Capítulo 3: Anima vanishing

Un largo y sonoro suspiro abandonó sus labios, la frustración estaba comenzando a invadirla, le parecía casi imposible que no pudieran encontrar dentro de la gran biblioteca algún tipo de información que pudiera hablar de la infertilidad de las tierras rojas, parecía un secreto demasiado bien oculto y sin sentido.

Sabía que RATH había diseñado Underworld de esta manera para generar la guerra de hace algunos años, pero también en sus adentros algo le decía que tenían que haber dispuesto algún plan de contingencia para frenarlo. Era absurdo que no lo hubieran hecho dado que estaban experimentando con los Fluctlight, si querían crear diversidad de inteligencias artificiales y que tuvieran libre albedrío, alguien dentro de aquel mundo debió haber sentido la curiosidad por el territorio oscuro y haber realizado algún tipo de investigación al respecto.

Cabe resaltar el hecho de que Quinella hubiera tomado el poder de Underworld le daba total acceso a esa información, ¿acaso la había desaparecido? Eso no tendría sentido, dado el caso que hubiera querido llevar la guerra a término y dominar el territorio oscuro, tenía la total certeza que con el uso de sus poderes y la plena fueza de los caballeros de la integridad, hubiera logrado con facilidad detener todo aquello, por ende se habría convertido en la líder suprema, no sólo el territorio humano estaría bajo su mandato sino todo lo que pasaba sus barreras, y si quería someterles sin utilizar la fuerza, debería tener otros tipos de conocimientos, alguno que le ayudará a que las criaturas se rindieran a ella sin objeción.

Su cabeza estaba comenzado a palpitar con fuerza, como si hubiera utilizado el poder que le otorgaba la super cuenta de Stacia para poder modificar el terreno, estaba tan desorientada que no escuchó cuando la puerta del lugar se abrió. Llevo su mano a su cabeza y un pequeño jadeo cedió, como pudo se puso de pie, cerrando sus ojos con fuerza, todo estaba dando vueltas.

"Asuna-Sama" – La voz del caballero de la integridad de cabellos y ojos verde, la llamo, ella pudo escucharla a lo lejos en su cabeza.

Quiso dar un paso hacia delante, pero su cuerpo no le respondió como esperaba, abrió sus hermosos ojos color avellana y pudo distinguir entre figuras borrosas el color verde y rojizo que se acercaban a ella, sentía que el aliento le faltaba y una dificultad extraña al intentar tomar aire en pleno, como si sólo una pequeña porción del tan indispensable compuesto logrará entrar en sus pulmones. El oxígeno no estaba llegando a su cerebro, lo sabía, las clases de biología como su electiva aún permanecían firmes en sus recuerdos, su conciencia no sabía si habían pasado minutos, pero en su interior algo le decía que solamente eran segundos, sino tendría a los dos caballeros que apenas y lograba distinguir corriendo hacia ella como estaba asegura dentro de poco harían cuando vieran que su cuerpo caia estrepitosamente contra el piso, sin embargo en un pequeño momento de lucidez pudo divisar como los ojos del hombre de cabellos verdes miraba en alguna dirección que no era la suya preocupadamente y luego en un milisegundo estaban mirando nuevamente en su dirección.

Y en ese preciso instante sintió como las fuerzas la abandonaban y su cuerpo cedía ante la gravedad, lo único que pudo esperar fue el golpe de su cuerpo rebotando contra el suelo, sin embargo, este nunca llego. Lo único que la espero fue un reconfortante recibimiento entre los brazos que tanto conocía, su aroma la invadió y eso fue más que suficiente para que recuperara un poco su conciencia, aún con la debilidad latente en su cuerpo.

"Asuna" – La voz preocupada del hombre más fuerte de aquel mundo, fue como un grito agónico entrando en sus oídos, siempre que se trataba de ella, por pequeño que fuera el suceso o el peligro, no podía evitar sentir que la perdía. Vivía con el miedo constante de verla desaparecer como aquel fatídico día en el piso 75 del castillo flotante, y ahí la tenía nuevamente en sus brazos, totalmente frágil, pálida, no obstante, una pequeña sonrisa adornada sus apetecibles labios.

"Primer espadachín-dono" – Trago un poco de saliva antes de ser capaz de continuar – "¿No debería estar cumpliendo con sus obligaciones?" – Con dificultad levantó una de sus manos para posarla sobre la mejilla del hombre.

"Lo estoy haciendo" – Una voz compungida y suave abandono su garganta – "Me encontraba camino a verificar como iba la investigación de la vice-espachín, para encontrarme con que mi esposa se estaba desvaneciendo" – Ahora su voz estaba tomando un tono enfadado, aún manteniendo un volumen bajo y contenido. Sin esperar ningún tipo de consentimiento por parte de ella la tomo en brazos.

"Estoy bien, sólo un poco cansada y frustrada" – Logró hablar un poco más estable, buscando los ojos acerados que tanto amaba, pero que él estaba ocultado de ella – "No he comido mucho por estar metida en los documentos" – Hizo la afirmación, haciendo que el hombre de cabello azabache detuviera su andar.

"¿Cuándo vas a aprender a cuidar un poco de ti misma?" – El reproche salió casi que automáticamente de su boca al escucharla.

"No hemos podido encontrar nada, y el tiempo no está a nuestro favor" – Susurró – "No quiero que pierdas algo importante para ti nuevamente" – Busco una vez más su mirada, para por fin encontrarla – "Yo voy a ser quien te proteja, ¿recuerdas?" – Lo miro con determinación.

"No podrás protegerme de mi mismo si es a ti a quien pierdo Asuna" – Fue casi como si sólo hubiera movido sus labios para que nadie pudiera escucharlo, pero para ella fue totalmente perceptible, lo escuchó con tal claridad entrar a su sistema nervioso, su corazón latió con fuerza desmedida dentro de su pecho – "Continuaremos con esto mañana, la Vice-principal debe descansar" – Miro a Tiese y Renri, espero su afirmación y su saludo para continuar su camino. En la puerta diviso a la mujer de cabello castaño con una mirada impenetrable – "Hemos terminado por hoy Ronye" – Ella solamente asintió con su cabeza, sintiendo como le hervía la sangre ante la escena presenciada. Aunque para el hombre de pupilas aceradas su molestia hubiera pasado desapercibida, para Asuna no había sido así. Debió hablar con Ronye hace mucho tiempo, lo había dejado pasar consciente o inconscientemente no sabría reconocerlo, era miedo tal vez al pensar que él hubiera podido tener otro tipo de vida ahí, el pensar que ella siempre estaba imponiéndole su presencia. Muy en el fondo de su corazón estaba llena de inseguridades, y temía que algún día ellas salieran a flote.

Vio fijamente la fuerte espalda de su Sempai alejándose del lugar, con aquella mujer en brazos, sin tan solo ella no hubiera arribado a aquel lugar; los pensamientos negativos y oscuros dirigidos hacia la mujer de larga cabellera del color del atardecer estaban apareciendo nuevamente.

"Ronye" – La voz de Tiese la saco de sus pensamientos.

"Si, ¿Qué pasa?" – Respondió.

"Te estaba preguntando si quieres ir a cenar con nosotros" – Una tierna sonrisa salió de la boca de su amiga, se había alejado un poco de ella desde que la habían asignado como la guardaespaldas de la rencarnación de la Diosa de la creación.

"No quiero hacer un mal tercio" – Dijo fríamente, para girar sobre sus talones y salir de allí sin mirar a los ocupantes del lugar. Un suspiro de resignación abandonó el cuerpo de Tiese.

"Cada día se vuelve un poco más difícil tratar con ella, no comprendo que le sucede" – Habló tristemente la mujer de cabellos escarlata.

"Su corazón está sufriendo, es normal que suceda ello" – Le respondió Renri suavemente.

"Lo sé, pero estoy segura de que la Ronye que conozco pese a todo nunca miraría con odio a Asuna-Sama" – Dijo casi con convicción.

"Tiese a veces hay lugares tan oscuros dentro de nuestro propio corazón que ni siquiera nosotros mismo conocemos" – Tomo la mano de la susodicha fuertemente – "Estoy seguro de que cuando quiera un apoyo y a su amiga para desahogar sus penas, vendrá corriendo a ti porque sabe que la quieres" – Ella solamente pudo apretar su mano fuertemente en respuesta.

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"Pronto comenzará nuestro tiempo" – Sonrió ladinamente – "Despertaremos ese poder y podremos tenerlo para nosotros. Supera con creces el poder de Quinella, la única diferencia es que no es consciente del mismo".

"¿Están yendo las cosas bien con nuestro infiltrado?" – Pregunto una sombra.

"No nos ha fallado, el alma de la chica que tomo es débil. Los momentos donde es consciente que hay algo dentro suyo cada vez son menores. Solamente debemos seguir aislándola, para que pueda tomar su posición en nuestro tablero de ajedrez. Los preparativos están casi completos".

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Una vez atravesó la puerta con ella en brazos, logro respirar un poco, con suma delicadeza le dejo en el gran sofá, la miro directamente, esperando una respuesta sincera de su parte.

"¿Qué sucede?" – Ella por su parte, solamente pudo preguntar con ingenuidad ante el escrutinio de su mirada.

"Eso quiero saber yo" – Hablo seriamente el héroe de Underworld – "¿Qué me estás ocultando Asuna?" – Se acerco a la ventada esperando una respuesta, sin dejar de mirarla de soslayo.

"No sé a qué te refieres" – Su voz tembló un poco ante la indagación de su mirada.

"De la misma forma que puedes ver a través de mi Asuna, yo puedo hacerlo contigo. Te conozco como la palma de mi mano" – Se acerco una vez más a ella – "Y sé qué hay algo que aún no me has dicho" – Con cuidado se posó en frente de ella, y tomo asiento en la pequeña mesa del salón esperando una respuesta – "He estado esperando que lo hables conmigo, incluso pensé que solamente era nostalgía. Pero cuando estaba yendo camino a la biblioteca sentí claramente como tu conciencia dejaba este mundo por un momento" – La miro con temor de perderla, ella solamente pudo morderse el labio, y al saberse descubierta, lo miro con tristeza.

"Mis poderes están inestables" – Susurró – "Pero te juro por lo más sagrado que hay entre nosotros que lo sucedido hoy en la biblioteca no había ocurrido" – Lo miro esperando que él creyera en sus palabras.

"Estoy seguro de ello, de ser así Renri me hubiera informado de inmediato" – Puso una mano en su mejilla – "Sé que puedo ser un poco inestable cuando de lazos y relaciones de trata Asuna, pero no me ocultes algo como esto, no cuando puedo perderte. Te lo dije hace unos instantes, si llegase a perderte no podrás salvarme de mi mismo" – La miro con suplica – "Iré por Ahuya-Sama" – Se puso de pie para salir, pero una mano detuvo su andar.

"No me dejes sola" – Lo miro asustada.

"No voy a demorar" – Dijo serio.

"No hagas eso, no pongas una pared entre nosotros" – Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus hermosos ojos.

"No lo estoy haciendo mi Diosa, solamente quiero que Ayuha-Sama pueda observar que está pasando, y podamos tener un poco de conocimiento para buscar la raíz del problema" – Ella de mordió el labio.

"Ayuha-Sama ya está informada" – Bajo la mirada. Él por su parte la miro serio, y el mal humor comenzó a notarse en su rostro.

"¿Entonces por qué demonios soy el último en enterarme que mi esposa no se está sintiendo bien?" – Alzo la voz.

"No quería preocuparte, ya tienes suficiente con lo que está pasando" – Hablo suavemente, eran pocas las veces en la que podía verlo alterado con ella.

"Tú no tienes porque tomar ese tipo de decisiones por mi" – La ira estaba inundando su ser sin fundamento.

"Nunca pensé que fuera algo grave, ya me encuentro mejor" – La afirmación de la mujer solamente le hizo enfurecer más.

"Al demonio con eso Asuna" – La miro mordazmente – "Este tipo de cosas tenemos que hablarlas entre nosotros, soy tu esposo. Se supone que soy tu compañero y que ambos tenemos plena confianza en el otro. No importa contra que tenga que enfrentarme, sea un enemigo o una enfermedad, no puedes pretender que desaparezca o ignore algo cuando lo más valioso que tiene mi vida está padeciendo algún tipo de riesgo" – La miro fríamente, él nunca la miraba fríamente. Sintió como si el aire abandonara sus pulmones – "No seas egoísta, el que quieras arreglar siempre tus cosas, sin importarte si a mí también conciernen, no son más que un hecho egoísta. Me sacas de tu mundo por el simple temor de pensar que voy a quebrarme emocionalmente. No te percatas que solamente con ocultármelo y no querer que forme parte y sea tu soporte como tantas veces tú lo has sido para mi, ya estás afectándome" – Y sin decir una palabra más soltó bruscamente su mano, y salió del lugar.

No sabía en qué momento las lágrimas habían comenzado a fluir con libertad por sus mejillas, lo único que podía ver en medio de ellas, era la puerta por donde el hombre que más amaba había salido momentos antes, y se sintió completamente vacía, en contraste al cálido despertar en sus brazos.

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Hola queridos lectores, espero que disfruten hoy del doble capítulo. Logré terminarlo y lograr que quedará un poco como quería.

De a poco se irán develando los secretos O_O

Muchas gracias por leer.

Annie: Thanks for your review, i hope you continue reading my stories and that you like this chapter.

CLJuliag: Que bueno que te guste mi historia, no imaginas lo feliz que me hace saber que puedo llegar de esta manera a las personas. Espero que este capitulo hubiera sido de tu agrado!

Laura ʕ́̀ʔ