Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
¿Perdonar a quien te lastimó? O ¿Vivir en negación y decir que no necesitas a esa persona?
Hace años, una pareja se jactaba de incluso parecer perfecta a su peculiar manera de ser. Una era tranquila como el mar y la otra simplemente un fuego inextinguible.
Sonoda Umi siempre ha sido de corazón amable y noble, cuando le entrego su corazón a Nishikino Maki, supo desde el primer día que ella no la lastimaría.
Eran felices, vivían tranquilas en su apartamento compartido hasta que una de ellas resulto ser la oveja negra de la relación.
Ustedes jóvenes lectores, de seguro estarán confundidos con este extraño inicio de historia. Debería empezar por el principio si quiero que ustedes entiendan esta trágica historia.
-Hace tres años-
Eran tiempo diferentes en donde habitaba nuestra protagonista Sonoda Umi. En aquel entonces aun compartía departamento con su pareja en sus años universitarios.
Ella era una chica un tanto… No es por caer en los estereotipos, pero en definitiva caía en la categoría de "Tsundere". Un día te decía que te quería amorosamente y en cuanto se da cuenta de lo "vergonzoso" que es la situación, se molesta y te abofetea. Unos dirían que es molesta ese tipo de actitud y que incluso terminarían sin dudar con esa persona toxica… En caso de Umi es todo lo contrario, le gustaba a sobremanera esa actitud cambiante de su pelirroja novia. Que le diera leves golpes o que la celara cuando Honoka, la mejor amiga de la Sonoda venía a verla.
Le gustaba todo de ella, su cabello rojo carmín; esos ojos amatistas rasgados que brillaban intensamente cuando le daba su comida favorita o veía algo que de verdad le gustaba; su delicada piel blanca, ni piel blanca de sumo cuidado, mi un milímetro de piel debía ser expuesto al sol si no quería que esta se quemara cual pan tostado; ese habito de enrollar un mechón en su dedo índice, que indicaba que estaba avergonzada, la hacía sonreír divertida cada vez que su novia hacia esa acción.
Se habían conocido en la preparatoria, cursaron el mismo año escolar y se graduaron al mismo tiempo debidamente. Su pequeña aventura romántica había comenzado con un simple "hola, ¿Cómo estás?" en el salón de música y evoluciono a un "quiero verte todos los días". Quien las viera, simplemente caía encantado de la fantástica e interesante pareja que formaban estas dos. Un dúo de sinfonía armónica.
Aquella relación fue madurando hasta el punto de que después de su graduación decidieron vivir juntas en cuanto comenzaran la universidad.
Mientras Umi era una desquiciada por el orden, Maki no le interesaba mucho. Sabía que tenía que acomodar sus cosas en su lugar, pero llegaba a un punto de que no le daba importancia y dejaba un tremendo marranero en el departamento. ¿Si esto era un problema para nuestras protagonistas? Temo que no del todo, claro que al principio vivir con alguien resulta difícil, pero después de conversaciones profundas y severas (por parte de la Sonoda) llegaron a un acuerdo de que debían mantener la paz del apartamento.
No había problema que estas dos jovencitas no lograran solucionar. Sin duda una pareja que lograba ir más allá de un deseo carnal: era complicidad lo que sus sonrisas delataban y caricias de afecto con ternura perfecta.
Uno diría que ese tipo de parejas nunca se separarían, ¿verdad?
- Maki -llamo la peliazul a la joven tsundere que iba de salida del departamento- ¿A dónde vas? – inquirió dudosa del porque su pareja iba tan bien arreglada.
-Iré a una junta de la universidad -dijo con cierta indiferencia la joven Nishikino- no es nada del otro mundo.
- ¿Y tienes que ir de esa manera? -cuestiono al ladear la cabeza.
Hacía tiempo que Maki salía a esa hora de la casa y no volvía hasta la noche. Siempre el mismo día… Le parecía normal al principio, pero que ese comportamiento se repitiera tan seguido le pareció tan extraño como que Honoka hiciera dieta.
- Así son las reglas -he ahí ese todo indiferente que en esos momentos le sacaba de quicio porque le decía "no es tu problema"- volveré temprano esta vez, ¿sí? -dijo en un intento de que su acompañante dejara de cuestionarla tanto.
- No puedo impedirte ir de todas maneras -dijo entre un suspiro decepcionado- solo puedo darte esto para el camino -aprovechando que no se encontraba tan alejada de la pelirroja, logro alcanzarla para depositar en su frente un beso en su frente que duro menos de un segundo- te deseo un buen viaje, Maki.
Puede que ya haya pasado mucho tiempo desde que comenzaron a salir, pero aun la pelirroja llegaba a sonrojarse con el más breve contacto sorpresivo de su pareja.
- N-No tienes que decirlo -apenada se dio la media vuelta- v-volveré pronto- y se fue lo más rápido que pudo del apartamento.
-Siempre es lo mismo contigo Maki -Umi la miro irse con una media sonrisa- incluso olvidar nuestro aniversario -negó suavemente con la cabeza- aunque a decir verdad no me sorprende. Solo me queda preparar todo para esta noche -se encogió de los hombros y camino hacia la cocina donde terminaría de preparar todo para su festejo especial.
-Horas más tarde-
El tiempo paso rápido y sin perdonar a nadie. Era más tarde de la hora habitual a la que Maki solía llegar, la comida que con fervor y devoción había preparado ya se estaba enfriando y le preocupaba que su novia estuviera en algún aprieto.
Umi simplemente no dejaría que algo le pasara, así que tomo su bolso y salió corriendo hacia la facultad de medicina donde sabía que estaría su novia. Para su buena fortuna la facultad no quedaba tan lejos y solo tendría que tomar un tren para estar allá.
- ¿Seguirá en la biblioteca? -camino impaciente hacia ese recinto de conocimiento.
Normalmente Maki tardaba en llegar al apartamento cuando tenía algún pendiente, pero jamás tan tarde, jamás había nacido en Umi la necesidad desesperada de irla a buscar. Era como si una fuerza mayor le rogara ir tras ella y como buena acatadora que es, simplemente le hizo casi sin rezongar ni un poco.
Entro sin problemas, pese a que ya iban a cerrar la biblioteca. Para su fortuna, la bibliotecaria la conocía bien y la dejaba entrar a su placer siempre y cuando no hiciera ruido.
- Veamos -subió un par de escaleras hacia llegar a lo que era una pequeña sala de reuniones- ¿Por qué…? ¿Por qué de repente me siento tan ansiosa?
Se detuvo un momento para reposar, tomo aire en un intento de calmar esa extraña y misteriosa sensación. Tenía un nudo en la boca del estómago, un extraño presentimiento de que algo estaba mal no la permitía avanzar en su misión de buscar a su pareja. Ese impulso que la obligo a llegar hasta la biblioteca ahora se había arrepentido y le rogaba que se fuera lo más rápido de ahí.
Pero no, ella no se iría. Pasaría ese día especial con su novia sin importar si la tenía que sacar arrastrando de su reunión.
- Vamos, solo unos pasos más -se obligó a si misma a avanzar fuera de aquellos fuertes impulsos de sacarla de aquí- Maki -hablo cuando toco el pomo de la puerta- he venido para llevarte a casa -era un tono alegre el que demostraba su voz.
Efímero fue aquel momento en el que esa felicidad: sus ojos vieron la terrible verdad. La evidencia clara e improbable, su adorada novia la estaba engañando.
Esa mujer a la que le juro amor eterno se estaba besando a una jovencita de cabellos negros.
Mirarlas era desagarrado, con cada rose de sus labios, el fiel corazón de la peliazul se iba desgarrando. Observar cómo Maki desde su asiento le dedicaba tanta atención a la joven en cada caricia de sus labios la hacía tener ganas de vomitar, de abofetearla y te incluso llorar. Era una mezcla fatídica de sentimientos donde ella, con su noble corazón, siempre saldría perjudicada.
El par no se había inmutado de la presencia de Umi hasta que Maki interrumpió su contacto y se dignó a ver a la recién llegada. Su mirada se había llenado de horror puro, pánico y ansiedad. Velozmente aparto a la pelinegra y se levantó de inmediato de su asiento para alcanzar a la peliazul que yacía sin responder en el marco de la puerta. La habían atrapado en el acto, no era para menos ese gesto desesperado.
- Umi -llamo la pelirroja agitada- mi vida, ¿Qué haces aquí? No te esperaba.
La aludida miro a la Nishikino en una mirada neutra y luego a su acompañante- Veo que no me esperabas.
-Te juro que no es lo que parece -aquella excusa van al y clásica le causo saco una risa burlona a la Sonoda- Es enserio, estábamos… -observo a su alrededor y rio nerviosa- ¡estábamos estudiando, eso es todo!
- De verdad nunca pensé que harías esto -apretó el puño con fuerza. Aquella voz suave y delicada que en antaño usaba con ella había cambiado a una brusca y tosca voz.
Oh, claro que quería molerla a golpes, a Maki y a su "amiguita" e incluso llorar sin más. Pero no lo haría, no porque no pudiera, sino porque ellas no merecían el esfuerzo y ni valían la pena.
- Enserio te juro que -antes de siguiera terminar, la Nishikino fue interrumpida por la peliazul.
- No quiero saber nada mas de ti -se dio la media vuelta sin darle oportunidad de replicar- me iré del departamento, a fin de cuentas, es tuyo. Mandare por mis cosas mañana -decidida a no mostrar debilidad, comenzó su andar hacia la salida.
Solo pasaron unos breves minutos para que Maki se diera cuenta de lo que estaba perdiendo. Su yo interno le rogaba que hiciera algo, que no la dejara ir y que arreglaran sus problemas. Y eso fue lo que hizo, fue detrás de ella cuando sus piernas por fin le respondieron.
- ¡Espera, Umi! -Maki intento alcanzarla, incluso logro tomar su mano- ¡Por favor, dejame explicarte…!
Su hablar fue detenido por una fuerte bofetada. Se quedo estupefacta cuando sintió un gran y fuerte ardor en la mejilla. La mano que había sido utilizada para detener a la peliazul termino en su rojiza mejilla.
- Eres una persona despreciable -fueron las últimas palabras que escucho decir de la Sonoda antes de que esta saliera huyen.
Maki únicamente se quedó ahí, pasmada sin entender lo que había sucedido. No, claro que lo entendía, era una chica lista, todo eso se lo merecía. Pero lo que le pareció sorprendente es que la peliazul la golpeara, nunca lo había hecho y menos con esa cara de deprecio. Si, en definitiva, lo había arruinado a lo grande.
Había roto una preciosa flor e incluso se dio el lujo de pisotearla hasta que sangrara con sus asquerosas acciones.
Por su parte, Umi se fue a la casa de Honoka donde entre un llanto que ansiaba salir de ella con fuerza y voz cortada, le conto lo que había sucedido. La joven Kousaka de inmediato la dejo estar en su casa e incluso ella iría por las cosas de su mejor amiga al departamento de su ahora ex -novia. Nuestra arquera paso la noche sollozando, diciendo que era la persona más desafortunada y la más idiota por haber amado con tanta fuerza y ser apuñalada de esa manera.
Esa noche, donde su corazón se rompió, fue cuando se prometió que jamás seria lastimada de esa manera.
Ella nunca sintió ira, solo cuando empezó a amar y a sentir celos fue cuando presenció la ira.
-Actualidad-
¿Cuándo habría pasado de su rompimiento? ¿Dos o tres años? El tiempo le pasaba de manera lenta, quería acabar con su sufrimiento, el no tenerla le dolía.
Pero, la vida da muchas vueltas, cuando menos lo esperamos ya nos atropella con viejas y nuevas oportunidades.
- ¡Umi-chan! -grito Kousaka Honoka al momento de ver a la aludida- ¡Emergencia, emergencia! -sonaba desesperada e incluso asustada.
Justo ese día, donde la pelinaranja había irrumpido en su habitación, se encontraba escribiendo lo que ella consideraría que sería su siguiente gran éxito.
Se había vuelto una ermitaña en su mundo. Ni citas, ni nada relacionado con el romance fuera de sus preciados escritos que la mantenían cuerda. Su nueva vida era ese departamento que hace poco había conseguido y su paz al escribir.
- ¿Que pasa Honoka? -pregunto la aludida con cierta somnolencia.
Había estado escribiendo toda la noche y por ende no había dormido mucho. Había una extraña sensación en el aire desde la noche pasada, simplemente tenía ansiedad y como no conciliaba el sueño mejor aprovecho para leer un poco.
- ¡Es Maki-chan! ¡Está en el hospital! -se apresuró a decir.
- ¿Maki? Mira que… -dejo de escribir en el teclado de su laptop y miro a la pelinaranja mecánicamente- ¿Qué acabas de decir?
- ¡Que Maki-chan está en el hospital, vamos! -dijo velozmente y nerviosa- ¡vamos!
Una persona normal no iría porque simplemente no era su problema. Pero hablamos de Umi corazón de pollo Sonoda. Ella simplemente se levantó de su escritorio y en pijama siguió a Honoka hasta el auto donde irían al hospital.
Umi abrió los ojos como platos, y sin preguntar la razón, se levantó rápidamente de la cama y en pijama le rogó a Honoka que la llevara a donde estaba su ex novia.
En cuanto llegaron al hospital le pidieron a la recepcionista información sobre Maki y para fortuna de Umi, su buena memoria nunca le fallaba. Se sabía todos los datos del servicio de salud de su ex -novia y la recepcionista entendió que ella era su único familiar. Cosa que en parte no era mentira, los padres de la pelirroja nunca estaban en la ciudad y no tenía ninguna relación con ninguno de sus familiares.
Dieron con el medico que atendió a la Nishikino. Les explico la razón por la que ella estaba hospitalizada: tal parecía que manejaba en estado de ebriedad y choco en la carretera. Cuando se reportó el incidente por parte de un señor que manejaba por ahí, los paramédicos llegaron lo más rápido posible para atenderla y transportarla, llego al hospital para atenderla de emergencia; tras unas intervenciones se determinó el diagnostico cuando la estabilizaron.
POV Umi
- ¿Enserio quedo parapléjica? * -solté mi pregunta al aire- maldición, ¿a quién se le ocurre manejar borracha? -aprete el arco de mi nariz y bufé un par de veces- maldición.
-Umi-chan…
- ¿Qué no puede ser una persona normal y no manejar en ese estado? ¡Es más! ¿desde cuándo sabe manejar? -gruñí un poco antes de patear el piso.
- Umi-chan…
- ¿Por qué a mí? -mire con recelo a mi mejor amiga- me separe de ella hace tres años y desde entonces perdimos comunicación. ¿Por qué no está una de sus amantes en turno aquí con ella? ¿Por qué tuviste que venir hacia mí?
- Porque sé que tu no la dejarías sola en esto -hablo firme la pelinaranja- incluso si preguntas porque yo estoy aquí. Es porque me llamaron después de llamarte a ti.
- ¿Por qué me llamarían a mí? -pregunte dudosa- ¿Qué tengo que ver en todo esto?
- Porque ella nunca quito tu número de su celular. Estaba en los contactos de emergencia junto conmigo y sus padres -acompaño sus palabras con un pesado suspiro- Mira, si yo no estoy feliz de estar aquí, tu mucho menos, ¿o me equivoco? -asentí ante su pregunta- pero no pude dejarla sola y algo me decía que tu ibas a venir si te lo decía.
- ¿Es mi problema que cambiara de número telefónico? -solté un fuerte gruñido- ¿Y ahora qué quieres que haga? ¿Qué vaya y toque a su habitación? ¿Qué le diga que todo va a estar bien? ¡Por Dios, Honoka! ¡Ella me engaño estúpidamente hace años! -mascullé y negué ferozmente con la cabeza.
- Quiero que hagas lo que quieras -dio unos pasos hacia adelante, dejándome atrás en el proceso- si quieres irte de aquí, entonces hazlo.
Me quede observando como caminaba un par de segundos antes de animarme a caminar para alcanzar.
- ¿Y quién se quedará con ella? -camine a su par y la mire dudosa- te puedo asegurar que sus padres están en otro viaje de negocios y no vendrán hasta fin de año con suerte.
- Estas muy al pendiente de su situación aun cuando terminaron -no lo dijo con burla, si no con toques de obviedad y diciendo internamente "¿Qué tanto haces en tus ratos libres?".
- Sale en las noticias, sus padres son doctores reconocidos, a fin de cuentas -me encogí los hombros. No era mentira nada de lo que decía, todo eso salía en el noticiero matutino- pero no me cambies el tema, ¿Quién se quedara con ella si no estoy yo?
- Supongo que yo -hablo sin darle mucha importancia al asunto- sigue sin ser de mi santa devoción después de lo que te hizo, pero alguien tiene que hacerse cargo de ella.
- ¿Puedes lidiar con ella? Recuerdo que antes peleaban mucho.
- ¿Qué otra cosa puedo hacer? tu misma lo dijiste, ella está sola ahora -detuvo su andar y me miro sonriendo a medias- te traje aquí como una prueba de tu voluntad.
- ¿A qué te refieres? -alce la ceja confundida- eso no fue lo que dijiste hace rato.
- Es porque uno complementa al otro -se encogió de los hombros- si quieres cuidarla, entonces eso significa que en tu corazón ella sigue vigente; de no ser así, eso significa que la has olvidado. Aunque a decir verdad lo dudo, me seguiste hasta su habitación sin, pero alguno.
- ¿Cómo? -miré a mi alrededor y vi un pequeño letrero que decía "Nishikino Maki"- ¿Por qué…?
-Porque estoy cansada de que cada noche desde que terminaron suspires su nombre como si no hubiera un mañana -su sonrisa se amplió un poco y se recargo graciosamente en la pared detrás de ella.
- ¿E-enserio hago eso?
- Todo el tiempo. Aunque ya no viva contigo puedo asegurarte que aún lo haces -se encogió los hombros con esa sonrisa burlona- tomalo como un "cerrar círculos". Te quema la conciencia saber porque te engaño y quieres dejar esos pensamientos negativos atrás, ¿o no?
- ¿Cuándo te volviste tan manipuladora? -alce la ceja sorprendida de las nuevas habilidades de Honoka- no te conocía esa faceta.
- Tengo una nueva compañera en el trabajo que me enseño bien -soltó una risita traviesa- ¿me contestaras sí o no a lo que te pregunte?
- Pues… -mire la puerta y suspire- nunca pensé que nuestro encuentro seria así si soy sincera. Una parte de mi quiere irse, aunque la otra suplica que me quede para ayudarla.
- Es que tienes un enorme corazón Umi -dejo de recargarse en la pared para pasar a palmear mi espalda- anda, ve. Lo peor que pueda pasar es que te aviente algo, ¿o no?
- Siento que esto es una mala idea -tome el pomo de la puerta y suspire- pero aun así sigo haciendo estas estúpidas cosas.
Dioses, ¿Qué tan loca puedo estar para seguir ahí? Me estaba dejando ir, pero hay va la idiota de Umi a seguir ese sentimiento de culpa. A fin de cuentas, me terminare quedando o iré a buscarla en algún momento.
No había mucho que pensar, simplemente tenía ese mal habito de ir hacia las personas que tenían un mal día o que necesitaban mi ayuda. Y eso incluye a mi ex -pareja que me engaño… Lo sé, ni yo entiendo esa lógica que rige mi andar.
Solté un pesado suspiro antes de girar el pomo de la puerta.
- Aquí vamos -abrí la puerta y observé el interior detenidamente.
No era una mala habitación de hospital, incluso parecía la de un hotel. Paredes blancas impecables al igual que el piso, los muebles no eran nada comparados a los de mi departamento, me atrevería a decir que incluso estos eran de una calidad mil veces mejor.
En esa impecable y bella habitación, donde la palabra "inmaculada" era su título principal, una figura resaltaba en todo ese lugar. Era el de una mujer de rojiza cabellera que descansaba en su cama, mirando fijamente a través de la ventana.
Al mirarla, note que no había cambiado absolutamente nada en estos tres años. Su cabello mantenía el mismo corte que en aquel entonces e incluso esos ojos amatistas que miraba de reojo daban la impresión de ser serios y gélidos como en antaño. Torpemente sonreí, aunque las condiciones de nuestro encuentro no fueran las mejores e incluso ella estuviera hospitalizada, ese sentimiento de nostalgia surgió en mí.
De nuevo me sentía como hace tres años, no, incluso antes de eso. Esas pequeñas mariposas volvieron a revolotear por mi estomago dando esa sutil sensación de nerviosismo y de felicidad al mismo. Por un momento, olvide el motivo de mi visita e incluso la razón por la que nos habíamos separado.
A mi memoria venían aquellos recuerdos felices que alguna vez compartimos las dos juntas. Nuestra graduación, cuando comenzamos a salir, el día que vivimos juntas, la primera cita formal que tuvimos: cada uno era un recuerdo preciado que jamás olvidare.
- ¿Qué haces ahí, Umi? -La nada sutil voz de la pelirroja me saco de mis cavilaciones.
Supongo que me quede aturdida por tantos recuerdos que vinieron a mi mente. En otros días me hubiera avergonzado, pero justo ahora, eso salía sobrando.
- Me perdí, lo lamento -únicamente di unos pasos hacia adelante para cerrar la puerta detrás de mí. No me acerque a ella hasta ver una señal de que así lo quería- ¿Cómo te encuentras?
-Dejate de formalidades, Umi -dijo de manera brusca. Su mirada no se apartó ni por un segundo de la ventana, no quería verme- sé que te contaron de mi condición, ¿vienes por lastima?
Solté un suspiro pesado y negué con la cabeza- de conocerme, sabrías que no vendría por eso aquí -me mantuve en mi lugar, mirándola expectante- lamento lo que sucedió, debe ser duro para ti.
Rio sin ganas- ¿duro? Solo no puedo caminar y no tengo a nadie a mi lado.
- Estaré a tu lado en estos momentos, no te dejare sola Maki -dije firme, aunque era seguro que no debería de estar ahí.
- ¿Por qué hacerlo? -volvió a reír sin ánimo- te hice daño y nunca poder volver el tiempo atrás para no hacerlo -aun desde la distancia en la que nos encontrábamos logre ver como su puño era apretado con fuerza- será mejor que te vayas si no quieres que te lastime de nuevo.
- Creo que ya soy algo mayorcita para decidir qué hacer y que no hacer -comente sinceramente- Ciertamente es correcto que no debería de estar aquí e incluso debería dejar que otra persona se encargue de ti -me atreví a dar unos pasos hacia adelante- pero simplemente no puedo dejarte sola, Maki.
- ¿Por qué? -soltó unas pregunta apresurada y tensa- ¿Por qué hacer esto por una persona como yo? Umi, no necesito que estés aquí por lastima, estaré bien sola.
- Te lo he dicho, hare lo que me venga en gana esta vez- me encogí de los hombros y comencé mi plan de acercarme a su cama con lentitud- por ahora, no tienes derecho a decidir sobre mis acciones.
- No logro entender… -En cuestión de segundos, esa voz tosca se transformaba en una entrecortada, una que con un último estimulo comenzaría a llorar- merezco lo que me está pasando. Por el daño que te hice a ti, por lo que hice sufrir a mis padres, todo me lo merezco. Deberías alejarte de mí…
Una diminuta sonrisa salió de mis labios y al estar cerca de su cama no pude más que inclinarme mientras hacia mi cabello hacia atrás.
- Mira que eres obstinada, ¿Por qué aguantarse las lágrimas hasta ahora? -esa sonrisa leve quería tranquilizarla y que sacara todos esos sentimientos que se había estado guardando- lo acabo de decir, te cuidare el tiempo que haga falta ¿entendido? No habrá poder humano que me obligue a romper mi promesa.
- E-Eso es… -Como predije, un poco de estímulo y la Nishikino ya había comenzado a lagrimear- E-eres injusta, Umi -sin más comenzó a llorar.
Aquel llanto era tan fuerte e intenso que solo me daba a entender que se había guardado mucho, gimoteaba mientras se cubría la cara con sus manos. Era un llanto desesperado y de impotencia.
La observé y mordí mi labio, en definitiva, cosas raras pasan cuando veo a Maki. La tome entre mis brazos y recargue su cabeza en mi hombro, escuchando cada uno de sus sollozos y quejas: todo ese sufrimiento comenzó a brotar en un instante.
Me limite a acariciar su espalda, intentando darle algo de tranquilidad.
Un ex de verdad ni siquiera hubiera venido o la abrazaría salvo que aun tuviera algún plan para vengarse de su ex -pareja. En mi caso… Ya lo dije, simplemente no puedo dejarla sola.
- "Estaré a tu lado, lo prometo" -fueron las palabras que con recelo me dije mientras la pelirroja lloraba en mi hombro.
-Tiempo después-
Lo que duro Maki hospitalizada fueron los días que a diario iba a verla. Cuando no la revisaban las enfermeras o doctores yo estaba haciéndole compañía. A veces simplemente tomaba un libro y me quedaba sentada en el sofá leyendo un libro mientras ella dormía y otras veces veíamos cualquier programa extraño en la televisión.
Los silencios eran comunes, más por parte de la pelirroja daba la impresión de que no quería ser molestada por mí, pero no podía quedarme callada cuando la señorita no quería comer o trataba de la patada a las enfermeras por su mal humor. En esos casos no tenia de otra más que levantarme y reprimirla, ganándome un bufido o gruñido de su parte por ser tan impertinente según ella.
Inicio de retrospectiva
- Debes de ser más amable, ellas no tienen la culpa de que tu humor sea semejante al de un demonio rojo -le dije entre un suspiro cansado. Ya era de noche y la hora de visita ya se estaba acabando- ¿Cómo vas a ser una buena doctora si sigues tratando mal a tus futuras compañeras de trabajo?
- ¿Y quién dijo que seguiré con esta carrera? ¿Quién va a querer a una doctora invalida? -comento fastidiada hasta la medula- no sirvo para nada.
- Y de nuevo esos comentarios. Ya te dije que cuando el doctor nos de la indicación, comenzaremos con tu terapia, dijo que no teníamos que esperar mucho, a decir verdad -negué con la cabeza y agarre mi confiable libro.
- No me interesa, tú no tienes que tomar esas cosas por mi -enfoco su mirada a la ventana. Aquella actitud agresiva paso a ser una pasiva.
- No vamos a tener esa discusión de nuevo, Maki -me acerqué a ella y le di un pequeño golpe en la frente- y deja de ver a la ventana, pronto te iras de aquí y no tendrás que quedarte en habitaciones de hospital por tanto tiempo.
Chasqueo la lengua escéptica- como tu digas.
- Procura descansar, princesa escarlata -que le dijera ese apodo que tanto le molesta y avergüenza hizo que me mirara con unas tiernas mejillas sonrojadas- ni se te ocurra reclamarme, te ganaste ese apodo a pulso.
- N-ni que tú no tuvieras uno, arquera del infierno -comento aquel antiguo sobrenombre con un poco de vergüenza.
Pestañé un poco y al instante solté una gran carcajada. Hace mucho que no me llamaban así e incluso los que lo hacían era mis rivales en las competencias con arco. Supongo que de cierta manera era parecida a un demonio para ellos.
- ¿Tú también? -riendo me atreví a hablar con cierta burla- que yo recuerde, nunca me lo habías dicho.
- P-pues te lo mereces -volvió a desvías la mirada hacia la ventana- no tengo otro apodo para ti.
- ¿Ah no? -alce la ceja burlona y me interpuse entre la ventana y ella- ¿Qué para ti no era un caballero de brillante armadura? -me incliné un poco para estar al alcance de sus ojos- oh eso le decías a esa amiga rubia que tenías en la preparatoria, ¿verdad?
Se quedo estupefacta por unos momentos antes de mirar hacia la puerta- N-No recuerdo eso…
- Yo lo recuerdo a la perfección -con otra risita tome su mano e instintivamente ella me miro- recuerdo bien que cuando te daba un beso aquí, tus compañeras gritaban -bese le dorso de su mano y ella en respuesta se sonrojo esporádicamente- ¿ves? Entonces ellas gritaban que tú eras la princesa y yo el caballero que te defendería.
- P-para nada…
- Puedes negarlo, pero nunca olvidaría ese tiempo contigo -me incorpore y deposite su mano con cuidado en la cama- debo rime antes de que el guardia vuelva a sacarme a patadas, de nuevo -suspire resignada. De verdad no quería que eso pasara de nuevo- me despediré de las enfermeras y me retirare, descansa -cuando di la media vuelta, a punto de irme, algo interrumpió mi andar- ¿Qué sucede, Maki? -le dije con una sonrisa al ver como su mano tomaba mi blusa.
- ¿E-Eh? -de inmediato la soltó, como si se acabara de dar cuenta de lo que estaba haciendo- L-Lo siento, fue inconsciente.
- Oh, entiendo -solté una diminuta risita divertida y encogí mis ojos cuando mi mano se posó su cabeza- volveré mañana como todos los días, no te preocupes -cerré los ojos y le sonreí de forma sincera.
- N-No es que eso me preocupe -aun sin verla sé que estaba frunciendo el ceño.
- De nuevo no eres sincera -le di una última sacudida a su cabeza antes de abrir los ojos y toparme con los suyos que estaban a segundos de reclamarme- vendré mañana y te traeré un libro, te hace falta leer en vez de estar todo el día con la televisión -aleje mi mano y camine poco a poco hacia la salida.
- U… Umi -fue su voz la que me hizo detenerme a milímetros de abrir la puerta. Me gire a verla y sorpresivamente, ella me sonrió levemente- g-gracias por venir hoy, te estaré esperando mañana, ¿sí?
- "Linda" -fue lo que pensó mi mente antes de atreverse a contestar correctamente- S-Si -torpemente me sonrojé- no vemos mañana -sacudí mi mano en signo de despedida y me fui de la habitación un tanto agitada.
Fin de la retrospectiva
Mas de una vez me fui de esa habitación agitada de esa habitación. Las ocasiones en las que teníamos ese tipo de momentos se intensificaban según los días que iban pasando. Debo admitir que no me desagradaba por completo, peco de que los disfrute. Era algo tan natural, como si todo aquel sufrimiento pasado ya no existiera cuando al final del día la hacía sonreír.
Honoka iba de vez en cuando al hospital y Maki parecía querer matarla con la mirada (aunque debo decir que la pelinaranja no se queda para nada atrás). Esas dos simplemente no querían llevarse bien. No entiendo como Honoka quería cuidar a Maki si parecen perro y gato cuando están juntas.
El tiempo paso, no fue mucha la espera cuando Maki fue dada de alta del hospital, más que a regañadientes que por gusto, ella acepto tener que vivir conmigo. Claro que se quejaba a cada rato que no era necesario, había pasado de una actitud pasiva a una completamente agresiva.
Una buena fortuna a mi favor es que el complejo de apartamentos donde vivía tenía un elevador y una rampa en la entrada para los que usaban sillas de ruedas. Lo primero ahora que Maki viva conmigo, era enseñarle el lugar.
- Bienvenida a tu nuevo hogar -dije con cierto orgullo cuando arribamos el apartamento- no es algo grande, pero es funcional, ¿verdad?
No había sonrisa más orgullosa que la mía. Había acondicionado mi apartamento para que Maki pudiera estar lo mejor posible y su comodidad fuera buena.
Una de las primeras cosas que me cerciore cuando supe que Maki viviría conmigo, es el espacio, moví varios muebles para que ella pudiera deambular con la silla de ruedas tan bien como pudiera. E incluso coloque unos barandales por si llega a ser necesario, Maki pudiera sostenerse de ahí.
- Esta bien -comento algo desganada la pelirroja- ¿Dónde está mi habitación?
- Compartiremos habitación, espero que no te moleste -dije tranquila y la guie con la silla de ruedas hasta lo que sería donde habitaríamos- como aun no tengo otro cojín, yo dormiré en el sofá y tú en la cama, ¿entendido?
- No me parece justo…
- No te dejaría dormir en el sofá -hable con calma en el momento que entramos a la habitación- al fondo está mi escritorio, es donde estaré la mayor parte de las veces.
- Debes de estar atareada -observo todo el lugar de forma curiosa.
- Es bueno tener algún hobby de vez en cuando -me encogí de los hombros y la coloque en medio de la habitación- moví unos muebles para que fuera más cómodo para ti moverte con la silla. ¿Necesitas algo? Iré por las maletas que faltan.
- No, gracias -quedo con la mirada fija mientras en su regazo descansaba una pequeña bolsa con un poco de ropa.
- En ese caso volveré enseguida -la deje en medio de la habitación y camine hacia el auto donde esperaban las demás maletas.
-Minutos después-
Camine tranquila por los adentros de mi departamento con un par de maletas. Para mi buena fortuna Maki no tenía tanta ropa como esperaba. Así que iba a dejar las maletas en el piso hasta que un estrepitoso ruido resonó desde la habitación. Solté las maletas con velocidad y corrí hacia el origen del ruido. Sabía que algo no andaba bien y mis ojos lo confirmaron cuando abrí la puerta estrepitosamente.
POV NORMAL
La joven Nishikino se encontraba tirada en el piso, la silla de ruedas le hacía compañía en el piso. La pelirroja se encontraba con una camisa a medio poner.
Umi no lo pensó ni dos veces cuando ya tenía a la futura doctora en sus brazos y la transporto hacia su cama donde la dejo suavemente.
- ¿Te lastimaste? -pregunto verdaderamente preocupada. Lo delataba su voz, sus rasgos faciales, el cómo sus ojos analizaban cada milímetro de la pelirroja.
- No -comento en un tono sarcástico- tampoco es que pueda sentir de todas maneras.
- Serás idiota -en un movimiento rápido Umi levanto las piernas de Maki en el aire para analizalas- No puedo creer que digas tantas tonterías, ¿Cómo crees que no importa tu salud?
Aun con su paraplejia, en definitiva, la pelirrosa se avergonzaba con esas acciones de su ahora compañera de cuarto. La peliazul no se limitó a analizar sus piernas si no que de inmediato paso a sus brazos e incluso a su abdomen donde su sensibilidad era menor, pero sí que sentía esas leves caricias involuntarias por parte de Umi.
- Parece que no te lastimaste -suspiro aliviada y sonrió levemente- me alegra~
- A-a mí también -sutilmente sus mejillas se tornaron coloradas.
- Maki, no hagas cosas imprudentes -negó suavemente con la cabeza- a todo esto, ¿Qué estabas haciendo?
- Yo… -sabía que no le podía mentir a esos ojos marrones inquisitivos- Solo… -trago saliva un tanto nerviosa- solo intentaba cambiarme de ropa…
- Oh ya entiendo, solo cambiarte de -aquella faceta amable había cambiado radicalmente a una alterada dramática- ¿¡Como que cambiarte de ropa!? ¡Aun no puedes hacer eso!
- Solo quería intentarlo… -Musito con dejos de fastidio- supongo que de verdad soy completamente inútil.
- Idiota -la peliazul le dio un sutil golpecito en la frente a la jovencita- dije que "aun" no podías, no que eres una inútil -paso a acariciar su cabeza suavemente- tu terapia empieza mañana y daremos todo de nosotras para que vuelvas a caminar, ¿entendido?
- Por más que lo digas no me lo creo -bufo y negó con la cabeza- mejor me quedare viviendo así, siendo una basura humana.
- La basura no habla, y ni mucho menos es tan tsundere -el comentario de la Sonoda la hizo gruñir de inmediato- ¿Qué eres? ¿Oscar el gruñón? -alzo la ceja y rio suavemente cuando su pregunta fue respondida por una mirada asesina de la pelirroja- me gusta esa actitud~
- Sera mejor que te calles…
- ¿Qué? ¿La princesa se enojó? -soltó entre burlas y risas- puede que este aquí para ayudarte, pero eso no significa que no pueda reírme de ti.
- ¿Así que así son las cosas? -la observo curiosa por esa actitud dominante de repente- entonces has tu función -como pudo se dio la media vuelta para darle por completo la espalda- necesito que me ayudes a cambiarme de ropa.
- ¿Qué? -pestañeo un par de veces e incluso se pellizco para saber si no estaba en una extraña pesadilla.
- Necesito que me ayudes -sin más, se retiró la camisa, dejando únicamente su espalda cubierta por su sostén- comenzá quitando eso.
- ¿E-Enserio quieres que haga eso? – miro estupefacta, sin creerse lo que la joven pelirroja le estaba pidiendo- N-No puedes estar hablando enserio.
- Dijiste que me ayudarías, ¿o no? -la observo por encima del hombro con una mirada fría- ¿Qué no harás eso?
- P-Pues… -trago saliva e intento relajarse- es algo difícil a decir verdad…
Si bien habían vivido hace tiempo juntas, nunca habían tenido… Intimidad. Umi era bastante reservada en ese aspecto y si bien llegaron a tener sus encuentros apasionados, nunca avanzaba más allá de tocarse por encima de la ropa.
- ¿No puedes? -sonrió burlona e hizo su mirada hacia el frente- ¿Qué debo de hacer ahora? Tu prometiste ayudarme y no puedes hacerlo, de verdad que eres una vergüenza para tu familia, rompes tus promesas.
Ay, eso sí es un golpe bajo.
- Eso… -cerro los ojos y se llenó de convicción- Eso jamás -su voz se había vuelto decidida y no fallaría en su misión- no negare mi palabra, hare lo que me pidas -coloco sus manos sobre los hombros de la joven pelirroja. Incluso su sonrojo había desaparecido gracias a su valentía.
- O-Oh, supongo que está bien -se apeno un poco, y continúo mirando hacia enfrente.
Sabía de antemano que si provocaba el honor de la Sonoda esta haría lo que le pidiese, pero si era sincera, no esperaba que su plan funcionara debido al factor "es indecente" de Umi. Aunque, sí que le gustaba la idea de ser consentida y atendida por la peliazul, aunque fuera algo íntimo y vergonzoso.
-Meses después-
POV Umi
No podría cuantificar lo complicado que son las terapias aun incluso viéndolas. Meten a Maki a una máquina para darle estimulación eléctrica y después hace unos ejercicios con unas señoritas. Me permitieron quedarme a verla porque en si soy su único apoyo… Bueno, también porque el padre de la pelirroja lo ordeno, resulta que es dueño del hospital donde le dan la rehabilitación a Maki.
Hablando de sus padres, se preguntarán, ¿Qué pasa con ellos? Vinieron tres semanas después del accidente de Maki y le dijeron que se fuera con ellos. Pensé que ella se iría, digo, tendría un lugar más espacioso para estar y seria cómodo con la cantidad de sirvientas para atenderla; ella simplemente dijo que no, que quería estar conmigo. Lo sé, yo también me sorprendí, pero de cierta manera me hizo sentir feliz que me eligiera sobre sus padres.
Ante su decisión, sus padres optaron por dejarme cierta cantidad de dinero para pagar los gastos de Maki y darle instrucciones al personal del hospital para que atendieran de la mejor manera a su hija y a su "amiga".
Es difícil decir que somos amigas o compañeras a este punto. A veces recuerdo lo que me hizo y quiero salir corriendo tan rápido como sea posible; otras veces quiero estar con ella en estos momentos. No es pena o algo parecido, es mi deseo estar con ella cuando más me necesita, quiero hacerla sonreír y hacerla olvidar de todo el dolor por el que está pasando.
Supongo que es difícil superar a la persona que tanto amaste y por la que sufriste tanto al mismo tiempo ¿es este tipo de historias de amor-odio?
Creo que me desvié un poco, ¿verdad? Querrán saber de nuestra convivencia diaria. Básicamente era casi lo mismo los primeros dos meses; Maki salía de su terapia y llegábamos al departamento donde ella se quedaba en la cama y yo me ponía a escribir.
Todo era una rutina terriblemente tediosa. Solo cambio cuando decidí que no podíamos continuar así, y sin pedirle permiso u autorización, comencé a llevarla al parque o hasta solo caminar por la ciudad mientras platicábamos. Como era de esperarse, se enojó como nunca, no quería que nadie la viera así, pero después de un tiempo… Simplemente lo acepto, sonreía un poco al principio, pero después parecía disfrutar cada una de nuestras escapadas.
Verla reír, sonreír e incluso solo disfrutar del clima me hacía feliz. Instintivamente sonreía torpemente cuando la veía de esa manera.
Admito que pensé que toda esta experiencia iba a ser sumamente incomoda de principio a fin, pero no. Estar con ella era como en antaño, no, era diferente porque así se sentía, no por su condición, sino porque ambas habíamos madurado. Maki tenía sus días de ser una tsundere a lo peor, pero cuando sabía que me estaba lastimando, se disculpaba sinceramente, comenzó a aceptar los cambios que le brindaba la vida con un poco más de tranquilidad (La Maki de antes hubiera aventado todo y se hubiera ido con sus papás) era una mujer diferente, aun con su condición, quería ser independiente y lo era a su particular manera de ser.
Me sentía orgullosa de ella, puede que el camino fuera difícil, pero siembre había una esperanza en sus ojos pese a que renegaba lo contrario.
Por mi parte, no sabría decir bien en que cambie. El trato con Maki era un poco más afectuoso y buscaba con anheló hacerla feliz al mismo tiempo de yo misma serlo. Todo se sentía tan mutuo, tan único. Habíamos llegado a un punto de entendimiento que solo con una mirada sabíamos lo que pensaba la otra, por ejemplo: cuando a Maki le tocaba un terapeuta hombre y este parecía querer insinuársele, ella me miraba y yo asentía e iba para alejarlo y hacer que alguien más se hiciera cargo de la terapia de la pelirroja. Pasaba lo mismo en mi caso, normalmente trasnocho cuando tengo una idea para un nuevo escrito, justo en esos días, la Nishikino le pedía a Honoka llevarla a las terapias (y curiosamente si aceptaba) y cuando llegaba me traía algo de comer o cocinaba, aunque temo que no es su fuerte, a decir verdad.
Todo era tan afable, se sentía un ambiente de esperanza en el aire que incluso por una semana entera logre cumplir con los escritos para el editor que había acortado la fecha límite.
- ¡Enviado! -dije alegre- por fin, Takeda-san me dejara de molestar por… Unos días, pero es mejor que nada -reí tenuemente ante la idea de descansar de mensajes que me atormentaban a diario.
- Felicidades -hablo la voz suave de Maki e inmediatamente la observe al darme la vuelta en mi silla giratoria – toma es para ti -extendió en su mano derecha una taza de té de manzanilla que acepte gratamente.
-Gracias Maki -asentí y le di un sorbo- delicioso como siempre, aunque es lo único que te sale -reí en burla de la broma y ella saco la lengua en desaprobación.
- Pero mira cómo me rio, JA-JA -gruño y se dio la media vuelta en su silla de ruedas- deja que comience a caminar y te daré una paliza -camino directo al pequeño balcón que tenía el departamento.
- Me alegro que te vuelvas más positiva con esto – sonreí y la seguí.
En cuanto llegamos, me senté en la silla y ella se quedó a mi lado. Miramos el cielo por un rato, era de noche y las estrellas eran nuestras confidentes ya que la luna se encontraba descansando.
- Es porque me has dado esperanza Umi -me miro y sonrió un poco tímida- nunca pensé que nos reencontraríamos de esta manera.
- Ni yo -pese a que sonreí, en un instante mordí mi labio inferior- aunque hay algo que me gustaría preguntarte.
- Puedes preguntarlo -dijo sincera- no tengo nada que ocultar.
Algún día ese efímero mundo tenía que romperse por la pregunta decisiva. Era el momento de sacar de mi ese agujero que se había formado hace tiempo en mi corazón y cabeza.
Tome aire en un intento de que entrara el valor a mi cuerpo- ¿Por…? -al principio dude, pero si quería estabilidad, esa que tanto anhelaba, tenía que preguntarlo- ¿Por qué me engañaste? -solté velozmente, aunque si me alcanzo a entender. Sus ojos se ensancharon y bajo la mirada.
- Supongo que era demasiado bueno para ser verdad -rio en un tono deprimente- era de esperarse que preguntaras eso algún día -alzo la mirada y vio directamente al cielo nocturno- ¿me creerás si te digo? -volvió a reír- hice eso… Te engañe, porque soy una idiota que no supo valorarte – apretó sus puños- me fue fácil seducir a alguien más, ni siquiera sentía nada por esa persona, pero aun así hice la mayor estupidez de toda mi vida -un par de lágrimas salieron de sus ojos en cuanto dijo eso- no tengo una explicación lógica más de lo que te dije…
- Maki…
- Después de que te fuiste mi vida fue en picada, una montaña rusa descompuesta -volvió a reír, pero un poco más alto y deplorable- me expulsaron de la escuela de medicina y no sé si poder entrar de nuevo. Estuve en fiestas todas noches, bebiendo hasta desmayarme, de ahí que estúpidamente me accidenté. Mi vida ha sido un completo desastre -miro sus manos y en un gemido desesperado se cubrió la cara con ellas- todo porque no fui suficientemente fuerte para sostener tu mano cuando te fuiste, porque no pude ir detrás de ti…. ¡No fui suficientemente buena para ti!
Se quebró, lloro tan fuerte que temí que la gente pensara que la estaba maltratando. Su llanto era de arrepentimiento, se sentía sola, lo perdió todo en un día. A diferencia mía, yo seguí estudiando hasta graduarme y tener un trabajo estable. Maki era orgullosa, nunca la vi llorar en lo que llevamos juntas, solo en este periodo fue cuando la vi tan vulnerable. Ver la así, en definitiva, no era anda grato, sentía como algo me golpeara el pecho y lo estrujara con mucha fuerza.
No pude soportarlo más, escuchar sus sollozos eran simplemente dolorosos. Me levante rápidamente de la silla y la tome entre mis brazos. Su cabeza descansaba en mi hombro gracias a que me agache para abrazarla.
Ella lloro con más fuerza, aferrándose a mi como una tabla de salvación. Recibí cada uno de sus quejidos y me quedé en silencio. Solo le intente brindar apoyo y consuelo cuando más lo necesitaba.
Sacudió un poco su cabeza antes de hablar- ¿Por qué me sigues cuidando? -su voz era ronca e incluso tenía un pequeño tic, pero aún era entendible- ¿Por qué viniste a cuidarme? Debiste irte, odiarme como todos…
Acaricie su cabeza lentamente- tienes razón, no debí ni aceptar cuando Honoka vino por mi para llevarme al hospital -solté un pequeño suspiro cuando dije aquello- pero cuando supe que estabas en el hospital, no controle mi cuerpo, simplemente quise ir a verte cuanto antes, cuidarte hasta que estuvieras mejor.
-Pero ¿Por qué? -se alejó un poco de mi para verme a la cara. Sus ojos estaban rojos, su nariz goteaba un poco y sus mejillas e incluso la nariz estaban sonrojadas- después de lo que te hice…
- Tu nunca me quitaste de tu lista de contactos de emergencia -dije con una apacible sonrisa
- ¿Y-y? -gimoteo un poco- p-pudo a ver sido un error o algo pasajero.
- Eso significa que sabias que puedes contar conmigo aun cuando nos alejamos -limpie sus lágrimas con mis pulgares aun manteniendo esa calmada sonrisa- Y es cierto, no podría separarme de ti, aunque quisiera…
- Umi…
- Fuiste y eres mi primer amor, separarme de ti, aunque sea mentalmente es difícil -bese cada una de sus mejillas- - A fin de cuentas, en este juego de la vida, el hilo rojo siempre nos estará atando, nos obligara a regresar a lo que consideramos nuestro hogar.
- U-Umi… -me miro y de inmediato se cubrió la cara con las manos- no puedes ser así de amable, n-no puedes.
- Lo soy cuando la persona que más me importa en este mundo me necesita -dije sincera y de nuevo la abrace- no te dejare sola, es una promesa.
- Y-yo -mascullo unas cosas que auditivamente no entendí en un principio, pero cuando las repetí comprendí que decía.
- No tienes que esforzarte, te entendí -acaricie su espalda entre leves risitas.
"Prometo que nunca te dejare ir": fueron las palabras que salieron de su boca de eso estoy segura. Le deseo a los dioses para que nos den una oportunidad nueva, que por fin podamos ser felices.
Quiero estar con ella, mi corazón le pertenece y eso no puede cambiar, lo intente, pero siempre termino pensando en ella y la felicidad me inunda.
Mi amor es incondicional, no importa cuánto tiempo tenga que pasar para que su recuperación sea efectiva, estaré para ella en todo momento.
A fin de cuentas, siempre estaremos predestinadas por ese hilo rojo que cuelga de nuestro meñique.
*Tengo algo que aclarar, si bien no hay un tratamiento en si para la paraplejia e incluso de verdad es difícil que el paciente vuelva a caminar (y eso depende de donde fue la lesión, o sea que varía según el diagnostico) aun pese a terapias o incluso cirugías (creo que eso es con Neuropelviología), aquí vamos a ser completamente fantasiosos y de que vivimos en un mundo super avanzado donde esto no es tan pesado de tratar.
Muchachos, sin ser pervertida… A mí se me cae la baba si Maki me pide que le ayude a cambiarse de ropa xD.
¿Por qué no he actualizado o subido algo…? Dos cosas: he estado super viciada con honkai impact, esta buenísimo y dos… Porque he tenido unos tramites pesados del servicio social y llego cansada del trabajo, solo pienso en dormir estos días xD.
¿Qué les pareció? Esta historia… Creo que nació de mi frustración del servicio social xD, super casual. Tenia ganas de hacer un UmiMaki algo "serio", aunque creo que ese sigue sin ser mi estilo jaja.
De hecho, he trabajado en un fanfic por tres semanas, un NozoEli, lo subiré otro día, pero wow… ¿¡TRES SEMANAS!? Oh ya estoy perdiendo el encanto o algo está mal conmigo jaja.
Bien, me despido, iré a morir y después peleare con una alpaca mutante… ¡Bye, Bye!
