuestras peticiones.

Yoh no estaba entendiendo muy bien qué pasaba. ¿Para qué querrían la ayuda de ellas? ¿Acaso la maternidad haría que Anna buscase amigas que la acompañaran durante ese proceso? Y de ser así ¿Sati y la doncella se quedarían en Tokio mientras el bebé naciera? Era un embarazo, no la muerte de su prometida.

—Agradezco el apoyo, estoy seguro que Anna lo agradecerá a su manera. —Tenía que buscar a Ryu, minutos atrás le había contado la noticia personalmente y, conociéndolo, ya todos los chamanes restantes del torneo y los demás asistentes, tendrían que estar enterados del "gran secreto"—. ¿Ella les dijo algo más?

Los chamanes empezaron a andar para reunirse con sus respectivos seres queridos. No sabían cuánto más iban a permanecer allí antes de regresar al más allá. Pensaban en Anna. ¿Y si ella moría y no podía regresar? ¿Cómo vivirían con esa culpa?

—No —Manta en realidad no tenía a quién acudir, por lo que fue el único que se quedó en su sitio—. Si no te molesta quiero permanecer con ustedes mientras viven esta situación tan triste. Lo siento mucho, Yoh. Ninguno quería que esto pasara.

El Asakura no dijo nada, lo mejor era reunirse con Anna para preguntarle qué había ocurrido minutos atrás. ¿Por qué todos lo estaban tratando con lástima? Sí, no era la edad adecuada para tener un hijo, pero era un niño deseado y al que nunca le faltaría nada mientras estuviera vivo. Entró a la habitación y se imaginó lo peor cuando la encontró llorando. No le importó que Manta estuviera presente porque en ese preciso instante lo que más necesitaba era abrazarla.

—Soy una tonta. —Oyamada siguió el llanto: no estaba listo para ver morir a su primera amiga—. Jamás pensé que reaccionaran así.

—¿¡Y qué más querías que pasara si te vas a morir y no podremos revivirte?! —Manta había perdido el autocontrol. Estaba harto de fingir que la partida de Anna no le afectaría— Nadie quiere que mueras.

—¿Estás diciendo que Anna va a morir durante el embarazo? ¿Tan grave es este estado?

—¿Embarazo? ¿De qué embarazo hablas Yoh? —Los dos hombres miraron a la rubia. La vida no le iba a alcanzar para pagar lo que les había hecho— ¡¿Me volviste a engañar?!

Nadie respondió: Yoh aún intentaba unir las ideas en su cabeza para comprender qué era lo que había pasado, y Anna solo quería procesar y conservar el recuerdo de ese día. Al final, cuando los tres lograron estabilizar sus emociones, le contaron todo al Asakura: ahora sí entendía las reacciones y las palabras de sus amigos.

—¿No crees que fuiste un poquito lejos? Estaban muy mal cuando salieron de aquí.

A Anna ya se le había pasado la culpa. Fue una buena broma y si lo veía de forma objetiva, no tenía la culpa de que ellos fueran tan crédulos.

—Tú me defenderás.

—¿Defenderte? ¿Acaso qué pueden hacer?

Anna suspiró. Yoh seguía siendo muy inocente.

—Manta, abre la puerta.

Oyamada obedeció y lo primero que pudieron ver fue a Horo Horo y a Ren liderando el grupo de reclamos.

—Ahora entiendo a qué te referías, aunque creo que puedes hacerlo sola.

—¿En serio quieres arriesgar a tu hijo de esta forma? ¿No crees que fue suficiente movimiento contra Hao? ¿Vas a exponernos así?

Eso era un vil chantaje, aunque no iba a negar que esa nueva faceta como padres era algo que ansiaba disfrutar junto con ella porque formarían su propia familia. La besó en la frente y tanto ella como Manta se sorprendieron. ¿Acaso tenía algún sentido seguir ocultando que su relación era mucho más cercana de lo que aparentaban?

—Solo prométeme que no te vas a morir.

La broma también lo había afectado de alguna manera y no tenían mucho tiempo para seguir con su momento romántico: la energía del Tao y el Usui era imposible de ignorar.

—Haré mi mejor esfuerzo.


Fin


El tiempo es una ilusión. 8 años atrás creé esta cuenta y jamás pensé que me diera tantas alegrías y la oportunidad de compartir lo que hago y lo que me gusta con otras personas que también disfrutan lo mismo que yo. Gracias a todos los que han estado presentes en este trayecto y espero que les haya gustado este One-Shot.

¡Que los ilumine la eterna luz!

Pdta: este fic está aquí gracias Annasak2. Hace algunos meses lanzó la idea al aire y yo quise escribirla. Gracias por dejarme hacerlo (L)