Kairi podía notar los rayos del sol atravesar la ventana a través de sus párpados, aquella luz la había sacado de sus sueños (Éso y el hedor del lugar). Se incorporó aún medio dormida. Se encontraba sobre una incómoda litera (La litera inferior) tapada con sábanas rasposas verdes. En ese momento, pudo ver con más claridad el lugar dónde se encontraba: Se trataba de una pequeña habitación dotada de dos literas, cada una de ellas con equipaje al lado. Ella bostezó con fuerza estirando ambos brazos.

-Al fin despiertas...- Pudo oír la voz de Gant, aunque no lo pudo ver.- Con lo rápido que te dormiste...

-Lo siento, pero llevaba unos cuantos días con demasiado estrés.- Respondió mientras se secaba las lágrimas del bostezo.- Será mejor que me lave la cara.

-Aprovecha para ducharte, yo ya lo he hecho.

-¿Dónde está el baño?

De repente Gant asomó la cabeza desde la litera de arriba dispuesto a responder, no llevaba el gorro ni la máscara puestos, dejando su singular boca de grandes dientes afilados al descubierto. Estaba boca abajo, de su cabello castaño aún caían algunas gotas de agua. Kairi no pudo evitar asustarse un poco al ver ésa macabra imagen de golpe. Él lo notó y volvió a su "escondrijo".

-Lo siento, debí cubrirme antes.

-No, no, perdóname tú a mi.- Respondió ella algo nerviosa.- Ya te había visto antes, es solo que... Me has asustado un poco al aparecer de golpe...- Entonces intentó rectificar.- ¡Pero que no es nada malo! Es solo que...

-¿Creer que su cara dar miedo?- De golpe una grabe pero torpe voz los interrumpió.- Yo dar mucho más miedo, y con razón.

Kairi vio que de la puerta se acercaba una figura ridículamente corpulenta. No parecía exactamente humano, pues todo su cuerpo estaba envuelto de un fino pelaje naranja y su cara tenía rasgos felinos y caninos a la vez, ése ser disponía de un alargado y grueso morro de nariz felina negra repleto de afiladísimos dientes enormes, sus orejas eran grandes y puntiagudas y sus ojos eran amarillos con iris negro además de disponer de unas cejas negras demasiado gruesas. La única vestimenta que llevaba eran unas hombreras marrones dotadas de dos pinchos en sus fuertes hombros, unas muñequeras de hierro también con pinchos, un taparrabos verde con manchas negras y unas zapatillas deportivas rojas en sus pies. Si la parte superior de su cuerpo inspiraba temor, pues a parte de su singular cara, los músculos de sus brazos y su pecho estaban muy sobredesarrollados además que de sus manos le salían unas afiladas garras, la parte inferior era muy chistosa, pues sus piernas eran exageradamente cortas y delgadas, incluso la corta cola de león que asomaba por detrás casi llegaba al suelo debido a la corta distancia. Kairi se quedo parada al ver ése extraño ser, no sabía si tenía que empezar a correr o a estallar a carcajadas debido a lo poco compensado que estaba.

-Niña quedarse callada.- Murmuró, luego dibujó una macabra sonrisa en su rostro.- ¡Estar muerta de miedo!

-Déjala, Tiny, está asimilando lo raro que eres.- Luego de decir éso Gant volvió a asomarse, ésta vez con la máscara puesta.- Tranquila, es un viejo conocido de , no te hará nada.

-Vaya...- Ella no sabía que decir, estaba en blanco.- ¿Ha dormido aquí con nosotros?

-Si, llegó cuando tú dormías.

Ella se acercó a su compañero algo nerviosa y disgustada.

-¿No pensaste en despertarme?- Le susurró.- Podría haberme matado.

-Tranquila.- Respondió él sin darle importancia.- Cuando te vio te olió un poco y luego te dejó en paz.- Desvió la mirada hacia el recién llegado.- ¿Verdad que si?

-Al principio creer que niña oler bien.- Al decir éso dio un pisotón al suelo y miró a Kairi directamente.- Luego Tiny comprender que niña necesitar baño. Tiny ser sensible a los olores.

-¡Cállate ya!- Soltó Gant mientras que la joven se sonrojaba. El mercenario se bajó de su litera, Kairi pudo ver que solo llevaba sus pantalones negros y una camiseta blanca.- En serio, tienes una bocaza tan grande como tu brazo.

-Si, Tiny tener unos grandes brazos...- Murmuró mientras observaba su bíceps, el hombre de negro suspiró.- … Ser cómo tronco de humano...- Luego miró a Gant directamente.- Bueno, tener que irme.- Se dirigió a su litera, agarró la bolsa de tela que tenía al suelo y sacó un tridente de debajo del colchón.- Dar recuerdos a de mi parte.

-¿Y a Cortex?

-A él no...- Se dirigió hacia la puerta, aunque antes se giró para encarar a Gant nuevamente.- Espera... ¿Lo de bocaza ser insulto?

-Para nada.- Respondió dándole una palmadita en el brazo.

-Entonces estar bien.- se volvió a girar y empezó a caminar.- ¡Despedidas!

-Querrás decir "Adiós"...- Murmuró él.

La habitación se quedó en silencio tras el portazo que dio Tiny al marcharse. Ambos suspiraron y se quedaron callados por un momento. Luego Gant recuperaba su gabardina negra, su guantelete, hombrera y botas y se dirigió hacia la puerta.

-¿También te vas?

-Para que tengas intimidad.- Respondió sin mirarla.- Tómate tu tiempo, debemos buscar la cerradura.- Hizo una breve pausa.- Por cierto el baño lo tienes al fondo del pasillo, a la izquierda. Te estaré esperando en recepción.

Tras éso Gant también abandonó la habitación cerrando la puerta tras de sí. Finalmente ella se levantó, solo llevaba su blusa blanca. Finalmente tomó el resto de su ropa de los pies de su litera y se dirigió a los aseos.


Finalmente los cazadores habían llegado a su destino: Los Llanos Arenosos... Otra vez. Todos empezaron su recorrido, Dexta y Ferson lideraban la marcha mientras que Deela y Link los seguían un poco más atrás. Ambos veían cómo sus dos nuevos conocidos avanzaban tomados del brazo, dando a entender que eran pareja.

-Tranquila, vengan los monstruos que vengan, yo te protegeré hasta el último aliento...- Decía Ferson con tono grave.

-Lo sé, si permanecemos unidos, nunca podrán doblegar nuestro amor.- Respondió ella acurrucándose al brazo de su amado.

-Tendría que haberme cortado el pelo...- Murmuró Deela.

-¿Para luchar mejor?- Preguntó el hyliano.

-No, creo que voy a vomitar.- Contestó con una falsa arcada.- ¿A caso se puede ser tan empalagoso?

-Si...- Link hizo una breve pausa y miró a su compañera.- Pero se necesita un duro entrenamiento.

Ante eso, ambos no pudieron evitar en estallar a carcajadas, sin saber del todo por qué. La pareja que lideraba la marcha se detuvo, Dexta volteó para ver a sus ruidosos compañeros.

-Mira cariño, parece que ellos también son pareja.- Los dos cesaron sus risas para mirar a la autora de ésas palabras, ésta sonrió.- Que bien, una misión de parejas, ésto cada vez se pone mejor.

Los dos no lo pudieron reprimir más: Volvieron a estallar en carcajadas, ésta vez aún mas descontroladas, rieron hasta que lentamente se quedaban sin aire ante las desconcertadas miradas de sus dos nuevos compañeros. Cuando se calmaron, prosiguieron con su caminata pasando por los valles de los Llanos Arenosos hasta que llegaron a una extensa zona plana cubierta enteramente por arena, uno no podía fijar la vista a lo lejos, dado el calor, la imagen se distorsionaba, por suerte no soplaba viento, la arena no empeoraba la visión, aunque moverse sobre ella era complicado. El calor de ésa zona era abrasador, Link maldecía el momento en el que decidió llevar puesto el caluroso yelmo a juego con su armadura.

-Deberíamos prepararnos aquí.- Ferson empezó a caminar para adentrarse aún más a esa extensión de arena y pequeñas dunas.- El Diablos suele venir a ésta zona para comer, así que podremos formular una buena estrategia.

-No veo ninguna posible presa para él a parte de nosotros.- Murmuró Link algo extrañado.

-Se nota que es a primera vez que vas tras el Diablos.- Bufó Dexta.- Se trata de un monstruo distinto a los que te has enfrentado, a éste le encanta comer cactus, y ahí tenemos unos cuantos.- Señaló a una pequeña mancha verde a lo lejos, parecía una acumulación de ésas plantas con púas.

-Pues estaría bien empezar a plantar trampas ahí si sabemos que el monstruo se acercará a ésa zona.- Comentó Deela con decisión.- Aprovechemos que aún no está aquí. Si tenemos barriles de pólvora los podré hacer detonar con mi ballesta.

-Tienes razón, traeré los barriles, aunque necesitaré ayuda, están en el campamento.- Dijo Ferson.

-¿Por qué no los hemos traído directamente?- Preguntó el hyliano.

-Me he olvidado...- Contestó él ante el suspiro de los demás.- Link, ¿Me acompañas?

-Claro...

Ambos empezaron a irse hacia el campamento mientras que Deela buscaba un sitio dónde apostarse en un sitio seguro para disparar, Dexta se acercó a la zona de cactus para empezar a plantar las primeras trampas de choque.


-No se cómo pude dormir en un sitio tan cutre cómo ése.- Se lamentó Kairi mientras deambulaba por las calles.- Tuviste que escoger el hostal más barato.

-Representa que con todo ésto tendría que ganar dinero, no gastarlo.- Se defendió Gant, quién caminaba junto a ella.- Además, después del encontronazo de ayer con Biker no me queda mucho ya. Y era un albergue, no un hostal.

Ambos seguían su paseo sin rumbo, pues no sabían dónde ir exactamente. A Kairi le resultó curioso ver la Ciudad del Paso durante el día, pues solo la recordaba bajo una perpetua noche, tampoco pudo pasear mucho durante su estancia de hace dos años.

-Y ese ser, Tiny ¿Podrías explicarme mejor quién es?- Preguntó la joven tratando de cambiar de tema.

-Bueno, pertenece al mismo mundo de y el doctor Cortex. Tiny fue un aliado suyo en el plan del doctor para conquistar su mundo.

-¿Entonces es malo?

-No creo que sea directamente malo, simplemente seguía ordenes de Cortex ciegamente.- Gant hizo una pausa ante la expresión de incredulidad de su acompañante.- Se trata de un animal mutado, en su caso, un tigre. El plan de Cortex era crear un ejército de animales mutantes para conquistar su mundo, aunque, según lo que me explicó , una de sus creaciones se escapó y consiguió arruinar sus planes varias veces.

-¿Ese fue Tiny, entonces?- Preguntó con algo de esperanza.

-No, él era uno de las creaciones más peligrosas, uno de los más fuertes y fieros, aunque también el más ingenuo.- Intentó corregir.- Bueno, lo catalogaba de "tremendamente estúpido", aunque yo creo que un tigre pueda andar a dos patas y hablar es algo que admirar.

-Básicamente he dormido con un psicópata...

-Comprende que su mundo se ha ido al garete por culpa de Volgin y el doctor, él apareció aquí y lo dieron por muerto. Está confundido y perdido, tras ésa fachada aterradora hay un pobre cachorro.

Ambos siguieron caminado en silencio. Kairi reflexionaba sobre las palabras de Gant, quizás los que siguen a Volgin no sean totalmente malos, quizás solo siguen ordenes, cómo el caso de Tiny. Durante su paseo no se cruzaron con nadie, pues se encontraban lejos de las calles principales de la ciudad. Es ésas Gant se paró de golpe, se mostraba pensativo.

-Podríamos intentar algo...- Kairi se detuvo al escuchar las palabras del mercenario.- Tú tienes un gran potencial mágico, pero no lo aprovechas demasiado ¿Verdad?

-¿A que viene eso ahora?- Preguntó ella extrañada.

-Veamos...- Gant empezó a mirar hacia arriba, al parecer, revisaba las azoteas de los grandes edificios de la ciudad. De golpe señaló a una de ellas.- Intenta llegar hasta ahí arriba con un hechizo.

-¿Estás loco? ¿Acaso crees que puedo volar?

-Mientras que lo piensas yo me voy.

De repente, el hombre de negro empezó a concentrar energía oscura en sus piernas, éstas fueron cubiertas con una extraña aura negra. Flexionó las piernas y empezó a respirar sonoramente, finalmente se impulsó con ambos pies efectuando un enorme salto en dirección al edificio. En poco tiempo Kairi solo podía ver la estela negra que salía de las piernas del mercenario, ésta desapareció en el momento que llegó a la azotea, dejando a Kairi completamente sola. Gant no tardó demasiado en dar otro salto para volver junto a Kairi, aunque a la hora de aterrizar no pudo evitar hacer el ridículo, pues al tocar tierra, se desestabilizó y aterrizó dando un par de volteretas por el suelo acabando tumbado boca abajo sin moverse. Kairi no le sacó el ojo de encima hasta que el mercenario se levantó por su proprio pie.

-Tengo que mejorar el aterrizaje.- Murmuró adolorido mientras se sacudía el polvo de la ropa. Luego miró a la joven que lo observaba casi sin parar.- ¿Que? No estoy acostumbrado a saltar desde arriba hacia abajo.

-¿Cómo es posible que estés ileso?- Preguntó ella extrañada.- Ha sido una caída larga, una persona normal hubiese muerto.

-Tanto como ileso... Estoy bien por dos razones: Siempre uso un hechizo de defensa cuando hago un gran salto y sé cómo caer para mitigar los daños.- Explicó sin dar mucha importancia al tema.- Bueno, has visto que es posible, ahora es tu turno.

-¿Tengo que usar el mismo hechizo?

-He usado un hechizo oscuro, dudo que tú puedas usarlo.- Murmuró, en ésas, vio como la curiosidad empezó a invadir en la expresión de Kairi.- No obstante, he visto que te manejas bien con la magia elemental, cosa que yo no. Prueba con un tipo de hechizo de algún elemento... ¡Viento!- Gant chasqueó los dedos.- Exacto un hechizo de viento, con él podrás ir hasta la azotea y luego volver.

-Supongo que lo puedo intentar...- Murmuró ella con algo de duda.

-¡Venga!- Gritó Gant, se le notaba impaciente.

Kairi, ante la presión, invocó su llave-espada, relajó los hombros y suspiró. El mercenario retrocedió un par de pasos, cada vez estaba más impaciente. Ella intentaba concentrarse todo lo que podía, empezó a notar una corriente de aire que acariciaba sus rojizos cabellos, ésta brisa poco a poco se convirtió en una ráfaga cada vez más fuerte. Llegó un punto que Kairi pudo notar cómo el viento empezó a remolinarse a su alrededor mientras que Gant cada vez estaba más interesado. Los pies de la joven empezaron a despegarse del suelo, cuando abrió los ojos se encontraba a unos diez metros del suelo.

-No me lo puedo creer, ¡Estoy volando!- Exclamó ella con emoción e incredulidad.

-Técnicamente solo es el viento que te está empujando.- Ella pudo oír la voz del mercenario, aunque no se molestó en mirarlo.- Tienes que controlar el viento para que te empuje hacia la dirección correcta.

Kairi se volvió a concentrar, calculando la trayectoria exacta para llegar a la azotea, era tal su concentración que no notó que el viento había dejado de soplar, cuando se enteró ya había empezado a caer. Ella no pudo evitar soltar un grito al ver cómo se precipitaba hacia el suelo, aunque ésa sensación ya no era desconocida para ella. Cerró los ojos, ésta vez ya no se lo ocurría nada para salvar el pellejo. Pero algo pasó: De golpe, notó algo que la rodeó, incuso hacía presión en su cuerpo, cuando abrió sus ojos, pudo ver que estaba detenida a un metro sobre el suelo, todo su cuerpo se encontraba atado mediante unas extrañas cadenas oxidadas que salían de agujeros negros repartidos a su alrededor, ella miró hacia abajo, vio a Gant, que igualmente estaba aprisionado por las mismas cadenas, aunque su brazo izquierdo estaba extendido hacia ella.

-No estabas preparada...- Murmuró él arrepentido, sin dejar de mirar a su compañera.- Voy a soltarte, ¿Podrás aterrizar bien?- Ella se limitó a asentir con la cabeza, de sus ojos brotaba alguna lágrima, fue una sensación demasiado fuerte.- Bien pues, lo siento...


Los cuatro cazadores ya lo tenían todo preparado, la zona del desierto dónde crecían cactus estaba plagada de barriles de pólvora junto a una trampa de choque. Deela se había apostado sobre una pared de roca cercana para tener una visión mejor del lugar, Link y Ferson estaban ocultos entre las dunas cerca de los cactus, permanecer ahí era de lo más abrasador, pero ellos eran los que se encargarían de atacar al monstruo directamente, finalmente, Dexta estaba algo más atrás empuñando un pequeño cuchillo para lanzar rociado con veneno. Todos permanecían en silencio, según Dexta, era porque el Diablos tenía la vista atrofiada, pero el oído lo tenía de lo más agudo, además, podía aparecer en cualquier momento... De repente el suelo empezó a presentar temblores intermitentes, éstos a cada minuto se hacían más intensos, hasta tal punto que permanecer de pie era un reto. Finalmente una enorme figura emergió de la arena: Era un monstruo enorme que se sostenía a dos patas, sus extremidades superiores formaban un par de alas semejantes a un murciélago, su cuerpo estaba enteramente blindado por gruesas escamas marrones a juego con la arena del desierto, de su larga cola salían dos protuberancias óseas de lo más gruesas, perecía una maza aunque la cabeza de aquél ser era lo más perturbador, su forma era parecida a la del triceratops dónde le salían dos enormes cuernos hacia el frente, sus ojos eran tan pequeños que casi ni se apreciaban y de su boca le sobresalían sus colmillos superiores. Link se quedó asombrado al ver ése ser, al fin, el Diablos, uno de los dos monstruos que tenía que abatir para volver a Hyrule. Solo pudo murmurar una cosa:

-Cuernos...

El colosal monstruo se acercó hacia los cactus sin percatarse de la presencia de los cazadores, sin preocupaciones. A cada paso que daba, la arena de las dunas caía, las rocas temblaban, era un ser formidable. Cuando el Diablos pisó la zona de cactus la trampa de choque se activó, el monstruo empezó a gritar mientras la electricidad del dispositivo paralizaba todos sus músculos.

-¡Deela, ahora!- La voz de Dexta se hizo oír ante los gritos del animal.

Ella reaccionó: Empuñó su ballesta y disparó a los barriles de pólvora, éstos estallaron muy cerca del Diablos, le dolió, aunque no lo suficiente para incapacitarlo. Los efectos de la trampa se desvanecieron, dejando el monstruo libre. Era el turno de Link y Ferson, ambos desenvainaron. El hyliano pudo notar que la hoja de su compañero era la de una katana ridículamente larga, ésta dejaba ver a veces un extraño resplandor azul.

-Yo iré primero, tú sígueme.- Dijo el cazador para luego lanzarse hacia su objetivo.

Ambos se apresuraron empuñando con fuerza sus armas mientras que el Diablos se giró para encarar a sus enemigos. Link sorprendentemente llegó primero, puso todas sus fuerzas en un tajo vertical con su hacha directo a uno de los enormes cuernos del monstruo, al golpear el hyliano retrocedió, el cuerno era de lo más tenaz, ése ataque era claramente insuficiente para romperlo, aunque el enorme ser se desestabilizó por un momento. Ferson se concentró en lanzar una lluvia de cortes a las patas, sus tajos eran muy veloces a la par de fuertes. Finalmente el monstruo se hartó, hizo un barrido con su cola golpeando a ambos, lanzándolos a varios metros para luego aterrizar violentamente a la arena. Dexta fue la siguiente en acercarse, empezó a lanzarle cuchillos envenenados, aunque no parecía afectarle demasiado. El Diablos bajó la cabeza y arrancó a correr hacia la chica, ésta dio un salto hacia la derecha para evitar la envestida. Deela seguía disparando desde su posición, solía alcanzar la cabeza del Diablos en muchas ocasiones, pero el monstruo ni se inmutaba. Nuevamente Ferson y Link volvieron a la carga, ésta vez el espadachín llegó el primero, volviendo a atacar rápidamente al monstruo a las patas, mientras que el hyliano, al llegar, lanzó un golpe ascendiente a la barbilla del monstruo. Ése último ataque descolocó al monstruo, cuando volvió en si no pudo evitar el golpe descendiente que llegó justo entre sus cuernos. El Diablos se recuperó nuevamente, empezó a excavar en la arena, los rápidos movimientos de su cola obligaron a los cazadores a alejarse de él. Una vez que el Diablos desapareció, el desierto volvió a quedarse callado.

-¡Reunión!- Gritó Dexta.

Los tres se juntaron mientras esperaban a que Deela bajara de su posición. Cuando ella llegó, todos envainaron y Daxta empezó a hablar.

-Está claro que necesitamos organizarnos, no hemos podido dañarle demasiado.- Suspiró y luego miró directamente al hyliano.- Link, vas demasiado a por él, no durarás demasiado si sigues así.

-¡Pero necesito uno de sus cuernos!- Exclamó él de repente con semblante nervioso.- ¡Es muy importante!

-Chico, entiendo que necesites sus materiales, pero debemos tomárnoslo con calma.- Le reprochó Ferson con severidad.- Dexta tiene razón, vas con una ira ciega, debes pensar antes.

-Cariño, tú y yo atacaremos de frente.- Empezó a explicar ella mirando a Ferson, luego se dirigió a sus dos compañeros restantes.- Deela, intenta usar munición especial, la que tengas, no te limites en gastar cartuchos normales. Y tú Link, será mejor que te tomes unos cinco minutos para relajarte y luego incorpórate a la batalla, ésa hacha-espada nos puede resultar muy útil ya que es la única arma pesada de la que disponemos, pero si sigues así de ofuscado será mejor para todos que te quedes al margen.

Deela se volteó para ver a su compañero, quién lucía irritado, luego vio cómo la pareja arrancó a correr hacia el sur.

-Link, intenta no cortar a ésos dos por la mitad, ¿De acuerdo?- Le dijo ella con una sonrisa, dándole una palmada en el hombro.- Cuando estés listo, síguenos, eres el único de aquí en el que confío.

Luego de éso, la cazadora se apresuró para alcanzar a sus dos compañeros. Link se quedó inmóvil durante un momento, se quitó el yelmo y respiró muy hondo. Empezó a darle vueltas al sermón de Dexta. Echaba de menos cazar junto a Argos y Voleph. Tras una breve meditación, Link finalmente consiguió una conclusión: "¿En serio ésos dos tienen idea de mi situación? No voy a dejar que un par de empalagosos me excluya de mi misión ¡Ni siquiera han vivido una mínima parte de las calamidades que yo he sufrido!". Con ésa idea en la cabeza, el hyliano se volvió a colocar el yelmo, apretó los puños y empezó a caminar. Se negaba a mantenerse al margen, tenía en mente tranquilizarse, o al menos a intentarlo, pero debía continuar.


Kairi estaba sentada en una de las mesas de la terraza de la cafetería del primer distrito de la ciudad, aún estaba temblorosa a causa de la impresión de su "accidente". Las calles estaban más animadas que en la noche, la gente iba y venía, aunque ella mantenía la mirada clabada en la mesa vacía y sus puños los mantenía cerrados con fuerza sobre sus rodillas. Gant no tardó en llegar del interior de la cafetería con una taza humeante en la mano. El hombre de negro colocó ésa taza en frente de la joven para luego sentarse en la silla de al lado de ella.

-Es una infusión, te ayudará a relajarte.- Explicó él mientras se acomodaba en su asiento.- ¿Estás bien?

-Bueno, algo chocada.- Temblorosa, tomó la taza y dio un sorbo.- Gracias por salvarme.

-No me las des, estuviste en ésa situación por mí.- Respondió el mercenario tajante.- Ahora tranquilízate y recupera fuerzas, tenemos que buscar ésa dichosa cerradura.

-Lo sé...- Tras algunos sorbos, Kairi ya se sentía mejor.- Por cierto, el hechizo que utilizaste, no había visto nada igual.

-Las Cadenas del Tormento, sirven para inmovilizar un enemigo, pero tú también quedas inmóvil.

De repente, la oscura figura de Jack apareció, vio a los dos sentados y se decidió a acercarse.

-Los dos maleantes, ¿Qué tal?- Dijo con algo de sorna, Gant levantó la mano en símbolo de saludo mientras que Kairi se limitó a mirarlo con debilidad.- Vaya, veo que nos hemos levantado con mal pie.

-Hemos tenido un, "contratiempo".- Respondió el mercenario.

-¿Biker?

Gant negó con la cabeza, entre él y Kairi explicaron a Jack que estaban buscando la cerradura y qué significado tenía. Jack al principio se mostró confuso, así que se sentó con ellos. Como la explicación iba para largo, el hombre decidió pedir una cerveza y una cebolla cruda para picar. Tras unos minutos los dos acabaron, dejando a Jack algo descolocado.

-... Así que esos bichos negros continuarán saliendo si no se cierra ésa cerradura ¿No?- Concluyó el hombre.

-Si, pero no la encontramos por ningún lado.- Dijo Kairi.- Jack, tú llevas bastante tiempo aquí ¿Cierto?- El susodicho asintió.- Entonces puede que sepas de donde salen los sincorazón.

-Exactamente no, aunque me he fijado que vienen desde la zona norte.- Empezó a explicar pensativo.

-En la zona norte está el segundo distrito, ahí ya hemos mirado.- Le reprochó Gant.


-Más al norte, genio, ahí se encuentra el sexto distrito.- Se defendió él.- Aunque las puertas están cerradas, no hay nadie viviendo ahí, que yo sepa...

Link al fin llegó a la zona del desierto dónde se encontraban sus compañeros, era otra basta extensión de arena, a lo lejos, pudo ver una gran nube de polvo, dedujo que ahí estaba el Diablos batallando con los demás. El hyliano se acercó calmadamente, a cada paso, la imagen del monstruo era más nítida. Deela seguía más alejada disparando proyectiles explosivos. Feinalemnte el rubio llegó hasta su amiga mientras que el enorme ser se encaraba hacia ella harto de sus disparos. Antes de que los otros dos cazadores pudiesen evitarlo, el Diablos bajó la cabeza y se dirigió hacia Deela, dispuesto a atravesarla con sus cuernos.

-No...- Ella estaba paralizada por el miedo.

-Hazte a un lado, ahora me toca a mi.- Dijo Link al lado de ella mientras desenvainaba su pesada arma.

Sin pensarlo más la chica se apartó, el hyliano cambió al modo espada de su arma, esperando a que el monstruo llegase. Justo antes de que el Diablos impactase con Link, la hoja de hacha de éste se separó a escasos centímetros del resto, de ésa parte empezó a emanar energía, concentrándose en la hoja de espada. Link clavó la hoja entre los cuernos del monstruo, éste no paró, arrastró al rubio bastantes metros más. El hyliano aferraba la empuñadura de su arma con ambas manos con todas sus fuerzas, la punta de la hoja no conseguía penetrar en el duro cráneo del monstruo, aunque durante todo aquél horrible trayecto no dejó de mirar al Diablos a los ojos. A cada paso que daba el monstruo, la hoja se cargaba con más energía hasta que llegó a su límite. De pronto toda la energía se liberó, provocando una explosión entre los cuernos del monstruo, Link salió disparado hacia atrás a la vez que su arma salía volando dando vueltas en el aire. Él aterrizó de espaldas sobre la arena mientras que el monstruo perdió el equilibrio tras ése duro golpe, provocando que también cayese a la arena, aunque su cabeza quedó encima del cuerpo de Link. Él intentaba zafarse, notaba todo el peso de la cabeza del Diablos sobre él, no podía respirar ni moverse. Cuando el monstruo recobró el sentido, se levantó, miró a Link y abrió la boca, de ella cayeron babas sobre el joven, parecía que todo había acabado, el ser se disponía en poner fin a todo de un mordisco, aunque el hyliano no dejó de mirar a los atemorizantes ojos de reptil de su enemigo. De pronto, los disparos explosivos de Deela impactaron sobre el monstruo, cuando éste se volteó, vio cómo un rapidísimo Ferson se acercó a él, y, de un solo tajo, le cortó un segmento de la cola limpiamente. El Diablos gritó de dolor, aunque no fue suficiente, volvió con Link, lo aprisionó bajo su pata y se dispuso a morderle. De pronto, Dexta apareció de la nada para propinarle un corte al mentón del monstruo con su espada, éste finalmente retrocedió, miró a los dos que se encontraba frente a él.

-Vamos, Link.- Dijo Dexta, apretó su escudo con la mano, de los orificios de éste salieron una serie de púas.- Ahora lo tenemos sobre las cuerdas.

El Diablos empezó a batir sus alas, libreando una inmensa cantidad de polvo a su al rededor, el monstruo no tomó mucha altura, luego se dejó caer de cabeza sobre la arena, desapareciendo en ella. Tras unos instantes volvió a emerger en diagonal de su escondite, para ser exactos, justo en la posición que ocupaba Deela, mandándola a volar en el proceso, dada la velocidad con la que salió de la arena, el Diablos acabó en el aire, a la hora de aterrizar no pudo evitar derrapar, llevándose a Ferson por delante. Dexta arrancó a acorrer hacia el monstruo, pero éste volvió a desaparecer en la arena. La chica se apresuró a socorrer a su amado, quién estaba tumbado sobre la arena, mientras que Link se levantó dolorosamente para buscar a Deela, ella estaba con la parte superior del cuerpo enterrada en la arena, solo se le podían ver las piernas. El hyliano cojeando, del golpe, los tendones de su pierna estaban en constante tensión. Finalmente, agarró con fuerza el talón de su amiga para tirar de ella, poco a poco, la cazadora empezó a salir de la arena, tosiendo y escupiendo tierra.

-Gracias...- Murmuró ella, luego le echó un vistazo a su compañero.- ¿Estás bien?

La cazadora se alarmó al ver que, desde los orificios del yelmo de su compañero, caían gotas de sangre.

-Tranquila, las heridas en la cara son muy escandalosas, pero estoy bien.- Respondió.- ¿Tú puedes caminar?

-Si, claro.- Dijo ella, aunque prefirió no levantarse aún, necesitaba un respiro.

Cuando vio que Deela no corría ningún peligro, fue a buscar su arma. Aunque tenía la vista borrosa, el hylano pudo localizar entre las dunas, su hacha-espada clavada en la arena, junto a uno de los cuernos del Diablos.

-Al fin...- Murmuró él.

Sonrió débilmente, se acercó a aquél cuerno casi tan grande como él y posó su mano sobre aquél pedazo de hueso. El cuerno emitió un fugaz destello dorado a la vez que el dorso de su mano izquierda brillaba modestamente con un color dorado.

-Lo has conseguido.- Link pudo oír la voz de Ferson, en ésas, retiró su mano.- Le has volado un cuerno y yo le he cortado la cola.

Link se volteó, vio cómo el cazador se aproximaba ayudado por Dexta. El hyliano recuperó su arma , la plegó y se la colgó de su espalda.

-Si, ambos sois muy buenos.- Dijo Dexta con sorna.- Pero nuestra misión no ha acabado, debemos capturar ése Diablos vivo para que nos paguen.

-Tienes razón, será mejor no dejar nada aquí y acabar de una vez.- Deela se aproximó sacudiéndose la arena del pelo.- ¿Tenemos alguna trampa?

-Yo tengo una trampa escollo.- Dijo Ferson.- Será mejor que nos dividamos, dos deberán atraer al Diablos hasta la trampa, le prepararemos una emboscada cerca del campo de cactus.

Tras un breve debate, se decidieron los dos grupos: Ferson prepararía la trampa, mientras que Deela se quedaría con él, ya que era quién disponía de los disparos tranquilizantes. Dexta y Link, conformarían el grupo que atraería al Diablos, el hyliano no estaba en condiciones de correr, pero no puso pegas, quería terminar lo antes posible, pues su objetivo ya estaba cumplido. Ambos se adentraron a la zona rocosa del desierto, dónde Link batalló con el Barroth hacía un tiempo. Dexta se fijó en la extraña manera de caminar de Link.

-Deberías haberte quedado.

-No, puede que yo esté herido, pero él también.- Repuso él sin dejar de mirar al frente.

-La verdad, nunca había visto ningún cazador cómo tú antes.- A Link le tomó por sorpresa las palabras de Dexta.- Eres un cazador novato, pero sabes pelear. Y atacar de frente de ésa forma... Cualquiera diría que has estado en ésas antiguas luchas por honor tan anticuadas.

-Se podría decir que estoy anticuado, que no pertenezco a éste tiempo.- Respondió él casi al instante.

-¿Qué es lo que buscas?

-¿A que te refieres?

-Dinero, fama, todo éso parece que es indiferente para ti.- Dijo ella deteniéndose.- No acabo de ver qué es lo que te mueve.

-El deber.- Respondió él simplemente, se detuvo para ver a la cazadora directamente.- Por la gente que me necesita y por la obligación que se me impuso, éso es todo.

-Realmente estás anticuado.- Murmuró con una risa.- La época de los valerosos caballeros que imparten justicia y salvan a las damiselas en apuros pasó, ya no queda nadie con ésos valores.

-Quizá por éso se necesiten ahora...- Murmuró para sí mismo, ella le pidió que lo repitiera, pues no lo había oído bien, aunque Link negó con la cabeza.- Venga, vamos, tengo ganas de volver a Loc Lac.- Dijo algo más animado.- Pongamos a ése monstruo a dormir.

No tardaron en encontrar al Diablos, quién intentaba volver a su nido cojeando, sin cola y con un solo cuerno no parecía tan intimidante. Dexta tomó una piedra del suelo y se la lanzó a la cabeza, éste se giró y vio a ésos dos cazadores que él tanto odiaba. El monstruo gritó con fuerza, y empezó a exhalar humo negro, estaba furioso. Ambos empezaron su particular carrera hacia el campo de cactus mientras que el enorme monstruo les perseguía. Atravesaron el valle, cruzándose con varios monstruos Jaggi por el camino, ellos les ignoraron, mientras que el Diablos se los llevaba por delante, dejando un rastro de destrucción y Jaggis muertos a su paso. A Link le costaba correr, aún no se había recuperado, pero para su suerte, el monstruo tampoco, no era tan rápido cómo antes. Finalemente llegaron a la zona dónde todo había empezado, al llegar al campo de cactus, Dexta se lanzó a un lado para que el Diablos pasara de largo, mientras que Link directamente saltó torpemente sobre los cactus, gracias a su armadura no sufrió ningún daño. Al llegar a ésa zona, el monstruo cayó sobre la trampa, quedando medio cuerpo bajo la arena. Intentaba liberarse, pero la trampa lo mantenía preso. El cañón de la ballesta de Deela no tardó en sonar, volaron unos cinco disparos sobre el cuerpo del monstruo hasta que, finalmente, los fieros rugidos del monstruo cesaron hasta convertirse en apacibles ronquidos. Link se levantó para acercarse al indefenso Diablos durmiente, posando una mano sobre su morro.

-Has sido un gran rival...

Tras ésa pequeña muestra de respeto, el hyliano continuó su marcha para reunirse con sus compañeros, al fin ésa misión había acabado.