Trent caminaba por el pasillo principal de gran castillo de su maestro, sus pasos resonaban por aquel lugar un tanto solitario, al llegar a la puerta que daba al salón donde su maestro estaba abrió la puerta en par y entro encontrándose a su maestro sentado en su trono hecho de huesos y gemas derretidas.
-Maestro -se hinco ante Mortem en señal de respeto.
-Levántate Trent y dime que ha pasado con el plan -ordeno el mago y el rubio obedeció.
-Los planes van bien, tenemos aproximadamente 189 esclavos para su ejército, y la Corte anda muy por detrás de nosotros, ninguno de ellos tiene alguna pista de lo que tramamos o de donde estamos, solo necesitaríamos unas 311 personas más para acompletar nuestro ejército y colocar las trampas para usarlas en el Tribuisti.
Ante el reporte que le dio su aprendiz Mortem sonrió con malicia y orgulloso de que su plan estuviera saliendo como lo había previsto e incluso mejor.
-Bien -Mortem se levantó de su trono y bajo los cuatro escalones que habían -Debemos de ir a ver como esta nuestro ejército.
El rubio asintió y salió detrás de su maestro, ambos se dirigieron a la biblioteca en donde en una de las repisas que están pegadas a la pared hay un pasadizo secreto el cual se abre solo al tirar de uno de los libros, el cual tenía por título Portal umbra (Portal sombra).
Bajaron las escaleras del pasadizo y los condujo hasta un gran cuarto con calabozos, ese cuarto tiene diez pisos más hacia arriba, que serían un total de once pisos en los cuales había once calabozos.
En 13 calabozos habían cinco personas por calabozo, en otros 31 calabozos habían cuatro personas por calabozo, dando en total los 189 personas esclavas de Mortem.
- ¿Ninguno de ellos ha presentado alguna reacción secundaria por el "experimento"? -pregunto Mortem mientras caminaba y veía por las rejas de los calabozos a las personas que había ahí.
Todas ellas con los ojos grisáceos y sin ninguna expresión alguna en el rostro, todos estaban apáticos, algunos estaban parados viendo a la nada y otros sentados mirando el suelo.
-Hasta ahora no hay alguno que presente alguna reacción secundaria, para ver los resultados del experimento debemos de esperar otras 48 horas -informo el rubio a su maestro.
-Bien -al pasar por el ultimo calabozo pudo ver a dos sujetos, una mujer y un hombre los cuales sonreían - ¿Y estos que les pasa? -pregunto Mortem señalando a los individuos.
-Al parecer su cuerpo se encontraba intoxicado con algunas pociones y hierbas alucinógenas,así que cuando los usamos para el experimento 54 minutos después tenían esa sonrisa, pero luego de unos 15 o 20 minutos cambian a un rostro apático, es algo un poco tétrico.
-Ya veo -dijo indiferente Mortem y luego se dio la vuelta para dirigirse a la salida, detrás de él iba Trent.
Una vez afuera el rubio con una llave cerró la puerta de los calabozos y subió las escaleras detrás de su maestro.
-Por cierto, Tren.
- ¿Si maestro?
-Los dragones, ¿Cuándo llegaran?
-Llegaran mañana por la noche, los traficantes me aseguraron que los entregaran de manera discreta en el bosque Conífero, donde no hay mucha gente y la Corte de Magia no vigila mucho.
-Eres el mejor alumno que he tenido muchacho -dijo Mortem con una sonrisa maliciosa y de orgullo.
-Me honra que me reconozca de esa manera.
Ambos regresaron al salón donde Mortem estaba sentado en su trono, y el mago regreso al lugar antes mencionado, chasqueo los dedos y dos personas que fueron poseída por las sombras se hicieron presente, una tenía una botella de vino y la otra una copa de vidrio, donde su "súbdito" le sirvió el vino y le fue entregada su copa, Mortem volvió a chasquear los dedos y los Servus autem obumbratio (Esclavos de las sombras) se retiraron del lugar.
- ¿Sabes?, si sigues de esta manera, serás un digno sucesor de mí, por así decirlo, cargo, veo en ti un futuro oscuro, lleno de poder y gloria, si me llego a morir en el intento de acabar con los de la Corte, espero que tu termines el trabajo y tomes el lugar en mi trono -dijo parándose y dejando la copa en su trono, simbolizando a Trent.
-Sería un gran honor sentarme en su trono, maestro -ante la respuesta de Trent, Mortem sonrió satisfecho, quito la copa de su trono y se volvió a sentar.
-Ahora que recuerdo -hablo de nuevo el mago mientras meneaba el líquido carmesí en la copa - ¿Has tenido algo de información sobre el paradero de mi Libro y el del Gran Mago?
-Al parecer esos dos libros se han convertido en uno y alguien lo tiene, no se quien, pero según mis contactos alguien en Sirmione lo tiene.
-Mmmm -el mago dejo de menear su copa y la apretó un poco para después fruncir el ceño -Eso podría ser un problema para nuestros planes en el futuro -murmuro enojado Mortem.
-Debemos de tomar medidas, lo sé -comento Trent -Por eso le sugiero un cambio de planes.
- ¿Cambio de planes? -pregunto con el ceño aún más fruncido - ¿Cuándo estamos a nada del Tribuisti Magia?
-No será un cambio drástico, solo será un pequeño cambio en los acontecimientos, aun vamos a usar todo lo preparado, el cambio se hará en día en la ejecución del plan.
-Explícate -ordeno Mortem apoyando uno de sus codos en el brazo de su trono, mientras bebía un poco de su copa.
-Haremos el plan tal como lo acordamos, atacaremos Sirmione el día del Tribuisti, pero en lugar de matar en ese instante a los miembros de la Corte y a sus familias, solo los secuestraremos, a excepción de los primogénitos, ósea a la futura Corte de Magia, haremos que ellos busquen el libro y nos lo entreguen, para que así sus familias sean liberadas, los amenazaremos y como ellos todavía no pueden enfrentarse a usted por falta de poder y experiencia no tendrán más opción que hacer lo que les decimos.
- ¿Y que pasara cuando nos entreguen el libro?, ¿Liberaremos a sus familias y a los bastardos de la Corte?
Ante las preguntas de su maestro, Trent sonrió con malicia y sus ojos destellaron un brillo de maldad, lo que hizo que Mortem también sonriera, pues al parecer su alumno es una mente brillante y una verdadera amenaza para Sirmione.
-Yo nunca dije que cumpliríamos con nuestra parte -la sonrisa de Trent se ensancho dejando ver sus dientes -Cuando todos esos mocosos se presenten para darnos el libro, los mataremos junto con sus familiares y de ahí tendremos el poder sobre Sirmione, y lo demás...usted ya lo sabe.
-Brillante, simplemente brillante -Mortem se levantó de su trono y camino hasta el gran ventanal que había ahí, el cual daba vista a la orilla del Lago Benaco -No esperaba menos de mi gran alumno.
Trent sonrió con orgullo, pues le gustaba ser alagado por su maestro, y él se esforzaba mucho para hacer las cosas bien y hacer más, para así poder escuchar más los halagos de su maestro hacia su persona.
La puerta fue tocada y las dos personas que se encontraban en el salón, voltearon a su dirección.
-Adelante -dijo Mortem, y la puerta fue abierta dejando ver a una persona totalmente tapada por una capa negra y con su capucha puesta la cual cubría la mayor partede su rostro, solo se podía ver la boca de la persona.
-Perdón por venir sin previo aviso -dijo la persona misteriosa.
-No importa, dime ¿para qué vienes? -Mortem se alejó del ventanal y camino hasta quedar en medio del salón.
-Vine a comentarle algo que puede interesarle.
-Habla ya, no me gustan las intrigas -ordeno Mortem con voz seria.
-Hay una persona en Sirmione que puede serle útil para su plan, es un muchacho del Instituto In Conventu Animarum, ese chico tiene algún tipo de poder que le puede servir a usted.
- ¿Y usted como sabe sobre ese muchacho? -pregunto desconfiado Trent.
-Lo he estado vigilando muy de cerca, por eso lo sé, si me deja yo se lo entregare durante el ataque a Sirmione, lo "preparare" para usted.
-Primero necesito pruebas sobre lo que dices -dijo Mortem -Y si lo que dices es cierto, te diré si acepto tu propuesta o no.
-Sí señor, como usted diga -la persona misteriosa hizo una reverencia ante el mago.
-Entonces retírate -ordeno Mortem, y de inmediato la persona dejo el salón.
- ¿Usted cree en lo que dijo? -pregunto Trent una vez que se encontraban solos.
-Sí, pero no por eso me dejare llevar fácilmente, necesito pruebas contundentes. Bueno puedes retírate.
-Si maestro -el rubio obedeció a su maestro y se retiró del salón, dejando solo al mago, quien también se retiró por la otra puerta que hay y se fue directamente a su habitación meditando todo sobre su gran plan y los cambios hechos por su alumno, la cuenta regresiva para Sirmione ya empezaba a avanzar y parecía que nadie podría evitar lo que estaba por suceder.
