Solo se podían ver los árboles colosales de ése frondoso y verde bosque. Él llevaba ya un tiempo deambulando, parecía que se había vuelto a perder. Echó un vistazo a la extraña gente que le rodeaba. Los rayos del Sol que se abrían paso a través de las ramas, la suave brisa acariciando su cara, el frescor del rocío de la mañana... Todo le resultaba desagradable.
-Te he dicho que no sabemos de qué nos hablas, por favor, no nos hagas daño.- Dijo una joven chica vestida con un extraño vestido rojo. Ésa chica tenía pelo negro, ojos azules, orejas puntiagudas y alas de libélula en la espalda.- Nosotros no te hemos hecho nada.
-Cállate, no acepto súplicas de un hada, ¡Odio a las malditas hadas!- Respondió él con una voz de lo más ronca.- Nadie se irá de aquí hasta que me digáis cómo se va a Hyrule.
-Nosotros no sabemos nada de lo que estás hablando, por favor...
De golpe, un ser parecido a un murciégalo gigante apareció de entre los árboles, tenía alambres en una sien de dónde le salían chispas.
-¡Krysta, yo te salvaré!- Gritó el animal mientras que se precipitada hacia él.
Cuando el murciégalo llegó recibió un enorme puñetazo que lo mandó al suelo al instante. Él se acercó al noqueado animal y lo agarró del cuello para después levantarlo sobre su cabeza.
-Nadie desafía a un rey gerudo y vive para contarlo...- Mustió él. Luego lanzó al enorme murciégalo para tirarlo ante los pies de la joven.- Si ha arriesgado su vida para defenderte significa que le importas, dame la información o su sangre correrá por todo el suelo, tú decides.
Ella, horrorizada, se arrodilló junto al animal pensando lo peor, aunque por suerte aún respiraba, estaba aturdido. Casi todos los presentes retrocedieron, algunos incluso se escondieron al ver tal lamentable espectáculo. Finalmente ella se levantó, empezó a agitar sus alas para sobrevolar a su extraño amigo hasta llegar frente a él.
-Mi pueblo ama la paz y la armonía, pero tú la estás perturbando con tu sola presencia.- Ella intentaba ocultar su temor, aunque le costaba.- Nunca he pensado que un humano sea malvado por naturaleza, pero tú Ganondorf... Tu maldad rivaliza incluso a la de Hexxus.
-Ya veo.- El gerudo acercó su rostro al de ella sin dejar de lado su serenidad.- ¿Me tienes miedo?
-Si... Pero no te pienso suplicar más.- Tragó saliva.- Sé que eres poderoso, lo puedo notar. Pero igualmente no puedo dejar que mates a los míos por una información que no tenemos.
-¿A caso eres su líder?- Ella asintió ante ésa pregunta. Ganondorf se retiró un poco para luego cruzarse de brazos, se tomó un respiro y se quedó en silencio por un momento, perdiéndose en sus pensamientos.- Dices que me tienes miedo, pero no has dudado en plantar cara... Éso denota valor... Y no has intentado atacarme, éso muestra inteligencia...- Finalmente se relajó un poco.- Supongo que realmente dices la verdad...
-Gracias por comprenderlo.
-Mataros a todos vosotros no supondría ninguna dificultad, pero no habría ni honor ni gloria en eso, además, encuentro estúpido conquistar a un pueblo de hadas que vive en un bosque.- Ganondorf miró a la joven hada a los ojos.- ¿Cual es tu nombre?
-Krysta.
-Eres la primera hada a la que no tengo el irrefrenable deseo de matar.- Luego empezó a caminar, pasando por el lado de ella.- Hazme un favor, Krysta, no le pongáis a ninguna recién nacida el nombre de "Navi", si me entero que no me hacéis caso volveré y no tendré compasión de ninguno.
Tras éso Ganondorf continuó con su marcha, mientras que Krysta, aliviada, dejó de temblar. Nunca había visto a alguien tan intimidante que no fuese un espíritu maligno. Luego, mientras que los presentes salían de su escondite, ella fue a socorrer a su amigo.
-Vampy, ¿Te ha hecho daño?
-No estoy hecho para atacar a nadie, soy vegetariano, ni siquiera tengo ése instinto.
-Gracias por todo Jack, te hemos invadido la casa.- Dijo Gant.
-Tranquilo, no podía dejar a la pequeña ahí fuera.- Respondió él con amabilidad.- Dime, tengo curiosidad, ¿Qué sois vosotros dos? ¿Amigos? ¿Pareja? ¿Parientes?
-Ella es mi cliente.
-¿A caso eres...?
-Mercenario.- Respondió al instante.
Ambos se encontraban en la casa de Jack, en el comedor. Las paredes grises estaban adornadas con piezas de motocicletas en vez de cuadros. Estaba escasamente amueblado: Un pequeño sofá ante una televisión antigua sobre una mesita y una mesa a un lado dotada de cuatro sillas. Ambos estaban en la mesa mientras que veían la televisión, que presentaba algunas interferencias de vez en cuando. Los dos estaban sentados en la mesa viendo la televisión y Jack comía una "ensalada" (Se trataba de un plato con trozos de cebolla). La luz del sol atravesaba las ventanas, aunque el comedor aún permanecía algo oscuro.
-Hacía años que no veía el "Deadwatch", no conozco a ninguno de los concursantes.- Soltó el hombre de negro sin apartar la vista de la pantalla.- Seguramente todos los que conocía estén muertos.
-¿Cual era tu favorito?
-Pues... Her Frederik Von Twirlenkiller.
-A ése lo maté yo.
-¿Tu eras un concursante?- Se giró para ver a Jack, quien ni se había movido.
-Si, al buen Frederik le corté ambos brazos.- Respondió mientras tomaba un trozo de cebolla.- Usé su propia arma contra él.
-Los brazos-turbina...
De repente, los pasos se hicieron sonar, al poco tiempo una de las puertas de madera del comedor se abrió, tras ella se encontraba una adormilada Kairi.
-Buenos días.- Soltó un sonriente Jack, luego señaló una de las sillas.- ¿Quieres unirte al club de los mancos?- Ambos alzaron sus brazos robóticos.
-¿Dónde estoy?
-Ya empieza con el momento de la amnesia.- Gant suspiró.- Estamos en la casa de Jack, te desplomaste justo después de cerrar la cerradura, así que Jack nos ofreció su casa para que descansases.
-No se que decir... Gracias.- Ella estaba sorprendida ante el acto del hombre.- ¿Cuanto tiempo he dormido?
-Caíste agotada ayer por la mañana, por lo visto lo que dormiste en la pensión no fue suficiente. Has dormido un día entero.
-¿¡Tanto!?
-Anda, siéntate y recupera fuerzas.- Le animó Jack amablemente.
Ella se acercó y tomó asiento, intentando recordar todo lo sucedido, le fue viniendo varias imágenes a la cabeza: Luchando junto a Katia, la aparición repentina de Tiny y finalmente a Biker y su grotesca transformación.
-Por cierto, Biker...
-Está vivo.- Respondió Jack al instante.
-Y su estado es normal, solo está débil, está siendo revisado por un médico.- Explicó Gant de forma alentadora.- Y todo fue gracias a ti y a tu Sanctus.
Ella no pudo evitar sonreír tras esa explicación, no solo por el hecho de que ella evitara de que alguien muriese o se convirtiera en un monstruo, también por el hecho que alguien como Gant le brindase ése reconocimiento, pues no parecía de ésa clase de personas que halagaban a alguien a la ligera.
-Tendríamos que contactar con León y los demás.- Dijo ella animada.- Para saber cual es el siguiente objetivo.
-Cuantas prisas, ¿Por que no os quedáis a comer?- Repuso Jack con inusual amabilidad.
-Yo voto a eso.- Soltó Gant.
-Lo siento, Jack, pero es un poco urgente.- Se disculpó ella, luego vio a su ocioso compañero.- ¿Verdad?
Finalmente Link volvió a Loc Lac con el cuerno del Diablos sobre el hombro triunfante, se encontraba bajando del Zepelín, acompañado por Deela, Dexta y Ferson, aunque éstos dos últimos no tardaron en seguir su propio camino. El hyliano y su amiga volvieron a la taberna para tomar un asiento, y descansar un poco, pues el único momento para recuperarse que habían tenido fue el trayecto de los Llanos arenosos hasta la ciudad. En la cabeza de Link ya solo tenía la idea de volver a Hyrule al fin. Ambos notaron cómo el viento del exterior empezaba a arrastrar la arena del desierto, en poco tiempo, se alzó una gruesa tormenta de arena. Luego vieron cómo varios cazadores se movilizaban.
-Deela, ¿Que ocurre?- Link estaba confuso.
-Se acerca el Jhen Mohran, al parecer.- Ante esa revelación, el hyliano abrió los ojos de par en par.- También lo llaman la "Montaña Andante".
-No...- Recordaba el segundo requerimiento impuesto por el espectro, "El colmillo de la montaña", tenía que ser eso. Se levantó de golpe.- Tengo que ir.
-¿De que hablas? Acabas de luchar contra un Diablos, el Mohran es aún peor, ni siquiera totalmente descansado podrías con él.- Le reprochó incrédula.- Anda siéntate.
-Debo hacerlo Deela, no tengo otra opción.- Respondió, luego, ante la cara de sorpresa de su amiga se dirigió hacia los cazadores que preparaban sus armas.- ¡Quiero apuntarme!
Hubo un incómodo silencio, después algunos estallaron en carcajadas, también se podían oír los comentarios despectivos que hacían algunos, aunque Link no les hizo caso alguno. De repente un cazador se acercó a él. Iba vestido con una armadura de acero negro excepto en la cabeza, que estaba oculta bajo un casco con forma de cráneo, en su espalda llevaba colgada una enorme espada de acero de aspecto deplorable, pues estaba mellada e incluso quebrada por varios sitios, también tenía agujeros a lo largo de la hoja a causa del desgaste. El sujeto se acercó al hyliano y lo miró fijamente.
-¿Estás seguro de arriesgar tu vida?- Le preguntó.
-Por supuesto.- Respondió con serenidad.
-¿Estás loco?- Exclamó uno de los cazadores al hombre que estaba frente a Link.- Éste novato no durará ni diez miserables minutos.
-Tranquilos.- El hombre miró sobre su hombro a sus compañeros.- Yo cuidaré de él.
Los demás empezaron a refunfuñar mientras que el hombre se disponía a preparar su equipo, pero Link tomó uno de sus hombros con una amplia sonrisa.
-Gracias, amigo.- El hyliano no cabía en su júbilo.- Por cierto, soy Link.
-Ya se quién eres, Link.- El rubio retiró su mano extrañado, el hombre suspiró, se llevó las manos a su curioso yelmo para retirarlo de su cabeza.- Lo raro es que tú no me reconozcas.
-No puede ser...- El hyliano vio el rostro marcado por algunas cicatrices del hombre, su pelo largo y negro, sus ojos castaños...- ¡Argos!
Link dio un fuerte abrazo a su amigo, el otro no pudo reaccionar a tiempo, pues le había apresado ambos brazos. Deela se acercó a los dos sonriente.
-Me alegro que vayas con él.- Dijo ella.- Supongo que ahora puede que haya una posibilidad de que Link vuelva vivo.
-Vaya ánimos...- Murmuró el rubio mientras soltaba a su compañero.- Deela, parece que no confías en mi.
-Confío, pero se te avecina un reto enorme con mayúsculas, no va a ser fácil.
-Tranquila, volverá sano y salvo.- Anunció Argos con seguridad.- Te doy mi palabra.
-Mas te vale cumplirlo.- Soltó ella lanzándole una mirada severa al hombre, luego se dirigió a Link.- Yo me quedaré por aquí, te guardaré tu preciado cuerno.
-Gracias, Deela.
El hyliano estaba cada vez más emocionado, la última prueba estaba delante de él, si tenía éxito podría volver a su mundo. Se despidió de su amiga con un abrazo para luego seguir a Argos y los demás cazadores hasta llegar al mismo muelle en la arena del desierto dónde él llegó por primera vez. Contempló el gran barco construido a partir de madera, hierro y huesos de monstruo que aguardaba en los muelles: "El Cazadragones". Argos le mandó a abordar el navío, accediendo por un puente de tablones, una vez en cubierta pudo ver cómo los marineros junto a los cazadores terminaban con los últimos preparativos: Amontonando balas de cañón y lanzas, la munición de las dos balistas apostadas en los laterales del barco. Link se pude fijar en el enorme gong que se encontraba en la popa y de un extraño mecanismo semejante a un tambor de hierro en la proa, justo detrás del mascarón de hueso.
-¿Sorprendido?- Argos se acercó a Link, quién no paraba de observar alrededor suyo.
-No comprendo por qué razón no vamos en uno de ésos zepelines.
-Éste monstruo se aleja de cualquiera que hayas visto hasta ahora.- Le tomó del hombro y se puso serio.- En Loc Lac, el Jhen Mohran es símbolo de dos cosas: Prosperidad y destrucción. Nuestro trabajo es que no alcance la ciudad para que traiga prosperidad, si fallamos, solo habrá destrucción.
-¿Por eso vamos en un barco con cañones y balistas?
-El Cazadragones fue diseñado y concebido para frenar o incluso matar a éste monstruo, es el símbolo de Loc Lac.- Luego sonrió y le dio una palmada en la espalda a Link.- Así que siéntete afortunado, ahora juegas en otra liga. En éste barco seremos cuatro, pero nos seguirán otros diez cazadores en los botes. Será mejor que conozcas a tus dos nuevos compañeros de armas.
Link se buscó con la mirada a las dos únicas personas restantes quiénes vestían armadura, pues los demás eran marineros, quiénes no parecían dispuestos a luchar directamente. Uno de los cazadores era bastante alto y fornido, llevaba puesta una armadura revestida con placas óseas marrones, parecidas a las del hacha-espada de Link, el hombre era totalmente calvo, de tez morena y con un rostro marcado con un sinfín de cicatrices pequeñas, cargaba con un colosal martillo de forma parecida al tambor de un revólver. El otro sujeto era un joven algo más bajo que Link, vestido con una armadura hecha de piel blanca, bastante ligera, pues sus brazos estaban al descubierto, solo tenía protecciones de hueso en antebrazos y espinillas, llevaba puesto un extraño yelmo de piel que solo le cubría la parte superior de su cabeza, estaba adornado con dos colmillos ámbar puestos hacia abajo, cubriendo parte de sus mejillas, en su espalda colgaba una espada larga parecida a le que llevaba Ferson, aunque el diseño de ésta parecía mas tosca, envainada en una vaina de escamas rojas y verdes. Ambos se acercaron a Link, el más bajo incluso le estrechó la mano.
-Argos me ha hablado de ti, Link, mi nombre es Farey, y él es Moloy.- Dijo bastante animado.
-Esperamos lo mejor de ti, chico.- Soltó el otro con severidad, luego se dirigió a Farey.- Vamos, no tardaremos en zarpar.
-Parecen majos, o al menos uno de ellos.- Murmuró el hyliano.
-Nosotros los llamamos "los hermanos vacilones".- Dijo Argos tras una pequeña risa.- En fin, será mejor que te prepares.
-¿Qué me estás contando?
Kairi estaba a las afueras de la ciudad, dentro del "Trirreme", en frente del ordenador. Ella se mostraba incrédula ante la pantalla, quién mostraba el rostro de Cid.
-Te lo he dicho, no has abierto ninguna ruta.
-Pero la cerradura... Está cerrada.
-Lo siento, Kairi, pero no tenemos nada.- Ella pudo ver a Cid negar con la cabeza con resignación.- Nada...
A Kairi se le acaban las opciones, poco a poco le fue invadiendo la desesperación, ya no sabía cómo continuar su viaje. Sus amigos se veían igual de mal, pues, a través del monitor, se podía ver a un Cid abatido y a León dando vueltas por la sala detrás de él pensando en una posible solución. Kairi posó sus codos a los lados del teclado y se sujetó la cabeza con ambas manos, pensando. Tenía que hacer algo, no había llegado tan lejos para ahora quedarse en un punto muerto.
-Se me ocurre algo...- La voz de Merlín sacó del trance a la pelirroja, al igual que a sus amigos.- Quizás no hayamos abierto una ruta porqué nos falta otra cerradura.
-Explícate.- Ordenó León sin acabar de entender la explicación del anciano.
-Después de abrir la segunda cerradura, cuando luchaste contra Gant en la nieve, tú y Link abristeis una ruta hacia Hyrule ¿Verdad?- Ella asintió, lo recordaba perfectamente.- Pero ahí no pudisteis echarle el guante a ninguna cerradura, pudiste llegar al Coliseo del Olimpo gracias a que Cid usó las coordenadas de la antigua base de datos.
-Ella no está preparada para volver a Hyrule.- Se quejó León.- Ahí hay enemigos demasiado poderosos.
-Espera, León.- Le interrumpió ella tajante, luego tomó aire y suspiró.- Lo haré.
-No, es demasiado peligroso.
-De todos modos tenía que volver ahí.- Estaba nerviosa, aunque intentaba disimularlo.- Pero aún no, me quedaré un tiempo para prepararme, Gant me podrá ayudar. Y quién sabe, quizás Link ya esté en Hyrule otra vez.
Tras una breve discusión con León acerca de que la preparase el mercenario, Kairi finalmente se despidió de sus amigos para luego apagar la computadora. Se quedó un momento en silencio sumergida en sus pensamientos, tratando de prepararse mentalmente para volver a Hyrule, sabía que no sería fácil. Abrió la compuerta del "Trirreme" para salir al exterior decidida.
-¡Gant, cambio de planes!- Anunció ella con seriedad.
El hombre de negro, quién se encontraba sobre la nave, bajó de un salto para luego seguir a Kairi, quién no había parado de caminar.
-¿Cómo que "cambio de planes"? Ya he revisado el "Trirreme", ya podemos partir.
-Nos quedaremos aquí un tiempo más.
-Me gusta la idea, pero ¿Podrías decirme por qué razón?
-Volveremos a Hyrule y necesito entrenar antes.- Kairi paró en seco para encarar a Gant y mirarle a los ojos.- Y necesito que tú me entrenes.
-¿Yo? No entiendo ¿Por que?- Se mostraba algo sorprendido y agobiado.- Creía que Link te había enseñado.
-Link ha sido un maestro formidable, pero él no dispone de una llave-espada.- Luego ella agarró a Gant por los hombros.- Pero tú si que tienes una, se que tienes bastante experiencia con ella. Además... Al contrario que cualquier otro que conozca que posea una, tú eres el único que juega sucio, siempre tienes un as bajo la manga.
-Ya veo.- Él gentilmente agarró las muñecas de la chica para apartar sus manos de los hombros, luego las soltó.- Así que quieres jugar sucio, dudo que tú poseas el estómago necesario para hacerlo, no obstante, sé ver el potencial cuando lo tengo ante mis narices, y tú lo tienes... Muy bien, te entrenaré para que puedas aplastar a tus enemigos, pero pienso cobrar un extra por éso.
-¡Gracias!- Kairi repentinamente abrazó a Gant, cosa que le tomó desprevenido.
-Primera lección...- Ella alzó la vista para ver la fría mirada del mercenario.- ¡NUNCA MUESTRES DEBILIDAD ANTE EL ENEMIGO!- Tras ése repentino grito, la joven se apartó al instante.- Vayamos a la ciudad, nos queda mucho trabajo y poco tiempo.
Gant empezó a caminar hacia las puertas de Ciudad del Paso, mientras que Kairi, algo asustada, le siguió. Empezó a dudar si era buena idea...
El Cazadragones ya había zarpado, surcaba el desierto con bastante facilidad y con una rapidez envidiable. Mientras que la tripulación se mantenía ocupada tripulando el galeón, los cazadores estaban revisando sus armas, sabían que el combate era inminente. Link estaba cerca del mascarón de proa con la mirada fija al frente, estaba emocionado, al fin podría volver a Hyrule.
-¿Nervioso?- La voz de Argos le sacó de su trance.
-Ahora mismo siento muchas cosas, no puedo negar que esté algo nervioso.- El hyliano suspiró.- Acabar con éste monstruo significa mucho para mi.
-Para todos los cazadores significa mucho, vencer al Jehn Mohran significa acceder al rango superior de cazador.- Respondió él, Link se volteó para mirarlo, notó que Argos volvía a llevar ése extraño yelmo con forma de cráneo.
-No es por eso, Argos. Después de ésto volveré a mi tierra, puede que no vuelva.
-¿Te espera algún peligro, ahí? Bastante gente se convierte en cazador por librar a su pueblo de la amenaza de los monstruos.
-Puede que sea mi caso, luego de esto tendré que enfrentarme a otro monstruo, un Deviljho...
-El Deviljho...- Argos se quedó callado por un momento.- Cuando volvamos a la taberna hablaremos sobre éso.
-¿Qué?
-Nada, mira eso...- El cazador señaló hacia el horizonte, Link se giró para ver a pequeños seres parecidos a peces saltando por encima de las dunas a lo lejos.- ¡Capitán, Delex a proa!
Uno de los tripulantes, con un despampanante sombrero se colocó el catalejo ante el ojo, observando a través de él hacia la dirección que Argos señalaba.
-¡Estamos cerca, tripulación, a la bodega! ¡Cazadores, preparaos!
La cubierta del barco se llenó de movimiento, Los tripulantes se retiraban a la bodega excepto un par de ellos que se encargaban de los cabos de la vela en caso de que fuese necesario y el capitán que tomó el timón, Farey se preparó en una de las balistas laterales, Moloy cargó con una bala de cañón, aún no sabía qué cañón debía de usar así que esperó, Argos permaneció cerca del mascarón de proa, le pidió a Link que ayudase a Farey llevándole munición, éste obedeció sin rechistar. Cada vez estaban más cerca de la zona que Argos había señalado, ya se encontraban a pocos metros. De golpe, de las profundidades de las dunas, una colosal sombra emergió, se elevó en el aire y pasó por encima del Cazadragones. Link se quedó asombrado ante ésa cosa: Era un monstruo dos veces mayor que el Cazadragones, sus patas delanteras eran cortas y las traseras casi inexistentes, de su enorme hocico asomaban un par de colmillos más grandes que su propia cabeza... A Link le vinieron a la cabeza las palabras del espectro: "El colmillo de la montaña", ahora todo tenía sentido. La sombra aterrizó al lado del galeón, haciendo que se tambalease. Argos salió disparado hacia la popa del barco, cuando pasó por el lado de Farey, éste le entregó un pico. El cazador llegó hasta un especie de mecanismo con forma de tambor, éste lo golpeó desde arriba con su pico, activando el mecanismo que hacía sonar el enorme gong de caza. De pronto, las dunas se llenaron de los gritos de los cazadores que se aproximaban con balsas, ligeras y rápidas. Argos dejó el pico junto el mecanismo, se acercó a sus compañeros y pronunció unas palabras:
-Si tenéis unas últimas palabras, ahora es el momento.
-De todo lo malo que he hecho en mi vida, no me arrepiento de nada.- Dijo Moloy.
-¡Que conste que yo lo hago por la fama y el dinero!- Exclamó Farey.
-Yo, lo hago... Por ella...- Murmuró Link.
