-Señores Tweak -desde la desaparición de Tweek, Kyle se había propuesto visitar a sus padres para cerciorarse que ellos se encuentren bien, pero era comprensible si no era así ya que no sabían nada de su único hijo. Desde aquel día vivían con la intriga sobre donde se encontraba el pequeño rubio, si estaba bien o si ya no estaba más en este mundo, pero los Tweak se negaban a aceptar eso, sabían que su hijo era fuerte y se encontraría bien.

-Hola Kyle -lo recibió la señora Tweak. La mujer envolvió en un cálido abrazo al pelirrojo como si fuera su pequeñito.

-Hola, hijo -saludo Richard -Nos alegra verte. Pero ya te habíamos dicho que no era necesario que te preocuparas de más por nosotros.

-No es algo que me fuerce a hacer, al contrario, me gusta venir a visitarlos -Kyle les entrego una bolsa de regalo que llevaba consigo -Les envía esto mi madre.

Sheila no se perdonaba el no haber detenido al joven Tweak y haberse ido con su esposo, cada vez que veía a la pareja en la sala de la Corte para recibir informes nuevos sobre la búsqueda de su hijo, Sheila se sentía la peor de las personas no podía imaginarse el dolor y sufrimiento que estarían pasando por no saber nada de su hijo. Así que cuando su hijo visita a la pareja Sheila siempre les envía un regalo, como una manera de disculpa por no haber detenido al rubio y ponerlo a salvo.

-Dile a tu madre que muchas gracias por todos los regalos que nos envía -dijo Linda mientras tomaba la bolsa de regalo.

-Y además vengo a decirles que la Corte quiere verlos hoy en la tarde, al parecer hay algo importante que quieren decirles.

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Craig caminaba con la mirada baja. El azabache pasaba por el centro de Sirmione, donde los habitantes hacían lo que podían para que todo volviera a la normalidad.

El muchacho de ojos verdes se detuvo enfrente de un establecimiento, justo en ese momento Kyle salía de la tienda de los Tweak, al notar la presencia de Craig lo único que hizo el pelirrojo fue saludar con la mano.

Cuando regresaron a Sirmione, aquel fatídico día, todos tenían un aura deprimente, absolutamente nadie quería decir nada, solo cruzaban palabra cuando era necesario, desde ese día algunas cosas no fueron lo mismo. En especial por los amigos de Tweek, ellos no querían estar, por así decirlo, en luto, pero les era muy doloroso perder a uno de sus mejores amigos.

Kyle, Butters y Pip cada que podían iban a las orillas del Lago Benaco en la espera de ver a su amigo regresar, pero eso nunca sucedía. Kyle siempre que veía a su padre le preguntaba sobre su amigo y sobre las investigaciones que hacia la Corte para buscarlo, pero obtenía la misma respuesta: -Estamos trabajando en ello, pero aun no tenemos nada sobre tu amigo. Eso desanimaba más a los tres jovenes.

Craig después de responder el saludo siguió con su camino, no estaba muy lejos donde iba, pero él prefería llegar de manera lenta, mientras analizaba lo que pasaba por su cabeza, que no era mucho, solo se cuestionaba ¿Cómo es que habían terminado de esa manera?

Al llegar al destino deseado no hizo más que estar parado admirando el tallado de aquella enorme puerta de madera gastada. Paso las yemas de sus dedos por el picaporte y luego poso toda la palma de su mano a la puerta mientras pegaba su frente a esta.

-Entonces, -se escuchó una voz detrás del oji verde - ¿Este es tu lugar favorito? -al girar Craig se encontró con Christopher.

-Si -contesto primero, pero luego de meditar un poco agrego: - ¿Cómo es que lo sabes...?

-Lo escuche de Tweek -admitió el francés -además la vez que estuvimos aquí, aquel día... se notaba en tu mirada, al igual que Tweek cuando estaba en el barranco del bosque -ambos guardaron silencio y después de meditarlo un poco Chris decidió decir lo que pasaba por su cabeza -Debo regresar a Francia -Craig miro al castaño esperando una explicación -Mi padre tiene asuntos que arreglar en nuestro lugar natal para que los negocios en los que invirtió en Sirmione salgan de nuevo a flote, él dice que debo acompañarlo porque es mi deber, aunque no quisiera debo irme, por eso, si llegas a saber algo de Tweek, cualquier cosa, no dudes en avisarme.

- ¿Por qué me lo pides a mí y no a alguno de los amigos del rubio?

-Craig, sé que planeas hacer, es por eso que te lo estoy pidiendo a ti. Si en verdad llegas a encontrar a Tweek, avísame por favor -dicho eso el francés agradeció que lo haya escuchado y se despidió de Craig.

Tucker se quedó pensando en lo que Chris le había dicho y volvió a analizar lo que quería hacer: Salir de Sirmione y buscar en todos los lugares cerca del Lago Benaco, él lo que quiere hacer es investigar si en alguno de esos lugares se han escuchado rumores de la llegada de algún chico misterioso y si han sucedido acontecimientos raros encuestión a sombras. Pero primero tendría que ir a los barrios bajos para buscar esa información y eso haría. Craig ya tenía una pequeña ventaja, pero la cual le costó conseguir pues tuvo una gran pelea con su padre por eso, por entrar a su oficina y esculcar sus cosas, pero valió la pena para saber que Tweek no estaba muerto, que no hallaron restos o su cadáver en aquel lugar. Eso le daba esperanzas al azabache.

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En una pequeña casa rústica con una pequeña chimenea sobresaliendo, estaba un chico con capucha, haciendo anotaciones mientras observaba su pequeña planta.

-Esto es todo -dijo terminado de deslizar su pluma sobre lo hoja de su preciado libro y colocándola de nueva en el tintero -Es hora de salir a comprar más cosas -se levantó de donde estaba y coloco su libro en una estante donde tenía frascos con hierbas.

Deslizo su capucha de su cabeza hasta que cayera en sus hombros y camino a su baño. Se miró en el espejo, sus ojos vacilaban de color, algunas veces de tono violáceo y otras azulados amarillentos, respiro hondo y sus ojos por fin calmaron su inestabilidad y adquirieron un tono violeta fuerte. Se lavó la cara y acomodo como pudo sus cabellos rubios.

-Creo que eso es suficiente -se dijo a sí mismo y luego salió de su casa para dirigirse al pequeño pueblo que estaba cerca de donde residía.

-Debemos dejar el pasado y seguir adelante, solo debemos olvidar -aquel rubio decía esas palabras para los entes que vivían con él, quienes querían hacer recapacitar a su amo -Solo dejemos las cosas atrás.

Cerro la puerta y siguió su camino... sin siquiera mirar atrás.

FIN.

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Bien aquí termina esta historia, realmente no se si es lo que esperaban o se sienten decepcionados, y me gustaría que comentarán que les pareció el final y toda la historia en sí.

Y les comento que estoy pensando en hacer una segunda parte, les explicaré de que va: seria sobre el viaje de Craig para buscar a Tweek, me enfocare en profundizar en las otras parejas y revelar algunas cuestiones que quedaron como al aire o sin respuesta.