Kairi se despertó en una cama blanca, una intensa luz le daba de lleno en la cara. Quería levantarse de allí e irse, pero se lo impedían unos correajes atados a sus muñecas y sus tobillos ¿Dónde estaba?, ¿Qué estaba pasando aquí?, eran algunas de las preguntas que se formulaban en su cabeza.

-¿A cuánto está, doctor?- Pudo escucharse una voz profunda y grave.

- Según los indicadores...- Empezó a decir otra voz rasgada y algo demacrada.- Le podremos resucitar, pero si intentamos despertar su poder, la chica estará a niveles críticos, y tendría un 99% de posibilidades de morir.

-Imposible... La necesitaremos viva posteriormente.- Dijo pensativo.- Extráele el poder suficiente para resucitarlo, luego ya pensaremos como despertar su poder sin ayuda de la chica.

- De acuerdo, pero recuerda nuestro trato...-Dijo el doctor con un dejo de rencor.

-Descuida, ése mundo ya está sucumbido.- Dijo el primero alejándose.- Cuando acabes, llévala a la mazmorra.

-Ésto no me pasaba cuando yo era el jefe y experimentaba con animales.- Mustió el Doctor por lo bajo.- En fin, acabemos con ésto.

Una vez que el primer hombre se fué de la habitación y se cerró la puerta, Kairi, pudo ver la sombra del doctor bajando una gran palanca. Acto seguido una gran cantidad de rayos azules y verdes la atravesaron. Kairi no pudo evitar gritar de dolor, pero el dolor duró poco, empezó a encontrarse mal, a marearse, notó que le estaban quitando la energía. Al final todo se volvió oscuro, y Kairi cayó inconsciente. El doctor simplemente llamó a los guardias, cuando éstos llegaron les pidió que llevasen a la chica a las mazmorras.

La muchacha se despertó dentro de una mazmorra bastante oscura, húmeda y mugrienta. Le dolía todo el cuerpo y no pudo evitar quejarse por ese dolor.

-¡Aghh!

-¡Un poco de silencio, maldita sea!- Se oyó decir el guardia.

Kairi no pudo evitar asustarse un poco al escuchar esa respuesta.

-Ey chica ¿Estás bien?- Dijo una voz masculina rasgada, hablando bajo.

Kairi miró por una pequeña cavidad con barrotes que tenía la puerta de la mazmorra, pudo divisar, en una celda cercana , una mano saliendo de de la puerta de otra celda cerca de la de Kairi (La mano salía de la misma cavidad de la puerta), también pudo divisar a un guardia con pasamontañas, uniforme militar y armado con un fusil (un AK-101).

-Bueno, voy a necesitar un tiempo para reponerme.- Dijo Kairi algo desconfiada, aunque luego se volvió a preocupar.- ¿dónde estoy y qué me han echo? ¿¡Qué le ha pasado a mi mundo!

-Tranquilízate, no sé donde estamos y a mí también me han encerrado aquí.- Dijo ésa voz.

-Así que tampoco puedes salir...

- Espera un poco, cuando venga el guardia novato voy a salir de aquí.- Dijo con confianza.- Y tranquila, me has caído bien, cuando salga también te voy a sacar de aquí.

- Gracias.- Dijo Kairi reconfortada.- Pero me gustaría saber cual es tu nombre, el mío es Kairi.

-Yo soy Ja...- Paró y pensó un poco.- Snake, llámame Snake.

Mientras tanto, en otra sala...

-Todo ésta listo.- Dijo el doctor.

-Muy bien, haré que traigan el cuerpo.- Dijo el hombre que también estuvo cuando le extrajeron la energía a Kairi.

-¿Estás seguro que querrá cooperar, jefe?

-Le implantaremos sus recuerdos y su personalidad, así que no lo creo.- Dijo el jefe convencido.

-¿Y estás tan tranquilo?- Dijo el doctor incrédulo.- Cuando sepa dónde está y qué hacemos nos querrá matar.

En ese mismo momento, llego una camilla empujada por dos soldados con pasamontañas. Sobre la camilla se podía apreciar un cuerpo humano cubierto con una sábana.

-Hazlo, doctor.- Dijo el jefe de forma amenazante.- Recuerda para quién trabajas ¡Vamos!

-Está bien, está bien.- Dijo el doctor algo asustado.- Atadle, no quiero sorpresas.

Los soldados ataron el cuerpo con correajes a la altura del pecho, cintura, piernas y brazos. Lo pusieron debajo de lo que parecía un cañón futurista, siguiendo las indicaciones del doctor.

-Bien, todos atrás.- El doctor empezó a introducir datos al ordenador y accionó el mecanismo. Se empezaron a encender luces en el cañón, acto seguido, empezó a disparar rayos azules y verdes sobre el cuerpo inerte.- Ahora introduciré la energía extraída de la chica.-Dijo el doctor accionando otra palanca. Los rayos tomaron un tono rojizo, y el cuerpo empezó a estremecerse.

El jefe empezó a reír al ver que el cuerpo empezó a presentar grandes espasmos. Al rato, se empezaron a escuchar gritos provenientes de debajo de la sábana blanca, donde antes estaba el cuerpo sin vida.

- ¡Subministrad-le el sedante!- Gritó el jefe.

Los dos soldados asintieron y sacaron una gran inyección cada uno llenas de tranquilizante. Le inyectaron al sujeto las inyecciones al cuello. Al momento, los gritos cesaron, y los espasmos y movimientos pararon.

Los soldados suspiraron al ver la situación actual. El doctor examinó el cuerpo por encima.

- Parece estable...- Dijo el doctor algo preocupado.- Pese a que le has subministrado demasiado sedante.

- Pues claro que está bien, es un luchador nato.- Dijo el jefe con una sonrisa.- Llevadlo a las mazmorras y dadle algo de ropa.

-¡Si, señor!- Dijeron los dos soldados a unisono.

-Bienvenido otra vez a la vida, Héroe del Tiempo.


Gracias por los reviews que habéis dejado por el primer capítulo, de verdad, es muy gratificante saber que os gusta la historia, o al menos el principio de la misma jeje.