17. La revancha
Aseada y fresca tomó sus pertenencias, prolongó el paso rumbo a los hangares de despegue. Vegeta le autorizó llevarse una nave equipada para iniciar su travesía de vuelta a su planeta natal. Los sentimientos eran encontrados, por un lado ansiaba caminar en sobre la arena de una paradisiaca playa terrícola y comenzar su nuevo imperio tecnológico, no obstante alejarse de la familia saiyajin la ponía al borde del llanto.
-¡Vamos Bulma! –Se dio ánimos en voz alta para apresurar el paso –tu sueño está cerca.
-Alto señorita –la detuvo un guardia –está prohibido el acceso.
-El príncipe Vegeta autorizó mi salida en una nave KZ13 –respondió con tono seguro y autoritario.
-Lo siento señorita, hace unos minutos el príncipe indicó que los viajes espaciales quedan prohibidos hasta nuevo aviso –Indicó el saiyajin restringiendo el paso con otro guardia.
Bulma quería preguntar la razón del cierre de viajes espaciales, pero no creía capaz a Vegeta de retenerla contra su voluntad, era un truco sucio cerrar los transportes. Sin embargo era el príncipe, lo hizo antes y podía hacerlo cuando quisiera y la hora que quisiera. Algo era cierto, no podría retenerla para siempre con esa sucia artimaña, ¡era abuso de poder!
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Pasó el día como fiera enjaulada, no tenían permitido el acceso a ciertas áreas del palacio, en especial a la de los príncipes y se le agotó el capital para sobornar a los guardias. El resto del día lo anduvo entre la cocina y los laboratorios, pero en ése último lugar no se sentía cómoda. Los científicos del palacio eran celosos de sus inventos, así como de los materiales.
-¡Vaya día! –suspiró agitada ingresando a la habitación.
-¡Briefs llevo horas esperándote! –escuchó el reclamo de la voz que le ponía a temblar de excitación.
-¡No me hable! –le respondió –Me tiene contra mi voluntad encerrada en éste planeta.
-Una maravillosa casualidad –ronroneó el príncipe recostado en la cama.
-No mienta –se molestó Bulma –Cerrar los viajes espaciales es una estrategia sucia.
-No lo negaré –Sonrió Vegeta –pero no fue por ti, es para asegurar que los traidores no intenten escapar antes de la llegada de Broly.
-¿Hasta cuándo? –preguntó tratando de parecer indiferente.
-Mañana por la noche –Vegeta se acomodó poniendo los brazos cruzados tras su cabeza –Cuando Broly pise Sadala se dará la orden de captura y luego reuniremos al consejo.
-Un día más –apretó los ojos y mordió su labio inferior -¿qué haré en todo ese tiempo?, ¿alguna sugerencia? –se giró para lanzar una sonrisa traviesa.
-¿Ya pasó el enojo? –le preguntó divertido.
-Siga hablando y lo dejo con las ganas –lo amenazó acercándose a la cama.
-Es nuestra revancha, la segunda noche –le confesó apresándola para tumbarla en el colchón.
-Me está poniendo las cosas más difíciles –suspiró Bulma mirándolo fijamente a los ojos.
-Es parte del plan –sonrió malignamente para luego unir los labios en un acalorado beso.
La noche estaba por comenzar, habría mucho que aprovechar y Vegeta no pretendía desperdiciar el tiempo. Lejos de calmar su ansiedad por hacerla suya, las uniones encendía más el deseo, no era solamente en el plano físico, también era una necesidad de conversar, de reír juntos.
La estupidez más grande que cometió fue mantener su orgullo, desaprovechó tiempo valioso de interacción con la científica. Esa hembra lo tenía todo. Recordaba su primer accidentado encuentro, la conoció desnuda y su instinto sexual se activó. Por si fuera poco al paso de los días el saber que procuraba a sus hermanos, que era un genio tecnológico, que tenía carácter y era una temeraria piloto, sumaron puntos en su favor.
-¿Y si nos fugamos juntos? –le propuso cuando terminaron el primer asalto y se recargó en su pecho.
-¿Estás jugando verdad? –le preguntó desconcertado.
-Vámonos al planeta más lejano, yo me dedicaré a reparar cosas y usted a defender a los más necesitados –sugirió ella nostálgica, sabía que su disparate no era viable.
-Interesante solución –rió acariciándole los mechones azules.
-Deje a Broly ser rey –le propuso.
-Es como si te propusiera ser la jefa de desarrollo tecnológico de Sadala –Dijo Vegeta buscando su mirada.
-¡Acepto! –rió siguiendo el juego -¿Cuándo empiezo?
-Prefiero que seas mi esclava personal –la giró para lamer sus pechos.
-La esclavitud está prohibida en Sadala –le dijo conteniendo los gemidos.
-Un futuro rey puede cambiar las reglas, serías pionera –pausó su labor –te verías muy sensual atada con cadenas.
-¡Qué perverso resultó el príncipe! –exclamó Bulma.
-Hay algo que quiero hacerte desde que te conocí –le confesó seductor.
-Pensé que despedirme fue lo primero que quiso hacer –lanzó una risita nerviosa.
-Entonces fue lo segundo –Dijo prosiguiendo a su cometido.
Antes del amanecer llegó el momento que intentó postergar. La miró dormir por última ocasión, volvió a respirar su aroma para dejarlo más grabado en su memoria.
-¡Es tiempo! –la despertó con un beso. Recordó la historia que Kyabe le contó sobre un príncipe que besaba a la chica.
-Si cambia de parecer lo espero en el hangar –le propuso sonriendo.
-Sabes que no puedo hacerlo –le dijo suspirando. El gran príncipe vegeta se comportaba tan diferente al amargado y frío que conoció meses anteriores –tengo un problema con las mujeres, busco a las que quieren viajar por el universo en busca de aventuras.
-Si las escoge así es porque también eso quiere –le dijo acercándose a su rostro para tomar su cara con ambas manos.
-Debo irme, nunca te olvidaré –expresó antes de darle el último beso.
-Antes de que se vaya –lo detuvo Bulma –Si quiere vivir grandes aventuras debe hacerlo, no por seguir a una chica, más bien por seguir a su corazón.
-Lo pensaré –Sonrió para dirigirle una mirada final.
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Las cosas podrían complicarse, por eso los chicos decidieron ver a su tutora. Les restringieron el tránsito libre por el palacio, así que la mandaron a traer para que almorzara con ellos en la terraza del palacio.
-¡Bulma! –exclamaron entusiasmados de verla.
-Hola chicos –sonrió ante los abrazos afectuosos de sus pupilos.
-Pensamos que te habían ido sin despedirte –Le reclamó Kyabe.
-Estuve a punto, no me dejaban verlos –suspiró apenada.
-¿Has visto a mi Gokú? –le preguntó la princesa.
-No –negó tomando asiento en la mesa. Le urgía comer, estaba muy hambrienta.
-Vegeta nos dijo que hoy te irás –se entristeció Kyabe.
-Ya lo habíamos platicado –Bulma sostuvo la mano del pequeño y lo miró con pena. Aparte de Vegeta, Kyabe es quien más resentiría su ausencia, ninguna palabra consolaba al pequeño.
-Tan solo con los días que no te vimos me sentí muy triste –miró al suelo Kyabe –no imagino cómo será cuando te vayas.
-Tranquilo hermano –lo animó Tarble –Tal vez un día la podamos visitar.
-Sé que es algo que conversamos, pero –titubeó la princesa –nos gustaría que te quedaras.
-Es una decisión complicada –suspiró Bulma –quiero seguir con ustedes pero también quiero cumplir mis sueños.
-No la presionen –los interrumpió Vegeta –ella ha tomado su decisión.
-Seguramente tú eres el culpable de que se vaya –Tarble miró a Vegeta.
-Piensa lo que quieras –expresó serio –Los necesitamos para revisar sus declaraciones.
-Los dejo –se levantó Bulma para retirarse.
-¿A dónde crees que vas? –la detuvo Vegeta –también tu declaración será presentada.
-Me tengo que parar frente a todos para declarar –abrió los ojo de par en par levemente asustada.
-No, solamente darás testimonio por escrito –dijo para luego mirar a sus hermanos –Ustedes los quiero moviéndose a revisar con el escribano sus declaraciones.
-Pero aún no terminamos de comer –protestó Kyabe.
-¡Ahora! –gritó Vegeta enojado.
Los chicos se levantaron a regañadientes, Vegeta parecía como siempre no estar de humor.
-¡Tú no! –detuvo a Bulma con voz seria.
-¿Qué hice ahora? –torció los ojos la científica pero no terminó de protestar porque el príncipe la arrastró dentro para que se ocultaran tras las elegantes cortinas. Una vez ocultos inició una serie de sensuales besos, era como ser un par de adolescentes escondiéndose por los rincones.
-¡Otra vez con sus sucios trucos! –dijo Bulma intentando parecer ofendida sin apartar de todo sus labios.
-Un príncipe nunca se da por vencido –respondió para luego morderle el labio inferior.
-Es un saiyajin perverso –respondió Bulma gimiendo –en todos los sentidos.
Cada rose de sus labios era una súplica, un ruego para que se quedara, confiaba en que la científica entendiera el mensaje. Él no era bueno con las palabras, pero era decidido y desde que salió de la habitación de la chica tenían solo una cosa en mente, manipular la situación para que se quedara.
-Debemos ir con mis hermanos –le dijo no muy convencido.
-¿Qué le pasa? –se molestó Bulma –Primero me besa con un deseo ardiente y luego me deja acalorada.
-Acalorada con ganas de más –completó Vegeta sonriendo como quien está por cruzar la meta.
-Aparte de amargado es un horroroso manipulador –le manoteó el pecho.
Juntos peleando como siempre avanzaron al encuentro de los chicos. El choque verbal era divertido para ambos, una guerra campal para ver quién decía el juego de palabras más ingenioso.
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La tarde pasó entre notas de los testigos. Todo necesitaba una planeación meticulosa porque el grupo de oposición buscaría cualquier fallo para apelar el señalamiento de traición. La cabeza le daba vueltas de tanta información. Justo cuando salió a tomar aire se encontró con una persona conocida.
-¡Cuñada! –la saludó Broly con voz traviesa.
-¡Broly! –se emocionó Bulma al verlo, aunque detuvo su intensión de abrazarlo cuando notó a la chica de la cola de caballo.
-¿Qué pasa?, ¿a caso Vegeta se enoja si te abrazo? –rió cuando la chica desistió en su intento.
-No –Bulma rió y le dio un fuerte abrazo –Es precaución, qué tal si intenta matarme tu chica –le susurró.
-Es agradable volverte a ver, ahora que casi eres de la familia –le expresó soltando el abrazo –Debo confesar que si no se dan prisa seremos los primeros en casarnos.
-¡Oye! –alcanzó a decir Celery incómoda.
-¿No quieres? –preguntó divertido Broly mirándola con cara de ternura.
-Odio cuando pones esa cara –torció los ojos Celery.
-Me amas y lo sabes –sonrió el chico.
-Discusiones de pareja –rió Bulma –Pero no me quedaré, cuando tu querido hermano reabra los viajes espaciales volverá a mi planeta.
-¿Qué te hizo el pelmazo de mi hermano? –se molestó Broly –Celery y yo podemos ir a partirle la cara en tu nombre, ¿verdad amor?
-¡Hasta dejarlo sin dientes! –respondió la chica de cola de caballo.
-Wow, tranquilos –extendió las manos en señal de calma –Quedamos bien, pero nuestras obligaciones no permiten que estemos juntos.
-Eso es tan dramático como las películas terrícolas que le ponías a Milk –Comentó Broly.
-Es hora –llegó Tarble vestido con su traje de gala. El chico se veía muy imponente, hasta juraría que creció un par de centímetros. Se veía tan seguro que no se asemejaba el chiquillo tímido que conoció cuando llegó a Sadala –la corte está reunida.
-¿Lista? –le preguntó Broly a su novia -¿Estás bien?
-Sí –suspiró Celery, declarar en contra de su familia, principalmente contra su padre no iba a ser sencillo.
-Te vemos luego –se despidió Broly mientras avanzaba con su chica.
-Bulma –la llamó curiosa Tarble –Esta mañana calibré mi rastreador.
-¿? –la científica lo miró desconcertada.
-Marca en ti dos poderes de pelea –afirmó el chico –Eso significa una cosa.
-Debe ser un error, tal vez por las prisas no lo calibraste adecuadamente –dijo nerviosa y comenzando a transpirar.
-No Bulma –negó Tarble –Sabes lo que puede significar y debes comentarlo a Vegeta.
-De saberlo no me dejaría irme –suspiró –Sabes que éste no es mi lugar.
-Pero existe la posibilidad de un futuro heredero, es parte de la familia y por lo consiguiente ahora tú también –le dijo desesperado.
-No se lo digas a nadie que sea un secreto –le suplicó al adolescente.
No siguieron la pláticas porque Tarble advirtió la presencia de un aroma conocido, un olor que le aceleró el corazón.
-¡Hola Pepper! –saludó Bulma corriendo para abrazar a la chica.
-Hola –respondió algo nerviosa viendo al galante Tarble con su armadura real saiyajin.
-¿Qué haces aquí? –preguntó Tarble tratando de parecer casual. El corazón le saltaba de ver allí a la valiente Pepper, no llevaba el cabello tan alborotado, se arregló para atestiguar en el consejo. La prefería al natural, pero le gustaba en todas sus versiones.
Bulma alcanzó a torcer los ojos, esa era una pregunta muy de Vegeta. Tarble llevaba días sin ver a la chica que le gustaba y las primeras palabras que cruzó fueron para preguntar qué hacía aquí.
-Tu hermano me llamó para dar mi testimonio –Pepper sonrió nerviosa sin apartar la mirada del joven príncipe –además me pidió que comenzara mi entrenamiento para ser una guerrera élite.
-Magníficas noticias –aplaudió Bulma emocionada. Se alegraba por Pepper, pero sin duda Vegeta tuvo que ver con ese nombramiento. La chica era hábil, no obstante pocos eran los seleccionados para pertenecer a ese grupo. Su amado príncipe no era tan insensible como se pintaba, hasta tomó el papel de celestino con Tarble y en su momento con Milk.
-Felicidades –sonrió Tarble manteniendo la pose gallarda.
-Los dejo –se despidió Bulma quien sentía hacer un mal tercio –Una vez más felicidades –abrazó a la chica –mucho éxito.
Los adolescentes parecieron ignorar a la científica, seguían mirándose. Ninguno parecía tomar la decisión de dar un paso más. Hasta que Tarble se armó de valor para besar a la chica, un torpe besuqueo, ninguno era experto en mover los labios pero ya tendrían oportunidad de aprender.
Bulma sonrió a lo lejos, mirarlos juntos era encantador. Un ápice de envida la recorrió, pensó en la sencillez de los amores adolescentes, sin responsabilidades ni vocecillas de conciencia que te hablan de hacer lo correcto.
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Los príncipes mayores ingresaron a la corte saiyajin. Los principales integrantes del consejo abarrotaron la sala, no les dijeron el motivo de la reunión urgente pero les intrigaba conocer la razón del llamado del Rey Vegeta.
-¿Eres lo bastante estúpido como para dejarla ir? –le preguntó Broly mientras buscaban sus lugares.
-Veo que ya sabes que se va –se acomodó en el palco de la familia real –Le pedí que se quedara, pero se negó.
-Tal vez no lo pediste de la manera correcta –le sugirió el hermano.
-¿Qué querías? –lo miró de brazos cruzados -¿Qué le pidiera matrimonio?
-Por supuesto –le dijo Broly –en todo el universo jamás encontrarás una chica así y lo sabes.
-¿Piensas que debo a salir corriendo tras de ella? –lo miró dubitativo.
-Claro, entonces tendré camino libre para ser rey –sonrió con esa mirada burlona que lo caracterizaba.
-Serás el rey más irritable del universo –rió Vegeta. Pero no siguió su comentario porque escuchó el llamado para dar comenzó a la sesión de la corte.
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Llevando sus cosas al hombro tomó la ruta más lejana a la zona de naves, postergaba el momento. Los últimos acontecimientos con Vegeta se la pusieron más complicada, necesitaba más del príncipe y no solo en un sentido físico, por extraño que pareciera le gustaban sus peleas y ahora las sonrisas que le arrancaba con mirarla. La expresión penetrante de sus ojos le estallaba miles de fuegos artificiales en todo el cuerpo.
-¡Bulma! –la llamó Tarble interceptando su paso.
-¿Qué está sucediendo? –preguntó nerviosa al escuchar las alarmas y avance de los guardias.
-Tenemos un conato de guerra –le dijo Tarble con aire de impotencia –Esos malditos no aceptaron la traición, incitaron a una rebelión en contra de la familia real y retaron a mi padre a un juicio por combate.
-Tenemos las pruebas –dijo Bulma.
-Parece que no son suficientes –golpeó el muro más cercano –Bulma, necesitamos tu ayuda, llévate a Kyabe –suspiró mirándola –él es el futuro de la familia real.
-¿Cómo podre sacarlo del palacio? –se asustó ella, la cosa no pintaba fácil.
-Como lo hicimos en la casa de campo –propuso Tarble –misma estrategia, pero detendré por unos minutos el sistema de registro de naves para que escapen al espacio sin ser detectados.
-Podría ser acusada de secuestro a un miembro de la familia real –dijo Bulma ansiosa.
-Las cosas están fuera de control, será nuestro secreto –la tomó por los hombros para mirarla –cuando todo pase me comunicaré con tu amigo Jaco, él te dará el mensaje de que es seguro regresar.
-Pero –tartamudeó la científica.
-No hay tiempo que perder, Kyabe te encontrará en las cocinas –dijo Tarble preocupado -¡cuídalo mucho!
-Lo haré –contuvo el llanto Bulma. Su pupilo más destacado se convirtió en todo un hombre, con decisiones y estrategias que tomar.
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El salto al hiper espacio le mareaba, adoraba volar pero esos cambios de gravedad le afectaban más de la cuenta. Estabilizada la nave se quitó el cinturón de seguridad para abrir el compactador de basura y sacar el polizonte que viajaba con ella.
-¿Todo bien? –le preguntó a Kyabe cuando abrió la compuerta.
-Fuera del olor desagradable estoy entero- se incorporó el pequeño para sacudir restos de basura -¿Los volveremos a ver? –preguntó Kyabe abrazando a Bulma.
-No lo sé –negó sosteniendo el abrazo del niño –no lo sé.
Ambos dieron un último vistazo a Sadala. Iba a ser duro para el pequeño estar alejado de su familia, además viviría con la incertidumbre de saber si permanecerían con vida.
-¿A dónde vamos Bulma? –preguntó -¿dónde nos ocultaremos?
-Te llevaré a conocer mi planeta –le besó la frente –pero antes haremos una escala en Namek para apresurar nuestro tiempo de viaje. Mira –saco de su bolso una especie de reloj de mano –es un radar para encontrar las esferas del dragón.
-¿Esferas del dragón? –preguntó el niño curioso.
-Son siete esferas que al reunirlas te cumplen un deseo, se invoca un dragón y le pides lo que quieras –explicó presionando el botón del radar.
-¿Tú lo diseñaste? –preguntó Kyabe arrebatando el radar.
-Sí, solamente necesito una esfera para calibrarlo y así poder reunir todas las esferas –Comentó Bulma –Será tu primer misión.
-¡Estoy listo!-afirmó Kyabe sonriente. Pero una parte de él pensaba en su familia, tal vez con las esferas pudiera desear que se acabaran los problemas en Sadala.
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¿Continuará?
Disculpen la tardanza, pero se me atravesaron en mi país las celebraciones de Día de muertos y me dediqué a comer tamales y pan en lugar de escribir, es mi festividad predilecta aún por encima de la navidad.
No quise hacer un final tan predecible, así que vayan formulando sus teorías de cómo acabará todo.
Una pregunta ¿alguien más ha tenido problemas con las notificaciones de la página?, no me llegaban las notificaciones de sus reviews y otra chica me comentó que no podía leer un capítulo del otro fic que voy actualizando.
