Las horas de oscuridad empezaban a llegar a su fin, la luz del Sol comenzaba a abrirse paso entre las cimas de las montañas nevadas, mientras que el cielo tomaba lentamente un tono anaranjado, iluminando la maltrecha base.

Ganondorf, sin previo aviso, agarró a Gant por el cuello de su abrigo con semblante furioso, cosa que tomó por total sorpresa a todos los presentes.

-¡Venga, habla!- Empezó a demandar el gerudo con ira.- Ése desgraciado mencionó a mi pueblo, ¿¡Qué ha sido de él!?

-¡No, detente!- Exclamó Kairi aferrándose al fuerte brazo del hombre, en un intento ineficaz para que soltase al mercenario.

-No te metas, Kairi.- Los inocentes ojos azules de la joven se encontraron directamente con los fríos ojos dorados de Ganondrof, ella no pudo evitar sentirse intimidada, luego el gerudo volvió a mirar a Gant.- ¡Contesta!

-Tomaron el desierto, las tierras de tu pueblo fueron arrasadas.- Empezó a decir Gant tratando de mantener la compostura.- Luego la gente del desierto fue atacada y las supervivientes esclavizadas, casi todas en la base del desierto... Otras aquí...

-¿¡Para qué!?

-¡Usa tu imaginación, genio!- Respondió el mercenario con la mirada afilada.- ¡Eso es lo que trataba de decirte antes! ¡Volgin ha deshonrado a tu gente, y tú preocupado por una estúpida disputa con Link!

El gerudo, repleto de ira, tiró a Gant al suelo, empujando a Kairi sin llegar a pretenderlo. Una vez con el mercenario al suelo, el hombre alzó su puño, dispuesto a aplastar el cráneo de Gant. Aunque, antes de que pudiese desencadenar el golpe, alguien agarró su brazo con fuerza. Cuando Ganondorf se volteó, encaró al mismísimo Link con una expresión severa en su rostro.

-¡Suéltame, maldito!

-¿Crees que arrebatar la vida de Gant arreglará la situación de las gerudo?- La pregunta del hyliano pareció perturbar a Ganondorf.- Tanto hylianos, goron, zora y gerudo están en una situación deplorable por culpa de ése hombre. Ha destrozado éste mundo... Nuestro mundo...

-Ganondorf, he visto de lo que eres capaz, podrías ayudarnos a acabar con todo ésto.- Dijo Kairi acercándose de nuevo, sin ningún rencor por el empujón.- Juntos podemos liberar Hyrule.

-Pero...

-¿¡Cuanto tiempo hace que no actúas como un auténtico rey!?- Exclamó Link de golpe, apretando aún más el brazo del gerudo.- Tus ataques a los hylianos fueron porque querías un futuro posible para las gerudo lejos de la arena del desierto. ¿Ésos ideales aún siguen ahí?

Ganondorf no respondió, simplemente soltó a Gant para luego incorporarse y pensar un poco. Kairi se sintió aliviada al ver que el hombre recobraba su compostura. Finalmente el gerudo se dirigió hacia los demás.

-¿Dónde están las que estaban prisioneras en ésta base?- Preguntó él.

-Libres, de camino a un lugar seguro.- Respondió Zelda recelosa, sin dejar de empuñar su arco y agarrando una de sus flechas en la otra mano.

-Tú...- Empezó a decir el gerudo, mirando a la hyliana.

-Sí... Ella es Zelda.- Aclaró Link con serenidad.- Y antes de que preguntes: No, no posee su Trifuerza.

-Volgin me la arrebató.- Terminó ella dudando si hacía bien dando ésa información.

Se hizo un incomodo silencio durante unos instantes hasta que, al fin, Ganondorf se dio media vuelta en silencio y empezó a avanzar hacia la puerta principal, que momentos antes él mismo había derrumbado.

-¿A dónde va?- Se preguntó Kairi confusa.

-Por fuerza mayor, ahora mi objetivo es ésa bestia de hierro, que decís que en su interior reside ése tal Volgin.- Empezó a explicar el enorme hombre sin llegar a detenerse.- Así que tendremos que pasar cuentas después.

Entonces de la nada apareció un enorme caballo negro de crines rojos desde el exterior de la base trotando en dirección a Ganondorf.

-¿Pero qué...?- Parecía ser que Snake no entendía nada.- ¿Va a perseguir al Metal Gear a caballo?

Ganondorf montó para luego empezar a galopar en dirección al rastro que había dejado el Metal Gear.

Todos se quedaron en silencio una vez más, hasta que el Soldier estalló.

-¡Estoy harto de todo ésto: Gente con superpoderes, la cara monstruosa de Gant y temas que nadie entiende!- Luego se dirigió a todos con malos humos.- ¡Dejémonos de tonterías y destrocemos ésa cosa de una maldita vez!

-Soldier tiene razón.- Le apremió el Spy, cosa rara en él.- Propongo que intentemos abastecernos y persigamos al Metal Gear.

-Si vamos hasta donde tenemos los vehículos tardaremos bastante.- Recalcó el Sniper.

En ésas, Kairi y Zelda intercambiaron miradas cómplices.

-Acerca de los vehículos...- Empezó a decir Kairi.

-No están disponibles.- Concluyó Zelda.- Fueron cedidos a los prisioneros para que pudiesen escapar.

De entre la multitud, emergió Gant claramente molesto.

-¿¡Has cedido mi camión!?- Exclamó el mercenario acercándose a la hyliana.- ¿¡Con qué derecho!?

-No tenía otra opción.- Se defendió ella.- Y ahora, si te puedes apartar...- Ante la confusión de Gant Zelda se explicó:- Lo siento, es tu cara, me incomoda...

Ante éso, el mercenario decidió abrocharse su gabardina de cuello alto hasta cubrir su rostro hasta por debajo de su nariz, era algo incómodo. Snake, quién había estado callado hasta entonces, decidió pronunciarse:

-De acuerdo, al ver que no disponemos de nuestro transporte, deberemos buscar alguno. Spy, Zelda y Soldier, acompañadme a buscar algún medio de transporte, los demás intentad reabasteceros, buscad algún arsenal.- Snake hizo una breve pausa para luego dirigirse a su comunicador para hablar con sus compañeros restantes.- Chicos, acabad lo que estéis haciendo en la torre, debemos marcharnos ya.

Acto seguido el grupo se dividió siguiendo las instrucciones de Snake, cada uno siguiendo su objetivo. Mientras tanto, a Kairi le rondó una idea por la cabeza: No solo los hylianos y goron estaban en peligro...

-Gant, ¿podrías contactar con el castillo?- Preguntó Kairi con preocupación.- Seguro que ellos también corren riesgo, estoy segura de que Volgin intentará atacar a sus antiguos soldados.

-Cierto.- Añadió Link.- Deberían evacuar el lugar.

-¿Para qué evacuar el castillo?- Soltó él.- Ellos quieren ver a Volgin arder, y disponen de armamento, estoy seguro que querrán luchar, así también pueden proteger la Montaña de la Muerte... Dos pájaros de un tiro.

-¿Y arriesgar sus vidas?- Inquirió ella molesta.

-Mira, contactaré con ellos, si quieren largarse, que lo hagan, pero dudo que dejen escapar la ocasión de devolvérsela a ese desgraciado.- Explicó el hombre de negro.- Y si tenemos suerte, a lo mejor mandan a un mensajero para avisar a los de la montaña del peligro inminente... Crucemos los dedos.

-Por cierto, no podrías abrir un portal oscuro y llevarnos a todos ahí.- Preguntó Kairi de repente.

-Solo sé abrir un portal para transportarme a mí mismo.- Respondió mientras empezaba a "juguetear" con su audífono.- Estando yo solo no sería de gran ayuda, será mejor ir todos juntos.


En las praderas de Eldin se respiraba un ambiente tranquilo. Ante el antiguo castillo de Hyrule, se aproximaban dos figuras ayudando a una tercera a avanzar: Se trataban de dos hylianos ayudando al herido Elroy. En seguida fueron recibidos por los guardias de la puerta.

-Veo que Gant no mentía, estás vivo.- Dijo uno de los guardias.

-Sí... Éso parece.- Respondió Elroy con amargura.- Al menos ya no nos tenemos que preocupar del Deviljho, ¿Verdad?

-Así es, un alivio realmente.- Soltó el otro guardia, luego miró a los dos hylianos, quienes aún conservaban una expresión de desconfianza ante ellos.- Gracias, ahora podemos encargarnos de él nosotros, y tranquilos, ninguno de nuestros soldados os dificultará el viaje de vuelta.

-Oh vamos, ellos han cargado conmigo durante todo el viaje.- Dijo Elroy.- Al menos podrían descansar un poco y comer algo por las molestias.- Luego se dirigió a sus dos acompañantes:- ¿Qué decís?

-Eh... Bueno...- Empezó a balbucear uno de los Hylianos.- La verdad es que es una buena oferta.

-Digo lo mismo.

Al fin, ambos hylianos aparcaron su rencor hacia ésos soldados y entregaron al malherido Elroy a los dos guardias para que le ayudasen a acceder al castillo. Luego todos entraron al gran recibidor, dónde se encontraron con más soldados, asombrados por ver a Elroy de una pieza.

-Vosotros, llevad a éstos dos hylianos al comedor, que coman lo que les venga en gana.- Ordenó Elroy a unos guardias que patrullaban la zona, luego se dirigió a los dos guardias que cargaban con él.- Llevadme a la sala de control, me gustaría dar un comunicado por megafonía... ¡Y que alguien me traiga unas muletas!

-Lo que ordenes, ahora eres el nuevo jefe, amigo.- Respondió uno de ellos.

-Ni lo menciones...

Todos se dirigieron hacia dónde ordenó Elroy. Cuando llegaron ante la puerta de la sala de control, un operario de radio salía de dicha sala a toda prisa, topándose directamente con el trío.

-¡Oh, Elroy, estás aquí!- Exclamó al borde de la histeria.- ¡Nos han contactado por radio, es urgente!

-¿Quién?

-¡Es Gant, desde la base del Pico Nevado!

Ante ésa noticia, los tres se apresuraron a acceder a la sala para luego llegar hasta uno de los transmisores de radio depositados en una larga mesa. Elroy se sentó frente el único transmisor que aparentemente estaba encendido, se colocó los auriculares y agarró el comunicador con algo de nerviosismo.

-Aquí Elroy.

-"Mira que eres oportuno amigo"- Contestó Gant desde el otro lado.

-¿Me traes buenas noticias?- La voz del hombre tenía un leve dejo de esperanza.

-"No, nefastas"- Éso hizo que la expresión del rostro de Elroy cambiase dramáticamente.- "Volgin se ha escapado con el Metal Gear, se dirige hacia Eldin".

-¿¡Qué!? ¿¡Se puede saber que habéis hecho?!

-"¡Escucha! Si os queda algún tanque operativo, será mejor que lo uséis. Volgin se ha vuelto aún más desquiciado que antes, pretende pulverizar la Montaña de la Muerte, y luego irá a por vosotros".

-No nos queda ningún tanque que podamos usar, el último lo aplastó el condenado Deviljho.

-"Pues lanzacohetes, ametralladoras, pistolas, tirachinas... ¡O a escupitajos! Es posible que llegue antes que nosotros".

-Vale, vale, intentaremos reunir algo de armamento.- Respondió Elroy al fin con un suspiro.

-"Gracias, Elroy..."- Concluyó el mercenario.- "Oh, por cierto. Pase lo que pase, hoy Volgin va a caer, lo sabes ¿verdad?"

-Si...- Dibujó una leve sonrisa en su rostro, aunque también denotaba algo de resignación.- Maldecirá el día que nos dejó a la estacada... Corto y cierro.

Acto seguido Elroy miró a sus hombres, que se mostraban asustados.

-Enviad a alguien que advierta a los hylianos.- Ordenó el hombre malherido a uno de sus soldados.- Ahora sí... Necesito hacer ése comunicado por megafonía...

Mientras tanto, alguien más se aproximaba al castillo: Un sujeto grande dentro de una armadura revestida con extrañas escamas azules brillantes...


-Vale, los del castillo están avisados.- Suspiró Gant.

El grupo llegó hasta una barraca repleta de explosivos y munición, todos empezaron a cargar con cajas y dejándolas en el exterior, junto a la puerta.

-¿Creéis que esto será suficiente para derribar ése robot?- Preguntó Kairi.

-Bueno, quizás si Gant hiciese el truco que hizo con mis balas...- Empezó a murmuras el Sniper.

-Eso me dejaría para el arrastre, compañero.- Respondió el hombre de negro.- Lo siento, pero ésta vez tendré que estar con todas mis fuerzas.

A Kairi le faltaban fuerzas para cargar con una de las cajas, así que Link decidió ayudarla, cosa que ella agradeció. Mientras que finalmente la descargaron en su sitio, ella se fijó en la expresión del hyliano.

-Oye Link, ¿Te encuentras bien?- Kairi se acercó a su amigo.- Nunca te había visto con ésta cara.

-¿A qué te refieres?

-Bueno, luces bastante preocupado, yo diría que hasta asustado.- Empezó a decir ella.- Y desde que te conozco, he podido ver que algo como el miedo no es algo normal en ti...

-Ya... Pero para tu información, sí que me afecta el miedo, aunque trate de controlarlo...- Respondió Link, algo más animado, pero pronto volvió su estado anterior.- Es solo que... Lo que vi en los laboratorios me perturbó, supongo, también me preocupa la seguridad de la gente de la Montaña de la Muerte, luego el hecho de que Ganondorf vuelva a estar vivo, se que antes o después deberé enfrentarme a él.

-¿Por qué? Yo lo he conocido, no es tan mal tipo.- Soltó Kairi, ganándose la atención del hyliano.- Es solo que... Tiene mala fama, y su aspecto no le ayuda mucho, pero éso no es excusa para querer acabar con él.

Link, en busca de un respiro, se sentó sobre la caja que antes estuvieron cargando, quedándose en silencio durante unos segundos antes de volver a hablar.

-Éso te quería preguntar: ¿Por qué él te ha protegido antes?

-Supongo por lo que pasó en el Coliseo del Olimpo... El mundo en dónde lo conocí.- Ella se animó a sentarse junto a Link por un momento.- Estaba bajo un hechizo del que yo lo liberé, también luchamos juntos codo con codo para acabar con un monstruo colosal. Supongo que fue por éso, puede ser gruñón y engreído, pero yo creo que es buena persona en el fondo.

-...Solo tú podrías hacerte amiga de Ganondorf.- Dijo Link con una leve sonrisa en su rostro.- Me resulta increíble que tu bondad lo haya conmovido.- Luego volvió con su semblante serio.- Pero si supieras de las cosas que hizo en el pasado, no lo verías con los mismos ojos.- Bajó la mirada.- Aunque, para ser justos, si supieras de las cosas hice hice yo, pasaría exactamente lo mismo.

De pronto, el hyliano notó cómo la mano de Kairi se posaba sobre su hombro con suma delicadeza. Cuando se volteó, pudo se encontró directamente frente los intensos ojos azules de la pelirroja, acompañados de una expresión comprensiva, cálida.

-El pasado, pasado está, ahora lo único que nos debe importar es el presente.- Dijo ella con una sonrisa.- Además, dudo que si supiese todas tus cosas malas, mi opinión sobre ti cambiase...- Luego, ella tomó un tono algo divertido.- Siempre se debe tener respeto hacia su maestro ¿No es así?

-Claro... O al menos eso dicen...- Respondió el hyliano, al fin se animó a sonreír sinceramente.

-¿¡Acaso solo nosotros estamos trabajando!?- La voz de Gant resonó desde el interior del arsenal.

-Eh, parejita, siento interrumpir éste momento tan tierno.- Ambos se giraron para ver al Sniper desde la puerta, quién cargaba con otra caja algo apurado.- Pero, sinceramente, necesitamos ayuda.

-Claro.- Respondió Kairi levantándose de un salto, para luego dirigirse a Link.- Hagamos ésto: cuando toda ésta locura acabe, me contarás lo que viste en ése dichoso laboratorio.

-...Trato hecho...


Snake y los demás llegaron hasta el hangar principal seguidos por el Engineer y N. Gin, quienes ya habían abandonado la Torre Oscura tras acabar con su trabajo.

-Pensaba que ibais a destruir ésa torre.- Dijo Zelda dirigiéndose al pequeño cyborg.

-Para destruirla, necesitamos sobrecargar el núcleo, y solo lo podemos hacer efectuando un disparo a toda potencia.- Explicó N. Gin con orgullo.- Hemos programado un disparo a un mundo deshabitado para mitigar los daños, lo hará dentro de un buen rato, así no estaremos aquí cuando éso pase.

-No querrás estar aquí cuando ésa torre se venga abajo.- Añadió el Engineer cruzándose de brazos.

-Buen trabajo, chicos.- Les apremió Snake.

Luego, el grupo se adentró en el enorme hangar. Avanzaban evitando los diferentes cuerpos muertos de tanto soldados como de monstruos repletos por el frío suelo.

-Veo que aquí también lucharon...- Murmuró el Soldier.

-Por eso las puertas estaban abiertas de par en par.- Respondió el Spy sin desviar la mirada.

Finalmente, tras dejar atrás ésa grotesca visión, llegaron hasta dónde estaban los vehículos: Habían tanques, algunos de ellos destruidos a causa de la lucha; camiones y coches de reconocimiento, ambos equipados con ruedas preparadas para las difíciles travestías por las montañas nevadas.

-¡Tomemos un tanque pesado y volemos a ése desgraciado!- Exclamó el Soldier al ver ésas imponentes máquinas de guerra.

-Iremos lentos, estúpido.- Dijo el hombre del traje con desdén.- Además, tú y el Engineer sois los únicos que sabéis operar un tanque, vosotros dos solos no seréis suficientes para que el tanque sea efectivo.

-Apuesto a que Snake también sabe usar uno.- Soltó el Engineer en defensa de su compañero.

-Sí, pero comparto el argumento del Spy, necesitamos algo veloz, será difícil hacer que un tanque pesado avance por los pasos de éstas montañas.- Explicó Snake.

-¡Basta de discutir!- Exclamó Zelda con urgencia.- ¡Os recuerdo que hay vidas en juego!

Todos miraron a la hyliana, al parecer comprendían que ella tenía razón. Todos empezaron a formular la estrategia con prisa. Tras una breve discusión llegaron hasta una posible solución.

-Tomaremos un par de camiones con combustible hasta arriba.- Empezó a explicar Snake con decisión.- Luego pasaremos por el arsenal, cargamos la munición y bajamos la montaña.

Todos asintieron a excepción del Soldier, quién seguía defendiendo su idea, cosa que N. Gin notó, así que decidió a animar a su compañero.

-Escucha Soldier, hay un tanque que podemos usar.

-¿¡A caso estás sordo, pequeño!?- Escupió el Spy.

-El que digo lo puede operar una sola persona.- Aclaró el cyborg, cosa que provocó que el Soldier lo mirase fijamente bajo el casco con una gran sonrisa bajo el rostro.- Ven conmigo, te lo enseñaré.

-No tardéis mucho.- Dijo Snake negándose a volver intentar que su compañero cambiase de idea.

N. Gin se giró y empezó a correr seguido por el Soldier, dejando que sus compañeros empezasen a preparar el transporte. Finalmente llegaron hasta un pequeño tanque, en proporción del resto, de lo más curioso: El casco del vehículo estaba conectado a la torreta con numerosas barras de suspensión, mismas que estaban presentes en la parte de las orugas, anormalmente gruesas y afiladas, recogidas por una pieza del casco entre los dos rotores de cada una; en la parte posterior del casco se encontraban dos ametralladoras gatling gemelas, una en cada extremo; finalmente, en su torreta se podía ver su arma principal: Un cañón extremadamente chato.

-¿Y ésto? Nunca había visto uno de éstos.

-Es un tanque de importación.- Ante la mirada de confusión del Soldier, N. Gin decidió explicarse mejor.- Es un tanque preparado para cualquier terreno, con suspensiones hidráulicas reforzadas, hasta podrás hacerlo saltar si quieres.- Luego se acercó a la máquina.- Dos rotores gatling de gran calibre y munición de perforación, totalmente operables por el piloto y con movimiento vertical. Y finalmente, cañón de corto alcance de proyectiles altamente explosivos, todo ello con recarga automática.- Infló el pecho con orgullo.- Es el SV-001.

-El SV-001... No pinta mal...- Murmuró el Soldier, asombrado por la explicación del cyborg.

-Popularmente llamado cómo... El Metal Slug...

-Metal Slug contra Metal Gear...- El Soldier volvió a dibujar una sonrisa de felicidad extrema.- Me gusta cómo suena éso... No, espera, no me gusta... ¡ME ENCANTA!


Al fin, dos camiones blindados se aproximaron hacia el arsenal, dónde aguardaban Kairi y los demás. Ambos vehículos eran seguidos por el curioso tanque Metal Slug que pasó de largo para luego salir de la base y tomar el paso de la montaña. El grupo empezó a desocupar los vehículos para ayudar a los demás a cargar cajas. Kairi se dirigió a Snake con dudas.

-¿Qué era ése tanque tan raro?

-El Soldier.- Respondió el hombre con una sonrisa de resignación.- Será mejor que no preguntes.

Link se acercó al otro camión, pilotado por el Spy, buscando al Engineer.

-¿Dónde está el tipejo ése?

-¿De quién hablas?- El Engineer se rascó la nuca confundido.

-El doctor, lo noqueé y os lo dejé ante la puerta de la torre.

-Lo siento, chico, no vimos a nadie.- Espetó el hombre.- Se habrá despertado antes de que saliéramos.- Ante la expresión del hyliano, él intentó animarle.- Tranquilo, luego de ése Volgin, volveremos a por él si es necesario.

Cargaron toda la munición lo más rápido posible para luego dirigirse hacia el exterior de la base, aunque algo se lo impedía. Ante ellos, empezó a emerger un gran número de Neosombras, inmóviles, de entre ellas, se alzó un hombre cargando un grueso escudo adornado con unas monstruosas fauces.

-¡De aquí no saldrá nadie más!- Anunció el hombre a modo de desafío.

-Maldición, es Claw...- Masculló Zelda, quién iba de copiloto junto a Snake.- No tenemos tiempo para luchar con todos éstos monstruos y con éste sujeto.

Ambos camiones se detuvieron, de ellos salieron Link, Kairi, el Engineer y el Sniper todos armados y preparados para la lucha.

-Apártate, tenemos prisa.- Dijo el Sniper apuntando su rifle.

-Me apartaré cunado estéis muertos.- Respondió Claw desenvainando una espada de alcance medio oculta tras su escudo.- Todos vosotros.

-¡Oh, venga ya!- Exclamó Gant desde uno de los camiones. Desocupó el vehículo y se acercó a sus compañeros para luego encarar a Claw.- Corta el rollo y déjanos pasar ya.

-¿Entonces yo qué gano, inútil?- El enorme hombre tomó un tono más burlón ante la presencia del hombre de negro.

Ante ésa pregunta, Gant se quedó un momento en silencio mirando fijamente a Claw, ganándose las miradas de desconcierto de sus compañeros. Él respiró hondo y se decidió:

-¿Que ganas?- El mercenario repitió la pregunta, buscando un pequeño respiro.- A mí.

-Repite eso.- Claw empezaba a mostrar interés.

-Ya lo has oído, deja pasar a los demás y yo me quedo aquí.

-Gant, no.- Kairi le agarró el brazo.

-Es la única manera de que podáis salir de aquí con tiempo suficiente para alcanzar a Volgin.- Respondió sin apartar la mirada.

-¿Estás seguro de hacerlo?- Link posó su mano sobre el hombro de Gant.

-No...- Gant suspiró.- Pero no de me ocurre nada mejor.- Luego se dirigió a Claw.- Bueno, ¿Que decides?

-Es una buena oferta...- Empezó a decir con sarcasmo.- De acuerdo, acepto... Así podré despedazarte yo mismo sin que nadie me interrumpa.

-Bien.- Gant se dirigió a sus compañeros.- Vale, subid a los vehículos, yo me encargo.

-Gant, puedes hacer un amago: Abrir un portal y volver con nosotros.- Le susurró Kairi con preocupación.

-Si hago éso os perseguirá.- Gant le dio una pequeña palmada a la espalda de la pelirroja para tranquilizarla.- Tranquila, estaré bien.- Ante los preocupados ojos de Kairi, el mercenario dijo lo primero que se le pasó por la cabeza:- Recuerda que nada puede conmigo, bicho malo nunca muere.

Antes de que Kairi pudiese responder, Link la tomó del hombro y se la llevó al camión a regañadientes. Luego a orden de Claw, los Neosombra volvieron a fundirse con el suelo. Los camiones empezaron a avanzar dejando atrás a Claw y a Gant, dejándolos solos.

-Bueno, Gant...- El enorme hombre se acercó al mercenario.- ¿Empezamos?

-Ahora que ya no hay nadie...- Gant se desabrochó parte de la gabardina, dejando todo su rostro a la vista.- ...No voy a contenerme.


De pronto, los Neosombra volvieron a emerger, rodeando a Gant. Él echó un rápido vistazo a la nueva amenaza para luego volver su mirada hacia Claw, notándose que los ojos del mercenario empezaban a enrojecerse y sus iris eran más pequeños a cada segundo a la vez que su respiración era cada vez más pesada.

Los camiones avanzaban a la máxima velocidad posible por el sinuoso paso de la montaña en busca del Metal Gear. Quienes se encontraban en la parte trasera de los vehículos estaban municionando las armas de todos, algo tedioso, pero totalmente necesario.

Kiari, quién estaba en un rincón de la caja del camión, sentía un nudo en el estómago, notaba que sus manos temblaban. Ella no podía soportar haber dejado a Gant atrás, temía por su seguridad, aunque tambíen temía por los de más y por ella misma: Antes habían ganado gracias al disparo sorpresa de N. Gin con las baterías antiaéreas, algo que Volgin no se esperaba, pero ahora tocaría luchar en campo abierto, los trucos bajo la manga escaseaban más.

La joven pelirroja miró a su alrededor, sus compañeros también se mantenían en silencio, sumergidos en sus pensamientos.

Todo ése silencio se vio perturbado de forma brusca: Las suspensiones de los vehículos empezaron a botar, aunque el terreno era totalmente llano. Todos se asomaron por las pequeñas ventanillas para ver qué estaba pasando: Los bruscos movimientos de la suspensión eran debidas a pequeños temblores que a su vez, desprendían nieve y algunas rocas de las paredes de piedra de la montaña, el causante de dichos temblores era un enorme ser que se aproximaba al paso a toda velocidad: Un especie de carnero del tamaño de uno de los camiones con una curiosa armadura de piedra que le protegía todo el cuerpo excepto sus cabezas, que eran dos, ambas unidas por el mentón del monstruo adornadas con grandes cuernos y con ése símbolo que Kairi conocía tan bien.

-Creo que ésa cosa nos seguirá .- Masculló Zelda.

-Es un sincorazón.- Aclaró Kairi.

-¿Huimos o luchamos?- Dijo Sanke con prisa.

-Ya voy yo.- Soltó la joven de repente.

-¿¡Hablas en serio!?- Exclamó Link.- Ya no disponemos de Gant, ¿Y ahora tú quieres seguir sus pasos?

-No, pero de los de aquí soy la más idónea para acabar con un sincorazón para que no os bloquee el paso.- El hyliano iba a contestar a Kairi, aunque ella lo tomó de los hombros y decidió continuar.- No dudo que ésa Espada Maestra sea poderosa, pero la llave-espada es especial para éste tipo de monstruos.- Luego ella se alejó un poco para acercarse a la puerta del camión.- … Tranquilo, volveré.

Acto seguido, Kairi abrió la puerta y saltó. Link se apresuró en imitarla, aunque Zelda fue más rápida desocupando su asiento y agarrando al hyliano para evitar que saltase.

-¡Suéltame!- Demandó él con molestia, incluso con enfado, intentando zafarse de su prisión.

-¡Respeta su decisión!- Respondió ella.- Ella ha decidido enfrentarse a ésa cosa, y estoy segura que saldrá airosa. Pero nosotros vamos a necesitar toda la ayuda posible, incluido la tuya.

Link, miró a sus compañeros restantes, sus caras de duda le caló al alma del hyliano. Al fin Zelda lo soltó, mientras que el joven con un suspiro cerró la puerta con fuerza.

-No me lo puedo creer, dejar que ésto pase...

-Es la única forma de cumplir con nuestro destino, Link: Salvar Hyrule de cualquier peligro.- Le dijo ella a modo de consuelo.- Ahora tenemos la oportunidad de liberar nuestro mundo de todo éste mal, recuerda.


El aterrizaje fue algo doloroso, algo que ella no había calculado. Al alzar la vista, vio cómo aquella bestia cargaba con más velocidad, los temblores eran cada vez más intensos.

Por una parte, estaba aliviada al ver que nadie la había imitado, aunque no podía pensar demasiado en éso.

Se incorporó mientras veía cómo ése monstruo estaba cada vez más cerca. Ella invocó a Prometida y la empuñó con firmeza, aparcando sus temores y sus dudas, era hora de luchar, ésta vez estaba sola, debía despejar su mente.