En las llanuras de Lanayru se escuchaba el intenso rugido de un potente motor que hacia eco por toda la zona. Se podían ver a varios soldados movilizados por todo el campo abierto armados con fusiles de asalto, algunos pocos incluso con lanzacohetes. A lo lejos se podía divisar al enorme monstruo de hierro, aproximándose a toda velocidad hacia ellos, a las cercanías del antiguo Castillo de Hyrule.
Tras el Metal Gear, se encontraban los dos camiones y un tanque, el Metal Slug, que poco a poco iban recortando terreno ante el colosal robot.
-Bien, tomad posiciones.- Ordenó uno de los soldados.- No disparéis hasta que ése desgraciado esté en nuestro alcance de fuego.
Todos los soldados se dispersaron, tomando cobertura tras rocas, árboles y restos de muros de piedra antiguos en ruinas, eran coberturas algo precarias, pero no podían esperar encontrar nada mejor en ésos momentos.
Aguardaron en silencio, el miedo podía verse reflejado en sus ojos, pero ninguno huyó, pues sabían que si lo hacían, la posición de todos sería revelada antes de tiempo. El rugir del motor del Metal Gear tampoco ayudaba en absoluto, a cada segundo se volvía más intenso, indicando que la inminente amenaza estaba cada vez más cerca.
-Valor, caballeros...- Murmuró uno de los hombres desde su cobertura, apretando con fuerza la empuñadura de su fusil, tratando de disipar el temblor de su mano.- Aguantad...- El momento se aproximaba, el Metal Gear llegó hasta una cierta distancia de ellos.- ¡Ahora, fuego, fuego!
Todos los soldados se asomaron desde sus coberturas, empezando a disparar sus armas, concentrando su fuego a discreción hacia el RAPTOR. El sonido de los disparos se impuso por un momento al rugir del motor del robot, también los lanzacohetes fueron disparados directos hacia el grueso blindaje del enemigo.
El Metal Gear se vio obligado en volver a desplegar sus patas para responder al ataque con fuego de ametralladoras y disparando algunos misiles de sus baterías.
En ése momento, el Soldier, a bordo del Metal Slug, aligeró su marcha para aproximarse al Raprtor lo suficiente para dispararlo con su cañón chato seguido de los continuados disparos de sus ametralladoras gatlig gemelas. Cuando el robot se volteó, intentó abatir al tanque, pero éste era muy veloz, era difícil acertar un disparo certero.
Mientras tanto, ambos camiones se aproximaban a la ya desencadenada batalla...
-Snake, afloja el paso.- Demandó Link mientras abría la puerta lateral del camión.- Yo me bajo aquí.
-De acuerdo.
-Y yo te sigo, Link.- Añadió Zelda, levantándose de su asiento y aproximándose al hyliano.- Ambos lucharemos mejor en tierra.
-Tened cuidado ahí fuera.- Soltó Snake de golpe.
Ambos saltaron del camión, dejando a Sanke y a N. Gin solos.
-Pequeño, ¿Sabes si llegas a los pedales del camión?- Preguntó Sanke.
-Claro.
-Entonces tendrás que tomar el volante. A mi me tocará disparar.
El segundo camión también estaba recortando distancia con el enorme robot. Armado con la torreta automática del Engineer sobre el techo, se disponía a apoyar al Soldier en medida de lo que pudiese. En cuando se aproximó lo suficiente a su objetivo, la torreta empezó a disparar a discreción, sumándose a al ataque.
Llegó un momento que el Metal Gear solo podía limitarse a intentar seguir a un solo objetivo, pero le resultaba imposible, pues le estaban atacando por todas partes. Incluso Snake, quién ya le había cedido el volante a N. Gin se animó a asomarse por la ventanilla del copiloto armado con un lanzagranadas para dar fuego de apoyo.
Mientras tanto, Tanto Zelda como Link tomaron posiciones, ambos empuñaban sus respectivos arcos.
-Supongo que sabes usar las flechas de luz.- Dijo Zelda mientras preparaba un proyectil.
-Si, me acuerdo, pero dudo que sean tan potentes como las tuyas.- Respondió él imitándola.
-No perdemos nada por probar...
Ambos tensaron la cuerda de sus arcos, las puntas de las dos flechas empezaron a brillar con intensa luz dorada hasta ser completamente rodeadas por ésa luz. Tal y como predijo Link, el proyectil de la joven brillaba con el doble de intensidad que el suyo, pero no pareció importarle.
-A tu señal.- Soltó el hyliano sin dejar de apuntar.
-Concentra energía, debemos tumbarlo.- Ordenó Zelda. Ambos mantuvieron su posición hasta que el RAPTOR se volteó, aún intentando atinar a sus enemigos. Llegó el momento...- ¡Ahora!
Ambos soltaron la cuerda de sus arcos, liberando las dos flechas de luz que volaron hacia el Metal Gear a la velocidad de una bala, ambas dejaban tras de si una fina estela dorada. Cuando impactaron, liberaron lo que parecía ser dos explosiones de luz pura, derribando al Metal Gear en el proceso.
-¡Es hora de rematarlo!- Exclamó Zelda de golpe.
De pronto, ambos vieron cómo el Sniper abandonaba su transporte de un salto, cargando con el lanzacohetes del Soldier en la espalda y empuñando su fiel rifle de cerrojo. De uno de sus bolsillos sacó la última bala dotada de poder oscuro de Gant. Cargó el proyectil irradiado en su fusil y lo apunto al robot.
-Dios salve a la reina...- Masculló.
Disparó su arma, la bala rodeada de pura oscuridad, voló de forma inexplicable en zigzag hacia el RAPTOR. Al impactar, la bala liberó una pequeña explosión oscura y rebotó, para luego volver hacia su objetivo, cosa que hizo unas cinco veces seguidas.
Tras ése último ataque, el Metal Gear dejó de moverse, sus motores dejaron de rugir y todos los presentes cesaron su fuego. El Soldier se animó a asomarse por la escotilla superior del Meat Slug.
-¿Ya está? ¿Lo hemos matado?- Preguntó el hombre sin poder creerlo.
Snake se bajó del camión, dejando a N. Gin aún al volante. Se acercó a la enorme máquina de guerra, ya abollada por todas partes empuñando su lanzagranadas con firmeza.
-Éso parece, pero... ¿Realmente está desactivado? ¿Y Volgin?- De pronto, Snake pudo ver una brillante descarga eléctrica recorriendo el blindaje del robot. El soldado abrió su único ojo con temor- ¡Todos, atrás!
El motor del Metal Gear volvió a rugir con más fuerza que antes. Mientras los demás retrocedían, el robot volvía a incorporarse. El único que se quedó en el sitio fue el Soldier, quién se apresuró para volver a entrar al Metal Slug y arrancarlo de nuevo, pero el RAPTOR ya apuntaba su cañón balístico al tanque.
Antes de que pudiera disparar, fue alcanzado por un enorme rayo eléctrico, acompañado por un potente trueno, proveniente de la zona dónde se encontraban los soldados del castillo. El ataque fue lo suficientemente potente para desestabilizar a la enorme máquina, dando tiempo al Soldier de arrancar el Metal Slug y alejarse.
Todos los presentes miraron con asombro el origen de tal golpe. De entre los soldados, emergió la figura de un hombre de gran estatura, vistiendo una futurista armadura amarilla y negra recubierta de escamas celestes, su guantelete derecho acababa en una monstruosa garra de hierro y solo eran visibles sus pequeños ojos marrones. Aquél hombre se acercó al resto del grupo a paso lento y triunfante, los demás soldados decidieron seguirlo, pues parecía que lo que acababa de pasar les había infundio valor en sus corazones.
El Metal Gear cambió su objetivo, quería acabar con aquél hombre, así que sus caños gatling le apuntaron y empezaron a girar. El sujeto se limitó a a puntar a la enorme bestia de hierro con su brazo acabado en garra, cargarlo de electricidad, y volver a disparar de nuevo sin llegar a detenerse. Tras impactar, unos diez cohetes, disparados por los soldados, se le sumaron, tumbando al RAPTOR una vez más.
-Por los Dioses...- Murmuró Link sin llegar a creer lo que estaba viendo.- ¡Es Voleph!
-¿Ahora Voleph, el asesino, está de nuestra parte?-Dijo Zelda perpleja.
-Voleph el caballero.- Le corrigió él, pues no veía a un asesino, veía a un compañero.
-Luego hablamos, primero vamos volar a ése bicho de hierro.- Dijo El hombre al llegar junto a Link, posando su mano sobre el hombro del rubio, pero, de nuevo, sin detenerse. Todos los soldados pasaron por el lado de los dos hylianos hasta adelantarse a ellos.- ¡Bien, caballeros, abramos a ésa cosa en canal y saquemos al cobarde que lo pilota!
Los soldados, con la moral por las nubes, alzaron sus armas y soltaron un potente grito de guerra. Aunque todos esos ánimos cesaron al escuchar que los motores del Metal Gear volvían a rugir.
El robot empezó a levantarse una vez más con dificultad. Todo su blindaje presentaba serias abolladuras y hasta salía una columna de humo desde uno de los impactos de Voleph.
-¡Aún no habéis acabado conmigo!- Exclamó Volgin desde los megáfonos del robot. - ¡Y ahora será el momento de que todos muráis, como si es a mis manos o por la horda!
-¿Horda?- Link empezó a observar sus alrededores para ver cómo se podían observar varias figuras variopintas que se aproximaban por todas partes, aunque aún estaban lejos.
-Los "bichejos" ésos.- Mustió el Sniper acercándose a los dos hylianos.
-Sincorazón...- Finalizó Zelda con fastidio.
-¡Miles!- Exclamó Volgin.- Todos ellos a mi servicio.
Finalmente el Metal Gear se acabó de incorporar. La risa de Volgin, ya totalmente demente, se oyó amplificada por los megáfonos del robot mientras que todos los demás observaban a sus alrededores con preocupación.
-¡Y ahora es cuando todo acaba para vosotros!- Exclamó.- ¡No habrá nadie en éste mundo que pueda desafiarme! Preparaos para...
De golpe, una enorme esfera de energía oscura impactó directamente contra el RAPTOR, mandándolo a volar por unos escasos metros para luego acabar en el suelo una vez más. Los presentes se voltearon asombrados hacia la dirección de dónde provenía dicho ataque. Se encontraron a la figura de un poderoso jinete que se acercaba a ellos: Ganondorf.
-Ya estoy harto de sus discursos...- Masculló él para luego detener a su caballo y desmontar.- Ni siquiera un ejército ha podido matarlo... Patético.
-¿Te unes a la lucha, Ganondorf?- Link se pronunció ante los rostros estupefactos de todos los presentes.- No nos vendría mal la ayuda.
-Que remedio... Si os dejo encargaros a vosotros solos éste mundo está perdido, y no quedaría nada para mí.- Luego el gerudo desenvainó el mandoble de Claw y apuntó hacia Link.- Pero luego vas tú, así que reserva fuerzas, las vas a necesitar...
El colosal Trepador Abismal continuaba su descenso por las paredes rocosas del Pico Nevado, ya le faltaba poco para llegar hasta las proximidades de la presa que cruzaba el Río Zora. Ni siquiera el hecho de tener dos jinetes afectaba a la endiablada velocidad de descenso del sincorazón.
-Vale, cuando lleguemos a la presa puede que nos encontremos con los Zora.- Anunció Gant quién no apartada su mirada del frente.- Es posible que se asusten al ver al Trepador, así que estate lista para cualquier cosa.
-Entendido.- Respondió Kairi, aún aferrada a la cintura de su compañero, pues no había más sitios seguros dónde agarrarse sobre ése monstruo, y estaba siendo un trayecto movido.- Y cuando lleguemos con los demás, ¿Cual es el plan?
-Si te soy sincero, después de ser apalizado por Ganondorf, enfrentarme a Claw, llamar al Trepador e invocar a Tarkus, estoy agotado. He usado demasiada magia en poco tiempo.- Se lamentó el mercenario con un suspiro.- Dudo que sea de mucha utilidad si intento valerme por mi solo.
-Bueno, tienes a todo un equipo para protegerte.- Soltó ella con optimismo. Luego trató de ser algo más divertida:- Si es preciso ya te protegeré yo.
-Claro, por éso me contrató Cid, para que me protejas.- Gant mostró un tono algo más relajado al fin.- Si se entera seré directamente despedido.
-Tranquilo, no diré nada... Por un módico precio.- Tras éso la joven empezó a reír.
-¿Ya vienes con chantajes?- El mercenario también le vino la risa, algo raro en él.- Luego dirán que soy una mala influencia para ti.
A ambos se les hacía algo extraño compartir un momento amigable en toda ésa situación, era incluso frívolo, pero agradecían tener un momento de descanso por corto que fuese, llevaban demasiado tiempo en una situación hostil constante.
-Sabes, cuando nos conocimos, jamás pensé que acabaríamos echando unas risas juntos.- Empezó a decir ella, tomando un tono más relajado.- Era algo impensable, pero aquí estamos. Aunque para ti todo ésto sea el cumplimiento de un contrato, y todo éso, yo ya te considero como un amigo. Quería que lo supieras.
-Ya, bueno... Para mi también se me hace extraño, parece que ha pasado mucho tiempo desde que nos enfrentamos tu y yo, pero tampoco hace tanto...- El mercenario relajó los hombros y volvió a suspirar.- Mira, Kairi, me caes bien, eres de las pocas personas que he conocido que no tiene malicia, cosa extraña de ver, y si te soy sincero, en ocasiones pongo en duda si permanezco aquí por el contrato o por... Bueno... Por si realmente quiero permanecer aquí...
De pronto, el mercenario empezó a notar más presión en su cintura. Kairi lo estaba abrazando con fuerza incluso con la vaga explicación de Gant.
-Bueno... No nos pongamos dramáticos ahora.- Soltó el hombre de negro con sorna.- Éso no quita lo fastidioso que resulta que tú misma te pongas en peligro para que te salve luego.
-Serás...- Ella le arreó un pequeño golpe en el hombro de su compañero.- Pues yo digo lo mismo, con tu manía de perder los estribos para luego acabar para el arrastre.
-Sí, los dos somos una causa perdida.
Finalmente, atravesaron la presa del río. Ante su salida, se encontraron con un escuadrón de zora armados, dirigiéndose en dirección al antiguo Castillo de Hyrule. Los susodichos, al voltearse y al ver al enorme Trepador Abismal se asustaron, empuñaban con fuerza sus armas de coral, tomando distancia del enorme monstruo, esperando instrucciones de ataque.
-¡Un rezagado, atacad por ambos flancos, debemos conseguir derribar a ésa bestia!- Ordenó una voz femenina de entre la multitud.
-¡No será necesario, venimos en paz!- Exclamó Kairi al instante.
De entre todos ésos guerreros zora emergió la figura de quién parecía su líder, alguien quién el hombre de negro conocía para su propia desgracia.
-Oh, no... Retla.- Masculló él.
-Maldición... Es Gant.- Murmuró ella con decepción. Luego se dirigió a él directamente.- ¿Que haces aquí sobre ése insecto asqueroso?
-Pues perseguir a Volgin, listilla.- Respondió Gant con fastidio.- Va en un Metal Gear, un bicho de hierro parecido a un pollo sin cabeza. ¿Te suena?
-¿No era vuestra misión matar a ése desgraciado?
-Resulta complicado cuando está... ¡DENTRO DE UN PUÑETERO ROBOT DE QUINCE TONELADAS!
-¡Parad los dos!- Exclamó Kairi, harta de ésa discusión.- Nuestros amigos están enfrentándose a él, junto con los soldados del castillo, creo. No tenemos tiempo que perder.
-Pues suerte con eso, el camino está bloqueado.- Retla señaló con el dedo el camino que iban a seguir. Por encima de las cabezas de los zora que acompañaban a su líder, se podían observar unos tres escuadrones más, batallando contra un cúmulo de sincorazón de toda clase, tanto terrestres como aéreos.- Al ver éste enorme bicho nos pensamos que intentaban atacarnos mientras estábamos ocupados con los monstruos de ahí delante.
-Lo que nos faltaba...- Masculló el mercenario con fastidio.
-Pero no podemos detenernos ahora.- Soltó Kairi negándose a mantenerse al margen.- Gant, ¡Carguemos contra ellos!
El susodicho miró por encima de su hombro para ver a la joven con una ceja alzada.
-¿Estas segura de éso? Será peligroso, estamos hablando de una barrera de casi medio kilómetro de sincorazón...
-Si...- La mirada de Kairi se afiló.- No tenemos otra alternativa.
-...Bien, tú mandas.- Gant se encogió de hombros y se dirigió hacia Retla.- Ordena a tus guerreros que se replieguen, abriremos una brecha en ése muro de sincorazón. Será vuestra oportunidad para avanzar.
-¿Ahora tengo que confiar en ti?
-Eso parece...
-¡Oh! Casi me olvido... Retla, algunos prisioneros de la base del pico nevado se dirigen hacia acá.-La joven tomó un tono serio.- Algunos de ellos son zora también.
-Bien, dejaré a unos pocos aquí para que los socorran, los demás intentaremos avanzar.
Mientras Retla se adelantaba para mandar sus instrucciones a los guerreros zora a base de gritos, Gant decidió descubrirse el rostro una vez más, invocar su llave-espada y desplegar la hoja dentada de su brazo robótico; Kairi también se preparó: Empuñando a prometida con fuerza. Ambos lucían serios, con la mirada pegada hacia el frente.
-Solo te pido una cosa, Kairi...- Soltó Gant con tono calmado. Sin apartar la mirada.
-¿Qué?
-Ahora ambos necesitamos que te olvides de ser una princesa, tienes que ser una guerrera. No esperes que te salve nadie, estás apunto de abrirte camino en un muro de monstruos en los lomos de uno.
-No, si ya lo había pensado.- Respondió decidida.- Ambos tenemos que aparcar las contemplaciones.
-En serio...- El mercenario sonrió.- Estoy orgulloso de ti.
En ésas, la joven también esbozó una sonrisa.
Gant hostigó al Trepador Abismal, que arrancó a correr a toda velocidad pegando un agudísimo chillido, directo hacia el muro de Sincorazón. Los zora que ya habían abierto un paso para ellos dos, gritaban con esperanza alzando sus armas cuando el Trepador pasaba por delante de ellos. Finalmente llegaron hasta el grueso muro de monstruos, conformado principalmente por Sincorazón Soldado, Grandullones y Armaduras Sombrías, entre otros. Ambos gritaron con fuerza al acercarse la hora del choque.
El Trepador Abismal impactó contra la legión de monstruos, derribando a todo aquél que se encontraba en su camino, aplastando brutalmente a aquél que se quedaba debajo de la colosal escolopendra.
Entre todo el caos, y todo el ruido de sincorazón siendo arrollados sin piedad, Kairi se percató de que algunos habían podido aferrarse a los costados del Trepador Abismal y conseguir abordarlo, a causa de ésto, la joven le llamó la atención al mercenario, quién miró por un momento por encima del hombro para ver la situación.
-Si me muevo perderé el control del Trepador, Kairi.- Dijo Gant con gran pesar.- Tendrás que encargarte tú.
Ella tragó saliva y asintió, dio media vuelta, empuñando a Prometida con fuerza mientras avanzaba como podía sobre el lomo del Trepador entre todo el caos. Los sincorazón que se encontraban ante la joven eran unas cinco armaduras sombrías, armadas con sus características espadas, y un grandullón en la retaguardia. Ésos monstruos empezaron a avanzar contra Kairi lentamente y de forma amenazadora, ella no se dejó intimidar: Alzó su llave-espada y cargó contra los sincorazón sin temor alguno. En el choque, Kairi consiguió abatir a las dos primeras Armaduras Sombías con un potente tajo horizontal, luego las dos siguientes, en perfecta sincronía, lanzaron un golpe descendiente con sus espadas que Kairi pudo bloquear con su llave-espada para luego dar un fuerte empujón con su arma, desestabilizar a ambos monstruos y descabezarlos a ambos con un potente tajo.
-Ya no sois una gran amenaza al parecer...- Murmuró ella notando su superioridad ante ésos enemigos, con confianzas renovadas.
Solo quedaban una Armadura Sombría más y el grandullón, ambos se abalanzaron sobre Kairi. El sincorazón más pequeño dejó atrás a su compañero, dado que el otro era sumamente lento, cuando llegó hasta la joven, intentó asestarle una estocada, aunque ella se limitó a dar un paso lateral para esquivar el golpe y dar un empujón a la Armadura Sombría para tirarlo de la enorme escolopendra. Cuando la mirada de Kairi volvió al grandullón, vio que ya estaba a escasos metros, así que invocó una fuerte ráfaga de viento que consiguió levantar el pesado cuerpo del sincorazón y mandarlo a volar lejos hasta perderse de vista.
Gant, mientras dirigía al Trepador Abismal, debía lidiar con los sincorazón que lograron escalar hasta la cabeza de la escolopendra. El mercenario, al tener las piernas inmovilizadas por las antenas de su monstruo, solo se podía limitar defenderse con sus armas.
Kaisi se apresuró para ayudar a su compañero, pero él ya había ensartado al último de aquellos seres que le atosigaban con la hoja dentada de su brazo derecho.
-¡Ya no falta mucho!- Exclamó Gant al ver la imponente silueta del Metal Gear por encima de las cabezas de los sincoracón que aún se interponían en su camino.- ¡Llega la hora!
-¡Aprieta!- Gritó Kairi repleta de motivación.-Que nuestros amigos vean que no están solos.
-A la orden...- Masculló él con media sonrisa dibujada en su monstruoso rostro.
La lucha ya era un auténtico infierno, los sincorazón se sumaban a la pelea, y parecía que su número no tenía fin. Las fuerzas del castillo tuvieron que hacer frente a aquella nueva amenaza, dejando al Metal Gear de lado por el momento. Mientras tanto, el grupo conformado por Link, Zelda, Snake, N. Gin, el equipo RED, junto con el recién llegado Ganondorf y el mismísimo Voleph se encargaban de hacer frente al Metal Gear.
El enorme rodot logro derribar los dos camiones en cuando estuvieron lo suficientemente cerca con un barrido de sus patas. Los tripulantes consiguieron salir de sus vehículos a tiempo, aunque magullados. Luego Volgin se centró en el Metal Slug, que no paraba quieto disparando a discreción. En el momento de que el tanque llegó a frenar siquiera un poco, el Metal Gear pudo apuntar con su cañón balístico y disparar. El impacto no llegó a dar directamente sobre el Metal Slug, pero la onda expansiva logró tumbarlo, obligando al Soldier a abandonar el tanque como pudo, con mucho pesar.
Al haber logrado su objetivo, el Metal Gear tenía al grupo a tiro, estaba dispuesto a acabar con cada miembro uno a uno...
Pero algo sucedió: Un poderoso eco se hizo presente por toda la llanura, el eco de un poderoso impacto acompañado por un agudo chillido.
Todos desviaron la mirada hacia la dirección de dónde venían esos ecos, incluido el mismísimo Metal Gear. Todos vieron como un gran número de sincorazón saltaban por los aires mientras que, de entre todos ellos, se alzaba el poderoso Trepador Abismal, montado por Gant y Kairi, quién permanecía al lado del mercenario.
-Menuda entrada...- Murmuró el Engineer.
La enorme escolopendra derribó a los últimos sincorazón, dejando atrás al fin ése muro de monstruos. Sus dos "jinetes", contemplaron la situación rápidamente.
-Vayamos con todo, Gant.- Dijo Kairi decidida, sin desviar la mirada.- Le lanzaré un Sanctus a quemarropa, pero debo acercarme.
-No irás lo suficientemente rápida con solo magia de viento.- Respondió él.- Te impulsaré, ponte en la cola del Trepador y espera a mi señal.
-Pero si no tiene cola...
.¡Tú ya me entiendes!
Kairi obedeció, y se dirigió hacia la parte trasera del Trepador Abismal.
-¡Recuerda que si mueres no cobro!- Exclamó Gant con sorna.
Finalmente el Metal Gear reaccionó, empezó a disparar sus ametralladoras apuntando directamente a Gant, pero el Trepador lograba avanzar esquivando las balas serpenteando. En cuanto estuvo a cierta distancia, Gant dio el aviso:
-¡Ahora!
El Trepador Abismal frenó en seco, levantando rápidamente la parte trasera de su masivo cuerpo como si fuese una catapulta, mandando a Kairi por los aires.
Ante las sorprendidas miradas de todos los demás, la joven consiguió estabilizarse invocando ráfagas de viento para volar directamente hacia su objetivo. El robot, por su parte, logró alcanzar al monstruo con sus disparos constantes, acribillándolo a balazos hasta que se dejó de mover, no obstante Gant pudo protegerse invocando un escudo oscuro, que le protegió de las balas.
Finalmente Kairi aterrizó sobre la parte superior del robot, entre el cañón balístico y el destrozado cañón de plasma. De las manos de la joven emergió una luz cegadora totalmente blanca que se intensificaba a cada segundo.
-¡Ésto es por mi cautiverio!- Gritó Kairi con todas sus fuerzas.
La joven liberó el Sanctus que impactó directamente sobre el blindaje del RAPTOR, desestabilizándolo, causando que uno de sus motores empezase a arder.
Cuando Link vio esa escena empezó a correr hacia la dirección en la que se precipitaba el enorme robot.
El Metal Gear finalmente cayó, obligando a Kairi a saltar, intentando volver a invocar alguna ráfaga de viento para suavizar su descenso, pero sin éxito. Cerró los ojos, esperando que la caída no fuese tan horrible como se imaginaba, pero aterrizó sobre algo blando...
Cuando la joven abrió los ojos se encontró en el suelo, había aterrizado sobre su brazo izquierdo así que empezaba a sentir dolor. Pero también se dio cuenta que había aterrizado sobre alguien.
-¿Link?- Alcanzó a decir ella con un hilo de voz.
Ambos estaban tendidos en el suelo, el hyliano había amortiguado la caída de Kairi con su propio cuerpo.
-Me has salvado...- Murmuró ella ante las muecas de dolor de su compañero.
-¿...Estás Bien?
-Si, pero tú...
-No te preocupes por mi.- Tras eso, Kairi se levantó con dificultad y le ofreció su mano derecha a Link para ayudarle a levantarse, cosa que él aceptó. Una vez estuvieron ambos de pie, el hyliano intentó recuperar la serenidad y dirigirse a la joven.- No sabía que te habías vuelto tan fuerte...
-Gracias, yo también estoy sorprendida.
-...Fuerte e imprudente.- Concluyó él, algo severo.- Casi te matas.
-Estaba todo controlado.- Se defendió ella, sin llegar a creérselo.
-Claro...
Ambos miraron al Metal Gear tendido en el suelo, el fuego del motor aún no había sido extinguido. El robot permanecía ahí inmóvil.
Gant, con calma y cansancio, se acercó a sus compañeros, algo abatido. Ellos, con algo de pesar (Pues parecía que se habían olvidado de él), se dirigieron a él:
-Gant, ¿Estás bien?- Preguntó Snake.
-Sí... Pero el Trepador no ha corrido la misma suerte.
-No te preocupes por ése bicho, era feo de narices.- Soltó Voleph con sorna.
-Menos feo que tú y tu ridícula armadura.- Respondió Gant de golpe, luego cayó en la cuenta de algo: -¿Y tú que demonios haces aquí?
Mientras Gant y Voleph empezaban a discutir, Zelda se acercó a Snake y al Spy.
-¿Creéis que Volgin está muerto?
-Estoy seguro que la el fuego del motor se ha extendido a la cabina.- Respondió Snake.
-Ni él ha podido sobrevivir a algo así.- Añadió el Spy.
-Sigue vivo...- Ganondorf se pronunció desde detrás de ellos, cosa que les sorprendió.- Puedo notar que aún hay vida ahí dentro.
-¿Estás seguro de éso?- Preguntó N. Gin con preocupación.
-Aún no estoy acabado...- La voz de Volgin resonó desde dentro del Metal Gear, pero no usó el sistema de megafonía.- Esto no es el fin...
Una extraña sombra apareció al rededor del inmóvil robot. Todos retrocedieron a excepción de Ganondorf. Dicha sombra se fusionó con el RAPTOR, que, poco a poco, empezó a moverse e intentar levantarse de nuevo. Una vez de pie, el robot presentaba extraños espasmos, las baterías laterales se pusieron en horizontal de forma inexplicable, justo debajo de ellos emergieron unos largos brazos acabados en poderosas zarpas creados enteramente de sombras, quedando las baterías como hombreras, el fuselaje frontal se resquebrajó formando una especie de boca monstruosa.
-¿Pero qué demonios?- El Sniper observaba ésa escena sin llegar a comprender nada, al igual que la mayoría de los presentes.
Ésa rara boca del RAPTOR se abrió para soltar un potente rujido, en ése momento, vieron a Volgin en el interior de ésas fauces metálicas, sentado en el asiento del piloto, rodeado de fuego del motor incendiado, completamente en trance.
-Se ha convertido en un sincorazón.- Soltó Kairi asustada.
-En ese caso, ya tenemos experiencia con éso.- Respondió Link con decisión.-¡Amigos, ésto no ha acabado, ésta es la hora de la verdad!
