15. Ganando uniones

Las noches en Yardrat tenían una duración menor que en su planeta, eso no importaba, era un hombre de poco dormir como toda su raza. Se estiró en la estrecha cama, recordaba los momentos más significativos que vivió con sus hermanos. Sabía que estaban con vida, el instinto familiar se lo decía, confiaba que Vegeta pronto descubriera el paradero.

Deseaba regresar a su planeta para apoyar en la búsqueda, pero su posición era estratégica. Allí vulnerable seguro enviarían a un matón que intentaría acabar con su vida. Decidió no alarmar a su querida Cerely con tales noticias, ella simplemente estaba consciente de la desaparición de sus hermanos pero no le informó más.

El collar que le diseñó Bulma le servía a la perfección, lo ayudaba a relajarse en momentos de ansiedad o enojo. Su cuerpo estaba tan inerte por la relajación que simulaba dormir profundamente.

Percibió el aroma de su chica ingresando con sigilo a la improvisada habitación. Antes de que pudiera reaccionar Celery estaba sobre él con una daga intentando cortarle la yugular. Claramente fallaba en su intento porque de otra manera Broly no habría tenido espacio para defenderse. Era increíble que la chica tan brava soltara lágrimas silenciosas en el forcejeo.

-¡Debo hacerlo! –dijo sollozando Celery -¡Debo hacerlo! –se repitió.

-No quieres hacerlo –la intentó calmar Broly sin bajar la defensa –Si lo quisieras hacer ya estaría muerto.

-¡Tú no entiendes! Mi padre confía en mí –Exclamaba con frustración.

-Pero yo confío más en ti –Le sonrió Broly sosteniéndole la mano –Sé que amas a tu padre, pero también sé que tú y yo comenzamos algo más fuerte que una conspiración.

-El amor es para débiles –Respondió no muy convencida.

-Sé débil conmigo –la acercó a su cuerpo en un descuido y ambos se besaron, mientras Celery abría lentamente su mano para soltar la daga.

El beso fue sincero, en un sentido puro, ni vagamente se acercó a las intensiones sexuales que cada roce despertaba en ambos. Era un gesto cargado de sentimiento, en ningún universo creyó amar tanto a ese chiquillo alegre que vivía en el palacio. El hijo del rey que siempre tenía una sonrisa para todos.

-Broly, yo –intentó comenzar una explicación pero no encontraba las palabras adecuadas.

-Estoy seguro que no querías –la abrazó con fuerza –Entiendo tu deber como hija.

-Por eso mi padre me envió aquí –suspiró la chica sujetándose más del agarre –Quería simular el trabajo de un mercenario.

-Ahora entiendo el por qué de la daga –reflexionó ante la confesión –Los saiyajines jamás utilizamos armas.

-Tu padre te mandó al matadero –se molestó Broly –no comprendió que si las cosas no resultaban podría desatar mi furia, hacer estallar todo y -titubeó –asesinarte.

-Lo sé, por eso se empeñó en hacer que confiara en ti –pronunció con decepción –al inicio estaba funcionando pero tu maldita forma de ser –hizo una pausa para apretar los dientes –me desvió del objetivo.

-Te preguntaré algo, debo hacerlo –Broly se aclaró la garganta -¿Dónde tienen a mis hermanos?

-No lo sé –sollozó Celery –nadie lo sabe.

-¿Quién más está metido en esto? y ¿por qué? –se apartó de ella para mirarla con seriedad a los ojos.

-Mi padre y Turles –suspiró la chica –como lo sabes, mi familia es partidaria de la sangre pura saiyajin. El rey Vegeta lo es, pero tú y tus hermanos son mestizos de varias generaciones atrás.

-No quiere herederos impuros en el trono –apuntó Broly mientras que Celery asintió para confirmar su idea.

-Además tu hermano comenzó esa relación con la científica terrícola, lo que significaba ir degradando la sangre real saiyajin –terminó de explicar –un futuro heredero aún más impuro.

-¿Es cierto que conspiran con Freezer? –se atrevió a preguntar.

-Freezer era la distracción, nadie sospecharía de un súbdito de la corona, pero sí de un coleccionista de planetas -dijo con aire más calmado.

-Tenemos que ir de vuelta a Sadala –pronunció con pesadez –Lo tiene que saber el Rey.

-No Broly –negó Celery –mi padre sería ejecutado.

-Tu padre no sintió remordimiento por acabar con la vida de unos niños –dijo mirándola –tampoco se preocupó al poner en peligro la vida de su hija.

La chica apretó los ojos, sabía que era el fin. Con seguridad ella también sería juzgada en la corte Saiyajin por alta traición e intentar asesinar a un heredero al trono. Indudablemente la relación con el segundo hijo estaba llegando a su fin.

-Broly –pauso la chica para hacer una confesión –Siento algo más que atracción por ti.

-Lo sé –sonrió Broly con aire ganador –al inicio pensé que estabas conmigo por vengarte de mi hermano pero…

-Todo lo contrario –lo interrumpió Celery – Desde que éramos niños y jugábamos en el palacio había algo en ti que me desequilibraba, luego –suspiró la chica –creciste para convertirte en un horrible mujeriego, un hombre que nunca tomaba enserio a ninguna relación.

-¿Desde niños? –se sorprendió Broly.

-Jamás fue vegeta –sonrió ella –¡Siempre fuiste tú!

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Unos golpeteos en la puerta la despertaron, seguidos de una voz conocida que la llamaba con urgencia. Cuando abrió los ojos recordó dónde y con quien estaba, se pellizcó el brazo para descartar que era un sueño, por fortuna, no lo era.

-¡Mis hermanos! –susurró Vegeta al incorporase cual resorte.

-¡Bulma! –llamaba Tarble fuera de la habitación –te necesitamos en el centro de operaciones, es urgente y no encontramos a Vegeta por ningún lado.

-¿Qué hacemos? –preguntó Bulma a Vegeta en voz baja.

-Responde –susurró Vegeta irritado ante la pregunta. No quería dar explicaciones a sus hermanos, no era el momento, además mantener las cosas en secreto le daba un toque especial a la relación con Bulma.

-Ya voy –respondió gritando –Me cambio y enseguida bajo, de tu hermano –ahogó una risita –no tengo idea de dónde está.

-Ni yo, ayer le puse un inhibidor de ki, por eso no logro ubicar dónde pasó la noche –dijo Tarble también conteniendo la risa, porque justo la noche anterior sabía del cambio de guardia entre Bulma y Milk, así que mandó a Vegeta a con la persona "equivocada" –si lo encuentras llévalo contigo, es un tema relacionado con Broly.

-De acuerdo –respondió Bulma guiñando el ojo a Vegeta.

-Mocoso inoportuno, como siempre –resopló Vegeta -¿A dónde vas?

-No escuchó que es urgente –le respondió Bulma intentando incorporarse de la cama pero fue jalada por el príncipe que la acomodó bajó su cuerpo.

-¡Bulma! –gritó Kyabe –¡Te necesitamos!

-¡Los voy a matar! –contuvo el grito el primogénito torciendo los ojos y liberando a su presa.

-Lo sé –le respondió Bulma al pequeño –Me estoy vistiendo para bajar.

-¡Allá te veo! –Se despidió Kyabe.

-Te tienes que dar un baño –dijo Vegeta serio.

-¿Tan mal huelo? –se preocupó Bulma.

-Tienes mi aroma impregnado, todos en ésta casa imaginarán lo que pasó si no te aseas –le explicó con mirada traviesa.

-Malditos saiyajines y su estúpido olfato –dijo la científica mientras buscaba su ropa y se dirigía al baño.

Al ingresar al baño los recuerdos la bombardearon. Una noche digna de recordar, el mejor sexo de su vida fue con el amargado príncipe de todos los saiyajines. Quién diría que detrás de esa mirada tan fea se escondía un amante maravilloso.

Fue una noche carente de palabras, pero rebozada de deseo y pasión. Vegeta no era bueno con las palabras, bueno solamente con las que estaban cargadas de insultos, sarcasmo o humor negro. Las caricias que le proporcionó lo dijeron todo.

-¿Qué hace? –se asustó Bulma cuando miró a Vegeta unírsele.

-Nada que tú no quieras –dijo con tono seductor.

Para Vegeta le trajo una serie de sensaciones indescriptibles, estar con Bulma en la cuestión sexual fue mucho mejor que en sus fantasías. Era una mujer desinhibida y fiera.

-Jefecito –sonrió Bulma coqueta mientras recibía en sus brazos al príncipe –Tenemos una urgencia.

-Bulma, ¿estás en el baño? –preguntó Milk que intentaba entrar a su habitación para despejarse de la guardia nocturna.

-Odio a mis hermanos –cerró los ojos Vegeta molesto.

-Sí –contestó Bulma –estoy en la ducha, ya salgo a abrirte.

La científica terminó su aseo con rapidez, se envolvió en la toalla y salió para abrir la puerta. Tal vez por la emoción de los recientes acontecimientos pero una mujer tan inteligente no advirtió que al dejar entrar a la princesa vería a su hermano.

-¿Es enserio? –dijo Milk cuando Bulma abrió la puerta y no observó mejoría en su mal dormir. Las ojeras seguían allí, se le habían atenuado –Otra vez no dormiste bien.

Bulma solamente alcanzó a poner una sonrisa fingida encogiéndose de hombros.

-Ya sé el motivo de tu mal dormir –sonrió Milk emocionada olfateando la habitación -¿dónde está mi hermanito?

-¿De qué hablas? –se sonrojó Bulma.

-¡Toda mi habitación huele a sexo! –dijo incrédula –a menos que tuvieses una noche de masturbación masiva, no creo otra explicación.

-Maldito olfato –torció los ojos Bulma.

-Está en el baño –intuyó la princesa -¡Vegeta es sobre Broly, así que date prisa! –le gritó desde fuera- ya habrá más tiempo de seguir con sus momentos de pasión. Interceptamos una conversación en clave, la descifró Tarble.

-¿Qué sucede? –salió Vegeta del baño con una toalla agarrada en la cintura.

- Se habla de un posible ataque al segundo hijo. Necesitamos que te comuniques desde palacio con Broly, debemos asegurarnos que está bien –Le comentó Milk.

-Ok –alcanzó a decir mientras iba por su ropa.

-Ni se te ocurra decirle que estamos vivos, pueden interceptar la comunicación. Solo asegúrate que esté con bien y alértalo de una manera que no descubran que lo sabemos –aconsejó su hermana –Por cierto, ya era hora –le sonrió traviesa -pero la próxima ocasión abran las ventanas para que fluya el aire y no dejen rastro.

La nueva pareja no tuvo tiempo para conversar o retomar su romance. Estar en medio de una conspiración les limitaba los encuentros. Se lanzaron una mirada con resignación antes de que Vegeta saliera.

-¿Qué tal la noche tigre? –preguntó Tarble entre risas mientras lo veía salir a los pasillos.

-¿Qué demonios? –preguntó Vegeta sonrojado. Tarble no terminaba de sorprenderlo.

-No te hagas, sé donde pasaste la noche –le dio un golpe con el puño al primogénito -¿entonces es oficial?

-Tenemos una conspiración que frenar, no es momento de charlar sobre eso –aclaró la garganta Vegeta.

-Ok, ok –rió Tarble –será nuestro secreto.

-Regresaré a palacio para contactar a Broly –cambió el tema -¿qué tanto sabes de la intercepción de señal?, ¿interceptan audio y video?

-Según los códigos cifrados solamente el audio –respondió el pequeño genio -¿Qué harás para disfrazar tu estancia nocturna en el orfanato?

-Bañarme en licor –rió Vegeta –pensarán que la pasé en alguna taberna.

-Esa taberna tiene los ojos azules y una bonita sonrisa –apuntó Tarble con una risita nerviosa –Por cierto, no puedes ir y venir aquí con nosotros, recuerda que alguien podría seguirte –le advirtió.

Quiso responder al comentario de su hermano pero la prioridad era Broly. Además los primeros kilómetros de avance los haría corriendo para no captar la atención con su vuelo.

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Perfecto, ahora todo el palacio sabría que el Príncipe Vegeta pasó una noche de juerga y por eso no regresó. Le daba igual lo que pensarán otros, pero en esa ocasión confiaba en que el rumor de expandiera para distraer al enemigo.

En la comodidad de su habitación buscó la conexión adecuada para ubicar a Broly. Ten+ía esperanza que las habilidades de su hermano superaran al mercenario encargado de acabar con su vida. Por el bienestar de todo Yardrat rogaba que la emoción del ataque no hiciera que Broly se saliera de control.

-Broly –lo llamó serio -¿escuchas?

-Te escucho –dijo para alivio de Vegeta varios segundos después de su llamado.

-Espera un momento –dijo Vegeta sacando una pluma y papel, escribió un par de garabatos que luego mostró a la pantalla:

LAS SEÑALES DE AUDIO ESTÁN INTERFERIDAS.

ELLOS ESTAN BIEN.

-¿Cómo van las investigaciones sobre el paradero de mis hermanos? –preguntó Broly captando la idea de hacer plática.

-Seguimos sin noticias –respondió Vegeta que seguía escribiendo.

QUIEREN A TODOS LOS HEREDEROS MUERTOS

-No puede ser posible – respondió Broly que ya había imitado el gesto de Vegeta.

LOS CULPABLES SON EL CONDE RAV Y TURLES.

NO FREEZER

-Revisé los alrededores y nada. Nadie sabe, no los han visto –dijo Vegeta.

TENGO ALQUIEN QUE SERÁ TESTIGO EN EL JUICIO DE ESOS TRAIDORES.

-No te des por vencido –dijo Broly. Pero le mostraba por la cámara a Celery que viajaba con él rumbo a Sadala.

NO DEJES QUE ESOS COBARDES SALGAN DEL PLANETA.

-No lo haré, encontraremos a los cobardes que orquestaron el atentando –Vegeta remarcó la última frase.

-Seguimos en contacto –expresó Broly –Cuídate hermano.

P.D. SI NO TE DAS PRISA NOS CASAMOS ANTES QUE TÚ.

-Lo haré –sonrió Vegeta al leer que su hermano iba enserio con Celery. Pero antes de cortar la señal le mostró su última nota:

YA VEREMOS

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La científica no soltaba prenda. Pasaba una noche con su hermano y cerraba la posibilidad de contar qué sucedió. Quería descansar de su guardia pero la curiosidad no le dejaría pegar el ojo.

-¿No me vas a contar? –preguntó insistente Milk.

-No –se incomodó Bulma mientras ingería su desayuno. El desgaste nocturno le despertó el apetito.

-¿Qué te dijo?, ¿cómo te lo dijo? –insistía la princesa.

-No dijo nada, solamente que me callara –respondió la científica subiendo los hombros –Es tu hermano, sabes que las palabras no son lo suyo.

-Ese Vegeta –torció los ojos la princesa -¿ya son novios?, bueno esta vez novios de verdad, no novios de mentiras.

-No sé –respondió Bulma mientras seguía mordiendo un trozo de pan –solo estoy disfrutando el momento.

-Tal para cual –negó con la cabeza Milk –Par de orgullosos. Me voy a descansar.

El encuentro con el príncipe no clarificó eso que preguntaba Milk. No supo en qué términos quedaron y no le interesaba, ella sentía que caminaba sobre las nubes. No le importaba lo adolorida que se sentía, valía la pena cada punzada de malestar. La pasó increíble y esperaba que se volviera a repetir muchas mañanas, tardes o noches más.

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Todo listo para la celebración de los 13 de Tarble. Se notaba a leguas que ahora pasó a ser un adolescente, en la Tierra estaría por cumplir los 14 años, ya que el movimiento de rotación y traslación de Sadala era distinto al de su planeta. El desarrollo en los saiyajines era más complicado que el de un adolescente terrícola.

Los niños del orfanato rodearon la mesa del chico, pronunciaron frases tradicionales para felicitar a Tarble. Todos permanecieron atentos al acercamiento de Pepper, el rumor corrió rápido, ahora sabía que la violenta de su compañera tenía su corazoncito.

-Felicidades –dijo torpemente Pepper cortando el abrazo con Tarble.

-¡Qué se besen! –gritó un niño.

-¡Beso!, ¡Beso! –gritaron todos los presentes.

-Entrometidos –se molestó Pepper dejando ver junto con el chico unas mejillas coloradas.

-Felicitaciones Tarble –se escuchó la voz de Kakaroto que entraba al comedor acompañado de Vegeta.

-¡Mi Gokú! –gritó emocionada la princesa que corrió para aventarse a su novio y besarlo.

-Milk, cuando todo esto termine ¡cásate conmigo! –le propuso Kakaroto entre besos –Fue terrible sentir que te había perdido.

-Sí, acepto –respondió la princesa sin importar que tuvieran un comedor repleto de espectadores.

Vegeta torció los ojos con desaprobación, qué mosca les había picado a sus hermanos. De repente todos querían casarse. Fue traído de vuelta a la realidad cuando un olor característico ingresó llevando una tarta con velas, seguramente era una costumbre terrícola, pensó.

Verla allí con su sonrisa y más ojeras de las que recordaba haberle dejado, le hizo plantearse la posibilidad de pedirle que fuera su reina. Al diablo el grupo conservador saiyajin, él la quería a su lado.

-Vegeta –lo llamó Tarble –Te dije que fueras cuidadoso para no revelar nuestra ubicación y traes a Kakaroto.

-Tranquilo mocoso, tomamos las precauciones necesarias –lo intentó tranquilizar –no me perdería tu fiesta de solsticio por ningún motivo. Cierto, toma –recordó Vegeta uno de los motivo de su visita. Le entregó un pequeño fistol con la insignia real de un guerrero élite –Te la has ganado.

Nervioso Tarble tomó el fistol para colocarlo en su armadura, las manos le temblaban de emoción. La posibilidad de ser guerrero élite le parecía nula. Pepper sonrió al ver al chico colocarse tal presea.

-Mi advertencia fue clara, hoy todos regresamos al palacio –dijo el primogénito cuando miró a sus hermanos y a Bulma acercarse –Broly ha descubierto a los conspiradores.

-¿Quiénes son? –preguntó Kyabe.

-El conde Rav y Turles, serán detenidos y llevados a juicio una vez que Broly regrese con nuestra testigo –prosiguió el relato.

-¿Y Freezer? –preguntó Bulma

-Era una distracción para no sospechar que el enemigo estaba cerca –dijo sin apartar la mirada de la científica. Tantos días sin verla y las primeras palabras que cruzaron eran sobre una conspiración.

-El rey y Broly llegarán pasado mañana –Dijo Gokú –con la información que tenemos podemos protegerlos en el palacio, sabemos qué hombres son fieles a la causa del conde.

-Celery debe estar involucrada –se molestó Milk –¡esa estúpida!

-Ella es el testigo estrella–mencionó Vegeta.

-No hablemos más del tema –apuntó Bulma –Concentrémonos en celebrar, los pequeños esperan.

Todos se dirigieron a rodear el pastel de cumpleaños terrícola, Bulma les contó que en su planeta los festejados reciben un postre de ese tipo que comparten con los invitados. Obviamente ella no lo cocinó, Milk y las encargadas del orfanato siguieron las instrucciones para elaborarlo.

-¿Qué tal sabe? –preguntó Bulma a Vegeta.

-¿Tú lo hiciste? –preguntó Vegeta mirando a Bulma sentarse a su lado.

-Obvio no –rió la científica –Su hermana tiene el don para cocinar, creo que hará muy feliz al glotón de Gokú.

-¿Mi hermana sabe cocinar? –Vegeta no daba crédito a tal afirmación.

-Aprendió aquí, es un talento natural –explicó Bulma.

-Gracias –expresó Vegeta para luego seguir comiendo pastel.

-¿Por qué? –preguntó Bulma.

-Por todo –no sabía por dónde comenzar –Por educar a mis hermanos, por salvarlos, por cuidarlos, por ser su amiga, por tener paciencia con ellos y conmigo.

-Lo último fue complicado –sonrió Bulma para intentar relajar al príncipe.

-No eres precisamente miel sobre hojuelas –comentó el príncipe siguiendo la broma y comenzándola a mirar a los ojos, tenían una charla pendiente.

-¡Bulma, Bulma, Bulma! –la llamó Kyabe -¿podemos comenzar esa tradición terrícola de la piñata?

-Sí claro –respondió Bulma de no muy buen ánimo, ella quería seguir conversando con Vegeta.

La palabra "harto", se quedaba corta. No encontraba adjetivo que describiera la frustración de tantas interrupciones en sus acercamientos con Bulma. Un exasperado Vegeta olvidó el pastel, se levantó con decisión y avanzó con paso seguro.

Para asombro de todos, sujetó a Bulma sin avisar, tomó en sus brazos para llevársela cargando al hombro.

-¿Qué le pasa? –preguntó Bulma algo incómoda desde el hombro de Vegeta.

-No preguntes –respondió Vegeta cual ancestro primitivo que secuestra a su hembra.

-Puedo caminar sola –se molestó la científica por el agarre y al sentirse observada.

-¡Se divierten haciendo bebés! –gritó Kyabe cuando veía que la pareja salía por la puerta.

Las risas de todos los invitados se hicieron notar, para luego continuar la fiesta. Dejaron al príncipe Vegeta y la científica abandonar la celebración.

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Continuará…

16. La derrota

¡Gracias por seguir leyendo y por sus comentarios! Lo pondré así: cada que me llega un review se me ocurre algo nuevo para la historia jejeje

Cómo ven que si Vegeta no se pone las pilas hasta Tarble lo salta en tener pareja.

De nuevo un capítulo corto pero lo tuve que seccionar, de lo contrario habría salido mega largo.