El ambiente estaba muy apagado en el poblado de la Montaña de la Muerte, por todos lados se podían ver tanto hylianos como goron tratando sus heridas, no había nadie que no estuviese ocupado. Se había librado una gran batalla, pero parecía que todos hubiesen sufrido la mas cruda de las derrotas.

Kairi se dirigía con paso ligero en dirección a una gran tienda de lona, tienda que ella conocía bastante bien. En la entrada se encontraba Zelda con cara de preocupación dialogando con Snake, quién se mostraba algo más animado. Ninguno de los dos se percató de que la joven pelirroja se aproximaba, ella pudo escuchar algo de lo que hablaban mientras se acercaba a ellos:

-...Pero estaremos todos perdidos si él no la tiene.- Iba diciendo la hyliana.- Y ni me puedo imaginar qué pasará si uno de ellos dos regresa aquí.

-Por Dios, eres muy pesimista. Además, ¿Y qué si no la tiene? Link sigue vivo, no le des tantas vueltas.- Respondió Snake con tranquilidad.- Y perdona que te lo diga, pero, confiar en que un solo hombre haga el trabajo de todo un ejército, éso es muchísima presión, créeme, lo sé.- Ante el suspiro de resignación por parte de Zelda, el hombre continuó:- Cuentas con un grupo de hylianos valientes respaldados por los fuertes goron, sumando a los guerreros zora guardando el río del Oeste y además ahora cuentas con los soldados del castillo, no serán tantos pero están bien armados. Puedes defender Hyrule si se lo pides.

-¿Y las vidas que se perderían?

-Siempre será mejor que dejar que un solo hombre se enfrente a todo, armado solo con una espada y un escudo, ¿No te parece?

Finalmente Kairi se plantó ante los dos, ellos se voltearon para recibir a la recién llegada.

-Buenos días, Kairi. ¿Has podido descansar bien?- Preguntó Snake con amabilidad.

-No he podido dormir...

-¿Y qué tal tus heridas?- Ésta vez fue Zelda quién preguntó sin llegar a cambiar su estado de ánimo.- ¿Aún te duelen?

-Un poco, menos que antes.- Kairi centró su atención en la entrada de la tienda, como si buscase algo.- ¿Se puede pasar?

-Claro, pero aún no ha despertado, así que sé gentil con él, ¿Vale?- Dijo Snake posando su mano sobre su hombro apretándolo un poco.- Venga, entra.

Acto seguido, Kairi accedió al interior de la gran tienda de lona, dejando a la pareja atrás. Miró a su alrededor: Estaba repleto de camas, la mayoría de ellas ocupadas. El Soldier era uno de ésos ocupantes, estaba durmiendo plácidamente. Ella siguió buscando hasta encontrar a Link, quién también dormía en una de ésas camas, tapado hasta el cuello. Ella se acercó para comprobar que realmente ni siquiera reaccionaba, estaba sumido en un profundo sueño. La joven se dispuso a posar su mano sobre la frente de su compañero.

-Kairi, deja que Link descanse.- Dijo una voz de golpe.

Ella frenó la mano de golpe para luego voltearse para ver quién se había pronunciado. Se encontró a Gant sentado en el borde de una de las camas con la cabeza baja, solo vestía sus pantalones negros, su torso estaba repleto de vendajes, al igual que su brazo izquierdo y su cabeza, tampoco disponía de su brazo robótico, dejando su muñón con el anclaje de hierro a la vista. Al verlo, Kairi no pudo evitarse sentirse mal: Fue lanzado por los aires y se perdió entre una marabunta de Sincorazón, pero ella tuvo que ocuparse de la lucha y no pudo ir a buscarlo.

-Hola, Gant, ¿Estás bien?- Ella decidió acercarse al mercenario.- ¿Dónde está tu brazo?

-N. Gin lo está reparando, sufrió un duro golpe en la caída.- Luego él alzó su mirada para ver directamente a Kairi, notó que ella también se estaba recuperando de sus heridas.- Veo que tu tampoco has salido bien parada.

-Pues no... Después de lo de Volgin, apareció ése sujeto encapuchado, con una llave-espada.- Empezó a lamentarse Kairi.- Y yo no pude hacer nada contra él.

-Lástima que me quedase inconsciente poco después de que N. Gin y los demás me encontrasen.- Soltó él con la mirada perdida.- Pero dices que tenía una llave-espada.- Gant miró a Kairi.- ¿Lo conocías?

-No, jamás lo había visto.- Suspiró.- Estaba totalmente cubierto con sus ropajes raídos y su voz parecía distorsionada, pero aún así puedo asegurar que nunca había visto ése sujeto ¿Un portador de la llave-espada malvado? No había visto tal cosa.

-To olvidas de alguien...

-Tú no eres malvado, Gant.- En ese momento, Kairi parecía recobrar un poco el ánimo.- Serás malhumorado, terco y grosero, pero poco más.

-Te recuerdo que a lo mejor he matado a Claw, o no, no lo sé.

Kairi iba a responder, pero notó que Link empezaba a moverse, así que se apresuró a acercarse, mientras que Gant prefirió quedarse sentado. El hyliano empezó a abrir los ojos lentamente para encontrarse con los de la pelirroja. Ambos se quedaron en silencio por unos momentos.

-Hola...- Alcanzó a decir Link, aún se le notaba cansancio en la voz.- ¿Qué ha...?- Él se fijó en que los ojos de Kairi empezaban a estar llorosos.- Kairi, ¿Qué te sucede?

Ella se limitó a abrazar a su compañero sin decir más. El hyliano estaba confundido, no parecía llegar a comprender nada de lo que estaba pasando.

-Al fin has despertado.- Soltó Kairi con la voz quebrada.- Estaba muy preocupada por ti.

Link al fin reaccionó y pudo corresponder a ése abrazo.

-Estoy bien, Kairi, de verdad.- Respondió él para reconfortarla. Ella finalmente se separó de su compañero para luego sentarse a uno de los costados de la cama.- ¿Y tú, estás bien?

-Sí, bueno...- La joven se tomó un momento para secarse las lágrimas y recomponerse.- ...Algo magullada, pero estoy bien.

-¿Cuánto tiempo he dormido?

-Un día entero.

Link se incorporó, con dificultad, hasta poder apoyarse en el cabezal de la cama, intentando hacer memoria de qué había pasado. Todo su cuerpo le pesaba, se sentía agotado, luego si miró las manos.

-Oh... Claro.- Soltó él sin más.- ...Me la arrebató.- Link tenía su mirada clavada en el dorso de su mano izquierda.

-¿Qué sucede?- Kairi se acercó un poco con preocupación.

-Ése sujeto de la capucha, con esa cosa de hierro que tenía en el brazo...

-El dispositivo tecnológico.- Aclaró la joven.

-Eso... Con ése chisme, me ha robado la Trifuerza.- Concluyó Link, luego miró a su compañera directamente a los ojos.- Kairi, necesito saber qué pasó después.

Ella no pudo mantener la mirada, bajó la cabeza y apretó los puños. La pelirroja notó que sus manos temblaban.

-Yo... Lo siento, Link...- Empezó a decir ella sin llegar a encarar al hyliano.- Cuando te atacó, intenté detenerle, pero...- Se tomó una breve pausa.- ...No pude hacer nada contra él. Entonces salió ésa luz dorada de ti con forma de triángulo que él se quedó.- Link no pudo evitar desviar su mirada hacia su mano izquierda de nuevo ante la explicación de la joven.- Acto seguido, Ganon cargó contra él.

-Claro, Ganon ansía poseer la Trifuerza al completo, si ahora ése encapuchado tiene la mía, significa que él es el próximo objetivo de Ganon.-Soltó Link, pensativo.- ¿Y luego? Qué pasó después.

-No pude verlo bien, pero parecía que aquel sujeto le dijo algo a Ganon.- Siguió ella.- Después abrió un portal oscuro y se esfumó.

-¿Y ya está? ¿Y Ganon?

-Lo imitó, también abrió un portal. Creo que lo siguió.

-Por los dioses... Así que supongo que ambos podrían estar en cualquier parte.

-Éso parece. Podrían estar aún aquí, en Hyrule, o en cualquier otro mundo.

Link se quedó en silencio, pensativo. Kairi finalmente encaró al hyliano, viendo su expresión distante. Ella se acercó con cuidado para tomar su mano con gentileza.

-Link, ¿Estás seguro que estás bien?- Inquirió ella con preocupación.

-Tengo que salir...- Soltó él de golpe.- Necesito moverme.

-Te tienes que recuperar antes.- Le reprochó.- Justo te acabas de despertar, debes reposar.

-Si he dormido durante todo un día, debo empezar a moverme, necesito recavar más información.

-Pero...

-¡Que se mueva o que se calle!- Exclamó Gant desde su cama, ésta vez tumbado.- Que deje que los demás descansemos...

Los dos se quedaron mirando al mercenario, quién los ignoraba completamente. Finalmente, Link trató de levantarse, con dificultad. Cuando estuvo totalmente de pie, se tambaleaba, Kairi se apresuró para sostenerlo agarrando sus hombros.

-Veo que no vas a cambiar de opinión.- Dijo ella algo resignada.

Tras eso, el hyliano se fijó en la Espada Maestra, reposando en su vaina, en el lado de su cama junto a su escudo, sus guantes y sus botas. Simplemente tomó su gorro colgado en el cabezal de su cama y se lo puso en la cabeza, luego también recupero sus botas y se las puso con algo de ayuda.

-...Todo listo.- Soltó él.

-Vamos, te ayudaré a caminar.

-Gracias. Ayuda a éste anciano.- Respondió Link con más ánimo.

Kairi pasó el brazo izquierdo de su compañero por encima de sus hombros para ofrecer un mejor apoyo. Ambos se dirigieron a paso lento hacia la salida de la tienda. Al salir, Zelda y Snake ya no estaban, así que continuaron su particular marcha por el campamento de la Montaña de la Muerte.

Todo hyliano o goron que se cruzaba con ellos se detenían por un instante para ofrecer una pequeña reverencia. Ése hecho extrañó a Kairi aunque pronto se puso a pensar: Link era un guerrero de tiempos remotos que había salvado a Hyrule en incontables ocasiones, sus gestas e historias pasaron a ser leyendas. Para ellos era como encontrarse con un héroe mitológico que había regresado para salvarlos a todos una vez más. También se fijó que algunos hacían ése gesto de solemne respeto hacia ella.

-¿Por qué?- Murmuró la joven pelirroja.

-Todos vieron como luchaste por ellos, por Hyrule, Kairi.- Link le brindó una pequeña sonrisa a su compañera.- Si hemos podido defender éste mundo ha sido gracias a todos.

-Sí...- Respondió ella con los ánimos algo más subidos. Luego echó la mirada hacia el dorso de la mano izquierda desnuda del rubio, en él se podía ver la marca de los tres triángulos sin ninguna luz en ella, estaba ensombrecida. Kairi sintió curiosidad:- Si aquél tipo, te arrebató tu Trifuerza, ¿Qué implica? Gant me dijo que a Zelda le quitaron la suya.

-Bueno, podría significar que nuestro "amigo" tiene dos tercios de la Trifuerza: Sabiduría, la que tenía Zelda, y Coraje, la mía. Solo le faltaría la Trifuerza del Poder, la que tiene Ganondorf.- Rectificó.- Ganon.

-¿Y si consigue la Trifuerza al completo?

-El poder de las Diosas creadoras de Hyrule estará a su antojo, su deseo más anhelado será cumplido, sea el que sea.- El rostro de Link se ensombreció.- Inmortalidad, omnipotencia, el que sea.

-Y si desea la destrucción de todos los mundos existentes...- Ahora ya empezaba a estar preocupada.

-…Se cumplirá...

-Entonces estamos en problemas...- Soltó Kairi con una tremenda preocupación.

-Bueno, para conseguir la Triferza al completo deberá abatir a Ganon, y él no se lo podrá fácil. Dudo mucho que le pueda sacar la Trifuerza del mismo modo que a mí, él siempre tuvo un gran control sobre ella, algo que yo jamás pude igualar- Respondió Link con tono serio.- Pero si Ganon vence, regresará a Hyrule, de éso no hay duda. Así que en ambos casos estaremos en problemas.

-¿Realmente crees que Ganon volverá si gana?- Kairi se mostraba algo preocupada.- Sé que dentro de ése ser aún está Ganondorf, quizás lo pueda liberar con la llave-espada...

-Puede, pero ya vistes que le importó poco que tú estuvieras cerca cuando me atacó.

-Acerca de éso... Cuando ambos bloqueamos el ataque del tridente, ¿Qué pasó?- Preguntó ella.- Tu Espada Maestra y Prometida... Ambos acabamos empuñando la misma arma por un instante, pero no tenía la sensación de que fuera mi propia llave-espada.

-Tú también lo notaste entonces.- Soltó el hyliano con la mirada perdida.- Conozco muy bien la Espada Maestra, no te haces una idea. Pero jamás me había pasado algo así.- Luego miró a Kairi, ambos parecían estar confusos.- Yo tampoco noté que estuviese sosteniendo mi espada, parecía otra cosa: Algo con el poder de repeler el mal, propio de la Espada Maestra...

-...Junto con el poder propio de una llave-espada.- Concluyó la joven pelirroja.

-Deberemos averiguar que pasó.

Ambos siguieron su caminata hasta llegar a la cabaña de piedra de Zelda, dónde se encontraba el Spy junto a la entrada, fumando un cigarrillo.

-Veo que nuestro "orejas picudas" ya ha despertado.- Soltó el alto hombre sin mostrar ninguna emoción.

-Ahora los "orejas picudas" son mayoría, compañero.- Respondió Link con un dejo de sorna.- Vosotros estáis en minoría en éstos momentos.

-Bueno, supongo que tienes razón.- El Spy finalmente se dignó a sonreír.- Venga, pasad dentro, están casi todos.

Los dos accedieron mientras que el Spy se quedó en el exterior, terminando de fumarse su cigarrillo. Ante ellos dos, había una estancia relativamente amplia iluminada por la luz del Sol que se colaba por las ventanas. Dentro de la cabaña estaban reunidos Zelda, Snake, el Engineer, el Sniper y Shiro, todos ellos reunidos y dialogando. Cuando todos ellos se percataron de la presencia de Kairi y Link dejaron de conversar para mirar a los recién llegados.

-Hola a todos...- Dijo Kairi con una sonrisa nerviosa.

Todos se mantuvieron en silencio con expresión serena. Kairi se empezaba a ruborizar con tantas miradas clavadas en ella. Toda la estancia se quedó muda hasta que el Sniper rompió el silencio.

-¡Demonios, estáis para el arrastre!- Exclamó el hombre de golpe.

Después de éso, el ambiente se tranquilizó, incluso Snake se acercó a la pareja.

-Kairi, deja que me ocupe de Link.- Se ofreció el hombre. La joven le cedió al hyliano, debía admitir que estaba algo cansada. Cuando Snake finalmente reemplazó a Kairi, él miró al hyliano con expresión seria.- Vaya, pesas más de lo que aparentas...- El rubio se limitó a mirar al único ojo del soldado y encogerse de hombros.- Sniper, tendrás que cederle tu silla.

-¿Es necesario?

-Sí...- Respondieron Snake y Link al unísono.

Una vez el hyliano se pudo sentar en la silla previamente ocupada, Zelda se acercó a los recién llegados.

-Estábamos planeando nuestro siguiente paso, ahora mismo estamos algo perdidos.- Empezó a decir ella.- Conseguimos capturar al científico de Volgin, pero aún está inconsciente. Cuando despierte, procederemos a interrogarlo.

-Así que no tenemos idea de dónde ha ido Ganon y el otro sujeto.- Soltó Link.

-De momento no.- Respondió Snake.

-Pero ése no es nuestro único problema.- Dijo Shiro con algo de nerviosismo.- Aún queda la base del Desierto de Gerudo, todavía hay prisioneros a los que liberar.

-Cierto, será una lástima no tener al equipo RED con nosotros.- Se lamentó Zelda.

-¿Y éso a que se debe?- Kairi miró directamente al Engineer, quién se mantenía sereno.- Sois luchadores extraordinarios, seríais de gran ayuda.

-Lo siento, pero nosotros ya hemos cumplido con nuestro contrato.- Respondió el hombre sin tapujos.- Como mercenarios, una vez cumplido el objetivo del contrato, nuestras obligaciones quedan anuladas. Ahora solo nos queda cobrar y regresar a nuestro mundo.

-¿No hay ninguna forma para que os quedéis?- Inquirió Kairi.

-Tenemos trabajo que hacer en nuestro mundo.- Soltó el Sniper.- El resto del equipo se quedó allí, y tanto tú como Link visteis cómo son los ataques de Gray Mann, si hubiese uno nuevo, no sé si los que se quedaron serían capaces de resistir.

-A mí me parece que sois unos interesados, solo os importa el dinero.- Les condenó Shiro.-Mercenarios... No me extraña que escogieseis una profesión tan poco digna.

-Vigila tus palabras, jovencito.- El tono del Engineer se volvió áspero, luego apuntó al joven hyliano con el dedo.- Creo que en las últimas horas hemos hecho más por éste mundo que tú en toda tu vida.

-Repite eso si tienes narices...

-¡Ya vasta!- Exclamó Zelda, harta de ésa conversación.- Shiro, ve con Durian a vigilar al doctor.

-Pero...

-¡Es una orden!

El joven no respondió, apretó el puño con fuerza y abandonó la cabaña de lo más malhumorado.

-Menudo espectáculo más lamentable...- Soltó Link de golpe.

-Ha empezado ése crío.- Respondió el Sniper cruzándose de brazos.

-Disculparlo, Shiro es un buen chico, pero ha sufrido mucho durante todo éste tiempo.- Explicó Zelda algo apenada.-A veces no mide bien sus palabras.

-Todos tenemos sufrimiento sobre nuestras espaldas, pero no implica que tengamos derecho a comportarnos como energúmenos.- Condenó el Engineer.

-Pero tú tienes más experiencia que él.- Le reprochó Kairi.- Me pregunto cómo estarías tú en esta situación a su edad.

El hombre miró a Kairi con serenidad, luego la puerta para finalmente bajar la mirada por un instante.

-Iré a hablar con él...- Masculló mientras se dirigía hacia la salida de la cabaña.

-Que tengas suerte.- Soltó el Sniper.

-Bueno, cambiando de tema...- Ésta vez Snake se pronunció.- Si Volgin no es una amenaza en Hyrule, yo tampoco tengo demasiados motivos para permanecer aquí. Según tengo entendido: No es seguro de que esté realmente muerto, así que debería volver a mi mundo para comprobar de que no ha vuelto ahí a causar más problemas.

-Snake, ¿Tú también?- Kairi se mostraba algo incrédula, pues Snake llevaba mucho tiempo en Hyrule, fue la primera persona que conoció tras su secuestro.

-Está bien, Kairi.- Respondió Zelda.- Snake nos ha ayudado mucho desde que liberaron al Deviljho, no sería justo pedirle más.- Luego se dirigió al soldado.- Si deseas volver a tu hogar yo no me interpondré en tu camino, ya lo sabes, y si quieres un pago solo tienes que decirlo.

-Éso es muy generoso, pero no hará falta, Zelda.- Respondió él con una sonrisa.

Se quedaron en silencio, incluso el Sniper mostraba signos de aburrimiento, así que se dirigió al exterior también.

-Bueno, ya nos avisarás cuando pienses pagarnos.- Soltó él justo antes de salir.

Los presentes se quedaron mirando por un momento al hombre abandonando la cabaña para luego reunirse con el Spy.

-A todo ésto, solo me queda una pregunta...- Kairi se cruzó de brazos.- ¿Y nosotros qué hacemos? Ése sujeto encapuchado, Ganon, ambos han desaparecido, creo que deberíamos empezar a indagar.

-Nadie sabe dónde están, además, el encapuchado ése os venció con facilidad y el otro es... Es un puerco gigante, supongo.- Sanke se rascó la sien.

-Y no olvidemos que Link ya no posee la Trifuerza.- Añadió Zelda para dirigirse al hyliano sentado.- Sabemos que Ganon tiene la Trifuerza del Poder y estoy segura que el otro sujeto tiene la de la Sabiduría y Coraje. Odio tener que decirlo, pero, ¿Realmente creéis que vosotros dos podréis enfrentaros a ellos. Link, tú a duras penas puedes mantenerte en pie. Ambos deberías descansar aquí mientras acabamos el trabajo en el Desierto Gerudo.

Kairi iba a responder, pero Link se adelantó a ella con un aire sereno.

-Zelda, tú perdiste tu Trifuerza, pero no dejaste de luchar, defendiste la Montaña de la Muerte del Deviljho y batallaste contra Volgin en la ultima lucha por Hyrule.- Los ojos del hyliano se clavaron a los de la joven líder de la Resistencia Hyliana.- Y yo, no voy a dejar de luchar, aunque me hayan arrebatado mi fragmento, ahora más que nunca debo hacerlo. Sé que ésos dos lucharan hasta que uno caiga, cuando éso pase, gane quien gane, uno de ellos conseguirá el poder absoluto. Ante éso no puedo mantenerme al margen, y tú lo sabes.

-Veo que ya te has decidido...

-Y yo estoy igual que él.- Soltó Kairi con decisión.- Aquél sujeto empuñaba una llave-espada, una arma muy singular que poca gente puede usar. Necesito saber quién es y saber sus verdaderas intenciones.- Suspiró, ella no pudo evitar recordar a Sora y a Riku.- Si tenemos que detenerlo, otro portador de la llave-espada sería la mejor baza para conseguirlo, así que no pienso huir a esconderme.- Finalmente ella posó su mano sobre el hombro de Link, quien la escuchaba detenidamente con una pequeña sonrisa en el rostro.- No hemos llegado hasta aquí para rendirnos.

Zelda miró a Snake con una mirada cómplice, cómo si ella quisiera que el soldado interviniese. Él se limitó en cruzarse de brazos y soltar una leve risa.

-Cuando quieres, puedes ser muy obstinada, Kairi.- Soltó el hombre sin dejar de sonreír para luego dirigirse a Zelda.- Dudo que podamos decir nada para que éstos dos cambien de opinión.

El Spy no tardó demasiado en asomarse por la puerta mientras se encendía otro cigarrillo acompañado por un goron.

-Eh... parece ser que el buen doctor ya ha despertado de la siesta.- Soltó él sin darle mayor importancia.- Os está esperando.- Ante su propio comentario no pudo evitar soltar una risotada emitiendo sonidos por la nariz.- … Os espera pacientemente.

-¡Sí, atado y esposado!- Se alcanzó oír la voz del Sniper desde el exterior para que tanto él como el Spy rompiesen a reí carcajadas, incluso el goron, quién había dado el mensaje al Spy, no pudo aguantarse la risa también.

Ante éso, los del interior de la cabaña, quienes mantenían la serenidad se dispusieron a moverse. Snake se prestó para ayudar a Link a caminar, pero éste se negó, parecía haber recuperado algo de sus fuerzas, lo suficiente para poder ir por su propio pie.

Los cuatro abandonaron la cabaña, dejando al Sniper, al Spy y al goron, aún retorciéndose de risa. Zelda lideraba la marcha guiando al resto a través del poblado.

Siguieron caminando hasta toparse con una pequeña tienda de lona custodiada por soldados hylianos armados. Ante la entrada estaban Shiro y el Engineer junto a N. Gin cargando con el brazo robótico de Gant, ya aparentemente reparado.

-Entraremos Kairi, Link y yo para interrogar al doctor.- Anunció Zelda.

-¿Os importaría que yo también entrase?- Preguntó el pequeño cyborg.- Conozco al Doctor Cortex desde hace tiempo, creo que podría sacarle información.

-Bueno... Supongo que sí...- Empezó a mustiar Zelda pensativa.- ...Muy bien N. Gin, puedes entrar con nosotros.

El grupo accedió al interior de la tienda para encontrarse a un Cortex atado en una silla aún un poco ido. Aunque cuando vio a Link, el doctor volvió a recobrar el conocimiento del todo.

-A partir de ahora instalaré un explosivo dentro de todas mis creaciones.- Masculló Cortex con resentimento.

-¿Aún crees que soy creación tuya?- La expresión de Link se afiló por momentos.

-Claro que lo eres, la primera vez que hablamos te mentí: En tu interior no tienes los huesos reforzados del antiguo héroe, exhumamos su cadáver para extraer todo el ADN posible, destruyéndolo en el proceso.- Explicó el pequeño doctor con una sonrisa malévola.- Todo tu ser salió de una probeta después de varios intentos, lo único que te hizo especial fue que extrajéramos el poder puro de la princesa del corazón para darte vida.- Hizo una breve pausa.- Tú no eres más que un experimento, un clon de alguien que hace siglos que no existe...- Luego, Cortex se dirigió a Kairi.- Niña, deberías odiar a éste sujeto que te acompaña, pues seguirías en tu mundo viviendo tu vida de no ser por él.

La joven pelirroja se volteó lentamente para ver a Link, quién estaba cabizbajo a causa del último comentario del doctor. Ella tomó la mano del hyliano para su sorpresa, cuando él la miró se encontró con una sonrisa por parte de Kairi.

-Entonces os lo tendré que agradecer.- Soltó ella, dejando a Cortex confundido.- De no ser por vosotros y vuestros retorcidos planes, jamás hubiera conocido a Link.- Ella apretó la mano del hyliano con fuerza.- Y dejar que nosotros dos nos conociéramos ha sido vuestro mayor error.

-Coincido con Kairi.- Añadió Zelda.- De no ser por ellos aún sería vuestra prisionera, y ahora tú eres mi prisionero, Cortex.- Ella se acercó al doctor.- Y ahora me gustaría saber quién era el tipo de la capucha y a dónde ha ido.

-Solo se que no es humano, es un ser de oscuridad y odio, éso es todo.- Respondió él sin más.

N. Gin se acercó con seriedad, aún empuñando el brazo robótico.

-Cortex, empieza a cantar...

-No me dirijas la palabra, traidor. He sido como un padre para ti, y así me lo pagas...

-Padre dice...- Mustió el cyborg con desdén.- Empieza a hablar o empezarán los golpes.

-A ver si explota ése cohete que tienes incrustado en la cabeza...- Soltó Cortex.- ¡Eres un engendro!

N. Gin se limitó a dar un paso atrás y golpear la cara del doctor con el brazo de Gant ante la sorpresa de los demás.

-¿¡Qué haces!? ¿¡Desde cuando vas pegando al personal!?- Exclamó Cortex adolorido e indignado.- ¡Te recuerdo que yo soy tu superior!

-Yo no te he pegado, te recuerdo que éste brazo es de Gant, él te ha pegado.- Contestó N. Gin de forma simple, manteniendo la serenidad.- ¿Ahora vas a hablar?

-¡Nunca!

El pequeño cyborg volvió a abofetear al doctor con el brazo metálico, ésta vez repetidas veces. Ante ésa escena, incluso Kairi sintió algo de lástima por Cortex. Ella intentó intervenir, pero fue frenada por Link, quién poso su mano sobre el hombro de la joven negando con la cabeza.

-¡Dios... Para de una vez!- Alcanzó a decir el doctor entre bofetada y bofetada.

-Pídeselo a Gant, no a mí.

-¿He oído mi nombre?- La voz del mercenario se consiguió oír desde el exterior de la tienda de lona, causando que N. Gin frenase su particular castigo en seco.- ¿Qué pasa?

-Nada, solo le estoy dando una paliza a Cortex con tu brazo, nada más.

-Oh... Vale, continúa.

El cyborg se dispuso a reanudar su sesión de bofetadas, pero el doctor finalmente se pronunció.

-Vale, hablaré... Pero, por favor, baja ésa cosa.

N. Gin, con una pequeña sonrisa, se volvió a cargar el brazo robótico sobre el hombro y retrocedió, dejando que los demás se acercasen a su recluso.

-Bien, somos todos oídos...- Soltó Zelda poniéndose a la misma altura que Cortex, mirándolo a los ojos.

-El sujeto de la capucha, no conozco su nombre, ni le he visto la cara, pero sé que era el único que le daba órdenes directas a Volgin, le dio el Libro de Mudora.- Empezó a a explicar con dificultad, pues tenía ambas mejilla hinchadas.- Resucitar a Link, capturar a Kairi, aprisionar a la líder hyliana, enviar a Arktos a traer de vuelta a Ganondorf, todo fue idea suya.

-Nos quería a los tres para obtener la Trifuerza.- Masculló Link.

-Sí... Ésa cosa, después de extraer la tuya, Zelda, él se la quedó, luego me mandaron hacer un dispositivo portátil para extraer la de Link...

-Así que realmente tiene las piezas de Coraje y Sabiduría.- Mustió la hyliana.

-Y ahora conseguirá la de Ganondorf, se lo ha llevado en un mundo dónde él tiene ventaja, jamás podría vencer a ése gerudo aquí, en Hyrule...

-¿Dónde están, Cortex?- Inquirió Kairi acercándose al pequeño doctor.

-Dónde vosotros jamás llegaréis...- El doctor se permitió el lujo de sonreír.- ...Tierra de Nadie.

-Kairi, ¿A ti te suena?- Preguntó Link extrañado.

-Absolutamente nada, jamás había oído hablar de un mundo llamado "Tierra de Nadie".

-Pues claro que no...- Cortex, ya confiado, decidió continuar:- Es un mundo que muy pocas personas conocen, convergiendo entre Luz y Oscuridad. Muy pocos consiguieron regresar después de aventurarse ahí.- Soltó una risa malévola.- Vosotros, tristes inútiles, jamás podréis encontrar ése mundo.

-No, sin un guía no...- Murmuró N. Gin con indiferencia.

-¿Tú sí has estado ahí?- Inquirió Zelda.

-No, yo no. Pero conozco a alguien que estuvo en Tierra de Nadie y regresó.

-¿¡Qué!?- Exclamaron todos al unísono, incluido Cortex.

-¿Dónde está ésa persona?- Preguntó Kairi.

-¿Se encuentra aquí en Hyrule?- Link agarró al pequeño cyborg de las solapas de su bata blanca.

-Claro, es Gant.- Respondió de forma simple, pero luego se lo repensó.- Espera, me hizo prometer que no se lo diría a nadie...

Link salió de la tienda de lona a toda prisa, encontrándose al equipo RED (También estaba el Soldier quién al fin había despertado), a Snake y a Gant dialogando, incluso, algunos fumaban los puros que Snake les ofreció.

-...Solo te lo digo, un brazo cohete, Gant.- Iba diciendo Snake.- Lo disparas, golpeas a tu enemigo y el brazo vuelve.

-Si quiero un brazo cohete será para que le explote en la cara de mis enemigos, ¿No te parece?

El hyliano fue directamente hacia el hombre de negro tomándolo por los hombros, cosa que perturbó un poco al mercenario.

-Gant tú has estado en Tierra de Nadie.- Soltó.

-¿Yo? No... Te equivocas de persona, Link.- Intentó explicarse él con nerviosismo.- No sé de dónde has sacado éste disparate.

-Lo sabemos, Gant.- Dijo Kairi mientras se acercaba.- N. Gin nos lo ha contado.

El mercenario desvió la mirada para encontrar al pequeño cyborg que se acercaba con cautela, aún sosteniendo el brazo robótico. Finalmente Link soltó a Gant.

-Lo siento, amigo.- Trató de disculparse N. Gin, ofreciéndole el brazo de metal a Gant.

-Chivato...- El mercenario tomó el brazo para luego engancharlo en el anclaje de su muñón para el desagrado de todos. Tras un suspiro se dignó a explicarse:- Sí... Fui a Tierra de Nadie una vez, incluso me llevé un gran recuerdo...- Señaló sus monstruosas fauces.- Recuerdo Tierra de Nadie cada vez que me miro en el espejo...

-Gant, tenemos que ir allí.- Insistió Link.

-Tan solo dinos las coordenadas para poder ir nosotros con el Trirreme.- Añadió Kairi

-Ése cascarón no aguantaría.- Soltó él con un dejo de desprecio.- Ése maldito mundo está rodeado por una barrera mágica, además, se encuentra en la Zona Muerta, los bloques Gumi son incapaces de resistir su contacto. Necesitáis algo lo suficientemente resistente para aguantar un golpe directo contra dicha barrera y un objeto de gran poder que permita perforarla.

-¿Un objeto como la Espada Maestra?

-No... Por lo que he visto tu espada tiene poder de luz. Tiene que ser algo que no posea poder de luz ni de oscuridad, simplemente, poder. Tampoco valdrá una llave-espada.

-Pero si Ganondorf y ése otro usaron portales oscuros.- Soltó la joven.- Tú podrías hacer lo mismo.

-Siento no tener un dominio absoluto de las Artes Oscuras.- Respondió fingiendo ofensa.- No puedo entrar ahí mediante un portal, salir sí, pero entrar no. Y tampoco os valdrá un teleportador, os lo advierto.- Gant intentó relajarse un poco y explicarse:- Fui a Tierra de Nadie con una nave blindada, atravesando la barrera usando una antigua hacha de combate... Se llamaba... Wuu... Wuuthrad... Sí, el nombre era raro de narices... La robé en una antigua tumba para que después me persiguieran una jauría de hombres-lobo.- El mercenario se fijó en la cara de sorpresa del Soldier.- ...Historia real, no veas cómo corren ésos monstruos.

-Es la única manera entonces... Buscar algo que atraviese la barrera.- Mustió Link pensativo.

-Exacto, pero debe cumplir con los requisitos que os he comentado, si no, explotaréis en medio del espacio.

-¿Y Si lo conseguimos nos ayudarás?

-Puede, aunque aquí no. Debo volver a Vergel Radiante. Llevármelo ahí y entonces hablamos.- Soltó Gant.- Kairi, deberás avisar a Cid que nos venga a buscar.

-Dudo que todos quepáis en el Ícaro.- Respondió ella.

-Que traiga combustible, entonces.- Dijo N. Gin de golpe.- La nave que le robamos aún está aquí, la podríamos usar.

-Cierto, lo único que le quitamos fue el chip de rastreo, nada más.

Link se mantuvo pensativo por un tiempo hasta que finalmente llegó a una conclusión.

-Se de algo que podría funcionar...-Link se ganó el interés de los demás.-Para conseguirlo necesito una zarpa o un gancho...- Masculló el hyliano, luego se dirigió a Shiro.- ¿Sabes si los goron tienen algo así?

-Durian estaba hace un momento, se marchó poco antes de que vosotros llegarais.- Respondió el joven hyliano.- Sígueme, te llevaré hasta él y se lo podrás preguntar.

-Perfecto.

-Yo iré al Trirreme, así podré contactar con Cid.- Dijo Kairi.- Gant, ¿Quieres darle un informe o algo?

-Lo siento, chiquilla. Pero hemos acordado quedarnos aquí hasta que cobremos.- Soltó el Soldier, antes de que el hombre de negro pudiera mediar palabra.

-Poderoso caballero es "Don Dinero".- Añadió el Enginner.

-...Vale, entendido.

-También nos iría bien un transporte, tendremos que cubrir una considerable distancia por tierra.- Añadió Link.

-Contactaré con Elroy y os pediré un coche.- Respondió Gant con un suspiro.

-Ya te he dicho que yo no se conducir.- Protestó Kairi.

-Es más fácil que pilotar una nave, por éso no te preocupes.

Finalmente se separaron, Kairi fue hacia la planicie de Eldin, dónde permanecía su nave Gumi. Por el camino empezó a encontrarse algunos soldados del castillo, algunos de ellos incluso saludaron a la joven.

Llegó hasta el Trirreme para luego contactar con los de Vergel Radiante. En la pantalla de la consola de la nave apareció Cid, ambos dialogaron sobre los últimos acontecimientos en Hyrule. Kairi también pudo hablar con los demás: Aerith, Yuffie, León... Al conversar con todos ellos, empezó a sentir añoranza, quería volver a Vergel Radiante para estar con ellos, luego empezó a pensar el las Islas del Destino, también echaba de menos su hogar, preguntándose cómo les irían las cosas a Selphie y a los demás.

Tras responder a las típicas preguntas de preocupación de sus amigos, se despidió de ellos de forma algo apresurada, ella no quería que notasen su estado de ánimo.

Kairi se sentó en la silla del piloto y se quedó en silencio por un momento, pensando. Contar con la certeza de que volvería a ver a ése sujeto encapuchado con ésa llave-espada tan extraña, hacía que despertasen todas sus preocupaciones: Kairi se había hecho muy fuerte desde que escapó de las mazmorras junto a Link y Snake, de éso no había duda, pero con la facilidad con la que había sido derrotada... ¿Realmente estaba preparada? Tenía la sensación que todo progreso hecho hasta el momento no había servido de nada, que continuaba siendo tan débil como en el momento que fue raptada por la Organización XIII, o peor aún, cuando la capturó Ansem, el sincorazón de Xehanort.

Se quedó ahí sin hacer nada, parecía estar en trance, hasta que oyó el rugir de un motor que se hacía mas fuerte a cada segundo. Kairi suspiró: Seguramente era su transporte. Ella se levantó con aparente cansancio para dirigirse lentamente hacia la salida de la nave. Cuando hecho la vista hacia el exterior, vio un coche todoterreno pequeño dotado de grandes ruedas, pintura de camuflaje boscoso y una ristra de faros en la parte superior. Junto al coche se encontraban todos sus amigos que residían en Hyrule.

-¿Qué hacéis todos aquí?

-¿No es evidente?- Inquirió en Engineer con una sonrisa.- Cuando volváis a lo mejor nosotros ya no estaremos, así que venimos a despedirnos.

Snake se acercó a Kairi, quién aún lucía algo alicaída.

-Sabes, jamás había visto a una joven como tú, Kairi.- El hombre le brindó una sonrisa a su compañera.- Si fueras mayor hasta te reclutaría en mis filas, no te quepa duda.- Soltó una pequeña carcajada, aunque luego se serenó un poco y le tendió la mano.- Me alegra haberte conocido, Kairi.

Ella, sin mediar palabra, apartó gentilmente el brazo del soldado para luego abrazarlo con fuerza.

-Te echaré de menos, Snake. Cuídate, ¿Vale?

-Claro... Tú procura hacer lo mismo.

Ambos se separaron mientras que los demás se quedaron ahí hasta que Zelda se acercó, tomando a Kairi por los hombros.

-Sin ti no hubiéramos llegado hasta éste punto, gracias a tus gestas Hyrule ya no sigue bajo el yugo de Volgin.- Dijo la hyliana, su rostro no podía disimular su orgullo por Kairi.- Cuando nos volvamos a ver te concederé el título de "Campeona de Hyrule", te lo prometo.

-La verdad es que lo ha hecho bien.- Soltó el Soldier.- Se nota que es del Equipo RED...

-Miembro honorífico, pero sí.- Añadió el Spy cruzándose de brazos.

-Déjate de tecnicismos, ninguno de nosotros sería capaz de hacer lo que ella hace.- Sijo el Sniper con una sonrisa casi tan amplia como la del Engineer.- Tuvimos suerte al tenerla cuando nos atacaron los robots de Gray Mann.

-Pues yo tuve que enfrentarme a ella una vez... No fue fácil.- Murmuró N. Gin con algo de vergüenza.

-Eso lo recuerdo, amigo.- Soltó Kairi de golpe, provocando que el pequeño cyborg se ruborizase.

Zelda se separó de Kairi mientras que Link emergía de entre el grupo, nuevamente armado, acercándose a ella.

-¿Preparada?

-Creo que sí.

Ambos se acercaron al coche mientras que Voleph, quién lo había conducido hasta ahí, salía de él.

-No veáis lo que cuesta conducir con ésta armadura...- Soltó el enorme hombre.- Tenéis el coche a rebosar de gasolina, dentro tenéis un par de garrafas de reserva.

-Gracias, compañero.- Dijo Link dándole una palmada en la espalda.

-Es lo menos que puedo hacer...- Él miró a la joven.- Tranquila, éste coche es fácil de conducir, te dará pocos problemas.

-Entendido, lo haré lo mejor que pueda.- Luego Kairi miró a Gant, quién permanecía con los brazos cruzados.- Nos vemos en Vergel Radiante, entonces.

-Traedme lo que necesito, mientras tanto, prepararé la nave.- Respondió él con serenidad.- Así veréis como se va en una nave de verdad.

Ambos finalmente se dispusieron a abordar el coche, aunque algo los frenó:

-¡Muchachos, dos integrantes del Equipo RED se marchan!- Exclamó el Engineer.- ¡Saluden!

El equipo RED se pusieron firmes e hicieron el típico saludo militar, cosa que tanto Zelda y Snake imitaron. Ellos dos se miraron para luego responder con el mismo gesto.

Finalmente entraron en el coche, para luego empezar a avanzar con Kairi al volante y Link como copiloto, dejando atrás a todo el grupo.

-Vale, nos dirigimos al sur, al bosque.

-¿Qué hay ahí?- Preguntó Kairi sin apartar la mirada del frente.

-¿Te acuerdas por qué Snake se escondió ahí? Los soldados tenían miedo de una maldición.- Kairi recordó ésa conversación tiempo atrás.- Tenemos que atravesar la parte del bosque que realmente está maldita.

-Gran plan...

-Es el único camino que hay, y yo lo conozco.- Link tomó una bocanada de aire.- Tenemos que llegar a un sitio muy especial: Términa.