Cuando abrió los ojos, vio que el paisaje había cambiado dramáticamente. Había dejado atrás el vasto desierto para encarar al frondoso bosque que le rodeaba. Era una sensación extraña: Tanto tiempo intentándose cubrir del Sol abrasador y ahora sólo unos pocos rayos lograban atravesar las hojas de los altísimos arboles. El silencio abrumaba, sabía por qué estaba ahí: Tenía una misión.

Después de revisar su equipo, su espada y escudo nuevos y su fiel hacha-espada, se colgó su hacha en la espalda, envainó su espada en su cinturón y empezó a avanzar en silencio a través del bosque. Ya no le importaban los soldados enemigos que podían estar ahí, estaba decidido a cumplir con su objetivo, pues era un cazador... Empezó a buscar un rastro que seguir, aunque no tardó demasiado, empezó a encontrarse restos de animales muertos y algunos arboles con zarpazos en el tronco... Era él, no había duda.

Tras un tiempo andando, se encontró con dos personas vestidas con uniformes militares, estaban armadas con fusiles, pero igualmente él se acercó. Se fijó que una de ellas estaba recostada en la base de un árbol, su chaleco estaba manchado de sangre, la otra permanecía junto a él.

-Aguanta, amigo, te vendaré las heridas.- Soltó uno de los soldados mientras buscaba el botiquín en una bolsa.

-Ha sido un zarpazo bastante feo...- Mustió el otro con voz débil.- Pero no creo que sea nada grave...

-¿Ha sido el Deviljho?- Preguntó Link mientras se acercaba.

-Espera, tú...- Empezó a decir el soldado, retiró la mano de su bolsa y empuñó el fusil para luego apuntar al recién llegado.- ¡Tú eres el hyliano que el jefe quiere cazar!

-¿Sigues llamando "jefe" al bastardo que nos abandonó?- Mustió el soldado herido.- Suelta eso, tu enemigo es Volgin, no él...

El otro miró a su compañero, luego miró a Link, quién no se había movido del sitio. El soldado herido le hizo una señal con la mano al rubio para que se acercase.

-¿Que haces aquí?

-He venido a matar al Deviljho.- Respondió seriamente.

-Loco... Ni nosotros ni tus compatriotas hylianos hemos podido.

El otro soldado, confundido, finalmente dejó su fusil al suelo y se dispuso a seguir ayudando a su compañero con los vendajes.

-¿Sabes donde está?- Continuó Link.

-Cuando me dejó así se dirigió hacia Eldin, lo más seguro es que se dirija a la Montaña de la Muerte...

-Gracias. ¿Necesitáis ayuda o algo?

-Ninguna que me puedas dar tú, gracias.- Respondió el soldado que hacía un momento apuntaba al hyliano, ni siquiera cruzó una mirada con él.

-No seas grosero...- Le replicó su compañero, luego se dirigió a Link.- Escucha, si realmente vas a por ése mal bicho, ten cuidado, nunca antes nos habíamos enfrentado a nada parecido antes...

-Yo si.- Soltó simplemente.- Entonces me voy, espero que si me encontrase con compañeros vuestros no me ataquen...- en ése momento miró al soldado que por fin había encontrado ése dichoso botiquín.

-Tranquilo, si les cuentas tus intenciones, quizás hasta te den un abrazo...

Entonces, Link dejó atrás a los dos soldados, se dirigía a la salida del bosque. No podía negar que estaba nervioso, pero no sentía miedo, llevaba un duro y largo viaje sobre sus espaldas, lo único que lamentaba era que ni Argos ni Deela ni Voleph le ayudasen en su importante misión... Negó con la cabeza y empezó a correr, pues no había tiempo que perder, habían vidas en juego.


Kairi se despidió de los amigos que hizo en Ciudad del Paso, le era extraño: Ver gente tan distinta entre sí llevarse tan bien, aunque se alegraba ante ese hecho. Ella se vio forzada a ayudar a Gant a llegar hasta el "Trirreme", pues aún estaba débil tras ése entrenamiento tan poco ortodoxo. No tardaron en encender los motores y dejar ése mundo atrás, se dirigían a Hyrule directamente, pues decidieron que no era necesario pasar por Vergel Radiante. En cuanto la nave ya surcaba el oscuro espacio, Kairi encendió el piloto automático para tomar un respiro. La joven giró su silla de piloto para ver que su compañero, aún agotado, se mantenía ahí sentado, con la mirada pegada al suelo de la nave.

-¿Te encuentras bien?- Inquirió ella con un dejo de preocupación.

-Bueno, algo mareado, siempre me pasa cuando...- Suspiró.- ...Cuando me vuelvo majara...

-Podría reprochártelo más, si quieres.

-No, no tengo ganas de más bofetadas...-Gant alzó la mirada para ver a Kairi, ella notó que sus ojos seguían enrojecidos, aunque no tanto cómo antes.- Así que realmente volvemos, ¿no?

-Si...- la joven se quedó pensando por un momento, se fijó en el escudo azul de Link, que aún seguía en la nave, junto el arco que el Sniper le dejó.- Sabes, recuerdo cunado dejé Hyrule atrás, llevándote a ti en estado grabe... Recuerdo que me pregunté si hice bien en traerte, no sabía si eras un enemigo o no...Además, había dejado a Link atrás, abandonado a su suerte, cómo un perro, me sentía mal, hecha un lío...

-Ya, sé que ése hyliano es una compañía mejor que servidor... Yo tampoco estaría contento con el cambio.- Ella intentó interrumpirle para aclarar sus palabras, pero Gant continuó.- Mira, si es Link quién te preocupa, no creo que sea para tanto... Sabe luchar, lo he comprobado, además, dudo que Arktos o Claw lo persigan, seguramente esperarán a que él se acerque... Dices que lo abandonaste cómo a un perro, yo creo más bien que en vez de un perro, es un lobo...

-Cada vez tengo más dudas...

-¿No confías en él?

-No, no es eso. Sabes, Link me hace recordar a mis amigos de la infancia: Sora y Riku, ambos son portadores de una llave-espada. Siempre han luchado por lo que creían hasta el final, les debo mucho. Link, al igual que ellos nunca se ha rendido, pero ay una cosa en que se diferencian... Link no dispone de una llave-espada, cunado todo empezó, no tenía un objetivo claro por qué luchar y, sin embargo, no dudó en ningún momento, incluso decidió ayudarme cuando aún era débil...- Kairi suspiró, quedándose mirando aquél escudo inmóvil en el suelo.- Me pregunto qué le impulsa a actuar, a vivir...- Luego miró al mercenario a los ojos, con una leve sonrisa.- Confío en él, por supuesto. He visto pocas personas tan valientes cómo Link, pero también me preocupo por él, me preocupa que esté en un mundo que no comprende, es un chico fuera de su tiempo.

-Te confesaré algo: Estudié un poco la historia de Hyrule mientras permanecía ahí en mis ratos libres. Me encontré con un relato muy interesante llamado "El espíritu del héroe".- Empezó a contar el mercenario seriamente.- En él se cuentan muchísimas historias sobre un joven vestido de verde empuñando una espada mágica que luchaba contra el mal, rescataba la princesa y salvaba el mundo a través de los tiempos... Una historia bastante predecible... Aunque una parte de ella me interesó bastante: "Aquél que tenga el alma del héroe está condenado a luchar en un ciclo de guerra contra la oscuridad por toda la eternidad". Luego me enteré que Volgin quería resucitar a dicho héroe usando el poder puro de una princesa del corazón.- Gant se cruzó de brazos.- Lo que te pasó a ti cuando te secuestraron. El resultado fue el chico que tú conociste: Link...

-El doctor Cortex ya mencionó ése último punto.- Replicó ella con un suspiro.

-Si las viejas leyendas son ciertas, ése hyliano ha vivido cientos de guerras, miles de batallas, ha salido victorioso muchas e incluso ha muerto en algunas de las para luego volver a reencarnarse y luchar de nuevo.- El mercenario miró a la joven con seriedad.- Así que deja de preocuparte, estoy seguro que Link ha pasado por muchísimas cosas antes de que lo revivieran, dudo que lo puedan sorprender con nada, no en vano es el "Héroe del Tiempo".

-Igualmente, yo...

-Sé que es tu amigo y te preocupas por su seguridad, pero él sabe cuidarse solo. Siéntete orgullosa de tener un amigo como él.

-Entiendo... -Mustió con la mirada baja, luego intentó cambiar de tema, cada vez que hablaba de Link conseguía deprimirse.- Por cierto, aún no comprendo a ése Volgin, ¿Sabes cual es su objetivo final?

-Recuerda que solo soy un mercenario, no lo se absolutamente todo.- Respondió Gant.- Lo único que se es que Volgin quiere ésa "Fuerza triple", ya dispone de una y aún le faltan dos, y él cree que Link dispone de una, la otra no tengo ni idea de dónde se encuentra.

-Entones deberemos evitar que Link caiga en sus manos otra vez...- Murmuró Kairi.- ¿Ves? Tengo razones por preocuparme por él.

-Yo solo espero encontrarme a Arktos...

-La venganza nunca ha sido buena.- Le reprochó.- Dime, una vez que te vengas de él, ¿Qué harás?

-Ni idea.- Respondió sin demasiada preocupación.

Los dos siguieron conversando, pues les esperaba un viaje largo y ambos querían tomarse un respiro en ése momento de tranquilidad.


Link finalmente salió del bosque, ante él se extendía la basta planicie de Hyrule, ahora totalmente desierta, ni rastro del monstruo ni de soldados. Se apresuró a llegar a la región de Eldin, al oeste.

A medida que se acercaba, empezaba a notar la presencia de los cuerpos de soldados muertos a lo largo del camino, presentaban marcas de mordidas y zarpazos, algunos de ellos eran recientes.

El estridente sonido de disparos le llegó a los oídos, parecían venir del camino que Conducía a la Montaña de la Muerte, así que aligeró el paso.

No tardó en llegar a la ladera rocosa de la montaña, ahí había una batalla campal: El Deviljho atacaba sin descanso a quienes estaban en el camino, mientras que, sobre las paredes rocosas, varios hylianos disparaban desde arriba, algunos goron también luchaban. El camino estaba repleto de cuerpos desgarrados, combatientes heridos de gravedad e incluso algunos de los poderosos goron muertos...

Link, harto de ésa visión, sacó de su alforja mágica un cuerno que hizo sonar de inmediato. El grave sonido del cuerno se sobrepuso al sonido de los disparos, consiguió que el Deviljho se girase y encarase a Link, quién retiraba el cuerno y se colocaba el yelmo. El monstruo empezó a correr hacia el rubio, éste también corrió, pero en dirección contraria, quería alejar al monstruo de los que defendían la montaña, no quería que muriese más gente. Snake salió de su cobertura consternado al ver la escena.

-¿Que ha pasado?- Se levantó y dejó de apuntar al monstruo que se iba.- ¿Era de los nuestros?

-No lo he visto bien.- Anunció Shiro, asomando la cabeza de detrás de una roca.- Pero nos ha librado de una buena...

-¿Será Link?- Murmuró Zelda apareciendo al lado de Snake, portando un arco, luego se giró para ver a sus compatriotas.- ¡Aprovechad para llevaros a los heridos, no sabemos si el monstruo volverá!

Link siguió con su carrera hasta llegar a la gran planicie de Eldin, dónde lo enfrentó por primera vez. El hylano se detuvo y rápidamente dio una voltereta a un lado para esquivar el mordisco del Deviljho. El monstruo se giró para encarar a Link.

-Aquí estamos de nuevo...- Murmuró él como si ése amenazante ser pudiese entenderlo.- Ésta vez vengo preparado. ¡He esperado mucho éste momento!

El Deviljho soltó un potentísimo rugido y cargó contra el joven mientras que éste desenvainaba su espada y preparaba su escudo. Cuando el monstruo llegó, el hyliano le propinó un fuerte golpe con el escudo a la mandíbula, evitando así el impacto. Aprovechando el momento de confusión, Link le lanzó un fuerte mandoble a la cara, causando que el Deviljho retrocediese.

-Vamos, actúas como tu primo, el Barroth.- Murmuró.- ¡Lucha!

El monstruo pareció entender las palabras de Link. Dio un fuerte pisotón al suelo repleto de ira, sus músculos se hincharon, de sus fauces emanaba un extraño humo negro y se preparó para atacar. El enorme ser se abalanzó hacia el hyliano, pudo esquivar el mordisco haciéndose un lado, pero no vio el fuerte coletazo que le propinó seguidamente. Link recibió el golpe de lleno, mandándolo a varios metros por los aires para luego caer de espaldas al suelo. Se levantó rápidamente, pero solo pudo ver que el monstruo volvía a la carga, ésta vez se puso de lado y cargó con todo su cuerpo contra Link, que volvió a ser arrollado por la enorme fuerza del Deviljho. El hyliano volvió a caer sobre el suelo, se levantó de nuevo con dificultad, maldiciendo el momento que le había hablado al monstruo.

El poderoso Deviljho no daba descanso, cunado Link quiso darse cuenta ya había dado un salto, dispuesto a aplastar a su presa. El hyliano evitó tal golpe dando un salto hacia atrás. El Deviljho aterrizó justo delante de él, mirándolo a los ojos. La boca de ése intimidante ser se abrió, Link sabía que se disponía a hacer. De pronto el monstruo empezó a escupir lo que parecían ser llamas moradas acompañadas de rayos del mismo color. Link rápidamente rodó por el lado de su cabeza, evitando el ataque. Aprovechando la confusión, llegó hasta su cola y propinó una serie de rápidos tajos. Logró atravesar la carne del monstruo, pero no fue suficiente.

El Deviljho se giró, aún escupiendo llamas, cosa que obligó a Link a cubrirse con el escudo. Logró bloquear gran parte del golpe, pero el escudo se vio afectado por ése ataque. El monstruo rápidamente mordió el escudo del hyliano, tiró de él, llevándose a su dueño en el proceso. Link quedó colgado del escudo, pues el enorme Deviljho había alzado su cabeza. Al verse en ésa situación, se soltó para aterrizar en el suelo, luego vio cómo el Deviljho se tragaba el escudo.

-Realmente eres de lo peor...

Link envainó su espada para luego empuñar su gran hacha-espada con ambas manos. Cuando el Deviljho, bajó la cabeza para morder al hyliano, éste le propinó un potente golpe ascendente en el mentón, causando que el monstruo se desestabilizase, cuando se recuperó, Link, aprovechando su posición para dar un golpe descendiente que impactó directo en el grueso cráneo del monstruo, tirándolo al suelo. Link aprovechó para intentar atacar su cola de nuevo volviendo a empuñar su espada, pues parecía atravesar mejor sus escamas. Tras unos fuertes golpes por parte del hyliano blandiendo su arma con ambos brazos y empleando todas sus energías, lo logró.

El monstruo se levantó de un salto, rugiendo de dolor e ira. Link retrocedió, no sabía si había sido una buena idea. El monstruo se acercó a su cola cortada en el suelo, para luego devorarla.

-Por los dioses...- Murmuró Link con horror al ver ésa grotesca escena.- Definitivamente eres el peor monstruo de todos.

Cuando el Deviljho acabó de comer, volvió a rugir. De pronto todo su lomo se adornó con el mismo fuego morado que solía escupir envuelto de rayos violetas, sus pequeños ojos negros se transformaron en dos linternas rojas en medio del humo negro. Ahora parecía estar furioso de verdad.

Miró a Link, quién, confuso e intimidado, volvió a desenvainar su hacha-espada, pasó en el modo espada. Empuñaba tal enorme arma con dificultad con la mano izquierda, mientras que en la derecha empuñaba su espada. Los brillantes ojos rojos del monstruo se clavaron en el hyliano, que cubría su cara de asombro con su ya abollado yelmo. Ambos se quedaron inmóviles por un momento, mirándose mutuamente.

-Vamos... Quieres matarme y yo quiero matarte.- Dijo él tratando de apartar el temor de un golpe.- Así que inténtalo...

El monstruo empezó a preparar su ataque: Abrió sus fauces y concentró la energía de su lomo en su boca. Link preparó su estocada cargada, empezó a concentrar energía en la base de su hacha-espada.

Cuando ambos estaban listos para lanzar su ataque, algo pasó: Un proyectil salió disparado a la cara del monstruo, explosionando en el momento del impacto, tirando al monstruo al suelo y mandando a volar a Link en el proceso.

-¡LE HEMOS DADO!- Exclamó una voz grave.

-¡Pero no le deis al chico, es de los nuestros, idiotas!- Le regañó otra voz.

El monstruo se levantó rápidamente y empezó a huir, dirigiéndose hacia el sur. Link, empezó a reincorporarse con dificultad, vio cómo el Deviljho se escapaba, también notó que sus amas habían volado lejos. El hyliano se levantó cómo pudo, había sido un duro golpe, se encontró con un rostro femenino familiar para él.

-Siento lo que te ha pasado ¿Estás bien?- Dijo Zelda con amabilidad. Link, sin mediar palabra, miró a los tres goron que se encontraban a lo lejos, dos de ellos sosteniendo un enorme cañón y el tercero detrás de ésa arma, un hombre les estaba echando un sermón a los tres.- Los goron no son famosos por su puntería... ¿Quién eres?

Finalmente Link se quitó su maltrecho yelmo, descubriendo su rostro algo demacrado por el cansancio y las recientes heridas. La chica abrió los ojos de par en par, no se podía creer que realmente él estaba ahí, delante suyo.

-Link, al fin has vuelto, hemos estado esperando tu llegada.- Dijo ella con emoción en sus ojos, aunque ésa emoción se volvió preocupación, pues vio que al joven le brotaba sangre de la frente.- Necesitas a un sanitario, estás herido.

El hyliano posó su mano sobre el hombro de la joven, no se atrevió a decir nada, pensaba que había llegado demasiado tarde, todos esos cuerpos desgarrados... Se sentía culpable. En silencio fue a recuperar sus armas del suelo y luego pasó por delante de los tres goron acompañados de un hombre, era Snake.

-¡Suerte que estábamos aquí, te hemos salvado!- Exclamó uno de los goron.

-Sin contar que casi lo matáis...- Murmuró Sanke, luego se dirigió a Link.- ¿Necesitas ayuda?

-No, gracias.- Respondió de forma apagada.

Luego al hyliano se le pasó algo por la cabeza: Si el Deviljho se dirigía al sur, quería decir que llegaría al bosque de Farone, dónde estaban ésos dos soldados. Link se volvió a colocar el yelmo rápidamente y empezó a correr a toda velocidad hacia el bosque ante las miradas de desconcierto de todos los presentes.

-¿Realmente irá detrás de ése bicho?- Mustió el soldado.

-Parece que si... Puede que al fin nos libremos de ése monstruo.- Dijo Zelda acercándose al grupo con un dejo de esperanza en su voz.

-O que Link acabe devorado.- Resopló él.- Iré tras él, si las cosas se ponen feas lo sacaré de ahí.

La chica asintió con la cabeza. Snake revisó la munición que le quedaba y se dirigió a seguir a su amigo, no estaba dispuesto a dejarlo morir mientras que él se quedaba de brazos cruzados.


-¿Entonces conociste a Riku?- Preguntó Kairi algo emocionada.

-Nunca me dijeron su nombre, cuando apareció en la mansión de Villa Crepúsculo no sabía quién era, solo vi a un chaval con pelo plateado y una venda en los ojos.- Respondió Gant sin más.

-¿No preguntaste su nombre?

-En aquél entonces me estaba recuperando de la amputación de mi brazo, una chica muy amable trató mis heridas con magia curativa.

-¿Chica?

-Si, una chica rubia, creo que era de tu quinta, más o menos... Siempre iba junto a Diz- Se rascó la barbilla.- No consigo recordar su nombre...

-No sería... Naminé...-Murmuró ella con algo de duda.

-Si, creo que si.- Luego miró a Kairi.- ¿La conoces?

Kairi apartó la mirada, no sabía si era bueno responder o no. Por una parte quería decirle la verdad: Que ella era Naminé, o al menos parte de ella lo era... Su incorpóreo... Pero en el fondo pensaba que no era una buena idea, no quería confundir a Gant. Él se mostraba con la mirada baja, parecía que intentaba recordar algo.

-Me gustaría darle las gracias...- Las palabras del mercenario sacaron a la joven de sus pensamientos.- Y pedirle disculpas, claro.

-¿Disculpas?- Ella se mostraba confusa.- ¿Le hiciste algo?

-Le manché su ropa blanca con mi sangre, no era una imagen demasiado agradable.- La pelirroja sintió alivio con ésas palabras, él se mostraba algo melancólico.- Cualquier chica de su edad se asustaría en ver el estado que tenía en ése momento, pero ella no. Me ayudó sin dudar, sin apenas conocerme y sin esperar nada a cambio...- Suspiró.- Me pregunto si seguirá viviendo en ésa vieja mansión.

-Personalmente, lo dudo.- Respondió Kairi, algo apenada. Gant la miró confundido.- Pero tranquilo, seguro que ella aceptó tus disculpas aunque no se las pidieras en su momento. Seguro que está contenta de que sigas vivo, que sus cuidados no eran en vano.

-Éso suena un pelín raro...- Murmuró ante el rápido cambio de expresión de la pelirroja.- ¿Me estás ocultando algo?

-Yo...

Un pitido proveniente de la consola de mando los interrumpió. "Salvada por la campana", pensó ella. El aviso anunciaba que estaban cerca de Hyrule, así que Kairi, desactivó el piloto automático y agarró los mandos. Ambos se pusieron serios, pues los dos tenían temas que zanjar en Hyrule.


Link volvió al bosque de Farone, dónde no solo buscaba al Deviljho, también a los dos soldados con los que se encontró antes. No había rastro de nadie, así que se decidió a adentrarse más y más con la esperanza de que los dos siguieran vivos.

Finalmente encontró un rastro: Manchas de sangre sobre la hierba. Se agachó para analizar ése posible rastro, posó un dedo sobre la mancha de sangre y notó que era reciente, empezando a temer lo peor. Siguió avanzando siguiendo el rastro, incluso halló casquillos de bala en el suelo, aún calientes. En su avance empezó a oír unos ruidos extraños: Parecían ser gruñidos grabes y unos fuertes crujidos.

Link empezó a correr temiendo lo peor. Al fin sus temores se hicieron realidad: Se encontró con el monstruo, que le daba la espalda, a su lado, el soldado que antes estaba bien, ahora estaba tendido en el suelo con un fuerte zarpazo en el pecho, con una respiración agitada. El Deviljho notó una presencia intrusa, se giró para encarar a Link. El hyliano se fijó que tenía la boca llena, supuso que se trataba del soldado que faltaba. El monstruo echó la cabeza hacia atrás y tragó lo que llevaba un rato masticando.

Link, lejos de sentirse intimidado, desenvainó su espada, sus ojos denotaban ira, en ningún momento apartó la mirada del imponente ser que se encontraba frente suyo, que, de sus fauces, aún goteaba la sangre de su última víctima.

-Hyliano...- Mustió el soldado tendido en el suelo.

-Vete de aquí si quieres vivir.- Soltó Link sin apartar la mirada.

El soldado se incorporó e intentó alejarse arrastrándose, al parecer no podía caminar. El monstruo, aún envuelto en fuego morado, rayos y humo, se abalanzó hacia Link sin esperar ni un minuto más. El hyliano bloqueó la fuerte envestida interponiendo su espada. Incluso con la hoja en contacto con la cabeza del Deviljho a penas le saltaban las escamas. Finalmente el mosntruo dio un fuerte empujon, tirando a Link al suelo, entonces aprovechó para pisotearlo con su fuerte pata. Teninedo al hyliano inmovilizado, el monstruo bajó su cabeza y abrió sus fauces, dispuesto a devorar a su víctima.

-Ni lo sueñes...- Masculló él.

Rápidamente Link dio un veloz mandoble que dio a la lengua del monstruo, cortando una pequeña sección. El Deviljho retrocedió, rugiendo de dolor, aunque éso no evitó que lanzase otro ataque en un arranque de ira. Ésta vez el monstruo logró atrapar la espada de Link por la hoja con sus colmillos, dio un fuerte tirón, causando que el hyliano soltase la empuñadura de su arma, para finalmente lanzarla lejos, perdiéndose entre los árboles.

-Vale, lo entiendo.- Dijo él, levantándose con dificultad.- Quieres jugar duro, ¿No?- Cuando estuvo de pie, Link empuñó su pesada hacha-espada.- Me parece bien...

El monstruo retrocedió unos pasos sin dejar de mirar su objetivo, lo mismo que hizo Link. El Deviljho bajó la cabeza y empezó a prepararse para su embestida, mientras que el hyliano pasó al modo espada de su arma y la empuñó con fuerza, el dorso de su mano izquierda empezó a brillar con una luz dorada intensa.

El monstruo cargó contra Link una vez más, mientras que el otro se quedó ahí esperando su momento. Cuando llegó el momento, Link esquivó el fuerte mordisco agachándose y logró lanzar una potente estocada en el abdomen del monstruo, consiguiendo atravesar las duras escamas hasta llegar a la carne. El Deviljho soltó un último alarido de dolor para después desplomarse sobre Link, quién no logró apartarse, quedándose debajo del pesado cuerpo agonizante del monstruo.


El Trirreme aterrizó cerca de la Montaña de la Muerte, en la llanura de Eldin, dónde habían algunos hylianos sorprendidos por la ruidosa presencia de la nave. Kairi salió de su transporte seguida por Gant, quién no podía ocultar su nerviosismo ante las severas miradas de los hylianos de los alrededores. La joven divisó una cara conocida y corrió hacia ella.

-¡Zelda, que alegría verte a salvo!- Exclamó ella.

La aludida se giró con una expresión de sorpresa y alegría, cuando Kairi llegó hasta ella, ambas se dieron un fuerte abrazo.

-Kairi, me alegra que tú también estés aquí.- Respondió con tono alegre.

-Espera, ¿También?- La pelirroja se separó de Zelda con sorpresa en sus ojos.- No me digas que...

-¡Link también está aquí!- Exclamó.

-¿¡Dónde está!?- Soltó ella sin acabar de creérselo.

-Al bosque, tranquila he enviado a Snake a buscarlo, pronto estará aquí.- Luego Zelda se fijó en el acompañante de Kairi, se dirigió a él.- Me alegra ver que sigues con vida.

-Creo que no se puede decir lo mismo de tus compañeros.- Respondió con desgana acercándose.- Se me hace extraño volver aquí y ver a quienes antes querían mi cabeza apartar la mirada con resignación.

-Ya, no les faltan ganas de dispararte.- Soltó con sorna.- Tu amigo está en el pueblo de la montaña, venid conmigo.

Ambos siguieron a Zelda en dirección a la Montaña de la Muerte. Kairi estaba nerviosa, no se podía creer que Link estuviese en Hyrule también, quería ir a buscarlo ella misma, pero pensó que era mejor esperar, ir tras él en el bosque era como buscar una aguja en un pajar, así que finalmente se resignó, dejando los sentimientos a un lado por el momento.


Link, con gran dificultad, consiguió escabullirse de debajo del pesado cuerpo del Deviljho muerto. Cuando finalmente quedó libre, intentó levantarse, pero un intenso dolor se lo impidió, además, le dolía todo el cuerpo, su armadura estaba totalmente abollada y magullada.

-¿Te ayudo?- Consiguió oír la voz de Snake, que se encontraba cerca de él.

-Te lo agradecería...- Mustió de forma débil.

El hombre ayudo a Link a levantarse, luego ambos observaron al enorme monstruo muerto que permanecía ahí delante suyo. Link se quitó el maltrecho yelmo y lo dejó caer sobre el suelo. Se les hacía extraño todo ese silencio estando tan cerca del Deviljho.

-Lo has matado...- Murmuró Snake.- Sabes, hemos estado luchando contra éste bicho desde que desapareciste, con armas de fuego y con grupos organizados.- Suspiró y esbozó una leve sonrisa.- Y ahora llegas tú y te lo cargas con espadas y cosas así.

-Veo que tendría que haber venido antes.- Respondió con pesar.

-Hemos tenido bajas, si... Pero éste mundo no puede depender enteramente de ti... Parece que lleva mucho tiempo haciéndolo.- El hombre le dio una palmada al hombro del hyliano.- Vamos, te ayudaré a llegar hasta la Montaña de la Muerte.

-No, antes tengo que hacer algo.- Respondió Link, luego miró a Snake a su ojo.- Pero necesito que me hagas un favor.

-Dispara.

-Por aquí debe haber un soldado herido, me gustaría que lo llevases a algún lugar dónde pudiera recibir tratamiento.

-¿A un soldado enemigo? Seguro que me dispara nada más verme.- Soltó Snake con sorna.

-Vamos, dudo que no acepte ayuda de quién se la ofrece. Si alguien protesta dile que yo en persona te lo he pedido.

-...Está bien...- Dijo finalmente el soldado tras meditarlo un poco.- ¿Seguro que tú estarás bien?

-Si, descuida.

Snake recogió el yelmo de Link del suelo y se lo llevó, prosiguió su camino hasta perderse entre los árboles. El hyliano se quedó en silencio junto al enorme monstruo inmóvil. Se fijó en una de sus patas, tenía incrustado un trozo de acero de hacía tiempo, se trataba de la vieja espada de Link que se rompió.

-Durante todo éste tiempo has tenido ésa hoja en tu pata, y aún así has presentado batalla.- Se acercó a la cabeza del monstruo.- Tengo que admitirlo, has sido un rival formidable...

Link también se fijó en un extraño objeto que brillaba entre los colmillos del Deviljho. Se acercó y lo tomó para observarlo con detenimiento. Se trataba de un especie de medallón color cobre manchado de sangre con un gravado parecido a un cañón. El hyliano se guardó el medallón en su alforja.

-Habéis superado la prueba...- Dijo una voz apagada acompañada con una profunda respiración.- Os habéis ganado el derecho de empuñar la espada.

El hyliano se giró para encarar la figura de un hombre encapuchado con una capa raída que le cubría todo el cuerpo, vio la pequeña luz roja en dónde debía tener el rostro. Era el Espectro.

-Veo que las Diosas han enviado al mismísimo Héroe del Tiempo a comunicármelo.- Mustió Link, agotado por la lucha que había tenido momentos antes.

-Seguidme, por favor.- Dijo con amabilidad.- Os guiaré.

Link primero recuperó su hacha-espada y se dispuso a seguir al Espectro a través del bosque. Ambos iban a paso lento, pues el hyliano aún tenía la pierna derecha magullada así que avanzaba cojeando. Ambos siguieron por un buen rato, sin mediar palabra, pues los dos sabían a dónde iban y qué pasaría después, nada les venía de nuevo...

Finalmente llegaron a una zona muchísimo más apartada del bosque, dónde solo se podían escuchar sus pasos, ni los animales, ni el viento... De entre la maleza se podían distinguir piedras desgastadas, pero cortadas de forma recta, cómo si antaño formasen parte de algún edificio.

Al fin llegaron a lo que parecían las ruinas mejor conservadas de todo el lugar: Ambos se encontraban en las ruinas de un edificio que aún conservaba parte de las paredes de piedra, totalmente rodeadas de árboles gigantescos, el suelo de piedra estaba recubierto de musgo y algo de maleza, ante ellos, se encontraba una gran pared que aún conservaba toda su forma con una gruesa puerta de piedra cerrada, sobre ella, se encontraba el símbolo que Link, y todo residente de Hyrule, conocía con tan solo verlo, tres triángulos formando uno más grande: La Trifuerza.

-El antiguo Templo del Tiempo, tan silencioso como siempre...- Murmuró Link. Sentía un sentimiento extraño: Era la primera vez que sentía que estaba en casa, en el mundo dónde nació, creció y murió tantas veces.

-Aquí el transcurso del tiempo es distinto al resto de éste mundo, de cualquier mundo.- Dijo el Espectro, luego miró a Link a los ojos.- Abrid la Puerta del Tiempo y reclamad lo que os pertenece.

-Pero no me pertenece, te pertenece a ti.- Respondió con pesar.- Tú eres el verdadero dueño de la Espada Maestra.

-Ambos somos su dueño. Cuando liberéis la espada de su pedestal, mi alma se unirá a la vuestra, mi destino será el vuestro, y el vuestro será el de la espada...- Explicó.- Mientras la Espada Maestra esté en las manos de alguien que se la merezca, vos seguiréis luchando.

-¿Y cuando la devuelva a su pedestal?

-Entonces vos quedaréis sellado junto a ella.- Respondió con algo de pesar.- Es un alto precio, pero vuestro tiempo no es éste, ni vos ni yo deberíamos estar aquí, nuestro destino no era éste...

-Pero aquí estamos...- Soltó Link con una sonrisa amarga.- Si ésta es la única manera para acabar con todo ésto, lo haré...

Link, sin decir más, se acercó a la pesada puerta de piedra que se encontraba ante él. Al acercarse, la pesada puerta se abrió ante él, mostrando lo que se encontraba al otro lado: Ante él se extendía una pequeña porción de terreno, recubierto por la maleza verde que crecía de entre las losas de piedra que permanecían sobre el suelo, se podían divisar unos viejos escalones que conducían a lo que parecía ser un altar, en él se encontraba lo que parecía ser una espada recubierta de musgo clavada en el suelo de forma vertical.

-Ahora, finalmente, me siento en casa.- Link suspiró.- Éste sitio, lo que antaño era el Templo de Tiempo, es lo más parecido a un hogar que he tenido.

-Si...- Respondió el Espectro, quién siguió al hyliano.- Siempre hemos vuelto en algún momento u otro, en una época u otra... Aquí es dónde se sella el destino.- Link se giró para ver al Espectro, quién retiró su capucha para mostrar su rostro calaverítico etéreo.- Los portadores del espíritu del héroe son personas distintas, de épocas distintas, pero siempre se repiten dos cosas: Los ropajes verdes y la Espada Maestra.- Tomó los hombros de Link.- Empúñala con valor y honor.

-Lo haré.

El Espectro soltó a Link, éste se aproximó a la inmóvil espada clavada al suelo. En silencio tomó la empuñadura del arma.

De repente, un intenso fulgor empezó a aparecer por debajo del recubrimiento de musgo hasta extenderse, eliminando toda la maleza de la espada, revelando su verdadera forma: Una magistral espada de empuñadura azul con una guardia semejante a un par de alas, dónde la brillante hoja se unía a la guardia, se encontraba una gema dorada en forma de rombo, la hoja de acero se ensanchaba cerca de la base dónde estaba gravado el símbolo de la Trifuerza. También se reveló que la espada estaba aprisionada en un pedestal de piedra con el mismo símbolo gravado. Link empuñó la espada con ambas manos y tiró de ella, liberando la hoja de su receptáculo, liberando un último fulgor que iluminó casi todo el bosque.

Cuando la luz se disipó reveló al hyliano con la espada en su mano. Ya no llevaba puesta su maltrecha armadura de cazador, ahora vestía una túnica verde de manga corta sobre cota de malla y una camisa blanca, pantalones blancos largos, botas de cuero, guantes sin dedos también de cuero, un gorro puntiagudo verde sobre su cabeza y en su espalda colgaba la vaina de la espada.

Link tuvo una sensación reconfortante, como si volviera a estar en sus zapatos. Estaba cómodo y sentía que volvía a ser quién alguna vez fue. Se giró, pero no se encontraba nadie más junto a él, el Espectro había desaparecido.

-Ahora os doy el relevo, proteged a la gente de éste mund cualquiera que lo necesite...- La apagada voz del Espectro retumbó en los oídos del hyliano.- Id con valor y sin vacilar, cumplid con vuestro destino, hijo mío.

Link alzó la cabeza, decidido. Todas las heridas causadas por el Deviljho ya solo eran cicatrices. Miró la espada Maestra que permanecía en su mano.

-Hace tiempo que perdí la cuenta de las batallas que libramos...- Mustió con un dejo de melancolía.- Confiaré mi vida a ti, una vez más.

De golpe, Link envainó la Espada Maestra y dejó atrás las ruinas del Templo del Tiempo, en dirección a la Montaña de la Muerte. Todo dejo de temor abandonó su mente, cualquier duda que tenía antes carecía de sentido ahora...