La nave aterrizó de forma suave en la gran garganta. Kairi apagó los motores de la nave, emocionada por el buen aterrizaje que efectuó. Ella se giró hacia el hyliano y lo abrazó, ambos empezaron a dar saltitos de alegría, los dos parecían críos.

-¿Ves que podías hacerlo?- Dijo Link con una sonrisa.

-Si, gracias por confiar en mí.- Respondió muy animada.

Luego, se hizo un incómodo silencio, así que decidieron salir de la nave para ir a la casa de Marlín, dónde, seguramente, estarían todos. Kairi no podía dejar de sentir una extraña añoranza al ver esos parajes rocosos y desolados... Era como si ése fura su hogar. Anduvieron hasta llegar a las calles del pueblo, no hubieron ataques de sincorazón ni de incorpóreos. Llegaron a la puerta de la casa de Merlín. Kairi llamó a la puerta, al pasar unos instantes, Cid abrió la puerta medio adormilado.

-Vaya, ya estáis aquí, he intentado contactar con vosotros éstos días.- Empezó a decir el hombre con los ojos medio abiertos. Luego soltó un largo bostezo.- He estado muy preocupado...

-Se nota.- Respondió Kairi de forma sarcástica.- ¿Estás solo?

-No, Merlín también está aquí.

-¡Hola, Merlín!- Gritó Link a pleno pulmón.

-¡Pasad, pasad!- Se oyó la voz del mago desde el interior de la casa.

Los tres fueron al interior de la casa, dónde se encontraba el anciano sentado sobre su cama con un grueso libro en las manos.

-¡Que bien que estéis sanos y salvos!- Exclamó Merlín, mientras cerraba el libro.- ¿Que tal ha ido todo?

-Es largo de contar.- Espetó Kairi con una leve sonrisa.- ¿Y los demás?

-Fueron al castillo de Ansem el Sabio, creo que estaría bien que os pasarais por ahí.- Soltó Cid posando las manos en la cintura.- ¿Conoces el camino, pequeña?

-Por supuesto.- Dijo ofendida.- Iremos a verles.

Ambos salieron fuera, Link estaba algo confundido. Kairi se dirigió por donde vinieron: la puerta principal de la ciudad. Se podía apreciar la reciente reconstrucción del lugar, León y los demás ponían grandes esperanzas en arreglar la ciudad.

-¿Seguro que conoces el camino?- Preguntó Link alzando las cejas.

Kairi se giró hacia él y le brindó una sonrisa forzada mientras negaba con la cabeza. Él resopló y puso los ojos en blanco.

-No te pongas así, tampoco es tan difícil saber dónde está.- Respondió ella con tranquilidad.

El hyliano no comprendía, ¿Había un cartel o algo? La chica se limitó a señalar con el dedo al enorme castillo de color marrón (Color tomado por los años de abandono del lugar) que se encontraba tras una pequeña colina relativamente cerca. El castillo en sí no era el típico castillo feudal, era algo más modesto y sencillo, disponía de una gran torre central rodeada de otras pequeñas, repleto de chimeneas, también tenía elementos mecánicos, tales como lo que parecían ser grúas y algunos engranajes de la parte frontal que estaban a la vista. Kairi empezó a andar en dirección al castillo. Pasaron por un camino repleto de antiguas tuberías y engranajes. Llegaron a la entrada, dónde se encontraba Yuffie sentada en el suelo observando las nubes pasar sin ninguna preocupación.

-Tan ocupada como siempre, ¿Eh?- Se hizo notar Kairi, después de aclararse la garganta.

-¡Hola, amigos!- Respondió la ninja levantándose de un salto, luego, se acercó a ellos.- ¿Dónde habéis estado? ¿Habéis pasado peligro? ¿Conocisteis a gente?

-Vale, vale, las preguntas de una en una.- Dijo la pelirroja algo agobiada.- ¿Los demás están dentro?

-Si, venid, que os acompaño.- Soltó con una amplia sonrisa. Antes observó detenidamente a Link, haciendo que éste se sienta algo incómodo.- ¿Que te ha pasado en la frente?

-Oh, eso. Resulta que Kairi me pega.- Respondió riendo. Él aún tenía la frente vendada.

El trío se dirigió al interior del castillo, Kairi y Link estaban asombrados ante lo grande que era el lugar, repleto de laberínticos pasillos. Pronto llegaron ante una pequeña puerta de madera. Yuffie abrió la puerta con su típica alegría.

-¡Chicos, mirad quién está aquí!- Gritó ella.- ¿Chicos?

Al no obtener respuesta, la joven ninja pidió que ambos esperasen en la habitación mientras que ella arrancaba a correr , pasando por una entrada que apareció en la pared como si nada. Los dos se quedaron solos en aquél habitáculo. Parecía que el caos reinaba en aquel lugar: montones de libros tirados en el suelo, algunos muebles tumbados, un cuadro en el suelo... Ése cuadro. El rostro que Kairi vio era demasiado familiar para ella: un hombre de perfil con largo pelo plateado con varios mechones cayendo por los lados de su cara, misteriosos ojos dorados, expresión seria (Casi gélida). La muchacha empezaba a tener recuerdos horrorosos al verlo. Link, curioso, agarró el cuadro por los lados y lo levantó para verlo con algo más de claridad, notó que pesaba bastante.

-¿Quién es éste tipo?- Preguntó mientras observaba al retrato.

-Xehanort.- Se podía apreciar que la voz de Kairi estaba algo afectada.

-Osea que le conoces.- Dijo él con serenidad, desviando la vista hacia los ojos de la chica.- Por tu cara, veo que no era precisamente alguien en que confiar.

-Fue una persona horrible.- Soltó mientras se acercaba al lado derecho de Link.

-Así que muró.

-Tuvo que hacerlo.- Explicó ella con pesar.- Se convirtió en un sincorazón y quiso sucumbir todos los mundos a la oscuridad absoluta, mientras que su incorpóreo también empezó a provocar el caos allá dónde iba... Junto a su organización.

-Veo que era muy poderoso.- Murmuró el hyliano. Permanecía sereno, aunque no entendió la parte de los incorpóreos.- ¿Quién fue su verdugo?

-¿Verdugo? Oh, el que acabó con él.- Ella no estaba muy familiarizada con ése vocabulario.- Fue Sora, el chico que me salvó de él.- Añadió esbozando una ligera sonrisa. Aunque quisiera, no lo podía evitar.

-Ah, ya, me hablaste de él.- Dijo alzando una ceja y colocando el cuadro en su sitio original con sumo cuidado. Luego, puso un tono algo irónico.- Veo tu sonrisita. Y es normal, estás en la edad de conocer chicos, enamorarte, "etcétera".- Le puso especial énfasis a la última palabra.

Kairi se sintió abochornada, ruborizada y algo enfadada, iba a contestar, pero fue interrumpida por la aparición de Yuffie y Aerith.

-Amigos, me alegro de veros.- Dijo Aerith con una cálida sonrisa. Por lo visto, su amabilidad nunca se acababa.- León está en el ordenador de Ansem, id a verle si queréis.

-Gracias, ahora voy.- Respondió Kairi sonriente.- Link, ¿Vienes?

-Por ahora prefiero leer un poco éstos documentos.- Dijo mientras se sentó en la silla del despacho con algunos papeles en la mano. Todos los presentes miraron con confusión al hyliano.

-¿Pero tu conoces los estudios de la oscuridad?- Preguntó Aerith.

-He pasado mucho tiempo rodeado de oscuridad, poco a poco, uno acaba comprendiendo cosas...- Respondió.- O al menos, eso creo.

La pelirroja se encogió de hombros e inició su marcha por la entrada secreta del despacho, que daba acceso a una estancia increíblemente amplia, con paredes, techo y suelo metálicos. Siguió el único camino posible, que le permitió llegar a un pequeño habitáculo algo elevado. León se encontraba de pie frente a un enorme ordenador, consultando los datos que salían en la pantalla.

-Hola, León.- Se hizo oír la chica, tomando la atención del alto joven.

-Hey, me alegra verte de nuevo.- Respondió con serenidad. Su semblante serio nunca se le borraba de su rostro, al parecer.- Ahora estaba buscando información sobre los nuevos sincorazón que hemos encontrado.

-Yo he visto un par de ellos que nunca había visto antes, ¿Podrías ayudarme a identificarles?

-Eh si, claro...- Balbuceó.- acércate y dime algunos datos de ellos.

Kairi obedeció, se acercó al ordenador. Le impresionó la cantidad de datos que salían en la pantalla.

-Primero fueron monstruos con apariencia de mariposa, totalmente negros y con ojos morados.- Empezó a decir ella. León introdució los datos para realizar la búsqueda.

-¿Atacaban con rayos disparados desde la boca y con ráfagas de viento producidas por sus alas?- Kairi asintió con asombro.- Aquí está: "Escudero de las Tormentas. Seres voladores que usan el viento para atacar. Disponen de un punto débil en el pecho. Atacan en grupo para causar mayor destrucción. Suelen aparecer en entornos boscosos." ¿Alguno más?

-Si, el Trepador Abismal.

-Un momento.- León buscó a partir del nombre, facilitando el proceso.- "Trepador Abismal. Enormes sincorazón con forma de escolopendra que se crean alrededor del corazón del mundo sucumbido a la oscuridad. No aparecen a menos que sean llamados. Cuando la oscuridad del mundo desaparece, ellos también. Son fuerzas de destrucción a gran escala." ¿Ya está?

-Si, gracias.- Dijo sonriente, luego, empezó a curiosear el ordenador.- Sora me contó algo sobre un amigo suyo que usaba éste ordenador o algo así, creo que se llamaba Tron.

-Tron es un programa de éste ordenador.- Respondió mientras intentaba recuperar el control de la computadora.- Además, hace tiempo que no se le ve. Personalmente espero que esté bien.- La voz del castaño estaba un poco afectaba, al parecer, eran amigos. Al final intentó cambiar de tema.- ¿Y tu amigo, el orejudo?

-Está en el despacho de Ansem, curioseando unos documentos.

-Será mejor que vaya a ver, no quiero que arme un follón.

-León, antes de que te vayas. ¿Podrías decirme para qué se utilizaba ésta sala? Es muy grande.

-Ésta es la fábrica de sicorazón.- Soltó sin ningún pudor. Ésas palabras provocaron que Kairi se girase con algo de temor.- ¿Vas a venir? Voy a cerrar la puerta.

Ella se apresuró a seguirlo. Ambos volvieron al despacho, dónde se encontraaron a Link sentado mientras hojeaba los estudios de Ansem el Sabio.

-¿Y los demás?

-Se han ido a la ciudad.- Respondió el hyliano sin dejar de mirar los documentos.

-Vosotros también deberíais iros. Os podéis quedar en casa de Merlín a dormir.

-Pobre... Ya le invadimos la casa una vez.- Murmuró Kairi con una pequeña sonrisa.- ¿No podemos quedarnos aquí?

-¿Estás segura?

-Yo voto a favor.- Se oyó la voz de Link.

-Está bien.- Respondió con un suspiro.- Haced lo que queráis.

Después de despedirse debidamente, León se fue por la puerta, cerrándola tras de sí. Kairi dio otro vistazo al despacho, evitando fijarse en el cuadro. Le llamó la atención una pintada en la pared, algo escrito con tinta, ya medio borrado. "Door to Darkness". Le trajo recuerdos, aunque no supo exactamente el porqué.

-Conozco a alguien que se volvería loco con éstos documentos.- Dijo Link, sacando a Kairi de sus pensamientos.

-Vaya, veo que los entiendes.- Respondió sin mirarle.- Muy poca gente logra entenderlos, así que, por tu parte, es todo un logro.- Se giró para verlo, pero solo encontró al hyliano durmiendo con la cabeza pegada a la mesa.- Aunque, al parecer, el sueño te ha vencido, y no me estarás escuchando, así que me callo.

La chica se dirigió a buscar los dormitorios del castillo.

Ambos pasaron una semana en Vergel Radiante. Aprovecharon para realizar entrenamientos en la Gran Garganta, un lugar importante para los habitantes de aquel mundo. Según oyó Link, en aquel sitio se libró una guerra encarnizada contra los sincorazón el año pasado. Cid se pasó todo el tiempo en reparar el "Ícaro" en un taller que montó cerca de la casa de Merlín. Quedó incrédulo cuando vio las partes de metal en el fuselaje y un póster en el interior con la cara del Engineer, quien nadie de allí conocía, con la frase "Making Bacon" en grandes letras rojas. León y Merlín continuaban con los planes para la restauración de la ciudad. Habían hecho un gran trabajo, pero aún tenían mucho por hacer. Yuffie y Aerith observaban el entrenamiento de Link y Kairi. La joven ninja corregía a la pelirroja cuando cometía un fallo mientras que Aerith estaba allí por si alguien necesitaba atención médica (Al ver las vendas que llevaba el hyliano se alarmó un poco). Los pocos ataques de los sincorazón no fueron problema, pues el sistema de seguridad de la ciudad los erradicaba de forma rápida y efectiva.

-¡Vamos, ataca!- La voz de Link resonaba por las rocosas paredes del lugar.

Kairi se lanzó sin temor con su llave-espada en alto hacia el hyliano. La pelirroja realizó un tajo en diagonal, golpe que él pudo bloquear con su espada sin problemas, iniciando un forcejeo.

-Recuerda que, si tu fuerza en los brazos no es suficiente...- Link empujó a Kairi, provocando que ésta cayese al suelo.- Utiliza tu velocidad o tu poder mágico para ganar ventaja sobre tu enemigo.

El hyliano se acercó a ella. Sin previo aviso, Kairi dio una barrida con el pie, haciendo que Link también fuese al suelo.

-También me dijiste que no debía confiar en mi rival.

-¡JA! Yo le enseñé a hacer eso.- Dijo Yuffie con orgullo.

Link no respondió, simplemente, empezó reírse a carcajadas. Kairi no pudo evitar imitarlo. Las dos chicas que les observaban no podían creerse lo que estaban viendo. Es más, Aerith temía que tuviesen golpes severos a la cabeza.

Un tiempo después, todos fueron al taller de Cid, al parecer, tenía algo que decir. Fueron todos: Kairi, Link, Yuffie, Aerith, León y hasta Merlín. Llegaron al rato, observaron sorprendidos el "Ícaro" y otra nave algo más pequeña de tonos marrones.

-Cid, ¿No le has hecho nada?- Dijo Merlín, atónito.

-Mira, yo no sé quién hizo ésta chapuza.- Escupió Cid de repente.- Se nota que no entendía nada sobre bloques Gumi. Aún no sé por qué éstos dos están vivos...- Su vista se desvió a la extraña pareja.- Tardaré mucho en arreglar éste pequeñín. Por éste motivo, os he preparado ésta otra.

-Un poco más pequeña, ¿No?- Mustió León divertido.

-Pero es rápida. Además, pensaba que Kairi tenía un poco de experiencia pilotando naves, y así ha quedado ésta. ¡Ya no me fío! Así que será mejor que, de momento, uséis ésta, que es más fácil de pilotar.

-Así que no te fías de mi, ¿Eh?- Dijo Kairi, aparentando estar ofendida.

-No es eso... Bueno, si.- Empezó a dudar el rubio.- Pero será mejor para ti, ésta no hace falta ni que la aterrices, puedes dejarla en órbita y luego llamarla.

-A mi me gusta.- Soltó Link de repente.- Me recuerda a un barco.

-No en vano se llama "Trirreme".- Respondió Cid con orgullo.

-¿Así que volvéis a iros?- Preguntó Aerith, con algo de pesar.

-Supongo que si- La mirada de Kairi estaba fija al suelo.- Pero, ¿Dónde?

-Después de cerrar las dos cerraduras se abrió una ruta que os puede conducir a un nuevo destino.- Explicó León, causando que todos le mirasen. Éste hecho, causó algo de incomodidad al castaño.

-Bueno, si os tenéis que ir, ¡Tenemos que hacer una despedida por todo lo alto!- Exclamó Yuffie, de repente.

-Estoy de acuerdo.- Soltó Merlín.

-Bueno, si Merlín lo dice...-Murmuró Aerith.

-¡Decidido!- La aguda voz de Yuffie retumbó por todo el lugar.

Sin previo aviso, un estruendo asustó a todos los presentes. El ruido provenía de las afueras de la ciudad.

-Ese ruido me suena...- Murmuró León.- Deberemos posponer la despedida...

-¡Vamos!- Aerith provocó que la mayoría echase a correr.

León, Yuffie, Aerith, Kairi y Link se dirigían hacia la puerta de la ciudad a paso ligero. De repente, un enjambre de sicorazón voladores les interceptaron, se trataba de granes criaturas aladas de color anaranjado.

-¡Wyverns!- Exclamó el castaño mientras desenvainaba su sable-pistola.- ¡Debemos repelerlos como sea!

Todos se prepararon para luchar: Kairi invocó su llave-espada, Yuffie sacó un especie de shuriken de grandes proporciones, Aerith empuñaba con fuerza una vara de hierro y Link desenvainó su espada. La mayoría de wyverns permanecían volando en círculos, mientras que unos cuatro descendieron rápidamente en picado hacia el grupo. La joven ninja fue la primera en atacar, lanzando el enorme shuriken contra uno de los wyverns, derivándolo en el proceso. León también se sumó dando un enorme salto hacia los enemigos, dejando a Link y a Kairi boquiabiertos. Pasaron varios minutos, los wyverns no suponían una seria amenaza dado a que se enfrentaban a un grupo de luchadores curtidos, aunque eran monstruos bastante poderosos. De repente, otro estruendo se hizo oír, ésta vez aún más lejos.

-Viene de la quebrada de cristal.- Dijo Aerith, sus ojos esmeralda estaban abiertos de par en par.

-¡Voy!- Exclamó Link mientras echaba a correr.

-Kairi, ayudale.- Dijo León mientras se sacaba de encima a un wyvern.

-¿Y dejaros solos?

-Corre más peligro el rubito que nosotros.- Yuffie le guiñó un ojo a la pelirroja.

Ella asintió con resignación y se fue en dirección dónde se había ido Link mientras que el resto del grupo seguía defendiendo la ciudad de los enormes criaturas. Al fina, ella se reunió con Link en la quebrada de cristal, el azulado resplandor de ésa pequeña cueva era precioso, aunque no era el mejor momento para admirar la belleza del lugar.

-¿Que pasa?- La voz de Kairi estaba un poco afectada.

-Tenemos un problema grande, muy grande.- El rubio intentaba mantenerse cuerdo .- Míralo tú misma.

Más allá, en la gran garganta, se encontraba un colosal sincorazón de color morado, anormalmente musculoso, tenía una apariencia de búfalo, de su boca salían un par de colmillos curvados enormes y de su cabeza tenía un destacado cuerno negro además de unos ojos completamente amarillos, en su pecho, tenía el inconfundible símbolo de los sincorazón. Avanzaba con paso lento y firme hacia la quebrada.

- Un bégimo.- Murmuró ella.

-Si éste bicho llega a la ciudad lo lamentaremos.- Dijo Link decidido.- Es hora de actuar o callar.- Miró a Kairi.- ¿Lista?

Ella respondió afirmativamente con una sola mirada decidida. Ambos salieron de la cueva, encarando al enorme bégimo. El monstruo empezó a disparar rayos de magia oscura hacia ellos dos. Ambos se las arreglaban para esquivarlos, aunque era una tarea francamente difícil. Kairi se dio cuenta de que no haría nada corriendo sin rumbo al rededor de su enemigo. Recordó las historias que le contó Sora, en ellas explicaba como derrotó a un bégimo.

-¡Link, tendrás que hacer de cebo, así podré subirme a su lomo!- La voz de Kairi resonó por todo el lugar.

Él no entendía nada, pero no habían muchas más alternativas. Asintió y atrajo la atención del sincorazón atacando a las pezuñas. En ésas, Kairi se pudo subir encima del sincorazón intentando mantener el equilibrio. Llegó hasta dónde estaba el cuerno negro. Ella vio cómo el bégimo le propinaba un fuerte golpe a Link mandándolo a volar directo a una pared rocosa, el golpe fue bastante duro para él. Cual leñador con su fiel hacha, Kairi propinó un tajo vertical al cuerno del bégimo, causando que éste se retorciese de dolor. El monstruo empezó a sacudirse de forma compulsiva, causando de que ella se cayese de espaldas al suelo, se vio obligada a apartarse de inmediato para no ser aplastada por una de las musculosas patas del bégimo. Se pudo alejar lo suficiente, pero no podía parar de aguantarse el hombro izquierdo, se lo había dislocado con la caída. El bégimo estaba furioso, dejó los ataques mágicos, observó que Link se encontraba a unos metros delante de la entrada de la quebrada de cristal, sosteniendo su espada con ambas manos, sangrando y jadeando. El monstruo cargó contra él bajando la cabeza cual búfalo, una embestida bestial capaz de matar a Link y destruir toda la quebrada. Él envainó su espada, cerró los ojos y se quedó inmóvil, quedándose expuesto al ataque del bégimo. El monstruo se acercaba más y más, él agarró la empuñadura de su espada. Cuando la muerte segura estaba a una distancia peligrosamente cerca, Link desenvainó rápidamente, dio un veloz giro sobre sí mismo y dio un efectivo tajo en diagonal en el cuerno del bégimo. Fue un golpe tan rápido que solo se podía comparar con un relámpago. El enorme ser se desplomó al lado derecho de Link, a causa de la inercia, su cabeza se golpeó con la pared rocosa pero solo provocó un pequeño desprendimiento sin importancia. Pasado un tiempo, el cuerpo inerte del sincorazón se desvaneció. Kairi apareció en ése mismo momento agarrando el hombro herido.

-Éso ha sido impresionante.

-Lo hemos derrotado entre los dos, así que no te quites galardones, ¿Vale?- Respondió él.- ¿Que tal el hombro?

-Dislocado- Dijo Kairi con una mueca de dolor.

-Volvamos a la ciudad, creo que ellos abrán acabado con los monstruos voladores.- Link envainó nuevamente su espada.- Creo que necesitas la atención de Aerith, además, también necesitamos cenar.

-Ahora mismo no pienso en cenar.- Kairi no podía dejar de pensar en su hombro.- Aún me duele.

-Vamos, te ayudaré a andar, venga.