Después del duelo, Link y Kairi volvieron a la casa de Merlín (Magullados y agotados). En la casa, se encontraba León tumbado en una cama, ya consciente y malhumorado. El resto se encontraba en la calle conversando.
-¡Malditos, ésos tipos me han robado una nave Gumi!- Maldecía Cid con rabia.
-Tranquilo, Cid.- Decía Aerith, tratando de calmarlo.- Robaron la nave más simple.
-¿Han huido por mar?- Preguntó Link confuso, provocando que todos le mirasen incrédulos.
-Link, la nave que se refiere Cid puede volar por el espacio.- Trató de explicar Kairi.
-¿¡Ahora los barcos pueden volar!?- Exclamó Link, puso la mano en su frente.- Por los dioses, los tiempos han cambiado mucho por lo visto.
-No es un barco, es...- Empezó a decir Kairi hasta que fue interrumpida por Yuffie.
-Déjalo Kairi.- Dijo Yuffie posando su mano en el hombro de la chica.
-En todo caso, vosotros dos querréis seguirlos ¿No?- Dijo Merlín.
-Supongo que si, pero no se pilotar naves.- Dijo Kairi con mirada baja.- Y Link menos.
-Yo se tripular barcos, si es a lo que te refieres.- Dijo Link, tratando de mantener su ego.- Aunque no muy grandes.
-Te he dicho que no es un barco.- Dijo Kairi cansada.
Después de unas horas, Link, Kairi y Yuffie se encontraban en la plaza del mercado (A petición de Yuffie, que quería realizar algunas compras). Link y Kairi estaban sentados en un banco, mientras, Yuffie estaba mirando las tiendas de la plaza.
-¿Sabes? Les distes una buena lección a esos dos.- Dijo Link de repente.
-No exageres, yo no hice mucho.- Dijo Kairi algo avergonzada.
-Noqueaste a ése individuo bajito tú sola.- Empezó a decir Link.- Y me ayudaste con el otro. Lo creas o no, tienes un gran potencial.
Kairi bajó la mirada, era cierto que ella sola derrotó al tal N. Gin y trabajó juntamente con Link para vencer a Gant, poseedor de una llave-espada, pero no tenía una sensación positiva, es más, ni siquiera sabía cómo lo hizo, ella solamente siguió sus instintos, ¿Realmente era tan buena luchando? Ella lo dudaba. Pero éso no era lo que más le preocupaba, lo más preocupante para ella era quién era Gant y porqué blandía una llave-espada (No le importaba mucho quién era N. Gin, es más, trataba de olvidar su cara) . Link, por su parte, tenía algunas preguntas recién surgidas en su cabeza, cómo qué tipo de nave habían robado ésos dos, ¿Una fragata?, ¿Un galeón?, ¿Una simple balsa?, cuál era el objeto incrustado a la cabeza de N. Gin, ¿Un proyectil?, y cual era ése artefacto de la casa de Merlín, era una especie de ventana verde, ¿Que era eso? (Él se refería al gran ordenador de la casa de Merlín), pero la más importante era ¿Cuánto tiempo pasó desde sus tiempos hasta ahora?
-Link, creo que nuestra situación esta empeorando por momentos.- Empezó a decir Kairi con la mirada baja.
-¿Sabes? Mi experiencia me ha servido para aprender que uno debe aceptar su situación, por muy mala que sea.- Explicó Link totalmente relajado.- ¿Por qué no te tomas tu situación cómo el inicio de una aventura? Yo siempre lo he hecho y me ha ido bien.
-¡Pero ahora nos quieren matar!- Exclamó Kairi alarmada.
-No lo creo.- Dijo Link sereno, con la mirada al frente.- Como máximo nos querían capturar. Sería muy estúpido intentar matar a quién acabas de resucitar.
-¿Y yo qué?
- Si no te mataron cuando estabas en la mazmorra, debe significar que aún les sirves de algo.- Dijo simplemente.- Así que no podemos dejar que nos capturen.
-Link, no tienes porqué venir si no quieres.- Dijo Kairi seria, mirándolo directamente.- No quiero ponerte en peligro a ti también.
-No te vas a librar fácilmente de mí, jovencita.- Dijo él con algo de sorna, poniendo sus manos detrás de la nuca.- No vas a evitar que averigüe el porqué de mi "resurrección" ,además, aún estas muy verde, así que necesitarás ayuda.
-Ey chicos, ya he acabado las compras.- Dijo Yuffie acercándose.- Link ayúdame con las compras ¿Quieres?
Los tres fueron a casa de Merlín (Link iba cargado de bolsas y demás compras de Yuffie), en la puerta se encontraba Cid de brazos cruzados y Merlín.
-Ya os he preparado una nave.- Dijo Cid con una sonrisa en los labios.- Se encuentra en la gran garganta, dónde luchasteis.
¡Ahora vamos!- Dijo Link, luego entró a la casa de Merlín y dejó allí las bolsas.-¿A qué esperamos?
Todos se quedaron mirando a Link algo sorprendidos ante su actitud, estaba algo eufórico para empezar a viajar. Kairi, Link, Yuffie, Cid y Merlín se fueron andando a la gran garganta, el trayecto fue relajado, no hubieron ataques por parte de los sincorazón o los incorpóreos. Llegaron al lugar, dónde se encontraron a una gran nave Gumi de color rojo con patrones negros a los lados, armada con un par de cañones a los lados y otro más grande en la parte de abajo, en los laterales destacaban un par de alas plateadas. Dado el material empleado para su fabricación (Los bloques Gumi) aparentaba ser bastante cuadrada y tosca, pero a ninguno le importaba ése detalle.
-¿Éso es la nave?- Dijo Link algo confundido.
-¿No te gusta?- Preguntó Yuffie.
-No es eso.- Dijo Link rascándose la nuca.- Supongo que es cuestión de acostumbrarme.
-Veréis que desempeñará muy bien su función.- Dijo Cid orgulloso.- Ésta nave, el Ícaro II, la fabriqué por si teníamos que ir a un mundo muy hostil, es rápida, manejable y tiene una potencia de fuego admirable.
-Pero ni yo ni Link la sabemos pilotar.- Dijo Kairi.
-No te preocupes.- Dijo Cid cruzándose de brazos.- Podéis utilizar las coordenadas de la nave robada, así podréis viajar hasta dónde esté ésa nave, utilizando el piloto automático.
-Éso es maravilloso.- Dijo Kairi sonriendo.
Todos se quedaron en silencio unos instantes. Emprenderían un nuevo viaje hacia lo desconocido, sin la garantía de volver. A Kairi le apenaba, eran sus amigos, le ayudaron años atrás arriesgando su vida, la protegieron, la salvaron de un destino fatal, y ademas, su amistad era muy fuerte. De repente aparecieron León y Aerith, ella llevaba consigo un objeto envuelto en una tela.
-Supongo que ésto es un adiós...- Dijo Kairi apenada.
-No, nada de éso.- Dijo Merlín.- Nos volveremos a ver, tarde o temprano.
Empezaron las despedidas, abrazos y apretones de manos. Aerith le entregó a Kairi el objeto envuelto en una tela que traía consigo.
-Toma esto Kairi.- Dijo Aerith.- Te protegerá cuando estés en peligro.
-Muchas gracias.- Dijo Kairi emocionada, desenvolvió la tela para ver qué objeto escondía en su interior, resultó ser un colgante de color marrón, en su superficie, tenía grabado el dibujo de una lanza.- ¿Es un amuleto de invocación?
-Si.- Irrumpió León.- Éste invoca a un héroe de la antigüedad, creemos que te será útil.
Kairi les dio un abrazo repentino Aerith y a León (Él intentó zafarse pero no pudo).
-Gracias, por todo.- Dijo Kairi sin soltarlos.
-Cuidate ¿Quieres?- Dijo Aerith con una cálida sonrisa.
-Vale vale.- Dijo León, consiguiendo dar fin con aquel abrazo.- Volved de una pieza.
Kairi asintió sonriendo y se giró para encarar a la nave que seguía esperando para despegar. Kairi echó a andar en dirección a la nave, ésta abrió la escotilla para poder acceder a su interior, la muchacha entró en la nave seguida por Link. Al entrar, la escotilla se cerró y se encendieron las luces de la cabina, dejando ver, en el lado derecho del habitáculo, un especie de sofá o banco rodeando (de forma parcial) una pequeña mesa redonda, en el lado izquierdo, un ordenador cómo el de la casa de Merlín, y delante de todo, el asiento del piloto, desde ése asiento se podía divisar lo que se encontraba delante y a los lados de la nave, se podía acceder a los controles de la nave y pilotar-la. Kairi echó un vistazo por la ventana para ver a sus amigos una vez más, se despidió de ellos con la mano y ellos hicieron lo mismo.
-Ésta situación me suena.- Dijo Link sentándose en sofá que rodeaba la mesa redonda, Kairi se giró hacia Link.- Bueno, ¿Cuál es el plan?
Kairi se quedó en silencio unos instantes, pero después se animó y su expresión se volvió algo más alegre.
-Vayamos a buscar ésa nave.- Dijo finalmente con una leve sonrisa.
Kairi se sentó al asiento del piloto, encendió los motores de la nave, haciendo que éstos emitieran un gran estruendo, y empezó a alzarse, para luego, acelerar de forma considerable e ir directamente volando hacia el cielo, dejando atrás el suelo, las nubes, el cielo. Iban directos hacia un nuevo destino.
