El hielo se había derretido hacía tiempo, acabando así con el frío. La travesía por las tranquilas aguas del pantano no tuvo más incidentes, aunque el constante contacto con el agua y las humedades del lugar se hacía insoportable a la larga. Pasó un día desde que Link y Kairi se separaron de Snake, ambos tuvieron que acampar en los árboles, dormir seca reconfortó a Kairi, aunque la cena no fue precisamente un banquete para ella. Al fin, llegaron a un lugar dónde poder a subir y salir del pantano, se trataba de una pared rocosa con algunas raíces de árboles bastante gruesas.
-Bale, ahora toca subir por ésta pared ¿No?- Link asintió ante las palabras de Kairi, ella se mostraba decidida.- Muy bien, déjame ir delante.
-Creo que no es buena idea.- Señaló Link intentando mantenerse serio.
-¿Crees que soy débil y no puedo enfrentarme a los enemigos yo sola?- Preguntó ella ofendida.
-No es eso...
-¿Entonces?
-Te lo diré sin tapujos.- Link se cruzó de brazos.- No llevas pantalones.
Sin pensarlo, Kairi se miró sus piernas desnudas, luego miró a Link, quien asentía con la cabeza mientras mantenía sus ojos cerrados y las cejas alzadas. La cara de Kairi empezó a teñirse de un rojo carmesí de lo más intenso. Al final dejó que Link tomase la iniciativa, así que ambos treparon por las raíces procurando hacer el menor ruido posible. Finalmente llegaron a "tierra firme", primero llegó Link que ayudó a Kairi posteriormente. Ambos empezaron a inspeccionar sus alrededores, pudieron observar que se encontraban cerca del castillo, podían ver la parte posterior junto a un gran hangar tras el enorme edificio inmaculado, a los alrededores, se encontraban los barracones de los soldados además de los muros que rodeaban los alrededores. Parecía algo irónico que un castillo tan majestuoso fuese usado como una base militar.
-Bueno, ¿Ahora cómo entramos?- Preguntó Kairi posando ambas manos en su cintura.- No creo que sea fácil.
-Baja la voz.- la voz de Link sonaba como un susurro.- Puedo oír pasos acercándose.- Eso alarmó a la chica.- ¡Rápido, vayámonos de aquí!
Kairi inspeccionó por última vez los alrededores, la única opción que vio fue entrar en el hangar, las puertas secundarias de los lados no estaban vigiladas y era el edificio más cercano. En un impulso, ella empezó a correr en su dirección, seguida de cerca por Link, quien no le quedó otra que confiar ciegamente en ella. Ambos entraron al hangar por una de las puertas secundarias, luego, cerraron la puerta tras de sí con sumo cuidado. Al rato, unos cinco guardias aparecieron en el exterior.
-¿Lo ves? No hay nada.- Dijo uno de ellos fastidiado.- Mira que te lo dije.
-Te digo que he escuchado la voz de una chica.- Respondió el aludido.
-Éso debe ser el estrés, hombre.-Otro intentó consolarlo.- Venga, volvamos a nuestros puestos.
En el interior del edificio, la visibilidad era muy reducida, sólo se podía ver las partes alumbradas por la luz del Sol que atravesaba algunas ventanas situadas a bastante altura. Lo que más destacaba eran la cantidad de vehículos que permanecían allí aparcados: desde automóviles de exploración hasta imponentes y monstruosos tanques. A Link le resultaba todo desconocido para él. Al parecer, no se encontraban completamente solos, una silueta estaba junto a uno de los camiones militares, revisando el motor de éste. Kairi pudo deducir que se trataba de una chica, su anaranjada cabellera estaba amarrada con dos coletas, aunque su ancha camiseta verde, su pantalón de peto color crema y sus botas marrones de trabajo no eran de lo más femeninos. La chica en cuestión se mantenía ocupada revisando debajo del capó, Link aprovechó el momento para acercarse mientras desenvainaba muy lentamente para no hacer ruido, Kairi no pudo disuadirle. El se acercó sigilosamente con la espada en alto, posó su mano derecha sobre el hombre de la mujer, cosa que le sobresaltó.
-No grites y podrás cenar ésta noche.- Dijo intentando mantener un tono amenazador.
-Por favor, se nota que no eres un tipo duro.- Dijo mientras se giraba. Ambos vieron su jovial rostro lleno de grasa de motor, sus ojos verdes denotaban tranquilidad.- ¡Vaya, un hyliano! Hacía meses que no veía uno.
Link envainó su espada con cara de póquer mientras que Kairi se aguantaba la risa.
-Siento que te molestemos de ésta forma, parecías ocupada.- Dijo Kairi a modo de disculpa.
-No te preocupes, tampoco tengo prisa.- Respondió mientras se quitaba sus guantes marrones manchados de grasa, luego los colocó sobre el capó.- Decidme, ¿Sois nuevos de por aquí?
-Mas o menos.- La muchacha echó una mirada a Link.- Mi nombre es Kairi y el asesino en serie de mi lado es Link.
-Yo soy Carolina, encantada.- Le dio un apretón de manos a la chica, aunque se negó a darle la mano al hyliano.
-No me fío de ti, para nosotros eres una enemiga.- Link se mantenía frío.- Tú estas en el bando de ésos soldados, y del "jefe" ¿Verdad?
-Disculpa, pero yo solo estoy aquí por trabajo.- Perecía ofendida.- No comparto ningún ideal suyo ni ningún interés.
-Pero entonces, ¿Por que motivo estás aquí?- La curiosidad de Kairi se disparó.
-Si me vas a bombardear a preguntas seguiré arreglando éste pequeño.- Respondió señalando el vehículo de detrás suyo.- Así que continuad con vuestros asuntos y yo me cuidaré de los míos. Oh, y por favor, intentad pasar inadvertidos, los soldados de fuera no son como yo, ellos abrirán fuego en el mínimo contacto visual, son de gatillo fácil.
-Vale vale, perdóname.- La chica se sentía culpable, quizás el mínimo contacto entre ellos y Carolina le provoque problemas serios para ella.- Bueno, no diremos que hemos estado aquí si tú no nos delatas.
-Me parece un buen trato.
tomó una lata de refrescos vacía, se acercó a Gant con cuidado, ya que el suelo estaba lleno de latas abolladas e incluso agujereadas. Ambos seguían en la mísmo habitáculo que antes.
-Vale, ahora creo que funcionará.- Decía el pequeño doctor.- Ya he recalibrado el brazo, mo tendía que haber problemas.
Gant no dejaba de mirar el brazo biónico, ahora perfectamente acoplado en su hombro derecho. Era una sensación muy extraña para él, volver a tener la extremidad que le faltó durante años... No lo podía explicar con palabras. Tomó la lata vacía con cuidado con su nueva mano derecha, ésta vez no apretó demasiado, solo lo justo para sostenerla.
-¡Muy bien!- le felicitó con una palmada en la espalda.- Creo que la fuerza del brazo es la ideal.
-Es increíble, puedo notar el tacto de la lata en la palma de mi mano.- Murmuró Gant con asombro.- Pero tan metálico, da un poco de miedo ¿No?
-Aún falta el recubrimiento de piel sintética, ya verás.- Respondió el cyborg con el pecho hinchado por el orgullo.- Pero dime, ¿Cómo te sientes ahora mismo?
-Me siento como "Iron-Man".- No pudo evitar soltar una carcajada, aunque a su compañero no le hizo gracia.- No me mires así, es un buen chiste.
-En fin, voy a ver que tal anda Voleph, está en la sala de al lado.
-Vale, yo voy a visitar a Carolina.
-Te ha rechazado cuatro veces, compañero.- La cara de N. Gin denotaba agotamiento.
-Quién la sigue la consigue ¿No crees?- Estaba claro que la autoestima de Gant aumentó con la presencia de ése brazo.
Ambos abandonaron la habitación, Gant se fue para regresar a la superficie, no le gustaba mucho permanecer en aquel lugar, el pequeño cyborg, por su parte, se dirigió a la otra sala de pruebas que se encontraba cerca de dónde estaban. El hombre de negro ascendió por las escaleras para después salir del castillo, estaba agradecido al poder ver la luz del Sol, después de una noche entera encerrado realizando pruebas con su brazo biónico fue agotador. Se encontraba en el patio de delante del edificio, aunque notó una tranquilidad muy inusual en el lugar, siempre estaba repleto de guardias patrullando el lugar. Vio algo extraño en unos arbustos, así que se animó a investigar sin vacilación, después de llegar a los arbustos en cuestión, apartó las ramas con ambos brazos, pero lo que encontró fue bastante desagradable para él.
-¿Que ha pasado?- Ante él se encontraban unos once cuerpos inmóbiles de los guardias que un rato antes patrullaban el patio.- De acuerdo, tenemos intrusos.
El nerviosismo se notaba en la mirada de Gant. Maldiciendo el momento que se le ocurrió salir por la puerta principal del castillo, se giró rápidamente para alertar a las tropas, pero algo impidió su avance. Ante él se encontraba un soldado diferente al resto apuntándole con una pistola con silenciador. Gant no sabía como reaccionar ante tal situación, ya se había en alguna que otra situación como ésa, pero la fría mirada del hombre que sostenía la pistola era tan tajante que le impedía moverse.
Gant empezó a balbucear palabras sin sentido mientras sudaba por los nervios.- ¿Qu-quién eres tú?.
-Quién soy yo, a ti, no te incumbe.- Se mantenía serio.- Dime lo que quiero saber y saldrás vivo de ésta.
En ésas, Gant intentó crear una distracción creando una nube de polvo con el pie y aprovechar para propinar una patada, pero fue inútil, el soldado agarró el pie de Gant y le dio un golpe con la empuñadura de la pistola en la frente, causando que el hombre de negro cayese al suelo. Gant rodó hacia un lado para distanciarse. Cuando se encontró a una distancia prudente, se levantó rápidamente e invocó su llave-espada negra, que aún sostenía con su mano izquierda.
-¿Pero que co...?
-Si, ya te recuerdo, me hablaron de ti.- Empezó a decir Gant mientras se ponía en guardia.- Tú eres Sake ¿Verdad?
-Es Snake...- Corrigió él con desdén.
Snake no esperó en disparar a Gant con su pistola tranquilizadora, le dio en una pierna, pero no fue suficiente para dormirle. Él saltó hacia el soldado dispuesto en cortarlo en dos con un tajo vertical, aunque Snake tenía demasiada experiencia en combate pare que él fuese una gran amenaza, simplemente dio un paso hacia atrás para esquivar el golpe y aprovecho para propinar dos puñetazos a Gant en la cara (La máscara de hierro ayudó en bloquear parte del daño) y una patada en las piernas que le mandó al suelo de nuevo. Snake le apunto una vez más, ahora con su Colt.
-No me gustaría matar a alguien tan joven.- Snake sonaba algo más comprensivo mientras observaba como la llave-espada de Gant desaparecía tras un pequeño resplandor.- No entiendo nada... En fin, quiero saber dónde se encuentra aquél al que tú llamas "jefe".
-Si no te lo digo me matarás ¿No?- El otro asintió muy fríamente, Gant le indicó que se acercase con la mano.- Ven, acércate... El jefe está en los baños del sótano, éstos últimos días no puede controlar el tránsito intestinal.
-No juegues conmigo.- Le fastidió pero no perdió la compostura.- Te estás jugando la vida, niño.
-Está bien, está bien.- Gant cerró los ojos durante un momento para abrirlos con la ira reflejada en ellos.- ¡Ráfaga Oscura!
De la mano izquierda de Gant salieron disparadas varias bolas de energía oscura que impactaron de forma directa en el pecho de Snake. El impacto izo que el soldado saliese despedido y cayese boca abajo en el suelo. Ésta vez El hombre de negro se levantó primero, volvió a invocar su llave espada y se acercó a Snake. El soldado estaba consciente, simplemente esperaba a que Gant se acercase lo suficiente. Cuando lo tuvo a tiro, Snake giró sobre sí mismo para propinar una patada al estómago de Gant, él retrocedió varios metros pero consiguió no perder el equilibrio. En cuando Gant se recuperó del golpe, Snake sostenía algo en la mano preparado para lanzarlo. Ése objeto salió disparado y dio de lleno en la frente de Gant, éste lo agarró al vuelo después del impacto y vio de que se trataba.
-¡Granada!- Exclamó preso del pánico. Lo soltó y se tiró al suelo mientras que Snake no podía aguantar su media sonrisa. La granada no explotó, simplemente soltó una espesa cortina de humo gris que cegó a Gant. Cuando el humo se dispersó, no quedaba rastro alguno del soldado.- ¡Maldito seas Sake!- Intentó rectificar.- Digo... ¡Snake!- En ésas se levantó con dificultad, aunque empezaba a sentirse mareado, echó un vistazo a su pierna y se dio cuenta que la jeringa de la pistola tranquilizadora, ahora vacía, permanecía clavada en su pierna.- Oh no...- De repente todo se le nubló, se desplomó contra el suelo y empezó a roncar sin dilación alguna.
Snake continuó con su búsqueda personal, ahora en los pasillos de mármol del castillo. Por suerte para él, los guardias estaban especialmente distraídos, si Gant hubiese conseguido dar la alarma las cosas se hubieran complicado severamente. Llegó al nivel subterráneo, aunque evitó pasar por las mazmorras, optó por atravesar los almacenes, aparentaba ser mucho más sencillo, además de que cabía la posibilidad de abastecerse de provisiones y munición si el material del almacén lo permitía. Cuando llegó al almacén no vio lo que pretendía, estaba bastante vacío, pero su cara de decepción se borró de golpe cuando encontró un objeto en especial.
Link y Kairi pudieron entrar en el castillo, dejando atrás el hangar y a Carolina. El hyliano lideraba la marcha, al parecer conocía los pasillos del enorme edificio. Siempre avanzaban con cautela, los guardias no dejaban de patrullar la zona, ambos agradecieron la oscuridad de los pasillos, en ése momento era su mejor aliada. Habían conseguido no ser vistos por el momento, un logro bastante impresionante dadas sus indumentarias. En ese momento, ambos se encontraban en el vestíbulo principal, escondidos tras una una de las numerosas y gruesas armaduras expuestas de la sala situadas cerca de las paredes, no estaban solos, algunos guardias entraban y salían progresivamente de la sala. Kairi le sobresaltó cuando vio a algunos soldados cargando con los cuerpos inmóviles de sus compañeros, de repente se le apareció la imagen de Snake en la cabeza. Para el alivio de los guardias, ninguno de sus compañeros heridos estaban muertos, solo inconscientes.
-Necesitaremos un lugar más apartado para poder orientarnos.- Susurró Kairi mientras tenía en mente el plano que le pasó Snake.- Gran idea que lideraras la marcha.
-A mí no me culpes, éste sitio ha cambiado demasiado.- Intentó defenderse él, cuidando mucho su tono de voz.- Vale, nos iremos cuando los guardias estén distraídos.
Pasaron varios minutos, ninguno de los guardias estaba lo suficiente atento para percatarse de la presencia de los dos intrusos, estaban ocupados hablando entre ellos. Link y Kairi tuvieron mucha suerte en poder salir del vestíbulo principal antes de que reforzasen la guardia, pues ya sospechaban de la presencia de alguien no deseado, todos ésos guardias inconscientes y dormidos con jeringuillas clavadas en su cuerpo no era nada normal. Los dos polizontes ya se habían ido, nuevamente Link encabezaba la marcha mientras que Kairi consultaba los planos del castillo que Snake le dio.
-La marca se encuentra en un especie de sótano.
-¡Hey, vosotros!- La voz de un guardia sobresaltó a ambos.- ¿Quiénes sois? ¡Identificaros!
-¡Corre!- Exclamó Link mientras agarraba la muñeca de la chica y arrancaba a correr.
El guardia les apuntó con su fusil CAR 15. Disparó una peligrosa ráfaga de tres disparos, que los dos intrusos pudieron evitar por los pelos al doblar la esquina del pasillo. Cuando el guardia les perdió de vista sacó un comunicador de un bolsillo de su chaleco táctico.
-Base, aquí patrulla, tenemos un par de intrusos que se dirigen al nivel subterráneo, uno de ellos es un hyliano, solicito alerta máxima.
-Recibido.- Una grabe voz de hombre salía del comunicador.- Enviando refuerzos, pasamos en estado de alerta.
