El cielo ya estaba totalmente oscuro, adornado con un brillante manto de estrellas con una gran luna llena, la brisa fría de la noche calaba en los huesos, aunque no lo suficiente para afectar al hombre que habitaba el enorme coliseo, esperando, espada en mano, a su rival. Alejados de él se encontraban su maestro sátiro y la recién llegada Kairi. El silencio era casi total, lo único que se podía oír era el susurro del viento que levantaba pequeñas partes de arena del interior del coliseo.

-Suerte que Meg se encuentra lejos...- Murmuró Fil sin dejar de mirar a su discípulo desde la distancia.

-¿Meg?

-Megara, es la...- El sátiro dudó un poco, luego sonrió y miró a Kairi.- Digamos que es la persona por la que Herc arriesgaría la vida.

-Oh, entiendo.- Respondió al instante, pues ella también tenía a gente capaces de arriesgar su vida por ella, y viceversa.- He notado que estamos muy lejos de ningún lugar habitado.

-No si tienes a un caballo alado a tu disposición.

-Pegaso...- Mustió ella, recordando las historias que Sora le contó.- Me hubiera gustado verlo, Sora me dijo que es un animal magnífico.

-Nah, es un pesado.- Respondió seguido de una pequeña carcajada.- Es el animal más terco que he visto nunca.

Hubo otro silencio más, cosa que ponía nerviosa a Kairi, quién intentaba mantener la compostura, quién sabía que estaba tramando Arktos, sabía que se encontraba al Inframundo y que posiblemente vendría a por ella.

El Inframundo estaba inquieto, hordas de sincorazón no paraban quietos, todos se dirigían en un lugar en concreto, estaban rodeando a alguien, mientras que Hades y Arktos capitaneaban a ésa legión monstruosa.

-Deja de resistirte, mortal.- Decía Hades con tranquilidad.- Podrás ser libre después de acabar con Hércules, ya te lo he dicho.

Ganondorf, quién estaba totalmente rodeado por cientos de sincorazón de todo tipo, estaba tranquilo, con los brazos cruzados, aunque con semblante serio, permanecía inmóvil.

-Si no obedeces, sentirás la ira de todos éstos monstruos, gerudo.- Le advirtió Arktos, aún molesto con él.- Ni siquiera tú podrías resistir un ataque así.

El oscuro hombre bajó la cabeza por un momento, quedándose en silencio por unos instantes. De golpe empezó a reír suavemente, esa risa fue en aumento hasta convertirse en una gran carcajada, echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos sin dejar de reír. Ni Hades ni Arktos tenían idea de que le pasaba por la cabeza. Súbitamente, paró, bajó la cabeza y miró a ambos severamente.

-Es el motivo más patético para devolverme a la vida que he oído nunca.- Respondió.

-¿Acaso as revivido más veces?- Arktos estaba perplejo.

-He podido ver nacer y morir grandes imperios, ¿Resuelve éso tu pregunta?

-Todo éso es irrelevante.- Escupió el dios.- Coopera o prepárate.

-¿Me prepare?

-He sido yo quién te ha devuelto a éste mundo, y puedo mandarte a dónde has venido.- Le amenazó Hades.- ¡YO SOY EL AMO Y SEÑOR DEL INFRAMUNDO!

-Pues no deberías haberlo hecho, señor.- De pronto, el gerudo chocó su muño contra su mano en forma de desafío.- Seas lo que seas, yo no acato órdenes de nadie.

-¡Se acabó!- Explotó Arktos, harto de ése hombre.- ¡Sincorazón, atacad!

La legión de monstruos se abalanzó contra Ganondorf, aunque éste no se movió, ni siquiera se inmutó, permaneció totalmente inmóvil. Cuando la primera fila de sincorazón estuvo a escasos centímetros de su objetivo, todos se pararon.

-¿Pero qué?

-Interesantes criaturas, por lo visto obedecen al ser con más oscuridad en su interior.- Dijo Ganondorf con media sonrisa, en ése momento, todos los sincorazón giraron la cabeza para ver a Arktos y a Hades.

-¡No!- Gritó el dios repleto de furia, volvía a estar repleto de llamas de lo más intensas.- ¡Malditos seres descerebrados sin alma!

Hades concentró sus más poderosas llamas en sus manos, luego soltó todo ése poder en forma de una enorme lengua de fuego hacia el gerudo, éste no pudo esquivarlo, no lo pudo evitar, así que le dio de lleno, rodeando todo su cuerpo en llamas, además de acabar con todos los sincorazón que se encontraban en las cercanías.

-¿¡Crees que ésto me hace algo?!- La poderosa voz del hombre travesaba las llamas y retumbaba por toda la caverna.- ¡No sabes nada sobre el rey demonio!

-¡Arktos!- Exclamó Hades cesando su ataque.

El susodicho se preparó, cuando las llamas se apagaron, mostrando a un Ganondorf sin quemadura alguna salvo que su capa ya no existía y su armadura estaba al rojo vivo, el peliazul invocó una enorme tormenta de hielo que empezó a rodear al gerudo, dejándolo, nuevamente, fuera de la vista de los demás por el enorme torbellino de fragmentos helados y carámbanos. No fue hasta que Hades , ya calmado, le pidió que parase. La tormenta desapareció lentamente hasta dejar a la vista al hombre totalmente congelado, en posición para atacar a Arktos, prueva de ello era su mano extendida para agarrar al peliazul por el cuello y su cara de ira. Todos los sincorazón que quedaban con vida volvieron a la normalidad, cosa que el dios del Inframundo aprovechó para mandarlos lejos de ellos por precaución. Finalmente, ambos se encontraban solos ante el intimidante hombre congelado.

-¡Miedo, Pánico!- Gritó Hades con seberidad. Al acto aparecieron los dos demonios que Kairi había visto previamente, el demonio flaco de color azul llevaba en su mano un especie de collar negro hecho de escamas.- Todo perro necesita un collar.

El dios le arrebató el objeto a su súbdito con rudeza, acto seguido, chasqueó los dedos y la porción del cuello de Ganondorf se descongeló, luego, le puso el collar.

-Perfecto...- Mustió él.

-Ahora obedecerá.- Dijo Arktos triunfante, acercándose al hombre aún inmóvil.- Tranquilo, grandullón, luego ajustaré cuentas contigo.

-¡Miedo, tráele a nuestro invitado una arma!- Ordenó Hades, el demonio rojo gordo obedeció y se fue corriendo. El dios se dirigió al peliazul.- "Ni siquiera él se atreverá a desafiar a un dios" ¿Acaso lo tenías planeado?

-Para nada.- Intentó excusarse él.

La hora ya estaba cerca, el semidiós no se había movido hasta entonces, estaba totalmente concentrado, permanecía con los ojos cerrados. El silencio daba una sensación de tensión horrible. Kairi no podía aguantarlo más, prefería que todo empezase de una vez por todas en vez de ese horrible silencio. Al pasar unos minutos, el sátiro miró al cielo nocturno.

-Media noche...

Las grandes puertas del coliseo se abrieron de golpe, de par en par. La oscura figura de Hades emergió de ella, avanzando junto a Arktos y Ganondorf, éste último, con la mirada totalmente perdida.

-Bueno, bueno, bueno.- La voz del dios retumbó por toda la arena de combate.- ¿Qué tal mi sobrino favorito? Veo que tu novia, Megara no está contigo.

-Después de lo que le hiciste, prefiero que esté lejos de ti.- Respondió con molestia, aunque sin exaltarse demasiado.- Dime ¿Quién es el aspirante a campeón?

-Te presento a un antiguo rey.- Empezó a decir Arktos con una sonrisa.- Él es Ganondorf, también llamado "El señor de las tinieblas".

-Todo un señorito, sin duda.- Hades se volteó para ver a su camarada arqueando una ceja, luego volvió a ver a Hércules.- Bueno, será mejor que os conozcáis mejor, no quiero que mi sobrinito no haga nuevos amigos, y éste, créeme, vale la pena.

El dios se dio la vuelta y se apartó de la arena seguido por Arktos. Ganondorf se acercó a su oponente, quién desenvainó su espada y la empezó a blandir con ambas manos.

-Puedo sentir su poder...- Murmuró Hércules sin apartar la mirada. Incluso Kairi, quién se encontraba lejos, no podía evitar sentir incomodidad ante el aura maligna que desprendía ése hombre, algo que solo había contadas veces ante sus enemigos más poderosos.- Muy bien, Ganondorf, espero un duelo emocionante por tu parte.

Él levantó la mirada por un momento, miró al héroe aunque su mirada seguía perdida. Fue extraño, pero vio una imagen familiar, en su memoria, recordaba a poca gente que le plantase cara de ésa forma.

-Veo que has entrenado mucho.- Dijo él torpemente, parecía que estuviese medio dormido y que estuviese en medio de un sueño.- Pero tu espada no es la adecuada, Link.

Ante éso, los ojos de Kairi se abrieron totalmente, sorprendida, le había llamado cómo su compañero, ¿A cargo de qué alguien llamaría a otro con un nombre tan singular? Seguro que Hades le había informado sobre su contrincante. A Hércules no le importó, espada en mano, empezó a correr hacia Ganondorf, que aún estaba medio ido. A pocos centímetros del impacto, el gerudo finalmente reaccionó: Agarró la hoja de metal del héroe, gracias a sus guanteletes de hierro, no se cortó las manos. Ambos forcejeaban con fuerza, estaban bastante igualados, pues ninguno era lo suficientemente fuerte para desestabilizar al otro.

-¡Por Zeus, tiene tanta fuerza cómo Herc!- Exclamó Fil entre emocionado y asustado.

Hércules finalmente le propinó una patada al estómago del gerudo para que soltase el arma y retrocediese un par de pasos, cosa que él aprovechó para dar una salto hacia atrás tratando de tomar cierta distancia.

-Creo que tu sobrino juega sucio.- Mustió Arktos con seriedad.

-Cierto, vamos a balancear la lucha un poco.- Hades chasqueó los dedos, de repente una pequeña nube de ceniza apareció ante Ganondorf, cuando ésta se disipó, reveló una gruesa espada gris, su empuñadura parecía hecha a partir de piedra del Inframundo mientras que su hoja era tosca y repleta de muescas y desgastamiento, carecía de guardia alguna.- Úsala si quieres.

El oscuro hombre no dudó en empuñar con fuerza la extraña arma y extraerla del suelo, descubriendo la hoja en su totalidad, no era totalmente recta, aunque su alcance era considerable. El héroe no protestó, no sentía miedo, es más, estaba emocionado ante un combate, aparentemente, tan equilibrado. Ambos se pusieron en guardia, en silencio, el héroe miraba a los ojos del gerudo que aún estaban medio dormidos. Hércules se lanzó contra él de nuevo preparando su estocada, Gnondorf lo recibió esquivando la estocada por poco y respondió con un potente puñetazo con su mano izquierda en la cara de Hércules, ése tremendo golpe lo tiró al suelo, pero se levantó rápidamente para luego responder con otro puñetazo en la quijada del gerudo, luego empezaron a intercambiar mandobles sin parar siquiera.

-Nunca había visto nadie capaz de rivalizar con Herc...- Mustió el sátiro.

-Pero es extraño.- Dijo Kairi.

-¿Extraño?

-Si, puedo notar que su aura oscura es muy intensa, no obstante, solo usa ataques físicos, estoy completamente segura que sabe usar magia.- Explicó ella pensativa.- Cualquiera diría que intenta tener un duelo equilibrado con Herc, pero cuando veo sus ojos, me da la sensación que no es él quién lucha.

-¿Crees que no está en su sano juicio?- Preguntó Fil cruzándose de brazos.- Puede ser que Hades le controle, hace un año pasó lo mismo con ése otro hombre.

-¿Quién?

-Un guerrero que fue controlado por Hades para que luchase contra Hércules, su nombre era Auron.

Auron, ella recordaba lo que le explicó Sora tiempo atrás, era posible que igual que aquél caso, el oponente de Hércules no fuese necesariamente malvado, aunque no las tenía todas. Ambos combatientes estaban peleando ferozmente, el choque de espadas retumbaba por todo el coliseo, sus espadas se movían tan rápido que costaba ver las hojas de metal. El intenso duelo parmeneció así hasta que Hércules, demostrando una fuerza titánica, lanzó un brutal tajo vertical que, al impactar con el arma de Ganondorf, se hizo añicos, aunque el gerudo fue lo bastante ágil para esquivar el golpe con un amago a un lado para luego pegar un enorme salto. El oscuro hombre pasó por encima de Hércules para luego aterrizar cerca de los dos amigos de Hércules. Por un momento se hizo un breve silencio, el gerudo empezó a olisquear el aire por unos instantes, luego miró a Kairi, ésta vez sus ojos dorados estaban despiertos, no se despejaban de la pelirroja.

-Hueles a él...- Mustió con ira.

-¿Qué?- Kairi no pudo evitar retroceder un par de pasos, se sentía intimidada por ése hombre, la mera presencia de Ganondorf era escalofriante.- ¿A quién te refieres?

Él no respondió, simplemente se impulsó con las puntas de los pies, efectuando un "salto" horizontal hacia ella. El sátiro se interpuso entre ellos.

-¡No la tocarás!- Gritó él.

El hombre cuando llegó hasta el sátiro, le propinó un revés, mandándolo a volar a unos metros, quedándose frente a la asustada Kairi.

-Has estado con él, lo sé.- Dijo él agarrando parte del vestido rosa de la chica y levantándola, ella lo único que podía hacer era aferrarse a la mano del gerudo en un vano intento de liberarse.

-¡Hey, tu duelo es contra mí!- Exclamó el héroe empezando a correr hacia el oscuro hombre.

-Se está descontrolando...- Murmuró Arktos con molestia, cruzado de brazos.

-¡Ganondorf, no olvides tu objetivo!- Gritó Hades con severidad.

En aquel momento, el gerudo soltó a Kairi, dejándola caer de espaldas al suelo, el hombre se sentía mareado, se llevó una mano a la sien, tratando de estabilizarse de nuevo, cosa que la pelirroja aprovechó para alejarse de él. Hércules, quién no se había detenido, atacó a Ganondorf con una estocada a su espalda (Para concretar, al costado derecho), atravesando su oscura capa hasta llegar a su armadura, que también logró atravesarla con algo de dificultad hasta que, finalmente, llego a la carne. Para sorpresa de todos, Ganondorf no mostró ningún signo de dolor, simplemente se giró para encarar a su agresor, quién no lo podía creer, cualquiera hubiese muerto ante tal ataque. Él agarró la empuñadura del arma cómo pudo y la extrajo de su propia espalda mientras que tanto Hércules cómo Kairi observaban atónitos, Cuando la hoja estuvo fuera, el gerudo agarró la espada con fuerza, empezó a liberar un aura oscura de su mano que se extendió por toda el arma hasta que, finalmente, ésta empezó a dañarse hasta romperse añicos.

-¡Ése es mi campeón!- Le vitoreó Hades con una amplia sonrisa.


Link se encontraba en el pueblo de Moga, dónde todo su grupo permanecía entre misión y misión, era de noche, él estaba recostado en la rústica cama de su habitación, hecha enteramente de madera, carecía una de las paredes, por ése espacio, se podía ver el mar, dónde los pescadores hacían su trabajo montados en pequeños botes. El hyliano se incorporó, intentando no temblar, sin despegar la mirada del mar que reflejaba la plateada luz de la luna llena, se levantó al fin para acercarse a esa maravillosa vista, era una imagen maravillosa, ésa luna enorme, ése manto de estrellas en el cielo y el resto de la costa que se podía ver hasta ser consumida por el bosque, nada de éso le animó. Finalmente, notó que alguien entraba, salió de su trance para ver quién era.

-Desde que volvimos del desierto, has estado ausente.- Dijo Deela mientras se acercaba a Link. Llevaba puesta una vestimenta más cómoda, una larga túnica azul de manga larga que le cubría hasta las rodillas acompañada por un par de zapatos marrones.- ¿Se puede saber qué te pasa?

-Tuve un mal presentimiento, éso es todo.- Respondió él, volviendo su mirada al mar.

-Todos los hombres sois iguales.- Dijo ella llegando al lado de su compañero.- Teméis a parecer débiles contado vuestras inquietudes.- Echó un vistazo a la luna.- Una noche preciosa...

-Prefiero no hablar de ello, Deela, ahora solo quiero acabar con mi objetivo y seguir adelante.- Link se dispuso a abandonar su habitación.

-¿Piensas salir así?- Puntualizó al joven señalándolo con una ceja arqueada, al parecer, el hyliano solo llevaba puestos los pantalones verdes de su equipo de cazador.- Te vas a resfriar.

-Cierto.- Respondió mientras iba a buscar algo con qué taparse el torso.

-Suerte que te he conseguido una armadura decente para tu próxima misión.

-Te dije que no me gusta llevar armadura.

-Para una Rathian necesitarás una, y aún más para enfrentarte al Diablos.


Hércules y Ganondorf habían empezado un feroz combate a puñetazos, siendo éste bastante igualado, ambos propinaban golpes con éxito y luego recibían los del contrario, cabía decir que el semidiós era más veloz, aunque el gerudo lo contrarrestaba con su brutalidad. Los demás observaban el combate con sumo interés, Kairi y Fil se habían recuperado del ataque espontáneo por parte de Ganondorf, ella era la más interesada en aquél combate, había algo en el oscuro hombre que no le parecía normal.

-Hades, déjame que me lleve la chica de una vez.- Susurró el peliazul, harto de esperar.

-Deja que disfrute del duelo, aguafiestas.- Le replicó él, molesto por la interrupción de Arktos, cada vez estaba más emocionado por aquella pelea.- Ni se te ocurra moverte, hace siglos que no presenciaba un combate así.

Finalmente Hércules intentó agarrar al gerudo por el cuello para luego efectuarle una llave, aunque algo se lo impidió, cuando su mano tocó el collar que llevaba puesto, el simple contacto quemó la piel del héroe, cosa que Ganondorf aprovechó para propinarle un fuerte codazo en la cara, mandándolo al suelo.

-Tres palabras, ¡Juego sucio!- Gritó Fil con rencor.

Kairi se dio cuenta de algo, notaba que el gerudo estaba en un estado alterado, su mirada ante Hércules y la mirada que le echó a Kairi fueron totalmente diferentes, algo perturbaba su forma de ser y estaba claro que ése collar no era nada común.

-¡Hércules, intenta inmovilizarlo!- Exclamó ella, invocando de nuevo a "Prometida".

-Oh, no...- Murmuró Arktos.- Creo que ya se huelen la tostada...

-Bobadas.- Reprochó Hades con tranquilidad.- No son tan listos.

El semidiós reaccionó, se levantó de golpe y ,esquivando un puñetazo de su oponente, se pudo posicionar a su espalda, luego le agarró con fuerza ambos brazos.

-¡Gíralo hacia mí!

Con dificultad, Hércules lo consiguió pese a la incesante lucha de Ganondorf. Kairi apuntó su arma hacia el cuello del gerudo, exactamente el collar de escamas negras que llevaba.

-No, espera...- Hades estaba entre perplejo y fastidiado.

El dios no pudo hacer mucho para evitar que la chica cumpliera su pequeño plan, pues disparó un rayo de luz al collar hasta que éste se abrió, al despegarse de su cuello, el oscuro hombre dejó de resistirse, así que Hércules le liberó. Cayó de rodillas junto el collar, que al pasar un par de segundos se desvaneció como si fuese polvo.

-¡Maldición!- Gritó el dios con ira.- Arktos, encárgate.

-Será un placer.- Dijo con una sonrisa para luego arrancar a correr.

A su paso, el peliazul le lanzó al semidiós un rayo gélido para dejarlo congelado, cosa que él no pudo evitar al alcanzarle desprevenido. Una vez neutralizado el héroe, se dirigió directo a la desprevenida Kairi. Justo cuando pasó por el lado de Ganondorf, éste le agarró por uno de los dos tiras de su capa blanca, Arktos se giró para encarar al gerudo.

-¡Suelta, demente!- Creó una maza de hielo y golpeó con ella a la cabeza del hombre, aunque sin ningún resultado. Ganondorf, en respuesta, se levantó.

-Armas de hielo...- Empezó a murmurar, luego sus ojos dorados se clavaron a los del peliazul.- ¡Patético!

Tiró de la capa con fuerza para levantar a Arktos del suelo, luego se lo lanzó a Hades, éste desapareció tras una pequeña cortina de humo, dejando al guerrero solo.

-Levanta, escoria.- Dijo el gerudo acercándose a él con paso lento.

-Oh, maldición...- Se quejó él adolorido, se levantó con dificultad para luego encarar a Ganondorf, luego miró a Kairi por un momento, quién permanecía en su lugar perpleja e inmóvil.- Si me vas a matar, mejor inténtalo cuando no haya luna llena.- Acto seguido, invocó una gran ventisca acompañada de numerosos fragmentos de hielo.- Ésto no acaba aquí...- Los fragmentos de hielo reflectaron la luz de la luna, creando un potente "flash", cegando temporalmente a todos los demás presentes.

Cuando se recuperaron no quedaba rastro de Arktos, cosa que molestó a Ganondorf. Se giró para encarar a los dos que quedaban en pie. Ambos se pusieron en guardia, esperando su ataque, el gerudo avanzó hasta llegar al lado de la escultura de hielo que antaño se llamaba Hércules, le dio un toquecito firme en la frente con el dedo, haciendo que el hielo se quebrase hasta romperse y el héroe cayese el suelo casi inconsciente y temblando, Fil fue rápidamente a socorrerlo. Ganondorf avanzó hasta Kairi, quién seguía en guardia.

-Niña...

-¿Qué quieres de mí?- Preguntó ella empuñando su arma con fuerza, apuntando al pecho del hombre.

-Gracias por liberarme...