Kairi abrió lentamente sus ojos, observando el precioso cielo azul. Se levantó con algo de dificultad, fijándose en el lugar dónde se encontraba. La arena, las palmeras, las olas... Ésa isla que era tan familiar para ella.
-No puede ser...- Mustió sin poder creerlo.- Son las Islas del Destino...
Empezó a andar, notando la arena bajo sus pies, la suave y fresca brisa ondeaba su cabello rojizo. Estar otra vez allí, no podía creerlo ¿Qué pasó con la ventisca? ¿Y su misión? ¿Y Link? De repente, una voz muy familiar hizo acto de presencia detrás suyo.
-¡Kairi!- Llamó la voz.
La muchacha se volteó con asombro, al ver el muchacho que la llamó se quedó conmocionada, sus ojos quedaron abiertos como platos. Ése chico que tan bien conocía, su amigo, su rescatador, su corazón en sí mismo. Era un muchacho joven, de la misma altura que Kairi, tenía el cabello de punta castaño, unos intensos ojos azules, una expresión jovial y alegre, vestía un especie de mono negro sin mangas (La parte de las piernas era ancha y le llegaba por las rodillas), una chaqueta de manga corta también negra, , unos grandes zapatos amarillos, guantes sin dedos negros y un colgante colgado en su cuello con forma de corona plateada. La muchacha pudo reaccionar, al fin, empezó a correr hacia el muchacho, lanzándose a él en un intento de abrazo. Ambos cayeron, Kairi quedó encima de el muchacho.
-Sora...- Dijo Kairi con una sonrisa de alivio.
-Hola.- Respondió él de la misma forma.
Los dos se quedaron mirando mutuamente durante unos instantes, perdiéndose en sus ojos, sus rostros empezaron a ruborizarse.
-Kairi, creo que no me podré levantar contigo encima.- Dijo Sora sonriente.
-Oh, perdona. Se disculpó la muchacha aún más ruborizada.
Kairi se levantó y ayudó a Sora tendiéndole la mano, éste aceptó la ayuda de buen grato. Los dos quedaron de pie frente a frente, Kairi quería explicarle muchas cosas, sus aventuras vividas hasta ahora, sus experiencias, escuchar las historias de Sora, permanecer junto a él... Sin mediar palabra, Kairi le dio, finalmente, un fuerte abrazo a Sora, éste correspondió al abrazo de forma instantánea. Ella deseaba que ése momento no terminara nunca...
-Kairi, aléjate de él.- Dijo una voz detrás suyo
Ella se giró un poco para ver quién dijo éso, era Link, su expresión reflejaba seriedad, e incluso enfado, su mano estaba agarrando con fuerza la empuñadura de su espada, apunto de desenvainar.
-¿De qué hablas?- Preguntó confusa.- Él se Sora, el chico que me salvó, díselo Sora.
Kairi se volvió hacia él, aunque lo que vio no fue lo que esperaba. Sora había cambiado, su piel y su cabello eran negros, sus ojos azules fueron remplazados por dos luces amarillas inquietantes, su sincera sonrisa era ahora una sádica sonrisa con dientes afilados. Kairi, presa del miedo, no pudo evitar separarse del muchacho y retroceder un par de pasos, se giró para ver a Link.
-¿Que está pasando?- Preguntó confundida
No hubo respuesta, Sora dio un gran salto, abalanzándose hacia Link, éste no pudo evitar el ataque de aquel ente oscuro. Sora quedó sobre Link, clavando sus uñas en sus hombros, a pesar de eso, Link seguía de pie, mirando directamente los ojos de Sora. Kairi no podía contener su expresión de horror.
-Esto es solo el principio...- Dijo una oscura voz detrás suyo. Ella se giró y su horror fue en aumento al ver al hombre se encontraba allí. Era alto, embutido en ésa larga "túnica" negra que ella conocía tan bien, sus ojos dorados, su cabello azul largo, su cicatriz con forma de "X"... Ella no podía creerlo, no quería creerlo.
-Saïx...- Dijo con temor en su voz.
-Aún eres una inútil, perderás a todos los que te rodean.- Dijo Saïx, burlándose de ella.- Solo es cuestión de tiempo...
-No...No...- Iba diciendo ella mientras se tapaba los oídos y cerraba los ojos. Seguía repitiendo lo mismo, cayendo sorbe sus rodillas, el pánico se apoderaba lentamente de ella... No podía creerlo...
De repente, abrió los ojos con agitación, lo primero que vio fue el techo de madera de la habitación dónde se encontraba. Estaba tumbada en una cama, tapada con una manta blanca algo gruesa. Ella aún estaba agitada, notaba que su corazón estaba apunto de salirse del pecho.
-¿Un sueño?- Se preguntó confusa. Seguía nerviosa, jadeante, asustada... Empezó a fijarse en la habitación, era amplia, con las paredes de madera, una multitud de camas iguales a la suya (Un total de nueve) y una estufa de leña al centro. Ya más calmada, se levantó de la cama y empezó a inspeccionar el habitáculo dónde se encontraba, observó que una de las múltiples camas se encontraba alguien durmiendo. La muchacha se acercó con prudencia a la cama para examinarla, al ver quién se encontraba allí, sintió alivio. El individuo que estaba durmiendo plácidamente en la cama era Link, tenía la frente y los brazos vendados, no se había inmutado de la presencia de la joven.
-Al menos tu puedes dormir...- Dijo ella con una leve sonrisa.
De repente, se oyeron disparos al exterior, causando el sobresalto de Kairi y que Link se despertase. Éste, empezó a observar a su alrededor y, finalmente, vio a Kairi.
-Buenos días.- Dijo él con los ojos un poco turbios, se los frotó un poco y luego se fijó en la joven.- ¿Dónde pusiste tu vestido rosa?
La chica se fijo en el detalle que señaló el hyliano, sólo llevaba puesta la blusa blanca que solía llevar debajo del vestido. De forma inmediata, su rostro se ruborizó y se dio la vuelta con prisa, se fue sin mediar palabra, pensando en quién se atrevió a quitarle el vestido. Link, por su parte, empezó a levantarse. La muchacha localizó su vestido al lado de un abrigo marrón largo, colgados en la cabecera de su cama. Link, por su parte se abrigó con su chaqueta verde y se dispuso a salir, dejando su espada y su gorro junto a su cama.
Pasado un rato, ambos salieron de la cabaña de madera, el sol bañaba las rocosas llanuras nevadas de aquel sitio, ya quedaban pocos vestigios de la ventisca, se podían divisar árboles a la lejanía (Como pinos o abetos) y vieron a dos individuos, uno era un hombre alto y algo flaco, vestía una camiseta roja de manga larga (Con las mangas remangadas) debajo de un chaleco marrón, en su parte derecha del pecho tenía dos pares de balas colocadas debidamente, unos pantalones de color marrón oscuro, zapatos a juego y un especie de bolso marrón claro que colgaba de su cinturón, llevaba un guante sin dedos en su mano izquierda junto a un reloj del mismo color, en su cabeza tenía un sombrero australiano marrón y unas gafas de sol amarillas sobre sus ojos celestes, los elementos más destacables de su cara eran una cicatriz horizontal en su mejilla izquierda, unas largas patillas y una expresión seria, empuñaba un imponente fusil de cerrojo con mira telescópica.
El otro era otro hombre de gran corpulencia, calvo, de pequeños ojos azules, barba mal afeitada, un fuerte mentón, brazos fuertes y una buena panza, vestía un chaleco protector oscuro sobre una camiseta roja de mangas rojas, pantalones verdes oscuros, botas militares, mitones negros y una ristra de balas que le colgaba del hombro derecho, pasando por su torso.
-¡Buen tiro!- Exclamó el enorme hombre, su voz era exageradamente grabe y tenía acento ruso.
Se encontraban practicando el tiro con una diana que se encontraba considerablemente alejada, entre unas rocas.
-¿Qué es todo este jaleo?- Preguntó Link.
Los dos hombres se voltearon hacia la pareja con mirada algo confusa, luego, el más corpulento sonrió, se acercó a Link y le dio una palmada en la espalda.
-¡Ya te has despertado!- Exclamó él con una sonrisa.- ¿Te encuentras mejor?
-Creo que me has roto el hombro.- Respondió con una mueca de dolor, aunque luego sonrió.- Pero estoy bien.
El enorme sujeto volvió a darle una palmada a la espalda, esta vez con más suavidad. Kairi no entendía nada ¿Link conocía a ese sujeto? ¿Cuanto tiempo se pasó durmiendo? Y lo más preocupante ¿Suponían una amenaza? Aún estaba nerviosa, pero sacó el valor suficiente para hablar.
-¿Le conoces, Link?-Preguntó con un gran nerviosismo, un sujeto de esa corpulencia causaba respeto a la muchacha.
-Claro.- Respondió él sonriendo.- Él es el Heavy, estuvo presente mientras el doctor trataba mis heridas, no paraba de mendigar un bocadillo.
-¡Ja! Al final lo conseguí.- Puntualizó el Heavy orgulloso de sí mismo.- Y dime ¿Quién es esa joven?
-Mi nombre es...- No acabó la frase, pensando en lo que le dijo el Engineer.- Lo siento, pero el Engineer me dijo que no dijera mi nombre.- Acabó de decir ella, algo nerviosa, luego miró a Link, él asintió, orgulloso de su respuesta.
-Bien hecho, el anonimato es una virtud, o algo así. Pues como dijo el orejudo: Yo soy el Heavy y éste de aquí es el Sniper.- Explicó el enorme hombre tranquilamente, el Sniper saludó a la joven de forma educada.
-Tampoco son vuestros nombres ¿No?- Pregunto Kairi.
-Por supuesto que no.- Respondió el Sniper, su voz era algo "rasgada" y tenía un acento australiano.- Nada de nombres, eso evita que intimemos.
-¿No sois amigos?- Preguntó Link algo curioso, los dos hombres se pusieron serios ante ése comentario.
-No, no lo somos.- Respondió el hombre flaco- Solo somos compañeros.
-Basta ya de hablar de eso.- Irrumpió el Heavy.- Vamos a comer, tengo hambre.
El enorme hombre se fue en dirección a una de las cabañas seguido por el Sniper, mientras que Kairi y Link se quedaron solos en el exterior, rodeados por la inmaculada y fría nieve. La muchahca pudo apreciar la belleza del sitio, y de la nieve, despuéas de la tarmoenta de nieve al día anterior, se encontraba muy reconfortada. Hubo un silencio incómodo, hasta que Link decidió romperlo.
-¿Vamos nosotros también?- Preguntó.- Yo también tengo hambre.
-¡¿Como puedes fiarte de ellos?!- Exclamó Kairi.- Ni siquiera sabemos quienes son, ni que quieren y están armados con armas de fuego.
-No creo que nos quieran hacer daño.- Respondió Link despreocupado.- Es más, cuando me estaban cosiendo las heridas me podrían haber matado fácilmente, así que no hace falta ponerse nervioso.
Acto seguido, Link se dirigió hacia donde se fueron el Heavy y el Sniper, dejando a Kairi atrás. Ella no podía creer lo que dijo Link, quería responder frente esa afirmación pero no podía, no encontraba las palabras adecuadas. Finalmente se resignó a razonar con Link y le siguió. Entraron a la cabaña, pudiendo divisar el gran comedor, había un ambiente rústico ,una televisión en una pared y una enorme mesa con algunos platos repletos de comida (tales como raciones militares, carne de calidad algo dudosa, verduras o algún que otro bocadillo), sentados ante la enorme mesa de madera se encontraban el Heavy, el Sniper y el Engineer, éste último saludó a Kairi con la mano. La pareja se sentó ante la gran mesa, de cara al Heavy y al Sniper. El enorme hombre empezó a reír de buena gana.
-Tenéis hambre ¿Eh?- Dijo él.- Comed lo que queráis.
-Gracias.- Respondió el rubio.- ¿Puedes pasarme un bocadillo?
-Los bocadillos son míos...- Aclaro el Heavy, su rostro alegre cambió a serio de manera drástica.
Hubo un breve silencio incómodo, hasta que el Engineer decidió hablar.
-Chico, será mejor que le creas.- Dijo el hombre de forma desenfadada.- Pero no os cortéis, tenemos carne de buey de la buena.
Link aceptó su propuesta y empezó a comer carne, Kairi lo miraba confusa, cada vez comía más rápido, llegando al punto de devorar sin piedad alguna. Finalmente, todos los presentes se animaron a comer y conversar entre ellos. El refrigerio fue tranquilo, sin percances ni sorpresas, el ambiente era de lo más tranquilo. El cabo de algún tiempo, entró por la puerta un hombre alto, de pelo corto castaño, vestía una inmaculada bata blanca, pantalones oscuros, botas marrones y unas pequeñas gafas redondas ante sus ojos azules, su rostro denotaba seriedad.
-Chicos, ¿Habéis visto a Arquímedes?- Dijo el recién llegado
-Pues no...- Dijo el Sniper.- ¿Lo has perdido?
-No temo que haya volado, porque siempre vuelve.- Respondió él.- Lo que temo es si se ha metido dentro de algún paciente mientras lo trataba.
-Un momento, ¡Qué!- Exclamó Link con la boca llena de comida.
-No te preocupes, Arquímedes no podía entrar en tu cuerpo, aunque lo intentó.- Explicó de forma serena.- Tus heridas no eran suficientemente grandes.
-¿Quien es Arquímedes?- Preguntó Kairi curiosa.
-Mi paloma, por supuesto, tiene la afición a anidar dentro de cuerpos humanos abiertos.- Aclaró él.- Por cierto, chico, ¿Estás mejor?
-Si, gracias a usted.- Dijo Link ya más tranquilo.- Creo que le debo un favor, doctor.
-No me extraña.- Respondió seguro de sí mismo.- Aunque eres el único que he visto al que no le afecta la pistola médica, y eso no es bueno...
-¡Medic! Cero que la paloma ya está aquí.- Exclamó el Heavy.
El pájaro se posó sobre la mesa, era una paloma blanca, aunque estaba repleta de manchas negras repletas por todo su cuerpo. El Medic se acercó a Arquímedes y lo examinó.
-Aceite de motor...- Dijo el Medic con una mirada muy seria, luego alzó su mirada hacia sus compañeros.
-Se acercan, ¿No?- Preguntó el Sniper, mientras que el Engineer se acercó a la paloma.
-Reconozco este aceite de motor.- Mustió él.- Son ellos, sin duda...
Link y Kairi no podían comprender del todo la gravedad de la situación, pero se veían involucrados en ella, pues su nave no podía despegar a causa del impacto. Los demás presentes se levantaron de sus sitios y salieron a fuera con decisión en sus miradas, dejando a Kairi y a Link solos.
-Creo que tenemos faena.- Dijo el hyliano, mientras terminaba de comer.- Será mejor que te prepares, no sabemos lo que nos espera.
-Derrotamos a Hexxus ,no?- Dijo Kairi convencida.- Si pudimos vencer a ése espíritu, esto no será tan complicado.
-Me gustaría creerte, amiga mía, lo digo sinceramente...
