El silencio reinaba dentro del "Trirreme", Kairi se encontraba en los mandos de la nave, mientras que Gant, algo molesto por no pilotar, estaba sentado en el suelo con ambas piernas cruzadas sosteniendo el escudo de Link con ambas manos, observando los adornos y dibujos del mismo.
-¿Cómo es que se ha quedado en la nave?- Preguntó de la nada.
-No lo se, supongo que confiaba más en encontrarme con Link en otro mundo que en que él mismo volviese a Vergel Radiante por su propio pie.- Respondió ella sin apartar la mirada del frente.
-Entiendo, veo que también llevas su arco y el carcaj.- Murmuró al verlos junto al escudo.- La verdad, no se si él volverá.- Al no obtener respuesta, Gant se levantó y se acercó al asiento del piloto.- Ni siquiera dispone de una nave propia y seguramente tendrá a todos los hombres de Volgin buscándolo.
-Volverá, estoy completamente segura.- Respondió simplemente.- Sabes cómo es él.
El viaje continuó hasta que sonó el ya acostumbrado pitido: Estaban cerca de su destino. Pronto divisaron aquél mundo que estaba cada vez más cerca. Al llegar a la atmósfera, Kairi quiso aterrizar directamente en la superficie, aunque Gant la frenó.
-Es mejor pasar lo mas inadvertidos posible.
-Te noto algo paranoico.- Respondió ella sin darle mucha importancia.
-Los habitantes que conociste aquí están en sus respectivos mundos, éso ya lo sabes. Ahora habrán residentes nuevos. Además...- Soltó un suspiro.- Nadie muere por ser precavido...
Kairi, quién no compartía del todo ése sentimiento, cayó en que su compañero llevaba razón, así que buscó un lugar más discreto para aterrizar. Al final se decantó para aterrizar a las afueras de la enorme ciudad que se veía a la lejanía. Ambos se prepararon para abandonar la nave y al fin pisaron tierra. Era de noche, la luna brillaba en el cielo nocturno, aunque algunas nubes la tapaban. Ambos empezaron a caminar hacia la ciudad. Se encontraron con un enorme muro dónde la única entrada era una gran puerta doble de madera, todas las expectativas de Gant de ser sigilosos se esfumaron por completo. Kairi fue quién se animó en abrir ésa puerta con ambos brazos, aunque al final su compañero la ayudó, ya que era tremendamente pesada. Al abrir las puertas, se toparon de lleno con la plaza principal del distrito uno, de estilo clásico, con el suelo pavimentado con piedra y adornada con farolas retorcidas. Kairi lo recordaba perfectamente, aquellas escalera que se encontraban frente suyo conducían a una tienda que solía regentar Cid cuando sus amigos residían allí, también se acordaba de la antigua casa de Merlín, cuando León y los demás cuidaban de ella, incluso de los sobrinos de Donald haciendo travesuras cuando no estaban ocupándose de su tienda... Las calles parecían no haber cambiado un ápice, aunque estaban repletas de extraños para ella: Había gente de todo tipo, desde personajes con apariencia amigable hasta gente con un rostro aterrador. A medida que ellos fueron avanzando muchos de ésos residentes se voltearon para ver a la pareja. La joven no pudo evitar ponerse nerviosa ante los murmullos de algunos, fue entonces cuando su compañero le sobresaltó.
-Bien, actúa con normalidad.- Le susurró Gant sin apartar la mirada del frente y sin frenar su marcha.- Si te preguntan, di que no hemos venido a matar a nadie.
-Gant, no hemos venido a matar a nadie.
-Reserva tus mentiras para cuando pregunten.
Ella negó con la cabeza y suspiró. Ambos llegaron a las escaleras de piedra, dónde se pararon un momento. La joven se volteó para ver a los que estaban en la terraza de la cafetería quiénes apartaron la mirada sin preocuparse demasiado en disimular.
-Estoy algo perdida, ¿Hacia donde vamos?
-Bueno, León me comentó que un amigo tuyo cerró la cerradura de éste lugar, así que estará dónde él la encontró, ¿No?- Respondió el.
-Será posible, ¿Gant?- Dijo de repente una voz rasgada proveniente de lo alto de las escaleras.
Ambos se giraron para ver a un hombre alto y fornido de cabellera azul bastante sucia y descuidada amarrada con una cinta en la frente de color verde, su ojo derecho permanecía oculto tras un denso mechón de pelo mientras que el izquierdo se veía algo enrojecido, vestía unos pantalones negros, deportivas azules, una camiseta de manga corta y, sobre ésta, un chaleco rosa con capucha. Bajo el brazo llevaba un casco de motorista verde bastante deteriorado, a juego con sus mitones. Aquél hombre descendió las escaleras sin prisa, aunque no se mostraba nada tranquilo, pues miraba a Gant con desprecio.
-Hombre, Biker. -Gant estaba nervioso, conocía a aquel sujeto, aunque no parecía que fuesen precisamente amigos.- Cuánto tiempo, ¿Qué haces por éstos barrios?
-Que hago...- Cuando llegó hasta la pareja, soltó el casco, dejando que cayese al suelo, para agarrar a Gant del cuello de su gabardina, levantándolo sobre su cabeza.- ¡No se cómo demonios he llegado aquí, pero ya no me importa, me debes dinero, estafador de mierda!
-¡Hey, déjalo en paz!- Kairi agarró a Biker del hombro para que soltase a su compañero.
-¡Apártate, niñata, ésto no te concierne!- El hombre miró directamente a la pelirroja a los ojos. El ojo enrojecido, sumando la respiración agitada y la cara de asesino del sujeto, afectó a la chica, no pudo evitar soltarle el hombro y retroceder un poco.- ¡Responde, bastardo!- Biker tiró a Gant en el suelo, éste no pudo evitar quejarse por el golpe en la espalda. En ésas, el hombre sacó un cuchillo de carnicero de una pequeña vaina que colgaba de la parte posterior de su cinturón.
-Anda, suelta éso antes de que hagas daño a alguien...- Gant se levantó algo adolorido, llevándose la mano en la espalda.- Acabas de montar un espectáculo en plena calle, Biker.- El hombre echó una rápida mirada a los alrededores para ver que, efectivamente, todos los presentes le miraban.- En fin... Veamos.- Gant empezó a rebuscar en uno de los bolsillos de su gabardina.- Creo que te debía ochocientos, ahí van mil, por los intereses.- En ésas, Gant sacó una bolsa pequeña repleta de platines y se la tendió al hombre.
-Vaya...- Biker se mostraba atónito.- No me esperaba que me dieras el dinero, iba a matarte, ya lo tenía en mente.
-Hombre, yo prefiero que te quedes con la bolsa para que yo pueda conservar mi vida.- Gant se dirigió a Kairi.- ¿Que tal si continuamos con lo nuestro?
-C-c... Claro.- Balbuceó ella aún atónita.
Mientras Biker recuperaba su casco del suelo, el mercenario agarro el brazo a la joven para llevársela con algo de prisa a un callejón, no pararon hasta alejarse lo suficiente. Gant se recostó en una pared, su semblante sereno desapareció por completo, recobrando el nerviosismo.
-¿Tú no te habías enfrentado a Arktos en persona y a un titán?- Preguntó bastante alterado.
-Ninguno de los dos tenía una cara de loco cómo él.- Se intentó defender ella.
-Bueno, creo que le hemos dado esquinazo...
-¿No habéis quedado en paz?
-Para nada, le he dado una bolsa con quinientos platines con unos cuantos botones y frutos secos rancios para que hubiese más volumen.- Kairi se hecho la mano en el rostro.
-¿Cómo has contado quinientos sin mirarlos?- Kairi tenía un montón de preguntas, pero solo se le ocurrió formular la más simple.
-Por el tacto, son muchos años con obsesión por el dinero.
Ambos recobraron el aliento, se prepararon para abandonar el oscuro callejón para proseguir con su búsqueda, aunque algo les sobresaltó, la figura de un hombre delante suyo.
-¿Pensabas que me ibas a engañar?- La voz de ése hombre estaba algo atenuada por el hecho de que ahora llevaba puesto su casco de moto. Biker se acercó lentamente a los dos y le arrojó la bolsa directamente a Gant.- Sabes que tus trucos no funcionan conmigo.
-Ya veo que no...- Respondió recuperando su bolsa del suelo.
-Gant, ésta vez no me quedaré parada, si puedo ayudarte lo haré.- Ella observó cómo el otro volvía a desenvainar el cuchillo.
-No, es mi problema.- Gant se adelantó a Kairi, quedando entre ella y Biker.- No quiero que te veas involucrada en ésto, vete.- Dijo sin dejar de clavar su mirada en el motorista.
El hombre de negro invocó su llave-espada, cosa que Kairi imitó, haciendo caso omiso a su compañero. Biker, por su parte, empezó a acercarse lentamente, amenazante. Fue aligerando el paso hasta acabar corriendo, Gant se puso en guardia para recibirlo. Sin parar de correr, Biker lanzó su cuchillo directo a la cabeza del mercenario, él lo pudo rechazar interponiendo su arma para hacer rebotar el cuchillo, éste volvió a rebotar contra la pared y cayó al suelo. Cuando Biker llegó, Gant intentó una estocada, cosa que el otro esquivó sin dificultad, apartándose a un lado y agarrando la muñeca del mercenario, cosa que aprovechó para empezar a darle hasta cuatro puñetazos a la cara con su mano libre. Kairi al ver a su compañero en apuros, se lanzó hacia el motorista. Al ver a la joven, Biker lanzó una fuerte patada al estómago de Gant justo después de soltarle la muñeca. Éste, adolorido, se vio obligado a retroceder ante tal golpe, cosa que provocó que Kairi tropezase con su compañero, frenándola en el proceso. Tras ese hecho ambos cayeron al suelo, Gant pudo ver cómo Biker recuperaba su cuchillo. Éste se acercó a los dos empuñando su cuchillo con fuerza.
-Ésto pasa por no saldar tus deudas, cadáver.- Se dispuso a asestar el golpe fatal, pero algo que vio le frenó.
-No voy a dejar que mates a nadie en ésta ciudad, Biker.- Una voz grave y rasgada se hizo sonar por todo el callejón.- ¿No eres demasiado mayor para jugar con niños?
-Piérdete, Jack.- Respondió éste.- Éste despojo me debe dinero.
-¿Tengo cara de que me importe? Si les tocas, te cortaré por la mitad, sabes bien que lo puedo hacer.
Biker no respondió, finalmente envainó su cuchillo y se apartó de los dos. No si antes rebuscar por los bolsillos de Gant rápidamente y de forma brusca hasta sacar una bolsa grande. Cuando estuvo a cierta distancia, revisó el contenido de la bolsa y luego comprobó el peso.
-Dos mil, ahora estamos en paz.- Dijo alejándose.
-¡Es demasiado!- Exclamó Gant molesto.
-... Pesas... Y mucho...- Llegó a decir Kairi, quién había quedado debajo de su compañero.
Gant se levantó inmediatamente para luego ayudar a la joven a levantarse. Cuando ambos estaban de pie se permitieron echar un vistazo a quien les había ayudado. Se trataba de otro hombre, aún más fornido que Biker, vestido con un mono negro que le cubría casi todo el cuerpo, además de unas botas a juego, también llevaba un guante sin dedos en su mano izquierda decorado con pinchos en los nudillos y unas gafas parecidas a las de Cid en la frente. Su cara, algo enmarcada por la edad, daba algo de miedo al principio, adornada con una vaga barba marrón, a diferencia de su pelo corto canoso, sus pequeños ojos marrones eran de lo más fríos. Por último, al igual que Gant, su brazo derecho había sido substituido por uno robótico, aunque muchísimo más pesado que el del mercenario, además de estar dotado con algunos tubos de escape en el antebrazo. El misterioso hombre sacó un cigarrillo de su bolsillo para llevárselo a la boca.
-Gracias.- Kairi se mostraba agradecida, aunque no podía dejar de sentirse algo intimidada por la apariencia de aquél hombre.- Nos has librado de una buena.
-De nada, pequeña.- El hombre se encendió el cigarrillo para luego darle una calada.- Ya conocía a ése hombre, y sabía que intentaría algo, vi el numerito que habéis montado antes.
-Pues al final se ha llevado más de la cuenta...- Murmuró Gant con resignación. El otro no pudo evitar sonreír.- Por cierto, bonito brazo, se ve mejor que el mío.
-¿Tu crees?- El enorme hombre levantó el brazo robótico, para luego cerrar el puño con fuerza. La mano se escondió dentro del antebrazo, se desplegó una protección en donde estaba la mano y los tubos de escape soltaron una llamarada tras un gran estruendo, de golpe, dos hojas paralelas de motosierra se desplegaron, ambas a grandes revoluciones. Gant se quedó asombrado, mientras que Kairi se asustó.- Personalmente, me gusta bastante...
-¡Tengo que hacerme con uno de éstos!
-Por cierto, soy Jack.- Dijo desactivando las motosierras de su brazo, volviendo a su forma original.
-Soy Kairi, y él es Gant.
Al fin, después de tantas cacerías y pruebas, Link había dejado atrás la apacible aldea de Moga y volvía a encontrarse en la árida ciudad de Loc Lac. Se encontraba en la taberna, el centro de la actividad cazadora del lugar, sentado en una mesa apartada (Las demás estaban abarrotadas de cazadores ruidosos), revisando algunas peticiones para cazadores, buscando alguna para cazar al Diablos, aunque no obtuvo suerte. La taberna estaba bastante animada, siempre lo estaba, los cazadores iban y venían de sus misiones, algunos triunfantes, cargando materiales de los monstruos cazados, mientras que otros llegaban heridos y magullados, pero sobretodo, avergonzados por haber fracasado en su misión. Link recordaba a los cazadores más veteranos que se rieron de él cuando llegó por primera vez a la ciudad, ahora los mismos le miraban con respeto, cosa que el hyliano podía notar. Harto de no encontrar lo que quería, el rubio se levantó para dirigirse a la enorme pizarra con paso lento, dónde volvió a colgar las peticiones impresas para que los demás las viesen. Soltó un suspiro cargado de resignación, se giró para volver a su sitio.
-¿No ha habido suerte?- Le preguntó una de las jóvenes recepcionistas tras su mostrador.
-Me temo que no...
-Tranquilo, si veo una petición para un Diablos, serás el primero en saberlo.
-Gracias.- Respondió con una pequeña sonrisa de agradecimiento.- Igualmente me quedaré un poco más por aquí si no os importa.
-Tranquilo, siempre estamos abiertos.
El hyliano volvió a su mesa sin mucha prisa, se dejó caer sobre el banco de madera y echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Estaba harto, quería volver a Hyrule cuando antes, empezó a sumergirse en sus pensamientos y preocupaciones. Estaba tan ido que no notó que alguien se le acercó, lo que le sacó de trance fue un sonido de un golpecito sobre la mesa. Cuando abrió los ojos vio una jarra plateada llena de cerveza. Luego notó una palmada en su espalda.
-No te ofusques demasiado.- Dijo una voz femenina detrás de él.
-Pensaba que cada uno seguiría por su lado, Deela.- Respondió el hyliano sin llegar a voltearse.
-Ya, pero no me gusta ver a mis amigos solos en una taberna sin una bebida en sus manos.- Ella dio la vuelta a la mesa con su propia jarra en las manos, sentándose frente a él.- Además, si estoy un rato contigo a lo mejor los demás cazadores pararán de tirarme los tejos.
-No te cansas de partir corazones ¿Eh?- Soltó Link con una pequeña risa mientras agarraba la jarra de la mesa, ella no pudo evitar sonreír con algo de resentimiento.- Pero si, me irá bien un poco de compañía.
Ambos comenzaron a conversar amigablemente contando historias de antes de conocerse mientras bebían sus respectivas cervezas, aunque al final acabó siendo una competición de a ver quién había cazado más monstruos. Ambos permanecieron hablando hasta que algo los perturbó.
-¡Necesitamos ayuda!-Exclamó una voz femenina.
Todos los presentes de la taberna miraron hacia la dirección de dónde provenía la voz, se trataba de una joven cazadora junto a otro cazador, ambos estaban ante la gran pizarra.
-¡Pide por ésa boquita!- Gritó entre risas uno de los cazadores de las mesas, alzando su copa, algo borracho.
-De ti no quiero nada...- Respondió ella con indiferencia. Los compañeros del podre cazador empezaron a reír a carcajadas mientras el otro se encogía.- Tenemos que cazar a un Diablos.
Link y Deela se miraron con los ojos bien abiertos, ambos tomaron sus jarras y se las acabaron a toda prisa, luego se levantaron de golpe.
-¡YO ME APUNTO!- Gritaron ambos a unísono.
Los dos avanzaron hacia la pareja, cuando pasaron ante la recepcionista, ésta le brindó una disculpa Link, pues esos dos cazadores se le habían adelantado. Cuando llegaron ante sus nuevos potenciales compañeros, Link pudo observarlos mejor. La cazadora era una joven rubia de ojos verdes de piel blanca, llevaba puesto un gran sombrero de paja de aspecto "oriental", un especie de chaleco de tela verde sobre una cota de malla, junto a unos guantes con protecciones en los antebrazos del mismo estilo, en ellos, llevaba tres cuchillos pequeños envainados amarrados con una cinta de cuero, también llevaba puestos unos pantalones gruesos verdes, botas anaranjadas y un cinturón dotado de un trozo de cota de malla colgando por su lado derecho, en su mano izquierda llevaba un extraño escudo morado dotado de finos orificios y en la espalda llevaba envainada una espada de empuñadura también morada con púas cerca de la base de la hoja de hueso. Su acompañante era el más alto de los cuatro, iba vestido con una pesada armadura metálica revestida con escamas rojas, lo mas raro de todo era su yelmo, que parecía estar hecho enteramente de escamas excepto por la rejilla de hierro por donde él podía ver, de su hombro asomaba la empuñadura de una katana revestida con escamas azules que casi llegaba hasta el suelo.
-Vaya...- mustió la chica al ver el entusiasmo de los dos.- Está bien, tomad todo lo que necesitéis cuanto antes, el zepelín ya está listo.- Hizo una breve pausa.- Mi nombre es Dexta y él es Ferson.
-Yo soy Deela.- La joven miró a su compañero, se mostraba demasiado nervioso para contestar.- … Y el chico de los temblores es Link.
Después de que Jack volviera a sus quehaceres, Kairi y Gant continuaron con su búsqueda para encontrar la cerradura. Se fueron hasta el segundo distrito, dónde se encontraba la "zona lujosa", se notaba que los edificios eran muchísimo más altos. Al centro de ésas colosales construcciones se encontraba una plaza de piedra con una fuente a uno de los extremos. Ambos jóvenes se encontraban frente a ella, aunque no pasaba nada...
-No lo entiendo, Sora me dijo que estaba ahí.- Murmuró ella para sí misma.- Si no está aquí, ¿Dónde está?
-¿Se supone que tiene que pasar algo especial?- Gant, quién no había prestado atención a la pelirroja, estaba aburrido mirando ésa fuente.- No es por nada, pero... Empiezo a tener sueño.
El silencio de la plaza empezó a ser perturbado por el sonido de unos pasos rápidos metálicos. Ambos se voltearon para ver lo que pasaba: A lo lejos podían distinguir varias figuras acercándose. Kairi pudo distinguir a un montón de pequeños sincorazón con armaduras: Los llamados "Soldado". Ésos monstruos estaban persiguiendo a una chica cubierta enteramente por una capa marrón dota de una capucha (Kairi supuso que era una chica por los rasgos delicados de su cara, su piel blanca y el fino cabello castaño claro que dejaba ver la capucha), quién finalmente tropezó al medio de la plaza mientras que los seres se acercaban desde el extremo opuesto de la fuente.
-¡Debemos ayudarla!- Kairi invocó su llave-espada con alarma.
-Meh, estará bien...- el hombre de negro quién no mostraba interés alguno se dispuso a dar media vuelta para irse, aunque algo se lo impidió.
La pelirroja se había lanzado en dirección a la joven para protegerla. Gant, por su parte, empezó a murmurar cosas incomprensibles entre dientes mientras se dirigía en la misma dirección que su compañera. Kairi se paró entre la chica y los sincorazón empuñando su arma con ambas manos. Cuando los sincorazón se acercaron lo suficiente, éstos frenaron, quedándose mirando a ambas chicas. Uno de los monstruos empezó a chillar, mientras que el resto se preparaba para el ataque. De golpe, Kairi sintió algo pasando por su lado, ella solo pudo ver un borrón negro que voló directo hasta el ser, luego vio la llave-espada de Gant clavada en la cabeza del autor de los chillidos, acabando con ésos molestos gritos. El sincorazón se desplomó al suelo mientras que sus compañeros lo miraban atónitos.
-Estoy harto ya...- Dijo Gant mientras se acercaba a Kairi. Su arma volvió a aparecer en su mano izquierda.- ¿Y ahora qué?
-No lo sé...- Dijo Kairi, observando cómo aparecían más sincorazón de la misma apariencia que los "soldados" aunque más grandes.- ¿No se te ocurre nada?
-Se me ocurren muchas ideas... Pero ninguna buena.
Todos los sincorazón se abalanzaron a toda velocidad, Gant fue lo suficientemente rápido para extender ambos brazos al frente y crear un escudo oscuro lo suficientemente grande para cubrir a los tres. Él intentaba mantenerse concentrado mientras observaba como los monstruos golpeaban el escudo con sus zarpas. Mientras tanto Kairi ayudó a la joven desconocida a levantarse.
-Intentaremos sacarte de aquí.- Le dijo para tranquilizarla.
-¡Tranquila, señora, estará viva para irse a cenar!- Dijo Gant sin moverse de su posición.
-Sois muy valiente al arriesgar vuestra vida por mi...- La delicada voz de la desconocida se hizo oír por primera vez.- Y lo de "señora" sobraba.
-Cuando el escudo desaparezca deberás escapar.- Kairi se mostraba algo nerviosa, pues veía cómo el escudo empezaba a resquebrajarse.
-¿Vos sois quién controla el escudo?- Preguntó ella a Gant, éste asintió sin mirarla.- Bien, cuando os lo diga, haced desaparecer el escudo.
-¿Estás loca?- El hombre de negro se mostraba incrédulo, aunque también se le notaba el cansancio por mantener ésa barrera todo el tiempo.- !Ni siquiera vas armada¡
-Confiad en mi.
Ella sacó una baraja de cartas y empezó a barajarlas rápidamente. Finalmente se decidió por una. La chica miró directamente a Kairi, quién pudo ver al fin los ojos azules de la joven. La pelirroja asintió.
-¡Ahora!
Mientras que Gant hacía desvanecer el escudo, la joven encapuchada alzó la carta sosteniéndola con los dedos. De repente, la chica desapareció, en su lugar apareció un ser enorme humanoide con plumas marrones, alas y con cabeza y extremidades de pájaro armado con una lanza, se mantenía a escasos centímetros del suelo batiendo sus alas. Ante la expresión de sorpresa por parte de Kairi y Gant, el ser tomó velocidad para luego lanzar una tremenda estocada que mandó a volar a parte de los sincorazón, dejando solo a los que estaban en los flancos. Kairi se lanzó hacia los sincorazón que quedaban, abriéndose paso a base de tajos con su llave-espada, ése tipo de monstruo ya no suponían un gran reto para ella. Los pocos monstruos que quedaron en pie fueron eliminados por Gant, quién, aprovechando lo diezmado que estaba el enemigo, le bastó su arma para acabar con ellos. Cuando todo acabó el silencio volvió a reinar una vez más, los dos se voltearon a la vez esperando encarar al extraño ser alado, aunque en su lugar volvía a estar aquella misteriosa joven.
-¿Cómo demonios has hecho ésto?- Gant fue el primero en hablar con descortesía.
-¿Siempre sois tan grosero?- Respondió ella con serenidad.
-Perdónale, no lo puede evitar.- Kairi se acercó a ella sonriendo.
-Ya lo veo... En fin, igualmente me alegra haberos encontrado, ésos seres eran tan caóticos que no me daban tiempo para defenderme.- Dijo con alivio.- Yo soy Katia, princesa de Alanjeh, ¿Podríais decirme vuestros nombres?
-Kairi, y él es Gant.
-Así que es una princesa de verdad...- Él miró a su compañera, cuando ésta iba a devolverle la mirada, la desvió justo a tiempo.
-Y vos...- Katia se acercó con curiosidad a Gant, éste se sorprendió al ver su cara tan cerca...- ¿Por qué usas ésa máscara.
-Err... Bueno...- Él miró a Kairi, quién no pudo evitar sonreír ante ésa escena. Finalmente soltó lo primero que pensó:- Por la halitosis.
Todo dejo entrañable se esfumó: Katia lo miró con desconcierto mientras que Kairi se golpeó la frente con la palma de la mano.
