Todo el grupo se encontraba en el interior de la gran cabaña, preparándose para lo que se avecinaba. El interior del habitáculo era un especie de vestuario con las paredes repletas de armas de todo tipo colgadas, desde modernas armas de fuego hasta antiguas armas de filo (Como espadas o hachas) debidamente preparadas para la acción. El ambiente que se respiraba era tranquilo, los presentes estaban hablando entre ellos mientras se preparaban. De forma repentina el Engineer entró por la puerta, seguido por Link y Kairi. El resto del equipo se quedó mirando a los acompañantes del Engineer con incredulidad.

-¿Qué hacen ellos aquí?- Preguntó el Medic.

-Queremos luchar.- Respondió Kairi con la voz algo temblorosa.

Ante esa respuesta, muchos de los presentes empezaron a reírse a carcajadas, causando la vergüenza a Kairi.

-¿Se puede saber que os hace tanta gracia?- Preguntó Link bastante molesto.

-No te ofendas, pero careces de experiencia, novato.- Dijo el Soldier aún riendo.- Serías un lastre para nosotros.

-Carezco de experiencia...- Dijo con la mirada baja, luego la alzó y miró al Soldier directamente.- En mi pasado tuve que eliminar todo un ejército de seres infrahumanos con la ayuda de una espada y un escudo, me he batido en duelos a muerte incontables veces, he sobrevivido a ataques de pollos asesinos... ¿Crees realmente que carezco de experiencia?

Ante esa extraña respuesta, el grupo dejó de reír y empezó a preguntarse cosas. Entre todo ese revuelo, el Scout se acercó hacia Link, lo observó detenidamente, poniendo especial atención a sus puntiagudas orejas.

-Tío, no creo que sirvas para eso.- Dijo él con tono burlón.- Con ésas orejas no hubieses sobrevivido ni dos días en mi barrio.

-Hablas mucho para no decir nada...- Respondió Link secamente, causando que la expresión del joven Scout cambiase radicalmente.- Si hubieses visto lo que yo he llegado a ver, te hubieras buelto demente.

Ante ese hecho, los demás empezaron a reírse del Scout, éste empezó a sentirse incómodo ante las risas de sus compañeros. El Sniper se aceró hacia Link, aún riendo.

-Si eres capaz de hacer callar al Scout lo eres para luchar a mi lado, amigo.- Dijo posando su mano sobre el hombro de Link.- Dime, ¿Tienes experiencia con armas de fuego?

-No, las armas a distancia que he utilizado han sido arcos y alguna ballesta.

-Entonces tenemos de que hablar.- Respondió el Sniper, llevándose a Link consigo.

-¿Que hacemos con la chica?- Preguntó el Heavy.

Kairi se puso tensa ante esa pregunta, todas las miradas se centraron en ella. El Medic, tras dar un largo suspiro, se acercó hacia la chica y le puso una severa mirada.

-Yo le prestaré el equipamiento.- Dijo él.- Será mi ayudante.

Mientras tanto, el Sniper llevó a Link frente a un armario. Sacó un modelito igual que el suyo.

-Vas a ser el francotirador suplementario.- Dijo el hombre, dándole la ropa a Link.- Puedes estar orgulloso.

El hyliano tomó la ropa con ambas manos, pudo notar que la ropa se componía de una camiseta roja, un chaleco marrón, pantalones marrones y zapatos a juego.

-¿Es necesario ir de rojo?- Preguntó Link algo confuso.

-Si no quieres que los del equipo te disparen...- Empezó a decir el sniper con los brazos cruzados.- Si, es necesario.

-¿Puedo ponerme un gorro picudo, al menos?

-Si quieres ponerte uno de Santa Claus...

-¿Santa qué?

-Déjalo...

Link dio un largo suspiro, aunque luego agradeció al Sniper por su gesto, Luego, éste empezó a buscar dentro de una gran taquilla metálica algo con insistencia.

-Ahora hablemos de armas.- Dijo mientras sacaba un arco de la taquilla.- Dijiste que tenías experiencia con arcos, y éste es de fiar. Su nombre es el "Cazador", se empleó en más de mil batallas.

Link dejó la ropa al suelo y tomó el arco con ambas manos. El aspecto de la arma no daba mucha confianza, estaba fabricado en madera, con algunas partes con cinta aislante negra. Luego, el hyliano lo observó más detenidamente.

-Veo que la cuerda es de gran calidad.- Dijo mientras examinaba el arco.- Y aunque no lo parezca, la madera también, pero ha sido muy forzado.

-Confía en él.-Dijo el hombre mientras sacaba un par de objetos más.- Toma también un machete y un frasco de cristal.

-¿Machete?- Preguntó el hyliano algo confundido.- Tengo una espada junto a mi cama. Oh, ¿Y el frasco para que es?

-Si eres un Sniper tienes que llevar un machete.- Dijo el Sniper algo severo.-Y el frasco, bueno, después de beberte diez cafés comprenderás la importancia del frasco...

Por su parte, Kairi se encontraba junto al Medic, éste llevaba una bata blanca en sus manos.

-Ponte esto.- Dijo él.- Aunque no lo parezca, ésta bata abriga bastante, se fabricó con una tela aislante, te ayudará a mantener el calor.

-Gracias.- Dijo ella mientras tomaba la bata blanca.- Pero yo no puedo ser un médico, quiero decir, no tengo idea de tratar heridas.

-Para éso tienes la pistola médica.- Respondió él mientras sacaba una especie de mochila cuadrada de metal, al lado izquierdo había una pequeña bombona roja y en el frontal tenía una cruz roja dibujada, conectada a un extraño cañón mediante un tubo.- Apunta a quien quieras curar y dispara.

Kairi agradeció los presentes del Medic. Se puso la bata blanca sobre su vestido rosa y se colgó el aparato con forma de mochila a la espalda, notó que era más ligera de lo que parecía.

-Gracias por todo.- Dijo Kairi ya preparada.- Espero que esto esto no se complique.

-No te hagas muchas ilusiones, muchacha.- Dijo el Medic muy serio.- Esta será una batalla bastante difícil.

La muchacha tragó saliva, los nervios empezaron a florecer en su mente. Por lo visto el Medic hablaba en serio, y su expresión severa cambió a una de preocupación. Finalmente, el hombre le dio a Kairi un par de guantes de látex rojos, alegando que era un distintivo. Finalmente, ella y el Medic salieron de la cabaña para encontrarse con el resto del grupo. El ambiente que se respiraba era diferente al de la mañana: El cielo estaba cubierto por oscuras nubes, algunos relámpagos fugaces hacían acto de presencia y el suave viento era más gélido que antes. Por las lomas de las llanuras asomaba el vehículo azul acorazado de Gray Mann, acercándose lentamente, pero sin parar en ningún momento, imponiendo respeto a todos los presentes. Kairi pudo observar que todos los integrantes del equipo que se encontraban allí estaban armados y preparados para luchar: Estaban el Heavy, armado con una enorme ametralladora "gatling", el Scout, empuñando una escopeta recortada junto un bate de metal colgado de la espalda y el Soldier, cargando con su lanzacohetes . En ése momento, Link salía del la cabaña seguido del Sniper. El hyliano iba vestido casi igual que el Sniper (Las principales diferencias eran que Link no llevaba las mangas remangadas, no llevaba sombrero ni gafas de sol y seguía llevando sus botas marrones), en su hombro izquierdo asomaba un carcaj lleno de flechas junto el arco, del lado izquierdo del cinturón colgaba el machete que el Sniper le prestó. El australiano, por su parte, llevaba su rifle de francotirador listo para usarlo.

-¿Dónde están los demás?- Preguntó el Medic.

-Ya están en sus posiciones, Doc.- Respondió el Scout sin darle mucha importancia.- ¿Y vosotros dos?

-Son los becarios...- Dijo el Sniper con sorna, causando molestia a Kairi y a Link.- El "Archer" y la "Nurse".

-¿Y si vamos con el resto del equipo?-Preguntó la muchacha, tratando cambiar de tema.- Nos deben estar esperando.

Los presentes encontraron que era una buena idea, era hora de tomar posiciones, el enemigo estaba listos para atacar, así que ellos debían estar preparados también. Empezaron a andar en dirección dónde se encontraba el vehículo acorazado. Avanzaban en silencio, cada uno estaba sumergido en sus propios pensamientos. Finalmente llegaron a las afueras del poblado, en una zona despejada con algunos árboles nevados a los lados y algunas grandes rocas que daban cobertura, junto al resto del equipo, todos estaban en sus respectivos puestos. A la lejanía estaba el amenazante vehículo acorazado, inmóvil.

-A buenas horas...- Mustió el Spy, que se encontraba detrás del Sniper.

El australiano se giró con sorpresa. El otro , por su parte, se mostraba tranquilo, sacó un cigarrillo de una pequeña caja metálica y se lo puso en la boca, para luego encenderlo.

-¿No puedes evitar aparecer detrás de la gente?.- Preguntó el Sniper muy molesto.

-Monsieur... Vigila tu espalda.- Respondió el Spy secamente, exhalando el humo del cigarrillo.- No voy a protegerte siempre.

El Sniper iba a responder, pero se lo repensó y se dirigió a buscar un sitio para obtener una buena visión del campo de batalla. Link estaba confuso ante la actitud de ésos dos, pero no dijo nada y avanzó algunos pasos adelante.

-Que extraño...- Murmuró el hyliano, sin apartar la mirada del vehículo acorazado.- Conozco ésta sensación... Dentro de ésa cosa hay algo extraño.

-Link, ¿Estás bien?- Preguntó Kairi.- Pareces preocupado.

-No...- Respondió él.- Estoy bien. Por cierto, será mejor que tomes una posición para cubrirte.

La pelirroja asintió e intentó buscar un buen sitio. Por suerte para ella, encontró al Engineer, al lado de una torreta roja armada con dos pequeños cañones gatling y una batería de misiles en la parte superior, situada sobre una roca de gran tamaño en un lado. El tejano estaba mirando al frente empuñando una llave inglesa de un buen tamaño.

-¡Engi!- Llamó Kairi a pleno pulmón, captando la atención del tejano.

El hombre la saludó y le dijo que se acercase, esta le hizo caso y se acercó.

-Llega la hora...- Dijo el Engineer.- ¿Estas lista?

-Estoy algo nerviosa...- Admitió con algo de vergüenza.

-Bueno, no te preocupes.- Dijo el hombre, dándole una suave palmada en el hombro de la chica.- Piensa que tendrás la ayuda de los nueve mercenarios más buenos del mundo.

-¿Estas seguro de eso?

-Quien dice buenos dice dementes.- Respondió con una amplia sonrisa.

En ese momento, se pudo escuchar un estruendoso ruido que provenía del imponente vehículo acorazado, causando que todos los presentes se pusieran en guardia. El vehículo se abrió, pudiéndose apreciar decenas de figuras inmóviles, esperando el momento. La tensión se hacía más insoportable. Se podía apreciar que los robots del interior del vehículo acorazado eran clones del equipo "RED" con formas toscas, repletos de remaches, tubos de escape en la espalda y algunos carecían de piernas, siendo substituidas por ruedas. Las máquinas empezaron a moverse, sus ojos brillaban con una intensa luz azul, color que compartían con el fuselaje. El equipo esperaba, cada vez más impacientes, al primer movimiento de sus atacantes. Los robots empezaron a avanzar de forma muy deprisa, causando que el equipo RED imitase el gesto lanzando un desgarrador grito de guerra para motivarse. Las primeras cabezas metálicas empezaron asomar, empezando la lucha sin cuartel. El Heavy preparó su ametralladora, haciendo girar los cañones de ésta a grandes revoluciones, cuando apareció el primer grupo de atacantes, el enorme hombre empezó a disparar, haciendo que las máquinas se toparan con un muro de plomo que les atravesaba sus metálicos cuerpos. Por su parte, el Scout y el Soldier se mantenían cerca, cubriéndose mutuamente espalda contra espalda, ya que un grupo de robots les rodearon. Los dos se miraron de rojo y asintieron, el Scout se subió a los hombros del Soldier, éste disparó al suelo con su lanzacohetes, saliendo impulsado gracias a la onda expansiva, acabando con varios enemigos (De forma inexplicable, él no resultó muy dañado). A su vez el Scout, empuñando su bate, descendió a gran velocidad, directo hacia un robot del mismo tamaño del Heavy, derivándolo con un golpe directo a la cabeza con su bate, acto seguido, siguieron eliminando a los robots que se les acercaban. El Pyro no seguía ninguna estrategia, el se limitaba a carbonizar a cualquier enemigo que encontrase con su lanzallamas. A través de su máscara se podía escuchar una macabra risa. El Sniper se limitaba a emplear uso de su fusil para disparar directamente a las cabezas de los enemigos, pocas veces fallaba, demostrando una destreza admirable. Link empleaba su antigua experiencia con el arco para abatir al mayo número de enemigos posibles, aunque sin tanta precisión como tenía el australiano. Mientras tanto, el Demoman iba disparando su lanzagranadas negro sin llegar a apuntar (Ésta arma disponía de culata de madera y un tambor parecido al de un revólver para la munición) mientras le daba largos tragos a su botella de whisky.

-Si, estoy borracho.- Dijo el Demoman arrastrando las palabras.-Pero eso no es excusa, ¡Acercaos, montones de chatarra inmunda!.

El Enginner lo miraba con algo de desprecio. Él era quien estaba más tranquilo, su torreta acababa con todos los enemigos que se aproximaban. Kairi se encontraba a su lado, observando horrorizada la batalla que se libraba tan cerca de ella.

-Bebiendo en el campo de batalla ¿Eh?- Murmuró el Engineer entre dientes, luego vio que la presión enemiga era más fuerte.- Es hora de actuar, busca a alguien que precise de tu ayuda, yo me encargo de cubrirte.

La muchacha se quedó mirando al Engineer con mucha confusión, mientras él sacaba su extraña escopeta, preparado para luchar. Kairi no se sentía cómoda, vale que se enfrentó contra los temibles sincorazón, pero ésa lucha era más cruenta para su gusto. Finalmente, ella asintió, con algo de temor, se adentro en el campo de batalla, esquivando a grandes grupos de autómatas para abrirse paso. Pudo oír que el Demoman pedía asistencia médica, llegó hasta él y pudo observar que el hombre se encontraba tras una roca tratando cubrirse, notó que tenía algunas heridas sangrantes en el pecho y cabeza. Ella sacó la pistola médica, apuntó al Demoman, y disparó un rayo rojo al hombre, curando todas sus heridas de forma milagrosa.

-Gracias, niña.- Dijo él más sereno.

Acto seguido, el hombre volvió a la batalla sin dudarlo ni un segundo. La lucha seguía, los robots no dejaban de aparecer, el ruido de los disparos y las explosiones se podía escuchar constantemente. Parecía que la batalla estaba ganada, los integrantes del grupo no tenía mucha dificultad para deshacerse de la amenaza... Pero la munición empezaba a escasear, el gélido frío se hacía cada vez más insoportable y el cansancio hacía acto de presencia. Los enemigos salían del vehículo acorazado sin cesar, cada vez más numerosos y poderosos... Finalmente, se pudo ver una enorme figura saliendo del vehículo, avanzando con pasos pesados y lentos hacia el grupo, dando comienzo a la auténtica lucha.