Se encontraba agotado, le pesaban los brazos y la llave-espada que sostenía. No llegaba a recordar cuánto tiempo llevaba luchando frente a ése formidable e imponente monstruo armado con aquél colosal tridente, y tampoco le importaba.
-Eres tenaz...- Alcanzó a decir entre jadeos, intentando mantener la compostura.- Las leyendas... No exageraban sobre ti.
El enorme monstruo soltó un tremendo rugido que le ensordecido por unos segundos para luego volver a ponerse en guardia.
-Sí, éso es... Quieres mis dos partes de la Trifuerza, y yo quiero la tuya...- Tomó una gran bocanada de aire, renovando fuerzas por un instante.- ¡Vamos, Ganon, deja que acabe contigo!
El enorme ser cargó contra él, cada paso que daba la tierra temblaba, pero él no cedió ni un paso. Su objetivo estaba cerca, su deseo más anhelado estaba al alcance de su mano, solo le faltaba acabar con Ganon, y ya nadie se interpondría ante él y su razón de existir.
Kairi y Link se apresuraron en volver a Hyrule para tomar el coche, aún aparcado en el bosque, y dirigirse directamente al Trirreme a toda prisa. Nadie los recibió, la nave estaba totalmente sola, así que la abordaron en silencio y despegaron a toda prisa.
Ya en camino, Kairi activó el piloto automático y se animó a acercarse a Link, quién se encontraba sentado en una esquina de la nave, sosteniendo la empuñadura de la Espada de la Gran Hada, apoyando la punta de la hoja en el suelo. El hyliano estaba admirando la colorida hoja de dicha arma, algo absorto. Ella se sentó a su lado con la mirada perdida, incluso sombría.
-Así que ya queda poco...- Empezó a decir ella sin entusiasmo alguno.- Con esa espada llegaremos a Tierra de Nadie.
-Sí, o al menos, éso espero.- Respondió Link para luego sacar el colgante que Igos le regaló, ésta vez no brillaba.- Supongo que Términa ya estará destruida, o le quedará poco.
-Lo siento, Link. No puedo imaginar qué se siente al ver al fin a alguien que conoces y que desaparezca así, sin más...- Kairi bajó la mirada, sentía lástima por su compañero.
-Fue duro, pero Igos tomó una decisión.- Suspiró con resignación.- La verdad, ni me imagino que se siente vivir tantos siglos así, si es que se le puede llamar "vida" a éso.- En ésas Link miró a la joven pelirroja, quién seguía con la mirada perdida.- ¿Y tu herida en el rostro?
-Usé un hechizo de curación, estoy bien.
-Te ha quedado una pequeña cicatriz.
-Bueno, no podemos decir lo mismo que Claw...- Kairi recordaba el enfrentamiento en Términa, lo tenía gravado a fuego en su mente. Recordaba cómo su compañero le dio el golpe de gracia a su enemigo.
-Parece que te ha afectado.- Suspiró Link mientras intentaba relajarse un poco.- Si te sirve de consuelo, a mi tampoco me gusta hacer ése tipo de cosas... Pero estaba totalmente enloquecido y corrompido por la oscuridad, si hubiese vivido quién sabe en qué monstruo se hubiese transformado.
-Igualmente no sentí que obráramos de buena forma.- Se lamentó ella.
-Éso está bien, significa que no eres una asesina.
-No sé, si hubiéramos escapado... Teníamos a Furia, éramos más rápidos que él.
-Si Claw hubiese permanecido en Términa más tiempo, Igos se hubiese enterado, y créeme, él no le hubiese concedido una muerte rápida.- Link volvió a mirar la hoja de la Espada de la Gran Hada, tratando de hacer memoria.- Cuando derroté a Igos, él mismo decidió que no valía la pena luchar más, en ése momento luché dando el cien por cien, y no acabé con él... Es imposible matar a alguien que ya está muerto, así que imagínate como hubiera sucedido: Con Igos matando a Claw poco a poco mientras la luna se acercaba más y más... Su destino estaba sellado en le mismo momento que pisó Términa.
Ella se quedó en silencio, no obtuvo el valor suficiente para responder, simplemente se quedó ahí en silencio. No tardó en notar la mano de su compañero en su hombro, cuando la joven alzó la vista se encontró con la espada que Link sostenía.
-Será mejor que la lleves tú.- Dijo él con amabilidad.- Es muy pesada, y tu eres la más fuerte de los dos.
Ella tomó la empuñadura, luego miró al hyliano.
-Es una broma ¿No?
-Has cambiado mucho desde que nos conocimos, tus habilidades ahora superan por mucho a las de cualquier guerrero.- Explicó Link.- Eres capaz de hacer cosas que serían imposibles para alguien como yo.- De forma extraña, ésas palabras no denotaban resentimiento alguno, había orgullo en ellas.
-No te creas... Simplemente me limito a imitar a Sora, en como se movía en combate... A él, y a ti.
-Pues sigue así entonces.
Link se levantó y se paseó por la cabina del Trirreme. Parecía inquieto, incluso algo nervioso.
-Ahora se acerca la hora de la verdad, pase lo que pase tendremos que luchar.- Ante las palabras del hyliano, rebosantes de decisión, Kairi alzó la mirada, empezando a aparcar sus dudas.- Todas las veces en las que he luchado contra Ganon, he tenido que forzar mis límites, y aún así no siempre ha bastado. Si llegamos y la lucha ha concluido, el ganador tendrá la Trifuerza al completo: El poder de los Dioses en su mano.
-Nos enfrentaríamos a un ser superior a nosotros, ¿No es eso?- Irrumpió Kairi, mirándole a los ojos.
-Exacto...- Link se acercó a ella con semblante serio.- No te voy a mentir, será peligroso, sin ninguna garantía de volver.- Suspiró.- No quiero que vayas, correrás un grave peligro, pero debo admitir que no sé si yo solo podría hacer demasiado... Tu ayuda sería bien recibida.
-Link, me decidí en el mismo momento que vi la llave-espada de ése encapuchado.- Respondió decidida.- Te he hablado de Sora, él se ha enfrentado contra peligros superiores a sus fuerzas y siempre ha salido adelante. Yo...- Dudó un poco.- ...Yo no soy él, no soy Riku, no soy tú. Pero dejar a todos en peligro y quedarme al margen, sabiendo que yo puedo hacer algo para evitarlo... Debo y quiero ir.
-No insistiré entonces.- el hyliano se animó en volver a sonreír.- Volvamos a Vergel Radiante, entreguemos la espada a Gant y vayamos a Tierra de Nadie.
El Sol empezaba a esconderse tras las rocosas paredes de la Gran Garganta, el silencio era perturbado por el sonido constante de un generador de electricidad plagado de cables con luces que iluminaban una imponente nave de metal gris, dotada de alas cortas en los lados, cuatro cañones visibles en el fuselaje, lo que parecía ser otro cañón doble en la parte superior (Aparentemente una torreta) y la cara de un tiburón pintada en el morro, más grande que el Ícaro o el Trirreme, aunque partes de ella estaban desmontadas.
Cid y León estaban trabajando en ella, mientras que Yuffie estaba algo más lejos, supervisando la reparación (O más bien criticando los fallos que iban surgiendo). Gant se encontraba dentro de la cabina, ante el cuadro de mandos totalmente desmontado.
-Aún no entiendo por qué debemos reparar éste cascarón.- Se quejó Cid con fastidio y cansancio mientras apretaba un sinfín de tuercas.- Podríamos usar una de mis naves Gumi, y dejar ésta chatarra.
-Tienes que admitirlo, Cid: Esta nave tiene un armamento superior a cualquiera de tus naves.- Le contestó León sin llegar a mirarle, sosteniendo un amasijo de llaves fijas.
-La potencia de fuego no es todo.- Gruñó él con fastidio, aparentemente ofendido por el comentario de León.- Los bloques Gumi son más ligeros que el acero, seguro que ésta nave se desmonta antes de llegar a su destino.
-Lo que sea...- Murmuró el joven con desdén.
-Muy bien...- Cid se apartó de ésa enorme nave, causando que León lo imitara.- ¡Vale, Gant, trata de encender los motores!
-¡Entendido!- Contestó el mercenario desde la cabina.- ¡Yuffie, mira como van los propulsores!
-¿No me van a asar viva?
-¡Mantente lejos! ¡Usa tus dotes de ninja o algo!
Gant miró el cuadro de mandos, totalmente desmontado, trató de encontrar los botones de arranque, pero no los encontró. Rebuscó por el interior del cuadro hasta sacar dos gruesos cables de él.
-Hacerle un puente a mi propia nave...- Mustió resoplando.- En fin... Al lío.
En cuanto conectó ambos cables se escuchó un tremendo rugido proveniente de las entrañas de la nave acompañado de un fuerte temblor. El motor estaba encendido, cosa que le arrancó a Gant una sonrisa en el rostro.
-¿¡Qué tal!?
-¡Están funcionando cinco propulsores!
Algo decepcionado, el mercenario apagó el motor para luego salir de la cabina y bajarse de la nave para reunirse con los demás en su exterior, dónde Cid le aguardaba con los brazos cruzados.
-Cinco de siete...- Mustió el hombre.
-Algo habéis hecho mal, seguro.- Soltó Yuffie con tono burlón.
-Gant, ¿Estás seguro que ésta nave es la única que puede servir?- Inquirió León con seriedad.- Tenemos más, y arreglar ésta está tomando tiempo.
-Estoy seguro, serán necesarias velocidad, resistencia y potencia de fuego, toda de la que dispongamos.- Respondió él igualando el tono de León.- Va a ser un trayecto peligroso.
En ese preciso instante otra nave descendió desde los cielos hasta aterrizar frente a la nave de Gant, se trataba del Trirreme. Poco tiempo después se abrieron las compuertas por las que emergieron Kairi y Link. Al verlos, Yuffie se lanzó a a abrazar a Kairi con fuerza, ella respondió al abrazo de buena gana. Luego la joven ninja abrazó a Link, tomándolo por sorpresa, aprisionándole ambos brazos. En ésas, los demás se aproximaron.
-Veo que habéis vuelto sanos y salvos.- Dijo León con una sonrisa.
-Pensaba que Kairi ya te había reemplazado por ése gruñón de Gant.- Soltó Yuffie hacia el hyliano, de forma melodramática.- ¡Se hace insufrible, es peor que León!
-Oye, que seguimos aquí...- Murmuró Gant algo molesto.
-Me alegra veros, amigos.- Dijo Kairi con una amplia sonrisa, estaba sumamente feliz de volver a Vergel Radiante, ya había aparcado el trauma que sufrió cuando aún era "Bastión Hueco".- Me muero por ver a los demás también.
-Bueno, tenemos planeado cenar en la casa de Merlín, ¿Y si nos acompañáis?- Sugirió Cid.- A los demás les gustará veros.
-Nada me gustaría más en éste momento.- Respondió ella.
-Eh... Yuffie, ya puedes soltarme...- Mustió el hyliano, aún en su particular "prisión".- Me cuesta respirar...
-Aguafiestas...
La joven ninja se separó del hyliano para luego abrir la marcha hacia el pueblo mientras los demás la seguían. Kairi aprovechó para agarrar a Gant del brazo, pidiendo que se detuviera. Link se fijó en éso, pero decidió seguir al resto del grupo.
-Yo me adelanto.- Anunció él.
-En seguida vamos.- Kairi le brindó una pequeña sonrisa a su compañero, luego se dirigió al mercenario.- Te traemos algo, espero que sea lo que necesitas.
La chica desenvainó la Espada de la Gran Hada para luego cederla a Gant. Éste empezó a examinarla con detenimiento. Pasó un breve tiempo para llegar a un veredicto:
-Parece apta...- Soltó, reconfortando a Kairi.- Noto el poder que emana la hoja de ésta espada, ni Luz ni Oscuridad...- El mercenario miró a Kairi con serenidad.- Buen trabajo.
-Gracias.- Luego ella se fijó en la nave en reparación.- Y Dime, ¿De dónde has sacado ése mastodonte?
-Pues me la vendió un tipo hace mucho, parecía un chimpancé... Decía que necesitaba fondos para sus planes de conquista o algo.- Empezó a explicar sin dar mucha importancia a sus propias palabras.- Incumple todas las leyes de todos los mundos conocidos, pilotar éste bicho ya implica al menos un año en prisión.- Infló el pecho para decir con sumo orgullo:- Te presento al Drakkar, rápido, resistente y con "malas pulgas".
-Vaya...
-Aún nos queda trabajo por delante, éso sí.- Mustió, aunque luego se animó un poco.- Que suerte que la cena ya esté hecha.
Ambos se dirigieron hacia el pueblo también con paso calmado. No tardaron demasiado hasta llegar ante la casa de Merlín, dónde los demás estaban improvisando una mesa con un tablón de madera y cuatro soportes. Tanto Aerith como Merlín no tardaron en darle una calurosa bienvenida a Kairi, poco tiempo después trajeron la comida.
La cena transcurrió con un ambiente sumamente amigable, compartiendo historias y a veces teniendo conversaciones sin sentido. La mayoría prestaba algo más de atención en Link, pes ya hacía algún tiempo que no sabían nada de él, y el hecho de aparecer con ésos ropajes sacados de una época medieval alzaba algunas cejas entre los presentes.
Pasaron las horas como si fuesen minutos. Kairi disfrutaba de la compañía, y tener ése respiro, era de lo más liberador para ella, también aprovechó en regresarle a Cid la pulsera que le dio para controlar el Trirreme, ya no la iba a necesitar. Finalmente todos acabaron de cenar, algunos empezaron a despedirse para irse a dormir.
-Si queréis dormir en mi casa, sois más que bienvenidos.- Anunció Merlín, dirigiéndose a los dos recién llegados.
-Eres muy amable, pero creo que podremos pasar la noche en el castillo.- Respondió Kairi, no quería ser una molestia para el anciano mago.
-Hace mucho frío en esos oscuros pasillos.- Le reprochó Aerith con su típica preocupación.- Dudo que lleguéis a estar bien.
-Exacto, el castillo de Ansem el Sabio está abandonado y en un estado deplorable.- Añadió el mago con una pizca de severidad.- Además, adivina dónde ha dormido Gant desde que llegó aquí: ¡En mi casa!
-Eh, a mi no me metas.- Se quejó el mercenario.- Ahora que pudimos transportar el Drakkar hasta la Gran Garganta, dormiré en la nave.
-Ésa es una idea aún peor.- Le dijo la joven de pelo castaño a modo de regañina.
-Tranquilos, estaremos bien.- Aseguró Link.- No será peor que la noche que pasamos en Términa.
Finalmente los tres se dirigieron a sus respectivos destinos para dormir. Kairi y Link acompañaron a Gant durante un tramo del camino, ya que les iba de paso.
-Entonces el equipo RED ya está en su mundo...- Empezó a decir la joven.
-Sí, Cid los llevó después de que cobraran.- Explicó el mercenario.- Yo llevé a Snake, después de cobrar, claro. Pero N. Gin prefirió quedarse en Hyrule un tiempo más.
-Espero que se tome un descanso, el pobre Snake ha pasado mucho tiempo luchando por Hyrule.- Soltó Link echando la mirada al cielo, luego se dirigió al hombre de negro:- Por cierto, Gant, ¿Tú también irás a Tierra de Nadie?
-Buena pregunta...
-Aún tenemos un contrato, ¿Cierto?- Inquirió Kairi con cierto tono divertido.
-Pues para tu información, ése contrato ya finalizó.- Se defendió él con cierta molestia.- Estipulaba que vencía en cuanto Volgin dejase de ser una amenaza y ya no lo es. Ya he cobrado por ése trabajo.
-¿Entonces no nos vas a acompañar?- Preguntó ella, tomando más interés.
-A ver, vais a necesitar a un guía, además, pilotar el Drakkar no es tan fácil como el Trirreme.- Explicó con tranquilidad.- Pero por ahora, limitémonos en reparar la nave, acoplar ésa espada que habéis traído y rezar para que todo funcione.
-Antes de que nos separemos, Gant, debo decirte algo.- Le pidió la joven con un dejo de preocupación.- Claw nos siguió cuando fuimos a buscar la espada, lo habían transformado en un sincorazón.
-Supongo que éso significa que no murió en nuestra pelea...- Mustió pensativo.- ¿Sigue con vida?
-No, le di el golpe de gracia.- Respondió Link con seriedad.- Lo apuñalé y luego se desvaneció.
-Mejor...- Soltó Gant de golpe.
-¿Podría significar que Arktos también fue convertido?- Murmuró Kairi pensativa.
-Yo de ti no me preocuparía por eso, no deberás enfrentarte a él.- Dijo el mercenario cruzándose de brazos.- Si está en Tierra de Nadie, yo mismo acabaré con él... En el caso de que os acompañe, claro.
Finalmente se separaron para ir a dormir, tanto Kairi como Llink estaban algo exhaustos por el viaje.
A la mañana siguiente, Kairi se despertó antes que Link, se fue del castillo en silencio para no despertarlo. Se dirigió directa hacia el Drakkar, dónde Gant ya estaba trabajando dónde antes estaba Cid, junto a gran taza de café. Ella iba jugeteando con el amuleto de invocación que Link le había cedido en Hyrule.
-Buenos días.- Le saludó ella, causando que el mercenario se voltease para verla.
-Has madrugado... Raro de ver en una princesa.- Mustió él.
-Bueno... Dudo que conozcas a muchas.- Se defendió.- Y dime, ¿En qué trabajas hoy?
-Sistemas armamentísticos, estamos probando los cañones desplegables, las compuertas estaban algo oxidadas.- Luego, Gant miró a las ventanas de la cabina.- ¡Vale, prueba ahora!
De pronto, diferentes placas de metal empezaron a moverse, separándose del casco algunos centímetros, por dónde asomaban los susodichos cañones. El mercenario empezó a revisar de que todos estaban desplegados, Kairi lo acompañaba, asombrada por tal armamento, contó unos diez cañones contando los cuatro fijos a los lados de la nave.
-¡Vale, están todos!- Gritó Gant con satisfacción.- ¡Ahora despliega el grande!
Una gran compuerta se abrió en la parte inferior, de ella se asomó un enorme cañón metálico, de lo más grueso y algo chato, con una gran amalgama de cables y tubos en los costados, tenía gravado el número quinientos en la superficie.
-¿Que demonios es ésta cosa?- Soltó Kairi de golpe.
-La "BFG 500".- Respondió Gant con orgullo.- Ni siquiera Volgin sabía que lo tenía.
-¿Y de dónde lo has sacado?
-Mercado negro, amiga. La BFG sola ya es más cara que toda la nave entera.- Gant no pudo evitar soltar una pequeña risa al fijarse en ésa arma.- Por lo visto la corporación que lo creó empezó a crear prototipos confiando en que alguno de ellos lo pudiera llevar un soldado de infantería, éste es uno de los que desecharon. Tenerlo ya son cincuenta años de cárcel y dispararlo conlleva a cadena perpetua.
-Madre mía...- Llegó a decir ella con asombro.- O sea que con solo ir montados en el Drakkar...
-Os convierte en delincuentes, sí...- Aclaró él con un tono de satisfacción, algo raro dadas sus palabras.- Hasta ahora habéis combatido contra gente que juega sucio, es hora de poneros en su nivel.- Luego se fijó en amuleto de invocación que Kairi aún sostenía.- Ese amuleto... ¿Es Samus?
-¿La conoces?
-Claro era mío tiempo atrás, hasta que me lo robaron.- Soltó de golpe.- ¿Dónde lo encontraste?
-Me lo dio Link, me comentó que se lo encontró tras su enfrentamiento con el DevilJho.- Supongo que lo quieres de vuelta...
-Tuyo es, Samus será poderosa, pero creo que no le caigo bien.- Gant finalmente se dirigió a quién se encontraba a la cabina.- ¡Vale, esconde la BFG antes de que alguien husmeé por aquí!
Finalmente enorme cañón volvió a su lugar inicial, cerrando la compuerta y permaneciendo oculto. Del interior de la nave emergió quién anteriormente estaba en la cabina, recibiendo las instrucciones de Gant: Un pequeño hombrecillo de gran cabeza, orejas puntiagudas y con los ojos aparentemente cerrados, todo él embutido en un traje de astronauta con escafandra y todo.
-¡Olimar!- Exclamó Kairi para correr a abrazarlo, nuevamente parecía que la joven abrazara a un muñeco.
-Me alegra verte de nuevo, amiga mía.- Respondió él de forma amable.
-Creía que no volverías a pasarte por aquí, que alegría.
-Bueno, sigo transportando los helados del Tío Gilito, así que estaba aquí cunado tu amigo de negro estaba reparando ésa nave.- Ella soltó a Olimar para que se pudiese explicar mejor.- Me dijeron que era para una misión que teníais Link y tú, pensé que así os podía devolver el favor que me hicisteis en Ferngully.
-Gracias, te lo agradezco mucho.- Respondió ella sin poder evitar brindar al pequeño hombre una amplia y sincera sonrisa.- Y dime, ¿Qué tal ves ésta nave?
-Si te soy sincero, me parece una monstruosidad: Sus motores son los propios de un crucero espacial, demasiado grandes y potentes, no son aptos para una nave de combate de éstas dimensiones, además, la cantidad de armas que tiene... Absurdo, más aún el cañón grande.- El pequeño cosmonauta se acercó a Kairi para mirarle directamente a los ojos, tomando un tono más serio.- El retroceso que debe tener esa cosa al ser disparada, podría partir la nave en dos si llegara el caso.
-No va a partir la nave en dos.- Irrumpió Gant, aunque luego se lo repensó.- Bueno, puede que sí, en el caso que fuera disparado dentro de la atmósfera.- Luego vio la expresión de Kairi, era un drama.- Pero si se dispara en gravedad cero la nave resistirá, créeme.
-¿Cuantas veces has disparado ésa cosa?- Inquirió ella con preocupación.
-Una vez, la munición que usa es rara de encontrar y cara, muy cara, compré la suficiente para dos disparos, ahora solo queda uno.
-Gant, en serio, ¿No sería posible ir en una nave Gumi? Yo ya sé pilotar el Trirreme de forma competente.- Kairi intentó convencer a Gant, aunque él parecía no prestar demasiada atención.- Simplemente es ir ahí y aterrizar, seguro que con complicaciones, pero estoy segura de que mi nave es capaz de conseguirlo.
-Ya tuvimos ésta conversación, creo.- Soltó el mercenario con la mirada sombría.- La tuve con Cid y con León también. Tierra de Nadie se encuentra en la Zona Muerta, por dónde las transmisiones exteriores jamás llegan y los bloques Gumi simplemente se funden. Además, ¿Qué piensas hacer con tu navecita cunado te encuentres con el guardián?
-No me dijiste nada sobre un guardián...
-Vale, ésto se pone interesante.- Hasta Olimar empezó a tomar especial atención en el hombre de negro.
-Dentro de la Zona Muerta habita un ser que destruye a cualquier nave que entra en su perímetro.- Empezó a explicar él, denotando algo de rencor en su voz.- No sé decir si se trata de un monstruo o una colosal máquina de guerra. Lo que sé es que tiene consciencia propia, está hecho de puro metal, es grande como una estación espacial y tiene la velocidad y maniobrabilidad de un caza.
-¿Te enfrentaste a él cuando fuiste a Tierra de Nadie?- Alcanzó a preguntar la joven pelirroja con temor.
-Sí... Dañó gravemente la nave de mi padre, y eso que estaba modificada: Tenía un armamento y unos motores similares a ésta. Logré huir, atravesando el denso campo de asteroides que rodea ése mundo y me estrellé.- Gant soltó un suspiro con pesar.- Por éso mismo necesitamos el Drakkar, solo ésta nave puede presentar batalla, aunque es posible que sea siquiera suficiente, pero, de darse el caso, tendremos la posibilidad de escapar.
-Vaya...
-¿Quién dijo que llegar a Tierra de Nadie fuese sencillo?
En ésas, Link se aproximó, aún estaba algo somnoliento, pero trataba de ocultarlo. En cuando el hyliano vio a Olimar se apresuró en saludarle con un apretón de manos formal.
-Me alegra verte, Link.- Dijo el hombrecillo sonriendo.
-Lo mismo digo, capitán.- Tras ése saludo, él se fijó en el Drakkar.- No llegué a fijarme en ésta nave ayer.
-¿Te gusta?- Inquirió Gant.
-Me gusta la parte del morro, visto desde lejos parecería la cabeza de un monstruo.
-Esa es la idea.
-¿Y cuando partiremos?- Link miró al mercenario con serenidad.- No es que te quiera meter prisa, pero el tiempo apremia y supongo que nos esperará un largo viaje.
-Bueno, aún nos falta solucionar el tema de los propulsores, instalar la espada que trajisteis y comprobar que las armas funcionan.- Gant se mostraba pensativo hasta que finalmente sus dudas se despejaron:- Con suerte mañana por la tarde.
-¿Y cuanto tendremos de travesía?- Ésta vez fue Kairi quién preguntó.
-No tanta como parece: La ruta que abristeis en Hyrule nos llevará buena parte del camino, ya lo consultamos con Cid en el ordenador de casa de Merlín. Si no me equivoco la ruta pasa por el sub-sector Aurelia hasta desembocar al mudo de Avalar, luego iremos en velocidad luz hasta la Zona Muerta.- El mercenario suspiró.- Siempre y cuando los propulsores funcionen, todos ellos.
-¿y hay algo que podamos hacer para ayudaros con la reparación? No tengo mucha idea de mecánica, pero si me decís qué se debe hacer...- Empezó a decir ella con algo de inseguridad.
-Si tuvieses los conocimientos de Carlolina te suplicaría que me ayudases, pero no es el caso.- Soltó.- Vosotros dos deberías aprovechar para descansar y prepararos bien, yo me pasaría por el mercado para ver si venden algo útil o algo.
-Dudo que tengan nada para los que nos viene encima, Gant.- Respondió Link.- Pero creo que seguiré tu consejo...- El hyliano se dirigió a Kairi.- ¿Que me dices? ¿Te apetece entrenar como en los viejos tiempos?
-Claro, aunque ésta vez no será igual a la primera.- Soltó Kairi con cierto aire desafiante.- Ya sabes que he mejorado mucho.
-En ése caso deberás enseñarme tus técnicas, empiezo a notar de que me estoy quedando atrás.
Ambos decidieron dirigirse hacia el antiguo portón de la ciudad tras el sinuoso desfiladero. Se trataba de una zona empedrada con algunas paredes medio destruidas. Los dos llegaron a a dicha localización con tranquilidad hasta ponerse frente a frente a varios metros de distancia entre ellos.
-¿Vamos a usar nuestras propias armas o espadas de entrenamiento?
-Prefiero que uses tu llave-espada, dudo que las cosas que eres capaz de hacer con ella sean posibles con una espada corriente.- Link, con tranquilidad, empuñó su escudo y desenvainó la Espada Maestra.- Me gustaría ver qué has aprendido durante todo éste tiempo.
-Estoy segura que tú también has aprendido cosas mientras estuvimos separados.- Añadió ella invocando a Prometida.
-A parte de rastrear y cazar monstruos, poca cosa.
Ambos se quedaron en silencio por unos instantes mirándose mutuamente a los ojos. El hyliano se puso en guardia con su escudo al frente mientras que Kairi empuñó su arma con ambas manos. Finalmente la joven se lanzó al ataque preparando un potente golpe descendiente que Link bloqueó, el sonido del impacto resonó por todo el desfiladero. Acto seguido, el hyliano dio un fuerte empujón con su escudo para contraatacar, pero Kairi retrocedió lo suficiente con un salto hacia atrás para estar lejos del alcance de la Espada Maestra.
-Buena evasión...- Murmuró Link.- Sigamos.
Ésta vez fue el hyliano quién atacó con una estocada, golpe que Kairi desvió con su llave-espada. Seguidamente ambos empezaron a intercambiar golpes, ninguno parecía llevar ventaja sobre el otro: Los ataques de Kairi eran veloces y certeros, aunque no poseían la fuerza de los de Link, pero eran más lentos en consecuencia. Finalmente la muchacha invocó una ráfaga de hielo que congeló el brazo izquierdo del hyliano. Aprovechando éso, ella lanzó un fuerte ataque horizontal pero fue bloqueado por el escudo de Link, iniciando un forcejeo.
-Muy ingeniosa, me has inutilizado el brazo de la espada.- Le felicitó él, aguando la presión que Kairi ejercía sobre su escudo.- ¿No es una jugada algo sucia?
-Gant dijo que nos enfrentaríamos a rivales que jugarían sucio...- Alcanzó a decir ella con dificultad, aunque empuñase su llave-espada con dos manos, el escudo de Link no parecía moverse ni un milímetro.- …Así que más nos vale aplicarnos el cuento.
-Buen punto.- De pronto, el hyliano dio un fuerte empujón con su escudo, obligando a Kairi a retroceder. Luego, Link articuló su codo y su hombro con suficiente fuerza para quebrar la escarcha que le aprisionaba el brazo, aunque su muñeca aún estaba inmovilizada, al igual que su mano.- Ahora tengo parte del brazo liberado, ¿Qué vas a hacer?
-No sabía que tenías tanta fuerza en el brazo derecho, teniendo en cuenta que eres zurdo...- Mustió la joven pelirroja con seriedad. De su mano izquierda empezó a emanar un aura púrpura que se iba intensificando poco a poco.- Pero tu escudo y tu cota de malla son de hierro, Así que con "Magneto"...
De pronto la cota de malla oculta en la túnica de Link empezó a moverse, como si estuviese poseída, al igual que su escudo. El hiliano intentó resistir, pero el poder magnético que ejercía Kairi era demasiado.
Finalmente Link salió disparado hacia Kairi en contra de su voluntad. Ella dejó de ejercer su hechizo, y se apartó, esperando que su contrincante aterrizara junto a ella, pero no fue así: La inercia era tal, que el hyliano pasó por su lado a gran velocidad hasta chocar contra una de las paredes medio derruidas para luego aterrizar sobre el duro suelo de piedra.
-Me he pasado...- Soltó Kairi preocupada, su plan no le había salido como ella esperaba.- Link, lo siento.
-¿Por qué lo sientes?- Respondió mientras se levantaba.- El impacto ha roto la escarcha de mi mano.- Él mostró que efectivamente ya tenía todo el brazo liberado.- Me has hecho un favor. Debo admitir que tus habilidades mágicas superan mis expectativas, te felicito.
-Gracias, y yo tengo que reconocer que tienes más fuerza de lo que pensaba, ¿Siempre te has contenido cuando entrenábamos?
-Un poco... Pero ahora no es el momento de hablar de éso.- Respondió Link guardando su escudo y sacando su zarpa.- ¡Pues el entrenamiento no ha acabado!
El hyliano disparó su zarpa a gran velocidad hacia Kairi, ella, sin apenas tiempo de reacción, interpuso a Prometida para bloquear el golpe, resultando que la garra metálica se aferrase a la hoja doble de su llave espada. De pronto, la cadena de la zarpa fue recogida a gran velocidad provocando que se llevase la llave-espada de Kairi en el proceso, ella intentó aferrarse a su arma, pero no fue capaz de evitar que fuera arrebatada de sus manos. Finalmente la garra metálica volvió a engancharse en el resto de la estructura de la zarpa, aún agarrando a Prometida.
-Ahora tengo tu arma, dime ¿Cómo la vas a recuperar?
-Éso es fácil...- Ella no pudo evitar sonreí ante ésa situación. Se bastó en extender el brazo para que su llave-espada desapareciera tras un destello de luz y volviera en poder de Kairi seguidamente.- Ni he tenido que acercarme.
-Claro... Olvidaba lo singular que es la llave-espada, aunque no sea la misma que la que poseías cuando nos conocimos.- Link soltó una pequeña risa con un dejo de resignación.- Vale, veamos si puedes contrarrestar mi fuerza física con tu velocidad y poder mágico.- El hyliano volvió a guardar su zarpa y empuñó la Espada Maestra con ambas manos.- Ésta vez sin escudo, lo único que debes hacer desarmarme con tu golpe más potente.
-Entonces, prepárate.
Kairi concentró energía en la hoja de su llave-espada, ésta empezó a brillar con luz blanca hasta llegar al punto que casi no se divisaba su forma bajo ésa luz. Invocó una ráfaga de viento que la elevó por los aires y la alejó de Link. El hyliano vio cómo acto seguido la joven se dirigía a él a gran velocidad, preparando su ataque.
-Muy bien.
Link se preparó para responder al inminente ataque, empuñó su espada con fuerza con las dos manos, algo poco habitual en él. En cuando Kairi llegó ante el hyliano, ambos lanzaron su golpe con todas sus fuerzas. El sonido del choque fue aún más intenso que el primero, la luz de prometida se extendió en un potente destello.
Cuando la luz se disipó, ambos se encontraron con una situación familiar: Tanto Kairi cono Link estaban sosteniendo la misma arma, envuelta en luz inmaculada, no era ni la Espada Maestra ni Prometida. Pronto ambos volvieron a empuñar sus respectivas armas originales, ambos se miraron sin llegar a comprender del todo lo que había pasado.
-Dime.. ¿En que pensabas en el momento del choque?- Inquirió Link aún atónito.
-En derribarte.- Respondió Kairi en el mismo estado que él.- ¿Y tú?
-En derribarte...
-¿Crees que ha pasado porque ambos teníamos el mismo objetivo en mente?- La joven miró su arma confundida.
-Puede ser.- El hyliano parecía incapaz de dar una respuesta exacta.- Quizás los dos teníamos la misma convicción, o el mismo estado de ánimo.- Suspiró.- Pero lo que importa es que parece ser es que tu llave-espada y la Espada Maestra se han unido por alguna razón, otra vez.
-¿¡Pero qué ha sido éso!?- Exclamó una voz femenina de repente, causando que los dos miraran a sus alrededores intentando encontrar el origen de dicha voz.- Y sea dicho de paso, ¿Ya no entrenáis? Quería ver quién ganaba.
-Yuffie, sal de dónde estés.- Demandó Kairi cruzándose de brazos.
De lo alto de la pared rocosa del desfiladero, descendió la figura de la joven ninja de forma grácil para luego aterrizar cerca de donde estaban ellos dos. El rostro de Yuffie estaba enmarcado con su ya acostumbrada sonrisa entusiasta.
-¿Cuanto tiempo hace que nos observabas?- Inquirió Link.
-Desde el inicio de vuestro entrenamiento.
-Y yo sin siquiera percatarme...
-Pues claro que no te has percatado, ése es el trabajo de los ninjas, Link.- Ella se acercó al hyliano y le dio una palmada en su hombro.- Y si habéis acabado de entrenar, ¿Y si almorzamos algo?
Ambos asintieron, estaban algo cansados por el entrenamiento y era el momento de reponer fuerzas.
El resto de la mañana lo pasaron vagando por el pueblo, hablando con los distintos lugareños, disfrutando de unos momentos de tranquilidad. Almorzaron en casa de Merlín, dieron un agradable paseo con Aerith por las calles, comieron con Yuffie, Aerith y León...
Las horas pasaron, el día pasó. El Sol caía poco a poco, bañando las calles y el mercado de una cálida luz anaranjada.
Kairi y Link se encontraban en la plaza del mercado, disfrutando de los últimos minutos de Sol. Ambos miraban ésa puesta de Sol en silencio, aquél color crepuscular en el cielo era hipnótico de alguna manera para ellos dos.
-Sabes, haber pasado por tantos momentos horribles, te hace apreciar éstas pequeñas cosas...-Dijo Kairi con un pequeño dejo de amargura en su voz.
-Te comprendo.- Soltó Link de golpe.- Estos momentos de calma y seguridad, aunque sean breves, son valiosos.
-Sí... Recuerdo cuando era más joven, una niña, soñaba con dejar atrás las Islas del Destino sobre una balsa junto a Sora y Riku. Queríamos ver nuevos confines, vivir aventuras...- Ella suspiró.- Y ahora pienso en lo que hecho de menos mi hogar, a mis amigos.
-Ya queda poco para éso.- El hyliano se acercó a su amiga y posó su mano en su hombro con delicadeza.- Éste viaje empieza a tocar su fin. Tú volverás a tu hogar y podrás reencontrarte con tus seres queridos.
-¿Y que hay de ti?- Kairi se volteó para ver a su compañero.- ¿Te vas a quedar en Hyrule o continuarás viajando?
-¿Yo?- Él apartó la mirada por un momento. Algo le hacía ser incapaz de mirar directamente a los intensos ojos azules de la joven.- Tú... No te preocupes por éso.
-Si quieres, podrías pasar unos días en las islas, estoy segura que te encantarían.- Le animó ella con una cálida sonrisa en el rostro.- Es un lugar paradisíaco: Playas de arena blanca, grandes palmeras, una brisa cálida constante y nada que pueda perturbar el descanso de uno.- Kairi se separó de Link con una pequeña risa.- Sería el lugar perfecto para el descanso de un guerrero de mil años de edad.
-Bueno... Lo pensaré.- Luego, finalmente él también se animó a sonreír.- Oh, por cierto, ¿Qué es eso de "mil años de edad"?
-¿A caso es mentira?
-Me conservo muy bien, no aparento tanto, y lo sabes.
Ambos empezaron a reír de buena gana, hasta que Yuffie apareció con prisas.
-¡Chicos, escuchad!- Exclamó con nerviosismo, ganándose la atención de los dos presentes.- La nave, ya...
-La nave está lista.- Gant irrumpió de golpe con manchas de aceite por todo el cuerpo y unas grandes ojeras bajo los ojos. Estaba acompañado por Cid, quién también se le notaba cansado y sucio.- Todos los propulsores funcionan, las armas, la máquina de café... Todo.
-¿No decías que hasta mañana no estaría?- Inquirió Kairi.
-Con la ayuda de ése pequeño, Olimar, hemos ido más rápido de lo esperado.- Añadió Cid.
-¿Y al final que haces, Gant?- Link se acercó al mercenario con serenidad.- ¿Vienes con nosotros o te quedas?
-Vendré... Por un precio.
-Adelante.
-La Espada de la Gran Hada.- Gant se cruzó de brazos, ante la severa mirada de Kairi.- Si voy con vosotros será mía, y podré hacer lo que quiera con ella.
-Ha estado abandonada durante siglos.- Respondió el hyliano con alivio.- Si la quieres, es tuya.
-Pues ahora tenemos un contrato verbal.- El hombre de negro extendió su mano izquierda.- Trato hecho entones...
-Claro.
Ambos se estrecharon la mano, luego se dirigieron hacia la Gran Garganta, dónde les aguardaba el Drakkar, ahora totalmente montado y reparado . Ante la nave les esperaban León, Aerith, Merlín y Olimar para despedirse.
-Sabíamos que os iríais en el mismo momento que la naves estuviese reparada.- Dijo Cid con un toque de severidad.- Así que nos hemos preparado.
La primera en acercarse fue Aerith, con una expresión de preocupación en su rostro, era casi maternal.
-Procurad manteneros a salvo, ¿Vale?- Soltó ella mientras abrazaba a Kairi.- Queremos que volváis de una pieza...- Luego abrazó a Link.- ...Los tres.
Tras separarse de Link, Aerith fue hacia Gant para brindarle un abrazo a él también, cosa que lo tomó por sorpresa.
-La verdad, no sé si os hice un favor o no al ayudar a arreglar ésa dichosa nave.- Empezó a decir Olimar.- Solo espero que os mantenga seguros durante todo el camino.
-Lo hará.- Añadió Cid con una sonrisa orgullosa.- Al final tiene mi visto bueno. Estarán bien.
-Pues claro que estarán bien, Kairi es la mejor luchadora con llave-espada.- Le animo Yuffie con su acostumbrado entusiasmo.- Ella sola protegerá a ése par si es preciso.
-Éso sí, manteneos firmes anta cualquier situación.- Dijo Merlín, más calmado que la joven ninja.- Con sabiduría, podréis salir de cualquier situación peliaguda.
-De cualquier forma...- León dio un paso al frente.- Chicos, tened cuidado ahí fuera- Seguidamente se puso firme y posó el dorso de su mano derecha ante la mitad de su cara, como si fuese un saludo militar, los demás, al verlo le imitaron.- No importa cual sea la distancia, siempre estaremos a vuestro lado. Protegeros los unos a los otros, y buena suerte.
-Desea buena suerte a los mediocres...- Murmuró Gant para sí mismo, luego se apresuró a a bordar el Drakkar.- Venga, vamos a contrarreloj, no perdamos más tiempo.
-Será grosero...- Mustió Yuffie.- Con el buen discurso que estaba dando León.
-Amigos, gracias por todo.- Soltó Kairi, ignorando el comentario desafortunado de Gant.- Vosotros manteneros a salvo también.
Ella se despidió de los demás con la mano, mientras entraba en la nave, Link les brindó una pequeña reverencia en señal de aprecio y respeto, Luego siguió a Kairi, dejando a los demás atrás.
Finalmente, el Drakkar encendió sus motores, se elevó lentamente para luego apuntar a los cielos con su morro y tomar un impulso final para dejar atrás Vergel Radiante.
Al fin los tres ponían rumbo a su próximo destino: Tierra de Nadie.
