Los repetidos golpes de ira se volvían más fuertes y más repetidos, las enormes puertas empezaban a ceder ante tal descomunal fuerza.

-Kairi, él no tiene nada contra ti, pero tampoco tiene honor.- Dijo Arkantos poniéndose en guardia sin apartar la mirada de la puerta, cada vez más castigada.- No dudará en intentar matarte si te acercas a él, así que no deberías intervenir.

-No pienso dejarte a tu suerte.- Contestó colocándose a su lado imitando su gesto.- Puede que seas mejor guerrero que yo, pero éso no quita que quiera y pueda ayudarte. Así que, ¿Cuando empezamos?

-Paciencia...

Los gritos de ira y los golpes del sujeto del otro lado de la puerta aumentaron, estaba impaciente y sediento de sangre.

-¡COBARDE, SAL DE TU ESCONDRIJO, MALDITA RATA!- Tras eso, se escucharon unos pesados pasos en carrera que cada vez se hacían más y más fuertes, de repente un potente golpe dañó la puerta, había sido atravesada por lo que parecían ser un par de cuernos.

-¡Ahora!- Gritó Arkantos.

Él se echó a correr y abrió una de las puertas de una embestida mientras que Kairi le seguía. Cuando salieron de los aposentos de Hades, ambos se giraron para encarar a su oponente, quién aún tenía la cabeza clavada en la puerta. Kairi no pudo evitar soltar una pequeña risita ante ésa imagen. Con un último esfuerzo, el enemigo se liberó, destruyendo parte de la puerta. Cuando se giró hacia ellos, a la pelirroja se le borró la sonrisa de golpe. Efectivamente ,ese ser era un minotauro: Un ser con un cuerpo de hombre bastante musculoso y grande y con una cabeza de toro de pelaje marrón oscuro. Llevaba puesta una túnica sin mangas verde adornada con una hombrera de metal sobre el hombro derecho, llevaba puestas unas botas negras blindadas con protecciones doradas que le cubrían hasta las espinillas, le faltaba la mano derecha, que había sido substituida por una hoja de una espada curva semejante al "khopesh", mientras que en su mano izquierda sostenía una enorme hacha de guerra de doble hoja, también llevaba un parche negro dónde estaría su ojo izquierdo, probablemente lo habría perdido antaño.

-Atlante...- Dijo con la respiración agitada, en su morro bovino dibujó una amplia y grotesca sonrisa.- Al fin tengo la oportunidad de acabar contigo.

-No has cambiado nada, Camos.- Dijo él poniéndose en guardia.- Sigues siendo el mismo pirata que maté años atrás.

Él no respondió, estaba demasiado emocionado, estuvo esperando ése momento durante años. Camos se colocó su hacha sobre su hombro izquierdo, luego apunto a Arkantos con su khopesh mientras que su respiración se hacia más pesada.

-Hoy Poseidón se llevará una gran decepción.- Declaró el minotauro con decisión. Por un momento desvió su mirada hacia Kairi.- Ésta niña... También morirá.- Ella tragó saliva y se puso en guardia, no estaba dispuesta a renunciar, por muy intimidante que fuera su enemigo.- No me gusta cómo me mira...

-Nunca había visto a un minotauro, ¿Cómo quieres que te mire?- Se intentó justificar ella.

Camos, no esperó más, salió disparado hacia Arkantos dispuesto a apuñalarle el pecho con su khopesh, éste interpuso su lanza para bloquear el golpe, luego el minotauro empezó a asestar golpes con su hacha, con furia, potencia, pero sin precisión, para el guerrero era más costoso aguantar los ataques de un oponente de ésa fuerza. Kairi aprovechó la situación para ayudar a Arkantos, empuñando su llave-espada con ambas manos, le asestó a Camos un tajo horizontal en la espalda. El minotauro soltó un gruñido de dolor al recibir el ataque, aunque no retrocedió, se giro rápidamente y atacó a Kairi con el khopesh, ella intentó esquivarlo, pero no pudo evitar un leve corte en la mejilla, luego Camos le dio una patada a la chica a la altura del estómago, mandándola a volar varios metros. Arkantos, al ver éso, intentó atravesar a su enemigo con su lanza, pero el minotauro esquivó el ataque al dar un paso al lado y respondió con una fuerte cornada que llegó a atravesar la armadura del guerrero. Kairi intentó levantarse del suelo, le faltaba el aire, como pudo, se pasó el pulgar por la herida de la mejilla, estaba sangrando. Levantó la mirada para ver a su compañero, aunque no vio lo que esperaba, Arkantos estaba sobre la cabeza de Camos mientras sus cuernos estaban un poco hundidos en la armadura del guerrero, él intentaba liberarse, aunque por culpa de la pérdida de sangre (Que caía por la cabeza del minotauro), sus fuerzas poco a poco le abandonaban, al igual que su propia vida. Ella instintivamente se levantó como pudo y volvió invocar su arma, reunió fuerzas e invocó un rayo que cayó sobre ambos combatientes por igual, entonces se dio cuenta de su error.

-¡Arkantos, no!- Gritó impotente frente la grotesca imagen.

De repente, el guerrero reaccionó, se zafó de su enemigo, quién estaba aturdido y finalmente se liberó, recogió su lanza del rocoso suelo y la clavó en el hombro del minotauro, haciendo que otra vez contraatacase, ésta vez con un horrible corte con su hacha a la altura del pecho. Ambos quedaron a unos metros frente al otro, sangrando y agotados.

-¡Kairi, vuelve a hacer éso!- Pidió Arkantos con urgencia.

-¿El qué?

-¡Lo del rayo, éso me da fuerzas!

Kairi dudó, pero, al ver a Camos sacándose la lanza del hombro, se decidió, empezó a reunir magia y desencadenar potentes rayos eléctricos a Arkantos. El minotauro, pensando que su propia colega había traicionado al atlante, empezó a correr hacia él con su cabeza bajada con sus cuernos asomando, preparado para acabar con su enemigo de una cornada. Finalmente un último rayo impactó contra Arkantos, dejando a Kairi exhausta. Camos llegó hacia el guerrero, pero estuvo apunto de impactar, Arkantos agarró ambos cuernos y consiguió frenar al minotauro pese a su tremenda fuerza.

-Huye o muere, pirata.- Dijo él sin soltar a su enimigo.

-Maldito seas...- Mustió Camos.

Con un rápido movimiento de cabeza, el minotauro se liberó, rápidamente, Arkantos le propinó un puñetazo en la cara cargado de electricidad. Milagrosamente, el minotauro retrocedió adolorido, no se podía creer que un simple humano le hiciese éso, encaró nuevamente a su oponente, con ira, aunque algo le perturbó. La mirada de Arkantos estaba cambiada, sus ojos castaños brillaban con luz azul, sin apartar la mirada y sin parpadear. Camos, por primera vez en su miserable existencia, sentía algo parecido al temor, incluso Kairi estaba asustada. Tras un momento de silencio, el minotauro se dio media vuelta al fin.

-Esto no acaba aquí, atlante.- Le advirtió sin mirarle.- No tengas ninguna duda.

-Acabaremos con ésto algún día.- Respondió él con serenidad.

Camos empezó a irse, cuando pasó al lado de Kairi, le lanzó una mirada fulminante a la pelirroja, pero no se paro, hasta perderse por la oscuridad del Inframundo.

-Tendrás que explicarme tu historia Arkantos- Dijo Kairi aliviada, aunque no obtuvo respuesta.- ¿Arkantos?

Miró por los alrededores, pero no había rastro de su amigo, había pasado el efecto de la invocación. No pudo evitar sentirse sola otra vez. Sin decir nada, se dirigió a cumplir la petición de Hades: Informar a Hércules.

-Y dices que éste es peor que el Jaggi.

-Por supuesto, hablamos del Barroth, lo supera en tamaño, fuerza e inteligencia.- Respondió Argos ante la total indiferencia de Link.

-No olvidéis llevaros agua.- Advirtió Deela, quién se amarraba una cantimplora en su cinturón.- Los Llanos Arenosos es un desierto muy traicionero.

-¿En serio tenemos que capturarlo vivo?- Murmuró Voleph mientras afilaba su espada.

El cuarteto se encontraba en un nuevo campamento a la cima de un pequeño monte repleto de arena y rocas, bajo de éste, se encontraba una basta extensión de desierto que llegaba hasta el horizonte. A diferencia del desierto dónde apareció Link, éste estaba repleto de valles y contaba con algo de vegetación, además se podían divisar algunas criaturas a lo lejos, estaba repleto de vida.

-Muy bien, al ser éste monstruo más peligroso, será mejor permanecer juntos, ya conozco las zonas dónde suele estar.- Anunció Argos con decisión.

Link miró con decisión el vasto desierto, le costaba concentrarse, desde que se separó de Kairi, no podía evitar preocuparse por ella. Revisó su equipo por última vez, ésta vez contaba con más armas y objetos, que pudo comprar gracias a sus trabajos previos cómo cazador, cómo una nueva espada corta y un escudo redondo, ambos de hierro.

-Eh, chico, vamos a por el bicho, quiero cobrar pronto.- Le dijo Voleph mientras le daba una palmada en el hombro.

Todos abandonaron el campamento, bajaron por una ladera rocosa hasta llegar a una de las valles. Ésta estaba repleta de huesos de grandes animales, también estaba un grupo de pequeños Jaggi comiendo la carroña que encontraban, estaban demasiado ocupados para percatarse de la presencia del grupo de cazadores. Ellos empezaron a avanzar con sumo sigilo, no querían empezar combates innecesarios. Finalmente llegaron a una zona algo más verde, se encontraba una charca de barro, algo de maleza y algún que otro árbol, algunos monstruos herbívoros bebiendo de la charca.

-Al menos, esta zona no es tan inhóspita.- Dijo la chica con alegría.

-Está aquí...- Murmuró Argos de repente, haciendo que todos le mirasen con sorpresa.

-Si es un monstruo tan grande, deberíamos haberlo visto ya.- Le reprochó Voleph.

-Compañeros, será mejor que os pongáis en guardia.- Les advirtió él, empuñando su lanza de hueso y preparando su pesado escudo.- Puede aparecer en cualquier momento.

Link fue el único que le hizo caso, desenvainó su espada y empezó a avanzar junto a su compañero con cautela, mientras que los otros dos se encogían de hombros y les seguían sin prestar mucha atención.

-Tened cuidado con la charca de barro.- Dijo Argos con semblante serio.

-¡Venga ya!- Exclamó Voleph, empezando andar hasta dentro de la charca de barro ante la mirada de sus compañeros.- Argos, eres un paranoico, si no se ve el monstruo querrá decir que tendremos de seguir buscando, será mejor separarse y buscar, cómo la última vez.

-Será mejor que le hagas caso.- Le advirtió Link.- Él es el que tiene más experiencia en éste tipo de cosas.

De repente, los herbívoros que estaban bebiendo agua dieron media vuelta y huyeron, dejando a Voleph algo confuso.

-¡Sal de la charca ya!- Gritó Argos.

-¡No me des órdenes!- Le respondió él.- ¡Un cazador no le da órdenes a un caballero!

-Ahí viene, ¿Verdad?- Dijo Deela algo asustada.

-Si...- Respondió el lancero con desdén.

De golpe, un pequeño temblor bajo la charca descolocó al malhumorado Voleph, que no pudo evitar mirar sus pies por un momento, un segundo temblor más fuerte hizo que el enorme hombre intentase salir del espeso barro. Finalmente, algo emergió del barro con tremenda velocidad y violencia, mandando a Voleph por los aires. Lo que emergió se descubrió ser un enorme monstruo semejante al Deviljho, aunque más pequeño y de morro más chato (Dónde se podían ver sus dientes algo desafilados), de escamas marrones y cabeza blindada con un grupo de cuernos que apuntaban hacia arriba de lo más toscos puestos en paralelo al frente de su cabeza, todo él estaba recubierto de barro, sus pequeños y oscuros ojos se asomaban entre la mugre a cada lado de su cabeza. Voleph aterrizó detrás de sus compañeros de frente, aunque no tardó en levantarse y contemplar ésa gran criatura. Los demás ya estaban armados, Deela se fue atrás para mantener la distancia y usar su ballesta con más comodidad.

-Maldito bicho...- Murmuró Voleph desenvainando su gran espada.- Me ha puesto en evidencia.

-La próxima vez, hazme más caso.- Respondió Argos alzando su escudo ante el Barroth.

El monstruo se quedó durante unos segundos mirando a los dos que estaban frente a él, luego soltó un grabe rugido que ensordeció a cualquiera que estuviese cerca.

-¡Recordad que es fuerte pero previsible!- Anunció el lancero.- ¡Primero id a por su cola!

Voleph y Link se abalanzaron contra el Barroth, uno por cada flanco, mientras que Argos permaneció frente al monstruo con su escudo en alto, pretendía acaparar la atención de su presa para que sus compañeros no corriesen mucho riesgo. El monstruo directamente lanzó un potente coletazo a ambos cazadores, lanzándoles en direcciones opuestas, luego efectuó un potente cabezazo al lancero, que, a pesar de bloquear el golpe con su gran escudo, no pudo evitar retroceder, la fuerza del Barroth era colosal. Deela fue la primera de efectuar un ataque, empezó a disparar con su ballesta proyectiles explosivos mientras que el monstruo estaba distraído. Link y Voleph se levantaron del barro cómo pudieron y volvieron al ataque, directos a la cola. El Barroth, al notar el frío acero cortar parte de sus escamas, se giró de golpe e intentó morder a Link, éste pudo colocar su escudo entre medio y evitar el mordisco, aunque el monstruo empezó a roer el escudo, y el hyliano podía notar la horrible presión en el brazo y en el hombro, luego el monstruo empezó a mover la cabeza de un lado hacia otro, arrastrando al indefenso Link en el proceso, hasta que Voleph le arreó un potente mandoble vertical en la cabeza del Barroth, un tajo repleto de fuerza, aunque no no fue suficiente para atravesar los duros cuernos del monstruo, la espada revotó, haciendo que el caballero la soltase y ésta cayera al suelo. Ése ataque al menos consiguió que el Barroth se descolocase por un momento para que Link se despojase de su escudo y liberarse al fin, el monstruo se quedó con el escudo en la boca, mirando al hyliano por un momento. De repente un certero disparo explosivo en la cara sacó al monstruo de su trance, furioso, se volteó para ver a Della, quién estaba recargando en ése momento, no dudó, el Barroth dio una vuelta sobre sí mismo y lanzó el abollado y agujereado escudo de Link a la artillera.

-¡Cuidado!- Gritó Argos desesperado.

Cuando la chica se quiso dar cuenta, el escudo le golpeó a la altura del abdomen, haciéndola caer boca abajo sobre el escudo con las manos sobre la zona adolorida, retorciéndose de dolor, había dejado caer su ballesta al suelo. El monstruo aprovechó para embestir a la indefensa Deela, ella levantó su mirada para ver cómo su muerte se acercaba a gran velocidad, volvió a bajar la cabeza y se la cubrió con ambas manos, esperando que, con suerte, pasara de largo y fallase el golpe, no quería morir, pero tampoco se podía levantar. Cuando faltaba poco para que el Barroth llegara hasta su víctima, notó un fuerte dolor en el muslo derecho, se destabilizó y aterrizó al lado de la chica, quién aún le costaba reaccionar, cuando al fin volvió a mirar su entorno, ella pudo ver al monstruo tendido al suelo a su lado, quién no dejaba de moverse y gritar de dolor a causa de una horrible herida sangrante en su muslo.

-¡Recoge tu ballesta y toma distancia!- Dijo Voleph corriendo hacia el monstruo preparado para atacar.

Ella, adolorida, recuperó su arma del suelo y se apartó para luego ver cómo Voleph lanzaba otro poderoso tajo a la cola del Barroth mientras que Argos atacaba con su lanza, manchada de sangre del monstruo, a la cabeza, con el fin de romperle los cuernos literalmente al monstruo. Se levantó de golpe para luego irse cojeando en busca de un lugar seguro.

-Está listo para ser atrapado...- Dijo Deela adolorida, se sentó en el suelo cómo pudo para aliviar el dolor.

Link fue tras él corriendo antes de que se alejara demasiado empuñando su espada con ambas manos, dio un gran salto para alcanzar su objetivo más rápidamente, soltó un gran corte vertical dando un giro sobre sí mismo, aprovechando todo su peso, tal golpe fue directo a la ya maltrecha cola del monstruo, esta vez, la amputó al fin haciendo que ésta cayese al suelo y el monstruo rugiese de dolor, pero no se giró, bajó la cabeza y empezó a remover la tierra,

-Oh, no se escapará.- Mustió Argos.

El monstruo empezó a excavar un túnel bajo tierra hasta desaparecer del todo, ya que el barro de su cuerpo se desprendió para tapar el agujero.

-¿Y ahora que?- Preguntó Voleph asqueado.

-Espera...- Dijo el lancero arrodillándose y poniendo su oreja sobre el suelo ante la atenta mirada de sus compañeros.- Se dirige al norte.- Anunció sin despegar la oreja.- Seguramente vaya a comer algo de la carroña de la zona dónde hemos estado antes.

-¿Pues a qué esperamos?- El enorme hombre tenía prisa no podía parar quieto.

-Espera Voleph.- Le respondió Link, acercándose a sus compañeros mientras cargaba con la cola del Barroth sobre el hombro.- Deela está herida, además, seguro que el monstruo no irá muy lejos, su estado no es muy bueno, precisamente.

-Link tiene razón, aprovechemos éste rato para tratar heridas y preparar armas, las prisas no son buenas.- Dijo Argos mientras se levantaba del suelo y caminaba hacia su compañera.- ¿Te duele mucho, Deela?

-Cómo si te lanzaran un escudo al estómago.- Respondió ella con sarcasmo.

-Espera...- Empezó a buscar algo en su mochila, finalmente sacó un frasco con un líquido verde de lo más espeso para luego ofrecérselo a la chica.- Toma, es una poción de salud con miel.

-¿Le mejora el sabor?- Al no obtener respuesta, ella abrió el frasco, dejando escapar una pequeña nube de vapor verde y luego le dio un sorbo, no pudo evitar hacer una mueca de asco.- La miel lo empeora, está asqueroso.

-Te equivocas...- Respondió él con una sonrisa burlona, luego se levantó.- La palabra es vomitivo, pero te ayudará, así que no dejes nada.- Después de éso se fue a por sus armas.- Bien ¿Quién llevaba la trampa?

-¡Yo!- Dijo Link de repente.

-La has usado alguna vez, ¿No?

-Nunca.

-Pues amigo, el que no prepara la trampa es el que distrae al monstruo.- Respondió con incomodidad.

-No te preocupes.- Dijo Link dirigiéndose a recoger su maltrecho escudo.- No me voy a dejar cazar fácilmente, ya sé de lo que es capaz ése monstruo.

Kairi finalmente regresó al coliseo, era de agradecer dejar atrás un lugar tan oscuro y lúgubre como el Inframundo y volver estar bajo el cielo azul de nuevo, se reunió con Hércules para contarle todo lo que había pasado desde que se separaron, también le informó sobre la advertencia de Hades.

-Ya veo, mi tío no cesa en intentar acabar conmigo.- Mustió él, luego se llamó a Fil.

-¿Qué vas a hacer, Herc?- Preguntó ella con preocupación.

-Enfrentarme a quién me envíe.- Respondió con serenidad.

En ésas, Fil apareció por la puerta del coliseo sosteniendo una espada corta, semejante a una gladius en su vaina de cuero.

-Está recién afilada, no te cortes con ella, chico.- Dijo el sátiro dándole la espada.

-Gracias.

Se colgó su arma en el lado izquierdo de su cinturón y se fue por la entrada del coliseo, dejando a Kairi y a Fil solos.

-Chica, será mejor que entres tú también.- Le dijo él.- Hades es muy traicionero, a lo mejor nosotros también tenemos que intervenir.

-¿Dudas de tu discípulo?

-Por supuesto que no, conozco a Herc.- Bajó su cabeza con desdén.- Pero también conozco al dios de los muertos.

Deela se había recuperado gracias a la poción que le dio su compañero, los cuatro estaban a la amplia zona dónde encontraron los restos de otras criaturas, algunos Jaggi se encontraban allí, muy inquietos, algo les había perturbado: Allí se encontraba el Barroth, comiendo carroña para recobrar algo de fuerzas, estaba tan distraído comiendo que no se percato de la presencia de los cazadores.

-Bien, Link dame la trampa en silencio.- Susurró Argos, no quería perturbar al gran monstruo.- Deela, tú ve cargando las balas tranquilizadoras.

-De acuerdo.

Link sacó de su mochila un extraño objeto con forma circular bastante grueso para dárselo a su compañero. Deela tomó posición tras unas rocas y cargó su arma en silencio. Cuando Link empezó a acercarse al monstruo, Voleph fue junto a él.

-¿Quién hace los honores, hyliano?- Preguntó él sin levantar la voz, algo raro en él.

-Tú mismo si quieres.- Respondió con una ligera palmadita en la espalda.

Voleph tomó una gran bocanada de aire.- ¡Ey, lagartija, sácate el barro de tus sucias orejas y ben a comerte el filete!- Gritó a pleno pulmón mientras se señalaba la barriga.

El Barroth se giró con ira, molestado de que le interrumpieran su comida. Pegó nuevamente un grabe rugido, aunque esta vez ambos cazadores salieron corriendo dispersados para distraer al monstruo. Él no sabía a dónde a ir, ya que cuando quería ir a por Argos, Link le lanzaba unas pequeñas bombas en forma de barril entre él y el lancero para repeler su posible ataque y garantizar la seguridad de Argos, quién estaba plenamente concentrado colocando la trampa. Lo más desconcertante es que nadie atacaba al monstruo, Deela estaba parada tras las rocas apuntando al Barroth pero sin disparar, mientras que Voleph y Link corrían como idiotas sin ninguna meta en particular.

-¡Vale, traedlo hacia acá!- La voz de Argos dio fin a la locura.

Ambos corredores se juntaron para apresurarse a ir junto a Argos, una vez los tres juntos, empezaron a saludar al monstruo con la mano enérgicamente con amplias sonrisas. El Barroth volvió a bajar la cabeza e intentó embestir a los tres cazadores, a escasos metros de ellos, el monstruo pisó la trampa, el suelo cedió y la mitad del cuerpo del ser quedó hundida, él intentaba liberarse, pero en ése preciso instante, Deela empezó a dispararlo con su munición tranquilizante hasta que el Barroth se quedó dormido.

-¡Capturado!- Exclamó Voleph poniendo un pie sobre su lomo.- Los planes estúpidos funcionan contra monstruos estúpidos.

-Estúpido que te lanzó por los aires por ser tan terco...- Murmuró Link.

Hades se encontraba junto a Arktos frente a un enorme foso, cuyo fondo era imposible ver, la niebla del inframundo no hacía acto de presencia en ésa zona. Era un lugar de lo más amplio, ambos estaban rodeados por la oscuridad, solo la llama de la cabeza de Hades podía alumbrar de manera muy pobre el lugar.

-Ése foso sólo lo supera el mismísimo Tártaro.- Mustió Hades.- El alma que buscamos está aquí.

-El fin de Hércules está cerca...- Dijo el peliazul con media sonrisa.

Hades se volvió a encender, pero, ésta vez, todo su cuerpo estaba rodeado por el fuego, un fuego de lo más intenso, empezó a alumbrar aún más la enorme caverna en dónde se encontraban. De pronto, todas esas llamas se concentraron en sus brazos, parecía que le costaba controlar tal poder. Finalmente lanzó ésas llamas al fondo del foso, dejando, por un momento, la caverna casi totalmente oscura, pero no duró, del foso, salió una enorme columna de fuego, en medio de tales llamas había la figura de un hombre. Cuando el fuego cesó, el sujeto se quedó suspendido en el aire por un momento luego, lentamente se acercó ambos sujetos para luego llegar al suel a su lado, aunque no tenía fuerzas para mantenerse en pie, ya que estaba inconsciente, así que quedó tumbad al suelo.

-Levanta, tienes una misión muy importante.- Dijo Hades.

Él reaccionó, puso ambas manos al suelo y se levantó con dificultad, tenía la sensación que había dormido por mucho tiempo.

-No parece tan cosa después de todo.- Murmuró Arktos acercándose a él, era difícil distinguirlo, ya que la oscuridad le rodeaba por completo.

De pronto, sus fríos ojos dorados se abrieron completamente, mirando a los ojos rojos del peliazul, era una de las pocas veces que sentía algo parecido a la intimidación, ya que ésos severos ojos que le miraban ni siquiera parpadeaban.

-Hey, ¿Qué crees que haces?- Dijo intentando mantener la compostura.- No te atrevas a mirarme de ésta forma, maldito.

-No te atrevas a hablar así a un rey.- Respondió su grabe y fría voz.

-Ya no lo eres, recuerda.

La respuesta a éso fue un fuerte puñetazo en el estómago que lo envió a algunos metros por los aires, aterrizando al suelo de espaldas.

-Me alegra ver que tu fuerza sigue intacta.- Dijo Hades cruzándose de brazos.

Las llamas de la cabeza del dios pudieron alumbrar un poco al hombre, dejando ver parte de su cuerpo muy musculoso, embutido en una gruesa armadura negra adornada con algunas líneas doradas sobre camisa y pantalones algo anchos oscuros, también se podía apreciar su pelo escarlata cómo el fuego amarrado en otro adorno dorado, en su gruesa frente llevaba colgada una joya roja, su piel oscura costaba distinguirla de la oscuridad, lo que más se podía ver de él era sus gruesas cejas rojas, sus fríos ojos dorados y su barba rojiza bajo su boca.

-¿Tú me has despertado?

-En efecto, Ganondorf...

Link, quién ya se encontraba en el campamento, en aquél momento estaba solo, tubo un horrible escalofrío, revisó el dorso de su mano izquierda, vio cómo una luz dorada emanaba de él, no sabía cómo, pero se hizo una idea de lo que pasaba.

-No puede ser...- Mustió con preocupación y algo de temor, sentía una fuerte opresión en el pecho y su mirada estaba perdida.- Él no...