-Bueno, aquí tienes la mitad del dinero.- Cid le entregó a Gant una pequeña bolsa con sus honorarios.- El resto lo tendrás cuando todo ésto acabe.

Se encontraban en casa de Merlín, frente al gran ordenador, para la suerte de Gant, el mago no se encontraba allí, el anciano estaba molesto por el hecho de que el joven no le agradeciese ni a él, ni a Aerith, los cuidados que recibió.

-Cuando acabe...- El mercenario tomó el dinero y se lo guardó.- ¿A qué te refieres con éso?

-Cuando tu antiguo jefe deje de incordiar, por ejemplo.- León estaba recostado en la pared de piedra de al lado de la puerta. Se mostraba igual de frío ante Gant.

-Éso va a ser difícil, nunca me dijo cuales eran sus planes.- Respondió de forma sarcástica.- Volgin y yo nunca tuvimos una relación muy estrecha.

En ésas, León se acercó a Gant para agarrarle del cuello de la gabardina. Consiguió empujarle hasta una pared.

-Escucha, no sé qué has hecho para que los demás confíen en ti, pero escúchame, no podrás confundirme ni a mí ni a Merlín.- Sus ojos azulados estaban repletos de ira.- Cuando nos traiciones, que sé que lo harás, te encontraré.

-Tranquilo, tipo duro.- Gant, bastante molesto, le agarró las muñecas para librarse.- En el caso de que otro me pague más, tendré la decencia de avisar, ya que, tu amigo me ha pagado la mitad por adelantado.

Cid se acercó a León con serenidad, posó su mano sobre el hombro de su amigo. Éste se volteó para verle, cuando sus miradas se cruzaron, León, dejó a Gant. El hombre de negro, salió por la puerta algo agitado. Cuando llegó al exterior, se encontró con Kairi, quién se dirigía a casa del mago.

-Así que seremos compañeros...- Se notaba que Kairi no las tenía todas.

-Yo no lo veo de igual modo.- Murmuró él.- Pero puedes pensar que si.

-¿No te afecta cambiar de bando de repente?

-Los mercenarios no creemos en bandos, simplemente trabajamos para quién nos pague.- Explicó con tranquilidad.- Para mi no hay diferencia, simplemente sois personas con una mentalidad y un credo diferente, éso es todo.

-¿Cómo puedes ser tan frío? Eres peor que León.

-Cuando empecé anteponía la moral, al cabo de los años aprendí que uno no puede tener oficio cómo mercenario si hay sentimientos de por medio.- Paró de hablar en seco.- ¿Por qué te estoy contando ésto?

-Si tú no lo sabes...- Kairi se encogió de hombros con un suspiro.- En fin, Merlín y los demás esperan junto a la nave, quieren hablar contigo.

-Sabía que el buen rollito se acabaría pronto...

Tiempo después, frente el "Trirreme", los dos se encontraron con Merlín, Yuffie y Aerith. Los tres les estaban esperando. La joven castaña tenía consigo la gabardina negra de Gant, lavada y planchada, mientras que la ninja sostenía la hombrera y el guantelete, también traía puesto el gorro de lana negro en la cabeza.

-¿Que tal, joven?- La voz de Merlín con sorna.

-No he podido agradecer lo que habéis hecho.- Dijo con vergüenza.- Gracias.

-¡Menos mal!- Exclamó Yuffie.

El zepelín ya se acercaba a su destino, los dos cazadores se mantenían en la cubierta mientras que Link y el último integrante de la compañía estaban en la bodega, sentados en cajas de madera.

-Bien, pues, aún no me has dicho porqué estás aquí, Voleph.- Dijo Link, aunque fuese un enemigo, el hyliano le respetaba como guerrero, no había odio de por medio.

-Estoy harto de obedecer órdenes de necios que me tratan cómo si fuese un vulgar asesino a sueldo.- La ronca voz del enorme guerrero denotaba amargura.- Durante mi vida, he hecho cosas malas que me avergüenzan en sobremanera.

-¿Así que te mueves por venganza?

-Si, bueno, más o menos... Quiero volver a aquellos días, en que la gente me miraba con admiración, cuando era caballero.- Apretó el puño.- La sensación que tenía cuando vencía a guerreros malvados, poderosos y desalmados... Quiero apartarme de mi actual vida y volver a aquellos tiempos.

-Eliminando a tus actuales superiores, ¿No?

-Exacto, Gray Mann no será un oponente del que me preocupe, pero Volgin... Necesito un poder especial que sólo existe en éste mundo.- Voleph se acercó a la luz, dejando ver que no llevaba su pesada armadura: Llevaba una camisa gris, pantalones marrones y botas a juego, su cara estaba al descubierto, dejando ver su pelo corto negro, su enorme nariz, que contrastaba con sus pequeños ojos oscuros, y su boca desprovista de algunos dientes, adornada con un bigote que le llegaba hasta las comisuras. Miraba directamente a Link con seriedad- Cuando me venciste, pude oír las últimas palabras que me brindaste antes de perder totalmente el conocimiento. Me pareciste un vagabundo al principio, pero mostraste el honor propio de un caballero de los de antes, noté que no peleabas como un salvaje, sino que te batías en duelo, sin ira ni interés, es por éso que no dije nada cuando os encontré en el castillo, debajo de ésa cama.

-Vaya, lo tendré presente.- Link soltó una risa nerviosa. Aunque no tardó en recobrar la serenidad.- Sabes, será interesante estar codo con codo contigo. Al menos hasta que cada uno consiga su objetivo.

-A mi no me hace ninguna gracia tenerte de aliado, pero no me voy a quejar.- En ésas se levantó para recoger su equipo y su arma: Un espadón de metal ridículamente grande.- No sé que hay ahí afuera, no puedo evitar sentirme nervioso.

Al pasar unos momentos, ambos salieron de la bodega, reuniéndose con sus compañeros. Link nunca creó que tendría a Voleph cómo aliado, aunque tampoco era el primero que subestimaba al hyliano y después acababan luchando junto a él. Finalmente se podía divisar una solitaria isla a lo lejos.

-Compañeros, hemos llegado a Moga.- Anunció Argos con serenidad.- No dejéis nada de equipo aquí, no volveremos.

Todos empezaron a prepararse, excepto Link, que no tenía equipaje. No tardaron en aterrizar en el bosque de ésa isla, estaban rodeados de vegetación fértil, algunas criaturas pastaban por el lugar sin prestar atención, unas eran parecidos a cabras algo más grandes, mientras que las otras eran significativamente más grandes, parecidos a dinosaurios herbívoros. Los cuatro bajaron del zepelín ya con todo su equipaje.

-¡Apresuraos a llegar a la aldea!- Dijo uno de los oficiales mientras que el zepelín volvía emprender el vuelo.- ¡No sabemos si hay monstruos grandes por aquí!

-Tiene razón, será mejor moverse.- Argos se mostraba algo nervioso.

-¿Hacia dónde?- Preguntó Deela.- No me conozco ésta dichosa isla.

-Al sur de aquí se encuentra la aldea.

Dicho éso, la compañía se dirigió hacia el sur a paso ligero, no tardaron en llegar hasta una gran puerta de madera que conducía hasta un pequeño pueblo situado sobre el mar de la costa, construido sobre un muelle hecho con tablones de madera.

Ya estaba atardeciendo en Vergel Radiante, todos se reunieron en la plaza del mercado para hablar sobe los futuros planes. Kairi les explicó a todos a todos sus andanzas por Hyrule: Su reencuentro con Snake, cuando se infiltraron como pudieron en el castillo, lo que sucedió con el Deviljho y su separación con Link.

-Así que ésos dos, son una nueva amenaza.- Dijo pensativo Cid, refiriéndose a Arktos y a Claw.- Ésto es cada vez más complicado.

-Perdona pero, ésos dos siempre lo fueron.- Respondió Gant.- Siempre han estado allí, pero nadie se había dado cuenta, ni siquiera yo.

-Ellos fueron quienes me raptaron cuando estaba en las Islas del Destino.- Explicó Kairi.- Me llevaron a Hyrule, y me hicieron... Éso.- Todavía no sabía cómo llamarlo.

-Gant, tú sabes algo.- Dijo Aerith con serenidad.- Tú trabajabas para ellos, debes saber porqué necesitaban a Kairi, y quiénes son los que la raptaron.

-Bueno, no he recibido ningún informe oficial, sólo me puedo basar en lo que he oído.- Respondió rascándose la sien- Por lo visto necesitaban el poder de una princesa del corazón para dar vida a un guerrero antiguo. La más poderosa, por lo visto, también era la que estaba menos vigilada, o al menos eso oí. Ignoro los planes que tienen ahora para ella, pero me jugaría el cuello que los tienen, ya que la necesitaban viva.- Hizo una breve pausa.- En cuanto a ésos dos desalmados, ambos son mercenarios, como yo, aunque de una categoría superior. Nadie sabe nada de su mundo de origen, aunque os puedo decir con absoluta certeza que ninguno de los dos es totalmente humano.- Todos se sorprendieron en oír éso último.

-¿Puede ser que les conocieras de antes?- Preguntó Merlín.

-De Claw no puedo decir mucho, nunca he entablado una conversación muy larga con él, sólo sé que su espada y escudo no son nada comunes: Su escudo puede soltar un gas tóxico que sólo afecta a los que tienen poderes mágicos, por éso sólo nos afectó a mi, a Link y a ella.- Se refirió a Kairi, quién apartó la mirada durante un segundo.- En cuanto a Arktos, digamos que es un hombre tan frío como sus poderes, puede controlar el hielo, la nieve y los climas fríos, incluso puede crear armas de hielo usando sus poderes. Él fue quién me cortó el brazo cuando le contrataron para matarme.

-Un momento ¿has dicho contratado?- Exclamó Kairi de repente.- No me dijiste que le habían contratado.

-Uno no empieza un duelo con otro por nada.- Dejó escapar un suspiro.- Está bien, pues, os lo contaré. ¿Alguien de aquí ha oído hablar de la Organización XIII?- De repente todos miraron con tremenda seriedad a Gant, incluso la alegre Yuffie borró su sonrisa, luego, todos asintieron.- Vaya, veo que si...- Se puso algo nervioso ante ésas severas miradas, aunque intentó recuperar su compostura.- Por aquél entonces, me contrataron para vigilarles.

-¿La Organización?- Preguntó Cid.-¿Fueron ellos quiénes te contrataron?

-No, claro que no.- Respondió velozmente.- Tenía que vigilar sus pasos y frustrar sus planes de forma discreta, en medida que pudiese claro está. Vi muy pocas veces a mi cliente, era un hombre que siempre llevaba vendas rojas cubriendo casi toda su cabeza, creo recordar que se llamaba Diz, o algo así.- Todos se quedaron con la boca abierta, ¿Gant había tenido contacto directo con el mismísimo Diz? O en otras palabras, Ansem el Sabio. Ninguno se lo podía creer. Mientras tanto, el hombre de negro cada vez se extrañaba más de las reacciones de ésas personas.- Cómo sea, al final, la Organización me descubrió, así que decidieron acabar conmigo. Pero en vez de encargarse ellos mismos, contrataron a Arktos para liquidarme, por lo visto, no era lo suficientemente importante para enviar a uno de los suyos. Después de un intenso duelo, él me venció, dejándome medio muerto, tuve suerte de que Diz me tratara las heridas, era un jefe bastante majo. Mi trabajo acabó cuando otra persona se unió a Diz, así que cobré y me fui en busca de ése desgraciado.

-Vaya, veo que tu vida no ha sido nada fácil para ti tampoco.- Murmuró León algo más comprensivo.

-Desde luego.

-¿Hay algo más que nos tengas que contar?- Merlín se mantuvo sereno.- ¿Alguna información sobre la próxima cerradura?

-Por lo visto, Volgin, estaba interesado en un mundo en particular.- Respondió pensativo.- Sí, su próximo objetivo es el mundo ése, el Coliseo del Olimpo.

-Me han hablado mucho de él.- Dijo Kairi de repente, todos la miraron por un momento.- Sora me contó sus andanzas por ahí.

Pasaron varias horas más, todos volvieron a sus quehaceres, Gant ya había contado todo lo que le pidieron. Todo estuvo tranquilo cuando cayó la noche, la ciudad de Vergel Radiante se llenó de luces. Kairi se encontraba junto a Gant frente la nave gumi en las afueras, ella estaba frente a él mientras que el otro estaba recostado en el fuselaje del transporte.

-¿Realmente serás mi guardaespaldas?

-No me han especificado mi protegido, ése hombre, Cid, tendrá que ser más específico en ése tema.

-¿Porqué Cid?

-Él es el que me ha pagado.- Gant soltó un bostezo.- Por ende, él es mi jefe.

-Entiendo.- Kairi se giró, dándole la espalda para contemplar el cielo estrellado. Sus pensamientos aún estaban con Link, ¿Realmente podría valerse por sí misma? Era cierto que había mejorado durante aquél viaje, pero, Link, él siempre le había cubierto las espaldas. Le costaba creérselo aún, no sabía si estaba bien o no.- Dime, ¿Que crees que le ha pasado a Link?- Preguntó con debilidad, no aparto la mirada del cielo.

-Me dijiste que tu amigo, el espía, vio a ése par llevárselo, ¿No?- Kairi asintió, temiendo lo peor. Gant no le dio mucha importancia.- Bueno, seguro que Volgin lo ha torturado hasta hartarse, le encanta.- Ella se giró al instante.- Pero ése hyliano es fuerte, seguro que ni ha pestañeado.

-El encapuchado me dijo que ahora se encuentra en un mundo distante, haciendo una prueba, o algo así.- No podía decir que entendiese del todo ésas palabras.- También mencionó algo de la Trifuerza, que no se a qué se refiere.

-Vaya, ése tío está lleno de sorpresas.- Dijo el hombre de negro, soltando una pequeña risa.- El encapuchado del que hablas ha causado varios problemas en el ejército de Volgin. Y ahora que mencionas la Trifuerza, oí que estaba relacionada con ésa hyliana de la prisión, Zelda.

-¿Sabes que es exactamente?- Preguntó ella acercándose a Gant.

-Exactamente no.- Aclaró él.- Lo único que oí fue que le quitaron la Trifuerza a ésa chica, por lo visto la mantuvieron cautiva por órdenes de mi antiguo jefe, ni me quiero imaginar porqué.- Apartó la mirada con un dejo de asco.- Luego la querían ejecutar en público para que los demás hylianos no molestasen.

-Que horrible...- Murmuró bajando la mirada. No podía entender que hubiese gente tan desalmada.

-¡Bienvenida a la realidad!- Anunció con sarcasmo.- En una guerra, incluso el hombre más inocente puede convertirse en un monstruo.

Kairi le miró por un momento, no quería oír más, ése tema le estaba poniendo enferma. De golpe, vieron como Yuffie se acercaba corriendo a toda prisa para luego pasar de largo. Ambos se quedaron extrañados, luego aparecieron León y Cid, ambos armados: El chico castaño empuñaba de nuevo su sable-pistola, mientras que Cid llevaba consigo una lanza, Kairi se fijó que también llevaba un dispositivo en la muñeca, igual que el suyo.

-Hey ¿Qué pasa?- Les preguntó Kairi antes de que desaparecieran.

-Un nuevo ataque.- Dijo León.- El ordenador ha mostrado actividad de sincorazón cerca de "Oscuras Profundidades".

-¡Gant, es hora de que te ganes el pan!- Dijo Cid con prisa.

-¡Entendido!

Ambos les siguieron con prisa, no se pararon hasta dar con León y los demás frente el enorme precipicio, dónde se podía ver los restos de un oscuro castillo a la lejanía. Todos tenían una expresión de preocupación.

-Cid, dijiste que nos atacaban sincorazón...- Dijo Yuffie sin apartar la mirada.

Bajo sus pies, procedentes del castillo oscuro, se acercaban una infinidad de criaturas blancas muy delgadas, sus movimientos eran de lo más extraños.

-Umbríos, no los había visto tan organizados desde...- Empezó a decir Cid.

-Desde la Organización.- Concluyó León.

De golpe uno gran estruendo sonó detrás de ellos, de la nada, habían aparecido cinco seres enormes desproporcionados grisáceos blandiendo una especie de espada colosal sin filo, la punta del arma tenía forma de péndulo. Todos arrastraban su arma con su brazo derecho, mucho más fuerte que el izquierdo, se acercaban lentamente mientras que sus pequeñas cabezas no apartaban la vista de sus enemigos (Aunque no tenían ojos).

-Enloquecedores...-Mustió Cid mientras empuñaba con fuerza su lanza.

-Uno para cada uno.- Dijo León.- Ellos son la prioridad.

Todos los enloquecedores pegaron una gran salto, todos sabían lo que querían hacer, pero Gant se adelantó: Extendió su mano hacia arriba para crear una gran barrera oscura para bloquear el ataque. Las cinco espadas, más grandes que antes cayeron, impactando con la barrera, ésta se hizo añicos, aunque evitó que nadie se hiciera daño.

-¡Aquí no podemos luchar!- Exclamó Gant.

-¡Vayamos a la Gran Garganta!- Respondió Kairi con prisa.

Todos hicieron caso, estaban en un espacio muy reducido, así que todos regresaron a toda prisa. Todos buscaban un respiro, pero cuando llegaron vieron horrorizados cómo un montón de sincorazón emergían de las sombras: Habían montones de sombras y neosombras. Estaban en una encrucijada, un sinfín de sincorazón se acercaban lentamente a ellos, mientras que los incorpóreos les pisaban los talones.

-Todos detrás de mí.- Dijo el hombre de negro con cautela ante la extraña mirada del resto.- No atacarán a otro ser oscuro.

-¿Estás seguro?- Preguntó Yuffie.

-Al menos los pura sangre cómo ellos no.- Se giró, dando la espalda a los seres oscuros.- Quiénes nos deben preocupar son los paliduchos.

-Igualmente no podemos dejar que se dirijan al pueblo.- Reprochó Cid.

El hombre de negro, en respuesta, se volvió y tendió su mano frente a los sincorazón, de repente aparecieron dos muros oscuros juntándose con las paredes de roca de la garganta, encerrando a los sincorazón a modo de jaula, manteniéndolos encerrados.

-No podré mantenerlos así mucho tiempo, las barreras no aguantarán demasiado.- Informó Gant, volviendo a girarse.

Todos se prepararon para afrontar a los incorpóreos, los cinco enloquecedores iban delante arrastrando sus pesadas armas. León y Cid, quiénes ya estaban armados, se pusieron en guardia, Yuffie sacó su enorme shuriken y Kairi y Gant invocaron sus llave-espada. La primera en actuar fue la joven ninja, lanzándose, con un enorme salto, hacia uno de los incorpóreos, León y Cid la siguieron, luego se sumaron los dos restantes. Cada uno se concentró en un solo enemigo, aunque atacarles no era cosa fácil, pues el arma que usaban los enloquecedores podían bloquear la mayoría de ataques físicos, además, sus ataques eran totalmente impredecibles. Kairi intentaba siempre mantener la distancia entre su enemigo y ella, no era la primera que tenía un ser así ante ella, pero nunca había combatido con ellos de forma directa. El enloquecedor efectuaba ataques cada vez más extraños: Su cuerpo se encogía mientras que su arma duplicaba su tamaño, entoces lanzaba golpes a discreción, Kairi pido evadir algunos de ellos, pero los que intentaba bloquear la hacían retroceder demasiado. Mientras tanto, León y Cid no tenían tantos problemas: El castaño se bastaba en atacar rápidamente evitando cada ataque de su enemigo y lanzando hechizos de fuego en la distáncia, mientras que el rubio aprovechaba el alcance de su lanza para atacar sin estar muy expuesto. Yuffie lo tenía bastante más crudo, aunque su velocidad era superior y sus saltos eran de vértigo, su shuriken no era tan potente como las armas de sus compañeros, así que no causaba mucho daño a su enemigo, pero ni los pocos golpes que recibía la hacían retroceder. Gant, por su parte, no dejaba atacar a su enemigo, lanzaba golpes burdos al enloquecedor sin parar, incluso se permitía darles algún puñetazo con su brazo mecánico. Kairi, al no estar del todo segura en atacar físicamente, se dispuso en usar magias hielo directos al monstruo para hacerle retroceder, hasta que el monstruo quedó al suelo por un segundo, lejos de su arma clavada en el suelo, la pelirroja recordó cómo Sora y Riku combatían contra ellos, así que no lo dudó: Guardó por un momento su llave-espada y agarró con fuerza la empuñadura del arma del enloquecedor, de repente, su vista se nubló, igual que sus pensamientos, sólo tenía un objetivo. Mientras empuñaba tal colosal arma, sus pies se separaron del suelo a unos cinco centímetros, se dirigió flotando al enloquecedor desarmado que volvía estar de pie. Cuando estuvo frente a él, empezó a lanzarle golpes verticales girando sobre sí misma varias veces. El enloquecedor cayó al suelo para luego desvanecerse, al hacerlo el arma del monstruo también desapareció, dejando a Kairi a su estado normal. Cuando ésta recobró su cordura, vio que sus amigos ya habían acabado con sus enemigos, tranquilizándola un poco.

-Ahí vienen.- Mustió Cid.- ¡No podemos dejarlos pasar!

-¡Kairi, debes irte!- Gritó León de repente.

-¿¡Estás loco!?- Exclamó ella, incrédula.- ¿Cómo quieres que os abandone?

-¡Tienes que ir al Coliseo del Olimpo!- Le reprochó.- Si te pasa algo aquí, se acabó.

-Pero...

-Estaremos bien, sabemos cuidarnos de nosotros mismos.- Le cortó Yuffie.- Si quieres ayudarnos, ve.

León se giró, alzó su sable-pistola y reunió energía. Una intensa luz rojiza emergió de la hoja, ésta se intensificó por momentos y se extendió hasta los cielos tomando forma de hoja, mientras que Cid le cubría las espaldas.

-¡Todos a un lado!- Gritó de repente. Todos obedecieron, se apartaron de su vista. León finalmente efectuó un tajo totalmente vertical, haciendo que la luz cayese consigo. El tremendo impacto dio de lleno a los sincorazón, creando un camino temporal por unos segundos.- ¡Kairi, es la hora, corre!