Kairi y Zelda finalmente llegaron hasta la prisión. No encontraron más guardias, al parecer, ése Ferrus era la última línea de defensa de ése búnker.

Las celdas de la prisión estaban rebosantes de gente de distintas razas: Zora, hylianos, goron...

-No os preocupéis os sacaremos de aquí.- Anunció Zelda con seguridad.

Todos los reclusos se acercaron a los barrotes para contemplar a sus salvadoras asombrados.

-Por las Diosas, es Zelda...- Se llegaban a escuchar murmuros desde dentro de las celdas.

Kairi invocó a Prometida. Se bastó con un solo movimiento de su llave-espada para abrir todas las celdas de la prisión liberando a todos los presentes previamente encarcelados, los cuales iban saliendo sin llegar a creérselo.

-Bien, tenemos que darnos prisa para salir de aquí, no sabemos cual es la situación ahí fuera.- Anunció la hyliana, al parecer los comunicadores no funcionaban en ésa profundidad del búnker.

-Podemos guiarlos hasta donde nos hemos colado nosotros para que usen los vehículos.- Dijo Kairi algo dudosa.- Pero luego, nosotros...

-Podemos robar un vehículo de la base, por eso no te preocupes.- Respondió ella posando su mano sobre el hombro de la pelirroja.- Aunque dudo que los goron quepan en el camión...

-Tranquila, podemos rodar ladera abajo sin problemas.- Se hizo oír la voz ronca de uno de los susodichos.

Ambas se fijaron en el aspecto de los prisioneros: Los hylianos lucían algo demacrados, vestidos con harapos raídos, los goron estaban muchísimo más flacos de lo normal y los zora, estaba claro que llevaban demasiado tiempo fuera del agua, pues sus pieles estaban demasiado secas y les costaba mantenerse en pie.

-De acuerdo, llevaos nuestros vehículos, dejad a los zora cerca de sus dominios lo más rápido posible, luego id a la Montaña de la Muerte si os lo permite el depósito de combustible.- Anunció Zelda con seguridad.

-¿Y nosotras?- Una voz femenina se hizo oír entre todos los presentes. De entre la multitud emergió una joven de piel morena, melena roja y ojos amarillos.- ¿Qué haremos nosotras, las gerudo?

-Como Ganondorf...- Murmuró Kairi, aunque nadie la llegó a oír.

-Desconocía que habían prisioneras gerudo...- Dijo Zelda con dudas, pero se decidió.- Podéis ir con los hylianos y los goron a la Montaña de la Muerte, ahí os podréis refugiar el tiempo necesario.

-Vale, gracias...- Respondió la gerudo tras un breve titubeo.

Inmediatamente, todos los presentes abandonaron la prisión, iban a paso lento a causa del estado de los prisioneros. La marcha estaba encabezada por Kairi y Zelda, ambas armadas, les seguían de cerca los goron, quiénes eran los más aptos para luchar sin armas, los hylianos cargaban con los zora que no podían andar y las gerudo cubrían la retaguardia.

Tras avanzar por los oscuros pasillos y dejar a tras la estancia en dónde seguían los pocos restos que quedaban del Ferrus, se percataron de que alguien los esperaba más adelante.

-Guardias...- Murmuró Zelda tensando su arco.

-Debemos proteger a los prisioneros.- Respondió Kairi poniéndose en guardia.

Finalmente decidieron que los goron cuidasen de los demás para que Kairi y Zelda se adelantasen. Cuando se aproximaron lo suficiente a la figura envuelta en sombras, lo reconocieron al instante.

-¿Ahora eres tú quién nos dificultará el paso?- Inquirió la hyliana apuntando con su arco.- ¿Arktos?

-Es un placer volverte a ver, Zelda.- El susodicho se reveló ante las dos con mirada sombría y empuñando una pistola, aunque la mantenía bajada.- Y lo mismo va por ti, Kairi.

-¿Aún tienes órdenes de capturarme con vida?- La joven pelirroja apuntó su arma hacia el mercenario con mirada desafiante.- Porque he llegado demasiado lejos para que ahora tú lo compliques todo.

Arktos miró a Kairi directamente a los ojos, su acostumbrada mirada de superioridad había quedado atrás, la expresión de su rostro era apagada. Repentinamente tiró su pistola en el suelo, desconcertando a las dos.

-Mis órdenes eran dispararte en la cabeza con ésa pistola...- Bajó la mirada por un instante.- Pero no puedo hacerlo, no llegados a éste punto...- Kairi no entendía nada, parecía que ése sujeto no era el Arktos que conocía, quién la secuestró en primer lugar y la llevó a Hyrule, empezando con toda ésa locura. El peliazul alzó la vista sin abandonar su expresión sombría.- Volgin se ha vuelto completamente demente, no puedo seguir acatando sus órdenes.

-¿Crees que somos estúpidas?- Escupió Zelda con ira.- Uno de los peores enemigos de Hyrule ahora está de nuestro bando... Éso es ridículo.

-No estoy de vuestro bando, ni de el de Volgin... Un mercenario solo está de su propio bando.

-¡Necio!- La hyliana se dispuso a disparar a Arktos una flecha al cuello, pero Kairi posó su mano sobre el arco.- ¿Qué haces?

-Gant me dijo éso una vez.- Mustió ella con algo de duda.- ¿Nos estás diciendo que ya no trabajas para Volgin?

-Supongo que sí...- Suspiró, luego su expresión mostró serenidad.- Escuchad, las dos: Debéis largaros de aquí cuando antes, Volgin desatará un infierno en la base en poco tiempo y ambas moriréis si os quedáis. - Ante la mirada de desconfianza de Zelda, quién había bajado el arco pero no había guardado la flecha en su carcaj. Arktos insistió:- Los guardias de la entrada del búnker ya no os serán un problema, os he allanado el camino.

Kairi miró a Zelda para asentir, la hyliana, resignada finalmente guardó su flecha y dio una señal a los demás para que avanzasen. Todos pasaron por el lado de Arktos con temor y odio mientras que él bajaba la mirada. La pelirroja decidió guardar la retaguardia para mayor seguridad.

-Por cierto, Kairi...- El peliazul titubeó, algo raro en él.- Lo... Lo siento, por todo... Entiende que solo seguía órdenes.

Ella no medió palabra, simplemente se acercó al mercenario, le miró a sus ojos rojos, y le dio una fuerte bofetada que hizo eco en las paredes del oscuro pasillo.

Arktos se llevó la mano a su mejilla adolorida mientras observaba a todo el grupo alejarse seguidos por Kairi, quién no se volteó para mirar atrás en ningún momento.


Entre todo el caos, el sonido del choque de espadas no cesaba, ni siquiera los monstruos se atrevían a acercarse a ellos. El formidable rey gerudo frente el valiente héroe hyliano, ése duelo predestinado para ambos. Mantenían una lucha sin cuartel, los dos pretendían acabar con su oponente con cada golpe que lanzaban, aunque no lo llegaban a lograr, pues ambos conocían demasiado bien el estilo de lucha del otro.

Aprovechando la confusión, el Soldier fue a socorrer a Gant, quién seguía inconsciente. El hombre se acercó al mercenario para luego empezar a abofetearle la cara para que reaccionase.

-Soldier, ¿No te has fijado en sus colmillos?- El Sniper apareció de detrás de él.- Ni siquiera es humano.

-¿Qué demonios me estás contando?

-Levántate el maldito casco y averígualo tú mismo.

-Que pesado...- El Soldier obedeció, de debajo de su casco se asomaron sus pequeños ojos azules y se enfrentó a la incómoda verdad.- Oh...- Se quedó confundido por un momento, aunque no duró.- Es... Es nuestro compañero de todos modos, no lo dejaremos aquí.

-...Abuela... Gracias por el gorro... Me encanta... - Alcanzó a decir Gant aún medio ido, ganándose otra bofetada por parte del Soldier, causando que el mercenario recobrase el sentido, aunque adolorido y molesto.- ¿¡Quieres parar!?

-¡Tenemos que largarnos de aquí!

De pronto, unos gigantescos pasos metálicos hicieron eco por toda la base, tal ruido silenció todo el caos causado por los monstruos e incluso el duelo entre Ganondorf y Link.

-Oh, no...- Gant se quedó en shock.- El Metal Gear está operativo.

-Si... Snake nos lo ha comunicado mientras estabas inconsciente.- Aclaró el Sniper, con un dejo de preocupación.- Y lo peor de todo es que a mi me queda poca munición y el Soldier está seco.

-Aunque huyamos nos encontrará, ésa cosa tiene todo tipo de sensores.- Mustió el mercenario con nerviosismo. Luego miró a Ganondorf y a Link que mantenían su particular duelo.- ¡Vosotros dos, dejaos de tonterías, tenemos problemas más importantes!

Ambos, quienes mantenían un fuerte forcejeo, miraron a Gant. Link, al ver el verdadero rostro de su compañero se sorprendió. Ganondorf, aprovechó la situación para dar un fuerte empujón para desestabilizar al hyliano para aferrar su cuello rápidamente. El Gerudo empezó a emplear magia oscura para dañar a su oponente mientras ejercía presión. Link, ante el dolor provocado por la magia y al no poder respirar, intentó dar una estocada desesperada a la cara del enorme hombre. Ganondorf esquivó el golpe directo, aunque no pudo evitar un feo corte en su mejilla, causando que soltase a Link en el proceso, parecía que la herida causada por la Espada Maestra le causaba un especial daño.

El gerudo retrocedió mientras se llevaba la mano en su herida, Link acabó en el suelo tosiendo y adolorido.

-Recuerdo la hoja de la Espada Maestra...- Murmuró Ganondorf apartando su mano de la herida, dejando salir lo que parecía ser vapor de ella, al parecer no solo le había cortado, también le había causado una seria quemadura.

-Y yo recuerdo tus trucos sucios.- Dijo Link al fin mientras se ponía de pie con dificultad.

-¡Link, deja de hacer el burro!- Gritó el Soldier con el rostro enrojecido.- ¡Debemos largarnos ya!

El hyliano iba a responder pero notó los colosales pasos metálicos que cada vez estaban más cerca. No tardaron en acercarse más y más, hasta que finalmente pudieron ver con claridad el autor de ésos pasos: Un colosal monstruo de metal, bípedo, semejante a un gran ave gris carente de alas y cabeza; en la parte frontal asomaban dos ametralladoras gatling a los lados, en la parte superior se encontraban dos cañones más pesados distintos el uno del otro; Uno era simple, como el cañón principal de cualquier tanque, el otro era más grueso y aparatoso, disponía de rendijas por toda la estructura, y en lugar de alas, disponía de un par de baterías de misiles.

Todos se quedaron mirando a ése colosal robot asombrados, incluso Ganondorf lucía sorprendido. De pronto, una rasgada voz empezó a sonar por los megáfonos del Metal Gear:

-Al fin, las dos partes de la Trifuerza que me faltaban han venido hasta a mi...

-Volgin...- Masculló Link con rabia poniéndose en guardia.

-Lograste matar al Deviljho, te felicito.- Continuó Volgin.- Y tú, Ganondorf, has vuelto de entre los muertos y llegaste hasta Hyrule, buen trabajo.

-¿¡Quién es éste bastardo!?- Soltó el gerudo de golpe.

-El que ha convertido Hyrule en lo que es ahora.- Respondió el hyliano sin llegar a apartar la mirada.

Luego el robot giró un poco el torso para encarar a los tres presentes restantes.

-¡Y tú, Gant, maldita rata!- Exclamó Volgin con ira.- Voy a desintegrarte de un solo disparo.

-¿Es a mí?- Murmuró el mercenario con miedo.

-¡Probarás la potencia del Metal Gear RAPTOR!

De pronto el aparatoso cañón del Metal Gear empezó a a hacer ruidos, de las rendijas se escapada una potente luz azulada desde el interior del cañón.

-¡Mierda, un cañón de partículas!- Gritó Gant al borde de un ataque.- ¡Huid!

Tras eso, los tres salieron corriendo a toda velocidad en distintas direcciones, incluso Link se vio obligado a retroceder. El enorme cañón finalmente disparó un colosal proyectil de energía azul brillante que rápidamente impactó directamente contra el pavimento de la base, no llegó a alcanzar a nadie, pero la onda expansiva del disparo fue suficiente para mandar a volar a todos los presentes, creando un enorme cráter en la zona del impacto.


-Tenemos que darnos prisa Engi, nuestros compañeros tienen problemas.

N. Gin llegó, junto al Engineer, a la sala de control de la Torre Oscura, dicha sala estaba repleta de cuerpos de los guardias, abatidos previamente por la escopeta del Engineer.

El cyborg se apresuró a llegar ante el panel de control principal; Una larguísima mesa de hierro repleta de pantallas, teclados integrados y luces parpadeantes por todos lados.

-Bien, si desactivamos las conexiones con los servidores podríamos acceder al sistema de defensa sin ninguna restricción.- Empezó a decir N. Gin empezando a consultar los datos de uno de los monitores.- Ya controlamos el sistema de cámaras que rodea la torre.

-No sé tú, pequeño, pero el golpe que he notado antes no me gusta nada.- Se quejó el Enginner mientras se acercaba colgándose su escopeta en la espalda.

-Eso era el cañón de partículas del Metal Gear, es muy potente, pero más sensible a los impactos que un cañón normal.

-Supongo que pretendes usar una de las baterías antiaéreas para destrozar ésa cosa.- Inquirió el hombre con serenidad.

-Dudo que lo podamos destruir con solo éso, el blindaje resistirá unos cuatro impactos quizá, pero si solo fallamos el primero sabrá de nuestras intenciones y destruirá las baterías.

-Así que lo tenemos crudo...

-Pero podríamos inutilizar su arma principal si somos precisos.- Se animó finalmente el pequeño cyborg.- Para eso necesitaré hackear el sistema de defensa para controlar las baterías.- Dibujó una leve sonrisa.- Luego solo tenderemos que provocar un sobrecalentamiento en el sistema de la torre para inutilizarla.

-Perfecto, yo me encargaré de las conexiones pues.- Dijo finalmente el Enginner, pero antes le brindó unas palabras a su compañero con una amplia sonrisa.- Hey, pequeño, borremos a ésa cosa y a ésta maldita torre del mapa.

-Sí...- Respondió con confianza. Luego N. Gin se comunicó por radio:- Escuchad, aguantad lo que podáis, el Engineer y yo tenemos un plan.


Snake y el Spy, quienes escucharon el mensaje de N. Gin, llegaron hasta todo el caos: El enorme Metal Gear acosando a sus compañeros, quiénes no podían hacer más que desperdigarse, los hombres de Volgin enfrentados al ejército de monstruos de Ganondorf y toda la destrucción causada.

-¡VOLGIN!- El tremendo grito de Snake se hizo oír sobre todo el bullicio.- ¡Déjate de sutilezas, a quién quieres matar, es a mi!

El colosal robot cesó su fuego para luego girarse y encarar al soldado.

-Snake...- Murmuró Volgin con ansia.- ¡Haré que te reúnas con tu mentora en el infierno!

El RAPTOR volvió a iniciar su fuego, ésta vez contra Snake y el Spy quién se encontraba junto a él. Los dos espías se separaron para evitar ser alcanzados por la ráfaga de los cañones gatling, tomando cobertura.

Gant, aún en su escondite tras una de las paredes maltrechas de los barracones, decidió asomarse para comprobar de que el Metal Gear no le seguía, lo que fue un alivio.

-¿Qué demonios podemos hacer contra ése bicho?- Preguntó el Soldier, quién se acercó al mercenario acompañado del Sniper.- No me quedan cohetes para derribar a ésa cosa.

-A mi solo me quedan tres balas de rifle.- Añadió el Sniper sin esperanzas.- Frente a éso, es lo mismo que nada...

Gant volvió a asomarse, al menos el duelo entre Ganondorf y Link había sido interrumpido, pues el hyliano también había tomado cobertura, a diferencia del gerudo.

-Vale, ahora mimo los únicos que podrían hacer algo contra el RAPTOR son Link y el "invitado de última hora", pero estarán ocupados tratando de comprender lo que está pasando.- El hombre de negro volvió a mirar a sus compañeros.- Necesito llegar hasta ellos aprovechando la confusión, pero si me ve, necesitaré una distracción.

-¿Con qué?- Inquirió el Soldier.

-Sniper, si tienes ésas tres balas que dijiste, déjamelas.

El hombre sin llegar a comprender a su compañero, sacó de su chaleco ésas tres preciadas balas para su rifle. Gant las tomó y las encerró fuertemente en su puño, reuniendo energía oscura en ellas.

-Nunca había dotado de poder oscuro a unas simples balas, no sé que efecto tendrán.- Explicó el mercenario.- Puede que no pase nada, o puede hacer que cada disparo cuente.

Gant le devolvió la munición, ahora irradiada con energía oscura, al Sniper, quién lucía sorprendido.

Acto seguido, el mercenario se dispuso a salir de su escondrijo para llegar hasta Link a toda prisa mientras que el Metal Gear seguía ocupado persiguiendo a Snake. El Soldier se mantuvo en su posición tras una esquina de la pared mientras que el Sinper se alejó para apostarse en algún sitio dónde tener mayor visión.

-No puedo divisar ningún punto débil...- Iba murmurando Link con rabia desde su posición.

-Éso es porque lo diseñaron para que no tuviese puntos débiles.- Soltó Gant desde detrás del hyliano.

-Por cierto, luego tendré que preguntarte cosas sobre tu rostro, Gant...- Dijo el hyliano sin llegar a voltearse.

-Si salimos vivos...- Murmuró el mercenario, luego se puso serio.- Escucha, no disponemos de armas pesadas para derribar al Metal Gear, lo único que nos queda es la magia. Está claro que la mía no será suficiente. Os necesito a ti y a tu amigo, el de la capa.

-¿Pretendes que Ganondorf y yo luchemos juntos?- Ésta vez Link finalmente se volteó incrédulo.- Estamos destinados a batallar a muerte, no me puedes pedir eso, además, él jamás accederá, es el rey gerudo más terco de la historia.

-¿Ese tipo es un rey de las gerudo?

-En efecto...

Gant de repente dibujó una media sonrisa en su rostro, como si se le hubiese ocurrido la mejor idea de su vida.

-Tú prepárate, voy a hablar con él.

-Te va a matar...- Le advirtió.

Finalmente el mercenario empezó a llamar a Ganondorf a voces, diciendo que se acercase, pero éste respondió lanzando una bola de oscuridad hacia Gant, que evitó de inmediato volviendo a esconderse, dando entender que el gerudo no quería hablar con nadie.

Link, desde su posición, vio a Snake en apuros tratando de escapar de la persecución del Metal Gear. El hyliano sacó de su alforja mágica el arco del Sniper y una flecha, tras preparar su disparo y tensar la cuerda del arco, la punta de la flecha empezó a brillar con luz roja, al soltar, el proyectil fue recubierto por intensas llamas que se extendieron al impactar contra el fuselaje del robot, éste se detuvo y centró su atención en Link.

-¡No te metas, insecto!

De pronto, el enemigo disparó su cañón balístico, impactando sobre la cobertura de Link levantando una gran explosión de fuego y humo en la zona. Cuando ambos se disiparon se reveló la silueta del hyliano cubierta por una pequeña cúpula de magia negra, justo tras ella y frente a Link estaba Gant, quién la había invocado.

-¿No piensas antes de actuar?- Mustió el mercenario molesto.

-Ignoraba que pudiese dispar a ésa velocidad.- Se defendió Link.

Cuando la cúpula que protegía a ambos desapareció, se encontraron frente a frente con el RAPTOR, quién permanecía ahí quieto.

-Gant, rata asquerosa.- La voz de Volgin, aunque distorsionada por los altavoces, era cada vez más desquiciada.

Mientras que los cañones gatling empezaban a girar, preparando su ronda de disparos, un tremendo disparo hizo eco: Una bala disparada desde el rifle del Sniper, cargada de magia negra. En su trayectoria, la bala dejaba una estela negra hasta que, al impactar, ésta explotó, de forma inexplicable, tres veces seguidas, desestabilizando al robot por un instante. Gant aprovechó para cargarse de energía oscura en las piernas y dar un gran salto, pasando por encima del Metal Gear para luego aterrizar detrás de él.


Zelda y Kairi, acompañadas por los reclusos, finalmente salieron de ése dichoso búnker. Ambas pudieron divisar el enorme robot de Volgin por encima de los muros y los barracones mientras que tras las paredes de los edificios se escuchaban disparos y rugidos lejos de ser humanos.

Las dos estaban atónitas, ¿Que había pasado mientras estaban en el búnker?

-Al menos ya volvemos a tener señal de radio.- Dijo Zelda.- Podríamos contactar con nuestros amigos, pero sospecho que están junto a ésa cosa.

-Si... Yo también tengo ésa horrible sensación.- Murmuró Kairi.- Deberíamos ir allí y ayudarlos.

-¿Y nosotros?- Inquirió uno de los hylianos con temor.- ¿Que vamos a hacer?

Kairi y Zelda se miraron por un momento con dudas, su misión era rescatar a los presos, y, aunque ya no estuvieran encerrados, aún corrían peligro estando en la base, aún peor al ver ése panorama.

-Zelda, tú acompañalos hasta la trampilla.- Soltó Kairi finalmente.

-¿Pretendes ir tú sola?

-¿Que otra opción tenemos? No podemos abandonar a nuestros amigos a su suerte.- Luego miró los rostros de los antiguos reclusos.-... Y tampoco podemos abandonarlos a ellos.- Volvió a mirar a Zelda a los ojos.- Tú conoces el camino mejor que yo, además cuando vea la situación podré contactar contigo para que puedas prepararte.

La hyliana, temerosa por la seguridad de Kairi, la tomó de los hombros por un momento para luego darle un breve abrazo.

-Ten cuidado ahí, ¿De acuerdo?

-Tranquila, estaré bien.- Contestó ella con seguridad, luego arrancó a correr hacia dónde estaba el caos.- ¡Nos vemos luego!- Exclamó mientras se alejaba más y más.

-Hasta ahora...- Murmuró Zelda con preocupación, luego miró a todos los demás presentes.- Vamos, en marcha.


Kairi se abrió paso por los los exteriores de la base sorteando los cadáveres de los soldados caídos y de los monstruosos seres que ella nunca antes había visto. Era un escenario desolador y desagradable. El ruido de los disparos y las explosiones cada vez eran más fuertes, al igual que el pesado sonido de pasos gigantescos metálicos. También pudo llegar a escuchar las voces de sus amigos algunas gritando instrucciones, otras gritando de dolor. En ésas, Kairi decidió aligerar el paso.

Finalmente llegó hasta el epicentro de todo ése caos: El robot acosando a sus amigos, que estaban totalmente dispersos. Ella se decantó por tomar cobertura tras un muro de una especie de cabaña de ladrillos maltrecha. Quería ayudar a sus compañeros lo antes posible, pero pensó que su aparición repentina perturbase su concentración y pasase una desgracia a causa de éso. Se asomó por un momento, estudiando la situación.

Justo pudo ver cómo Link lanzaba un proyectil mágico en forma de disco azul desde su espada directo hacia el robot mientras que Gant se limitaba a disparar ráfagas oscuras desde la distancia; Snake, aprovechando el momento, se aproximaba hacia el Metal Gear desde la retaguardia acompañado por el Spy con un zapador en la mano.

-¡Link, no pares de disparar!- Gritó Gant a pleno pulmón.- ¡Hasta que se desplome!

Los impactos continuados al fuselaje del Metal Gear provocaron que no se pudiese llegar a estabilizar, causando que apuntar con las ametralladoras gatling fuese una tarea imposible. Además, se les sumó el Sniper disparando otra bala imbuida en oscuridad; ésta vez, al impactar, el proyectil liberó una sustancia, semejante al petróleo, que se incendió en el acto. Éso dificultó la visibilidad del enemigo.

Snake y el Spy finalmente llegaron hasta las patas del robot, el hombre enmascarado plantó su zapador en una de ellas, provocando un cortocircuito momentáneo en la misma extremidad, cosa que Snake aprovechó para colocar una carga de explosivo plástico en la otra.

-¡Todos atrás!- Gritó el soldado retrocedía.

Todos hicieron caso, tomaron cobertura alejados del enemigo para que Snake detonase la carga. La tremenda explosión aparentemente dañó parte del blindaje del Metal Gear, pero no fue suficiente para tumbarlo.

El robot se volteó para encarar una vez más a Snake mientras que las ametralladoras gatling volvían a girar. Ésta vez Snake no tenía ninguna cobertura cerca...

Antes de que pudiese disparar, un proyectil, blanco como la luz de una estrella, impactó directamente a un costado del robot. Todos voltearon asombrados hacia el origen de dicho disparo: La mismísima Kairi con su brazo extendido.

-¡Tú!- Soltó Volgin totalmente desquiciado.- ¡Voy a desintegrarte, maldita entrometida!

Acto seguido, el RAPTOR empezó a cargar el cañón de partículas, ésta vez apuntando hacia la joven.

-¡Kairi, huye!- Gritó Link de golpe.

Ella, paralizada ante el enorme robot frente a ella y la fulgurante luz azulada del cañón, se sentía incapaz de volver a su cobertura. Finalmente el enorme cañón fue disparado ante la desesperación de todos los presentes. El disparo silenció cualquier otro sonido, la luz del colosal proyectil cegó a cualquiera que se encontrase cerca. Kairi se veía perdida, intentó protegerse con la magia "reflejo", aunque sabía que no sería suficiente, así que cerró los ojos, esperando lo peor.

Pero algo pasó, el disparo no llegó a impactar. Ella abrió los ojos, encontrándose frente a ella la luz azulada del disparo recubierta por oscuridad, el proyectil permanecía ahí, quieto, aunque parecía que intentaba liberarse de su prisión. Frente a Kairi, se encontraba la imponente figura de Ganondorf, dándole la espalda a la joven con los brazos extendidos ejerciendo presión, cómo si fuese él mismo quién mantenía prisionero el disparo.

-Cuanto tiempo... Joven Kairi.- Masculló él con dificultad.

-No... ¿Eres?- El hechizo de "Reflejo" se desvaneció, mostrando a una Kairi totalmente sorprendida. No podía acabar de creerse de que aquél hombre que conoció en el Coliseo del Olimpo se encontrase frente a ella.- ¡Ganondorf, eres tú!

Como si realizase un esfuerzo titánico, Ganondorf alzó sus fuertes brazos, levantando el disparo en el proceso, para luego soltarlo. El proyectil paso por encima de sus cabezas, perdiéndose en la distancia.

Todos estaban estupefactos ante lo que acababan de ver, sobre todo Link, quién más que el despliegue de poder del gerudo, le sorprendió que el mismísimo Ganondorf protegiese a Kairi.

-¡MALDITOS SEAIS, TODOS VOSOTROS!- La voz de Volgin mostraba histeria, parecía no importarle nada más que ver sufrir a sus enemigos.- ¡OS REDUCIRÉ A CENIZAS!

Las baterías de misiles laterales del Metal Gear empezaron a a emitir ruidos mecánicos, al igual que el cañón balístico y las ametralladoras, todas las armas, a excepción del cañón principal, estaban listas para ser disparadas. El robot se giró para encarar a todos los demás, pretendía descargar su artillería al máximo de objetivos posible.

-¡Dispersaros!- Ordenó Snake empezando a correr.

Todos obedecieron, mientras que los proyectiles del Metal Gear volaban. Las explosiones de los misiles, los disparos de las ametralladoras y los escasos, pero contundentes, disparos del cañón balístico reducían a cenizas todo lo que alcanzaban: Muros, barracones enteros, el propio pavimento... Aunque no conseguía atinar a sus enemigos, ésas armas tan pesadas no eran lo suficientemente precisas para objetivos tan pequeños.

-¡No!- Kairi se dispuso a aproximarse temerosa por sus amigos, pero Ganondorf posó su mano en el hombro de la joven, frenando su avance.- ¿Por qué me detienes?

-Espero refuerzos...

De pronto, una gran turba de monstruos furiosos fue corriendo hacia el lugar, pasando entre los dos, directos al Metal Gear. Algunos empezaron a trepar por las piernas del robot mientras que otros se quedaron golpeando las patas con sus armas con resultado nulo.

Volgin, al enterarse de la presencia de ésos monstruos, empezó a hacer maniobras evasivas: El robot empezó a sacudirse, lanzando por los aires a los monstruos que se encontraban aferrados a las piernas del Metal Gear, los que estaban al nivel del suelo, eran brutalmente aplastados y los escasos supervivientes eran rápidamente rematados por los continuos disparos. Las huestes de Ganondorf fueron prácticamente aniquiladas en el acto.

-Que vergüenza de ejército.- Mustió el gerudo con desdén. Luego miró directamente al robot.- Ése monstruo de hierro es realmente fuerte...

-¿Cómo podemos derrotar a ése robot?- Se preguntó Kairi horrorizada por la sádica escena.

Ganondorf, sin mediar palabra, empezó a flotar mientras se acercaba al Metal Gear, encontrándose cara a cara.

-Tú has sido quién ha destruido mi mundo y mi ejército.- Masculló el gerudo.- Cuando te destruya, solo podré ser el rey de los escombros.

-¿Destruirme, tú?- A parte de desquicio, la voz de Volgin denotaba burla.- Si estás vivo es porque yo di la orden, si Link está vivo es porque YO di la orden. Vuestro mundo no ofreció ninguna resistencia cuando lo tomé.- Soltó una carcajada de lo más desagradable.- Ni si quiera tu patético pueblo, gerudo.

Ganondorf, ante ése último comentario, se enfureció, sus ojos se enrojecieron en rabia. Cargó energía oscura en su mano y le propinó un potentísimo puñetazo al fuselaje del RAPTOR, causando que se tambalease.

De pronto un proyectil finísimo hecho de luz pura pasó justo al lado del gerudo impactando en la abolladura del fuselaje (Abolladura causada por el puñetazo de Ganondorf). Ése impacto causó que el robot retrocediese.

Ganondorf se volteó para ver a Zelda, armada con su arco en el tejado de uno de los barracones.

De pronto, de los altavoces sonó un desgarrador grito de ira por parte de Volgin, empezó a cargar el cañón de partículas una vez más, ésta vez apuntando a Ganondorf a bocajarro. Aunque algo pasó: Dos de las baterías antiaéreas de la base se giraron y dispararon cuatro misiles cada una hacia el RAPTOR. Al estar en el suelo la mayoría de proyectiles impactaron al rededor, aunque la onda expansiva obligó al gerudo a retroceder mientras que el robot volvía a desestabilizarse. Finalmente dos misiles impactaron en el cañón de partículas, el cual soltó su energía en una explosión celeste, mandando al suelo al RAPTOR.

-"¿Quién es el mejor?"- La voz de N. Gin sonó por los comunicadores de sus compañeros.

Todos salieron de su cobertura y se acercaron al robot a una distancia prudencial, aunque sin llegar a guardar sus armas, incluso Zelda bajó de su puesto para reunirse con los demás.

-Malditos...- La voz de Volgin volvió a sonar a través de los altavoces.- Voy.. voy... ¡OS VOY A OBLIGAR A VER A VUESTROS AMIGOS MORIR!

-¡N. Gin, dispara otra batería!- Ordenó Snake por la radio.

-"¡No es tan fácil como parece!"- Respondió el Engineer con cierta indignación.

-"¡Tardaremos en poder disparar de nuevo!"- Aclaró N. Gin.- "¡Largaos!"

El RAPTOR se levantó, provocando que los demás retrocediesen. Aún con el cañón de partículas destrozado, aún disponía de sus armas restantes, aunque no disparó; se volteó y arrancó a correr hacia el portón principal de los muros de la base. Algunas placas de hierro de las rodillas del robot se abrieron, dejando paso lo que parecían ser ruedas de neumáticos de clavos. El Metal Gear pegó un bote para luego aterrizar con las rodillas, quedando los "pies" paralelos al suelo (Como si fuesen esquís). Al usar ruedas para moverse, tomó la suficiente velocidad para dejar atrás al grupo, empezando su descenso del Pico Nevado por el sinuoso paso nevado del Pico Nevado.

-¿A dónde demonios va?- Se preguntó el Soldier.

-Dijo que veríamos a nuestros amigos morir...- Murmuró Kairi, para luego abrir los ojos de par en par con preocupación.- ¡Seguro que se dirige a la Montaña de la Muerte!

-Debemos detenerlo.- Anunció Link con decisión.