Las flores desde épocas inmemoriales han representado distintos sentimientos, pensamientos y entidades, las rosas rojas representan amor, pasión y belleza, las azaleas pasión y templanza, las rosas blancas inocencia y seguramente también deben conocer los tulipanes, o quiero decir dos tulipanes muy especiales, el rojo y el blanco...
Por separado cada uno posee su propio significado, les hablaré primero del rojo, representa la pasión, el juego del amor, el anhelo carnal. Su fuerte color claramente apunta al amor profundo, ardiente y el intenso deseo..
Luego está el blanco, representa la inocencia, la pureza, la belleza e ingenuidad del soñador primer amor. Un color completamente puro como los hay pocos en este mundo
Pero ese no es el punto, el punto es que quiero hablarles de un tulipán muy especial. Uno que combina los dos colores y en mi opinión, los dos significados..
La punta blanquecina de los petalos representa justamente eso, el amor ingenuo, puro e inocente y la base en un ardiente rojo va narrando la evolución al amor eterno, el profundo deseo..
Literalmente este tulipán cuenta toda una historia de amor, su historia de amor.
Porque así fue al principio, un amor inocente y primerizo, pese a aquella raíz pecaminosa que aún existía, esas molestas pero bonitas mariposas en el estómago y aquellos roces accidentales que siempre los sonrojaba.
Fue evolucionando en intensidad, en profundidad, ese amor suyo llegó al grado de que no se sentían capaces de vivir sin el otro, se buscaban con la mirada y el deseo de contacto carnal nació entre ellos.
Se demostraban su amor de distintas formas, cuando Aioros abrazaba al menor, cuando Aioria cantaba para su hermano quien, celópata, no soportaba que la hermosa voz de Aioria fuera oída por alguien más.
Y la primera vez, cuando sus cuerpos se unieron, el placer los embargó a ambos y sus cuerpos se reconocieron a la perfección, finalmente aquél tulipán tomó sus dos colores y floreció..
Amo las flores..
