Capítulo 5: Anima Revealing

Cuando el dios de la oscuridad Vector ascendió por primera vez de los infiernos lo único que podía apreciarse en la penumbra eran esas 3 luces rojas que brillaban en él.

La primera luz roja, se encontraba en su ojo derecho. Mostrándose imponente ante la mirada de aquel que quisiera observar a aquel dios y verdugo, pareciendo que pudiera predecir el futuro de sus adversarios.

La segunda luz roja, brillaba fuertemente en su ojo izquierdo. Parecía sangre cristalizada, se decía que quién le mirará fijamente, caería en un pozo de desesperación, perdiendo de a poco su esencia y cordura.

Finalmente, la tercera piedra reposaba fuertemente arraigada en su pecho, en el lugar donde su corazón debía encontrarse, dando signo que el ser que la poseia era intocable.

Jamás imagino que al llegar a Obsidia, y recibir como siempre la cálida bienvenida de Lizetta, encontraría preocupación en la mirada de Ishkam y Scheta. Al parecer también habían estado investigando por su cuenta, y en unos pergaminos antiguos en una biblioteca que se encontraba cercana a los calabozos de ese castillo rubí, habían encontrado una leyenda que hablaba de las piedras rojas.

Debido al inmenso poder del dios de la oscuridad Vector, las Diosas Stacia, Solus y Terraria tuvieron que entregarle una parte de Underworld para gobernar. La diosa de la creación no había estado de acuerdo en dejar a merced del hombre de ojos como el color de la sangre a los seres que desde ese momento tomo el nombre del territorio oscuro, sin embargo, las amenazas de Vector con tomar cada una de esas vidas habían terminado por hacerla ceder.Ilusamente había pensado que así no se perdería ninguna vida, con la distribución del territorio, que equivocada había estado.

Leyendo el párrafo donde se mencionada las tres diosas principales del imperio humano, no pudo evitar cuestionar el por qué dentro de la catedral no había nada relacionado con esta leyenda, tal vez ¿alguien se había tomado la molestia de ocultarla? Sentía como si les estuvieran acechando, y su enemigo estuviera prediciendo cada uno de sus movimientos, para su suerte parecía ser que dicho enemigo no sabía que está leyenda se encontraba plasmada en estos pergaminos en Obsidia. Un golpe de suerte a su favor, por fin. Suspiró pesadamente, mientras sus cansados ojos seguian leyendo las líneas en busca de más información.

En el occidente del nuevo territorio oscuro, las tres diosas fundaron su nueva capital Centoria, y a este nuevo territorio le llamaron el territorio humano. Como ahora el favor de Terraria no hacía parte del territorio de Vector, los verdes campos comenzaron a perder su fertilidad y poco a poco se transformaron en un árido desierto rojo. El hambre comenzó a atacar a la población.

El dios de la oscuridad dijo a su pueblo que toda la desgracia que caída sobre ellos se debía a que las diosas no aceptaban el tipo de seres que resguardaba está parte de Underworld, y como muestra de ello utilizó el hecho que la bendición de Terraria ya no les era concedida para llamar a una guerra.

¿Por qué nadie tenía conocimiento de una guerra antes de la vivida hace 3 años? Sabía que lo estaba leyendo era una leyenda, pero algo de cierto siempre había entre ellas.

La guerra comenzó a cobrar vidas de ambos bandos, cansada del derramamiento de sangre Stacia entregó su vida para crear una puerta en medio de los dos territorios.

Por eso nadie había podido derrumbar la puerta del este, estaba hecha con la vida de la misma diosa de la creación. La durabilidad de la puerta había sido la misma durabilidad que había tenido la vida de Stacia en ese momento.

Aburrido sin poder cumplir sus propósitos el dios de la oscuridad desapareció, diciendo que volvería para el momento que la puerta cayera. Las tres luces que se encontraban en su ser, que alguna vez fueron hechas con la sangre de sus adversarios fueron esparcidas por todo Underworld. Aquel que las encuentre gozará de los poderes de un dios una vez logre activar la gema que reposaba en el corazón de aquel ser de oscuridad.

Entonces si lo que estaba leyendo era cierto, y estaba comprendiendo bien, se necesitaba algo para activar la tercera gema. Ahora conocía algo sobre las gemas, y lo único en lo que podía pensar en el momento era ¿qué se necesitaba para activar dicha gema?. Cuál peligro corría Underworld si está gema llegará a aparecer, acaso sería el capaz de proteger ese mundo que tanto amaba. Apreto fuerte sus puños y dio un golpe a la mesa acompañado de un grito de frustración.

"¿Está todo bien?" – La voz de Scheta se escuchó desde la puerta.

"Cada vez que encuentro algo nuevo referente a esto, solamente me trae más preguntas que respuestas" – Dejo salir las palabras de su boca como un lamento.

"Entiendo que la situación es frustrante, para nosotros también lo ha sido, los habitantes del territorio oscuro tienen sus reservas, pero dentro de todo encuentro una luz de esperanza en el relato" – Kirito la miro, esperando que continuará – "Tal como viste, estos pergaminos dicen que las tierras se volvieron áridas porque Terraria ya no podía bendecirlas. Eso quiere decir que en el momento en que el territorio oscuro y el territorio humano vuelvan a unirse, la bendición de Terraria caerá nuevamente sobre este lado del mapa" – Dijo con optimismo la mujer de largos cabellos negros.

"Esta es una mejor razón para recibir una corona que simplemente mantener en control a unos nobles" – Una pequeña sonrisa escapo de los labios del primer espadachín del territorio humano.

"Debes dejar de quejarme, nadie aceptaría a alguien más en ese lugar. Tú, el hombre que salvo Underworld y la diosa de la creación son los indicados para ese papel" – Sonrió mirando hacia la puerta encontrándose con su rubio esposo.

"Scheta tiene total razón en eso, pese a las dudas que puedan existir entre los habitantes del territorio oscuro. Sí son ustedes quienes están al frente los seguirán ciegamente" – Reafirmó las palabras de su esposa, mientras tomaba su mano suavemente.

"La confianza ciega no es tan buena como parece" – Susurró el hombre de cabellos negros como la noche.

"Seguramente no lo sea, pero tener fe en las personas es algo necesario" – Suspiro cansadamente ante las palabras dichas por el hombre. Él no era un hombre de mucha fe realmente, la fe que ahora tenía había sido depositaba desde los tiempos de aquel castillo flotante en un solo ser, ese ser que le esperaba en la catedral y con la que tenía muchas cosas que discutir. Sabía que había actuado como un cretino, pero no podía haberlo evitado al sentir su poca preocupación en ella misma, acaso no comprendía que podía pasar con él si ella ya no estuviera, sino tuviera el anhelo de ver sus ojos llenos de felicidad al verle, el anhelo de tocarla, de besarla, de cuidarla. Al final la personalidad de Asuna era similar a la de la diosa Stacia de hacia cientos de años, había entregado su vida por su pueblo y estaba seguro de que Asuna haría lo mismo de ser necesario y eso lo asustaba enormemente.

Afuera en el pasillo, a un lado de la puerta de la biblioteca reposaba el cuerpo de Ronye sobre la pared escuchando atentamente la conversación al interior de la habitación.

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"Parece ser que han encontrado esa antigua leyenda que habla sobre las gemas" – Mencionó uno de los encapuchados a otro.

"No tiene mucha importancia, para cuando comprendan lo que necesitamos para activar la tercera gema, va a ser tarde para ellos" – Sonrió, todo está yendo como lo planeado. Los planes originales del dios de la oscuridad renacerían nuevamente.

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Miraba por la ventana de su habitación como Lunaria se apoderaba nuevamente del cielo, no pudo evitar morder su labio en señal de preocupación. Tomó un poco de aire, hacia 3 días que Kirito en compañía de Ronye habían partido para Obsidia, no habían viajado en dragón, dada la situación Kirito decidió utilizar los elementos aéreos y partir con Ronye en brazos para que el viaje fuera mucho más rápido, entendía perfectamente que la situación requería tomar esas medidas, pero no podía evitar sentir celos, esos que raramente sentía, y que en este momento sólo salian a flote al imaginar a la pequeña mujer de ojos azules en los brazos que sólo le pertenecían a ella.

Que posesiva podía ser cuando lo quería.

Una luz de un color azul plata comenzó a inundar la habitación anunciando la llegada de Lunaria a la cúspide del cielo, se veía tan grande e imponente allí arriba, como si quisiera dar algún tipo de señal. Escucho unos toques en la puerta, rápidamente abandonó su lugar para abrir a Tiese.

"Siento la demora" – Entro la mujer de cabellos escarlata con una canasta – "Hanna a empacado un poco de todo, dice que debe alimentarse bien para recuperar fuerzas" – Asuna sonrió con ternura ante la preocupación de Hanna.

"Mañana iré a agradecerle" – Dijo dirigiéndose al sillón de la sala – "Es mucha comida, espero que puedas acompañarme a comer" – Mencionó mirando a Tiese.

"No querría importunarle Asuna-sama" – Habló solemnemente la caballero de la integridad.

"Nunca lo harías, eres mi amiga. Deja ya esa formalidad estamos solas" – Le dijo en forma de reproche.

"Es difícil hacerlo Asuna-sama, aunque usted diga que no es la diosa de la creación. Lo cierto es que con lo que he experimentado a su lado, puedo permitirme dudarlo" – Se sentó en el sillón al lado de la mujer de ojos miel, aceptando su invitación.

"Estoy lejos de ser una diosa, Tiese. Las diosas no experimentarían los sentimientos mundanos que yo tengo" – Miró a su amiga fijamente.

"En el caso que no me deje tenerle respeto como diosa, lo deberé tener hacía mi futura reina" – El suspiro de Asuna se escuchó en toda la habitación – "Pero puedo hacer una excepción cuando estemos solas, Asuna" – Y sin esperar que el rostro de la mujer de cabellos del atardecer de iluminará de esa manera, en respuesta sólo pudo asentir cálidamente para comenzar a comer.

"Mañana será el festival de Terraria" – Comentó Asuna, para cambiar un poco el tema.

"así es, todos están muy emocionados. Debemos agradecer por nuestros alimentos a Terraria" – Sonrió, desde niña había celebrado con esmero dicho festival, al igual que los otros dos festivales dedicados a las otras dos diosas de Underworld.

"Este año se realizará en Centoria sur, como siempre en la zona entre los distritos ocho a diez" – Ya había asistido a otros festivales en ese mundo, pero la verdad que cada año cuando se celebraba alguno, no podía evitar sentir emoción. El poder compartir con las personas por las que tanto luchaban a diario la hacía sentirse plena – "Me han invitado a un orfanato en el distrito nueve para compartir un poco con los niños" – Mencionó con euforia Asuna.

"¿Ayuha-sama ha estado de acuerdo con eso?" – Preguntó la mujer de ojos escarlata. A estas alturas para nadie era un secreto el estado de salud de la vice-primer espadachín. Mucho menos después de que hace dos días se desvaneciera en el comedor. La preocupación general de todas las personas allí presentes ahora era palpable.

"Me ha dicho que no hay problema mientras este acompañada" – Dejo el vaso de agua sobre la mesa – "Por lo cual no es problema, ya que siempre debo estar con mis guardaespaldas cuando me encuentro fuera de la catedral" – Sonrió.

"Renri y yo estaremos encantados de acompañarla" – Le devolvió la sonrisa – "Igual seguramente tendrá la compañía de Kirito-sempai también, dijo claramente que volvería para el festival de Terraria" – Busco lo ojos de la reencarnación de la diosa de la creación para darle seguridad de su encuentro con su amado.

"Espero que así sea" – Pese a las palabras de aliento dadas por Tiese, ella no pudo evitar sentir un nudo en su estómago, como cuando tenía un ataque de ansiedad.

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"Estas seguro que no es mejor que pasen aquí la noche" – Dijo Ishkam a Kirito, se encontraban en unos de los balcones del castillo despidiéndoles a él y a Ronye.

"Prometí que volvería para el festival de Terraria, además, necesito entregar rápidamente esta información. Con esto, ya tenemos una base para comenzar. Y una esperanza como dice Scheta" – Le dio la mano a su amigo – "Por lo menos me voy con una solución a la infertilidad de las tierras, o eso creo" – Hizo una mueca.

"Kirito-sama" – Sabía que Lizetta solamente tenía dos años, pero detestaba que le llamaran de esa forma, por algo lo había prohibido. La niña camino lentamente de la mano de su madre, él se puso a la altura de la infante, ella por su parte estiro su manito y deposito una pulsera de cristales rosas en su mano.

"Es un regalo para Asuna" – Explicó Scheta – "Por favor tráela contigo para una próxima ocasión" – Sonrió la mujer, la cual tomo a su hija en brazos para desearle un feliz viaje al espadachín negro.

"Por supuesto" – Haciendo una leve inclinación con su cabeza en forma de despedida tomo a Ronye en brazos. Los elementos aéreos aparecieron alrededor de ambos y se elevaron en los cielos.

"Espero que esos pergaminos que encontramos nos sean de utilidad" – Scheta miró a su esposo con preocupación.

"Lo mejor es que nosotros también nos preparemos para partir a Centoria mujer, algo me dice que pronto nos necesitaran" – La convicción en su voz llego hasta los oídos de la mujer de negros cabellos.

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¡Buenas noches!

Por fin he temrinado el capítulo, espero que sea de su agrado y lo disfruten enormemente. Ahora vamos conociendo un poco sobre las gemas rojas, ¿qué necesitaran para la tercera gema? ... De a poco se irá relevando este secreto ¡ta ta tan!

Gracias por leer.

Laura ʕ•́ᴥ•̀ʔ