-¡Niña, baja ya!
Jaken observaba preocupado a la pequeña Rin trepar cada vez más alto sobre las ramas de un árbol. Había cometido el grave error de comentar que una nube tenía una forma parecida a la del amo Sesshomaru y la niña intrigada e incrédula, decidió que quería comprobar aquello más de cerca.
-¡Solo un poco más, señor Jaken!- le respondió ella sonriendo.
-¡Niña, date por vencida! !La nube ya se fue y el amo bonito nos espera!
-Está bien...- Rin renunció a su idea de ver la nube de cerca y miró hacia abajo para comprobar que se encontraba a una altura mucho mayor de la que pensaba- señor Jaken...
-¿Qué es lo que quieres, niña?- el pequeño demonio la miró con enojo al notar que ella no bajaba- ¿Por qué no te mueves? ¿Acaso piensas vivir en ese árbol?
-¡No sé bajar!- exclamó la pequeña abrazándose a la rama en la que estaba sentada.
Jaken, perplejo supo que se encontraba en problemas: si dejaba a Rin ahí, su amo pronto notaría la falta de la niña y si quebraba la rama con el báculo de dos cabezas, la pequeña podría caer de forma muy brusca y causarse alguna herida de gravedad.
- Entonces ¿por qué subes si no sabes cómo bajar?
La niña hizo un pequeño puchero antes de intentar poner su pie en la rama más cercana, sin embargo, resbaló haciéndola perder el equilibrio de pronto.
¡Oh no! ¡Oh no! ¡No, no, no!
Pensó el demonio verde a medida que veía a la pequeña Rin caer al suelo. Fue inevitable para él cubrir sus ojos con ambas manos, incluso el dragón de dos cabezas apartó la mirada del dramático encuentro que tuvo la niña con el pasto.
Rin se sentó un momento antes de percatarse que sus manos ardían, que estaban llenas de tierra y sangre. Fue al ver a Jaken con los ojos aún cerrados, que el miedo la invadió y la hizo consciente de la magnitud de su caída.
La pequeña hizo un par de pucheros antes de comenzar a llorar desconsoladamente.
¡Esto es malo! se dijo Jaken cuando corrió hacia la niña humana y tomó sus manos entre las suyas para comprobar los daños: Rin estaba herida y él pronto estaría muerto.
Lo peor es que Rin no estaba solo herida: Rin estaba llorando, por lo que tenía solo un par de minutos para calmar a la niña antes de que el amo Sesshomaru escuchara el llanto de la criatura.
-Rin, Rin vamos no llores- le pidió jalándola de la manga de su kimono-... ¿Quieres ir a recoger flores?... ¡Si dejas de llorar prometo acompañarte a recoger muchas flores!
-¡Pero es que me duele! - sollozó la niña limpiándose las lágrimas con su manga.
Solo bastó que la pequeña Rin pronunciara esas palabras para que Sesshomaru apareciera ante ellos. El demonio se acercó a Rin, no sin antes arrojarle una piedra en la cabeza a Jaken por no lograr cuidar bien a la niña de cualquier peligro, incluso la altura de los árboles.
Sujetó a Rin por la muñeca de su mano herida y comprobó que se trataba de un corte superficial en la palma, que la niña estaba llorando más por el susto de la caída que por el dolor de la misma y que en realidad, y para su alivio, se encontraba bien.
-Rin, ven, lava tus manos en el río- la instruyó, a lo que la niña asintió. Guió a la niña hasta el río y la observó hasta que terminó.
Sesshomaru dejó que Rin caminara a su lado, en realidad y aunque no lo demostrara, había aprendido a disfrutar la compañía y el monólogo imparable de la niña. Ahora le estaba contando la historia de la nube y de que estaba decidida a ver si era verdad, pero que se había caído del árbol porque hace mucho no trepaba a uno.
-Rin...
-¿Sí, amo Sesshomaru?
-Ten cuidado...
-¡Claro que sí!- exclamó ella mirándole con una sonrisa.
De pronto, Rin se detuvo recordando algo importante y el demonio que caminaba a su lado se detuvo con ella, mirándola atento en caso de que le hubiese ocurrido algo.
-¡Señor Jaken!- exclamó la niña corriendo hacia donde el demonio verde sujetaba las riendas del dragón de dos cabezas- ¡Señor Jaken! ¿Aún va a recoger flores conmigo?
-¡Por supuesto que no!- le indicó el aludido.
-Pero... pero... - balbuceaba Rin confundida- Usted lo prometió ¡Y mire! ¡Ya no estoy llorando!
-¡No seas tonta, niña!- le indicó Jaken- ¡No podemos detenernos cada 5 minutos por flores! Además...
-Jaken...- el demonio sintió la mirada amenazante de su amo bonito por lo que un ligero temblor recorrió su cuerpo.
-¿De qué color te gustan las flores?- preguntó Jaken en su lugar- ¿Moradas, rojas, las margaritas?...
Emocionada y sonriente, Rin tomó de la mano al señor Jaken para guiarlo a donde había visto unas flores que habían captado su atención. Después de todo, para ella la caída del árbol le trajo cosas buenas...
¡Hola!Soy nueva en este fandom y bueno se me ocurrió esta idea y solo la escribí, así que muchas gracias por leer :DDisfruto mucho las historias Sesshrin sobre todo cuando ella es pequeña como en el animé porque se me hacen muy tiernas :3De nuevo les agradezco mucho por leer.
