2. Regreso

Querido Sev,

Hay tantas cosas que contar. Hace mucho ya escribí mi última carta, y no es porque quisiera, siempre estoy dispuesto a escribirte.

Te pondré al día, aunque ya sabes lo que pasa, lo diré igual, porque no sabes todo.

Cuando terminamos sexto año, tuve que volver con mis tíos, como siempre, insoportables, hasta que cumplí mi mayoría de edad, 17.

Ya me habían explicado lo que iba a pasar, justo el día de mi cumpleaños, se aparecieron Kingsley, Moody y Tonks, quienes me llevaron por aparición de forma segura para el número 12 de Grimmauld Place, donde mi padrino me recibió con cariño. Pero eso ya lo sabías, porque al parecer eres parte de la Orden del Fenix. Aunque lo único que escuchaba sobre ti eran cosas malas, también no lograba verte cada vez que venias al lugar, que eran casi nunca. Nunca me dejaban verte cada que te aparecías y no te quedabas para más que las reuniones de importancia de las que no me dejaban participar aunque parte se trataba de mí.

Entonces te diré lo importante, nos dijeron que no podíamos mandar cartas, porque podían rastrearse y cosas así, y sé que yo no mando ninguna carta, y menos en ese entonces ya que Ron y Hermione también se quedaron conmigo hasta que volvimos a Howarts, pero cada vez que me encontraban escribiendo lo que parecía una carta me lo sacaban, y me terminaron sacando el pergamino y cualquier cosa para escribir, realmente no tenía privacidad en ese lugar y no podía mostrarles que escribía. De todas formas tenía el Mapa del Merodeador para saber donde te encontrabas y que hacías, al parecer no perdiste la costumbre de ir a la torre de astronomía y realmente no hacías mucho Sev.

Y así pasamos dentro del lugar hasta que tuvimos que salir para no perdernos el tren, las cosas para este año nos lo consiguió Molly en el Callejón Diagon días antes de partir para no poner en peligro por la ascendencia de Voldemort en el mundo Mágico que trata de matarnos.

En el tren nos reencontramos con todos nuestros amigos, Neville, Luna, etc. Y como siempre, cuando llegamos a Howarts ya era de noche. En el gran salón nos sentamos en las mesas de nuestras respectivas casas y mi mirada no pudo evitar dirigirse a la mesa de los profesores, donde tu te encontrabas, serio y vestido de negro, algo que nunca cambiará al parecer, y sonreí. Espero no lo hayas notado, que te mirara demasiado de vez en cuando, cuando un nuevo Slytherin llegaba, cuando Dumbledore empezó su discurso e incluso a la hora del banquete, te veía comer, sueno como todo un acosador enamorado, pero me era imposible evitar hacerlo.

A veces sentía tu mirada sobre mí, pero no creo que diferencie a las miradas que usualmente recibía de una serpiente. Pero no me voy a deprimir por ello, seguramente ni me mirarías si supieras lo que siento.

Severus, te amo, y me di cuenta ya hace mucho de mis sentimientos al no poder verte más en todas la vacaciones, dolía, pero ahora estoy tan seguro.

Sé que no puedes aceptar a un niñato como yo, pero lo intentaré, pelearé, y antes de que la guerra empiece, te lo diré, te lo diré todo.

Con amor,

H. P.

Miró que no hubiese nadie realmente despierto o charlando alrededor, pues el primer día se iban a dormir temprano o se quedaban en la sala común de la casa, por lo que estaba solo en la habitación sin nadie más despierto. Los demás abajo y Ron y Hermione haciendo de Prefectos.

Como si fuera algo delicado, beso la carta para luego sellarla y guardaba donde usualmente lo hacía. Esa vez tenía mucho sueño como para volver a salir a escondidas, esta vez solo dormiría.