Un rubio adicto al café, estaba escapando de cierto pelinegro de carácter un tanto agresivo, pues desde que lo descubrió hablando con sus sombras en la enfermería ese chico a estado tratando de averiguar qué es lo que le pasa y lo ha seguido "escondido", pero Tweek siempre se daba cuenta de que era perseguido por el azabache, pero durante la clase de Batalla Craig no mencionaba nada e incluso hacia que no había pasado nada, y eso de cierta manera ponía nervioso a Tweek ya que al saber que es perseguido por Craig para saber lo que le pasaba a Tweek y que luego actuara como si nada frente suyo lo volvía loco y Tweek tenía miedo de que Craig supiera lo de sus sombras ya que lo tacharía de loco o peor lo tacharía de alguien verdaderamente peligroso, y Tweek se quería ahorra la presión de tratar de lidiar con todo eso, así que por eso era más fácil evitar cualquier conversación sobre ese tema con Craig.

-Dios-s mío e-espero que agh n-no me e-encuentre ugh -susurro Tweek mientras se asomaba desde su escondite, detrás de un árbol, si no había rastros del pelinegro.

- ¿De quién nos escondemos? -pregunto una voz a las espaldas del rubio.

- AGHH -grito asustado mientras daba un brinco, volteo a ver a la persona que le causo tremendo susto y se encontró con su amigo Christopher -C-Christopher no hagas agh eso casi me da un i-infarto -reprocho el rubio.

-Lo siento petit, no quise asustarte, pero ¿de quién te escondes?

-Ugh... -esa pregunta tomo por sorpresa al rubio, pues si le decía a su amigo castaño que era acosado-molestado por Craig, sabiendo la rivalidad que estos tiene, se armaría tremenda pelea entre ellos.

Por otro lado, Tweek pensaba que sería bueno tener a alguien que supiera lo que estaba pasando, y que lo comprendiera, aun así, tenía miedo de decirle lo que le pasaba a Christopher, pues, aunque le tuviera la suficiente confianza para hacerlo, aún no se sentía preparado para cualquier reacción que este tuviera, pero aun así quería tener, aunque sea a una persona que lo comprendiera y ayudara así que aun con dudas se aventuró a confesar su más profundo secreto.

- ¿Q-qué pasaría si ugh te dijera q-que agh me siguen s-sombras? -trato de confesar su secreto de manera sutil, primero empezaría viendo las reacciones que tuviera Christopher.

- ¿Sombras? -pregunto confuso, para después cambiar su expresión a una preocupada - ¿Estás bien?, ¿Te han hecho algo?

-No agh, bueno n-no lo sé -ya estaba empezando a ponerse nervioso -Christopher... ¿t-tú agh a-aun seguirías s-siendo ugh m-mi amigo a-a pesar agh d-de c-cualquier cosa?

- ¿Qué cosa dices?, por supuesto que aún seguiría siendo tu amigo, no importa que pase, tú eres una persona maravillosa y te he tomado mucho cariño -el castaño tomo de las mejillas a Tweek y le regalo una sonrisa para calmarlo un poco, al principio el rubio se sorprendió por la acción de su amigo, pero después se calmó ya que esa simple sonrisa logro esfumar un poco el malestar que sentía Tweek.

-Yo desde muy pequeño soy alguien débil -comenzó a hablar el rubio sin tartamudear mientras miraba a Christopher a los ojos -Siempre lo fui, así que las sombras empezaron a acosarme, cada noche en mi niñez las sombras me atormentaban ya sea en los sueños o en físico...

••••••

ALGUNOS AÑOS ATRÁS.

Era de noche en Sirmione y un pequeño niño rubio estaba escondiéndose debajo de sus sabanas pues otra vez los "monstros" lo estaban acosando, esas cosas que parecen estar hechas de humo negro, las cuales tienen una silueta "humana".

Tweek temblaba debajo de sus sabanas mientras pequeños sollozos salían de su boquita, los cuales trataba de silenciar para que los "monstruos" no lo escucharan y encontraran, sin embargo, esas cosas se iban acercando cada vez más al pequeño que estaba escondido.

-Snif...Alguien...ugh...ayúdeme -pedía en un susurro apenas audible -Ugh...mamá...papá...snif.

-Exitus (Salir) -le susurro una sombra la cual poco a poco le intentaba quitar la sabana que lo cubría.

-V-váyanse...hip...ugh...váyanse... -suplicabaTweek.

- Hic es (Aquí estas) -cuando Tweek vio que la mano de uno de los "monstruos" se colaba entre sus sabanas él gritó lo más fuerte que pudo y de un momento a otro la puerta de su habitación se abrió dando paso a sus padres los cuales con un hechizo de magia blanca lograron desaparecer a los "monstruos".

-Tweek, cariño, ¿estás bien? -pregunto su madre con un notable tono de preocupación, se acercó hasta donde estaba su hijo y le quito la sabana de encima, de inmediato el pequeño se lanzó a los brazos de su madre mientras lloraba a mares.

-Tranquilo Tweek, mami y papi ya asustaron a los "monstruos" -decía su padre mientras se unía al abrazo para tranquilizar al rubio, ambos adultos intercambiaron una mirada de preocupación pues ya va más de un mes que esas cosas acosan a su pequeño hijo.

Después de tranquilizar al rubio, dejarlo "dormido" y poner un hechizo temporal de protección para que las sombras no volvieran a entrar, el señor y la señora Tweak salieron de la habitación del menor.

-Linda tenemos que hacer algo antes de que la situación se complique -dijo Richard mientras abrazaba a su esposa quien aún estaba preocupada por su pequeño.

-Lo sé Richard, pero ¿qué podemos hacer?, las sombras han escogido a Tweek por ser alguien débil mentalmente y fácil de manipular, ¿Cómo vamos a cambiar eso si desde un principio nosotros lo enseñamos a ser asi?, es nuestra culpa -se lamentaba la mujer mientras dejaba caer las lágrimas que había retenido.

-Debemos de buscar ayuda, tal vez si lo hablamos con la Corte ellos nos puedan ayudar...

-O usen a Tweek como cebo para acabar con esas cosas -interrumpió Linda.

-No creo que sean capaces de hacerle eso a un niño.

-Por el amor de dios Richard sino dudaron en traicionar a ...

-Linda, no hay que pelear, no ahora por favor -interrumpió Richard.

-Está bien, pero busquemos ayuda en alguien más.

-Sí, cariño -ambos adultos se fueron a su respectivo cuarto, sin haberse dado cuenta de que su hijo escuchó toda la conversación.

-Entonces es mi culpa, por ser tan débil -dijo para sí mismo el rubio mientras se abrazaba de sus rodillas y cerraba los ojos fuertemente deseando ser un niño más fuerte.

Al amanecer el pequeño Tweek despertó cansado pues con todo lo que había ocurrido en la noche no pudo dormir más de tres ahoras, y debía de ir a la escuela, asi que para despabilarse un poco tomo una ducha, después se vistió con su uniforme correspondiente y bajo a la cocina para desayunar con sus padres.

Al llegar noto como sus padres hablaban de algo con una expresión de preocupación, pero al notar su presencia la expresión de ambos cambio a una más cariñosa.

-Buenos días cariño -saludo su mamá con una voz dulce y maternal.

-Buenos días campeón.

-Agh, buenos días -el rubio se sentó en la mesa y comenzó a preparar cereal para desayunar mientras su mamá preparaba café y su padre leía el periódico.

-Sabes hijo, tu padre y yo estábamos pensando que tal vez deberías faltar a la escuela y descansar -sugirió su madre.

- ¿Por-r qué? Agh.

-Para que no te sientas estresado con la escuela y con lo que...te paso anoche -dijo su padre tratando de que su hijo no recordara bien lo que le sucedió en la noche, pero obviamente Tweek recuerda cada cosa que le pasa con las sombras.

-Est-toy bien agh, n-no quiero ugh faltar a-a la agh escuel-la -la madre de Tweek puso tres tazas de café en la mesa, el pequeño rubio agarro su taza decorada de pequeños perritos, su padre agarro una que tenía escrito Dad #1 (regalo de Tweek y Linda por el día del padre) y por último la señora Tweak agarro la última taza que era de un color café.

-De acuerdo hijo, pero si te llegas a sentir mal en la escuela no dudes en llamarnos ¿vale?

-Si m-mamá agh no te preocupes ugh.

-Bueno entonces campeón vámonos para que pasemos a dejarte y luego nosotros nos vamos a la tienda.

-Si -el pequeño Tweak tomo de un trago todo su café, fue por su mochila al sofá de su sala y salió de su casa junto a sus padres, se subieron a su coche y emprendieron camino a la escuela del rubio.

Una vez enfrente de la escuela primaria, Tweek se despidió de sus padres y salió del coche no sin antes agarrar el termo que su madre había preparado para él, al ver que su hijo entro por completo a la escuela los señores Tweak se dirigieron a su destino, pero ese destino no era la tienda como le habían dicho a su hijo, ellos iban a ir al barrio bajo para buscar información de una persona que les puede ayudar con su problemita.

Toda la mañana paso bien y normal, los señores Tweak ya tenían la ubicación de la persona que les podía ayudar, lo cual les aliviaba de sobre manera, ahora solo tendrían que esperar hasta mañana para ir con él como habían acordado la pareja, mientras tanto Tweek se olvidó de todo lo que le había ocurrido gracias a sus amigos quienes se encargaban de hacerlo reír y divertirse, pero ellos no sabían nada de lo que le ocurría al pequeño rubio ya que este no les ha contado nada por miedo a ser tratado como un monstruo o fenómeno, justo como ese chico rubio quien al descubrir su secreto le grito que era un fenómeno y que solo traería desgracias a todos los que lo rodean, pero Tweek prefiere olvidarse de ese comentario y de aquel chico, ahora solo quería disfrutar jugar con sus amigos Kyle, Butters, Pip y Pete.

Al terminar de jugar con sus amigos el rubio se fue a su casa pues ya estaba anocheciendo, al llegar se encontró a sus padres preparando la mesa para cenar.

-Mami, papá, agh ya vine -anuncio el rubio mientras se acercaba a sus padres para abrazarlos.

-Hola campeón -saludo su padre.

- ¿Cómo te fue? -pregunto su madre.

-B-bien -contesto Tweek con una sonrisa de oreja a oreja, sus padres se alegraron de ver tan feliz a su hijo, y lo sería aún más a partir de mañana.

-Me da gusto cariño, pero ahora es hora de cenar asi que ve a lavarte las manos -el pequeño asintió y se fue corriendo al piso de arriba para ir al baño a lavarse las manos.

La familia Tweak se encontraba cenando mientras el más pequeño de la familia les contaba a sus padres las "aventuras" que tuvo con sus amigos y todo lo que hizo con ellos, Richard por su parte le contaba historias a su hijo de cómo eran él y Linda cuando eran jóvenes, aunque claro estas historias siempre quedaban inconclusas causando que el menor a veces se desesperada por que siempre lo dejaba con varias dudas. Se encontraban en un ambiente armonioso, como si en el último mes no hubiera pasado nada y como si nada malo les fuera a pasar, pero que equivocados estaban.