Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.
Este fic participa en el tópico "Duelos entre Potterhead" del foro "Hogwarts a través de los años"
Nochedeinvierno13-Friki me ha retado a escribir un WI donde Bellatrix no muera en la Batalla de Hogwarts.
La esperanza es lo último que se pierde.
Esa asquerosa traidora y amante de los sangre sucia se golpeó duramente contra el frío suelo al impactar el hechizo en su pecho. No sabía sí estaba muerta, tantos hechizos había lanzado que no era conocedora de sí se había tratado de la maldición asesina o un simple desmaius. Le daba igual, lo único que le importaba era su Señor Oscuro.
El duelo con Molly Weasley hizo que se desplazara hacia una de las esquinas del Gran Comedor. La batalla estaba en su punto más álgido y rayos de distintos colores sobrevolaban las cabezas. Ella no era de pensar, sino de actuar, por lo que fue directa contra el primer enemigo que se le puso delante. Estudiantes, profesores, criaturas mágicas, una por una fue quintándolas de su camino. Buscaba a su Señor Oscuro.
Cuando había derrotado a su víctima número… Hacia años que había perdido la cuenta, fue cuando se percató que algo no andaba bien. No había mortifagos, al menos no el número que ella esperaba. El estorbo de su marido fue el único al que reconoció entre todos aquellos sangre sucia y traidores, estaba rodeado de un grupo de estudiantes. Quedarse viuda era la menor de sus preocupaciones, el Señor Oscuro era su prioridad.
Tras su odisea se encontró con su Señor Oscuro, aún no estaba cerca de él, solo les separaban unos metros. Solo estaba a unos segundos de ayudarle a terminar con ese mocoso con el que se estaba batiendo en duelo. Solo unos segundos, y juntos podrían comenzar una nueva vida. Una sin muggles que les robaran la magia, una sin sangre sucias que intentaran parecerse a ellos, una sin traidores que dieran la espalda a sus familias, una donde todos fueran sangre limpia… Aplausos y vítores la despertaron de ese futuro que creía tan cercano.
Finalmente, llegó hasta su Señor Oscuro, hasta el cadáver de su Señor Oscuro. El grito desgarrador que emitió, silenció la alegría del resto.
–¡El Señor Oscuro volverá! ¡Él siempre vuelve!
No importaba que este yaciera sobre el suelo de piedra. Su Señor Oscuro siempre tenía un plan y siempre hacia las cosas por un motivo. Aquello tenía una explicación, ¿qué magia oscura habría descubierto su señor de nuevo? ¿Tendría dividida su alma en otro tipo de artículo? ¿Dónde sería mejor que buscase esta vez? Debía de comenzar a prepararse para recibir a su amo cuando este resucitase.
–Está muerto y tú los estarás en breves. –El mocoso ese con la cara rajada pensaba que había ganado. –Pero ahora no. Serás apresada y juzgada por todos los crímenes que has cometido.
Los aplausos y vítores volvieron a inundar el lugar. Ya no había mortifagos, solo estaba a ella. Observó como a su alrededor esa panda de muertos de hambre de la Orden la rodeaban. Aquella era su segunda oportunidad, no podía dejarse llevar por su irá como lo había hecho dieciséis años atrás. Alzó la varita y con un confundus consiguió distraerlos y convertirse en el animal que llevaba dentro.
Una serpiente.
Años soportando a Sirius en la celda de en frente le sirvió para conocer como convertirse en animago.
Se escabulló del castillo sin que nadie la viese y nunca nadie supo que fue de ella.
Con el paso del tiempo su historia se convirtió en leyenda así como la de todos los presentes aquel día, pero ella nunca dejó de buscar a su Señor Oscuro y diecinueve años después, el mismo día que el mocoso ese de la cara rajada llevaba a su repugnante descendencia a la estación de tren, ella hacia realidad la esperanza que la había mantenido viva desde aquel fatídico día de verano.
Su Señor Oscuro había vuelto.
