4. Batallando con los hermanos
El resto del desayuno la familia continuaba en silencio, si bien Vegeta era su hermano y trataban de respetar sus reglas, ellos estaban desarrollando cariño por su tutora, aquella mujer que siempre les brindaba una sonrisa y los hacía pasar momentos divertidos.
-He visto funerales más conversadores –dijo Broly entrando al comedor.
-¡Broly! –exclamaron los más pequeños
-Es un gusto tenerte de vuelta hermano –se acercó Vegeta para darle un abrazo fraternal –Quítate esos harapos de Yardrat.
-Tienes razón hermano, esta vestimenta no deja ver mis desarrollados músculos –fanfarroneó Broly.
-Ya veremos en los entrenamientos si solamente son músculos de adorno o sirven para la batalla –lo retó su hermano mayor.
-Bienvenido hermanito –le decía Milk abrazándolo con intensidad.
-Hey Brócoli –Lo molestaba Tarble –te extrañé.
-Brócoli –lo saludaba Kyabe –Tenemos mucho que contarte.
-¿Dónde está nuestro padre? –Preguntó el chico de cabello largo al no ver al Rey.
-Como siempre tuvo un imprevisto diplomático –le dijo vegeta –No sabemos si va a regresar.
-Ya veo –dijo resignado al no ver a su padre.
-Brócoli, tenemos que contarte de nuestra nueva tutora –le decía Tarble entusiasmado.
-El bombón de ojos azules –sonreía Broly –la conocí hace unos minutos.
-Es hermosa –le secundaba Kyabe –Va a ser mi novia cuando sea grande.
-No lo creo cabezón –le revoloteaba el cabello a su hermanito –Me gusta para que sea mi novia.
-Dejen de hablar estupideces –se aclaraba la garganta Vegeta –Están retrasados para sus clases.
-Veo que no cambias tu buen humor –se reía Broly –relájate hermano.
-Nos vamos –se despedía Milk con urgencia por hablar con Bulma para disculparse a nombre de su hermano Vegeta por su falta de cortesía.
-Los acompaño –se ofrecía Broly –con una tutora así quiero ser el primero en la fila.
-No –lo paró Vegeta –Necesito hablar contigo.
-Cuando termines de hablar con Vegeta puedes acompañarnos –le invitaba Milk –estamos en estancia a un costado del invernadero.
-No se vayan sin mí –les advertía.
-No quiero que distraigas a los mocosos de sus deberes –le decía a Broly cuando sus hermanos se habían retirado –ni que estés rondando a la tutora de los chicos.
-Me pides imposibles –suspiraba Broly acomodándose en una silla del comedor –Esos ojitos azules me volvieron loco desde que los vi.
-Hablo enserio –se molestaba Vegeta –Además no es de éste planeta, es terrícola.
-Me queda claro que con esa sonrisa: "no es de éste planeta"-hizo una pausan suspirando - ¿o me vas a salir con ese cuento de las clases sociales y de las razas? Porque sabes bien que mamá no era de raza pura saiyajin, nuestra bisabuela fue terrícola.
-Lo sé, pero confío en tu buen juicio –le advertía el hermano mayor golpeteando las orillas de la mesa –Además es mi novia.
-¿Qué? –torcía la boca con decepción el chico de la melena larga –Llegué tarde entonces.
-Le inventé a mi padre que era mi novia porque no dejaba de molestarme –negaba con la cabeza –Hasta llegó a insinuar que tengo otras preferencias.
-jajajaja –se carcajeaba Broly –Es lo más ridículo que he escuchado, ¿tú gay?, si supiera todos los secretos de esas bellas chicas que te llevas a la cama.
-Lo sé –torcía la boca Vegeta –No me gusta hacer públicas mis aventuras.
-Me voy y veo que sigues con lo mismo de mantener tus secretos –Dijo Broly
-Mi padre que me presiona para encontrar una esposa –decía Vegeta.
-En ese sentido le doy la razón a mi padre, es tiempo de superar a esa mujer Vegeta –le reprendía Broly -tenías 18 años cuando te dejó.
-Tengo otras ocupaciones –decía con tono seco el primogénito.
-Bueno en vista de que te niegas a buscar otra chica, tengo el camino libre con el bombón de ojos azules –le guiñó el ojo –pero si tú estás interesado en ella no interferiré.
-No –decía Vegeta.
-¿No estás interesado? O ¿no quieres que interfiera en tus asuntos? –dudaba Broly –Responde con la verdad.
-Allí estás –interrumpió Kakaroto entrando al comedor –Bienvenido a casa Broly.
-Gracias Kakaroto, vengo a patear unos días el trasero de mi buen hermano –le dijo chocando las manos de Gokú.
-Disculpen la interrupción, pero su padre les ha mandado un mensaje –les dijo kakaroto –deben comunicarse con él.
Sin continuar la conversación los tres saiyajines se dirigieron a revisar el comunicador para revisar el mensaje del Rey.
-No sé qué le pasó –se disculpaba Milk –Sé que es un tarado y amargado pero jamás es descortés con una dama.
-No te preocupes, él tiene razón –Bulma abría unos paquetes sin prestar mayor atención –ahora que no estaba su padre no es necesario seguir fingiendo.
-Por cierto, ya conociste a Broly –le decía la princesa sonriendo.
-Sí, se ve que es un gran chico –afirmó la científica sacando unas piezas de la caja que abría.
-Mira acá están otros paquetes –decía Tarble emocionado –Ahora tendremos más material para crear nuevos inventos.
-Las cosas llegaron más pronto de lo que pensé –Bulma secundaba el entusiasmo de su pupilo –ahora podré enseñarles programación.
Salir a un bar cercano como incognitos era el pasatiempo favorito de los príncipes mayores. Beber un par de cervezas sin súbditos que lamieran sus botas o les hicieran caravana al ingresar a la taberna. Así las chicas se les acercarían por su físico y no por el interés de ser las esposas de los herederos del reino.
-No comprendo de dónde vienen esos rumores del tal Freezer –Decía preocupado Vegeta sosteniendo el tarro de cerveza–No somos precisamente un planeta pacífico, pero ayudamos a otros a obtener la paz.
-En Yardrat se escuchaban rumores sobre sus intensiones por conquistar el universo –dijo Broly haciendo una seña para que rellenaran su bebida –Debemos estar alertas y no echar en saco roto esos rumores.
-En la siguiente misión a Namekusei ahondaremos más en descubrir la verdad –Se empinaba el tarro para aprovechar que la mesera había llevado más cerveza.
-Servidos chicos –Sonrió la mujer al ver dos caballeros tan bien parecidos.
-Me parece extraño que no fueras tras de ella –le decía Vegeta observando la actitud de su hermano ante la mesera –Por lo regular ya estarías escondiéndote con ella para divertirte.
-Desde hace unas horas descubrí que las prefiero de ojos azules –Broly levantaba el tarro en señal de brindis.
-Hmp –Gruñó Vegeta en desaprobación.
-Discúlpame hermano –se reía Broly –Olvidaba que es tu novia y lo que es de los hermanos no se toca, es sagrado –decía negando con la cabeza en señal de abnegación –aunque no respondiste mi pregunta, ¿tengo el camino libre con el bombón de ojos azules?
-¿Qué importancia tiene? –le decía Vegeta titubeando y cortando la vuelta para no contestar.
-No sé, ¿tú dime? –lo miraba divertido, Broly parecía saber lo que sentía su hermano por la chica.
-No me interesa –dijo no muy convencido –Tienes el camino libre.
-Gran noticia me has dado –Broly cerraba el puño con un gesto ganador –Prometo ser discreto para que nuestro padre siga creyendo que es tu novia.
-Haz lo que quieras –dijo malhumorado para luego empinarse el restante de la cerveza –debemos irnos, mañana temprano quiero molerte a golpes.
-No hermano, yo seré quien te deje listo para ingresar a un tanque de recuperación –Lo retaba el joven de cabello largo.
Su hermanita Milk tenía razón, Vegeta estaba prendado de la chica de ojos azules. Pero su experiencia previa con las relaciones de pareja lo dañaron seriamente. Sintió lástima por haber pedido su oportunidad con Bulma, era una chica hermosa pero su hermano ya había puesto los ojos en ella. Solo buscó la aprobación de Vegeta para despertar los celos del primogénito y así lograr que se atreviera olvidar por completo aquella mujer que lo decepcionó. Lo que Broly no advertía es que la personalidad de la científica también despertaría sentimientos en él.
Pasó del estado de tristeza y decepción a sentir enfado por la actitud del príncipe. La cabeza le daba vueltas, no podía conciliar el sueño así que optó por ir a comer algo ligero. Como pasaban de las dos de la mañana no encontró a nadie, así que tomó una fruta parecida a las manzanas que había en su planeta natal, se sentó en la barra de la cocina y continuó leyendo uno de los libros de historias que le dio el príncipe. Una mujer normal habría quemado en leña verde los libros pero iba contra sus principios, sería un sacrilegio chamuscarlos por despecho. Tan concentrada estaba en la lectura que no advirtió el ingreso de un hambriento príncipe a la cocina.
-Quién demonios dejó la luz de la cocina encendida –decía Vegeta mentalmente apurando el paso.
Allí estaba la científica concentrada leyendo uno de los libros que le obsequió, jugueteaba con los pies que le colgaban de la barra de la cocina y mordía con suavidad la fruta. Sus labios se humedecieron con el néctar, ese hecho le recordó los labios húmedos del beso que se dieron frente a la familia real.
-Bájate de allí –le dijo molesto al tiempo que Bulma brincaba del susto –No es un espacio para sentarse.
-Ay –gritó Bulma –No me asuste así, ¿qué le pasa?
-¡Qué te bajes! –le ordenó con una voz más seria –No son horas de estar en la cocina.
-Ya, ya, perdón –torció la boca la científica –Solamente estoy en el lugar al que pertenezco –lo miró con reproche.
-Veo que te gustaron los libros –cambió el tema Vegeta, se sentía culpable pero no se iba a disculpar. Le molestaba lo que esa mujer despertaba en él.
-Si gracias –Bulma respondió secamente.
-Hermano también me dio hambre –irrumpió Broly en la cocina al escuchar la discusión.
Vegeta gruñó molesto por la interrupción.
-Señorita tonterías –la saludó sonriente -¿Qué coincidencia tan magnífica?
-Hola señor calzoncillos sucios –reía Bulma abrazando el libro.
-¿Qué son esas formas de dirigirse a un príncipe? –se cabreaba Vegeta ante tanta familiaridad.
-No tengo problemas con ello –decía Broly acercándose a Bulma -¿Quieres comer algo con nosotros?
-No gracias –se negaba, tal vez si no estuviera el príncipe Vegeta habría aceptado la invitación –Pierdo la noción del tiempo cuando leo, ya debo irme a la cama.
-Es una pena –se lamentaba el príncipe de cabello largo –pero me encantaría que me aceptaras como un pupilo más en tus clases.
-Me parece bien, su padre me encargó a todos sus hijos –sonreía ella sin quitarle la vista al chico alto –Serás bienvenido.
La mirada de Vegeta irradiaba fuego, no encontraba argumentos para negarle el acceso a Broly en las sesiones con la tutora.
-Entonces allí estaré puntual –se despedía Broly –espero que descansen bien esos ojitos azules.
-Gracias –sonreía Bulma con cierto nervio por el comentario del hermano –También tú descansa, que descansen –corrigió al sentir la mirada del primogénito y avanzó con apuración para salir de la cocina.
El entrenamiento del día fue concurrido e intenso, la princesa debía un par de rutinas extra por el comentario sugerente que hizo en el brindis y que desencadenó el beso entre Bulma y Vegeta. Broly que tenía ganas de entrenar con sus hermanos, pues en Yardrat solamente aprendía técnicas nuevas de autocontrol y no podía desatar su fuerza.
Tarble aún con su torpeza se esforzaba más en destacar, aunque desde que su tutora llegó comprendió que lo suyo era la ciencia.
Mientras los hermanos más pequeños hacían varias series de abdominales monitoreadas por Vegeta; Broly y Kakaroto se hidrataban.
-Mi hermana me puso al tanto –le decía Broly secándose el exceso de agua que escurría por la comisura del labio –Sé que ustedes tienen algo.
-¡Ah! –Kakaroto comenzó a tartamudear y sus mejillas se tornaron con un rojo intenso.
-Descuida –le dijo alivianado el segundo hijo –No me sorprende, hace tiempo que percibía atracción entre ustedes. Me alegro que al fin se decidieran.
-Vegeta y tu padre no creo que piensen lo mismo –se preocupaba el chico de cabello revuelto.
-Mi padre siempre está ocupado y por mi hermano no te preocupes, él está luchando contra sus propios demonios del amor –se carcajeó Broly.
-También lo percibes –le dijo Gokú con una posición pensativa –Hasta yo que soy despistado me doy cuenta que Bulma lo trae colgando de un ala.
-Es un maldito testarudo –se quejaba el hermano de Vegeta.
-Oye Broly –se atrevió a decir Kakaroto –Quisiera tener una cita con tu hermana fuera de casa, pero necesito ayuda con eso. Bulma tiene un plan pero necesitamos apoyo para distraer a Vegeta.
-Cuenta con ello –le respondió el príncipe.
-¿Señoritas se van a quedar todo el día contando chismes? –les gritaba Vegeta –les falta sacar el abanico y cruzar la pierna como damiselas.
-¿Quieres ver qué pueden hace estas damiselas? –lo retaba Broly
Ya extrañaba sus jeans desgastados y sus blusas coloridas, los vestidos de la princesa le quedaban bien pero ella era una terrícola y estaba orgullosa de serlo. No cambiaría por nada su cómodo calzado deportivo.
-Hola familia, siento el retraso –se disculpaba Broly entrando a la estancia.
-Llegando tarde a clase –dijo Bulma intentando imitar la voz y pose de Vegeta para que los chicos sonrieran.
-¡Qué graciosa! –respondió con sarcasmo Vegeta cuando reconoció el intento de mofa hacía su persona.
-¡Ouch! –Bulma mordió su labio inferior y sus mejillas se tornaron rojas –Prosigan con sus ejercicios de programación ¿Se le ofrece algo señor Vegeta?
-No –decía recargándose en el marco de la puerta y cruzando los brazos –Venía a supervisar que mi hermano no interrumpa su trabajo.
-Está bien –respondió algo nerviosa por la mirada penetrante del príncipe –Puede quedarse.
Vegeta entró con paso firme y lento para inspeccionar qué hacían sus hermanos.
-No puedo con estas cosas –decía frustrada Milk.
-Pero son tan fáciles –Dijo Tarble tecleando los códigos con suma velocidad.
-Brocoli, ven ayúdame con mi tarea –Le decía Kyabe.
-Señorita Briefs –se le acercó Vegeta por la espalda –Ya le había comentado que su vestimenta no es la apropiada.
-No tengo otras cosas que ponerme, en mi antiguo empleo usaba uniforme y mis días de descanso la pasaba en pijama –le explicaba algo ofendida apartando la mirada del monitor.
-Pues debe comprar nueva ropa en el pueblo cercano –le sugería el príncipe Vegeta –Tiene la tarde libre para salir a buscar lo necesario.
-Gracias –Dijo la científica, pero entonces una idea brillante llegó a su mente –Señor, ¿la princesa podría acompañarme a hacer mis compras?, ella tiene buen gusto y le diría a Gine pero tiene la obligación de cocinar la cena, además no conozco bien los alrededores y me pierdo con facilidad –Habló rápido para que el príncipe no la interrumpiera.
-Mi hermana no sale de casa –respondió serio el primogénito.
-Puede acompañarnos Gokú –sugirió Bulma –Además su hermana es más fuerte que muchos en el planeta.
-Vamos Vegeta, di que sí –le rogó la princesa cuando escuchó la petición.
-Anda hermano, no le pasará nada a la mocosa por salir una tarde de casa –le secundaba Broly –Me ofrecería para acompañarlas pero debo hacer mis ejercicios de meditación.
-Está bien –aceptó a regañadientes Vegeta –solamente porque Milk debe cerciorarse de que vistas con propiedad. Pero las quiero aquí antes de la cena.
-Gracias, gracias eres el mejor hermano del mundo –lo abrazó la princesa con fervor.
-Eres una barbera –se quejó Vegeta.
Bulma y Broly conspiraban para que la pareja tuviera una cita en el pueblo, ambos sonrieron con complicidad pero Vegeta notó el gesto y salió molesto del aula donde estaban trabajando.
Los hermanos menores no parecieron dar importancia, mientras que Broly jugaba con las herramientas para llamar la atención de Bulma. Se colocó unos destornilladores en los labios que simulaban colmillos e hizo gestos divertidos para hacer reír a todos.
A Bulma le pareció divertido el gesto, si bien no era novedosa la broma, le hacía gracia las gesticulaciones del segundo hijo. Tenía una personalidad agradable, relajada y sus hermanos lo adoraban. Él habría fungido como mejor padre sustituto que el amargado de Vegeta.
-Le pido más seriedad en mi clase –le dijo Bulma intentando parecer seria y tratando de quitarle el material –Ya babeó mis destornilladores.
-Te hace mal ser la novia de mentiras de mi hermano, te está pegando lo enojona –se burló Broly.
-¡Oh! –exclamó Bulma sorprendida por el comentario –Veo que también te lo contó.
-Me puso al tanto –le respondió el chico de cabello largo limpiando los destornilladores.
A Tarble le parecía buena idea que su hermano Broly intentara cortejar a su tutora, desde su visión se completaban a la perfección, ambos eran alegres y cariñosos. Con toda la intención del mundo Tarble dio un empujón a Bulma para que estuviera más cerca de Broly. Él al notar la ayuda de su hermanito se acercó más a la científica, pudo contemplar mejor los ojos azules y respirar el olor peculiar que despedía la mujer. El hecho incomodó un poco a Bulma pero no retrocedió ante la proximidad.
-Broly –lo llamó Vegeta con enojo al ver la cercanía, estaba de vuelta con Kakaroto–Te lo advertí, no pongas desorden en las sesiones de trabajo.
-No estaba haciendo nada –lo justificó Tarble.
- Por eso precisamente es que no debe estar aquí –Resopló Vegeta –porque mucho ayuda quien no estorba.
-Hola Gokú –Lo saludó Bulma para cortar la intensidad de miradas entre hermanos –¿te dijo el señor que nos acompañarás en la dura tarea de hacer compras?
-Sí, ya le informé –le respondió el primogénito –dejen todo lo que están haciendo para que se vayan lo más pronto posible al pueblo –ordenó torciendo la boca en una mueca.
-¡Yuhu! –exclamó el más pequeño.
-¿Puedo seguir trabajando?-Preguntó Tarble –Me siento motivado para seguir.
-Adelante Tarble, cuando vuelva reviso lo que adelantaste –le dijo Bulma.
Kakaroto y Milk paseaban de la mano por las estrechas calles empedradas. El revoloteo de los mercaderes era la música de fondo que enmarcaba su momento romántico. Le agradecían infinitamente a Broly y Bulma su conspiración, ya que gracias a ello la princesa pudo salir con su amado.
-¡Qué lindo lugar! –se emocionaba Milk sentándose en la silla de una mesa rústica -¿Qué tipo de bebidas sirven aquí?
-De todo, pero lo más deliciosos son los helados –le decía Gokú.
-Jamás imaginé tener una cita –sonreía ella mirando un papel que tenía anotado todos los productos que ofrecía el lugar.
-Yo jamás imaginé tener una cita con una princesa –Sonrió él nervioso –con la pequeña hermanita de mi mejor amigo.
-¿Te puedo preguntar algo? –se sonrojó ella -¿en qué momento te comencé a gustar?
-No me lo vas a creer –negó con la cabeza su amado –Desde que te presentaron en la corte real saiyajin.
-Wow –exclamó la princesa antes de reír–Mi mejor vestimenta formal.
-Te vi allí con tanta seguridad ante todo el mundo, sin importar lo que dijeran y noté que ya no tenías cuerpo de niña –Gokú elevó considerablemente el rojo de su cara.
-Por eso me gustas –le confesó tranquila –porque fuiste el primero que me dejó de tratar como una niña, el primero que entendió que ya crecí.
-Cuando supe que te ibas a fugar con aquel chico me quería morir, quería partirle la cara por aprovecharse de tu inocencia –le confesó con frustración –Por fortuna Vegeta intervino.
La princesa se acercó al chico para besarlo y así calmar su sentimiento, necesitaban aprovechar el tiempo a solas.
Las compras no eran su fuerte por su falta de condición física pero estaba animada para continuar porque su amigo y la princesa estarían pasando un agradable momento a solas. En pocos minutos se les perdería el encanto.
Caminaba revisando el navegador de posicionamiento que ideó para no perderse en el pueblo, llegó a una pequeña tienda y con curiosidad comenzó a revisar las telas de los vestidos. La princesa le describió qué tipos de diseños era prudente usar y cuáles colores debía evitar.
-¿Dónde está mi hermana y Kakaroto? –le preguntó una voz seria que estaba a sus espaldas.
El cuerpo se le paralizó y el aire no le llegaba a los pulmones. Su mente comenzó a procesar a mil por hora excusas y mentiras para justificar la ausencia de la princesa.
-Me perdí –dijo nerviosa guardando el aparato de ubicación.
Vegeta era un hombre muy listo y la miró con incredulidad. Pero confiaba ciegamente en Kakaroto, era su mejor amigo, con él su pequeña hermana estaría a salvo.
-No me gusta dar vueltas porque así podríamos cruzarnos y tardar horas en coincidir –dijo Bulma tartamudeando un poco -¿No quiere tomar algo?
-No –respondió Vegeta cruzando los brazos.
-¿por qué está aquí? –le preguntó fingiendo elegir más prendas y para ello sostenía otros vestidos para calmar sus nervios.
-Quería supervisar el regreso a tiempo para la cena –dijo siguiendo el paso de Bulma por la tienda.
-¿Qué le parece éste? –alzó un vestido para colocárselo sobre el cuerpo -¿Me veré gorda con él?
-Ese era el trabajo de mi hermana –expresó fastidiado
-¿Qué le parece éste velo? –Se lo ponía Bulma coquetamente –combina con mis ojos –decía parpadeado graciosamente. Vegeta contuvo la risa ante el gesto de la mujer.
-Ya lo ve, no están complicado sonreír –dijo Bulma buscando otra prenda que mirar.
-¿Te están gustando las historias de los libros? –preguntó Vegeta para evadir el tema de la sonrisa.
-Muchísimo, me parece que son como los cuentos de hadas de mi planeta –le decía inspeccionando unos collares –Aunque me gustan más las historias de Sadala, aquí leo empoderamiento femenino en las heroínas. Mientras que en la Tierra las mujeres son damiselas en peligro que esperan ser salvadas y casarse con un príncipe que apenas conocen –suspiraba Bulma con repulsión –Vaya ¿Quién se enamoraría a primera vista?
Esa pregunta resonó con fuerza en su mente, tal vez si el príncipe Vegeta no fuera tan serio y arrogante, podría desear ser su damisela en peligro. Desde que lo conoció había algo en su mirada que le llamaba la atención, sin embargo su actitud quebraba sus fantasías.
-Absurdo –respondió el príncipe sin dejar de mirar a la chica que parecía estar en trance. Él por su parte también había sentido un cosquilleo desde que conoció a la mujer, lo asociaba al hecho de verla desnuda en la bañera y no a la atracción romántica.
-¡Vegeta! –se sorprendió Kakaroto -¿Vamos a tiempo para la cena?
-¿Dónde estaban? –preguntó entrecerrando los ojos e inspeccionando a su hermana que sostenía un ramo -¿y esas flores?
-Son mías –se adelantó Bulma a decir –le pedí que me las cuidara mientras comprábamos.
-Kakaroto se las regaló –agregó Milk nerviosa.
-Es tiempo de regresar –ordenó Vegeta cuando se enteró del regalo para Bulma.
En el camino de regreso a casa la princesa y Bulma platicaban sobre las compras, una que otra ocasión Milk le susurraba para contarle su cita con Gokú. Vegeta por su parte no conversó mucho, le molestaba la cercanía de Kakaroto con Bulma, no se explicaba la razón.
-Te ayudo con eso –se ofreció Broly que interceptó a Bulma cuando regresaron - ¿Qué tal funcionó el plan?
-En general bien aunque Vegeta casi nos descubre –le contó la chica –avanzando a su habitación.
-Ese Vegeta siempre tan sobre protector –dijo Broly mientras cargaba las bolsas de compras.
-Lo importante es que la pasaron bien, son tan lindos juntos –suspiraba Bulma -¡qué envidia me dan!
-¿Cómo es posible que una chica tan linda y alegre esté tan solita? –la detuvo Broly para mirarla.
-Es que algunos nacen para ser princesas y príncipes mientras que otros estamos destinados a vagar por el universo –decía la científica sonriendo con pena.
-Yo podría cambiar eso –Se acercó el príncipe a ella para acorralarla entre las compras y la pared –Te podría convertir en princesa -Broly no se explicaba la razón de sus acciones, se preguntaba qué le estaba pasando porque era la chica de su hermano. Pero la mujer era tan hermosa e inteligente que no podía controlar la atracción que sentía por ella.
Antes de que se acercara más a ella, Bulma levantó una bolsa de las compras que tenía en la mano para cubrirse y evitar que los labios del segundo hijo se pegaran a los suyos. Era un chico extraordinariamente guapo y agradable pero no le despertaba las mismas emociones que con el príncipe mayor.
-Gracias por ayudarme –le dijo la chica incómoda arrebatando las pertenencias e ingresando a su habitación.
Broly al ver la reacción de la mujer recargó con pesadez en el marco de la puerta sintiéndose culpable por intentar algo más con la científica.
-¡Te gusta! –le dijo la vocecilla de su hermano Tarble quien se acercaba a busca a Bulma.
-Sí –afirmó Broly revoloteando el cabello de Tarble –Pero es la novia de mi hermano.
-Novia de mentiras –aclaraba el pre adolescente –Así que no cuenta y por eso te ayudaré a que la conquistes.
-Ya veremos –le dijo el chico de cabello largo perdiéndose en los pasillos de las habitaciones de los empleados.
Capítulo 5. Batallando con el orgullo
¿A qué bando apoyan por la disputa del corazón de nuestra protagonista?
Broly- Tarble o Vegeta-Milk
