Pasaron varios minutos, la lucha continuaba. Todos se encontraban en una posición en círculo, cubriéndose las espaldas unos con los otros, disparando a los robots enemigos, que les rodeaban. Finalmente, el último de los robots cayó, y se hizo un silencio muy incómodo. En ese momento el Soldier hizo memoria.

-"Si en el campo de batalla hay silencio es que te han tendido una emboscada"- Murmuró mientras se frotaba el mentón.

De repente, la tierra empezó a temblar, el silencio se rompió a causa de los fuertes pasos metálicos que se aproximaban.

-¿No podrías callarte?- Masculló el Scout muy molesto.

Los pasos se hicieron más fuertes, hasta que el responsable de ese ruido apareció. Era un Robot de varios metros de altura, con la apariencia de un Heavy, rodeado de llamas negras, sus ojos eran dos amenazantes luces rojas que no dejaban de mirar al grupo que se encontraba frente él, extendió los dos brazos mostrando dos cañones gatling substituyendo sus manos. Las colosales ametralladoras apuntaban al equipo atónito, ésas empezaron a girar.

-¡A cubierto!- Gritó el Medic.

Todos hicieron caso, se lanzaron a cubrirse detrás de las rocas, salvándose por muy poco de los disparos de las ametralladoras del autómata.

-Es mas grande que los otros...- Murmuró el Heavy.

-¡¿No me digas?!- Respondieron los demás al unisono.

-Necesitamos un plan...- Dijo el Medic.- Heavy, usaremos la "supercarga". Niña, tú también la puedes usar, apunta al Soldier.

-¿Como se activa?- Dijo ella, mientras el gran robot volvió a abrir fuego en una fugaz ráfaga de disparos.

-En la mochila hay una palanca donde pone "Ubercharge", ¡Actívala!- Respondió él, alzando su voz sobre el ruido de los disparos.

La muchacha siguió las instrucciones y activó la pequeña palanca metálica, provocando que la "mochila" empezase a temblar y a emitir pequeños impulsos eléctricos. Ella imitó al Medic, apuntó al sujeto (En su caso al Soldier) y accionó el mecanismo, disparando el rayo tojo directo al Soldier. Éste, al entrar en contacto con el rayo, su cuerpo se volvió totalmente rojo, excepto sus ojos que se volvieron amarillos. El Medic obtuvo el mismo resultado con el Heavy.

-¡Vamos!- Exclamó el Soldier.

Los cuatro salieron de la cobertura, quedando expuestos al fuego enemigo. Extrañamente, los disparos no afectaban ni al Heavy ni al Soldier.

-¡Somos a prueba de balas!- Gritó el enorme hombre a pleno pulmón.

Ambos apuntaron sus respectivas armas hacia el autómata. El Heavy acribillaba el pecho del robot con el fuego continuado de su ametralladora, mientras que el Soldier concentró el fuego de su lanzacohetes en la cabeza, sus sanadores, el Medic y Kairi, permanecían detrás de ellos. El tremendo castigo de los dos mercenarios, provocó que el enorme robot se desplomara en el suelo, creando un enorme ruido y una gran nube de polvo a su alrededor. El efecto de la supercarga se acabó, devolviendo a par de guerreros a su estado original. Todo parecía haber acabado, pero un estruendoso rugido del motor, proveniente del robot, respondió negativamente ante esa afirmación. El colosal autómata empezó a arder con un fuego totalmente negro, sus ojos brillaban con luz roja más fuertemente. Finalmente se levantó, imponiendo respeto a los presentes con su presencia, sus ojos rojos brillaban con más intensidad.

-¿Algún otro plan?- Preguntó Kairi al Medic, el temor estaba reflejado en sus ojos.

El colosal autómata abrió sus fauces metálicas, reuniendo energía dentro de su boca. De pronto, disparó un rayo negro que mandó por los aires al Heavy y al Soldier. El Medic se fue corriendo hacia los dos heridos, dio por hecho que necesitaban ser sanados. Él llamó a Kairi, pidiendo que le ayudase y ella accedió. Los dos llegaron al lugar donde se encontraban el Heavy y el Soldier, ambos malheridos, e intentaron sanarlos con las pistolas médicas, pero el robot preparaba otro disparo que iría directo a ellos. Algo interrumpió al colosal ser de metal, una bala le dio de lleno en la mandíbula, obligándote a cerrarla. Fue el Sniper, su rifle con el cañón humeante lo delataba, su expresión de concentración, rara en él, era plena.

-A qué esperáis...- Murmuró él, luego la desesperación se vio reflejada en sus ojos.- ¡Largaos, maldita sea!

El Medic asintió, tomó al Heavy por las muñecas, y lo arrastró a la parte trasera de una roca para que esté a salvo. Kairi imitó al Medic, arrastró al Soldier a la posición del Heavy (Aunque, dada al peso del Soldier y la fuerza física de Kairi, le costó mucho arrastrar al fornido hombre). Cuando Kairi llegó, empezaron a curar a los dos hombres con las pistolas médicas. Mientras tanto, el robot se estaba enfrentando al resto del equipo. El Sniper y Link hacían de cebo: captaban su atención disparándoles balas y flechas respectivamente. El Scout intentaba dispararle con su escopeta, pero éso no le afectaba mucho, sólo le provocaba abolladuras en el fuselaje.

-¡Pyro!- Llamó el Engineer, mientras sostenía la enorme llave inglesa.- Funde sus pies.

El susodicho no dudó ni un instante, empuñando su lanzallamas, concentró el fuego a los pies del autómata mientras éste intentaba atrapar al Sniper. Obiamente, no pudo fundir los metálicos pies del robot, pero sí le causó daños severos a los circuitos de las piernas, gracias a la extremada potencia del lanzallamas. Las piernas del autómata se quedaron inmóviles. El Engineer aprovechó la situación, con su llave inglesa, desatornilló todos los tornillos de las piernas a una velocidad magistral, demostrando una destreza a tener en cuenta. Al momento las metálicas piernas del robot se desmoronaron, provocando que el gigante de metal cayese al suelo a grito de "¡Árbol va!" por parte del tejano. En el hombro del autómata, apareció el Spy de la nada, sosteniendo un extraño dispositivo rectangular metálico.

-¡Scout, necesito tu ayuda!- Pidió con algo de prisa.

El joven fue corriendo hacia la posición del Spy, llegando al hombro del robot de un salto.

¿Ves ésta placa metálica medio doblada?- Preguntó el Spy. El Scout la localizó con rapidez.- Necesito que hagas palanca para enchufar un zapador al robot.

-¡Hecho!

Él obedeció e hizo palanca con la ayuda de su bate. La placa metálica era muy tenaz, así que el Spy le ayudó a acabar de doblarla. Cuando al fin estuvo doblada, el hombre con traje metió el dispositivo metálico, el zapador, en el interior del robot, entrando en contacto con algunos cables de éste conectados a los circuitos principales. Acto seguido, ambos saltaron del autómata, que empezó a presentar extraños espasmos. Una cadena de descargas eléctricas, provenientes del zapador, hicieron que los espasmos fueran a más, provocando que saliese un espeso humo negro de la boca del robot. Al final se quedó quieto, el motor no emitía ruido alguno y el autómata se quedó tendido en el suelo, indicando que todo había acabado... Pero no duró: Su motor empezó a rugir con fuerza, fastidiando a todos los presentes, intentaba incorporarse una vez más.

- ¿Acaso es invencible?- Se preguntó el Scout.- ¡Es un puto pesado!

-Necesita el golpe de gracia.- Mustió Link.- Un golpe capaz de rematarlo de una vez por todas...

En ese preciso instante, notaron que se acercaba alguien a gran velocidad, soltando un tremendo grito de guerra en el proceso. Era el Demoman, cargando contra el robot, mientras empuñaba una enorme espada escocesa (o claymore) con ambas manos.

-¡Libertad!- Gritaba a pleno pulmón.

Cuando llegó al robot, el escocés le pegó un fatal mandoble al cuello del robot, cortando el metal de forma limpia. La enorme cabeza del robot cayó en el suelo, provocando que el motor de éste dejase de rugir y el silencio reinase en aquel sitio nevado. De forma serena, el Demoman se subió a la espalda del robot caído, clavó su claymore en ella y sacó su botella de whisky para echar un trago, luego miró al autómata inerte.

-Creo que tendrán que volver a pegarte el cuello...- Dijo con serenidad, aunque ésa serenidad se convirtió en una sonrisa macabra.- ¡En el infierno!

Después de eso, el grupo se reunió al lado del enorme ser metálico desactivado. El Heavy y el Soldier ya se habían recuperado de sus heridas gracias a los tratamientos del Medic y de Kairi.

-¡Oh no! Tengo que buscar a Shasha.- Exclamó el Heavy con preocupación. Luego, se fue buscando algo en la nieve.

-¡Quien es Shasha?- Preguntó Kairi con curiosidad.

-Pues su ametralladora...- Dijo el Engineer con algo de fastidio.- Tenía que ponerle un nombre.

Pasaron algunos minutos hasta que el Heavy volvió empuñando su enorme ametralladora, o "Shsasha".

-¿Al fin todo acabó?- Preguntó Link.- Lo digo porque mi carcaj está vacía.

-Creo que si...- Respondió el Sniper.- Todas las máquinas han sido destruidas, y el Australium está seguro.

De pronto, el silencio fue interrumpido por los balbuceos y gruñidos que mascullaba el Pyro con gran énfasis. El Engineer se volteó para ver qué le pasaba, estaba extrañado ante el comportamiento del enmascarado, él solía ser un tipo muy callado. Pero el tejano pudo observar que era lo que perturbaba al Pyro: vio a un par de pequeños seres negros llevándose consigo un par de lingotes fabricados con un metal parecido al oro.

-¿¡Qué demonios!?- Dijo al instante.- ¡Ésas cosas nos roban el Australium!

Todo el equipo RED se giró, observando la situación, luego, todos los integrantes del grupo empezaron a disparar sin dilación a los seres oscuros. Los ladrones se desplomaron al suelo para luego desaparecer, dejando el Australium robado al suelo.

-Sincorazón...- Mustió Kairi en voz baja.

-¡Ja! No nos van a robar así como así.- Dijo el Scout, animándose a él mismo.

-Ya... Pero seguramente haya más de ésos seres en el pueblo.- Dijo el Spy, mientras sacaba un revólver del interior de su traje.- Será mejor echar un vistazo, además, debemos devolver el Australim robado al almacén.

-Vale, aunque no sabemos si ése Australium es el único que han robado.- Dijo el Enginner pensativo.- Iré a comprobarlo, aunque voy a necesitar un grupo de valientes que me acompañe.

-Puedes llevarte al Sniper, al Demoman y a los dos becarios, si quieres.

-Conforme.

Los demás susodichos se voltearon con confusión, algunos protestaron, ¿Ir a comprobar el territorio enemigo? A Kairi no le agradaba la idea para nada, aunque debía buscar la cerradura, así que accedió. Link, por su parte, estaba entusiasmado por explorar más sitios hostiles. El Grupo, integrado por Link, Kairi, El Sniper, El Demoman y el Engineer, se dirigió en dirección al vehículo acorazado que se podía divisar a la lejanía, sin prisas, decididos. Mientras avanzaban, eran engullidos por la oscuridad de la noche. El Resto del equipo RED se dirigió al pueblo, soltando algún que otro insulto hacia ésas criaturas negras que aparecieron.

Mientras tanto, en el interior del vehículo...

Él empezó a abrir los ojos, se sentía extremadamente débil. Tenía la vista borrosa, le daba bastante trabajo saber dónde se encontraba, finalmente, su vista se volvió más nítida y pudo observar a su alrededor: Se encontraba en una amplia estancia bastante bacía, con el techo y paredes de metal. Pudo notar que estaba tumbado sobre el frío suelo metálico de la habitáculo.

-Al fin despertaste...- Se oyó la robótica voz de N. Gin. El cyborg se encontraba frente a un robot con apariencia de Soldier, apretándole algunas tuercas.- Pensaba que ya eras un fiambre, Gant.

-¿Me he perdido algo interesante?- Preguntó Gant mientras se incorporaba.

-Pues no mucho... Todos los robots que enviamos han fallado y el grandullón al que le brindaste poder también.- Respondió N. Gin sin dar mucha importancia.- Oh, y por lo visto ésos dos también están en el ajo.

-¿Quienes?

-La princesa pelirroja y el resucitado orejudo.- El tono de voz del cyborg fué más aguda al pronunciar ésas palabras.- La cámara instalada a uno de los robots lo ha confirmado.

-Vaya, no ganamos para disgustos...- Dijo el hombre de negro algo apagado. Luego, alzó la mirada con algo de alarma.- Un momento, ¿Y Voleph?

-Dijo algo sobre "buscar a gente para machacar" o algo similar.- Respondió.

¿¡Qué!?- Exclamó Gant.- ¡Si Voleph a ésos dos encuentra los va a matar!

-No...- Dijo N. Gin con pasotismo, luego miró a Gant.- ¿Tu crees?

-Si, y luego el jefe nos matará a los dos.- Dijo el enmascarado, intentando ponerse en pie.- Recuerda que les quiere vivos.

-¿Que vas a hacer?

-Voy a pararle los pies a Voleph, no nos podemos arriesgar.- Respondió Gant mientras invocaba su singular llave-espada para usarla a modo de bastón.- Tú quedate aquí, no quiero que vuelvas a hacer el ridículo.

El cyborg se molestó ante las palabras de Gant, pero no le respondió, simplemente miro como el hombre de negro abandonaba la estancia cojeando, parecía muy débil.

-"¿Pararle los pies a Voleph?"-Pensó N. Gin.- "Pero si no puedes ni usar los tuyos para andar".