Capítulo 6: Anima despairing
Había tenido una mañana bastante ajetreada, normalmente la mayoría de sus días eran bastante ocupados, sin embargo, la razón de tanta cosa que había tenido que hacer no tenía nada que ver con trabajo. Temprano había pasado por la cocina para tomar su desayuno y agradecerle a Hanna por la merienda del día anterior, después de ello se había dedicado un poco a cocinar, hace algún tiempo no tenía mucho espacio para darse ese lujo y tenía el deseo de hornear un pastel para aquellos niños, además quería ayudar a Hanna con la preparación del banquete para está noche. Había escuchado en los pasillos que Kirito había llegado a la catedral en la madruga, no obstante, no se había cruzado con él, no pudo evitar que por su cabeza pasara un lúgubre pensamiento...
Tal vez estaba evitándola.
Seguramente por la hora a la cual había arribado se encontraría cansado, más si había viajado haciendo uso de sus elementos aéreos, pero, no había pasado por su habitación. No pudo evitar preocuparse por su salud, seguramente si el espadachín entrará en su cabeza, le daría una enorme reprimenda al estar preocupándose por él y no por ella misma. Un suspiro escapó de sus labios, ya se imaginaba cuán enojado iba a estar cuando le contaran que se había desvanecido en medio del comedor, podía imaginar su cara de enfado y no pudo evitar sentir un escalofrío cruzar su espalda. Desde el día que había perdido la conciencia no solamente toda la catedral había entrado en pánico, ahora ella misma podía sentir angustia, el no comprender que le estaba pasando ahora la estaba asustando de sobremanera, hasta el momento siempre había mantenido la esperanza que una vez pudieran detener la aceleración del tiempo, ella y Kazuto abrirían sus ojos al otro lado, pero ahora no podía sentir esa fe, no sabía que podía pasar con ella si llegara a morir en este mundo estando la situación como estaba.
Pese a todos los esfuerzos de Ayuha-sama, aún no encontraban una razón aparente para la inestabilidad de sus poderes, mucho menos para la debilidad física que estaba experimentando. A eso ahora también podía sumarle su debilidad emocional y los celos que últimamente de manera constante experimentaba.
Tan enfermizos.
Parecían ser que la hacían alucinar, aún podía recordar con terror la sombra que había visto alrededor de Ronye, ahora parecía que también quería ponerle un toque malvado a la chica con el único fin de justificar el cómo la hacía sentir de insegura el hecho que mantuviera al lado del hombre de ojos acerados. En este momento por fin lograba comprender cuando le decían que los celos eran como un monstruo.
Finalmente, pudo ver de fondo los jardines que se encontraban rodeando la catedral, tomó un poco de aire buscando despejar su cabeza, el día de hoy para fortuna de todo Centoria, Solus se encontraba iluminando fuertemente el día, pese a ello no hacia un calor sofocante, podía sentir la suave brisa en su rostro, sus cabellos se mecían de un lado a otro.
"Asuna-sama" - escuchó como Renri la llamaba, volteó en dirección de donde provenía la voz y le regaló una sonrisa al caballero de ojos verdes y su acompañante.
"Renri, Tiese gracias por acompañarme el día de hoy" - Se acercó a ellos, los dragones ya estaban preparados para partir.
"Dadas las circunstancias hemos decidido que viaje con Tiese" - Miro a la mujer de cabellos del atardecer esperando algún tipo de objeción, al hecho que no pudiera viajar en su propio dragón, más está nunca llegó.
"Está bien, lo entiendo. También creo que es lo mejor" - Le regaló a la pareja una sonrisa tranquilizadora.
"Por favor, entréguele la caja con el pastel a Renri" - le pidió la mujer de cabellos escarlata mientras iba acomodarse a su dragón. Asuna estiró sus brazos en dirección al caballero de la integridad y agradeciendo nuevamente se dirigió en dirección a Tiese, con ayuda de la chica se subió al dragón - "Muy bien, es hora de partir" - Miro a Renri esperando un asentimiento y una vez lo tuvo acarició el lomo de su dragón, las alas del animal se estiraron imponentemente y comenzaron su movimiento.
Siempre le había parecido maravilloso volar, desde el momento en que lo había experimentado por primera vez en Alfheim Online, se había vuelto una especie de ritual, al menos unos minutos del tiempo que entraba al juego eran dedicados a dar un pequeño paseo, la ayudaba a despejarse de los sucesos ocurridos durante el día. Volar en Underworld sobre un dragón, aquel mítico animal, también tenía su magia, el escuchar el sonido que generaban sus alas al romper la dirección del viento, solamente podía describirlo como algo magnífico. Sin embargo, tenía que admitir que nada absolutamente nada sobrepasaba la sensación de volar en los brazos del hombre de cabellos azabaches, la sensación de protección, la calidez de su pecho y sus brazos, los latidos de su corazón que podía escuchar con claridad cuando la lleva al estilo nupcial, todo ese conjunto hacía que volar con los elementos aéreos del primer espadachín del imperio humano le ganara a cualquier otra forma de vuelo experimentada.
Seguramente solo hablaba como mujer enamorada.
Se encontraban en dirección a Centoria sur, vio las edificaciones debajo de ellos correspondientes a los primeros distritos. Cada una de las cuatro Centorias se dividía en el mismo número de distritos, diez para ser exactos. En los cinco primeros distritos se encontraban las casas de los nobles, la ciudad imperial, el cuartel general de los caballeros de la zona y la academia de la espada de esta. El sexto y séptimo eran los distritos comerciales, finalmente del octavo al décimo distrito se encontraban las resistencias de los ciudadanos. Todo estaba perfectamente organizado y aunque Centoria se dividiera en cuatro, siempre se unían para las celebraciones y los tributos a sus diosas. Para cada festival se elegía una de las cuatro Centorias y los habitantes de la otra se desplazaban a la elegida, lo que hacía un maravilloso ambiente festivo, cosa de la cual Asuna amaba participar. Ya había participado en varios, debía reconocer que cuando celebraban a Stacia siempre se sentía realmente incómoda, por más que dijera que no era aquella diosa que tanto veneraban, la gente había optado por no creerle y la habían nombrado como la reencarnación de la diosa de la creación. Llevaba viviendo tres años en ese lugar, había celebrado tres festivales de la diosa de la creación y aún no lograba acostumbrarse a que la veneraran a ella en esa fecha.
"Ya casi llegamos" - Escucho mencionar a Tiese.
La verdad es que el viaje no era muy largo, pudieron haberlo hecho caminando perfectamente. Hace tan solo año y medio se había escabullido de la Catedral para dirigirse a la pensión donde habían asesinado a Yazen-san y lo había hecho caminando, pero dadas las preocupaciones por su salud en la reunión del día de ayer se había sugerido que lo mejor era que fuera en dragón, ella no se había opuesto tampoco, entendía la preocupación de los residentes de la catedral por ella. De solo pensar y ver cómo se preocupaban ellos por ella, se había golpeado mentalmente al no comprender la preocupación del espadachín negro hace unos días, sabía dentro suyo que había tenido toda la razón en enojarse. Debía cuidarse un poco más, después de todo sino lo hacía no iba a tener si quiera la oportunidad de seguir buscando la información que necesitaban y de poder enfrentar al enemigo que los acechaba.
Y pensar que había caído en cuenta de ello ya cuando lo había lastimado.
Sintió como el dragón comenzó a realizar suavemente su descenso, una vez en tierra, Tiese la ayudó a bajar del lomo del animal.
"Me encargaré de dejar los dragones en un lugar cómodo y me reuniré con ustedes en el orfanato" - Extendió la caja con el pastel a la mujer de ojos color miel.
Las dos mujeres asintieron en respuesta y siguieron su camino. En pocos minutos se encontraron en la puerta del lugar, una mujer que llevaba la misma vestimenta de la hermana de la caballero de la integridad Alice, Selka, las esperaba en la entrada del lugar. Las recibió con una cálida bienvenida, y las invitó a pasar, según les había mencionado los niños estaban impacientes porque la mismísima diosa Stacia compartiría con ellos durante el festival de Terraria, podrían juntos honrar a la hermana de la diosa de la creación.
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Sintió como la luz golpeaba fuertemente sus cerrados párpados, le daría una paliza a aquel que se había atrevido a quitarle el libro que reposaba abierto sobre su cabeza, cumpliendo únicamente el objetivo de cubrir sus ojos de la fuerte luz que estaba iluminando todo el recinto donde se encontraba. Intentó abrir sus ojos, pero la cegadora luz hizo que casi al instante los cerrará nuevamente, los apretó un poco y volvió a abrirlos buscando acostumbrarse, una sombra lo miraba fijamente. Una vez sus ojos lograron acostumbrase nuevamente a la luz, pudo divisar en pleno a aquella mujer de cabellos morados y ojos como el sol.
"Fanatio" – La llamo, sus ganas de golpear a quien había osado despertarle, habían quedado claramente rezagas a ver que se trataba de ella.
"No deberías estas durmiendo en este jardín del piso 80, sino en el piso 30, más específicamente en tu habitación" – Sus ojos lo miraron como cuchillos afilados. Trago saliva fuertemente, cuando quería, Fanatio lograba ponerle los pelos de punta. Tenía un carácter similar al de Asuna, lo cual lo llevaba a entender porque aquel caballero de cabellos azules la había elegido como su pareja.
En ocasiones creía que tanto él como Bercouli eran personas masoquistas.
"Cuando me fui hace unos días, discutí con Asuna" – Suspiro – "No sé cómo enfrentarla en este momento" – Le dijo mientras se sentaba.
"¿Han discutido por su salud?" – Él la miro incrédulo, hasta donde tenía entendido solamente ellos y Ayuha-sama estaban enterados.
"¿Acaso Asuna te habló de ello?" – El malestar inundó su ser, acaso la viceprimer espadachín parecía confiar en Fanatio más que en él. Sin embargo, así como llego desapareció al ver a Fanatio responder negativamente a su pregunta – "Entonces ha sido Ayuha-sama" – Afirmó, nuevamente recibió una respuesta negativa de Fanatio, a lo cual su rostro de lleno de duda. La mujer de cabellos morados comprendió casi de inmediato la pregunta que el hombre de cabellos negros le estaba haciendo con sus ojos.
"El día siguiente al que partiste paso algo" – Él la miro fijamente, esperando a que siguiera – "Asuna-sama se desvaneció en medio del comedor, genero un gran pánico y preocupación" – Vio como el primer espadachín apretaba fuertemente sus manos. Podía ver la preocupación en sus ojos, pero también lograba apreciar furia, enojo y su intuición femenina le decía que claramente se avecinaba otra discusión entre la pareja.
"¿Dónde está Asuna?" – Se puso rápidamente de pie.
"No creo que debas buscarla en el estado en el que te encuentras" – Intentó calmarlo.
"Fanatio, no lo voy a repetir una tercera vez ¿Dónde está Asuna?" – La miró fijamente, en pocas ocasiones el hombre de ojos acerados llegaba a tener ese tipo de actitud y en la mayoría de los casos eso solamente pasaba cuando la vida de la rencarnación de la diosa de la creación se encontraba en peligro.
"En Centoria sur, celebrando el festival de Terraria" – Dijo suavemente previendo la explosión que tendría el hombre en frente de ella.
"¿Qué?" – Su voz sonó contenida.
"Tiene el permiso de Ayuha-sama" – Agregó, esperando con ello calmar al espadachín negro – "De igual manera varios caballeros de la integridad se encuentran por el lugar para disfrutar el festival y estar pendientes de Asuna-sama. Así lo dispusimos en la reunión del día de ayer" – La tensión en los hombros del hombre bajó un poco – "Y ella no se encuentra sola, Tiese y Renri están con ella. También se decidió que fueran en dragón. Buscamos evitarle cualquier tipo de fatiga, no podíamos encerrarla en esta blanca torre como si fuera una prisión" – Le dijo a modo de reclamo.
"Lo sé" – Suspiró fuertemente ante la frustración – "Deberíamos nosotros también estar cerca, nos vemos en una hora en la entrada de la catedral. Caminaremos hasta Centoria sur, así podré despejarme un poco antes de verla" – Y sin esperar una respuesta, comenzó a caminar hacía la salida del piso 80. Fanatio solamente hizo el saludo protocolario, y una vez la espalda del hombre desapareció, tomo aire. Si que se ponía impertinente cuando quería.
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Apenas habían entrado al lugar no había podido evitar maravillarse, por el hermoso jardín en el centro, lleno de hermosas flores y pequeños arbustos, para completar el hermoso cuadro una imponente fuente en el centro terminaba por darle un toque místico. El jardín estaba rodeado por los largos pasillos que abrian paso a las instalaciones del lugar, en su cabeza esperaba encontrar un lúgubre lugar, como esos que mostraban en las películas al hablar de orfanatos, sin embargo, aquí podía ver un lugar propicio para el desarrollo cognitivo y emocional de los infantes. No pudo evitar sonreír, sonrisa que se ensancho al ver los niños que la esperaban.
Habían jugado y comido el pastel que ella había preparado en la mañana. Los niños estaban haciendo coronas de flores y una de ellas había terminado siendo puesta en su cabeza por una de las pequeñas, una hermosa corona hecha con flores rosas y blancas, los mismos colores que portaba en su traje. No pudo evitar que la nostalgia se hiciera presente al tener un vago recuerdo similar, solamente que era Yui quien había hecho una corona de flores blancas para ella en aquel mundo de hadas que justo en este momento le parecía tan lejano.
"System call, absolute protection" – Exclamó fuertemente, estirando una de sus manos hacía el grupo de pequeños que se encontraba con Tiese y Renri. Con su otra mano acerco hacía su cuerpo a la pequeña niña que se encontraba a su lado.
Justo antes de escuchar aquella explosión que pareció romper sus tímpanos, pudo ver como los ojos de Tiese la miraban con terror para después desaparecer en la bruma generada.
"Asuma-sama" – El grito de desesperación abandonó el cuerpo de la mujer de cabellos escarlata, mientras golpeaba con sus puños la protección que la mujer de ojos color miel había puesto sobre ellos. El caballero de ojos verdes que se encontraba a su lado, tomó en sus manos esos conocidos artefactos, poniéndose en posición de ataque, no obstante, no podía encontrar la ubicación de su atacante.
"Bueno, debo decir que la diosa no me ha decepcionado" – En medio de aquel denso humo se escuchó una sombría voz. La protección impuesta por Asuna desapareció, Renri se ubicó en frente de los niños, Tiese por su parte se puso en posición de ataque con la Blue Rose Sword entre sus manos, su poder y convicción por fin tenían el grado para poder hacer uso de ella – "Aunque debo agregar que aún no es suficiente" – A los lejos, sobre el tejado del lugar pudieron divisar una sombra.
"Ten cuidado Tiese, no sabemos a qué estamos enfrentándonos" – El siempre sensato Renri habló. Ella solamente pudo asentir, no habían sentido la presencia del hombre. Asuna-sama si lo había hecho, pero temía que muy sobre el tiempo, lo cual los ponía en desventaja.
"Stacia-sama" – Al escuchar la voz quebrada de la pequeña, los ojos de ambos caballeros dirigieron sus miradas hacía el lugar donde se supone debían encontrarse la mujer de cabellos como el atardecer y la pequeña. El humo negro generado por la explosión, estaba finalmente disipándose, mostrándoles una imagen no muy agradable. Asuna había protegido con su propio cuerpo a la niña, uno de sus hombros había sido golpeado por los escombros producidos, el rojo carmesi había manchado su inmaculado traje.
"Estoy bien" – Dijo mirando a la pequeña, intentado no preocuparla. Sabía que no era algo de gravedad, pero también comprendía que la sangre podía ser escandalosa, mucho más para una niña de su edad. Lo que si debía admitir también es que dolía como un infierno, esto le había hecho recordar que el dolor que podía sentir dentro de Underworld, era exactamente el mismo que sentiría con una herida de tal magnitud en el mundo real. A veces solía olvidar ese tipo de detalles, más cuando pasaban años en los cuales no había recibió golpes de tal dimensión.
"Pero..." – Los ojos de la pequeña estaban llenándose de lágrimas. Asuna la miro, y levanto la mano para posarla sobre su mejilla.
"Soy una diosa recuerdas, estás cosas no podrán lastimarme" – Subió sus ojos hacia el tejado, para encontrarse con el cuerpo encapuchado del ser que los había atacado y dirigiéndose a él dijo – "Has causado un gran alboroto, pronto este lugar estará lleno de caballeros de la integridad y de maestros de las artes sagradas, estás acorralado".
"¿Es así?" – Vio como la cabeza del ser se movía hacía un lado. No podía ver su rostro, pero algo dentro suyo le decía que se estaba burlando de ella. Y haciendo uso de una gran velocidad, la cual estaba segura sobrepasaba su velocidad cuando era el destello veloz, le arrebato a la niña de los brazos – "¿La quieres? Ven por ella" – Y ante los impresionados ojos de Asuna desapareció del lugar. Casi de inmediato sintió un calor en su hombro, volteó su cara para encontrarse con las manos de Tiese emanando un color verde de ellas, aunque el dolor no estaba desapareciendo, sintió como la herida era cerrada y la sangre dejaba de brotar.
Escuchó el sonido de botas golpeando contra el piso, y pudo divisar a los caballeros imperiales.
"Dejaremos que los caballeros imperiales se encarguen de este lugar" – Se puso de pie con ayuda de la mujer de ojos rojos – "Debemos ir tras él" – Miro a Renri, quien le devolvió una mirada preocupada.
"deberíamos encontrarnos con los demás caballeros" – Habló el hombre.
"No tenemos tiempo para eso, en el camino seguro los encontraremos. Estamos en el noveno distrito, si está buscando una salida rápida debe hacerlo por el distrito diez, va a pasar por en medio del festival. No podemos permitir más daños y mucho menos victimas" – Hablo claramente su vice principal, él apretó fuertemente sus puños ante la impotencia, comprendiendo al fin que debía pedirle al cielo que los demás aparecieran rápidamente. Silbó, y su dragón aterrizo rápidamente a su lado.
"Ve por ayuda, informa la situación" – El dragón comprendiendo rápidamente, alzo sus alas en vuelo – "Vamos" – Pidió al cielo no arrepentirse de no esperar.
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Caminaba tranquilamente por el distrito diez en compañía de Ronye, Fizel, Linel, Fanatio, el pequeño Berchie y para su sorpresa el invitado de último momento Deusolbert. En cada tanto eran detenidos por los ciudadanos queriendo saludar a su líder, o simplemente para recibir los dulces de la festividad que les ofrecían. Debía admitir que su glotón interno no estaba para nada aburrido con ellos.
Que bajo has caído Kirigaya, se dijo mentalmente.
"Entonces chico, que se siente ser tan famoso" – Rio entre dientes el hombre de roja armadura, recibiendo casi que instantáneamente una mirada afilada del espadachín de negros ropajes.
"¿Acaso escucho celos en tu voz?" – Antes de que el primer espadachín pudiera responder, Fanatio haciendo uso del fantástico oscuro sentido del humor que tenía, se le había adelantado usando una voz que asustó a ambos.
Las mujeres daban miedo, pensaron ambos al mismo tiempo.
A diferencia de ellos dos, Berchie sonrió ante la reacción de su madre y la abrazó fuertemente. Inmediatamente el rostro de Fanatio de suavizo y sonrió a su retoño. El único hombre en el imperio humano que podía manipularla a su antojo se encontraba en sus brazos.
Siguieron su camino entre alegatos de los dos hombres y con una que otra intervención por parte de Fanatio regañándoles por su comportamiento infantil. Fizel y Linel hablaban tranquilamente entre ellas, Ronye por su parte permanecía atrás en silencio, mientras estaba perdida por sus pensamientos.
Las calles del distrito diez estaban completamente decoradas para la ocasión, había diferentes arreglos colgados por las lámparas de las calles, cerca de las puertas de los diferentes hogares se podían ver pequeñas ofrendas para Terraria. Finalmente llegaron a la plaza del lugar, pudieron ver las imponentes imágenes de las tres diosas, la estatua de Terraria estaba llena de flores y tributos, los niños corrían de un lado para otro felices por la festividad, las familias compartían, un ambiente digno de una postal, algo así como una acción de gracias en el otro mundo, donde agradecían las cosechas recibidas durante el año y le daban la bienvenida al frio invierno. Cuando la noche hiciera acto de presencia, todos se retirarían a sus hogares donde compartirían una cena familiar. Ellos, por su parte se retirarían a la catedral y tendrían su cena con esa familia que tenían dentro de ese mundo, todas esas personas con las que convivían a diario dentro de aquella torre de marfil.
El mágico momento fue abruptamente interrumpido por una explosión proveniente de algún lugar dentro del noveno distrito, el bello cuadro antes presenciado ahora mostraba un total desenfreno lleno de pánico y gritos. Encapuchados comenzaron a salir de diferentes lugares y comenzaron a atacar a los ciudadanos.
"Saquen a las personas de aquí" – Fueron las palabras de primer espadachín, mientras desenfundaba la Night Sky Sword y comenzaba a luchar.
Fanatio entregó a Berchie a Fizel y Linel, las miró fijamente dándoles a entender que debían abandonar el lugar, luego dirigió su mirada a Ronye pidiendole que las escoltará, junto con los ciudadanos, para después llevar su mano al estuche de su cintura y sacar la Heaven Piercing Sword para ayudar a detener al enemigo, en espera que todos pudiera evacuar.
Pudo divisar como el arco de Deusolbert, el Conflagrant Flame Bow, aparecía en escena lanzando múltiples flechas de fuego para clavarse en sus atacantes, cual fue la sorpresa al ver que dichos atacantes desaparecían.
Son sombras, fue el rápido pensamiento de Kirito.
"Debemos encontrar a la persona que está controlando las sombras" – Habló fuertemente, para que sus compañeros pudieran escucharlo. Los caballeros imperiales no demoraron en llegar para ayudar con la evacuación, casi que al mismo tiempo que esto sucedía pudieron divisar en los cielos un hombre encapuchado, bajo su brazo llevaba el cuerpo de una niña que gritaba implorando la ayuda de la diosa de la creación.
"Rápido Deusolbert, una flecha" – Gritó Fanatio, el hombre apuntó su arco más fue detenido por la orden de su superior.
"¡No!" – El espadachín negro llegó rápidamente a su lugar y apretó con fuerza el brazo del hombre – "Puedes lastimarla a ella también" – El hombre de cabello rojo, tomo aire y bajo el arco.
En ese preciso instante, se pudo escuchar por todo el lugar el canto de una sinfonía de ángeles, del suelo salieron flexibles lazos de tierra que con rapidez se precipitaron hacía el ser encapuchado y tomaron sus pies con fuerza como grilletes.
"Asuna-sama" – Al voltear sus rostros, se encontraron de frente con una no muy agradable imagen. Asuna estaba siendo sostenida por Renri, mientras está cogía con fuerza su cabeza debido el incesante dolor que la estaba atravesando, completando la escena su inmaculado vestido rosa y blanco, manchado por el rojo carmesi de su sangre. La mujer cerró por un breve instante sus ojos y recuperó la compostura acercándose al lugar. Había atrapado al hombre, por el momento, pero en el fondo sabía que no podrían acercase con facilidad a él. Lo único que quería por el momento era recuperar a la niña.
No pudo evitar que su mirada se cruzará con esos ojos acerados que tanto amaba, la preocupación al verla en ese estado era evidente. Asuna intentó por medio de sus ojos darle a entender que se encontraba bien.
"Ese hombre tiene una velocidad impresionante" – Pronunció sin apartar la mirada del hombre de negros cabellos. Kirito asintió y miro a Tiese.
"Congélalo" – Le ordenó.
"Ice prison" – Dirigió la Blue Rose Sword en dirección al sujeto que anteriormente Asuna había detenido, mirando fijamente su cuerpo, buscando congelarle evitando que el frio tocará el cuerpo de la pequeña.
Para asombro de todos los presentes, Kirito levantó nuevamente su espada para recibir la espada de otro ser, este nuevo invitado estaba usando una capucha similar al que se encontraba atrapado arriba. Un fuerte viento se levantó por el choque de las armas, inmediatamente todos los que estaban rodeando a Kirito dieron un salto hacia atrás y se pusieron en posición de ataque.
"Recuperen la niña, yo me encargaré de esto" – Les dijo atacando en el proceso a aquel encapuchado.
"No vine a jugar contigo primer espadachín" – Y haciendo uso de la misma sorprendente velocidad del otro desapareció del lado de Kirito para dirigirse hacia la mujer de cabellos como el atardecer.
Asuna empuñó su Radiant Light fuertemente dispuesta a pelear, sin embargo, la espada del sujeto apartó rápidamente la suya y se posó a su lado muy cerca de su oído, dónde solamente ella pudiera escucharle.
No deberías estar peleando en tu estado, querida diosa, necesitamos que esten en plena forma.
Los ojos miel de Asuna voltearon a verlo sin comprender mucho sus palabras, ¿cómo sabía que estaba enferma? Y de la misma forma que había llegado a su lado, apareció al lado de su compañero encapuchado.
"Vamos, devuélvele a la niña" – Dijo, mientras les permitía ver la parte baja de su rostro donde asomaba una sonrisa ladina.
El hielo con el cual Tiese había congelado el cuerpo del primer encapuchado comenzó a derretirse, y para sorpresa de todos, el cuerpo de la pequeña quien aún sollozaba el nombre de la diosa de la creación comenzó a moverse, como si se tratará de la encarnación de Kirito. El cuerpo de la pequeña fue posado unos metros encima de Asuna, ella en respuesta alzo sus brazos lista para recibirla.
"No dije que fuéramos a devolverla entera" – Escucharon la voz de uno de los seres, mientras el cuerpo de la niña era fuertemente apretado por la encarnación haciendo que implosionará ante la presión ejercida sobre él. La sangre se esparció violentamente llenando el cuerpo de Asuna del líquido rojo y logrando salpicar a Tiese y Renri que se encontraban cerca. La cara de terror de los presentes no se hizo esperar, una Asuna fuera de si soltó un agónico grito.
"¡NOOOOOOOOOOOO!" – Sus manos comenzaron a temblar fuertemente, siendo seguidas por su cuerpo entero. Una ola expansiva de poder salió de su cuerpo derribando todo a su paso, Kirito, los caballeros de la integridad, los caballeros imperiales, los pocos ciudadanos que aún no habían sido evacuados, los encapuchados y algunos objetos presentes en la plaza fueron lanzados con fuerza al suelo por ella.
El silencio provocado por la escena solamente fue interrumpido por la risa malévola que se pudo escuchar.
"Está ahí dentro" – Pudieron escuchar mientras, los alborotadores desaparecían de la misma manera en la que habían llegado.
Finalmente, el cuerpo en trance de la diosa de la creación se desvaneció, llevándola al oscuro mundo de la inconciencia.
"Asuna" – Kirito se levantó con premura del piso y corrió hacia ella, la tomó en brazos y comenzó a llamarla desesperadamente. Sin embargo, pese a la insistencia de su voz, la susodicha no recuperaba la conciencia. Miró a su alrededor, las pérdidas de aquel pequeño enfrentamiento, alguno que otro cuerpo en el piso, sus caballeros impotentes. Sus pupilas desesperadas nuevamente se posaron sobre la mujer que tenía en brazos y como si la vida se le fuera en ello la abrazó fuertemente pronunciando tan conocidas palabras.
"Release recollection"- El poder sagrado comenzó a acumularse en la espada que aún empuñaba en su mano – "System call, Transfer Durability. Light to area" – Y tal como aquella vez una lluvia comenzó a caer curando las heridas de aquellos que no habían podido escapar, con la esperanza de que esa lluvia también pudiera terminar de sanar la herida en el hombro de su amada y la ayudará a abrir sus ojos.
Sintió la desesperación como un fuerte ardor en su pecho.
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Buenas buenas a todos los que se pasen por aquí. Por fin lo he terminado, ha estado un poco largo, la verdad estuve inspirada está semana con este capítulo, estoy casi segura de que quedó como quería, digo casi porque siempre hay cosas que uno piensa que pudieron ser diferentes, sobre todo porque es la primera vez que medio me adentro de la parte de los comandos y las batallas xd, espero ir mejorando en ese aspecto.
Por lo pronto, solamente me queda esperar que el capítulo sea de su total agrado.
¡Muchas gracias por leer!
Laura ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
