Una vez más, disculpad mi tardanza, pero mis estudios y por motivos personales, he tenido que tomarme más calma con el fic (¿Aún más calma? lo sé jeje...) En éste capítulo he provado de narrar una pequeña parte en primera persona (Desde el punto de vista de Snake) espero que no os descoloque demasiado en éste capítulo, es la primera vez que lo hago, sé que no es perfecto. En fin, espero que el capítulo os guste.
El Sol iluminó sus párpados, molestándola, intentó cubrirse la cara con el brazo, pero no le ayudó de mucho. Finalmente, decidió abrir sus ojos, mirando directamente el techo de una tienda de lona bastante grande dotada con algunas aberturas, dejando pasar la luz de la mañana. Intentó incorporarse, pero le dolía todo el cuerpo, también notó algunos vendajes en su abdomen y en partes de su brazo derecho. Sus recuerdos empezaron a bombardear su cabeza: Link, ella y Snake frente a Claw, Gant luchando con Arktos y el voraz Deviljho rondando los alrededores. ¿Por qué estaba tumbada en ésa cama incómoda de repente? ¿Dónde estaba ella? ¿Dónde estaban sus amigos? Intentó a volver incorporarse, tras una gran lucha para soportar el dolor, lo consiguió, pudo ver que la tienda de lona era bastante grande, contaba con varias camas bastante rudimentarias, igual que la suya, algunas habitadas por hylianos heridos durmiendo, también había una estufa de leña en medio de la tienda, apagada. La confusión y los nervios empezaron a afectarle, no podía permanecer ahí tumbada sin más, pero el dolor impedía moverse.
-Veo que te has despertado, Kairi.- Dijo Snake mientras entraba a la tienda y se acercaba a ella.- Intenta no esforzarte demasiado.
-¿Qué ha pasado?- Dijo mientras se frotaba la sien.- Estábamos luchando con ése par y...
-Relájate.- Ordenó el soldado, se sentó en un lado de la cama para hablar con ella directamente.- Mira, cuando te quedaste inconsciente, una chica llamada Zelda y sus hombres nos ayudaron, así que pudimos refugiarnos aquí.
-Vaya, supongo que no se pueden ganar todas las batallas.
-Desde luego.
-Has dormido por dos días, no te esfuerces demasiado, ¿De acuerdo?- Dijo él con amabilidad.
-¿¡Dos días!?- Exclamó incrédula.
-Te he dicho que te relajes.
-Oye ¿Y los demás?- Preguntó ya un poco más calmada, aunque con prisa en su voz.
Entonces la expresión de Snake se entristeció de golpe, se levantó de la cama con un suspiro. Kairi se empezó a preocupar, nunca había visto al soldado así, ni siquiera en situaciones límite.
-Será mejor que mande alguien a por tu desayuno.- Dijo intentando escaquearse.
-¡Snake!- Kairi agarró la muñeca del soldado.- No intentes escaparte, ¿Qué ha pasado?
-De acuerdo...- Dijo al fin, la muchacha le soltó y él volvió a sentarse en la cama.- está bien, estaba bastante lejos, Gant salió bastante mal parado, al final fue alcanzado por una de las armas del tal Arktos, su temperatura corporal bajó de golpe, ahora está siendo cuidado pero sigue inconsciente.- Pegó un gran suspiro con pesar.- Respecto a Link, fue el que se llevó la peor parte.
-¿Qué le paso?- Los ojos de Kairi denotaban temor.
-Le vencieron y le capturaron, no pudo defenderse debidamente, carecía de su espada.
-¿Me estás diciendo que no pudisteis ayudar a Link?- No lo podía creer, no podía hacerse a la idea de haber perdido a su amigo, tampoco sabía cómo reaccionar.- No es posible...
-Tranquila, es un joven fuerte.- Dijo un comprensivo Snake, posó su mano en el hombro de la chica, intentando darle una mínima esperanza.- Seguro que está bien, además, según tengo entendido le necesitan vivo.
Al fin la pelirroja alzó su mirada, cabía la posibilidad de que su amigo estuviese bien, aunque eso no era un consuelo, al menos sabía que estaba vivo. Durante un momento miró una de las patas de la cama, dónde descansaban el escudo hyliano y el arco "Cazador" junto su carcaj. Quería levantarse en aquél momento e ir a salvarlo...
El joven ya no lo soportaba más, odiaba estar en aquella horrible habitación sin ventanas repleta de manchas de sangre seca. Estaba encadenado por las muñecas al techo, sus pies desnudos solo tocaban el suelo por las puntas.
-Eres resistente, debo admitir que Cortex hizo un buen trabajo.- Pudo oír una voz grave y burlona, aunque no hizo caso, sus parpados se le cerraban constantemente.- Vaya, parece que el Heroe del Tiempo no es para tanto después de todo.
Link no respondió, ¿Para qué? Le dolía todo el cuerpo, no le apetecía decir nada ni moverse, solo quería estar tranquilo. El otro, al ver la reacción nula del hyliano, empezó a golpear su torso como si fuese un saco de boxeo.
-¡Vamos, despierta!- Rugió con furia sin parar de golpear. Todos los puñetazos no dieron resultado, Link simplemente giró un poco su cabeza y escupió sangre al suelo. Finalmente el sujeto agarró el pelo rubio de su víctima para alzar su cara.- Vamos, ahora que te he echado el guante, tu amiguita no tardará en caer. Te sugiero de que me des lo que me interesa para que no tengas que ver lo que le pasará a la chica y a éste mundo.
-Está viva...- Murmuró Link. Al final no capturaron a Kairi, éso era un gran alivio al menos.
-¡Venga, necesito tu poder, hyliano inmundo!- Gritó apretando más la mano con que agarraba el pelo de Link.- ¡Dame tu Trifuerza!
De repente, Link sintió un pinchazo en su mente. La Trifuerza, era obvio que, cuando despertó, no la poseía, pero en cada batalla librada, notaba su presencia cada vez más cercana. Aunque por mucho que la notase, ése enorme poder no se encontraba alojado en su cuerpo.
-Así que todo se resume a éso, eres uno de tantos con hambre de poder.- Dijo al fin, encarando su agresor.- Tú... Debes de ser el jefe, ¿Verdad?
-Exacto, también soy el hombre que podría matarte aquí y ahora.
-¿Acaso crees que le temo a la muerte?- Volgin le soltó el pelo al fin. Link volvió a escupir sangre, notó que no podía abrir un ojo del todo.- Entre tú y yo, yo soy el único que ha experimentado la muerte, se lo que se siente al dejar éste mundo.- Intentó mantenerle la mirada a Volgin.- He encontrado a muchas personas iguales que tú, deseas la Trifuerza y ni siquiera sabes cual es su verdadera naturaleza.
-Te equivocas, ya tenemos un fragmento: La Trifuerza de la Sabiduría.- Respondió con una sonrisa prepotente.- Ésa joven nos fue de gran ayuda.
Link pronto lo comprendió, definitivamente ésa chica que conoció en las mazmorras era la verdadera Zelda, una descendiente de la familia real. Era un tanto perturbador, si tenía un fragmento, ¿Por qué no había la marca de la misma en la mano de Volgin?
-Aunque os hagáis con la Trifuerza del Valor, aún os falta la del Poder.- Soltó el hyliano confiado, no pudo evitar recordar al sujeto que la usaba en el pasado.- ¿Cómo podrás conseguirla? Ya no se encuentra en Hyrule.
-No te preocupes, sé como encontrarla.- Soltó una pequeña carcajada. Luego volvió a ponerse serio.- Y ahora, pico de oro, dame tu triángulo.
-Lo perdí por el camino.- Respondió sin pensarlo.
Volgin posó su mano en el pecho del hyliano para transmitirle una fuerte descarga eléctrica. Link empezó a retorcerse de dolor, intentaba liberarse desesperadamente, empezaron a abrirse heridas por todo su cuerpo, manchando toda su ropa con su sangre. Al cabo de un momento, Link perdió el conocimiento a causa del intenso dolor y su agotamiento.
Kairi al fin tuvo la fuerza suficiente para levantarse de la cama y vestirse para salir al exterior. Se encontraba en un pequeño pueblo de montaña con casas pequeñas de piedra. Había poca vegetación, el terreno era árido y rocoso, además, en el aire estaba ése olor a azufre tan fuerte. Notó la presencia de bastante gente, eran hylianos y goron, familias enteras obligadas a refugiarse allí, sería horrible de no tener la ayuda de los poderosos goron, siempre va bien tener un gólem de aliado. Aún le dolían las heridas pero no quería quedarse en la cama más tiempo, eran demasiados los pensamientos negativos que rondaban su cabeza, así que empezó a andar.
-Me alegra ver que ya vuelves a andar.- Dijo una amigable voz femenina. La pelirroja se volteó para ver quién era.
-Zelda, buenos días.- La voz de Kairi sonaba bastante fría.
¿Que tal te encuentras?- Preguntó amablemente.- Tenías unas heridas bastante serias.
-¿Por qué no pudisteis salvar a Link?- Soltó de forma súbita.- ¿Acaso ésos dos eran demasiado para vosotros?
-Vaya, veo que has hablado con Snake, parece que es un poco bocazas.- Zelda suspiró, sabía por lo que estaba pasando Kairi.- Escucha, cuando llegamos hasta vosotros, tú estabas tendida en el suelo, Link ya estaba en manos enemigas y ése tipo de negro estaba gravemente herido, así que tomamos más preferencia a ése joven.
-Estoy segura de que Gant está bien.- Renegó sin pensarlo.- Link en cambio...
-Kairi...- Le interrumpió Zelda posando una mano en su hombro.- Le alcanzaron con una arma hecha con magia de hielo después de aspirar el gas nocivo que te dejó inconsciente, sus órganos se están congelando lentamente y no tenemos forma de ayudarle aquí. Si continúa así morirá.
Los ojos de Kairi se abrieron de par en par asombrada, no lo podía creer, hasta ése momento solo tenía en mente idear una forma de ir a rescatar a Link, pero no sabía que otro de los suyos tuviera problemas graves, y, aunque no consideraba a Gant cómo "de los suyos", no podía evitar sentirse mal por él. Zelda al ver a la joven con ésa cara y muda decidió hacer algo al respecto.
-Ven, demos un paseo.
Zelda inició la marcha y Kairi la siguió a su misma altura. Durante el paseo, la pelirroja pudo observar con más atención su entorno, todas ésas casas de piedra tan pequeñas albergaban a familias enteras de hylianos, todos ellos miraban a Kairi con miedo, algunos con desafío, éso le hacía sentir incómoda.
-Si, amiga, te miran a ti.- Dijo Zelda de repente.
-¿A qué se debe?- Preguntó Kairi acercándose un poco más a la hyliana.
-Durante años, la tierra de Hyrule ha sido testigo de las peores guerras imaginables, los hylianos, junto las demás razas, hemos sufrido muchas calamidades durante siglos. Cuando finalmente conseguimos la paz, acordamos destruir todas nuestras armas activas en honor a ése acuerdo. Todo fue bien hasta hace unos ocho años.- Zelda bajó su mirada.- Apareció de la nada una fuerza invasora, todos eran humanos, estaban muy bien armados y comandados por un tirano. Nosotros pudimos recuperar y arreglar algunas armas antiguas que no se destruyeron por su valor histórico, pero no fue suficiente, nos derrotaron, obligándonos a escondernos, a todos. Es por éso que los demás no te miran con buenos ojos.
-Entiendo.
-Deberías ver cómo miran a tu amigo, Snake.- Dijo la rubia divertida.- Con ésa pinta de soldado, a más de uno le habrá dado un vuelco el corazón.
-La verdad, tendría que haberlo visto.- Respondió más relajada.
Finalmente, ambas llegaron a una casa de piedra en particular, algo más grande que el resto. Las dos entraron a la edificación, encontrándose con una modesta vivienda con suelo de madera y algunos pocos muebles. Se encontraron a Snake recostado en la pared.
-Vaya, al fin te has levantado.- Dijo el soldado con una sonrisa.- ¿Vienes a ver al enfermo?
-¿Está aquí?
-En la cama, está detrás de ése biombo.- Aclaró Zelda señalando con el dedo.
Kairi se acercó con algo de cautela, cuando llegó reconoció a Gant tumbado en la cama tapado con una manta, estaba temblando, junto a él estaban y el sabio anciano, que tenía ambas manos sobre el hombre de negro sin llegar a tocarle, bajo sus manos ardía una tenue llama azul misteriosa, iluminando la estancia de color celeste.
-¿Qué tal está?- Preguntó Kairi, sobresaltando un poco al cyborg.
-Oh, eres tú.- Suspiró .- No muy bien, éste hombre tan amable hace lo que puede para curarle, pero lo único que conseguimos es ralentizar el avance del hielo del interior de su cuerpo.
-Vaya, lo siento.- Respondió apenada.- ¿No hay ninguna solución a éste problema?
-Éste joven precisa a un hechicero superior, además de alguien que sepa de medicina.- Dijo el anciano sin desconcentrarse.- Ni siquiera el fuego azul puede ayudarle mucho.
A Kairi le vino la imagen de Merlín en la cabeza, quizás él podría ayudar a Gant. Quería ayudarle, aunque ni le pasaba por la cabeza la idea de dejar a Link a su suerte.
Él despertó en una cama repleta de piojos de una prisión, no se trataba de las mazmorras del castillo de Hyrule, las paredes no eran de piedra, eran lisas y grises, solo había una sólida puerta de metal, sun vistas al exterior. Le dolía todo el cuerpo, estaba repleto de heridas, aunque, al parecer, alguien le había curado, todas sus heridas estaban vendadas y bien tratadas. Sabía que Volgin quería volver a torturarle, parecía que era un sádico. Link se incorporó con algo de dificultad para después tratar de levantarse.
-Veo que sois fuerte después de todo.- Dijo una voz apagada acompañada por una profunda y sonora respiración, era casi un susurro. Le era familiar.
-Pensaba que no nos volveríamos a encontrar.- Respondió Link, aunque le dolía al hablar. Se giró para encarar a ése sujeto. Ahí estaba, el misterioso personaje encapuchado con una tela marrón muy gastada que le ayudó a escapar la primera vez.
-Farore os ha sonreído al parecer.- El encapuchado no se movía, solamente estaba de pie frente a Link, el hyliano pudo contemplar que ése sujeto era más alto que él.- Habéis sobrevivido.
-Creo que las Diosas no tienen nada que ver con ésto.- Se mostraba molesto.- Sé lo que ha pasado con los habitantes de Hyrule. Parece que ni Din ni Farore ni Nayru velan por su pueblo.
-No digáis éso, las Diosas lloran al ver ésta situación.
-Pero no hacen nada, no reaccionan, ni siquiera han intentado mandar a alguien para ayudar a que ésta situación acabe.- Link no podía reprimir su ira, apretaba los puños con fuerza.- ¡Nunca antes había visto algo así!
-Calmaos...
-¡Tampoco sé que ha pasado con mis amigos!- Apartó la mirada durante un momento.- Kairi... No sé si podrá defenderse ella sola.
-¿Dudáis de ella?
-No, es fuerte, sé que es capaz de defenderse.- Dijo algo apenado.- Pero estoy seguro de que su camino no será fácil, así que me gustaría ayudarla.
-Por ése motivo, las Diosas me han enviado.- Respondió el encapuchado, haciendo que Link se sorprendiera.- Ellas tienen grandes planes para vos, aunque me opuse en un principio.
-¿Se puede saber quién eres tú?
El sujeto finalmente tomó su capucha con ambas manos ,embutidas en guanteletes de hierro dorado muy gastados, para retirarla, lo que descubrió no era precisamente una cara humana. Era una cara semejante a una calavera, aunque no era de hueso, costaba diferenciar su rostro del resto del aire, parecía más un espectro. En su cuenca izquierda brillaba una pequeña luz roja. A pesar de su apariencia, no mostraba ser una amenaza para Link, era diferente a cualquier criatura oscura.
-Eres tú, el que me enseñó como usar la espada cuando el Crepúsculo invadió Hyrule.- Dijo con sorpresa y algo de temor, intentando hablar de forma clara.- Tú eres el espíritu del Héroe del Tiempo, el verdadero...
-Veo que vuestra memoria está intacta.
-Pero si tú estás aquí...- Link se giró y bajó la mirada.- Ése doctor tan raro tenía razón, no soy el verdadero Link, simplemente una copia.- Acto seguido notó una mano en su hombro.
-Escuchad, puede que no seáis plenamente quién os pensabais, pero sé lo que habéis hecho desde que despertasteis, habéis ayudado a mucha gente sin esperar nada a cambio. Os habéis ganado vuestro nombre, además, sois uno de los pocos que puede ayudar éste mundo tan castigado.
-¿Qué me quieres decir?- Link volteó la cabeza, ante tal rostro, pocos lo habrían hecho.
-Yo ,en mi estado, no puedo hacer mucho, sólo soy una sombra de lo que fui antaño, pero vos...- Hizo una breve pausa para medir sus palabras.- Se avecina una guerra, y Hyrule clama a gritos la hoja de la Diosa.
-¿La Espada Maestra?- Link se giró, estaba incrédulo.- Ni siquiera soy Link, solo una copia, ya lo he dicho antes.
-Las Diosas os aceptarán como héroe si pasáis una prueba. Debéis viajar al mundo de origen del monstruo que azota Hyrule, el Deviljho. Tomad ésto.- Le dio al hyliano un cinturón con varias alforjas de cuero marrón, éste lo tomó sin vacilar.- Són alforjas mágicas, supongo que sabéis cómo funcionan.- El otro asintió, sabía que servían para guardar gran cantidad de objetos sin ocupar espacio.- Deberéis buscar un cuerno de diablo y un colmillo de montaña.
-Con todos mis respetos, no quiero dejar sola a Kairi, estará preocupada.- Dijo con prisa.
-Yo mismo le informaré, no hay tiempo que perder. ¿Estáis preparado?
Link no podía evitar pensar en Kairi ¿Realmente podría valerse por sí misma? Debía confiar en ella, aunque le preocupase, después de todo, había avanzado mucho en la práctica de la llave-espada, además estaba con Snake, sabía que ni Arktos ni Claw, la habían capturado. Finalmente se decidió, asintió con la cabeza para confirmar su decisión. El espectro puso su mano sobre la frente de Link, ésta empezó a brillar con una destellante luz azulada.
-Recordad, por muy poderosa que sea una espada, si no se blande con coraje, es inútil.- Dijo él, después de unos instantes, Link desapareció junto con la luz.- Id, sin vacilar, hijo mío.
Ya atardecía, todos permanecían en la casa de Zelda. La hyliana, junto y el anciano permanecían junto del inconsciente hombre de negro, mientras que Kairi estaba sentada en una silla, observando el desolado exterior a través de una ventana. Ella seguía dando vueltas en su posible decisión ¿Realmente Link estaría bien? ¿Gant podría aguantar hasta que ella rescatase al rubio? Se estaba volviendo loca. En ésas el soldado entró por la puerta.
-Kairi, ¿Por qué no duermes un poco?- Dijo Snake preocupado.
-Creo que he dormido demasiado...- Murmuró sin hacer mucho caso.
-En fin, chica, intenta no pensar mucho con lo que ha pasado, no es culpa tuya.
-¿Cómo pudieron capturar a Link?-Kairi se volteó para mirar a Snake a los ojos.- Por favor, dímelo.
Bueno...- Dijo tras un suspiro.- Muy bien, escucha:
Cuando estábamos frente a Claw, cuando soltó ése gas raro de su escudo, a ti, Link y Gant os afectó, no sé por qué razón, ni a mí ni a no nos afectó. Tú caíste la primera, aunque Link y Gant aguantaron en pie a duras penas. Claw se lanzó con su mandoble en alto, se lanzó hacia Link sin piedad, él, al no tener espada y al estar demasiado cerca para usar el arco, solo pudo bloquear su ataque con su escudo, el impacto hizo eco, la verdad.
-¡Link, aguanta!- Grité. Quité la mira telescópica del G3 y me lancé al ataque.- quédate con Kairi.
-S-si.- Se notaba que el doctor ése estaba bastante aterrado.
Link, aunque estaba casi desarmado, se defendía bastante bien ante los fuertes tajos de Claw. En el momento que llegué, pude conectar un golpe en la cara de ése maldito con la culata del fusil, aunque el G3 no es muy bueno para ésas cosas, mejor un fusil con culata de hierro o de madera, como un Kalashnikov o algún tipo de arma algo más antigua... Vale, no me mires así.
Intenté defenderme de él bloqueando sus ataques con mi fusil pero, aunque no me guste reconocerlo, era más fuerte que yo. Nunca me había enfrentado contra alguien que usaba espada y escudo. No tardó en propinarme un golpe lo suficientemente fuerte para quitarme del medio, un tajo a la altura del pecho, no muy profundo, por suerte. Me encontraba en el suelo con una herida en el pecho, mis trinchas cortadas, al igual que mi uniforme. Vi como Claw se disponía a rematarme, pero nuestro amigo me defendió con su escudo. Link desvió su mirada hacia mí y me dijo lo siguiente:
-¡Snake, llévate a Kairi de aquí ,corre!
-No podrás ganar.
-Lo sé, ¡Vamos!
Por un momento, me fijé de que Gant, lo tenía difícil, sus golpes eran cada vez más torpes e imprecisos. Finalmente, ése Arktos le alcanzó el hombro con una especie de pica de hielo. Realmente pensé que estaba muerto. Me apresuré como pude para llegar hasta ti y cargar contigo mientras que iba a socorrer a su amigo. Todo parecía perdido, Gant apunto de morir, tú inconsciente y Link cada vez estaba peor, le costaba mantenerse en pie, estaba desarmado y lo único que me quedaba era un fusil vacío y granadas de fragmentación, pero no podía usarlas, estaban demasiado cerca de Link, era demasiado peligroso. Pero algo pasó, ésos dos se quedaron paralizados, me voltee y de repente se me dibujó una gran sonrisa. Un grupo de unos veinte hylianos capitaneados por Zelda se aproximaba, armados con fusiles de cerrojo, excepto ella, que empuñaba un arco.
-¿Y qué pasó después?- Preguntó Kairi preocupada.
-Pues que Claw le dio a Link un buen golpe en la cabeza con su escudo, cargó con él y se escapó junto a Arktos.- Snake se sacó un puro del bolsillo.- Zelda nos invitó a venir aquí y nos ayudó a tratar a los heridos.
De repente, se vio una cegadora luz azul desde fuera, sin pensarlo, Kairi, Snake, Zelda y el anciano salieron para ver lo que pasaba. En el exterior, el espectro, el encapuchado, se encontraba frente a ellos sin moverse, sin decir nada, solo se podía oír su profunda respiración. El anciano y Zelda se arrodillaron en una reverencia, los otros dos se quedaron de pie confundidos.
-Me honráis con vuestra visita.- Dijo el anciano sin alzar la mirada.
-Alzaos, amigos míos.- Dijo él, ambos obedecieron.- Me alegra veros bien, las diosas están orgullosas de vosotros.
-Los hylianos no nos rendimos.- Dijo Zelda con orgullo.
-También me alegra que vosotros dos estáis a salvo, Kairi y Jack.- Los dos se sobresaltaron.
-No me llames así.- Mustió el soldado.- Es Snake.
-Gracias pero...- Empezó a decir la pelirroja, haciendo caso omiso a su amigo.
-Sé que estáis preocupada por Link.- Le interrumpió él, adivinando sus pensamientos.- Dejad que os explique...
