El trío caminaba en dirección norte sin prisa pero sin parar. Snake aún no se podía creer que Link llevase ése pesado escudo tan chillón, sabía que más adelante habían enemigos y quería pasar inadvertido, además, también estaba preocupado por el vestido rosa de Kairi (Cómo si su pelo rojo no fuese bastante vistoso), también cabía destacar que sus compañeros encontraban raro al soldado, que se había pintado la cara con distintos patrones verdes. La muchacha se fijó en el bosque en el que deambulaban. Era un lugar precioso, bañado por el sol matutino, las hojas eran acariciadas por la suave y fresca brisa. El hyliano no podía dejar de mirar a su alrededor con la melancolía reflejada en sus ojos.
-Dime Snake, ¿Has permanecido aquí todo éste tiempo?- Preguntó Kairi, tratando de romper el silencio.- ¿No hay enemigos en éste bosque?
-Pues ha estado muy tranquilo. Cuando escapé me vi obligado a a robar toda la munición que pude y me vine aquí, ése encapuchado me lo sugirió, de hecho, conocía muy bien la zona.- Snake se puso pensativo al decir las últimas palabras.- Además, ésos soldados le tienen miedo a éste lugar por no se qué maldición.
-La Maldición del Stalfos.- Soltó Link de repente. Al ver las caras interrogantes de sus amigos, dio un suspiro y se dispuso a dar una mejor explicación.- Según la leyenda, si un adulto se perdía en el bosque, se convertía en un stalfos: Seres... bueno, seres, su carne se podría dejándolos en los huesos y perdían por completo su conciencia. Se convertían en esqueletos vivientes, cuyo único objetivo era matar a cualquiera que se cruzase en su camino. Sus armas siempre estaban manchadas de sangre.
-Que macabro...- Mustió Kairi.
-Pero ésos tipos están mal informados, el bosque de ésa maldición no es éste, o al menos, no exactamente.- Replicó él.
-Odio tener que interrumpir ésta lección de cultura popular.- Dijo Snake con un tono de voz bajo.- Pero no quiero que algún posible rezagado nos oiga, así que será mejor que no hablemos tan alto.
-Snake, dime la verdad.- Link cuidó su tono de voz ésta vez.- ¿Qué ha pasado con éste mundo?
-Bueno, oí algo que decían los demás presos.- el soldado se volvió a poner pensativo.- Dijeron algo sobre una guerra hace años y que los supervivientes se tuvieron que ocultar o algo así. Supongo que ésos tipos invadieron éste mundo con algún fin desconocido, algo raro, la verdad, aquí falta tecnología para crear una arma tan moderna como lo es un Metal Gear. Pero ahora será mejor no preocuparnos por ello, debemos concentrarnos.
Link y Kairi se miraron un instante y asintieron. Siguieron abriéndose paso entre los arbustos y la maleza hasta llegar al final del bosque, se apostaron en los últimos arbustos, ocultándose, observaron la inmensa llanura que se extendía de forma vasta. No eran las praderas que Link recordaba, Habían bastantes árboles, pero, al parecer, no era una extensión del bosque, la presencia de soldados, lo confirmaba, armados con fusiles de asalto cortos, o carabinas, y vestidos con uniformes, cascos y chalecos tácticos verdes, sin ningún patrón de camuflaje (También llamado "Verde OD") además de pasamontañas negros, Kairi pudo observarlos con detenimiento gracias a los prismáticos que Snake le dejó. Los enemigos seguían vigilando sin perturbarse, el trío estaba demasiado bien escondido y lejos para poder ser vistos. Snake sabía de sobra que mantenían un constante contacto por radio con la base.
-Entonces, ¿Cual es el plan?- Preguntó Kairi en un susurro.
-¿Plan?.- Soltó Snake icrédulo.- Yo tengo que ir al castillo del norte, pero quiero ir solo.
-El Castillo de Hyrule.- Murmuró Link para sí mismo.
-Mirad, el plan es infiltrarse hasta llegar a ése castillo.- La mirada del soldado no se despegaba de los guardias que estaban a lo lejos.- Vosotros me vais a complicarlo todo, no es nada personal.
-Pero...- Empezó a decir la pelirroja.
-Lo siento Kairi, pero no puedo encargarme de los guardias y cuidar de vosotros a la vez.
-Tranquilo.- Soltó Link, de repente.- Si quieres, podemos tomar caminos diferentes.
-¿Estás seguro?-La muchacha no acababa de entender al hyliano, ¿En serio conocía un camino seguro?
-Link, es mejor que os quedéis aquí, ésos soldados están armados con fusiles de asalto CAR15, pistolas automáticas 93R y granadas de fragmentación.
-No he entendido nada de lo que me has dicho.- Respondió con una sonrisa, causando que Snake resoplara.- Sé que han pasado muchos años, pero supongo que la distribución geográfica no ha cambiado tanto, confía en mí.
-Haz lo que quieras, pero ten cuidado.- Respondió con los ojos en blanco.- Os lo aviso, es una travesía muy peligrosa. Kairi, ¿Tú que vas hacer?
-Iré con Link, a diferencia de mí, él si que necesita que cuiden de él.- La chica le dio la mano a Snake.- Nos veremos en el castillo, creo que Link se conoce la zona lo suficiente para encontrarlo.
-De acuerdo.- El soldado esbozó una sonrisa y sacudió de forma suave la mano de la muchacha. Luego volvió a ponerse serio - Cuidaos, quiero veros enteros. Recordad que si los guardias os ven, neutralizadlos como sea, acabad con ellos si es preciso.- Sacó un papel doblado del bolsillo.- Toma, son los planos del castillo que pude robar, nos veremos en el nivel subterráneo, lo he marcado con un círculo.
-Entendido.- Dijo ella mientras se guardaba el papel.- Cuidate tú también, ¿Vale?
-No te preocupes por mí.
Todos se despidieron, Link emprendió la marcha en dirección este y Kairi le siguió, mientras que Snake volvió a encarar a la pradera que se extendía ante él, con una gran determinación en mente. Link, seguido por Kairi, seguía avanzando sin parar, sin mediar palabra, en su cabeza sólo habían los recuerdos de sus viajes pasado en ésa tierra.
-Entonces, ¿Vas a contarme el plan?- La voz de Kairi sobresaltó un poco al hyliano.
-Pues, existe un río al este, ése río pasa a través de acantilados, quiero decir, está a menor nivel que el suelo que pisan los guardias, no nos verán.- Esas palabras reconfortó un poco a la pelirroja.- Además, pasa cerca del castillo, así que nos irá de fábula.- Entonces, Link, puso la mirada perdida.- Lo malo es que tendremos que ir a contracorriente...
-Un detalle bastante importante, ¿No crees?
-Todo plan genial tiene sus puntos flacos...
Mientras tanto, en los inmaculados pasillos del castillo, el eco de unos pasos resonaba por todas las paredes. El oscuro caminante seguía su marcha sin parar hasta que vio, al final del pasillo, a un par de guardias que cumplían con su ronda.
-Tío, me muero de hambre, creo que mi estómago está empezando a devorarse a sí mismo.- Se quejaba uno de los guardias.
-No será tanto, esperarte a comer, ya verás, nos pondrán una comida sana, buena y nutritiva.- Respondió el otro, su voz era un poco más grave que el primero.
-¿Sana, buena y nutritiva?- dijo hambriento guardia.- Bale ya es oficial, te has vuelto totalmente loco.
-Tenéis suerte que no sea ningún superior vuestro...- La voz del sujeto que se aproximaba sobresaltó a los guardias.
-Gantaro, no me des éstos sustos, al final me dará una ataque.- Soltó uno de los guardias molesto.
-Te dije que me llamaras Gant.- Respondió resoplando.- Por cierto, Elroy, ¿Que te pasa en la voz? Es un poco más grave de lo normal.
-Estoy acatarrado.- Dijo Elroy, algo más tranquilo.- Neil y yo debemos acabar con la ronda, siempre es un placer verte, pero debemos proceder.
-Claro, claro, pero necesito saber dónde ésta el doctor .- Soltó Gant con algo de prisa.
-Está en el nivel subterráneo, segunda sala de pruebas.- Neil se hizo notar.- Deberías saberlo, él siempre está allí.
El hombre de negro agradeció a los dos guardias que le dieran la información, aunque no era nada fuera de lo normal, él se llevaba bien con la mayoría de soldados de la zona. Los dejó atrás cuando volvió a iniciar su marcha, ahora con más prisa. El cambio del ambiente fue algo dramático al dejar atrás los preciosos pasillos de mármol repletos de frescos que contaban capítulos pasados de ése mundo, bajó por las oscuras escaleras que conducían a lo que antaño fueron las húmedas y mugrientas mazmorras del castillo, reconvertidas en una prisión, algunas de ellas albergaban prisioneros que se quedaban mirando con ira al hombre de negro cuando pasaba ante ellos, él intentaba pasar sin fijarse en ellos ni en los guardias, no se atrevía a mirar a los prisioneros a la cara. Tras pasar las mazmorras y un par de estancias dotadas de puertas blindadas, llegó al laboratorio, buscó la segunda ala de pruebas leyendo los carteles de las puertas: "Sala de Pruebas 2, a cargo: Dr. Nitrous Gin". Abrió la puerta y, efectivamente, su amigo estaba en la habitación blanca.
-Ya era hora, Gant.- Le replicó el cyborg.- Me estaba oxidando esperándote.
-Déjate de chistes de robots, y dime, ¿Que querías?
-Ya he terminado con lo que te prometí.
Gant no podía disimular su asombro, le pidió que se sentase a la cama que se encontraba en el medio de la sala, mientras que él fue a buscar algo en lo que parecía un banco de trabajo de metal. Pasado un momento, se giró con un objeto metálico en sus manos.
-Me ha costado lo suyo, pero aquí está.- La cara del doctor estaba rebosante de orgullo, mientras que Gant seguía atónito cuando vio el objeto que el cyborg sostenía: Parecía ser un brazo, o al menos los huesos de un brazo, construido en metal gris oscuro, las articulaciones estaban ideadas para un sistema hidráulico excepto la mano, que usaba tecnología más avanzada y precisa.- Éste es el prototipo de brazo biónico MARK-90. Aunque aún le falta la carcasa con piel sintética.
-Es perfecto.- Soltó Gant con un hilo de voz. Luego intentó calmarse un poco, e incluso se puso divertido.- ¿Crees que con ésto podré dar palmadas?
-¡JA! Por supuesto.- Exclamó N. Gin seguido de una carcajada.- Ahora debo ver el estado del anclaje que te instalaron, así que la gabardina fuera.
Gant obedeció sin rechistar, primero se quitó la hombrera metálica y el guantelete (Éste con ayuda de ) para luego quitarse la gabardina negra, quedándose en camiseta.
-Deberías echar a lavar ésa camiseta.- Se burló el cyborg.- Más que blanca, empieza a estar gris.
-No encuentro ningún detergente de confianza.
-Claro... En fin, es hora de de la verdad, súbete la manga.- El tono autoritario del doctor hizo que Gant le hiciese caso de inmediato. Se subió la manga hasta el hombro, dejando ver el muñón a la altura del bíceps. Al parecer, había sido tratado previamente, prueba de ello eran las numerosas cicatrices hechas por cirugía que tenía por lo que le quedaba del brazo derecho: parte del bíceps (El muñón abarcaba, más o menos, la mitad del húmero) y el hombro, pero lo más perturbador era una pieza de metal que le salía del muñón.- Vale, no ha sufrido daños, y el cableado interno también está bien. Al menos los ataques de ésa chica no ha fundido los cables del hombro.
-Menos mal, me dolió mucho cuando hicieron la instalación.
-Pero si te pusieron anestesia.- Respondió resoplando.- Vamos a colocar el brazo, recuerda que, a parte del anclaje principal, hay otros pequeños que se clavan a la piel, y eso duele.
-Dale sin miedo, yo ya casi no siento el dolor.
Atravesando los arbustos, con paso firme, Kairi y Link, continuaban con su camino, pero, de repente, el hyliano se paró en seco.
-Link, ¿Ocurre algo?- La muchacha se detuvo a su lado.
-No, nada, me pareció oír un grito de dolor.- Sacudió la cabeza y dejó de darle importancia.- En fin, el río debería estar cerca, pero no oigo el sonido de agua fluyendo.
-O sea, que oyes gritos pero no oyes el agua.- Señaló Kairi divertida.- Quizás te estás volviendo loco.
-No lo descarto.- Respondió de la misma forma, aunque luego apartó la mirada.- Todo ésto és una locura...
Continuaron hasta llegar cerca de un precipicio, en una parte, había una pendiente larga y empinada, formada por la erosión. Perecía extraño, pero en el aire, se olía un curioso olor a azufre. En teoría, tendría que haber un río al fondo del imponente precipicio, pero solo se alcanzaba ver las copas de algunos árboles. Link no lo podía creer.
-¡¿Qué demonios ha pasado con el Río Zora?!- Exclamó incrédulo.
-Parece que ahora es un pantano.- Puntualizó ella. Vio la cara de Link, era todo un poema.- Piensa que pasar por un pantano es más fácil que por un torrente.
-Bueno, es verdad.- Dijo recuperando la cordura.- Nunca ha habido cocodrilos aquí, solo tendremos que preocuparnos de las sanguijuelas.
-¿Sanguijuelas?- Kairi no podía disimular el horror. Intentó buscar una alternativa al pantano, o al menos, evitarlo.- Tardaremos mucho en bajar ésta pendiente.
-La manera más rápida es deslizarse por ella.- Murmuró mientras se agachaba para examinarla con detenimiento.- Pero estas piedras diminutas parecen ser volcánicas, hay peligro de cortarse. Pero hay otra forma.- Ésas palabras sentaron como si fuese un ladrillo en el pie para la chica.- Podemos bajarla corriendo, solamente hay que dar pasos pequeños y rápidos, siempre usando los brazos para mantener el equilibrio.
-Link, creo que será mejor buscar otra alternativa o...- La pelirroja dejó de hablar cuando vio al hyliano empezando a correr pendiente abajo.- ¡Link, Maldita sea!
El rubio no podía escucharla, pues el ruido de las piedras cayéndose a su paso y la concentración que ejercía impedían prestarle atención a Kairi. La nube de polvo que se formaba tras de él era cada vez más densa, a causa del peso que cargaba por parte de sus diversas armas cayó un par de veces, aunque se las arregló para dar volteretas y volver a alzarse aprovechando la inercia y reanudar su descenso una y otra vez. Finalmente, llegó a las aguas pantanosas del Río Zora, que le llegaban hasta las rodillas. Una vez más, el silencio volvió a reinar, mientras que Kairi, que había observado atónita el descenso del hyliano, no se sentía con fuerzas para imitarlo. Él la animaba a bajar haciéndole señales con la mano, no podía gritar, no quería llamar la atención de forma innecesaria. Ella tomó una gran bocanada de aire y lo soltó en un suspiro en busca de relajación, además de valentía para realizar ésa proeza, hasta que se animó a intentarlo. Su descenso no fue tan accidentado como el de Link, gracias a que a penas llevaba equipaje. En poco tiempo, llegó al pantano, aunque no pudo evitar caer sobre el agua. Link la ayudó a levantarse.
-Menuda idea...- Mustió ella molesta, mientras que su mirada se cruzaba con la de Link.- Estoy empapada y apesto a agua estancada.
-No apestas a agua estancada.- Respondió con una risita.- Vamos, no perdamos más tiempo.
Ambos empezaron a abrirse paso por el pantano, Kairi a regañadientes. Era un camino difícil, andar con tanta agua era agotador y, a la larga, desagradable, pero necesario, aparentemente, era un camino seguro. Pasadas algunas horas, Kairi notó que el agua mostraba algo más de actividad, algo raro en ése tipo de pantano.
-Link, ¿No notas algo raro?- Su pregunta hizo que el hyliano, quién iba delante se parase.- Tengo un mal presentimiento.
-¿Sabes? La mayoría de veces que se dice algo así, pasa algo malo.- Respondió él, volteando la cabeza.
En aquel mismo momento, empezó a soplar un gélido viento, que gradualmente, iba congelando poco a poco las aguas del pantano. Ambos quedaron atrapados, el hielo les llegaba por los muslos. De la nada, emergieron dos figuras delgadas y con cuernos. No eran humanos ni tampoco sincorazón, eran seres compuestos enteramente de hielo.
-¡Chilfos!- Exclamó Link mientras sacaba su escudo.- ¡Kairi, rápido, tienes que liberarte del hielo!
Ella, confundida y algo asustada, invocó su llave-espada y efectuó el hechizo piro cerca de sus piernas para poder derretir el hielo. Mientras tanto, el par de monstruos arrojaron sus lanzas de hielo hacia Link, él pudo bloquearlas con su escudo, al impactar, ambas lanzas se hicieron añicos, pero los chilfos crearon otra lanza a partir el agua congelada. Kairi al fin se liberó, corrió hacia dónde estaba su compañero, aunque, a causa del hielo, no pudo frenar así que se topó con su espalda.
-Permanece tras de mí, éstos monstruos suelen quedarse quietos para atacar a distancia.- Las palabras de Link reconfortaron un poco a la chica, pero otras dos lanzas impactaron nuevamente sobre el escudo del rubio.
-¿Tienes un plan?- Preguntó ella.
-Primero tengo que salir de aquí, ¿Puedes ayudarme?- La mirada de Link no se despegaba de los chilfos, debía calcular el próximo ataque de los monstruos, el escudo no le cubría todo el cuerpo después de todo.
-Claro.- Kairi empleó nuevamente el hechizo piro para liberar a su amigo. Oyó otro ataque por parte de los enemigos, pero no se dejó inmutar.- ¡Vale, listo! ¿Segunda parte del plan?
-Deberás encontrar una manera de acercarte al enemigo de la izquierda, atacarle y acabar con él, mientras tanto, yo te cubriré para que el otro chilfos no te haga daño.- Recibió otro ataque.- Cuando llegues a tu objetivo, atacaré al restante.
-De acuerdo.
Ella se abalanzó hacia el chilfos patinando, Link permanecía a su derecha para protegerla, el enemigo le lanzó una lanza pero ella la supo rechazar con el hechizo reflejo mientras que Link bloqueó el ataque del otro. Finalmente, Kairi llego a su objetivo y preparó una estocada para matarle, pero el chilfos creó otra lanza con la que pudo defenderse, Link desenvainó su espada y la cavó al hielo para poder frenar para después lanzarse contra el otro enemigo. Mientras que Kairi mantenía un duelo singular con el chilfos, otro recibió a Link con la lanza de hielo en alza, intentó atacar al hyliano con ella, pero, con la velocidad que llevaba él, y el hecho que llevase el escudo en alto, no solo destruyó la arma del enemigo, también lo derribó al chilfos, tirándolo al hielo. Link aprovechó ése hecho para pegar un salto y clavar su espada en el pecho del monstruo de hielo. Él ya había terminado pero Kairi seguía lanzando mandobles al chilfos, que él bloqueaba con gran destreza. Ella pensó que un buen hechizo de fuego podría acabar con él, pero después de usar tanta magia de forma seguida, le era imposible. Cuando su enemigo estaba a punto de asestar una estocada con su lanza, recibió el fuerte impacto de una flecha a la cabeza, no lo mató, pero desvió la mirada para ver a Link, quien empuñaba el arco con fuerza. Kairi aprovechó la ocasión para clavar la llave-espada en el pecho. Ese ataque lo eliminó al fin, el chilfos se quedó inmóvil y se desvaneció, convirtiéndose en humo negro llevado por el viento. Al fin, Kairi encontró un descanso, mientras que Link se acercaba a ella.
-Gracias.- Dijo agotada.
-No te relajes.- El hyliano dirigió una mirada tan fría como el hielo que pisaban hacia adelante.- No sabemos lo que nos espera más adelante. Aquí tenemos más enemigos que los sicorazón.
En ese mismo momento, Snake avanzaba siempre cautelosamente, cosa lógica, estaba rodeado de enemigos peligrosamente armados. Estaba oculto entre unas malezas bastante altas (La verdad, el soldado agradecía que los enemigos no tuvieran jardineros). Varios guardias estaban conversando entre ellos.
-¿Hay noticias del grupo del sur?- Al guardia no mostraba mucho interés por su propia pregunta.
-Supongo que estarán durmiendo, ésos son unos vagos.
-¿Seguro? Puede que aquél tipo que huyó por el bosque maldito haya vuelto.
-Naah, tú mismo lo has dicho, huyó.- Se notaba que se hacía el prepotente.- Seguro que está llorando en algún rincón o quizás esté ya muerto.
Ése comentario no le hizo ninguna gracia a Snake, aunque no se precipitó, tenía demasiada experiencia para saber que nunca debía perder la calma. Buscó su pistola, pero no sacó su fiel 1911, la que sujetaba ere significativamente más pequeña y simple que su Colt, también desenvainó el pequeño cuchillo que colgaba de su trincha izquierda. Cuando los dos guardias le dieron la espalda, él se abalanzó hacia uno de los guardias, le agarró por la espalda y posó su cuchillo en su cuello. El otro, alarmado por el ruido, se giró e intentó encañonar a Snake pero éste le disparó en la cabeza. Curiosamente, no salió ninguna bala de la pistola, disparó un tipo de jeringa que se clavó en su frente, provocando que el guardia se desplomase al suelo dormido.
-Tío, por favor, no me mates.- Era el mismo soldado que le estaba provocando, verlo suplicar de ésa forma le resultaba irónico.
No respondió, le estranguló hasta dejar inconsciente a su enemigo. Dejó al guardia al suelo, suspiró, y volvió a emprender su marcha en dirección norte, sin dudar ni vacilar ni un segundo, su sentido del deber le impedía sentirse intimidado por su misión.
