El estado de alerta ya era oficial, todas las tropas estaban buscando los intrusos, según ellos, "La extraña pareja", además, también buscaban a Snake, quien había noqueado temporalmente a todo aquél que le vio. Kairi y Link pudieron descender al nivel subterráneo con gran dificultad, se encontraban cerca de los laboratorios, concretamente en la "Sala de pruebas 2", escondidos debajo de la cama blanca, notaron que el suelo estaba repleto de latas, pero no les importaron.
-Éste sitio no me gusta nada.- Susurró Kairi sin dejar de mirar la puerta.
-¿Prefieres salir ahí fuera?- Soltó él de la misma forma.
-No, la verdad es que no.
De repente oyeron que alguien abría la puerta, ellos solo podían ver un par de botas militares que se entraban ruidosamente en la habitación. El guardia se paseaba por la sala sin preocuparse de nada.
-¿Qué está pasando aquí?- Se oyó una voz grave y ronca que venía del pasillo.- No tenéis permiso para permanecer aquí.
-¿No te has enterado, grandullón?- Respondió otra voz, supuestamente de un guardia que también se encontraba en el pasillo.- Cuando nos encontramos en fase de alerta tenemos permiso para acceder a todas las estancias, autorizadas o no.
-Ya os lo digo yo, si hubiesen intrusos aquí ya los hubiera matado.- Escupió sin ningún pudor.- Así que esfumaos, a no ser que queráis que os eche yo mismo.
-Bale, bale.- El tono de superioridad se esfumó por completo.- Elroy, ¿Has visto algo?
-Errr... negativo, está limpio.- Mentía, pero se estaba aburriendo mucho. Soltó un estornudo.- Creo que el catarro va a peor.
-Vale, hemos acabado aquí.- Se pudo oír desde el pasillo.- Muy bien, Voleph, te dejaremos en paz
-¿Voleph?- Kairi no pudo evitar decir su nombre, provocando que Link le tapase la boca con la mano.
Elroy regresó junto su compañero para seguir con la patrulla, mientras que los pesados pasos metálicos se acercaron a la cama de la habitación, haciendo que los nervios de los dos intrusos se tensasen de mala manera.
-Maldito Gant, no conoce la higiene.- Murmuró él mientras observaba las latas del suelo.- Tendré que enseñarle modales.- Se giró para irse pero un objeto que vio de repente cerca de la salida le sorprendió.-¿Y ésta caja de cartón?-. Se inclinó un poco para examinarla, pero perdió el interés.- Meh... Es solo una caja.- Al fin salió por la puerta y la cerró tras de sí.
Ambos se aliviaron cuando todos se fueron de la habitación. Creyendo que tardarían en volver, Kairi y Link salieron de su escondite, también se sorprendieron ante la presencia de la caja de cartón cerca de la salida. Notaron que ésta se movía, así que se pusieron en alerta, se esperaban lo peor. El sujeto que se encontraba dentro del objeto se dejó ver, levantando la caja y dejándola caer tras de sí. Ambos se relajaron cuando vieron que se trataba de Snake, quién dibujó una media sonrisa amarga en su dejado rostro.
-Sois un par de novatos.- Se burló él.- Habéis hecho sonar la alarma.
-Si no hubieses dejado un rastro de guardias noqueados quizás no habrían reforzado la guardia.- Se defendió Link algo ofendido.- Así que no me vengas con ésas.
-¡Dejad de discutir!- Exclamó Kairi, luego se dio cuenta que se pasó con su tono de voz.- Perdón.
-En fin...- Suspiró el soldado, cerró la puerta con pestillo y se acercó a la cama.- Kairi, ¿Aún conservas el plano que te presté?- Al ver que la chica asintió con la cabeza se alegró.- Bien, ponlo sobre la cama.- Ella obedeció sin rechistar, los tres lo miraron con atención.- He revisado todo el nivel subterráneo, aquí se encuentran las mazmorras, dónde nos conocimos, las salas de pruebas y algunos almacenes. Encuentro que ésta distribución es algo arriesgada, pero bueno.
-¿Entonces dónde hay que ir?- Preguntó Link decidido.
-Hasta ahora nos hemos limitado a explorar la planta baja y el sótano, será mejor empezar a inspeccionar lo que viene a ser las torres del castillo.
-Espera, espera, espera.- Kairi buscaba una pausa.- ¿Exactamente, qué buscamos?
-Aquél sujeto que se hace llamar "jefe".- Snake no podía evitar decirlo con un rencor muy profundo mientras apretaba el puño con fuerza. Luego miró a Kairi a los ojos.- Cuando te trajeron a la celda, en el día que nos conocimos, oí hablar a los guardias sobre no se que función relacionada contigo.- Kairi se sobresaltó.- Y luego está Link, que dada a su apariencia, supongo que es de la misma raza que los rebeldes.
-¿Que rebeldes?- Preguntó Link incrédulo.
-Un grupo de gente de orejas puntiagudas que se opone al jefe y a su ejército, algunos de ellos están presos en las cedas.- Explicó el soldado sin prestar mucha importancia, aunque su expresión cambió cuando vio la cara decidida del hyliano.- No pensarás ir a liberarlos, tú no eres un inconsciente...¿Verdad?
-Link, se que deseas hacerlo, pero es muy peligroso.- La muchacha ya estaba asustada.- No cometas una estupidez, además, te necesitaremos si las cosas se ponen feas.
-Está bien...- Dijo al fin tras un suspiro.- Pero os lo prometo, no me iré sin liberar a los presos.
Snake y Kairi suspiraron, sabían que los propósitos de Link eran buenos, pero actuar de forma inconsciente en ésos momentos podría ser fatal para todos. Volvieron a revisar los planos del castillo, tenían que planificar el próximo movimiento al milímetro.
Voleph llegó al vestíbulo, todo el lugar estaba rodeado de guardias, él era el que más desentonaba dada su vestimenta. Siguió hasta los jardines dónde se encontró al inconsciente Gant estirado sobre el césped. Voleph le agarró por el cuello de la gabardina y lo levantó con una sola mano, se fijó en su brazo robótico, pero no le dio mucha importancia, le golpeó con la palma de la mano que le quedaba libre en la frente para despertarlo. El hombre de negro abrió los ojos de repente, el golpe de Voleph le provocó el mismo dolor que le hizo la granada de humo que le golpeó en la frente.
-¡Snake!- Gritó él, medio ido y bastante nervioso.- ¿Dónde está, dónde está?
-¿Quieres callarte de una maldita vez?- Soltó Voleph al borde de la histeria.- Tenemos intrusos en el castillo.
-Dime algo que no sepa.- Dijo de repente, eso le sorprendió a Voleph.- Me noqueó aquél espía que escapó de la prisión hace un tiempo, y ahora, ¿Puedes bajarme?
-Maldita sea...- Masculló mientras bajaba a Gant para luego soltarle, cosa que el otro agradeció.- Me han dicho que vieron a una chica pelirroja y a un hyliano rubio.
-¿¡Otra vez!?- Exclamó incrédulo.- Parece que me persiguen.
-¿Tu misión no era capturarlos? Ésto debería facilitar las cosas.
-No estamos hablando de mí.- Gant pegó un suspiro y se puso serio mientras se ponía bien el cuello de su gabardina.- Voleph, informa al la base que el jefe quiere a la chica y al hyliano vivos.
-¿Por que no se lo dices tú? Tengo mejores cosas que hacer.- Estaba claro que Voleph seguía con el ego por las nubes.
-Porque le puedo decir al jefe que intentaste matarlos a los dos.- Respondió con un dejo de burla, el enorme hombre no podía responder.- ¡Venga!
Voleph deseaba patear la cabeza de Gant por el suelo, pero reprimió sus sentimientos y obedeció a regañadientes. Mientras que el enorme hombre se alejaba, el otro se sentó en la hierba, en medio de los antiguos jardines reales, cruzó las piernas e intentó meditar un poco.
-Kairi...- Murmuró, la herida que la chica le hizo en el pecho aún le dolía.- Me gustaría saber porqué la quieren capturar viva.- Se rascó la cabeza.- Todo ésto me mata.
El trío ya se encontraba ascendiendo por las escaleras, abandonando el húmedo y mugriento nivel subterráneo además de la amplia planta baja. Snake lideraba la marcha, avanzando con cautela a través de las larguísimas escaleras de mármol, las paredes, al igual que los pasillos de la planta baja, estaban adornadas con cuadros contando momentos clave del pasado de Hyrule y algunas antiguas armas, como espadas y hachas, colgadas. Pasar por ahí era como revivir momentos pasados para Link, no era una sensación muy buena, ya que no todos los momentos que le venían a la cabeza no eran precisamente buenos. Llegaron al segundo piso a los pocos minutos, en aquel lugar no había mucha presencia de guardias, cosa que alegró a Kairi, una cosa era luchar contra los sincorazón, seres oscuros cuyo propósito era recolectar corazones y sucumbirlos a la oscuridad, pero enfrentarse contra otros humanos, con sus sentimientos, sus ideas, su libertad... Era algo completamente distinto, sin duda. Los tres llegaron a una gran puerta de hierro sin incidentes, los pocos guardias del lugar no estaban muy atentos. Aquella puerta tomó la atención de Snake.
-Creo que son los laboratorios principales.- Susurró el soldado, luego miró a Kairi.- Seguramente aquí es dónde te trajeron.
La muchacha abrió los ojos de par en par, no estaba muy segura de querer abrir aquella enorme y pesada puerta. Link, por su parte, mantenía su semblante serio, quería verlo con sus propios ojos. Snake abrió la puerta con la ayuda del hyliano mientras que Kairi vigilaba la retaguardia. Cuando la puerta estuvo lo suficientemente abierta, los tres pasaron dentro, encontrándose en una amplia sala inmaculada repleta de ordenadores, un enorme dispositivo en el centro y varias mesas repletas de artilugios de laboratorio. Notaron que no se encontraban solos, alguien estaba ante uno de los ordenadores, dándoles la espalda.
, ¿Eres tú?- La voz de aquel sujeto le fue muy familiar a Kairi.- Te dije que no vinieras hoy, estoy ocupado.
Snake se acercó lentamente mientras le apuntaba con su pistola.
-Date la vuelta lentamente y sin tonterías.- Dijo él secamente.
El sujeto levantó las manos asustado y se giró lentamente sin levantarse (La silla de despacho dónde estaba sentado se podía girar). La apariencia del sujeto era un tanto pintoresca llevaba la misma bata blanca con hombreras que , se trataba de un hombre muy bajito con la cabeza raramente grande casi calva con forma de bombilla y con extremidades cortas, su piel era amarillenta, su enorme cara no inspiraba mucha confianza, sus ojos oscuros estaban rodeados por unas grandes ojeras negras, su nariz era bastante pequeña a proporción, tenía los labios bastante gordos, aunque la barba negra que tenía los tapaban un poco, en medio de su gran frente parecía tener pintada una "N" en intenso color negro, su peinado consistía en una poblada coronilla negra y un pequeño mechón negro en vez de flequillo.
-Tú...- Masculló con ira, invocó su llave-espada y la apuntó al sujeto, sorprendiendo a todos los presente, sobretodo a Snake.- Tú eres el doctor que me sometió a aquél doloroso experimento, ¿Verdad?
-Bale, primero, tengo nombre, soy el Doctor Neo Cortex.- Respondió sudando a mares.- Segundo, yo solo cumplía órdenes.
-¡Éso no es excusa!- La mirada de la joven reflejaba una gran ira, muy inusual en ella. Link poso su mano en el hombro de la chica intentando calmarla.
-Kairi, tranquilízate.- Dijo el hyliano con calma.- Yo también tengo motivos para enfadarme con él, pero no sacaremos nada si acabas con él.
La chica relajó un poco los hombros, no soportaba el recuerdo de aquél experimento pero no podía dejarse llevar por sus emociones. Al momento, su llave-espada se desvaneció tras un breve destello de luz. Cortex no pudo evitar suspirar de alivio, luego observó a Link.
-Tú eres el sujeto T22, el único que salió bien.- Dijo el doctor con un dejo de emoción.
-¿De que demonios hablas?- Soltó Snake mientras que el rubio se sentía desconcertado.
-Él es uno de los numerosos intentos de recrear el cuerpo de un antiguo héroe, todos los demás intentos fallaron.- Explicó el doctor.- Me obligaron a crearlo para obtener no se que poder, aunque no lo aprobé nunca, debo decir que el trabajo que realicé es de lo mejor que he hecho nunca, la verdad.
-¿Disculpa?
-Tomamos los mugrosos huesos de un tipo, yo los reforcé, ya que estaban en muy mal estado, y recreé cada órgano.- Explicaba con orgullo.- Lo que viene ser una "clonación centenaria".
-Yo soy el guerrero de Hyrule, he vivido muchas vidas.- Se defendió Link con firmeza.- ¿Crees realmente que mi presencia aquí es obra tuya? Por favor... El único motivo de que esté con vida es la maldición que se me impuso hace siglos.
-Conozco la historia.- Cortex dibujó una sonrisa en su demacrado rostro, olvidando por un momento de que Snake le seguía apuntando con su Colt.- La maldición de los demonios, impuesta por el Heraldo de la Muerte, ¿Verdad?- Link asintió dudoso, ¿Cómo podía saber sobre la existencia de algo que pasó hace tantos años?
-Un momento, ¿Maldición, qué maldición?- Kairi estaba entre confusa e intrigada.
-Te hablé un poco sobre ella, Kairi.- Dijo Link sin apartar su fría mirada del doctor.- Hace mucho tiempo, salvé éste mundo de la presencia del mismísimo rey de los demonios, el Heraldo de la Muerte. Antes de morir, me lanzó una maldición que consistía en volver a la vida para luchar contra la reencarnación de su odio hacia mí una y otra vez, hasta el fin de los tiempos...
-Ni yo lo hubiese explicado mejor.- Soltó Cortex de repente.- Pero mira a tu alrededor, rubito, no hay nadie con el odio de ése demonio por aquí.- La mirada de Link estaba totalmente perdida.- ¿No has notado nada raro en tu cuerpo últimamente? Por ejemplo, no posees el nivel de lucha ni el poder que tenías antaño, o te recuperas de tus heridas más lentamente de lo normal.
-Podría ser por éso que no le afectaba la pistola médica del Medic.- Murmuró ella para sí mísma, nadie más la oyó.
-Puede ser por la edad.- Dijo Snake secamente, provocando que el doctor se riera a carcajadas (Una risa grabe y profunda de loco). Cabía destacar que el soldado no entendía nada, ni tampoco le interesaba intentar comprender todo aquello.
-No, no. Cuando creé su cuerpo el jefe en persona me ordenó que lo hiciera más débil para que no sea una amenaza para él.
-Bueno, basta de parloteo.- El soldado cortó la conversación de golpe.- No estamos aquí para perder el tiempo, ¿¡Dónde se esconde tu jefe!? Y no me hagas como el chaval aquél de negro, estoy harto de sorpresas.
-Bale, está bien.- Cortex se dio cuenta de que Snake no dejó de apuntarle con su arma.- Está dónde estaba la biblioteca del castillo, casi siempre está allí.
-Por fin...- Dijo finalmente, sin ningún aviso, le arreó un fuerte golpe a la cabeza del doctor con la empuñadura de la pistola, dejándolo fuera de combate al instante.
-¡Snake!- Exclamó Kairi.- ¿Siempre tienes que golpear a todos los que encuentras?
-Mal necesario.
Los tres abandonaron el laboratorio con prisa en pos la biblioteca, sin dudarlo un instante. Link estaba abatido, no se podía creer las palabras de Cortex, pero tampoco podía darle explicación a su existencia en esos momentos. Por suerte para todos, Snake se había estudiado los planos del castillo muy a fondo, así que avanzaba sin vacilación alguna por los pasillos. El estado de alerta ya había acabado, así que los guardias volvieron a ser tan holgazanes como antes, eso facilitó el avance de los tres intrusos.
-Espera, espera.- Link se paró de repente.- Debo hacerlo ahora.
-¿Que dices?- Snake puso una cara de situación bastante importante.
-Tengo que ir a los calabozos, a por los prisioneros.
-¿¡Estás loco!?- Snake cada vez estaba más incrédulo, Kairi tampoco sabía a que venía el comportamiento del hyliano.- Estamos a un paso de saber porqué estáis aquí, y porqué éste ejército está en este mundo.
-Para mí, todo eso puede esperar, debo, no, necesito ayudarles.- Dijo con serenidad y decisión.- La verdad siempre estará allí, los prisioneros no...
-Por el amor de...- Snake suspiró con desdén.- Mira, haz lo que quieras, yo seguiré con mi misión.
-No tengo problema.
-Kairi, ¿Tú que haces?- Preguntó el soldado al ver la mirada perdida de la chica.
-No lo sé...- Dijo aún un poco ida.
-Prefiero que vayas con él.- Dijo Snake con seriedad.- Es un camino complicado así que toda ayuda le será poca.
Kairi asintió con decisión. Así fue, Link y Kairi se separaron de Snake, quien no le importó quedarse solo. Los dos llegaron dónde estaban las escaleras de piedra que descendían hacia la planta baja, con los sótanos cómo único objetivo.
Gant llegó a las puertas de madera de la antigua biblioteca real, dónde se encontró con su amigo . Hubiese sido difícil verlo a causa por la poca luminosidad del sitio, pero la pintoresca apariencia del doctor le delataba.
-¿A ti también te han llamado?- Preguntó el hombre de negro al cyborg.
-Pues si, no se por que razón.
-Vaya, otra vez vosotros.- Dijo una voz demacrada y áspera detrás suyo, sobresaltando a ambos.- ¿Qué demonios hacéis aquí?
Los dos se giraron para ver de quién se trataba. Era un hombre enorme, bastante musculoso, su cabeza estaba calva excepto por una cresta verde, sus ojos negros pequeños casi ni parpadeaban, de la parte inferior de su boca asomaban un par de colmillos afilados, Todo su cuerpo estaba cubierto por una armadura ligera con tonos marrones, blancos y verdes en muy mal estado, desde su espalda, asomaba ser un enorme escudo morado, aunque casi parecía un caparazón, de su cinturón negro colgaba una gran espada plateada guardada en una vaina de mismo color. Cabía notar que, en cuanto ése sujeto apareció, un olor horrible empezó a embriagarles a ambos.
-Tú...- Gant no podía creerlo.
-Claw, ¿Que haces aquí?- se mantenía cuerdo.
-El jefe me ha llamado.- Respondió con voz ronca mientras que su mano estaba posada sobre la empuñadura de su espada.- Igual que vosotros ¿No?
-¿Ahora trabajas con nosotros?- El cyborg parecía algo confuso.- Quiero decir, ¿Para el jefe?
-Hace tiempo que lo hacemos.- Dijo otra voz de repente.- ¿Quién crees que capturó a ésa joven pelirroja?
De detrás de Claw, salió otro sujeto, se trataba de un hombre de estatura normal, cosa que contrastaba con la apariencia de su compañero. Su rostro parecía joven, enmarcado por su larga y lacia cabellera azul desentonando con sus ojos rojos fríos, intensos como rubíes, la expresión de su cara era relajada, llevaba puesta una coraza azul, cubriendo hombros y algo de su abdomen sobre una túnica blanca, además de una capa también blanca segmentada en dos partes, sus brazos estaban cubiertos de protecciones metálicas celestes, también llevaba unos pantalones azules y unos zapatos blancos. Gant estaba un más atónito que antes, al parecer les conocía a ambos, pero en especial al último, al que guardaba una gran ira hacia él.
-Arktos... ¡Maldito!- Gritó con furia mientras que se abalanzaba hacia el sujeto con su puño robótico en alto, aunque Claw le interceptó agarrándole el brazo e inmovilizándole por completo.
-Veo que no ha olvidado lo que le hiciste.- murmuró dirigiéndose a su compañero, mantener a Gant quieto no era una tarea difícil para él.
-Venga Gant, tienes que pasar página.- Dijo falsamente comprensivo con una sonrisa sarcástica.- Además, ya tienes un brazo nuevo.
-¡Tú me lo cortaste, bastardo!- Cada vez estaba más enfurecido.
-Vamos, cálmate.- Dijo preocupado.- No sacarás nada al enfrentarte a él.
-Lo dudo.- Respondió el hombre de negro, intentando escapar de Claw.
-Tienes que hacerle caso a tu amigo.- Soltó Arktos mientras se cruzaba de brazos.- No querrás enfurecer al jefe, ¿Verdad?
Ésas palabras afectaron a Gant, la imagen del el jefe enfurecido con él substituyó el pensamiento que tenía descuartizando a Arktos sin piedad. Al fin, paró de forcejear y respiró hondo, cuando Claw lo notó, le dejó libre, para que fuera a ver que tal se encontraba su amigo. Al ver que Gant se encontraba en un estado de sumisión, todos se aliviaron, aunque Arktos no se inmutó ni un ápice.
-Venga, entremos.- La robótica voz de estaba algo temblorosa.
Todos accedieron, el cyborg entró el primero, seguido por Claw. Arktos hubiera entrado, pero notó que algo se lo impedía, se volteó y vio a Gant agarrando la parte izquierda de su capa blanca.
-No creas que ésto acaba aquí.- Dijo él con un tono amenazador, señalándolo con el dedo. Sus ojos marrones estaban enrojecidos por la ira reprimida.- Lamentarás haberme dejado con vida ése día.
-¡Suelta!- Exclamó Arktos sacudiendo su capa para que la liberase. Cuando quedó libre, siguió su marcha, pero se volteó un momento para dirigirse a Gant.- ¿No te cansas de hacer el payaso? Da gracias de que te perdonase la vida.- Volvió a mirar al frente.- Por cierto, ésa máscara de hierro te sienta ridícula.- Al decir éso, entró a la biblioteca.
Gant notó cómo su sangre le empezaba a quemar por dentro, su ira era tal que su único verdadero brazo empezó a temblar mientras apretaba el puño más y más, luego miró su mano robótica.
-Me pregunto si con ésto podría arrancarle el corazón.- Murmuró para sí mismo, luego su tono de voz cambió a uno más positivo.- Será cuestión de probarlo.
Y con ésa nueva idea rondándole por la cabeza, Gant entró a la biblioteca un poco más positivo que antes. Mientras tanto, Snake avanzaban sin parar con el único objetivo de llegar a la biblioteca real...
