El silencio la volvía a invadir, ya estaba harta de ésa sensación. Sola, en frente de los mandos, avanzando a través de la oscuridad, su única compañía era el sonido de los reactores de la nave "Trirreme". La verdad, le hubiese gustado quedarse más tiempo en el Coliseo del Olimpo, sabía que Hércules y Fil eran aliados valiosos, e incluso le podrían instruir en caso de necesidad. También pensó en Ganondorf y en lo que pasó después de acabar con el titán...


-Ya que mi deuda está saldada, me voy.-Anunció Ganondorf.

-¿A dónde?- Preguntó Hércules, extrañado.- ¿Vas a volver a dejarnos para perseguir a Hades?

-No, os dejaré para perseguir mis propias metas.- Respondió, algo molesto.- Cuando me quedé solo en el Inframundo, finalmente comprendí que era como perseguir una rata en un palacio, una pérdida total de mi valioso tiempo, además, creo que no se atreverá a volver a probar la misma táctica de devolver a la vida a alguien potencialmente peligroso.

-Me preguntaba si ahora tendríamos que luchar contra ti.- Dijo Auron con media sonrisa, aunque estaba herido, podía mantenerse en pie, aunque con dificultad.

-Si quieres un duelo a muerte, para mí vale.- Se cruzó de brazos con semblante serio.- Pero dado tu estado, no sería una lucha emocionante.

Ambos se miraron con seriedad, no dijeron más, aunque la tensión iba en aumento.

-Cómo sea...- Arkantos frenó los ánimos acercándose al gerudo.- Eres un gran guerrero, cómo pocos he visto nunca.- Le tendió la mano.- Ha sido un honor.- Finalmente el hombre decidió estrecharle la mano.

-La verdad me habéis sorprendido, todos.- Dijo, luego se lo repensó.- Bueno excepto el enano-cabra ése.- Fil se molestó ante ése comentario. Ambos guerreros se soltaron la mano.- Habiendo luchadores tan interesantes como vosotros, hace que recupere ésa emoción para luchar que tenía antaño.

Los demás no sabían si tomarse ésas palabras cómo un cumplido o como una amenaza, aunque, al ver que Ganondorf se mostraba tranquilo, decidieron tomárselo bien.

-¿Y qué harás a partir de ahora?- Ésta vez fue Kairi quién se acercó.

-Pues intentar recuperar mi poder en su totalidad y volver a casa, Hyrule.

-¿¡Hyrule!? ¡Entonces es posible que nos volvamos a ver, yo también tendré que volver allí!- Respondió animada.

-¿"Volver"? ¿Has estado en mi mundo?

-Si, fui con un amigo mío que es hyliano, se llama Link.- Respondió ella.- Un luchador formidable, aunque nos separamos.

-Vaya...- Ganondorf se frotó las sienes un momento.- Quizás seamos enemigos la próxima vez que nos veamos, y no me gustaría. Quien sabe...

Ante esas palabras, Kairi se quedó callada e inmóvil. Todo iba bien hasta que nombró a Link. Sin mediar ninguna palabra más, el gerudo empezó a irse por la parte del muro derruido del coliseo, los demás se quedaron en completo silencio.

-¿Cómo va a abandonar éste mundo sin una nave?- Se preguntó ella.

-Será muy fuerte, pero es un cretino...- Mustió Auron.- ¿Tú también te vas, Kairi?

-Supongo que si, he acabado mi tarea aquí, así que tendré que proseguir con mi viaje.

-Vaya, pues no se que decir...- Hércules se acercó a la joven.- Espero volver a verte.

El semidiós abrazó a la chica, ambos, en poco tiempo, habían compartido mucho. Cuando se separaron, pudieron ver a Fil bastante afectado.

-Ni siquiera la he podido entrenar debidamente, no va durar ni dos segundos ahí fuera.- Dijo al borde del sollozo.

-Creo que lo que ha hecho ha sido suficiente entrenamiento.- Le reprochó Auron.

-¡Pero no tiene la base!- Exclamó.- Mira a Herc, si no fuese por mi aún sería ése niño flacucho al que yo conocí.

En ése preciso instante Pegaso empezó a soltar un relincho parecido a una carcajada, luego se cayó al suelo y siguió "riendo" sin parar.


Kairi finalmente llegó a Vergel Radiante, aterrizó en la Gran Garganta, ya la consideraba cómo su "aparcamiento". Al salir de su transporte, vio que el ambiente estaba tranquilo, ni signos de pelea ni ningún rastro de enemigos. En seguida, fue hacia el pueblo, quería comprovar que sus amigos estaban bien. Al rato, llegó a la puerta de case de Merlín, empezó a oír gritos.

-¡... Pues yo no he pedido que me trajeran hasta aquí!

-¡Tendrás morro, eres un aprovechado!- Parecía ser la voz de León.- ¡¿En serio nos quieres cobrar el tiempo que has estado aquí sin hacer nada?!

-¡¿Nada?! ¡Pero si me he mantenido todas las noches vigilando!

-¡No, te has pasado todos los días durmiendo!

Finalmente Kairi decidió entrar, dónde encontró a León y a Gant frente el gran ordenador, ambos seguían su discusión. Cid quién estaba allí trabajando llevaba puestos unos auriculares para no oírlos, fue Yuffie quién corrió hacia Kairi y se colocó tras ella.

-Menos mal, estoy harta de éstos dos.

-¡Chicos!- La pelirroja se hizo oír ante los gritos de los otros dos. Ambos se voltearon para verla.- Se os oye desde fuera, ¿Podéis parar de discutir?- Suspiró.- León, tú no sueles ser así...

-Es él, que me saca de mis casillas.- Se acercó a la joven y se cruzó de brazos.- ¿Cómo ha ido?

-Bueno, he abierto la cerradura al fin.

-Bien, ahora consultaremos el mapa de rutas y veremos cual as abierto.


Ya se estaba haciendo tarde en la aldea de Moga, todos los comerciantes estaban desmontando sus tenderetes. Desde el retorno triunfal a la aldea, el sonido del martillo de la fragua no dejó de sonar, al parecer, el pequeño herrero tenía mucho trabajo con el cuerpo entero de la Rathian. Los cazadores estaban preparando sus maletas para partir otra vez hacia Loc Lac, tres de ellos se encontraban en la casa que los aldeanos les habían dejado, concretamente en el dormitorio "principal". Voleph era el único que no estaba allí.

Los tres se mantenían en silencio mientras preparaban sus cosas, lo único que se podía oír era el reconfortante sonido de las olas. Link terminó rápido, pues no tenía demasiado que llevarse, los otros dos, en cambio, parecía que no acabarían nunca, Deela estaba sentada sobre una de las camas desmontando su ballesta mientras que Argos guardaba objetos en un baúl .

-¿Cuando dices que vendrá el zepelín, Argos?- Preguntó la chica sin levantar la mirada.

-Hablé con la corresponsal del gremio cuando volvimos.- Hizo una breve pausa.- Bueno, cuando recobré el aliento. El transporte estará al caer.

-Vaya eficacia, parece que son profesionales.- Mustió Link.

-Si...- Respondió él, luego se levantó, se acercó a su compañero y le dio una palmada en el hombro.- Al igual que nosotros.

El hyliano le respondió de igual forma, incluso pudo ver a Deela sonreír. De pronto, la puerta se abrió, revelando la enorme figura de Voleph cargando con un enorme saco. El hombre venía con una amplia y algo desdentada sonrisa, entusiasmado, se acercó a los demás.

-¿Me notáis cambiado?- Parecía algo ansioso.

-¿Has encontrado tu sentido de la sensatez?- Preguntó Deela con sorna, arqueando la ceja.

-¡No! Mi nueva armadura.- Respondió soltando el pesado saco. Extendió ambos brazos y dio una suave vuelta para que sus compañeros le viesen mejor. En efecto lucía una armadura de acero revestida con escamas verdes de Rathian, le llegaba desde los pies hasta los hombros.

-¡Si, hombre! Ya me había fijado.- Dijo Argos, algo nervioso.- Perfecta para ambientes calurosos y resistente a los golpes.

-Además el verde le queda bien.- Añadió Link para animar a Voleph.- Incluso siento algo de envidia.

-Pues revisa ése saco.- Dijo agarrando el objeto y tirándolo ante los pies del rubio.- Hay una igual para ti.

El hyliano, algo incrédulo, revisó el contenido del saco. Pudo ver las piezas de armadura en su interior. Miró al hombre por un momento.

-¿Por qué?

-Te has portado bien conmigo.- Dijo, luego apartó la mirada.- También es por lo de... Bueno, intentar matarte y todo éso...- Argos y Deela se asombraron al escucharlo, aunque Link se volteó y pidió calma.- Tengo que disculparme con ésa chica que te acompañaba también...

-Si, Kairi...- Mustió con un dejo de preocupación. Él también quería disculparse con ella, pues, aunque su motivo era justo, no podía dejar de pensar que le avía abandonado a su suerte. Sólo deseaba que se mantuviese a salvo el tiempo suficiente...- Espero estar delante cuando te disculpes con ella.- El hombre soltó una pequeña risa amarga.-Gracias, Voleph, si no fuese por vosotros aún iría con los harapos que me dio el gremio.- Luego hizo memoria y negó con la cabeza sonriente.- Ahora que lo pienso, cuando nos volvamos a ver a lo mejor Gant también estará.

-¿Estáis con ése inútil?- Mostró más curiosidad que desprecio.- ¿En serio os fiáis de alguien que mata a sus superiores?

-Él no lo hizo, nos estaba buscando a nosotros cuando pasó.- Respondió.- Sabíamos que los hombres de ése mal nacido de el "jefe" lo ejecutarían de cualquier modo...

Los cazadores siguieron dialogando mientras continuaban sus preparativos. Al poco tiempo Link salió a tomar el aire, sabía que sus otros dos compañeros tardarían. Estaba todo en silencio, la gente ya se había ido a dormir, el hyliano aprovechó el momento de soledad para sentarse en el suelo y recostarse en una pared para pensar. Creía que todo estaba pasando demasiado lento, no sabía ni siquiera si Kairi seguía viva, ni si los hylianos que quedaban podían vérselas con el Deviljho, quería volver y acabar con los enemigos de su mundo y terminar con todo. Ésa era otra, ¿Realmente tendría la fuerza necesaria? La existencia del "Espectro" que lo llevó en aquél mundo le confirmaba que él no era más que un ser salido de un laboratorio. Tampoco olvidó ésa horrible sensación que tuvo en el desierto, una sensación muy familiar que confirmaba que su peor enemigo volvía a estar vivo... Cada vez tenía más prisa de volver. El hyliano estaba tan sumergido en su mente, que no se percató de la presencia de Voleph.

-Si quieres vivir más, aprende a pensar poco.- Le dijo manteniéndose de pie a su lado.

-A veces no se puede evitar.- Respondió él sin más.

-Alégrate, dentro de poco volverás a enfrentarte a monstruos enormes y además con armadura nueva.

-¿Y tú qué arás?

-Me quedaré por un tiempo.- Dijo mirando las calmadas olas del mar nocturno.- La única forma de volverme más fuerte es cazando al Lagiacrus...

-¿Única?

-Si, es un monstruo que usa la electricidad.- Voleph dibujó una sonrisa en su rostro.- Usaré sus escamas para revestir mi armadura eléctrica para mi venganza personal.- Entonces se puso serio.- Aún la tengo guardada.

-Tienes las ideas claras.- Link se levantó y miró a su compañero de reojo.- Quien diría que al final las cosas cambiasen tanto...

-¿A que te refieres?

-Bueno, no se tú pero yo ya te considero un amigo, Voleph.- Dijo con serenidad, dio unos pasos hacia delante.- La verdad, has resultado ser un compañero de armas muy valioso para mí, y entre tú y yo...- Se giró para ver a su incrédulo amigo.- Pese a tener un mal pasado, se que en el fondo eres un buen hombre.

-Pues no se que decir... Nadie me ha dicho nada parecido.

-¿Qué tal "Vamos a cenar"? Yo tengo hambre.

-Claro...- Respondió con una risa algo torpe.- Avisaré a los demás...


Kairi estaba en el castillo de Ansem, en su antiguo despacho, junto León, Cid, Gant y Aerith. La pelirroja estaba contando sus andanzas por el coliseo, su encuentro con Hércules, la aparición de Ganondorf y lo útil que había sido Arkantos. León analizaba cada palabra de la joven mientras que Aerith se horrorizaba cada vez más ante el relato sin tener en cuenta las cosas buenas del mismo, Cid, en cambio, estaba totalmente inmerso en la historia. Gant era el único que no prestaba atención, pues estaba sentado en la silla con los pies sobre la mesa de estudio, luchando para no dormirse.

-...También encontré a al que me secuestró, Arktos.- Kairi finalmente llegó a ése punto del relato.

-¿¡Qué?!- Gant súbitamente cayó hacia atrás, aterrizando de espaldas al suelo junto la silla. En seguida se levantó y se acercó a la joven para agarrarle los hombros.- ¿Dices que Arktos estaba allí?

-Pues si...- La pelirroja no pudo evitar sentirse intimidada por la mirada del hombre de negro, parecía un maníaco.- Pero se esfumó, ni siquiera sé dónde está ahora.- Pudo notar cómo la respiración de Gant estaba más agitada.- Por favor, suéltame ya.

-Ya la has oído.- Soltó Cid dando un empujón al mercenario.- Chaval, tranquilízate.

-Tendría que haber ido con ella.- Mustió él con nerviosismo.- Habría acabado con él de una vez por todas.

-Gant, ¿Tengo que recordarte que estuviste apunto de morir cuando Kairi te trajo?- Le reprochó Aerith con severidad.- No nos esforzamos tanto Merlín y yo para que ahora te maten.

De pronto un incesante pitido les interrumpió, provenía de la sala del ordenador. Todos fueron a ver qué pasaba. Cuando llegaron frente a la gran computadora, vieron el mensaje "Llamada entrante".

-Yuffie, ¿Qué sucede?- Cid se puso frente al teclado, por el monitor, podían ver la cara de su amiga que se encontraba frente el ordenador de casa de Merlín.

-Ésto de la videoconferencia es un invento...- Soltó una risilla, luego vio el semblante serio de los demás.- Bueno... El mapa de rutas ya ha terminado.

-Perfecto, mándanos las coordenadas.- Dijo León con prisa.

-Aunque hay un problema...

-¿Cual?- Aerith se preocupó.- ¿Ha pasado algo?

-No...

-Yuffie, dilo ya.- Kairi se impacientaba.

-No las sé mandar...- Todos quedaron en silencio.- ¡En serio, estoy apunto de quemar éste ordenador!

De pronto, apareció una nube de humo tras ellos, cuando se disipó se pudo ver a un Merlín muy apagado y con los hombros caídos.

-Estoy harto de ella, no puedo ni comer tranquilo.- Soltó el mago con agotamiento.- León, ven conmigo y haz que pare.

Sin decir más, agarró al joven del hombro y ambos desaparecieron tras una pequeña nube de humo.

-¿No hubiese sido mejor llevarnos a todos y dejarnos de tonterías?- Dijo Gant sin que nadie le prestase atención.

-León... Dime que las tienes...- Cid ya se estaba apoyando sobre la mesa con los codos y poniendo las manos en su cara.

-Si, ahora las leo...- Hubo un pequeño silencio (Excepto la voz de Yuffie discutiendo con Merlín).- Vale, te las mando. Todo apunta que se trata de Ciudad del Paso.

La pelirroja apretó los puños, ése mundo significó mucho para ella en su momento. Todos se voltearon para verla, con un rostro amargo.

-Si no quieres ir...- Empezó a decir Aerith.

-No, tranquila.- Respondió negando con la cabeza, luego fingió una sonrisa.- Al fin un mundo conocido.

-Ésta vez llévate a Gant contigo.- Cid se mostraba algo preocupado.- Quién sabe los seres que habitan ése mundo ahora, los que estaban antes volvieron a sus mundos.

-Me siento como el perro.- Murmuró el mercenario, luego se acercó a Kairi y le miró directamente a los ojos.- Muy bien, me aseguraré que no le pase nada, ésta vez.

-No necesito que me protejas.- Se defendió ella algo molesta.

-Puede, pero me pagan para que lo haga.- Aunque su máscara le tapaba media cara, Kairi pudo notar una pequeña sonrisa en su rostro.


-Así que Ganondorf vuelve a estar vivo...- La figura de Volgin caminaba con ambas manos en la espalda por los oscuros pasillos seguido de cerca de Arktos.

-Si, se ha mostrado muy hostil hacia mí.- Respondió con pesar.- Será un rival muy fuerte, señor.

-Bueno, los hylianos le temen por algo...

Ambos continuaban sin parar, sus pasos hacían eco por todo el pasillo. La nula presencia de soldados era sorprendente.

-Mi señor, ¿Estáis seguro que devolver a la vida a ése gerudo ha sido una buena idea?

-Él es uno de los tres que figura en las leyendas de éste mundo, uno de los poseedores de la Trifuerza. Ya vimos que ése artefacto existe y la necesitamos, es un mal necesario.

-Pero yo vi con mis propios ojos cómo los sincorazón le obedecían.- Le reprochó con insistencia.

-¡Silencio!- Exclamó Volgin parándose en seco y girándose hacia su subordinado.- Todo va acorde con el plan: Tenemos la Trifuerza de la Sabiduría y los dos portadores restantes vuelven a estar vivos. Tarde o temprano él vendrá, tomará lo que es suyo y nosotros nos quedaremos con cualquier mundo que queramos.

-Lo siento, señor.- El peliazul se disculpó bajando la cabeza. Volgin reanudó la marcha para que el otro le siguiera.- Por cierto, ¿Se sabe algo de Link?

-No, pero ahora mismo es la menor de nuestras preocupaciones.- Arktos se extrañó ante ése comentario. El coronel no paró de andar.- Se que él no dejará a los suyos a la estacada, volverá a nosotros, además, tampoco tenemos que preocuparnos de los hylianos ni de Snake, dudo que asomen la nariz con el Deviljho merodeando.

-Entiendo...

-Lo único que debemos hacer ahora es hacer el traslado, ve al castillo y avisa a Claw y al doctor Cortex.

-¿Qué pasará con los soldados que se queden allí?

-¿Qué soldados? Mis únicos soldados se encuentran en la base principal.- Se paró y se volteó para ver a Arktos con una macabra sonrisa.- Además, nuestro Deviljho necesita alimentarse.

-Entiendo...- El mercenario se mostraba nervioso ante ésa mirada.- Una última pregunta, señor. ¿Qué pasará con la princesa del corazón y con Gant?

-Bueno... Dudo que la mocosa ésa nos sea de alguna utilidad, aunque puede que a él le haga gracia matarla con sus propias manos, pero si se entromete demasiado tendremos que acabar con ella.- Luego soltó una pequeña risa.- En cuanto a Gant, si lo ves, quiero que me traigas su cabeza mientras aún gotee sangre.- Dicho éso, Volgin miró a Arktos a los ojos.- Sé que ése bastardo es cómo una cucaracha, cuesta mucho matarlo, así que quiero que acabes el trabajo que empezaste.- Luego continuó con su caminata.- Desmiémbralo por completo.

Arktos se quedó quieto mientras observaba a su superior desapareciendo entre la oscuridad del pasillo. Su mirada se tornó algo amarga al principio, pero alzó su cabeza para luego marcharse en dirección contraria a Volgin. Con paso lento pero firme, se dirigió a la salida para ir a buscar a Claw.

-Gant, ni se te ocurra aparecer...- Dijo para sí mismo.- Huye...