7. Batallando con los celos

Con suma velocidad transcurrieron dos días, como era de suponerse Vegeta y Bulma evitaron cruzarse. Para la fortuna de ambos el Rey abandonó la casa de campo para atender asuntos en el palacio real, eso les hizo no tener ningún pretexto para compartir los mismos espacios. En el caso de que alguno sintiera la presencia del otro o escuchara su voz, con suma velocidad cambiaban de rumbo.

Bulma por pena de encarar al príncipe, pues desde su perspectiva quedó como una mujer fácil que se entregaba a cualquier hombre. Por su parte Vegeta no sabía cómo explicarle el origen de la lujuria que ella sintió. También le carcomía la duda de cómo es que acabó en ropa interior dentro de la cama perteneciente a la científica cuando ingirió demasiada cerveza.

En ese distanciamiento Broly comenzó a mover sus piezas, debido al diseño y mejoras de la armadura de Tarble tuvo un pretexto para acercarse a Bulma. Se ofreció como voluntario para medir la resistencia del medio de protección a los golpes.

-¿Crees que con esto pueda defenderme? –le preguntó Tarble preocupado mientras unía algunas piezas en la careta de la armadura.

-¡Por supuesto! –se ofendió Bulma por el comentario –Tranquilízate un poco. Te contaré que en mi planeta existen personajes que no tienen súper poderes o súper fuerza, pero cuentan con inteligencia y millones para desarrollar trucos en batallas. Eso haremos contigo, crearemos una armadura eficiente para protegerte y canalizar la fuerza de los impactos en energía para tu beneficio. Además diseñaremos mejoras en tu rastreador para anticipar acercamientos de los enemigos.

-Lo haces sonar tan fácil –Suspiraba el chico.

-¡Ánimo! –le sonreía –Te aseguro que regresarás triunfante de tu misión.

-Hermanito, todo saldrá bien –le revoloteaba los cabellos Broly.

-Bulma ¿podrías encender algo de música para relajarnos? –le preguntó Tarble.

-Buena idea, necesitamos un descanso –le dijo la científica –Pondré una canción de mi planeta.

Come and get your love –Redbone

La movida canción en definitiva comenzó a levantar el ánimo de los presentes. Mientras los chicos soldaban pequeñas piezas Broly comenzó a mover los hombros con ritmo y a dar pequeños pasos de baile. Como era de suponer desconocía la letra de la canción pero intentaba tararearla, ello desató una serie de carcajadas en Bulma y Tarble.

La científica mostró una tremenda sonrisa ante las payasadas del segundo hijo. La actitud que mostraba contagiaba su alegría, Tarble tenía mucha razón, Broly era un candidato perfecto para ser pareja. Lo tenía todo: galanura, una sonrisa que enamoraría a cualquiera, alegría, un cuerpo escultural, caballerosidad, etc. Por su puesto que el plus era ser un príncipe, ese hombre ideal con el que sueña toda chica terrícola.

Bulma al ver la actitud de Broly decidió cantar y bailar con él. Sentía una comodidad extraordinaria para hacer el ridículo a su lado. En ese instante Tarble entendió que hacía un mal tercio horrible, aún siendo ignorado indicó que iba por un bocadillo a la cocina.

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love, now

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love, now

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love, now

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love, now

Come and get your love

Bulma y Broly hicieron una conexión increíble con la canción, usaban herramientas del laboratorio a modo de micrófono, mientras que en algunas partes del estribillo el chico la sostenía para dar vueltas. Sin dudar ambos estaban listos para una noche de Karaoke terrícola.

El volumen alto llamó la atención del primogénito, quien curioso se acercó al laboratorio. Vegeta sintió una punzada en el pecho al observar a su hermano con la científica, se veían tan alegres cantando, en lo poco que llevaba de conocer a Bulma jamás la notó con una sonrisa de ese tipo, se mostraba tan relajada y alegre.

Sentía tanta envidia de su hermano Broly. Él heredó la altura y un buen carácter, pese a tener su problema para controlar la ira, siempre tenía una actitud positiva ante la vida. Vegeta y Broly nacieron y crecieron en la misma familia sin embargo no tenían nada en común, ni físico, ni en personalidad.

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love

Hail (hail)
What's the matter with you? Feel right
Don't you feel right baby?
Hail, oh yeah
Get it from the main vine, all right

Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love
Come and get your love

Molesto por la escena entre su hermano y la científica, corrió para apagar la fuente de sonido. El silencio abrupto sorprendió a la pareja cantante.

-¿Qué demonios te pasa? –preguntó Broly molesto al ubicar la razón del silencio.

-La señorita Briefs tiene mucho trabajo, no debes interrumpir –Dijo serio Vegeta.

-Estamos en un descanso, ella ha trabajado a marchas forzadas –replicaba el hermano con un tono molesto que Bulma jamás le había escuchado –¡Se merece un momento de esparcimiento!

-¡Siempre tan condescendiente! –Resopló vegeta.

La científica se limitó al escuchar el duelo verbal entre hermanos e incómoda por la situación pensó en argumentos para cortar la pelea.

-¡Basta! –gritó Bulma. Su palabra silenció a los príncipes –ambos tienen razón: es mi deber continuar mi trabajo y por obviedad necesito descansar, así que me retiro a mi habitación y regreso más tarde al laboratorio.

Broly y Vegeta se quedaron perplejos con la decisión de la científica. Cuando la miraron tomar rumbo de sus aposentos ambos intentaron seguirla, el primogénito quería charlar con ella para aclarar lo sucedido hace unas noches. Por su parte el otro príncipe sintió que la conexión con Bulma debía ser prolongada.

-¿A dónde vas? –lo cuestionó Vegeta.

-¡Quiero seguir viendo esos hermosos ojitos azules! –Exclamó Broly.

-Necesito hablar con ella –dijo Vegeta apurando el paso.

-No lo creo, dijo que no está de humor y por eso se fue a su habitación –Dijo el chico de cabello largo apretando más el paso para rebasar al Vegeta.

-Lo mismo digo –Respondió Vegeta sin detenerse.

Ambos dieron grandes zancadas para alcanzar a Bulma quien se encontraba por ingresar a su habitación. Justo cuando estaba sosteniendo la perrilla de la puerta escuchó los pasos de los príncipes.

-¡Necesito hablar contigo! –exclamaron los príncipes al unísono.

-¿Eh? – se sorprendió Bulma cuando la interceptaron antes de ingresar. Ella podría ser la envidia de todo el planeta, dos príncipes llamando su atención. Pero la cordura reinaba en su mente, así que tomó una decisión salomónica para evitar conflictos entre hermanos –quiero estar a solas, no tengo cabeza para nada más que descansar.

-Está bien –dijo Broly resignado –Pero promete que te veré por la noche, acepta pasear un rato conmigo por los jardines.

-No se va a poder –señaló Vegeta apurado –Debemos planear su visita al castillo para el banquete de Tarble.

-¿Qué puedes planear? -Preguntó Broly incrédulo –¿Ustedes servirán el Banquete?, ¿seleccionarán la decoración?

-No, pero tenemos otras cosas que platicar –Dijo Vegeta.

Ambos seguían en su alegato, por eso no percibieron cuando Bulma entró a su habitación. Se enteraron de la decisión de la chica cuando escucharon su fuerte portazo.

La chica recargada en la puerta suspiraba anonadada, tenía dos príncipes peleando por unos minutos de su atención. Después de pasar los últimos días con Broly, el beso apasionado con Vegeta se convirtió en un recuerdo distante, hasta podría jurar que solamente fue producto de su imaginación.

- Come and get your love, come and get your love, come and get your love, now –tarareaba Bulma en un susurro, recordando con alegría el grato momento que pasó con Broly en el laboratorio.

Sacudió su cabeza y se dirigió a recostarse en su cama, tomó una foto que tenía de su primer y único amor para contemplarla. Mirarla le hizo soltar varios suspiros de melancolía y los recuerdos bombardearon su pensamiento.

-No puedo sacarte de mi corazón –le habló a la fotografía –Yamcha, siento que no estoy lista para salir con otro chico y menos para abrirle mi corazón. Por muy príncipe que sea no te podría reemplazar.

El llamado a la puerta la sacó de sus pensamientos, rogaba a todos los kamisamas del universo que no fueran los príncipes mayores.

-Señorita Bulma –la llamó una voz de mujer.

-Sí –respondió con tranquilidad al ubicar la voz de Gine y avanzando para abrir la puerta –Adelante.

-Hola –Saludó Gine entrando con una bandeja de comida –El príncipe Vegeta me mandó traerte unos bocadillos, pensó que estarías hambrienta.

-¡Qué considerado! –pensó la científica.

-Tus favoritos –sonrió Gine -¡qué los disfrutes!

-Gine –le dijo con apenada -¿Estás muy ocupada?, ¿podrías quedarte conmigo unos minutos?

-Por su puesto Bulma, lo tomaré como mi descanso antes de preparar la cena –Respondió Gine.

-No te robaré mucho tiempo –dijo Bulma.

Ambas se sentaron en la cama mientras la chica de cabellos azules devoraba los bocadillos.

-Eres de buen comer –sonrió Gine –Si tus cabellos y ojos no fueran azules, bien podrías pasar por un saiyajin.

-Es que en el espacio donde estaba la base de la Patrulla Galáctica no teníamos buena comida, ni cocineras con tales habilidades como las tuyas –Dijo Bulma después de tomar un poco de agua.

-¿Era su novio? –le preguntó Gine mirando la fotografía que estaba en la cama donde parecía la científica abrazando a un chico.

-Sí –Respondió Bulma –Falleció hace unos años en una misión.

-Era bien parecido –expresó la cocinera –¿Eso quiere decir que no habías tenido novio desde entonces?

-No –respondió la científica pero su respuesta detonó un par de lágrimas en sus ojos.

-Lo siento -se disculpó Gine –Creó que toqué un tema sensible.

-Fue mi primer amor y cuando murió prometí que no amaría a nadie más –respondió sollozando.

-Oh Bulma –la abrazó Gine –Recuerda que el primer amor no siempre es el último, ni tampoco significa que es el amor de tu vida.

-Es que yo lo amo –dijo la científica sin dejar de llorar y abrazando más fuerte a Gine –Cuando un hombre intenta cortejarme siento que estoy traicionando su recuerdo.

-Jamás olvidarás lo que vivieron juntos –le dijo frotándole la espalda para consolarla –Pero una chica tan hermosa e inteligente no puede ir por la vida sin darse una segunda oportunidad. Estoy segura que muchos chicos darían lo que fuera por hacerte feliz.

-Nadie es como él –dijo la científica –Era uno en un millón.

-Todo el mundo es diferente, eso es lo hermoso del universo, que somos único y especiales. Jamás encontrarás otro como él, pero si te das la oportunidad encontrarás alguien nuevo que te recuerde lo que es amar, alguien que con solo recordarlo te arranque una sonrisa, alguien que con un solo abrazo te haga sentir querida –la animaba Gine –Eso me hace pensar que te sientes culpable por estar de novia con el Príncipe Vegeta.

-Sí –afirmó Bulma recordando que Gine desconocía la mentira de su noviazgo con el príncipe.

-Conozco a Vegeta desde que era un bebé, tiene un carácter fuerte pero es el hombre más bondadoso y valiente de todo el planeta. No le gusta exhibir sus virtudes, he visto como debajo de esa voz gruñona esconde un gran amor por sus hermanos. Ha sacrificado muchas cosas por ellos, desde que murió su madre dejó de lado las aventuras por el universo para ayudar a los planetas desamparados. Además la chica que era su novia lo abandonó al decidir no ir con ella para ser un trotamundos espacial.

-Eso no lo sabía -El sollozo de Bulma paró ante tal declaración.

-Mi Gokú me lo contó –le confesó Gine –Parece que han sido golpes duros en su vida, no es fácil para un joven de 18 años tomar la responsabilidad de educar y cuidar a sus hermanos.

-Por eso no quiere una novia real, cabe la posibilidad de que siga esperando a su antigua novia –pensó la científica.

-Bulma, debo regresar a la cocina –le dijo Gine haciendo un mimo de cariño –Dale una oportunidad al amor ¡no batalles con él! –le recomendó.

-Gracias Gine –Sonrió Bulma devolviendo la charola –Por la comida y por los consejos.

-Te puedo ayudar siempre que lo necesites –Sonrió Gine –Por cierto el príncipe Vegeta me dijo que te espera para que cenes con él, Te veo luego –se despidió saliendo de la habitación

No lo podía creer, el príncipe Vegeta quería que cenara con él. Lo miraría desde otra perspectiva, ahora que conocía una parte de su historia que hasta cierto punto justificaba su carácter. Por la sorpresa no tuvo tiempo de preguntar dónde sería la cena, pero ya se enteraría a dónde acudir, rogaba porque no fuera en la habitación del príncipe.

Bulma dedicó un tiempo para tomar una siesta, debido a la premura en la misión de Tarble sus horas de sueño se vieron disminuidas. Ni el cúmulo de ideas y sentimientos que le rondaban fueron impedimento para quedar profundamente dormida.

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La mujer no salía de su habitación, él podía sentir su presencia dentro. Reconocía que jugó sucio con su hermano, lo envió al palacio con una excusa sin importancia para tener el camino libre con la científica. Era preciso sentarse a charlar con Bulma para aclarar las circunstancias de sus últimos encuentros.

-¿Lista para la cena? –Preguntó Vegeta desde el otro extremo del pasillo cuando miró a la chica de los ojos azules salir de su habitación.

-¿Eh? –dudó Bulma intentando reconocer de dónde provenía la voz del príncipe -¿Dónde vamos a cenar?

-En los jardines, dijiste que te gusta sentarte en el césped a mirar las estrellas –le dijo Vegeta sin moverse de su pose tradicional.

-Entonces si me estaba poniendo atención. Espero que no recuerde la parte de los mocos –pensó Bulma mientras su mejillas se tornaban coloradas.

-¿Cómo van con la armadura de Tarble? –Preguntó el primogénito señalándole a la chica que siguiera sus pasos.

-Mejor de lo que esperaba, hemos avanzado con rapidez. Tarble es súper hábil con la tecnología –Comentó ella entusiasmada por hablar de su pupilo y por tener una conversación civilizada –Broly nos está ayudando para medir la resistencia a los impactos en la armadura –Bulma se arrepintió por mencionar el nombre del segundo hijo, pues notó la incomodidad de Vegeta.

-Espero que el testarudo de Broly en realidad sirva de ayuda y no como distracción –torció la boca Vegeta con desaprobación.

El resto del camino avanzaron en silencio. Bulma quedó paralizada cuando observó un tapete en el césped que simulaba un día de campo, bueno, sería más bien como una noche de campo. Las manos le sudaban y el corazón parecía tener vida propia de tanta sangre que le bombeada en el cuerpo.

-Toma asiento –le indicó Vegeta –Tenemos mucho que platicar.

-Gracias –dijo Bulma sentándose con las piernas en posición de loto.

-Para el banquete de Tarble debes usar un vestido apropiado –dijo el príncipe sirviendo una copa de vino para él y para la chica –Le diré a la mocosa que busque alguno de los que tenía mi madre.

-¡No! –respondió Bulma sin pensar –Me sentiría incómoda usando algo de gran valor sentimental. Además soy terrícola y estoy orgullosa de serlo ¿podría vestir algún atuendo de gala de mi planeta?

-Como quieras –el comentario pareció no convencer al príncipe.

-No se preocupe, le prometo que les gustará mi vestido –Bulma sonreía por el tono calmado del príncipe –Un amigo me hizo el favor de enviarlo en un paquete, llega mañana.

-No terminamos lo de la otra noche –dijo Vegeta, pero se arrepintió del tono sugestivo de la frase –Conocer qué nos gusta –añadió para aclarar el comentario.

-Lo escucho, siempre hablo yo –dijo Bulma tomando algo de comida –Es su turno, cuéntemelo todo mientras me como este delicioso asado.

-¿Qué quieres saber de mí? – preguntó Vegeta tomando un bocadillo.

-¿Qué le gusta hacer o comer?, aparte de ser rey ¿qué metas de vida tiene?, ¿cuántas novias ha tenido? –Se Bulma se abofeteó mentalmente por la última pregunta.

-Me gusta pilotear naves, me fascina. Disfruto salir a misiones, me gusta comer de todo pero tengo predilección por la carne…

–¡Vaya encontramos algo en común! También adoro pilotear naves, a los 5 años ya era un gran piloto –se emocionó la científica.

-No somos tan diferentes como parece –sonrió el príncipe.

-Deberíamos salir –expresó Bulma, pero recapacitó en la forma de plantear su propuesta –¡Salir a pilotear!

-Hace tiempo que no piloteo, mi padre siempre insiste en que viajemos en naves individuales –suspiró Vegeta.

-Con más razón, cuando vuelva con Tarble de su misión espero haga una espacio en su apretada agenda de príncipe y me conceda un tiempo para demostrarme sus habilidades como piloto –Sonrió Bulma entusiasmada, por primera vez se percibía cómoda charlando con el hermano mayor.

-Es un trato –le devolvió la sonrisa el príncipe.

-¿Qué más debo saber de usted? –pensó Bulma

–¡Desde hace una noches atrás odio el alcoho!- Vegeta exclamó después de tomar un poco de vino

-La otra noche no me dio esa impresión –bromeó Bulma.

-Bebo por convivir –se aclaró la garganta Vegeta –eso me lleva a preguntarte sobre la noche que me embriagué ¿por qué aparecí en tu cama?

-No tenía nada que hacer y decidí raptar un príncipe para aprovecharme de su estado de vulnerabilidad –rió la científica al ver la cara de susto del príncipe.

-hpm –gruñó el príncipe intentando controlar su molestia ante el comentario.

-La verdad es que entró sin permiso a mi habitación, me dijo que no me fuera porque sus hermanos me iban a extrañar y –Bulma se sonrojó y esquivó la mira del príncipe dudando si confesar o no que le había pedido un beso –llenó de vómito mi cama, por cierto me debe un par de sábanas –aclaró ella.

-¿Solo eso pasó? –dudó Vegeta.

-¿solo eso? –escapó una risita Bulma –Tuve que limpiar todo y hasta quitarle la ropa que tenía llena de vómito –se asqueó la chica.

-Lo siento –se sonrojo el príncipe para sorpresa de la científica -¿me desnudaste?

-Era eso o dejarlo que siguiera apestando mi habitación a persona ebria –dijo Bulma –descuide, en ningún momento abusé de usted, es más ni lo miré –confesaba, aunque en su mente recordaba que sí se había detenido un poco para mirar su bien formado cuerpo.

-Debo confesarte algo –se aclaró la garganta Vegeta.

-No, yo debo decirle que la noche en su habitación, no sé qué me pasó, le juro que no quería besarlo –En su mente sí quería pero sabía que no era correcto.

-También quiero hablarte de eso –Vegeta se sorprendió ante tal conexión mental -¿Cuántas frutillas rojas comiste?

-¿Frutillas? –preguntó ella

-Sí, las frutas que estaban con los pastelillos de aquella noche –explicó el príncipe.

-Varias –puso una sonrisa fingida Bulma para expresar su pena por ser tan glotona.

-Son afrodisiacas –expresó el hombre con una risa nerviosa y suave.

-¡¿Qué?! –gritó Bulma –¡Eso explica muchas cosas! –se palmeó el rostro con frustración.

-Besas muy bien – se le escapó el comentario al príncipe que esquivó la mirada de la científica.

-¡Qué vergüenza! –se sonrojó la chica sin advertir que Vegeta se le estaba acercando peligrosamente.

-¡Bulma, allí estás! –gritó Tarble acercándose a su tutora –necesito que revises si cómo voy en la soldadura de las piezas para los dispositivos de la armadura.

Vegeta quería correr a estrangular a su hermano, era la segunda ocasión que interrumpía sus intentos por acercase a la científica. No podía reprenderlo abiertamente, porque descubrirían los sentimientos que comenzaban a gestarse en él.

-Lo siento –se disculpó Bulma mirando al príncipe –debo apoyar el trabajo de mi pupilo, gracias por la cena y queda pendiente nuestro paseo.

-Recuerda estar a tiempo y presentable para el banquete de Tarble –dijo Vegeta contemplado el avance de la mujer.

-Confíe en mí –le guiñó el ojo -¿sabe? Cuando se lo propone es un tipo encantador -hizo un gesto con la mano para despedirse.

Permaneció unos minutos recostado meditando sobre su conversación con la chica. A partir de ese momento deseaba una máquina para acelerar el tiempo y regresar de su misión. Quería pilotear al lado de la mujer de hermosos ojos azules.

-¡Reverendo imbécil! –gritó Broly cuando miró a su hermano –Me enviaste al palacio por una tontería, ahora entiendo tu plan –se acercó a Vegeta para darle un empujón –¡Querías estar a solas con Bulma!

-¿Algún problema? –respondió Vegeta con voz triunfante.

-¡Sí! ¿dónde queda tu honor?-Enojado lo cuestionaba el chico de melena larga -Me dijiste que no estabas interesado en ella, que tenía el camino libre.

-Mentí –respondió el primogénito cruzando los brazos.

-No puedes hacer eso –respiraba profundo Broly –Tengo una pregunta para ti ¿de verdad tomarás enserio a ese angelito?, porque conociéndote eres tan recto que no soportarías las habladurías del reino por tener descendencia híbrida.

-¿Y qué hay de ti? No tomas a ninguna chica enserio, coqueteas con todas –resopló Vegeta –¡Eres un mujeriego!

-Con ella quiero hacer las cosas diferentes –alegó el segundo hijo –Es una mujer que vale la pena.

-Broly –dijo Vegeta con voz seria –Respira y tranquilízate, no queremos otro incidente con tus ataques –el hermano recordaba que un paso en falso lograría que la ira se saliera de control.

-Está bien –renegó Broly –Pero no pienses que me daré por vencido con ella.

-Somos hermanos, no quiero que una mujer nos ponga en bandos opuestos –expresó Vegeta con sensatez.

-Eso no habría pasado -pausó -tú no fuiste sincero y dejaste que me acercara a ella –Siguió respirando Broly –ahora atente a las consecuencias –El chico dio media vuelta y se retiró a sus aposentos.

En su mente reconocía que nunca fueron los mejores hermanos, desde niños peleaban con frecuencia por la abismal diferencia de personalidades. Pero siempre Vegeta trataba de mantener la calma con él para evitar que se saliera de control su fuerza. Le estaba faltando a la promesa que le hizo a su madre, le juró cuidar a sus hermanos y procurar su bienestar.

Creía increíble que una terrícola viniera a romper los lazos entre hermanos. Tenía la obligación de tomar una decisión, seguir la batalla por el corazón de Bulma o dejar el camino libre a su hermano. Necesitaba con urgencia un consejo, así que buscó a Kakaroto para que le ayudara a poner en claro sus ideas.

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Los días transcurrieron con suma rapidez. Bulma se enclaustró en el laboratorio para finiquitar la armadura de Tarble, mientras que Vegeta y Tarble se quedaron en el castillo para conocer los detalles y estrategias de la próxima misión.

Broly por su parte, no quitó el dedo del renglón. Aprovechó la ausencia del hermano para acercarse a la científica, sabía que la estrategia de hacerla reír tenía potencial. En eso superaba con creces a su hermano amargado, no era rival, tenía una personalidad distinta a la científica. La única ventaja de su hermano ante él, era la posibilidad de que su futura esposa se convirtiera en una reina pero Bulma no parecía ser de esas chicas que buscan fama y fortuna.

-¿Qué tal? –Escuchó la voz de la mujer que lo ponía de cabeza.

Cuando giró su cabeza la contempló más hermosa que nunca: su cabello suelto perfectamente acomodado en largas ondas, su maquillaje con un toque natural que realzaba sus finas facciones y su vestido azul marino oscuro con el tirante de ilusión en un hombro, un lindo escote de corazón cubierto por encajes y una falda de gasa hasta el suelo que mostraba una abertura lateral.

Sin importar lo producida que estuviera la mujer, siempre su carta de presentación era la atractiva sonrisa que tenía y esos brillosos ojo azules. Mirarla tan hermosa, le despertó una opresión en el pecho, una sensación en el estómago que nunca había sentido con otra chica.

-Hermano te comió la lengua el ratón –se burlaba Milk alcanzado a los chicos en el pórtico de la casa.

-Te ves divina –sonrió Broly para tomar a la científica y darle un beso en la mano.

-Gracias –se sonrojó Bulma con el gesto de Broly, pero también se apenó cuando lo vio ataviado con su traje de gala saiyajin, se veía sumamente atractivo.

-No quiero ir –se quejó el pequeño Kyabe – Prefiero quedarme a ver eso que Bulma llama películas, moriré de aburrimiento en el castillo.

-No serás el único –sonrió Broly –Acostúmbrate, porque en unos años te tocará celebrar tu banquete de misión.

-Démonos prisa –los apuraba Gokú -O Vegeta nos castigará a todos, incluyéndome.

-Pero si mi hermanito es muy tolerante –rió la princesa.

-¿Me permite el honor señorita? –Dijo Gokú estirando el brazo para escoltar a Milk, a lo que ella asintió y entrelazaron las manos.

-¿Me permite señorita? –imitó el gesto Broly dirigiéndose a la científica, él cual fue bien correspondido.

-Claro –se quejaba Kyabe cruzándose de brazos –Dejen al niño solo y abandonado ¡consíganme una novia!

-Ven –llamó Bulma al pequeño –Puedo ser escoltada por dos guapos caballeros.

Los cinco se dirigieron a subir a una nave que los trasladaría al palacio real. Ese transporte era lo más parecido a un carruaje terrícola cuyos acabados eran elegantes. Viajando con los hermanos por un momento se sintió una princesa de cuento de hadas.

-¿Será posible que en el palacio te anuncien como mi novia y no como la de Vegeta? –sonreía Broly cuando tomaba asiento junto a Bulma –Mi hermano es un maldito suertudo.

-Un suertudo de mentiras –aclaró la científica –Recuerde que todo es falso.

-Eso quiere decir que tengo una oportunidad –se acercó Broly para encontrar la mirada de la chica.

-Eh –tartamudeo Bulma mientras mordía su labio inferior. Su mente le decía que afirmara pero su corazón le decía que negara la oportunidad.

-Llegamos –dijo Gokú nervioso estamos retrasados cinco minutos.

-Esperaré por una respuesta –Dijo Broly al oído de Bulma –Tengo toda la vida para esperar a que me brindes una oportunidad.

El corazón de Bulma se estrujó. Pese a la reputación que se rumoraba tenía Broly en cuestión de mujeres, su sexto sentido le decía que era un extraordinario partido. Todo lo que las mujeres buscan lo encontraba en él: galante, alegre, caballeroso, fuerte, valiente, amoroso y el plus ser un príncipe casi sacado de cuento de hadas.

Justo cuando pensaba darle una respuesta positiva a Broly se le cruzó por la mente la sensación de los besos con el primogénito, aquel hombre amargado, fastidioso, orgulloso, mal encarado, autoritario, estricto, insoportable, guapo, con personalidad, decidido y con una sonrisa ganadora que la hacía flaquear.

-Llegan… –alcanzó a decir Vegeta porque al ver a la científica tan bien arreglada no fue capaz de articular palabra para reprender a su familia.

-Otro que se queda mudo –Volvió a reír divertida la princesa.

-Los estamos esperando –Vegeta aclaró su garganta incómodo.

-Pido ir del brazo de Bulma –se adelantó Kyabe –No me importa lo que diga Vegeta.

-Excelente –Dijo una chica de cabellos negros y ojos oscuros que apareció de la nada –Entonces Vegeta me acompañará al ingreso del gran salón.

Bulma miró a la competencia, la mujer parecía altamente interesada en Vegeta. Le costaba aceptarlo pero la mujer era bastante bonita, con un cuerpo atlético, a leguas se notaba su linaje saiyajin. Cruzaba los dedos para que fuera una prima perdida de su novio de mentiras y no una admiradora.

-Ni lo sueñes Celery –Refutó Milk con mirada retadora –Vegeta ya está ocupado.

-Entra conmigo Celery –se ofreció Broly que percibió la mirada agresiva de su hermana, conociéndola iniciaría una discusión que terminaría en los golpes y echaría a perder el banquete.

Vegeta no le quitaba la mirada a Bulma, por ese motivo ni siquiera percibió la doble intensión de la media hermana de Kale. Con quien en varias ocasiones tuvo sus encuentros sexuales como forma de venganza a su antigua novia.

-¿Para qué me va a presentar como su novia si ya tiene una? –le dijo en corto Bulma a Vegeta con molestia cuando ingresaban al palacio.

-Alguien suena celosa –sonrió vegeta con satisfacción y burla.

-¿Celosa? –se ofendió Bulma -¿cómo se le ocurre semejante disparate? –fingió indiferencia, se incomodó, no quería que el príncipe sospechara que sí estaba muy, pero muy celosa –lo que sucede, es que no quiero ser el hazme reír por ser la novia engañada.

-¿Y el punto es? –preguntaba Vegeta divertido.

-Es que si tiene una novia, aunque sea de mentiras –aclaró Bulma –debe respetarla, honrarla y amarla. Bueno amarla no -recapacitó -porque la relación no es real, pero todo lo demás sí.

-¿Amarla aunque sea escandalosa y hable sin parar? –Soltó el príncipe mirándola, tenía una confesión en la punta de la lengua.

-¡Bulma! –corrió a ella Tarble –¡Mi armadura es la sensación!

Sentía que su hermano se transformó en el villano de la historia, tres ocasiones que su presencia interrumpió momentos cruciales. Por un segundo juraría que Tarble conspiraba con Broly para sabotear su cortejo.

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Continuará…

8. Batallando con las dudas

*¿Quién más coincide con Vegeta en que Tarble es el villano de la historia?, ¿Broly tendrá su oportunidad?

*En definitiva imaginé a Bulma y Broly danzando como Star Lord en Guardianes de la Galaxia (es que mi pequeña es fan de esas películas).

Espero seguir actualizando cada semana, porque estoy de vuelta en el trabajo.

"Ténganme paciencia"

Saludos