Ambos se encontraban en la gran plaza de Ciudad del Paso, habían acordado que ése sitio era el idóneo para entrenar, ya que era un lugar amplio y no solía haber demasiada gente. Los dos se encontraban frente a frente, separados por varios metros. Kairi empuñaba a "Prometida" con ambas manos mientras que Gant aún no había invocado su arma, ni siquiera llevaba puesto su brazo robótico.

-Bien, la idea es recrear la lucha que tuvimos cuando tú y yo eramos enemigos, no usaba ninguna prótesis robótica, así que tu misión es vencerme sin que yo pueda usar el brazo derecho.- Anunció Gant, ella asintió con la cabeza.- Va a ser un entrenamiento duro, entiende que salir de aquí herido es un riesgo real para los dos, no te reprimas, tienes que saber controlar tu poder interior, para eso tienes que llegar a tu límite.

-De acuerdo, pero...No quiero hacerte daño.

-No te preocupes por mi, tú procura defenderte, pues lo vas a necesitar.

Gant invocó su llave-espada y apuntó directamente hacia Kairi.

-Ven a por mi...

Kairi, sin dudarlo, se lanzó hacia Gant dispuesta a atacar, él la recibió con un efectivo bloqueo, iniciando así un forcejeo. Ella luchaba para empujarle y así desestabilizarlo, aunque el otro se bastaba de su único brazo para mantenerla a raya.

-Primero de todo, tu especialidad no es la fuerza física.- Dijo Gant.

-Entonces ¿Que sugieres?- Respondió ella sin dejar de ejercer presión.

-Pues buscar otras alternativas.- dicho eso, Gant empujó a Kairi, tirándola al suelo.- Debes pensar rápido.

Gant preparó una estocada hacia la indefensa Kairi, ella, vista en ésa situación, solo se le ocurrió lanzar una magia de hielo hacia el brazo de Gant, dejándolo inmóvil. La joven se levantó de inmediato y lanzó un corte horizontal hacia él. El hombre de negro lo evitó arqueando la espalda hacia atrás, la hoja de Kairi pasó ante sus ojos, cuando volvió a su posición original, aprovechó para dar un fuerte cabezazo a la frente de la joven. Ésta no pudo evitar soltar su arma y llevarse ambas manos a su dolorida frente.

-Congelarme el brazo ha sido una buena idea, pero éso solo te servirá si tu enemigo no dispone de otro brazo, y por desgracia no suele ser así.- La llave-espada de Gant desapareció de su mano.- Además, la mayor ventaja que puedes tener es no quedarte quieta.

Gant se quedó mirando su brazo recubierto de hielo, golpeó con él el suelo de piedra para hacer añicos el hielo y librarse. Cuando alzó la vista Kairi ya no estaba, la joven había aprovechado ése momento de distracción para colocarse detrás de él e intentar atacarle por la espalda. Gant volvió a invocar su llave-espada, se giró rápidamente y bloqueó el ataque de Kairi.

-Buen intento, pero soy experto en ataques por la espalda.- Dijo tras una leve risa.

-Me lo imaginaba...- Murmuró sin dejar de mirar a Gant a los ojos.

De pronto aparecieron dos bolas de fuego a los lados de la joven, empezaron a rodearla. El mercenario empezó a mostrarse confundido, no parecía comprender lo que Kairi quería hacer, simplemente retrocedió un poco. Ella empezó a avanzar hacia Gant, él se puso en guardia. Cuando llegó hasta él las dos bolas de fuego se alinearon con la hoja de "Prometida", Kairi dio una vuelta sobre si misma y efectuó un potente golpe horizontal hacia Gant. Él pudo bloquear a duras penas ése golpe, pero no pudo evitar ser derribado por las dos bolas de fuego, que impactaron directamente sobre su pecho. Gant no pudo evitar caer al suelo, al ver eso Kairi se acercó a él con cuidado preocupada.

-Gant, lo siento...

-Aún no hemos terminado...-Soltó mientras empezaba a levantarse.

-No pretendía...

-Ha sido un buen golpe, lo reconozco, pero aún no te he enseñado lo que quiero que aprendas...- Dijo mientras se volvía poner en guardia.- Vamos, da el último golpe, para terminar deberás desarmarme y apuntarme al cuello con tu arma.

-De acuerdo...- Fue lo único que pudo responder.

Ella empezó a correr hacia Gant, mientras que él simplemente abrió un portal negro y entró en él, desapareciendo en el proceso. Kairi frenó en seco y empezó a mirar por todas partes, intentando localizar al mercenario.

-No busques más...- Kairi pudo oír su voz demasiado cerca de ella.

Se giró para encarar a Gant, quien ya estaba preparando su ataque. Ella intentó bloquear el potente golpe vertical con su arma, pero sus brazos no pudieron aguantar la presión y soltó su llave-espada. En ésas, Gant aprovechó para apuntar a Kairi al cuello, declarándose vencedor.

-Tienes que aprender a predecir a tu enemigo.- Le reprochó retirando su arma.- Aunque lo has hecho bastante bien, haremos un descanso y lo repetiremos con el brazo robótico.

Gant dio media vuelta y empezó a caminar, Kairi se apresuró en seguirlo.

-¿Por qué nunca usaste ésa táctica contra Arktos?- Preguntó ella.

-La usé... Me vio venir y me amputó el brazo.- Tras escuchar eso, Kairi no pudo evitar sentirse mal.- Ambos debemos aprender para superar nuestros problemas.- Gant suspiró.- Madre mía, tengo hambre...


Había un gran revuelo en el Cazadragones, el Jhen Mohran seguía su camino hacia Loc Lac. Las balistas del galeón no tardaron en ser disparadas hacia el monstruo, al igual que los cañones(Éstos en menor frecuencia, aunque con mas potencia), todos los proyectiles pesados disparados no conseguían hacer ella en el titánico monstruo. Finalmente, el enorme ser empezó a alejarse del navío para luego volver a acercarse, dispuesto a envestir a uno de los lados del Cazadragones.

-¡Preparad el gong de caza!- Gritó Moloy alejándose del cañón.

-¡Voy!- Argos empezó a correr hacia el mecanismo del gong a toda prisa.

-Tengo una idea mejor, ¡Usemos la "Ciñebalista"!- El joven Farey cargó su balista con un proyectil con forma de tridente.

-¡No, detente!- Los gritos de Moloy no surgieron efecto, pues su hermano disparó dicho proyectil dotado de una gruesa cuerda. Se fijó que los cazadores que tripulaban los botes de los alrededores imitaron ésa acción, todos dispararon proyectiles con cuerdas atadas.- ¡Idiota!

El monstruo frenó su avance hacia el galeón, las cuerdas de los proyectiles atadas a los botes y al galeón le impedían moverse hacia los lados. Farey, junto a los demás cazadores de rango menor habían evitado que el Jhen Mohran envistiera el Cazadragones, pero el joven cazador no pudo librarse de la regañina de su hermano.

-¿¡Acaso sabes lo que se tarda en recargar la Ciñebalista!?- Le iba gritando a la oreja de su hermano menor.- ¡Nos has dejado sin arma por un buen tiempo!

-Siempre igual...- Murmuró Argos.- ¡Moloy, déjalo, concéntrate en el cañón! -Luego miró a Link, quién no sabía qué hacer en ésos momentos.- Link, acompáñame, vamos a subir al lomo del monstruo.

-Al fin me das trabajo, vamos.- Respondió con ánimo.

Ambos se acercaron a estribor, el monstruo seguía atado, así que aprovecharon las cuerdas atadas en el extremo del galeón para llegar hasta el Jhen Mohran, usándolas como su fuesen tirolinas, los dos llegaron hasta el monstruo, luego les tocó escalar hasta llegar a su lomo. Link se fijó que la espalda del monstruo estaba adornada con una especie de cresta de escamas en forma de sierra, impidiendo el acceso al otro lado.

-Link, tendrás que dar un rodeo hasta llegar al otro lado de su espalda, busca grietas y golpéalas con tu hacha.- Le ordenó Argos.- Tendrás que cruzar por su cabeza.

-Entendido.

Link empezó su marcha en solitario, notó que, dado que el monstruo no paró de avanzar hacia adelante en ningún momento, el paso era complicado, pues la arena del desierto golpeándolo en la cara y las resbaladizas escamas del monstruo eran un obstáculo a tener en cuenta. El hyliano avanzó hasta llegar sobre la cabeza del monstruo, pudo ver los grandes colmillos que asomaban hacia delante, se los quedó mirando por un momento.

-Lo siento, pero necesito uno de tus colmillos, ya he llegado demasiado lejos para echarme atrás.

El monstruo soltó un intenso gruñido, todo su cuerpo empezó a retorcerse violentamente. Link no pudo evitar caer sobre el suelo de escamas, se aferró como pudo a una de las escamas que sobresalían. El Jhen Mohran dio una fuerte sacudida, liberándose de sus cuerdas al fin. El monstruo empezó a apresurar su avance.

-¡Link, vamos!- La voz de Argos se hizo oír en medio del caos.

El hyliano se apresuró en una carrera algo dificultosa hasta llegar a cierto punto de la cresta del monstruo, al parecer su amigo estaba al otro lado.

-¿Ves las brechas en su cresta?- El cazador ni siquiera era visible para Link, pero lo oía perfectamente.

-¡Las veo!

-¡Tú ataca por tu lado y yo lo haré por el mío!

-¡Pero tengo que ir a por sus colmillos!

-¡Ya tendrás tiempo para eso, tu céntrate en ésta parte!- Argos se mostraba algo molesto.

Link decidió hacer caso a su amigo, al fin y al cabo, él era más veterano, sabía que se tenía que hacer. Ambos estuvieron atacando esa particular parte de la cresta mientras proyectiles de balista y balas de cañón eran disparados desde el Cazadragones. Link, usando su hacha-espada con todas sus fuerzas, pudo atravesar las escamas del monstruo hasta llegar a sus placas óseas. Notaba los golpes que daba Argos al otro lado.

-¡Argos, voy a probar de atravesar el hueso con una estocada, hazte a un lado!

-¡Entendido!

Link pasó al modo espada, empuñó su arma con ambas manos, y lanzó una potente estocada que consiguió perforar superficialmente la gruesa pared de hueso. La espada empezó a liberar energía, causando que el hueso se quebrara más y más, hasta que toda ésta energía explosionó, obligando al hyliano a retroceder. Cuando se fijó, observó que la pared de hueso se mantenía en pie, aunque maltrecha.

-Diablos, no lo he conseguido...

-¡Deja que me encargue yo ahora!- Argos estaba tramando algo, así que Link se mantuvo al margen, esperando a su compañero- ¡Ahora!

De pronto, un potentísimo impacto destrozó por completo la pared de hueso, se podía ver a Argos empuñando su colosal y maltrecha pesada emanando un ligero humo morado. Link no podía dejar de asombrarse por su compañero, realmente era un cazador con todas las de la ley. Ambos notaron que el Jhen Mohran empezaba a retorcerse y a rugir por el dolor.

-Hora de volver al barco.- Solto Argos envainando su espada.- Tendremos que saltar.

Link atravesó la cresta del monstruo por el agujero que él y su compañero habían hecho, llegaron al borde, dónde abajo estaba el Cazadragones, se podían ver a sus dos compañeros haciendo señas para que ambos saltasen. Ante los movimientos del monstruo, ambos se vieron obligados a saltar. Link aterrizó bien sobre la cubierta. Argos, por su lado, aterrizó justo en el borde de la cubierta, se desequilibró a causa de todo el peso que llevaba encima y es precipitó a caer por la borda, el hyliano fue lo suficientemente rápido para agarrar el brazo del cazador y tirar de él para evitar una desgracia.

-Demasiado peso para saltar...- Mustió Link.

-No me gustan las alturas, la verdad.- Respondió él de forma amigable, luego le dio una palmada a la espalda de Link.- Gracias...

El Jhen Mohran se sumergió en la arena del desierto, al parecer empezó a avanzar de forma rápida, la mayoría sabían que pasaría.

-¡Dejadme usar el "Matadragones!- Exclamó Farey de golpe.

-¿Después de la que has liado con la Ciñebalista?- Le Reprochó Argos.- Moloy ¿Podrás hacer los honores?

-Claro...

El cazador, empuñando su pesado martillo, se posicionó justo detrás del mascarón, dónde se encontraba un especie de botón. Link se acercó a Moloy, estaba intrigado.

-¿Ahora que pasa?

-El Jhen Mohran nos atacará de frente, destrozará el galeón a no ser de que yo lo pare...

El hyliano estaba confuso, después de oír eso, no comprendía como ése hombre se mantenía tan tranquilo.

-Joven, es mejor que retrocedas, veo que se aproxima...

No mentía, se podía ver al Jhen Mohran a la lejanía por encima del mascarón, parecía que daba la vuelta, luego se encontró yendo hacia el Cazadragones de cara hasta que se volvió a hundir en la arena.

-Yo me quedo aquí.- Soltó Link.

De pronto el Monstruo emergió de la arena con tal fuerza que parecía un salto, yendo directo al barco, abrió sus enormes fauces. Link no pudo evitar sentirse intimidado ante tal brutal criatura frente suyo, ése monstruo podía tragarse todo el galeón de un solo mordisco. Moloy no esperó más, golpeó bruscamente el enorme botón con su martillo. De pronto unos extraños sonidos de engranajes se hicieron oír por encima del profundo rugido del monstruo. La enorme punta de hierro que se encontraba por debajo del mascarón empezó a girar para luego extenderse como si fuese una enorme lanza. En el proceso, ése extraño artefacto apuñaló la cara del monstruo, haciéndolo frenar de golpe. El impacto fue directo a uno de sus colmillos. El impacto fue tal, que el colmillo se partió, haciéndolo volar hasta clavarse en medio de la cubierta del Cazadragones. El monstruo se volvió a hundir y se alejó.

-No me lo puedo creer...- Mustió Link asombrado mientras se acercaba al colmillo.- "El colmillo de la montaña", al fin ya está.

-Puede que tengamos el colmillo, pero esto aún no ha terminado.- Soltó Argos de repente.- Farey, comunica a los cazadores de los botes que el Jhen Mohran se dirige a Loc Lac.- El joven cazador asintió y se apresuró en buscar un espejo para hacer señales de luz a los demás. Argos suspiró.

-Queda la peor parte aún...- Dijo Moloy acercándose a Argos.

-Cierto, ahora toca enfrentar al Mohran a pie con espada en mano.- Anunció Argos. Link se giró para ver a su compañero.- Contamos contigo, ¿No?

-Por supuesto.


-Bueno, ya has comido, y veo que Jack ha hecho un arreglo a tu brazo...

Kairi se encontraba frente a Gant, nuevamente estaban en la gran plaza. Jack se encontraba en un nivel más alto de la calle apoyado en una barandilla observándolos a ambos. Gant, por su parte, volvía a llevar su brazo robótico, aunque era distinto: La forma se alejaba de la de un brazo esquelético, ahora era algo mas grueso que un brazo normal, la parte del antebrazo tenía una forma más tosca que el resto.

-Subiremos de nivel, ahora tengo los dos brazos, nunca te habías enfrentado a mí de esta forma.- Soltó el mercenario de golpe.- Las reglas son las mismas que antes. Supongo que ya te haces una idea de lo que soy capaz, debes anticiparte a mis movimientos.

-Entendido.

Amos invocaron sus respectivas armas y se pusieron en guardia, quedándose inmóviles por un momento. Los dos se miraban fijamente a los ojos. Kairi intentaba pensar en una estrategia, quería intentar la táctica que usaba Link: Buscar un punto débil y aprovecharse de él, era difícil, a simple vista, Gant no parecía poseer flaquezas. Intentó recordar, en el primer enfrentamiento del día el mercenario se vio ralentizado con el hielo, además, Arktos lo neutralizó de la misma forma poco antes de dejar Hyrule. Kairi finalmente reunió el poder suficiente para invocar la magia de hielo y aplicarla a la hoja de su propia llave-espada, recubriéndola de escarcha.

-Que puñetera...- Murmuró Gant en voz baja.

Kairi empezó a correr hacia el mercenario sin dudarlo. Gant dispuesto a recibirla nuevamente, lanzó un potente corte horizontal. La pelirroja evitó el ataque dejándose caer sobre sus rodillas y arqueando la espalda hacia atrás, viendo cómo la hoja de Gant le pasaba justo por delante de sus ojos. Aprovechando el momento, ella intentó atacar desde su posición con un tajo, pero el mercenario fue lo suficientemente rápido para atrapar el arma de Kairi con su mano robótica, ella no podía liberar a "Prometida" de ésa prisión.

-Otra vez hielo, debes saber que no tengo ninguna debilidad a éste elemento.- Tras decir eso, Gant apretó aún más la hoja de Kairi hasta romper el recubrimiento de escarcha. Luego se apartó un poco y liberó el arma de la joven.- Vamos, levántate, tenemos que seguir.

Ella se reincorporó gracias a ése instante de descanso, se levantó y volvió a ponerse en guardia. Ahora fue Gant quién se aproximó a ella, no cargó contra ella, pero igualmente empuñaba su arma con fuerza. Ella, sin dudarlo, volvió a atacar. Lanzaba golpes con su arma a Gant, él los bloqueaba sin demasiado esfuerzo. Siguieron así asta que Gant contraatacó, lanzó un potente corte vertical que Kairi a duras penas consiguió frenar con su llave-espada, iniciando un forcejeo.

-¿Realmente te sientes preparada para volver a Hyrule? Ni siquiera consigues tumbarme a mi.-Soltó el mercenario ejerciendo presión.

-Debo volver... Hay demasiada gente que necesita ayuda...- Respondió con dificultad.- No seré débil.

-¿Débil? Mírate, si no haces nada para remediarlo siempre serás débil. Siempre necesitarás a otros que arriesguen su vida por ti. ¿Realmente quieres éso?

-No...

-¡PUES DEMUÉSTRALO!

-¡Chica, vamos, yo sé que puedes hacerlo!- La voz de Jack llegó hasta los oídos de Kairi.- ¡Enséñale que está equivocado!

Ella finalmente invocó una ráfaga de viento que sopló desde su lado izquierdo. Gant, ignorando eso, dio un último empujón con su arma, para tirar a Kairi al suelo. Él se acercó a la adolorida joven.

-Bueno, demos ésta sesión por terminada...

-Aún no.- Respondió Kairi con una leve sonrisa.

De golpe, la ráfaga de viento se intensificó, mandando a volar a Gant hasta impactar con una de las paredes de piedra de la plaza, para luego caer al suelo. Él se levantó al instante, no encontraba a Kairi, solo podía oír las carcajadas de Jack.

-¡Así no me ayudas!

-¿Por qué no usas el brazo?- Soltó sin dejar de reírse.- Te lo armo hasta arriba y ni lo estrenas.

-Aún no. ¿Dónde está?

Jack simplemente señaló arriba, Gant echó la vista al cielo. Vio una figura, Kairi, en medio de la nada, al parecer había usado la fuerza del viento para elevarse. De golpe, la joven empezó a descender en picado hacia el mercenario. Él suspiró, guardó su llave-espada y se cubrió con el brazo robótico esperando el golpe. El impacto no se hizo esperar, la llave-espada de Kairi golpeó con fuerza al brazo derecho de acero de Gant. El golpe obligó al mercenario a incar la rodilla al suelo hasta que dejó de sentir la presión. Cuando apartó el brazo solo pudo ver a Kairi apuntándole al cuello con su llave-espada, se veía exhausta.

-Creo, que he ganado...- Dijo ella sin poder evitar sonreír.

-Vale, te voy a dar ésta victoria.- Ella retiró su arma mientras que Gant se levantaba. Luego le lanzó una mirada de lo más severa.- Pero la próxima vez piensa antes de actuar.

-¿De que hablas?

-¿No te ha extrañado que me quedase ahí pasmado esperando el golpe?- Él suspiró.- Me daba tiempo a apartarme, pero si lo hubiese hecho te hubieras estampado contra el suelo... Seguramente hubieras muerto y yo ya me podría despedir del contrato...

-Podría haber frenado.- Se defendió ella ofendida.

-Claro, cómo la última vez. Tienes que ir poco a poco o tendré que despegar tus restos del suelo con una espátula.- Gant se rascó la cabeza, se mostraba algo molesto, Kairi no sabía si era porque se preocupaba por ella (O por su trabajo), o por el hecho de haber perdido. Finalmente Gant echó a andar hacia el mercado.- En fin, ya está bien por hoy...

-¡Gant, espero que el blindaje del brazo esté bien!- Gritó Jack frenando un poco su risa.

-¡Ni un rasguño!- Soltó, luego murmuró para él mismo:- Ha aguantado como un campeón, un par de retoques más, y será perfecto para Arktos...

-¡Espera, Gant!- Kairi se apresuró a frenarle.

-¿Que quieres?

-¿Ya podemos ir a Hyrule?

-No, aún no. Mañana temprano haremos la última sesión, quiero que aprendas a usar tus poderes verdaderos.- Explicó de forma simple.- Necesitarás prepararte mentalmente.- De pronto notó la mano de Kairi en su espalda.

-Lo siento, espero no haberte hecho daño, de verdad...- Se lamentó ella.

-Madre mía...- El mercenario frenó en seco y se giró para mirar a la pelirroja a los ojos.- Debes dejar de preocuparte por mí, yo no soy de ésos que piden ayuda.

-Pero que no la pidas no significa que no la necesites.

-Mira, siempre he cuidado de mi mismo y me las he apañado.- Suspiro y volvió a iniciar su marcha.- Es imposible ayudar a todo el mundo, no hace falta intentar ayudar a quién no quiere ayuda.

Kairi se quedó en silencio por un momento, sentía que cada vez conocía un poco más a ése mercenario que se iba caminando frente suya. Empezó a formularse preguntas cuyas respuestas sabía que no hallaría así como así. Sacudió la cabeza y también se marchó hacia el mercado, tenía que despejar su mente.


El Cazadragones había atracado junto a la entrada de Loc Lac. Los cuatro seguían a bordo, afilando sus armas por el reto que les venía encima. Ente ellos, se encontraba la inmensidad del gran desierto, el único que se podía oír era el viento. Todos los alrededores estaban llenos de barriles de pólvora, la balista del Cazadragones estaba totalmente cargada y el cañón estaba listo para hacer ruido.

El suave sonido del viento empezó a verse perturbado por unos pesados pasos y una respiración profunda. Los cuatro cazadores decidieron deja el Cazadragones, dejando las armas del galeón a la tripulación. Avanzaban en silencio y sin prisas, reservando las fuerzas, con la mirada clavada a la cortina mecida por el viento que ocultaba a ése ser tan alto como una montaña que se aproximaba a paso lento pero seguro. Se detuvieron en mitad de la arena y se quitaron sus respectivos yelmos, sosteniéndolos bajo el brazo.

-Ha llegado la hora de la verdad.- Soltó Moloy con la cabeza alta.

-Mirar a la amenaza a los ojos.- Continuó Farey.

-Desafiarla sin vacilación.- Añadió Argos.

-Mostrar el valor que cada uno tiene en su interior...- Finalizó Link.

El único colmillo del Jhen Mohran empezó a asomarse a través de la cortina de arena hasta mostrar la cabeza del monstruo.

-¡ANTES MORIR QUE DAR UN PASO ATRÁS!- Gritaron todos a unísono, en un intento desesperado para motivarse y apartar el miedo.

El Monstruo soltó un estridente rugido que resonó por todas las dunas del desierto, los cuatro respondieron con el mayor grito de guerra que jamás hayan hecho. Todos se colocaron el yelmo y empezaron a moverse. Se separaron en dos parejas, cada una a un lado del monstruo. Link le tocó ir con el joven Farey, quien ya había desenvainado su espada larga recubierta de escamas.

El primero en atacar, sin embargo, fue Moloy, quién empezó a aporrear una de las patas del monstruo con su martillo, a cada golpe que daba, su arma producía una pequeña explosión a causa de la pólvora del interior del tambor de revólver. Su hermano menor empezó a concentrar sus ataques en la otra pata, los tajos de su arma dibujaban llamaradas a cada impacto. Link se sumó con su hacha-espada al ataque. Ni tan solo los ataques de los cuatro juntos lograban frenar a ése colosal ser.

-Vamos, reacciona...- Murmuraba Farey sin dejar de atacar.

De golpe, el Jhen Mohran se sacudió para luego dar un enorme barrido con su único colmillo, golpeando a todos los cazadores con tremenda fuerza. Todos salieron despedidos por todas direcciones. Moloy quedó justo delante del monstruo. Luego el enorme ser alzó la parte superior de su colosal cuerpo hasta llegar casi en vertical, luego su papada se hinchó y empezó a descender. Moloy intentaba arrastrarse para buscar un lugar seguro, pues lo iba a aplastar.

El cañón empezó a disparar hacia el cuello del Jhen Mohran, la balista descargó gran parte de munición sobre el morro del monstruo, entorpeciendo su descenso. Ésos breves instantes fueron bien aprovechados, pues los tres cazadores restantes llegaron para agarrar a Moloy y arrastrarlo lo suficiente para salvarlo. Finalmente, el enorme cuerpo del Jhen Mohran descendió hasta el suelo, causando un impacto tan potente, que del mero aire generado mandó a volar a los cazadores nuevamente. Los proyectiles del Cazadragones no cesaron, todos estaban concentrados a la cabeza del monstruo.

-Ésta siendo bastante duro... -Mustió Moloy adolorido.

-¡Hermano, te ayudaré a regresar al Cazadragones!- Farey, quién se había recuperado antes que nadie, empezó a correr hasta el cazador herido.

-¡No!¡No debemos dejar que llegue a la ciudad!- Bramó el otro.

-¡Dejad que se acerque!- Exclamó Argos.- ¡Al menos hasta los barriles de pólvora!

-¡Ayudad a Moloy, yo haré de distracción!- Gritó Link, quién se acercó al grupo.

El hyliano encaró al enorme monstruo, pasó al "modo espada" y se dispuso a atacar. Antes de hacer nada, vio a Argos posándose a su lado, desenvainando su maltrecho mandoble. A Link le sorprendió.

-No dejaré que te lleves toda la diversión...- Murmuró Argos sin apartar la mirada.

-No lo desearía de otro modo...

Ambos vieron cómo el Jhen Mohran se reincorporaba. Los dos se lanzaron al ataque sin bacilar. Gracias a la lentitud del monstruo, Link podía esquivar la mayoría de movimientos del monstruo, pero sus ataques no parecían hacer nada contra él. Argos se quedó quieto por un momento alzando su espadón, cargando su ataque. Cuando el enorme ser bajó su morro y abrió sus fauces para devorar a Argos, éste soltó un potente tajo a su hocico, desestabilizando al monstruo.

-¡Es la hora!- Exclamó el cazador.

Ambos envainaron sus armas y se apresuraron en volver. Argos se detuvo a dónde empezaba el rastro de pólvora en la arena que conectaba con los barriles a modo de mecha. Sacó un unas cerillas y empezó a intentar encender alguna, aunque se negaban a encenderse.

-Vamos, ¡VAMOS! Ésto me pasa por comprar de las baratas...

-Argos, lo tenemos encima...- Murmuró Link.

El cazador se giró para ver la cara del monstruo a escasos metros. El Jhen Mohran se dispuso a hacer un segundo barrido con su colmillo, pero los disparos de la balista empezaron a impactar a la cara del monstruo, hasta dar justo en su pequeño ojo. El colosal empezó a rugir con dolor y furia, frenando su ataque.

-¡Link, corre, ya sigo yo!

El hyliano obedeció, sabía que su compañero tenía un plan, así que corrió hacia el Cazadragones. Argos, cansado de las cerillas, recuperó el martillo de Moloy de la arena. Amartilló ésa extraña arma, y golpeó con ella a la pólvora de la arena. A causa de la explosión, la pólvora prendió, viendo su objetivo cumplido, Argos empezó a correr cargando con el martillo hacia el barco.

El enorme estruendo de las explosiones de los barriles de pólvora no tardó en hacerse sonar, incluso tumbaron al Jhen Mohran boca arriba, dando un momento de respiro. Cuando llegó a su destino, pasó por el lado de Farey, quién cuidaba de su hermano, Argos colocó el martillo al lado de su dueño. Cuando pasó por el lado de la balista notó la presencia de un quinto cazador quién conversaba con Link.

-No deberías estar aquí.- Reprochó el hyliano.- Sabes que es peligroso, y ni siquiera te apuntaste para ésta misión, Deela.

-Os acabo de salvar la vida, si no hubiese sido por mis disparos certeros con la balista del barco hubierais muerto.- Se defendió ella.

La joven llevaba puesta su acostumbrada armadura y el cuerno del Diablos atado a su espalda, aunque no cargaba con su ballesta.

-No hay tiempo, Link, ponte al la proa, necesito que uses el Matadragones.- Ordenó Argos, luego miró a Deela.- Tú y yo ya hablaremos.

Link se situó justo sobre el mascarón, a la espera. Argos entró a la bodega a toda prisa. De pronto, el sonido de los engranajes hicieron temblar el suelo del barco, el enorme taladro de proa empezó a cambiar de posición, el mecanismo se desplazó hasta llegar a apuntar hacia el enorme monstruo, quién se recuperaba de la explosión. El cazador salió de la bodega, verificando que el arma del barco estaba en buena posición.

-Ahora te toca a ti...

El Mohran, totalmente furioso, empezó a cargar contra el Cazadragones. Todos los presentes se sorprendieron, pues no era usual en ése monstruo atacar con tanta ira. Justo antes de llegar al barco, Link accionó el mecanismo, los engranajes empezaron a sonar, el enorme taladro empezó a girar hasta que se extendió, atravesando al monstruo justo por la cabeza, el asqueroso sonido de huesos partiéndose resonó, los gritos del monstruo pronto cesaron, hasta que hubo silencio.

Todos permanecieron callados, siempre era impactante ver ésa enorme y poderosa criatura inmóvil ante ellos. El sonido del viento volvió a reinar una vez más, y el Sol empezaba a esconderse entre las dunas del Gran Desierto. Link finalmente lo había conseguido, no se lo podía creer, al fin volvería a su casa...