Hola amigos como a los fans de Inuyasha, bueno inuyashos. Soy Yuzu

Este one shot se escribirá con dos razones, el capítulo 8 de Yashahime donde Aome en menos de un minuto nos hizo destrozar el corazón cuando se separó de Moroha regalándole aquella concha labial que como sabemos fue el regalo que le dio Inu no Taisho a su amada Izayoi y la segunda razón es la polémica de la confirmación del doblaje de Yashahime en el cual desgraciadamente no estarán ni Ana Lobo, ni Enzo Fortuny, ni Liliana Barba, ni Gabriel Gama, ni Laura Torres, ni siquiera el eterno amo bonito Gabriel Basurto, debido a decisiones de Viz Media…. Y también porque se nos fue Maradona, pero eso es otro tema.

Una lástima que siendo leyendas fueron ignorados pero es comprensible, en estos días el doblaje debe tener sangre joven pero la mayoría de casos han llevado a fracasos y polémicas como el redoblaje de One Piece o el polémico doblaje de Boku no Hero, de hecho pienso que el doblaje mexicano como que ya no se le valora como antes y con directores incompetentes como Arturo Castañeda.

Solo espero que las voces de las Yashahime sean de actrices talentosas, las barajas ponen a Mireya Mendoza o Alondra Hidalgo pero tengo miedo que le pongan el doblaje a puros desconocidos sobre todo a los de Cuernavaca cuyas trayectorias dejan que desear aunque con sus pequeñas excepciones como Daniel Lacy, Hector Rocha, Yahel Morga y Gerardo Alonzo (Por cierto estos dos últimos son pareja en la vida real o esposos).

Este será un AU, la protagonista es Moroha y el escenario será el funeral de alguien y que mejor figura que Aome… ¿Por qué ella? Simple, porque uno de los comentarios en un video de Youtube referente al tema mencionó que sin Ana Lobo nada será lo mismo, a parte tendrá un leve cameo o mención de las hijas de Sesshomaru como de otra serie shonen que nosotras las mujeres amamos.

Espero que lo disfruten y lo lloren como yo

Yuzu y fuera

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El último adiós… La última vez que te veré, quiero hacerlo pero no puedo hacerlo… Lo haría con papá pero por desgracia está esa mujer y mi hermanastro… Y por eso no quiero hacerlo y duele mucho, muchísimo.

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POV MOROHA

Han pasado ya unos días desde que ella, la mujer que me dio la luz en este mundo se fue para siempre, hoy 24 de noviembre, un mes exacto antes de Navidad, se le dará el adiós en el santuario Higurashi y luego estará por siempre, a dos metros bajo tierra… Decirlo de esa manera me duele mucho, no quiero aceptarlo, ni quiero hacerlo pero es la triste realidad y lo será de ahora en adelante.

Todos estamos aquí, mi abuela materna, el tío Sota y su familia, las amigas de mamá durante la secundaria, mis tíos Miroku y Sango con toda su familia, mi tío Shippo, mis tíos Sesshomaru y Rin, mis primas Towa y Setsuna, mi padrino Koga como varios amigos de la familia.

Por último menciono a mi padre Inuyasha Taisho y mi hermanastro Ginga… Hay una sola persona que no quiero mencionar su nombre, de hecho no quiero verle a la cara ni me interesa hacerlo, su nombre es simplemente indeseable ante mis oídos como su apariencia ante mis ojos, después de todo, fue esa mujer que los problemas rodearon a mi ahora difunta madre.

¿En que estaba? Cierto…

La noticia me llegó cuando Towa, Setsuna como yo nos ganamos un viaje todo pagado a Argentina, bueno sobre todo para mi tonta prima Towa que es bien fan de un grupo de rock llamado Killingmaru y el líder de la banda, Riku es supuestamente su pareja o algo así, supongo que ahora entiendo el dichosito viaje a Buenos Aires.

Aquello me dejó como si alguien me propinase un fuerte puño en el estómago y quedase postrada por un largo tiempo, no me lo podía creer, mi madre estaba bastante bien de salud pero nunca creí que ella terminara suicidándose… Siempre estaba bien después del divorcio con papá.

Towa como Sets decidieron acompañarme como también varias personas que anteriormente eran amigos de mis padres y que en ese viaje empecé a conocerlos, uno de ellos es un gran amigo de papá desde la universidad, su nombre es Kenshin Himura que junto con su esposa Kaoru y varios amigos fueron a dar el pésame a papá como a los demás de mi familia por la pérdida de mi madre.

Todavía no comprendo cómo fue posible que haya muerto de esa manera, ella me sonreía y me decía que estaba bien pero se muy bien que no lo estaba, nunca lo estaba pero me mentía con tal de aliviarme… Miro en estos momentos la concha que me regaló cuando yo era una niña, es un hermoso recuerdo para mí que lo atesoraré hasta hoy, de hecho es lo único referente a mi mamá para siempre.

-Moroha, ya llegamos- me avisa Setsuna sacándome de mis pensamientos

Bajamos del auto, fuimos a la sala velatoria donde me topé con mi abuela la cual está bastante devastada con lo ocurrido, a unos metros están mi padre y mi hermanastro y… Esa mujer, Kikyo, ahí con su cara de santa, aquella mujer a quien mi madre en una ocasión, en uno de sus arrebatos tildó de segunda opción.

Después de muchas personas como muchas palabras de consuelo decido apartarme, no es por miedo o negligencia, es porque no tolero la presencia de esa mujer, la que de pronto entró en la vida de papa e hizo que las cosas que fueran por siempre con mamá fueran terminándose muy mal, sobre todo para mi madre que no podía soportar los problemas que surgieron a raíz del divorcio como la situación económica y laboral a las cuales se puso el pecho difícilmente con éxito.

Mi vista en estos momentos está en el ataúd pero la imagen de esa despreciable mujer junto con mi padre y mi hermanito me hace querer vomitar, no creo que ella vino a llorarle ahí nada más, pues eso lo noto en su rostro el cual no le noto que esté sufriendo o al menos estar algo decaída ni nada de esas cosas, una cosa es tener que ser como el tío de Sesshomaru que a pesar de su seriedad el sabe como demostrar su sufrimiento pero esa mujer ni nunca lo demuestra.

Decido apartarme de eso, de hecho yo quería verla pero terminé no haciéndolo por un razón que no se si sea justa o no. Los demás están hablando y yo me estoy alejando de mi padre y ahora mujer, es triste porque ni siquiera no fui de largo y ni quise aprovechar el momento para verla por última vez.

Mamá… Este es el último adiós, tu adiós como también la última vez que te veré, quiero hacerlo pero no puedo hacerlo… Lo haría con papá pero por desgracia está esa mujer y mi hermanastro… Bueno, solo ella porque el pequeño no tiene la culpa del odio que le tengo a esa mujer. Y por eso no quiero hacerlo y duele mucho, muchísimo.

En estos momentos me siento como una muy mala hija aunque no lo fui del todo pero me siento todo lo contrario. No puedo mirar el cuerpo carente de vida de mi querida madre, no tengo el valor suficiente para hacerlo, esa maldita mujer está desde hace un rato está junto a papá que en estos momentos está sintiéndose como yo, destrozado que todo se esté cayendo a su alrededor.

Ambos estamos concordando en algo y es que no toleramos su perdida, nos cuesta creer que ella se haya ido tan demasiado pronto como en tampoco aceptar que nunca más ella estará con nosotros dos… ¿Acaso esa dichosa señora no se va del féretro? Quiero ver a mi madre y dedicarle sobre su última vez pero pareciera que está aquí por quiere y no le interesa nada.

Veo por todos lados, hay muchísima gente, demasiada aparte de todos los familiares, el viejo Myoga, el señor Jinenji, el señor Hachi, la señora Ayame y su hijo Kyoya, algunos miembros de los Oogami que eran buenos amigos de mi familia, el señor Kohaku y muchos otros más. Se nota que mi madre era muy estimada y querida por todos.

Decido voltearme porque desgraciadamente ya todo es inútil pero de pronto siento que alguien se para a mi lado y me pone una mano en el hombro. Es una mujer, su cabello es rubio y largo, algo rebeldes pues varias greñas de cabello estaban desperdigadas como si fueran pelusa, sus ojos son de unos verdes bastante lindos, tiene algo rayado entre en nariz casi cerca a las zonas de las mejillas como si fuese una cicatriz parecida a la que tiene el señor Kohaku en esa parte y su piel era blanca como si saliese de una época invernal.

-¿Así que eres su hija?- Me prgunta esa mujer dedicándome una sonrisa algo alegre y yo asiento-Me presento, soy Candy White. Conocí a tu madre aquí en Japón como a ti

-¿A mí?- Sinceramente no recuerdo nada a esa mujer, quizás tengo imágenes borrosas donde se me hace conocerla hace un tiempo pero no logro hacerlo

-Tú eras una bebé en ese entonces y mira que ahora te encuentro. Se nota que creciste mucho, eh… ¿Cómo te llamas?- Bueno al menos me dio la razón ante esa duda

-Me llamo Moroha- Le respondo algo decaída

-Ya veo, ¿Por qué no estás viendo su ataúd?

-Quiero pero yo…

-Entiendo, todos tenemos miedo de perder a alguien y no verlo más pero no sería justo que no estés con ella agradeciendo lo que hizo por ti- La mujer no deja de lado esa tierna sonrisa que por una extraña razón me reconforta aunque sea un poco y sin dejar su mano sobre un hombro- ¿Quieres que te acompañé, Moroha-san?

De pronto cuando esa mujer me preguntó me volteó al ataúd y noto que ahora solo están un grupo rodeando a mamá, entre ellas destaco más a mis primas Towa y Setsuna como a mi tía Rin, afortunadamente no está esa Kikyo, así que decido ir con la señora Candy que también vino con la intención de ver a mi madre.

Ahora estoy en medio de ese grupo donde estamos mis primas y yo, en eso escucho a varias personas murmurando, todo lo que escucho se concuerda en un solo punto: Cuesta creer que mi madre se haya ido tan repentinamente, era muy joven a pesar de sus 35 años.

-Sigo sin creerme que haya muerto de tal forma- Dice la mujer mientras habla con mi tía Rin

-Nadie de aquí lo cree señora-Contestó mi tía- Por cierto, usted se me hace conocida

-Soy Candy, conocí a Aome-san como a ustedes. Eramos muy jóvenes en aquel entonces

-Candy-sama, ¿Acaso es usted?

-Hai, se nota que has cambiado, Rin-san- La mujer como mi tía por sus expresiones parecen que ya se conocen desde hace mucho tiempo, la mujer se presenta y saluda a mis primas que no dudan en presentarse y agradecer su presencia mientras yo las dejo hablar, bueno, no tanto

Decido ir lentamente a donde está mamá y ahora… Yo… Esto… Mierda, no se cómo decirlo y para colmo un nudo invade mi garganta mientras la veo ahí, bien arreglada con sus ojos cerrados sobre su joven rostro mientras que algo me destruye por dentro y unas gotas caen sobre su féretro… Es cierto, estoy llorando porque no la veré nunca más, me he quedado completamente sola aunque yo siga teniendo a muchas personas a mi lado pero aun así, cuando entre a casa, ya nada será lo mismo.

No puedo creer que ella haya tomado esa decisión de quitarse la vida, de hecho no puedo creer que terminara haciéndose eso. Yo siempre la veía siempre feliz, siempre con esa sonrisa que me decía que todo marchaba bien, siempre trabajaba con juicio y yo le ayudaba en vez en cuando pues las cosas después del divorcio no se le hacían tan fácil al estar sola.

Luego de unos eternos minutos mientras lidiaba con mi llanto y mi dolor decidimos llevar el ataúd al panteón donde se le dará el último adiós a mi querida madre, en un instante a otro la dejarán bajo tierra y desde ahí se quedarán para siempre.

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Finalmente todos los presentes estamos aquí en el panteón donde se le designó una tumba para mamá aparte de la placa funeraria pedida por la familia con su nombre inscrito en kanji y letras doradas hasta que luego de media hora algo inpensado, de pronto el cielo se puso gris y comenzó a llover.

Poco a poco nos quedamos menos personas por dos razones: La que estaba lloviendo y la segunda era que mamá ya estaba descansando en la tierra pero eso no me importa, quiero decirle adiós por última vez como también dejarle un hermoso recuerdo para ella en su tumba.

En eso se acercan mis dos primas Towa y Setsuna que estaban a mi lado desde que estuvimos en el funeral como varias personas, solo unas pocas personas estamos con los paraguas pero es evidente que el clima por cómo va se hará muy fuerte que yo podría jurar que durará para toda la tarde hasta se diría que toda la noche.

-Moroha, es hora de que nos vayamos- Me dijo la castaña mientras agarraba mi hombro

-Sets tiene razón, es hora de irnos- Habló la peliplata

-Váyanse ustedes, yo me quedo- Dije mirando hacia donde mi amada madre estaba

-No podemos dejarte aquí- replico Towa que se mostraba bastante preguntaba

-Te vas a enfermar si sigues aquí, Moroha. No queremos irnos sin ti- apoyó Setsuna a su gemela

-Les agradezco chicas pero necesito estar aquí- Hubiese querido decir un "No me importa, ¡Quiero morirme, ¿No lo entienden?!" pero eso sería exagerado bastante de mí aunque eso recalcaría la tristeza que me embarga en estos momentos

-Está bien-dijo la gemela menor que no dudó en querer darme la mano-Pero déjanos traerte un paraguas o un hipermeable

-No gracias, deben irse de una vez si no quieren empaparse- les contesté

-Bueno, si tú lo dices- La menor suspiró y me dedicó una sonrisa pequeña

-Te esperaremos en el auto- La mayor decide irse con su gemela hacia el auto blanco de lujo donde están mi tío Sesshomaru y tía Rin, decidí desde esta noche quedarme por un tiempo, bueno mientras paso por el duelo de la perdida de mamá

Las gemelas se fueron de ahí pero antes me miraron nuevamente… Sé que están preocupadas por mí y de verdad se los agradezco pero no puedo irme. No puedo y no quiero irme… Siento que ahora me han arrebatado lo más importante en mi vida… Primero esa mujer apareció de la nada y separó a mis padres y ahora uno de ellos se fue para siempre y sin ni siquiera decirme adiós ni nada… Aome Higurashi, la mujer que me dio la luz en este mundo, la mujer que me enseñó todo en la vida como la que luchó y se esforzó al máximo por mi bienestar se fue para siempre y ahora estoy sola.

Estoy sola, ya no tengo a nadie… Quizás tengo a mi lado a mis primas pero sin mis padres, no soy nada sin ellos desde el día de hoy. Pero parece que no soy la única pues está él, mi padre, el hombre que dejó a mi madre a su suerte, el hombre que era mi mundo y ahora es el ser que más odio.

Él está de pie a unos metros de mí pero estando ambos a una distancia considerable, como si tuviéramos una vista de la tumba de mamá… Ninguno de nosotros no ve al otro a los ojos, eso o quizás es la fuerte lluvia que nos impide vernos. Ambos miramos aquella triste tumba, no sé cual sea el caso de mi padre pero en el mío trato de alejar el dolor que siento en mi pecho por perder a mi mamá, suspiro, hace mucho tiempo que no me sentía de esta forma, la última vez fue cuando se divorciaron, era una niña y sufrí mucho. Me costaba creer que nunca mis padres estarían juntos, se supone que una familia debe estar unida pero ahora entiendo aquella canción que dice "Nada es eterno en el mundo ni teniendo un corazón"

Nada dura por siempre, es la realidad que comprendí desde ese momento y me duele al querer admitirlo y aceptarlo pero así es la vida… Mi cuerpo tiembla desde mi corazón, no sé si es por la tristeza y el dolor por no tener a mi mamá o por la rabia e impotencia que siento al tener enfrente a mi padre.

Tengo un mar de sentimientos que ni siquiera puedo identificar correctamente, la tristeza, el dolor, la rabia, la impotencia, la nostalgia, la desesperación, el odio, el aburrimiento… Todo dentro de mí está mal en estos momentos… Es extraño pero en estos momentos siento que ya todo terminó para mí, ya nada me importa ahora, parte de mi murió con mamá… Y todo por culpa de esa mujer aunque el mayor culpable es este sujeto que tristemente es mi padre, él fue lo mejor para mí y yo como hija tenía las esperanzas fijas en que los tiempos que disfrutaba con él seguirían para siempre pero ahora ya no quiero eso, lo odio profundamente.

Aquel hermoso vinculo que nos unía ya no existe pues él prefirió a otra persona y mi madre tuvo que luchar sola y mira como terminó… En estos momentos la soledad se instala en mi corazón…

Dime papá, ¿Tanto mal te causa la muerte de mamá? ¿Acaso estás contento? Si lo estás pues me alegro, porque la mujer que tanto estuvo a tu lado y siempre estuvo preocupada por ti está muerta… Todo es tu maldita culpa, me duele pero te odio papá, eres de lo peor.

No siento las gotas de lluvia caer sobre mí, como lo dije hace un rato, nada me importa ahora, no me importa el hecho de que esté completamente mojada… Decido quitarme aquel listón que siempre llevaba y ahora lo dejo en la fría tumba pues eso era suyo…

Que recuerdos…

Recuerdo que todas las niñas siempre tenían sus moños y yo no tenía nada por lo que yo me sentía muy fea como poco agraciada, fue ahí donde mamá me ayudó, no comprando un listón sino más dándome uno, uno del recuerdo, del pasado. Sí, ese listón era de su viejo uniforme de secundaria, aquello me hizo feliz porque al fin tenía un listón hasta juraba que tenía unas orejitas.

Pero ahora se lo devuelvo, no me es justo que lo lleve por mucho tiempo. Era suyo y ahora se lo devuelvo, quizás eso sea una especie de agradecimiento por lo que hizo por mí aunque… Espero que donde esté no se enoje por mi decisión.

Veo a mi padre, como quisiera decirle todo lo que tengo, el dolor y el odio que llevo adentro mío pero aún así… Quizás lo odie pero es mi padre, si lo hago a ambos nos dolerá peor que nunca, quizás sea de las personas que tengo a mi lado como mi única familia pero ya nada será como antes.

Mis ojos se inundan, siento la necesidad de llorar, no quiero mostrarme débil en estos momentos, no quiero llorar, pero mi alma me está pidiendo a gritos que me desahogue… Las lagrimas recorren mis mejillas, mi cuerpo sigue temblando, comienzo a llorar en silencio…

No… Ya no lo soporto más, corro hacia mi padre, quiero matarlo a golpes pero en vez de eso lo abrazo… ¿Pueden creerlo? Estoy abrazando a la persona que dejó que mi madre terminara sola contra el mundo, ¿Acaso soy una tonta? ¿Soy una masoquista?

No, definitivamente ya no puedo mantenerme firme, bueno, ahora somos papá y yo que estamos sufriendo nuestra gran perdida, ella era su esposa y ella era mi madre. Ambos nos caemos de rodillas sin soltarnos nunca, en la tierra humeda. Ahora estamos de rodillas frente a la tumba de mamá, llorando su pérdida.

La desesperación crece, la desesperación de saber que jamás podré volver a verla, nunca volveremos a verla, ver aquella sonrisa en su rostro, de saber que nunca la veremos haciendo una tonta pelea con papá siempre con aquella frase de "¡Abajo!", de saber que nunca más escucharía sus palabras de apoyo y sobre todo la desesperación de que jamás podrá volver a decirme que está orgullosa de mí… Toda esa desesperación aumenta mientras sigo aquí entre los brazos de mi padre.

Los gritos de angustia se hacen presentes, ambos comenzamos a gritar, ya es tarde… Ninguno de los dos no se puede controlar, hemos perdido la razón… El dolor es insoportable…

Finalmente estoy sola, creo que en estos momentos ya es de tarde donde ahora el sol está en su máximo ocaso y cercano a la noche. No tengo ni idea de cuánto tiempo he pasado lamentándome todo… La lluvia ha parado, estoy completamente mojada… Mis sollozos han terminado ya que no tengo más lagrimas para derramar, mis gritos también han cesado a causa de que me he quedado sin voz, diría lo mismo de papá que posiblemente ya se fue con su nueva familia. Trato de levantarme del suelo, me pongo en pie, me sacudo toda la tierra, y veo con la frente en alto ese hermoso atardecer.

Sigo temblando, mi corazón y mi alma están llenos de sufrimiento y dolor… pero sé que aun así debo continuar, siempre debes levantarte de tus caídas y cada vez que lo hagas serás más fuerte, eso es lo que me diría mamá en estos momentos… Así que debo de levantarme de esto, debo ser fuerte en la adversidad, no puedo dejarme vencer, estoy decidida, voy a vencer y seré fuerte en estos momentos de oscuridad…

Miró por última vez a la tumba de mi madre, me giro y comienzo a caminar para salir de aquel cementerio, es triste pero esto no es un adiós, más bien esto es una promesa que le hago yo a ella y debo hacer todo lo posible para mantener mi palabra como hija.

"Volveré, te lo prometo comandante… algún día regresaré y te mostraré que pase lo que pase siempre voy a seguir adelante, te voy a mostrar que aprendí a la perfección cada una de las cosas que me enseñaste"-pienso mientras camino hacia la salida del cementerio

Salgó del cementerio y antes de irme de ahí miró al cielo mientras sonrió tristemente…

-Adiós Aome Higurashi, que descanses en paz… ahora es el momento de que te dé el último adiós… Mamá

Ahora empiezo la caminata hacia el auto donde me esperan mis tíos y mis primas, de hecho más que mis primas son y serán mis mejores amigas… Towa y Setsuna en estos momentos me esperan preocupadas pero dispuestas a darme la mano, no puedo negarlas pues ellas por ahora son el vínculo más importante después de mamá.

Espero que desde ahora en adelante logre aprender muchas más cosas para valerme por mí misma y hacerme más fuerte como en seguir adelante con mi vida porque es lo que mamá hubiese querido para mí…

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Lamento si ya aquello les hizo salir sus tears a más del 100% como elevó lo sad a la enésima potencia, pero en ocasiones me pasó de dramática todo plasmar lo que pienso (Cuando es dramático y trágico obviamente) como en darle a Moroha un punto de vista bastante sad aunque es evidente que luego de no conocer a sus padres tuvo que luchar y sufrir sola para ser como es hoy en día.

Bueno, antes de despedirme diré dos cosas:

Solo espero que el doblaje para Yoshihime sea mexicano pero tolerable como con amor y carisma propio a los personajes, sobre todo a las tres chicas de las cuales Moroha es mi favorita y Towa es la chica con la quisiera tener un momento yuri aunque sutil, lo mismo con mi ahora ama bonita Setsuna-sama.

Sé que soy una novata en esto del fandom de Inuyasha pero quiero retar a las lectoras o lectores que siguen formentando la vida en el fandom pues ustedes están desde antes en el fandom y obviamente son más expertos o sabios en el tema.

El reto que les tengo es el siguiente: Quiero que hagan un one shot tipo songfic o quizás basado en la canción "La pobre mía" de los Golpes y que los protagonistas sean Inuyasha con Moroha o Sesshomaru y sus gemelas pues vamos, las dos parejas más famosas del lugar (Inukag y Sesshrin) son salpicadas por la tragedia en Yashahime y espero con todo mi corazón que todo termine bien para ambas parejas, sobre todo un reencuentro entre mi Morohita y sus padres

Eso es todo, se despide Yuzu Araki hasta en otra ocasión

Yuzu y fuera