Kairi se levantó del suelo, con un gran dolor en la cabeza.

-¿Ya te has despertado?- Preguntó Link de pie.

-¿Qué ha pasado?

-Ése encapuchado, que carece de puntería- Decía Link con una leve sonrisa irónica.- Aparecimos varios metros arriba, y nos la pegamos contra el suelo.

-¿Y tu estás bien?- Dijo Kairi cambiando de tema.

-Si... Ya me he repuesto.- Dijo Link con serenidad.

Él no podía dejar de sentirse culpable hacia la chica, tenía ésa horrible sensación y aún no sabía por qué.

- Bueno... Ahora nos queda saber dónde estamos.- Dijo Kairi algo más animada.

-¿Dijo que ésto era otro mundo, no?- Dijo Link confundido.

- Exacto.- Respondió Kairi.

-¿Quiere decir que estamos muertos?- Pregunto Link con una ceja alzada.

-¡Pues claro que no!- Exclamó Kairi.- En fin, será mejor empezar a andar y averiguar a dónde estamos.

Empezaron a andar por un camino rocoso. El paisaje carecía de vegetación y era muy vacío, gracias a la posición del sol podían deducir que ya estaba atardeciendo. Los dos andaban en silencio, Kairi tenía muchas preguntas en su cabeza: Qué era ése sitio donde la retenían, qué le habían hecho, quién era ése encapuchado y qué pasó con Snake.

-Alto.- Dijo Link con serenidad.

-¿Pasa algo?

Acto seguido, salieron de la nada un grupo de diez seres pequeños negros con ojos amarillos brillantes y afiladísimas garras. Al acto, ambos se pusieron en guardia.

-¡Sincorazón!- Exclamó Kairi, invocando su llave-espada. Link no pudo evitar sorprenderse al ver aquella arma tan singular: Era una espada con forma de llave con motivos florales en la hoja, de colores cálidos y desde la empuñadura salía lo que parecía ser un llavero con una especie de estrella al final de la cadena (una fruta paopu).

Los Sincorazón se abalanzaron hacia el dúo. Kairi empuñó su arma con las dos manos y empezó a correr también hacia ellos. Link tuvo que lidiar con ellos desarmado, a puñetazos y patadas.

Kairi logró eliminar unos tres sincorazón golpeándolos con la llave espada y corriendo sin pararse, aunque se notaba que no tenía mucha práctica con ésa arma. Link no pudo ser de mucha ayuda, ya que le costaba mucho luchar desarmado contra bestias que rechazaban todos sus ataques, al alejar a los que le rodeaban con una barrida con el pie, pudo planear una estrategia.

-¡Kairi, ven aquí!- Gritó Link con prisa.

Kairi se apresuró a zafarse de un sincorazón y corrió hacia Link hasta estar a su lado. Link se preparó para lanzar su ataque, puso sus manos a un lado,con una palma encima de otra casi tocándose, en ése espacio entre palma y palma apareció una pequeña llama, rápidamente puso la mano con la llama en el suelo, y apareció a su una gran bola de fuego al rededor de los dos, esta bola se expandió, eliminando así todos los enemigos que se encontraban allí.

-Esto aún no ha acabado.- Dijo Link debilitado.

Ante ellos apareció otro sincorazón un poco más alto que Kairi, bastante flaco, embutido en una armadura, blandiendo una extraña espada.

-¡Yo me encargo!- Exclamó Kairi abalanzándose hacia el sincorazón.

Kairi le atacó, pero el enemigo logró parar el golpe interponiendo su arma bloqueando la de Kairi, desestabilizando su guardia, cosa que aprovechó para contraatacar golpeándola con un puñetazo directo a la cara de la muchacha. Al recibir ése golpe, Kairi cayó al suelo. Link se apresuró a ir hacia ella para socorrerla, al llegar vio que el sincorazón dio un gran salto dispuesto da dar el golpe de gracia con un tajo vertical. Link consiguió parar tal golpe atrapando la hoja entre las palmas de las manos, acto seguido, le dio una patada en el estómago (o dónde lo tendría que tener), haciendo que el sincorazón caiga al suelo. Link, que se quedó con el arma de su enemigo, sosteniéndola con la mano izquierda, se dispuso a atacar.

-¡Kairi, levántate!- Gritó Link mientras arrancaba a correr hacia el sincorazón.

Kairi se levantó al mismo tiempo que el sincorazón, éste intentó defenderse ante el ataque directo de Link, pero fue inútil: Link al llegar frente al sincorazón, se paró en seco frente a él y pego un rápido giro de 360 grados golpeándolo en el proceso, el ser oscuro voló por los aires, aterrizando violentamente contra el suelo de espaldas.

-¡Ahora te toca a ti, remátalo!- Exclamó Link.

Kairi empezó a correr hacia el sincorazón, éste se levanto de nuevo, debilitado y magullado, se puso nuevamente en guardia. De forma inexplicable, la llave-espada empezó a brillar, y luego todo el cuerpo de la chica, dio un gran salto y realizó una estocada directa al enemigo, acabando con él. El sincorazón desapareció, junto con la espada que sostenía Link.

-Impresionante.- Dijo Link con gran asombro.

-Gracias.- Dijo Kairi algo confundida.- Aunque no se cómo lo he echo.

Todo se quedó en silencio, la tranquilidad volvió a reinar y ambos decidieron seguir explorando. Continuaron andando, aunque con algo de tensión. Al final, llegaron a un pueblo, dónde Kairi vio un rostro familiar.

-¡Yuffie!- Gritó Kairi al verla.

-¡Hola!- Gritó sacudiendo la mano a modo de saludo, rápidamente, se acercó a Link y a Kairi y abrazó a ésta última.

Yuffie era una chica un poco más alta que Kairi, esbelta, de pelo corto negro, ojos castaños, de expresión alegre, vestía una camiseta sin mangas negra, un chaleco gris, unos shorts oscuros, botas grises altas y una bandana negra en la frente.

-¿Qué haces aquí?- Dijo emocionada.

-Supongo que llegamos aquí sin querer.- Dijo la pelirroja algo avergonzada.

-Bueno, da igual.- Dijo Yuffie.- ¡Que guay!

-Siento interrumpir.- Empezó a decir Link algo molesto.- ¿Pero alguien me podría decir dónde estamos?

-¿Quién es ese chico orejudo que traes, Kairi?- Preguntó Yuffie mirando a Link.- No ésta mal, aunque la ropa que lleva no le favorece.

- Os presentaré.- Empezó a decir Kairi.- Yuffie, éste es Link, me ha ayudado a llegar hasta aquí, Link, ésta es Yuffie, una ninja.

Yuffie le tendió la mano a Link y éste aceptó a dársela, después de un apretón de manos Link volvió al tema que le interesaba.

-No quiero ser pesado pero ¿Alguien puede decirme dónde estoy?- Volvió a preguntar.

- Estás en Vergel Radiante, antes conocido como Bastión Hueco.- Dijo Yuffie con orgullo.

-Por eso me resultaba familiar...- Dijo Kairi pensativa.

-Pero no os quedéis aquí, vamos a casa de Merlín, que todos están allí.

-¡Bien!- Exclamo Kairi emocionada.