Pasaron un par de horas desde en enfrentamiento, Kairi y Link volvieron al pueblo sanos y salvos, dónde les recibieron todo el equipo RED al completo. La presencia de sincorazón se había desvanecido, no pudieron robar más lingotes de Australium, evitando que el desastre sea mayor. Todos entraron al gran comedor para hablar sobre lo ocurrido, tomaron asiento y se sirvieron un refrigerio. A través de las ventanas, se podía apreciar cómo el Sol se asomaba tímidamente por las colinas nevadas del Este, tiñendo el cielo con un tono azul grisáceo seguido del cálido color anaranjado y eliminando poco a poco los vestigios de la noche. El ambiente en el comedor era tranquilo, todos conversaban sobre la batalla contra los androides, la aparición de los sincorazón y del ataque del Trepador Abismal.

-Hey orejas, ¿me devuelves la espada?- Dijo el Demoman, que se sentaba frente a Link. Le quedaban pocos rastros de su combate contra Voleph.

- Oh, claro, perdona.- Link sacó la imponente claymore y la puso sobre la mesa.- Es una espada sobresaliente con un acero extraordinario, ¿De dónde la sacaste?

-Es una herencia familiar.- Respondió mientras tomaba de nuevo su arma.- Lleva en la familia DeGroot muchos años, incluso siglos.

-No cambiéis de tema.- Empezó a decir el Soldier con rudeza.- ¿Dónde está el Australium robado?, ¿Lo recuperasteis, o no?

-No, lo siento.- Respondió Kairi con algo de pesar.- Acabamos demasiado agotados con la emboscada que nos plantaron.

-Inútiles...- Murmuró.

-Tendrías que haber venido, Soldier.- Dijo el Engineer, que se sentaba al lado del rudo soldado.- Al menos hubieras tenido un poco de acción, que sé que te quedaste parado todo éste tiempo.

El Soldier se tubo que resignar y callarse, mientras que el Engineer le dio un pequeño trago a su botellita de cerveza con orgullo. Kairi agradeció las palabras del tejano con una sonrisa, mientras que Link seguía hablando de espadas con el Demoman, conversación en la que se sumó el Sniper. Todos seguían hablando, excepto el Pyro, por razones obvias. Todo transcurría sin incidentes, hasta que un teléfono situado en la pared sonó, el Spy fue a contestarlo. Al saber quién era pidió silencio.

-¡Silencio, es el señor Hale!- Dijo con alarma, provocando un inmediato silencio.

-¿Señor Hale?- Mustió Kairi en voz baja.

-Es nuestro jefe.- Respondió el Scout , que se sentó al lado de ella.- Es un hombre capaz de matar a un puma de un puñetazo, no es broma.

Kairi y Link se sorprendieron al escucharle. Mientras tanto, el Spy seguía con su conversación telefónica. Finalmente colgó y dio un largo suspiro, se fijó que todos le estaban mirando, así que se dispuso a hablar.

-Tengo una buena noticia y otra mala, ¿Cuál queréis primero?

-¡La buena!- Se oyó por toda la sala.

-El señor Saxton Hale no nos va a matar por haber fallado.- Dijo el Spy, consiguiendo una inmenso alivio para el resto del grupo.- La mala es que nos destinará a "Mountainlab" dónde nos dará una paliza pequeña a todos.

-Bueno, si es pequeña...- Soltó el Heavy de repente, provocando la risa del resto del equipo.

Por lo visto, se lo tomaban todo a broma; estaban contentos aunque fallasen en su misión. De pronto, los presentes se fueron de la cabaña para irse a dormir sin mediar palabra, fue una noche muy larga.

Mientras tanto, Gant arrastraba al inconsciente y pesado Voleph con total desprecio y despotricando de él en voz baja hacia el vehículo acorazado, y centro de mando, de Gray Mann. En la entrada les recibió .

-¿Cómo ha ido?- Dijo el cyborg a modo de burla.- ¿Algo nuevo que contar?

-No me hables, ¿Vale?.- Respondió Gant frunciendo el ceño.- La próxima vez arrastras al "chiquitín" tú mismo, que pesa un quintal.

-Pues claro que pesa, su armadura no es precisamente de cartón.

Los dos empezaron a discutir, cómo de costumbre. A la lejanía se podían oír palabras cómo "Haber ido tú", "Se un hombre y cumple con tu trabajo" o "Aparta tu gordo trasero metálico que tengo prisa". Tantas voces provocaron que Gray Mann se aproximase a ellos para ver que pasaba.

-Al final nos oirán hasta en Australia.- Gray se aproximaba con su acostumbrado porte relajado.- Veo que han vencido a Voleph.

-Si, lo han tumbado de un sólo sopapo.- Dijo el hombre de negro mientras miraba a la enorme mole inconsciente.- ¿Ha concluido al fin nuestro "Trabajo de verano"?

-Aún no.- Respondió el anciano .- Debéis llevar los lingotes de Australium ante el jefe, es de total importancia que lo lleven agentes expertos, pero como no están, lo llevaréis nosotros.

-Bueno, quizás así nos tengan en mayor estima.- Dijo pensativo.- ¡Venga! Voy a preparar el transporte. Os avisaré cuando la nave esté lista. Gant, lleva a Voleph a la nave, necesitará reposo y un análisis de daños de su armadura.- Dicho ésto, el pequeño cyborg se fue corriendo.

-Ya lo has oído.- Dijo Gray secamente mientras que se alejaba.

-¿¡Otra vez lo tengo que arrastrar!?- Exclamó el hombre de negro incrédulo. El combate con Kairi y el posterior viaje al vehículo acorazado le dejó exhausto, además aún le dolía mucho el pecho.- Me utilizan, recibo golpes y soy una mula de carga, ésto no estaba en mi contrato, creo... ¡Y tú despierta de una vez!- Le dio una patada a la cabeza de Voleph, pero el impacto no surgió efecto, sólo un gran dolor en el pie de Gant, que empezó a dar saltos en círculo con un sólo pie mientras se quejaba por el dolor.

Al pasar varias horas durmiendo, todo el equipo RED recobró energías, incluso se podría decir que ya estaban listos para pelear de nuevo. Todos volvieron a sus quehaceres cotidianos. La única que se quedó durmiendo fue Kairi, entre el cansancio y la poca experiencia en ese "estilo de vida" la dejaron totalmente agotada. Tan profundo era su sueño que no se percató de que el Scout entró en la instancia sigilosamente. El joven se acercó a la chica, parecía que le quería susurrar algo al oído.

-¡BONK!- Gritó él a pleno pulmón, provocando el sobresalto de la pelirroja.

-¿¡Se puede saber que pasa contigo!?- Interrogó ella claramente molesta.

-Es hora de despertar, bella durmiente.- Respondió sin dar importancia, luego se dio media vuelta y se dispuso a abandonar la estancia.- Abrígate, afuera hace un frío del carajo.

Cuando el Scout salió por la puerta principal, cerrándola tras de sí, la pelirroja se quedó completamente sola en la rústica estancia. La chica empezó a incorporarse, notó que el cansancio del día anterior hizo mella en su cuerpo, pero se las apañó para levantarse. Sintió la misma sensación que tuvo la vez que se enfrentó a y Gant en Vergel Radiante. Ella cada vez tenía mas preguntas por hacerse sobre esos dos, además de Voleph, ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? Estaba claro que por mucho que pensase en ello no habría respuesta alguna. Kairi se acomodó el cabello, se dispuso a vestirse debidamente y siguió el consejo del Scout, fue a buscar un buen abrigo.

-Bella durmiente...- Mustió.- Si supiese que yo la conocí de verdad...

Afuera, en medio de la nieve se encontraban el Soldier y Link (que ya volvía llevar sus ropas verdes), hablando.

-¿En serio son reales?- Interrogó el Soldier incrédulo.

-Pues si... No hay nada raro en ellas ¿No?

-¿¡Que no hay nada raro!?- La voz del hombre se hizo resonar.- ¡Es raro, por supuesto que es raro!

-¿Qué son esos gritos?- Preguntó el Scout, que acababa de llegar.

-Éste, que dice que sus orejas picudas son reales.

-¿En serio?- El joven se dispuso a estirar una oreja del hyliano.- Pues de plástico no parece.

-Suéltala ya, que me la arrancas de cuajo.- Dijo Link empujando al Scout en busca de un respiro.- ¿Acaso no habéis visto a nadie con orejas puntiagudas?

-No.- Respondieron los dos a unísono.

En ésas, apareció Kairi algo adormilada, llevando un viejo abrigo marrón, preguntándose qué era todo ése alboroto. Todos se quedaron mirando a la chica.

-¿Que pasa, por qué me miráis todos?

-¿Ha dormido bien, su alteza real?- Dijo el Soldier con sorna.

-¿Que pasa ahora?

-Has dormido hasta la tarde, amiga mía.- Respondió Link con una leve sonrisa.

La muchacha le entró un pequeño sentimiento de vergüenza, pero no duró mucho. Ya se suponía que sería tarde, una persona cuerda tiene que descansar un mínimo de horas, pero, al parecer, ellos no seguían esa regla.

-¿Dónde están los demás?

-Pues el Heavy y el Medic, están al comedor, el Demoman debe estar bebiendo por ahí, el Pyro esta quemando carne, no se porqué.- Empezó a explicar el Soldier.- Luego están El Sniper, el Spy y el Engineer, que están arreglando la cosa ésa con la que llegasteis.

-¿La nave?

-Yo qué se...- Respondió el hombre.- Voy a ver al Demoman, quizás quiera echar otra partida a las cartas.

Tras eso, el Soldier se fue seguido por el Scout, dejando a Link y Kairi solos.

-Bueno... ¿Vamos a ver como anda el Engineer?- Soltó Link de repente.

-Espera, Link.

-¿Sucede algo?

-¿Crees que puedo continuar con esto?- Dijo Kairi algo preocupada.- Quiero decir, perdí contra Gant, y si no llegas a estar ahí, seguro que me hubiesen capturado. No se si valgo para éste tipo de vida.

-Oh, es eso.- Dijo Link sin darle mucha importancia.- No sufras por ello, piensa que, aunque tengas un potencial increíble, aún te falta algo de experiencia en batalla. Y eso se consigue con el ensayo y error.

-¿Te pasó algo así alguna vez?

-Claro, más de una.- Espetó él dándole una ligera palmada al hombro de la chica.- Una vez me tumbaron con un solo golpe, al menos, tú le has dado batalla, ¡Y sin tener que invocar a Arkantos! Que no está mal.

-Vaya no lo he visto así...- Dijo ella con algo más de esperanza en su rostro.- Gracias, Link, me has ayudado mucho.

-No es nada.- Respondió, rascándose la nuca.- Anda, vamos a ver como está la nave.

La pelirroja asintió sonriente, luego, ambos se fueron a ver al Engineer. Al parecer el hyliano conocía el camino.

Pasados unos minutos, ambos llegaron en un cobertizo de gran tamaño con las puertas abiertas. En su interior, se encontraba la nave gumi con el Engineer arreglándola con gran dedicación.

-¡Buenas tardes!- Gritó Kairi para alertar de su presencia.

-¡Hey!- El Engineer se giró con una amplia sonrisa.- ¿Qué tal estás?

-Bien, bien.- Respondió.- Veo que te has encargado de la nave, gracias.

-No es nada.

-Ya estamos terminando.- La voz del Sniper se oyó desde el otro lado.- Solo le faltan un par de retoques.

-Ven, voy a enseñarte lo que le he hecho.- Soltó el tejano, refiriéndose a la chica.

Ella aceptó sin dudar, dejando a Link en la entrada del cobertizo, aparentemente solo.

-¿Y tú no irás?- Se oyó una voz detrás de Link. El Hyliano se sobresaltó.

-¿Siempre haces ésto?- Interrogó el rubio mientras se giraba. Se encontró de cara con el Spy.

-Soy el maestro del camuflaje, compañero.

-¿Quieres algo?- Preguntó Link girándose de nuevo. El Spy se puso a su lado.

-Dime, ¿Es chica y tú...?- Empezó a decir, aunque no encontraba las palabras.- Bueno... Ya me entiendes.

-Inténtalo de nuevo, no entiendo nada.

-¡Oh venga ya! Sabes a lo que me refiero.- Respondió el Spy alzando la voz. Luego, ambos notaron que el Sniper se acercó para ver qué pasaba.

-Compañero, no quiero ofenderte, pero no te explicas nada bien.- Dijo Link alzando las cejas.

-Que si ella y tú estáis liados.- Soltó el Sniper de golpe. Ante la mirada del Spy, puso una cara de confusión.- ¿Que, Muy sutil?

-Demasiado sutil.- Respondió el enmascarado.

-¿Eh? Oh, no, no.- El hyliano empezó a balbucear algo nervioso.- ¿Que os hace pensar eso?

-Veamos... Llegáis aquí juntos, viajáis juntos en esa nave, o lo que sea éso, os quedáis solos "luchando", etcétera...

Link no sabía como reaccionar, nunca se planteó algo así.

-¿Entonces, qué?- Presionó el Sniper dando un par de codazos al rubio.- Contesta, hombre.

-No hay nada entre nosotros. Por lo que me dijo, ella quiere a un chico amigo suyo.- Empezó a explicar el hyliano.- Yo soy como un especie de guardaespaldas.

-Guardaespaldas...- Gruñe el Spy con sorna, luego mira el Sniper.

-Claro.- Sueltan los dos mercenarios a la vez.

El Enginner se encontraba junto a Kairi mostrando los diferentes "arreglillos" de la nave.

-Pude reparar los motores, ahora vuelven a estar en plena potencia.- Dijo con orgullo.

-Vaya, muchas gracias.- Respondió ella sonriente.

-Ahora, lo malo.- Dice, provocando el desvanecimiento de la sonrisa de la chica.- El fuselaje. Nunca había visto éste tipo de material, por eso, las partes dañadas las tuve que substituir por metal. No sé cuánto podrá aguantar. Te recomiendo que se la lleves a alguien que entienda de inmediato, ¿Vale?

-Claro, pero ¿Cuando podrá volar?

-Impaciente.- Mustió con una sonrisa.- Faltan reparar algunas partes eléctricas, pero éso es fácil. Después de cenar estará lista.

-Muchas gracias, Engi.- Dijo Kairi para después abrazarlo.- No sé como agradecértelo.

-No es nada, mujer.- Dijo entre risas. Luego se separó de ella.- Limítate a no volverla a estrellar, ¿Vale?

-Os habrá costado mucho traerla hasta aquí, ¿No?

-No, te estrellaste a unos treinta metros de aquí, pero ésa tormenta no te dejaba ver el pueblo.

Kairi se ruborizó, no podía creerlo, aunque eso explicaría porqué el Engineer y el Soldier aparecieran tan rápido en su ayuda.

Pasaron varias horas. El Sol ya sucumbió ante la oscuridad, después de teñir el cielo de reconfortables tonos anaranjados, la noche trajo consigo el siniestro color negro al cielo, sin ninguna estrella ni Luna visibles. Todos estaban cenando, la comida en general era bastante decente, a proporción de las demás. Se respiraba un ambiente alegre y desenfadado, todos estaba hablado y riendo, menos el Pyro, que apagaba y encendía de forma compulsiva mientras que leía una rebista sobre distintos usos de la madera.

-¿¡Qué!?- La voz del Sniper hizo resonar por toda la estancia.

-Pues éso, estuvimos en un lugar llamado "Monte Peligro".- Respondió Kairi con serenidad. Ella se sentaba en frente de él.- ¿Qué pasa?

-El Monte Peligro está en Australia.- Dijo aún perplejo.- ¿Estuvisteis en mi tierra natal?

-Pues es un buen sitio.- Se hizo oír Link, que se sentaba al lado del Sniper.- Lleno de bosques, animales y... Bueno...- Se calló cuando vio la mirada tajante de la pelirroja.

-¡Deberías ver los lagos de Escocia, tío!- Dijo el Demoman, ya borracho. Él se sentaba al lado de Kairi, frente el hyliano.- Eso sí que son paisajes bonitos, castillos monumentales...

-Humedad.- Murmuró el Spy después de darle un trago a su vaso de vino.

De repente, las puertas del comedor se abrieron, dejando ver al Engineer seguido por el Pyro. El tejano dibujó una amplia sonrisa de satisfacción.

-¡Funciona!- Gritó a pleno pulmón. Todos se quedaron mirándolo incrédulos.- Ahora, ¿Dónde está el beicon de la victoria?

-¡Aquí!- exclamó el Scout mientras le quitaba el plato al Heavy.

-¡Eso es mío!

-Heavy, será mejor que tú no comas beicon.- Le dijo el Medic, tratando de consolarlo.- Tus arterias te lo van a agradecer.

Todos rieron ante la cara de resignación del Heavy, su expresión era todo un poema. Kairi se levantó para hablar con el Engineer.

-¿Realmente funciona?

-Si, ronronea como un gato.- Respondió mientras se sentaba.- Pero déjame cenar, luego iremos a verla.

Después de una larga cena, Kairi, Link y todo el equipo RED fueron directos al granero dónde se encontraba el "Ícaro". La imponente nave estaba totalmente reparada: La combinación de bloques Gumi y metal le daban un aspecto de los más extraño.

-Has hecho un gran trabajo.- Dijo Kairi asombrada, sin dejar de mirar la nave.- Gracias.

-Soy un perfeccionista.- Espetó, mientras posaba la mano sobre el hombro de la chica.- Supongo que tenéis prisa, ¿No?

-Si...- Respondió bajando la mirada.

La chica se giró para ver al Engineer de frente y le dio un abrazo de agradecimiento. La forma de ser del tejano, su expresión de la cara, su forma de hablar... Eran reconfortantes para Kairi, era como si fuese un tío lejano suyo. A partir de ése momento, todo fueron despedidas. De forma extraña, el equipo RED ya consideraba a Kairi y a Link como sus semejantes. Después de el emotivo adiós, y de los pucheros del Heavy, la pareja se dispuso a entrar en la nave, acompañados por el Engineer y el Sniper, que llevaba un objeto alargado en sus manos cubierto por una gastada manta gris.

-Ya veo tu trabajo, compañero.- Dijo Link mientras estrechaba la mano al tejano.- Un gran trabajo, sin duda.

-Hey rubito.- Se hizo oír el Sniper.- Éste viaje es demasiado peligroso para ir sólo, toma ésto.

El australiano extendió sus brazos para dar ése misterioso objeto. Link vaciló un poco pero lo destapó. Era el arco que usó en su batalla contra las máquinas: "el Cazador". El arco venía junto a un carcaj con flechas marrón, bastante largo y con ua tapa.

-¿Estás seguro de que me lo quieres dar?

-Por supuesto.- Soltó con una ligera sonrisa.- Sé que estará en buenas manos, y le podrás dar mejor uso que yo.

-Pues gracias...- Link aún estaba algo confundido, pero luego alzó la vista con una sonrisa.- Ya es hora de que me digas cuál es tu nombre, ¿No crees?

-Será posible...- Murmuró con media sonrisa en la cara.- Sabes... Por ser tú, puedes llamarme señor Mundy.

-Mundy...- Dijo estrechando la mano al Sniper (O Señor Mundy).- Mi nombre es Link.

-¿Y tú que?- Dijo Kairi divertida al Engineer.- ¿Me dirás tu nombre o lo tendré que adivinar.- El Engineer empezó a reír a carcajadas.

-Si tanto insistes... Me llamo Dell.

-Kairi.

Todos se despidieron amablemente. Pasado un breve rato, todo el equipo RED abandonó el granero para que la nave pudiese salir de ahí y efectuar su despegue. Kairi estaba en los mandos, la duda se podía ver en sus ojos.

-¿Lo podré hacer?- Murmuró para sí misma. Aún recordaba su accidente.

-Yo confío en ti, amiga.- Dijo Link mientras posaba su mano en el hombro de ella.- Ahora te toca a ti confiar en ti misma.

La muchacha no pudo evitar sonreír un poco. Se decidió. Lentamente, saco la nave por la puerta grande gracias al tren de aterrizaje. Luego, los motores rugieron con fuerza y la nave empezó a ascender.

-¡Volvamos a Vergel Radiante!- Gritó ella con entusiasmo.