El Sol ya era visible en Ciudad del Paso, Kairi y Gant se habían levantado temprano para la última sesión de entrenamiento antes de volver a partir. Ambos se dirigieron al sexto distrito. La pelirroja notó que el mercenario no pronunció ni una palabra en todo el trayecto, manteniéndose serio en todo momento. Finalmente llegaron a su destino, las calles del sexto distrito seguían igual que cuando las visitaron el día que Kairi abrió la cerradura. Gant se recostó en la pared de una casa y se sentó en el suelo bajo la sombra del tejado.
-¿Qué se supone que debemos hacer?- Preguntó Kairi al ver que su acompañante no parecía dispuesto a hacer nada.
-Esperar... Necesitaremos a un supervisor.- Respondió Gant con tranquilidad.- Hasta que no llegue no podremos empezar.
Kairi, al verse en ésa situación, se sentó junto a Gant. Ambos se quedaron callados por varios minutos, sólo se podía oír algún ocasional zumbido de alguna mosca que pasaba cerca de ellos.
-¿Podemos conversar, o éso de estar callados forma parte del entrenamiento?- Soltó Kairi, dispuesta en romper ése incómodo silencio.
-Si tienes algún tema en mente, adelante.
-Bueno, ya hace algún tiempo que nos vimos por primera vez en la Gran Garganta, pero apenas se nada de ti.- Dijo ella, intentando aclarar sus dudas.- Ni siquiera sé si tienes familia, de dónde vienes o en que bando estás.
-Veamos...- Gant hizo una brebe pausa y suspiró.- Tengo familia, con madre, padre y una hermana, viven en Villa Crepúsculo... Y en cuánto lo de los "bandos", no estoy a favor de nadie.
-¿Vienes de Villa Crepúsculo?- A Kairi le interesó la primera respuesta, pues la última ya le sonaba de antes.- ¿Acaso conoces a la pandilla de Hayner?¿A la de Seifer?
-Si, los conozco a todos, más de una vez tuve que amenazar a ése pardillo de Seifer para que dejase en paz a Hayner, y a su amigo con forma de piña suyo.
-Pence...- Murmuró ella.- Déjame hacerte una pregunta que llevo mucho tiempo formulándome... ¿Cómo es que tu llevas una llave-espada?
-¿Cómo la conseguiste tú?
-Bueno, un amigo mío me la dio, Riku.- Acto seguido, invocó su arma. Empezó a mirarla con añoranza.- Me la dio para que me pudiera defender por mí misma... Tenía la forma de "Abrazo del Destino", el llavero que usaba cuando nos conocimos...
-Ya veo, yo la conseguí al igual que tú, me la dieron. Mi abuelo me la dio, pocos días antes de morir.
-Lo siento...
-No te preocupes, murió por la vejez.- Gant también invocó su arma para observarla con detenimiento.- Él fue un gran caballero en sus tiempos, cuando vivíamos en nuestro mundo original, Tierra de Partida... Aunque poco recuerdo de ése mundo...
-Es extraño, no recuerdo haber oído nunca el nombre de ése mundo, pero me resulta familiar.- Mustió ella pensativa.- ¿Cómo acabaste en Villa Crepúsculo?
-Desterraron a toda mi familia cuando yo era un niño, mi padre experimentaba con magia oscura, y la gente pensó que era un peligro potencial.- Dijo él simplemente. Kairi se sintió un poco mal al haber hecho ésa pregunta.- Al final acabamos viviendo en Villa Crepúsculo, pero me sirvió para que mi abuelo me enseñase a usar un arma antes de que me cediese la suya. Y al igual que en tu caso, no lleva su llavero original.
-Éso pensaba, la forma que tiene... Las púas en la hoja, la forma de hacha, la punta retorcida del final y que sea totalmente negra, no me parecía el arma de un caballero.
-Ya... el llavero es mío. Tú tienes a tu "Prometida" y yo tengo a mi "Oda al Silencio", así de simple...- Se quedó en silencio durante un momento, pero luego volvió en si.- Bueno, creo que he largado más de la cuenta, ¿Tú tienes familia?
-Fui adoptada por el alcalde de las Islas del Destino.- Murmuró ella con la cabeza baja.- Aunque tengo vagos recuerdos de mi abuela, contándome historias sobre los distintos mundos... Recuerdo que estábamos en otro sitio, fuera de las islas.
-Vaya, y yo que pensaba que eras una princesa mimada...- Mustió Gant mientras se levantaba.- Bueno, nuestro supervisor estará al caer, será mejor que te prepares mentalmente, hoy vamos a sacar tu poder interior.
-Lo dices como si fuese algo malo.- Respondió algo extrañada.- ¿A caso es algo malo o peligroso?
-Es potencialmente peligroso para ambos.- El hombre de negro se volteó para mirar a su acompañante sobre su hombro.- Cuando empiece el entrenamiento quiero que pienses en mi como si fuese una amenaza real.
Todos los cazadores llegaron a la taberna de Loc Lac, sanos y salvos. El ambiente era animado, incluso festivo, todos celebraban que el Jhen Mohran no había llegado a alcanzar la ciudad.
-¡VAMOS, ÉSTA RONDA CUENTA DE MI PARTE!- Gritó Farey con energía.
-¿A caso tienes dinero para éso?- Soltó el pequeño y viejo hombre sentado en la barra.
-Me alegra que me hagas ésa pregunta, jefe.- Todos quedaron callados.- ¡AHORA SI!
Todos volvieron a gritar con emoción mientras los camareros y camareras traían las bandejas repletas de jarras de cerveza y las repartían entre todos los asistentes. Link decidió sentarse en una de las mesas más alejadas de todo el bullicio para buscar algo de tranquilidad, Argos, Deela y Moloy le siguieron. Tomaron asiento, Argos ayudó a Moloy a sentarse, aún se resentía de sus heridas. La camarera trajo las cervezas y cada uno tomó una jarra.
-Aún no me puedo creer que una cazadora novata se colara en el Cazadragones sin permiso...- Murmuró Moloy algo resentido.
-Si no hubiese sido por mis disparos certeros seguramente hubieras muerto.- Le reprochó Deela.
-Argos, díselo.
-Cierto, no tenías permiso para acompañarnos...- Respondió el veterano cazador mientras se acercaba la jarra, luego dio un sorbo.
-Por favor...- Bufó Link.
-Pero no hubiésemos salido todos vivos de no ser por ella.-Finalizó.- Así que se queda con una amonestación verbal y un gran agradecimiento por parte de todos nosotros.- Luego miró a la chica y alzó su jarra.- Gracias.- Luego miró a Moloy.- ¿Contento? Déjame beber en paz.
Pasaron varios minutos hasta que los ánimos se apaciguaron, Moloy finalmente se fue con su hermano al médico, mientras que los tres permanecieron en el sitio.
-Bueno, ya tienes el cuerno del Diablos.- Dijo Deela mientras se desataba dicho objeto de su espalda y lo ponía sobre la mesa.
-Y el colmillo del Mohran.- Completó la frase Argos, sacando un fragmento de colmillo que guardaba en su cinturón y colocándolo junto al cuerno.
-Ha costado, mucho, y no lo hubiera conseguido sin vosotros, amigos.- Soltó Link alzando su jarra. Los tres las chocaron y brindaron.
-¿Y ahora que?- Preguntó la joven.
-Supongo que ahora es el momento de volver a casa, me tengo que librar de un Deviljho.- Respondió simplemente.
-¡Hombre el "Viejo Joe", odioso hasta la médula!- Exclamó Argos.- Solo hay una cosa que moleste más que un Deviljho, la resaca.
-¿Tan malo es?- Deela se mostraba confundida.
-¿Malo? Me acuerdo una misión dónde tenía que capturar a un Gran Jaggi vivo, vi al Jaggi, luego vi a un Deviljho, devorando al Jaggi... Adiós misión, adiós al pago y adiós a uno de mis compañeros, que también se lo comió...- Alzó la jarra hacia arriba, ante la confusa mirada de los dos.- ¡"Semper fidelis", camarada Hestiar!- Bebió y se fijó en la expresión de sus compañeros.- Hestiar era el cazador que se comió.
-Interesante relato...- Mustió Deela, luego volvió con Link.- Bueno, así que un Deviljho, supongo que volverás a la taberna a explicarnos que tal fue.
-De éso quería hablaros...- Link se puso serio.- Cuando deje la ciudad es muy posible que no regrese...
-¿¡Que!?
-Veo que es una tarea importante.- Mustió Argos, también serio.- La verdad, Link, es una auténtica pena, eres un buen cazador, te has ganado un nombre aquí... Personalmente, me gustaría volver de caza todos juntos, y con Voleph.
-Éso os quería comentar: Si veis a Voleph, decidle que he vuelto a Hyrule.- El hyliano suspiró.- Voy a echaros de menos, amigos.
-¡No lo entiendo! ¿Acaso no hemos sido buenos compañeros?¿Por que nos dejas así como así?- Deela se mostraba incrédula, incluso enfadada.
-Deela, si dice que no va a volver, seguro que hay un asunto urgente.- Dijo Argos tratando de tranquilizar a su amiga.- Link es un buen chico, no nos dejaría sin ningún motivo.
-Cierto, si por mi fuese, os llevaría conmigo, pero eso implicaría que no podríais volver tampoco, y yo no os puedo hacer éso. -Link posó su mano sobre el hombro de la joven.- A mi también me duele la idea de no volveros a ver, pero no me puedo quedar...
Finalmente los ánimos de Deela se apaciguaron un poco, aunque tampoco se podía decir que estaba tranquila. La joven se cruzó de brazos y permaneció callada, dolida por la situación. Link no se atrevió a mediar palabra, no quería herir aún más a su amiga...Realmente ésos dos cazadores con los que compartía mesa se habían ganado a pulso el derecho de considerarlos amigos: Juntos superaron momentos difíciles, compartieron buenos momentos... Pero lo más importante, eran de las pocas personas que habían ayudado a Link sin pedir nada a cambio.
-Sabes... Si tienes que enfrentarte el Deviljho, quizás sea mejor que consigas mejor equipamiento.- Dijo Argos, acabando con el silencio de entre los tres.
-¿Crees que me lo podré permitir?
-¿Bromeas? Con todos los trabajos que has hecho estoy seguro que tendrás una pequeña fortuna, además apenas te has gastado nada.
-Cierto, solo has gastado en comida y cerveza.- Completó Deela, aún algo resentida, aunque poco después se mostró más animada.- Mira, haremos ésto: Ya que te irás de aquí poco, Argos y yo te acompañaremos a conseguir el equipo que necesites: Él sabe mucho sobre armas y armaduras, pero tiene mal gusto, en eso yo te puedo ayudar.
-Vaya, gracias...- Mustió el aludido algo molesto.
Por una de las mugrientas calles del sexto distrito apareció una figura que se aproximaba con tranquilidad. Gant se acercó para recibir al recién llegado, que resultó ser Tiny, armado con un tridente. Kairi se extrañó al verlo ahí.
-Bueno, ya tenemos a nuestro supervisor.- Anunció Gant dando una palmada al grueso hombro de Tiny.- Ya podemos empezar.
-¿En serio él será quién nos supervise?- La pelirroja estaba perpleja.
-¿Tener problema?- Mustió Tiny con un dejo de molestia.
-Necesitaba a alguien fuerte que no te inspirase confianza, así que no podía pedírselo a Jack.- Respondió el mercenario.- Así que Tiny cumple con el perfil que buscaba.
-No lo acabo de entender...
-Lo harás en breve.
Gant, con tranquilidad se fue cerca de la casa dónde antes había permanecido sentado, empezó a quitarse el guantelete y la hombrera de hierro de su brazo izquierdo, luego se despojó de su gabardina negra, quedándose en su camiseta blanca de manga corta, y la dejó junto a la pared, al lado de sus piezas de armadura.
-¿Que haces?- Kairi estaba cada vez más confundida.
El mercenario no respondió, se limitó en quitarse su gorro de lana y finalmente su máscara plateada, dejando a la vista su particular cara al descubierto. Ése hecho hizo que Kairi se sorprendiera. Finalmente, Gant se acercó a Tiny, se mostraba serio.
-Recuerda lo que hemos hablado, amigo.- Soltó él.- No me falles.
-No preocupar, Tiny recordar palabras de hombre pequeño.- Respondió con una grotesca sonrisa, clavando su tridente al suelo.- Tiny esperar ver buen combate...
Gant tomó su posición frente a la joven, la miró con seriedad, ella no pudo evitar retroceder un par de pasos ante la cara de su compañero, no se acababa de acostumbrar a ella.
-La luz se ve mejor en un entorno oscuro, y lo mismo pasa a la inversa.- Empezó a decir Gant.- Así que debes enfrentarte a un enemigo de oscuridad para poder exprimir tu potencial.
-¿Y ese serás tú?- Preguntó ella con temor a la respuesta.
-Si...- Suspiró, luego invocó su arma.- Para lanzar un hechizo oscuro, uno debe tener la cabeza nublada de pensamientos negativos: Ira, venganza, odio... Para uno de luz es todo lo contrario, mantener la consciencia limpia: Aparcar el odio y tener en mente algo positivo... No lo olvides.
-Entiendo.- Respondió empuñando a Prometida con ambas manos.
De pronto, el cuerpo de Gant empezó a rodearse de llamas negras hasta quedar totalmente envuelto. En el proceso soltó un desgarrador grito, su voz empezó a distorsionarse, tomando un tono más rasgado y grabe. Kairi empezaba a asustarse, miró a Tiny, quién permanecía ahí, de brazos cruzados junto a su tridente.
Finalmente las llamas se disiparon, aunque el cuerpo del mercenario seguía envuelto por una extraña aura oscura, sus ojos estaban totalmente enrojecidos y su respiración era profunda y sonora, como la de una fiera salvaje.
-Aprovecha bien el tiempo.- Soltó Gant, su voz distorsionada lo hacía aún más siniestro.- Ésta vez, para superar la prueba, tendrás que dejarme sin sentido, o no podré controlarme...¿Queda claro?
Ella no se vio con valor suficiente para responder, simplemente empuñó con fuerza su arma, luchando para que el temblor de sus manos cesase. Gant empezó a avanzar, llave-espada en mano, hacia ella. Paró cuando estuvo justo en frente de la confundida y atemorizada joven, la miró directamente a los ojos para luego alzar su arma. Ella, sin pensarlo, dio un salto hacia atrás. Antes que se pudiera dar cuenta, Gant volvía estar frente a ella, aunque ésta vez decidió bloquear el potente golpe por parte del mercenario. Ella retrocedió a causa del fuerte impacto.
-Deja de quedarte quieta, ¡Ataca!
Kairi reaccionó, se abalanzó hacia Gant, empezando a lanzar rápidos tajos, aunque el mercenario no parecía tener problema para bloquearlos. A cada impacto, ambas llave-espadas soltaban pequeños chispazos, unos blancos y otros negros. Finalmente Kairi retrocedió e invocó un hechizo de fuego que disparó directo a Gant. El proyectil ígneo impactó directo a la cara de Gant, aunque pareció no afectarle, pues éste se limitó a responder con una ráfaga oscura que la joven a duras penas pudo esquivar rodando a un lado.
Kairi pensó en una estrategia diferente, ésta vez invocó el viento. Una fuerte ráfaga de aire elevó a la joven a pocos metros del suelo, rápidamente se alejó de Gant para luego, al tener cierta distancia, cargar contra él directamente. En un parpadeo, Kairi, impactó contra el mercenario, aunque se fijó en algo: Gant había atrapado a Prometida con su mano izquierda, frenando por completo el ataque de la pelirroja. Ella notó que de la mano de Gant brotaba lo que parecía ser sangre, aunque era negra...
-Así no vas a aguantar mucho, niña...-La voz de Gant era cada vez más grabe.-Date prisa o no podré controlarme más.
Kairi rápidamente puso ambos pies en el pecho de Gant para impulsarse, quedando libre en el proceso, aunque no pudo evitar caer de espaldas al suelo. Se levantó rápidamente y volvió a ponerse en guardia. Cuando quiso darse cuenta, el mercenario ya le había arrojado su llave-espada negra hacia ella. Kairi se agachó para evitar ese fatal golpe por pocos centímetros. Estaba perpleja, ¿Acaso Gant quería acabar con ella?
Ella volvió a reincorporarse, para ver cómo el mercenario corría hacia ella, aparentemente desarmado, pero igualmente amenazador. Antes de que el mercenario pudiese evitarlo, ella atacó sin pensarlo, alcanzando la mejilla de Gant, obligándolo a retroceder.
-Gant, lo siento.- Trató de disculparse, aunque su acto estaba bastante justificado.- Pero no me has...
Ella no pudo continuar, pues el mercenario se volvió hacia ella, en su cara se dibujó una grotesca y monstruosa sonrisa. La herida causada por Kairi se cerró rápidamente, cómo si nunca hubiese sucedido, la única prueba era el rastro de sangre negra de su cara. Empezó a avanzar hacia Kairi, ella retrocedía con temor a ésa sádica sonrisa, los ojos de Gant ni siquiera parpadeaban, cada vez estaban más enrojecidos. El mercenario ni siquiera invocó su arma, en vez de éso, su brazo robótico empezó a hacer extraños ruidos metálicos, las placas de acero se separaron por pocos centímetros de su estructura, de ése hueco salió una extraña pieza de hierro que se fu extendiendo hasta tomar la forma de una gruesa hoja dentada por ambos lados.
-Gant, ¿Qué te pasa?- Kairi notaba cómo temblaba su voz.
-La misión es llevar a la princesa del corazón ante el jefe, pero el jefe no especificó si debía estar viva...- Soltó con la mirada totalmente perdida. El mercenario empezaba a desvariar.
-¡Ahora ser momento!- Gritó Tiny, quién continuaba viendo el combate.- ¡Niña tener que usar cosa interior, hombre pequeño no estar en cabales!
Kairi no tuvo demasiado tiempo para pensar en las palabras de Tiny, pues se vio apurada en bloquear la estocada de la extraña arma de Gant. Se quedaron forcejeando por un momento, ella vio directamente los ojos del mercenario de cerca, aún más enrojecidos con la pupila casi inexistente. Gant intentó hablar, pero solo conseguía emitir sonidos incompresibles con una voz monstruosa, ya ni siquiera podía mediar una sola palabra que tuviese sentido...
Finalmente el mercenario posó su bota sobre el vientre de Kairi y dio un fuerte empujón, tirando a la chica al suelo. Gant, en medio de su locura, apuntó su arma al cuello de Kairi, dispuesto a atravesarlo, mientras que ella cerraba los ojos.
Algo sucedió, cuando la hoja dentada de Gant estaba a un centímetro del cuello de Kairi, una potente luz cegadora rodeó a la joven, el arma del mercenario no conseguía atravesar ésa luz. De pronto, Kairi abrió los ojos, la luz se intensificó hasta convertirse en lo que muchos llamarían una onda expansiva, mandando a volar a Gant a varios metros para luego aterrizar violentamente al suelo.
-Ahora lo entiendo...- Murmuró Kairi mientras se levantaba, aún rodeada por la luz.- Luchar con la mente limpia, sin deseos negativos.
Gant se levantó, miró a la chica con odio, su respiración era cada vez más pesada, incluso se podía ver su aliento. El mercenario rugió con fuerza, un rugido totalmente alejado de un grito humano. Se lanzó contra Kairi como si si fuese un lobo hacia su presa. Ella se limitó en extender su mano, para luego disparar un proyectil de magia de luz directa a Gant. El impacto pareció afectar al mercenario, pues lo tiró nuevamente al suelo.
Kairi se acercó a Gant, quién se retorcía en el suelo, todo su cuerpo temblaba.
-Creo que empiezo a controlarlo...- Mustió ella, sin dejar de miar al mercenario.
Él reaccionó, se puso en pie de un salto y se abalanzó sobre Kairi. Ella intentó defenderse, pero Gant le había agarrado ambas muñecas. La joven no dejó de mirarle a los ojos, ya no quería apartar la mirada, manteniéndose serena. Gant, en cambio parecía haber caído más en su locura, llegó el punto que intentaba atacar a Kairi a base de mordiscos, aunque ella mantenía su cuerpo lo suficientemente alejado para mantenerse fuera de peligro.
Finalmente, Gant puso los ojos en blanco, abrió su boca, de dónde emanaba aún más oscuridad. Ella, rápidamente, se zafó de la prisión del mercenario y tomó distancia. Él no detuvo su ataque, lanzó un potentísimo rayo negro desde su boca que ella pudo esquivar por poco. El rayo destruyó todos los edificios que se encontró, dejando el Sexto Distrito aún peor de lo que estaba.
Ella, decidió intentar acabar con ése combate tan demente, concentró la luz que la rodeaba en sus manos, para luego lanzar un finísimo, pero veloz, proyectil de luz que impactó sobre el pecho de Gant, mandándolo al suelo una vez más.
Parecía que todo había terminado, pero Gant volvió a levantarse. Se preparó para abalanzarse sobre Kairi una vez más, ella se preparó, empuñando a Prometida con fuerza. El mercenario se dispuso a atacar una última vez, pero fue golpeado a la cara por un gigantesco puñetazo. A causa del impacto, Gant volvió al suelo, Tiny, el autor de ése potente puñetazo, agarró al indefenso joven, quién no dejaba de rugir y retorcerse. El tigre mutado finalmente lo lanzó a la pared de una casa, Kairi corrió hacia Tiny, temiendo por la vida de Gant.
-¡Detente, lo vas a matar!- Exclamó ella.
Tiny no respondió, agarró con fuerza su tridente y lo arrojó hacia Gant, ante los aterrorizados ojos de la pelirroja. El tridente se clavó en la pared, dos de las puntas quedaron justo a los lados del cuello de Gant, dejándolo atrapado y aún más furioso. Tiny se acercó a él con tranquilidad, seguido por Kairi, que no podía evitar sentirse aliviada al ver que las intenciones de Tiny no era matar a su compañero.
-Ahora ser tu turno, niña.- Soltó el enorme ser, ella lo miró con confusión.- Hombre pequeño decir antes que luz de niña poder arreglar todo.
Ella, algo dudosa, se acercó a Gant, quién la miraba con ira sin parar de gruñir. Kairi extendió su mano y la posó sobre la frente del mercenario. La luz de la joven pareció que afectó a Gant, pues empezó a retorcerse y a gritar de dolor, como si le hubiesen rociado ácido a la cara. Finalmente los gritos cesaron hasta que el joven dejó de moverse y cerró los ojos, la aura oscura se disipó hasta desaparecer, al igual que la luz de Kairi. Tiny agarró el tridente y lo retiró, dejando que Gant se desplomase.
Al poco tiempo, el mercenario empezó a moverse, se reincorporó con gran dificultad. Kairi retrocedió, temerosa por si había empeorado las cosas, aunque se tranquilizó cuando vio que Gant se limitaba a recostarse en la pared.
-¿He hecho daño a alguien?- Se limitó a preguntar entre jadeos, se veía agotado.
-Casi...- Respondió ella de igual forma, totalmente aliviada al ver que su compañero volvía en sí.
Gant miró a Tiny, le hizo una señal con la mano para que le ayudase a levantarse. Le costaba mantenerse en pie, así que se apoyo en la pared para poder recuperar sus cosas.
-¿Necesitar algo más?- Preguntó Tiny.
-Nada más.- Respondió él.- Gracias, amigo, te debo una.
Tiny dio media vuelta y se fue hacia la ciudad, dejando a Kairi y a Gant solos. En ése momento ella se dispuso a hablar.
-Creo que me debes una buena explicación...
-Necesitabas una situación de peligro real, así que llamé a Tiny y...
-No me refiero a éso.- Irrumpió ella, acercándose a Gant.- He visto cómo el chico que me hablaba de su familia hace un momento se comportaba como una bestia, incluso intentabas morderme... ¿Que te ha pasado?
-Bueno, cuando uno deja llevarse por la oscuridad le pueden pasar ésta clase de cosas...
-¿Y que pasaría si yo no hubiese usado la luz y hubieses acabado conmigo?- Preguntó ella a modo de regañina.
-Jack me esperaba en la ciudad, le dije que me parase en tal caso- Murmuró él.
Sin previo aviso, Kairi le calzó una bofetada a Gant, llevándose la mano a la mejilla enrojezida.
-¿¡Pero que...!?
-¡Idiota, lo has arriesgado todo por ésto!- Kairi se mostraba incrédula y furiosa. Gant la miró con confusión, iba a decir algo, pero la joven decidió continuar:- Si lucho, es para no poner a los demás en peligro, así que no quiero que tú te pongas en peligro para que yo aprenda a luchar...- La expresión de la pelirroja se tranquilizó, el mercenario no sabía que decir. Ella se limitó a acercarse a él y darle un abrazo a su confundido compañero.- Prométeme que no volverás a hacer algo así...
-De acuerdo, lo prometo.- Respondió él para luego separarse de la joven, luego recogió su máscara plateada y se la puso, ocultando su boca monstruosa.
-Sabes, creo que ya me he acostumbrado a tu cara.
-Tú quizás, pero los demás no...
Gant tomó el resto de sus pertenencias y se dirigió a la ciudad. Kairi, al ver que el mercenario cojeaba un poco, se apresuró a ayudarle.
Link se encontraba a la entrada de la ciudad de Loc Lac, observándola con detenimiento, haciéndose a la idea que quizás no la volvería a ver. Estaba recostado en una pared, la gente pasaba por su lado envuelta en sus asuntos, comerciantes, cazadores... Nadie salvo él permanecía quieto, pensaba en cuando llegó a la ciudad por primera vez, cuando dejo a Hyrule atrás, cuando se separó de Kairi... Deseaba que ella estuviese bien, que todos estuviesen bien.
Se mantuvo pensando hasta que llegaron Deela y Argos, portaban consigo una espada y un escudo respectibamente.
-Hemos pedido que forjasen éstas armas a partir de los materiales de los dos últimos monstruos que has cazado.- Dijo Argos dándole el escudo.
Se trataba de un pesado escudo hecho con el cuerno del Diablos, revestido con piezas de metal. Deela le dio la espada, forjada con partes del colmillo del Jhen Mohran: La hoja parecía constar de varias piezas de dicho colmillo pegadas entre sí, tenía una guardia redonda de metal, al igual que la empuñadura. Luego la joven le dio la vaina, hecha con la piel del Mohran.
-Gracias, amigos.- Link le brindó un fuerte abrazo a Deela y luego uno a Argos.
-Ten cuidado ahí fuera, no voy a estar ahí para protegerte...- Dijo la cazadora dándole un pequeño golpecito en el hombro.
-Te tendremos en nuestros pensamientos, amigo.- Siguió Argos con una pequeña sonrisa.
-Yo os tendré en los míos, espero que os cuidéis.
Los tres se dieron la última despedida, sabían que se podían pasar horas si empezaban a hablar, así que Link se dirigió hacia las afueras de la ciudad, mientras que los dos se quedaron ahí, observándole.
Cuando el hyliano llegó a las puertas de la ciudad se detuvo, respiró hondo y echó la mirada al cielo.
-He conseguido lo que querías, ya estoy listo...
De pronto, una luz azul rodeó el cuerpo del rubio, se elevó a pocos centímetros de la arena y finalmente desapareció, dejando atrás Loc Lac, a Argos, a Deela... Volvía a Hyrule, dónde le esperaba la última prueba...
