El campeón finalmente pidió su deseo al poder dorado de la Trifuerza. Ante él, apareció una intensa luz dorada para luego disiparse revelando lo que parecía ser un extraño mandoble de grandes proporciones. Pese a tener una forma para nada práctica, dicho mandoble irradiaba un aura de puro poder.

El campeón no cabía en su júbilo, tomó ésa extraña arma, en el dorso de su mano se dibujó la Trifuerza al completo brillando con una tenue luz dorada.

-Claro, ahora estoy lejos de Hyrule, sus patéticas diosas no tienen ningún poder aquí y no pueden volver a separar la Trifuerza...- Bajó la cabeza, para luego soltar una leve carcajada repleta de satisfacción.- No podré pedir un nuevo deseo, pero tanto poder junto siempre será bienvenido...

De golpe el cielo nocturno se iluminó por un momento, las oscuras nueves se alejaron de golpe, cual grupo de alimañas apartándose de un león, revelando un nuevo astro que bañó todo el lugar con una intensa luz azulada. Dicho astro parecía haber salido de la nada, como si alguien lo hubiese llamado. Era semejante a la propia Luna, aunque no tenía forma esférica, tenía forma de corazón...

-"Kingdom Hearts"...


La batalla por los pasillos era encarnizada: Ésos seres monstruosos seguían apareciendo para atacar al trío, quiénes no daban cuartel. Kairi se había sumado a Samus, la joven pelirroja empelaba hechizos elementales para mantener a ésos monstruos a raya, mientras que la recién llegada castigaba sin compasión a base de disparos de plasma desde su cañón. Mientras tanto, Link se quedaba detrás, lidiando con los demás enemigos, quiénes ya se pudieron colar a través del muro de hielo que habían dejado intacto, el hyliano estaba actuando como escudo humano en aras de proteger a sus compañeras espada en mano.

-Por mucho que luchemos no conseguimos avanzar...- Masculló Kairi con fastidio.

-Tengo algo, pero si lo uso desintegrará todo lo que alcance la onda expansiva.- Respondió Samus sin apartar la mirada.- A vosotros incluidos.

-Puedo usar mi magia para protegerme a mi y a Link.- Soltó ella con seguridad.- Adelante.

-Bien...

En un momento, Samus dio un paso atrás mientras que Kairi se aproximó a Link, aunque éste no dejaba de pelear con la turba de enemigos. De forma inexplicable, la armadura de Samus empezó a contraerse de forma extrema hasta tal punto que toda la figura de la guerrera espacial fue reemplazada por una pequeña esfera. Minetras tanto, Kairi creó una cúpula protectora de magia blanca al rededor suyo y de Link, empleando todas sus fuerzas en ella. La cazarecompensas, ahora en forma de esfera, soltó un extraño dispositivo de forma ovalada dotado con una porción rotatoria en forma de cinta que empezó a ganar revoluciones en poco tiempo.

Antes de que los "genestealers" pudiesen alcanzarlos, o siquiera quebrar la cúpula creada por Kairi, el dispositivo explotó con un gran estruendo. Ni Kairi ni Link fueron capaces de mantener los ojos abiertos ante tal fogonazo, aunque, por suerte, la cúpula protectora pudo disipar gran parte del intenso sonido del estruendo. El fulgor de la explosión envolvió a toda criatura viviente, borrando su existencia completamente, dejando solo cenizas, también dañó severamente las paredes, techo y suelo de toda la estancia de forma severa.

Cuando el fogonazo de la explosión se disipó reveló los alrededores totalmente erosionados, la única parte intacta era la porción del suelo que había sido cubierta por la cúpula protectora de Kairi. Dicha cúpula se desvaneció, tanto Kairi como Link estaban ilesos, Samus volvió a su forma original. Estaban aparentemente solos, todos los enemigos habían sido borrados de la existencia.

-Éste armamento tuyo, Samus...- Empezó a decir Link asombrado, aunque le costaba encontrar las palabras.- Es... Es... ¿Qué es esto?

-El pináculo de la tecnología Chozo en una armadura de combate.- Soltó ella con orgullo.

-Bueno, ha sido impresionante, pero el tiempo apremia.- Espetó Kairi.

-Vamos, seguidme.

El hyliano echó a correr, liderando la marcha. Los tres recorrieron los pasillos a toda prisa, se podían escuchar chillidos de más monstruos a lo lejos, parecían no acabar nunca. Se toparon ante una puerta de metal sellada, Link tenía interés en cruzarla, pero por mucho que lo intentase no conseguía abrirla.

-Kairi, ¿Puedes abrir la puerta con tu llave-espada?- Inquirió el hyliano.

-Supongo, aunque no tiene cerradura...

-Mi escáner detecta que más criaturas se acercan.- Soltó Samus con prisa.- Echaos a un lado.

Extrañados, ambos obedecieron, esperando que Samus apuntase a la enorme puerta con su cañón, pero, en vez de éso, se dio media vuelta y echó a correr, perdiéndose en la oscuridad.

-¿Se puede saber qué hace?- Kairi, extrañada, se dispuso a seguirla, aunque Link la paró de inmediato.

-Ella nos ha sacado del apuro, ten un poco de fe.

Al poco tiempo apareció un pequeño grupo de ésos monstruos por una de las bifurcaciones del pasillo, estaban lejos, pero tanto Kairi como Link se prepararon para el inminente ataque en silencio. Cuando uno de ésos seres volteó la cabeza y vio a la pareja no dudó en alertar a sus compañeros con un chillido, acto seguido todos acudieron en estampida hacia sus presas.

-Son pocos, podemos con ellos.- Masculló el hyliano.- Kairi, prepara tus hechizos...

-No se si podré, desde que he invocado a Samus me siento debilitada.- Respondió ella con resignación.

-En ése caso, quédate detrás de mi.- Link se adelantó a la joven escudo en frente.- Tú céntrate en recuperar fuerzas.

Tras la turba de enemigos emergió un destello que iba iluminando el oscuro pasillo. Dicho destello se iba acercando, ganando velocidad. Finalmente llegó hasta el grupo de "Genestealers", arrollándolos a todos sin piedad, revelando que se trataba nuevamente de Samus, quién efectuaba un inhumano "sprint", ayudada por los propulsores acoplados en la parte posterior de su armadura. Rápidamente pasó por delante de la pareja, dejándolos atónitos.

Samus llegó hasta la puerta sin frenar en cualquier momento dispuesta a hecharla abajo. No consiguió tal cosa, pero sí abrió un gran boquete en ella, lo suficientemente grande para atravesar hacia la siguiente estancia, y la siguiente, y la siguiente...

-¡Samus, detente!- Exclamó Link tratando de seguirle el paso, proeza inalcanzable para cualquiera.

Tanto él como Kairi siguieron el rastro de destrucción que había dejado la cazarecompensas tras su avance.

-¿Cuantos boquetes ha hecho con tan solo correr?- Kairi no podía dejar de admirar toda la destrucción causada por Samus, estaba asombrada por todo ése poder contenido en su armadura futurista, pues aún recordaba el genial trabajo que realizó Hyrule.- Quizás con su ayuda... Con Tarkus... Con Arkantos, quizás tengamos una oportunidad.

-He notado que cada invocación va drenando tu poder, no sé si podremos respaldarnos en ellas. Pero reconozco que aún sigo sorprendido por sus capacidades.

Finalmente ambos llegaron hasta Samus, reposada en una pared, parecía agotada. Lentamente, la cazarrecompensas se quitó el casco, dejando su rostro al descubierto, aún jadeando a causa del cansancio.

-Las reservas de energía de mi armadura están al mínimo...- Se quejó ella.- Pronto me desvaneceré y volveré al amuleto de invocación.

-No me extraña, tu despliegue de armamento y habilidades ha sido asombroso, Samus.- Le animó Kairi con una sonrisa.- Posiblemente no hubiéramos llegado hasta aquí sin tu ayuda.

-Hacedme un favor, ¿Queréis?- Samus intentó reponerse un poco.- Los sensores de mi armadura han detectado materia de mi mundo original: Zebes. Si mi mundo vuelve a la normalidad yo dejaré de estar en ése dichoso amuleto.

-No me quiero ni imaginar el calvario que supone estar sellado ahí dentro.- Soltó Link comprensivo.- Cuando tengamos la Trifuerza al completo, Tanto tú como los demás seréis libres, tienes mi palabra.

-Gracias...

Tras éso, poco a poco, la figura de la cazarrecompenas se fue desvaneciendo, dejando tras de si su amuleto de invocación que fue flotando hasta las manos de Kairi.

-Continuemos.- Link empezó a liderar la marcha hacia uno de los pasillos, éste parecía tener luz al final.- No sabemos que nos encontraremos, así que no sería mala idea usar el amuleto que nos queda de ser necesario.

-De acuerdo.- La joven se dispuso a seguir a su compañero, aunque algo le interrumpió: Una pequeña luz, proveniente de la dirección de dónde ellos habían llegado, fue flotando hasta ella, se tratada de otro amuleto de invocación.

-Tarkus...- Kairi tomó dicho amuleto sorprendida.- ¿Ha estado luchando hasta ahora?

-Es toda una proeza, teniendo en cuenta todos los sincorazón que habían cuando le dejamos atrás...

-Sí...- Ella guardó el amuleto de Tarkus con un dejo de pena.- Cuánto habrá sufrido...

-No será en vano.

El hyliano, tomó una gran bocanada de aire para luego continuar con su camino, acompañado por Kairi. Ambos avanzaron por el pasillo final hacia la luz que se colaba en el otro extremo, dejando atrás ésa extraña estancia tan hostil.

Finalmente llegaron hasta el exterior, frente a ellos se extendía una basta extensión de terreno de tierra árida, una meseta, recubierta por una fina capa de cenizas grisáceas, carente de vida. A la lejanía, bajo dicha meseta, se podían divisar maltrechas construcciones, ninguna parecía guardar relación con otra. Había una, una edificación en particular, que se ganó su atención: A lo lejos se encontraba una alta catedral grisácea, a diferencia del resto de edificios en ruinas, ésta estaba entera, emanando una luz dorada intensa hacia el exterior a través de sus coloridas cristaleras. Parecía estar rodeada por un lago de agua negra en constante movimiento.

Sobre ellos, el cielo estaba ahora totalmente iluminado ante la presencia de ése extraño cuerpo celeste con forma de corazón. Aquél hecho perturbó a Kairi y le trajo una serie de recuerdos que preferiría querer olvidar, pues la lucha contra Xemnas ante "Kingdom Hearts" aún le era reciente. El hyliano, por su parte, no parecía mostrar interés, se decidió centrarse en lo que tenían delante.

-Ése... En aquél edificio se encuentra la Trifuerza.- Soltó Link.

-Costará llegar hasta ahí.- Kairi forzó su vista para intentar ver mejor la catedral.- Lo que rodea a ése edificio no es agua...

Tenía razón, se trataba de una marabunta de sincorazón de todo tipo. La catedral estaba bastante lejos, pero aún así se podía apreciar el gran número de monstruos que la custodiaban. Era imposible contarlos, pero de seguro superaban los diez-mil.

-Dudo que nos podamos abrir paso así como así...- Murmuró el hyliano.- De seguro que en cuanto bajemos la ladera nos detectarán.

-No seamos pesimistas.- Kairi trató de ser optimista, incluso le brindo una pequeña sonrisa a su compañero.- Aún tenemos a Arkantos, él es un estratega militar, sabrá qué hacer.

-Bueno, no perdemos nada por intentarlo.

Acto seguido, Kairi sacó el amuleto de Arkantos, el único que aún brillaba con una suave luz tenue. Ella lo soltó, dejando que el mismo flotase. De pronto, un rayo de luz dorada proveniente del cielo nocturno iluminó dicho amuleto, no tardó en vislumbrarse la figura del experimentado guerrero armado con su acostumbrada lanza a través del haz de luz mientras que resonaba un potente grito de guerra traído por el viento.

Puede que Arkantos no tuviese la fuerza bruta de Tarkus o el despliegue armamentístico de Samus, pero verlo ante ellos portando su clásica coraza, su semblante sereno, de alguna forma era hasta algo reconfortante.

-Me habéis llamado...- Soltó el curtido guerrero.

Kairi procedió a contarle qué querían hacer: Llegar hasta la catedral y evitar ése mar de sincorazón. Dicha petición provocó que Arkantos arquease una ceja.

-... A ver si lo entiendo.- El guerrero se rascó la barbilla con la mirada fijada hacia el objetivo de sus compañeros.- Queréis enfrentaros a un ejército de monstruos, cuyo número no consigo adivinar, con nuestro número... Que es tres.

-A lo mejor tenemos suerte y Gant aparece de forma heorica.- Soltó Kairi sin llegar a creérselo.

-Creo que no podremos contar con éso.- Murmuró el hyliano.

-Bueno, contemos de que posiblemente aparezca un cuarto miembro.- Arkantos miró directamente a Kairi.- La diferencia numérica sigue siendo aplastante, necesitamos más aliados.

-¿Y si vuelvo a usar "Electro" sobre ti, Arkantos?- Ante ésa repentina pregunta por parte de Kairi, Link se sobresaltó.- la última vez funcionó bastante bien, ganaste más poder.

-El mundo en el que nos encontrábamos estaba gobernado por Zeus, pero éste no es el caso. Si decidieses usar ésa táctica otra vez acabaría electrocutado.- El guerrero suspiró.- Hagamos lo que hagamos nos encontraremos con ésos monstruos tarde o temprano, lo siento...

-Pues dudo que aquí encontramos a ningún otro ser vivo a parte de ésos monstruos.- Kairi empezaba a sentirse abatida, aunque luchaba por no aparentarlo.

-Tampoco necesitáis seres "vivos" para aliaros con ellos.- Una voz apagada, carente de vida, resonó en el aire, alertando a los tres presentes, quienes empezaron a mirar a su alrededor, buscando el origen de la voz.- ¿No habéis pensado en los muertos?

-¿¡Quién anda ahí!? ¡Deja de esconderte en las sombras y da la cara!

Ante la demanda de Link, emergió una alta figura de entre la oscuridad: Un ser conformado por solamente huesos, de gran estatura, armado con un espadón y un escudo dorados...

-No puede ser...- Extrañamente, Kairi no cabía en su propio júbilo al ver a ése sujeto.- ¡Igos, el rey Igos!

-No es posible... ¿Cómo habéis...?

-Pues nada, la luna se estrelló y parte de Ikhana acabó aquí, lo que quedó tras el impacto. Luego noté la presencia del medallón que te cedí, Link así que me decidí a investigar y os encontré.- Explicó sin dar demasiada importancia.

-Supongo que Tierra de Nadie reclamó el reino de Ikhana cuando el mundo de Términa llegó a su fin...- Murmuró Kairi tratando de recordar lo que le explicó Gant.

Se notaba que Link aún estaba atónito al ver a su viejo amigo en ése pintoresco lugar, ni siquiera esperaba verlo otra vez. Finalmente le dio un fuerte abrazo al siniestro monarca, cosa que le tomó algo por sorpresa, pero que no dudó en responder. Kairi también estaba contenta de ver una cara amiga y no tardó en sumarse en ése abrazo. El único que mantuvo la compostura fue Arkantos, pues entendía poco o nada de ésa situación. Al fin se separaron e Igos decidió ponerse "manos a la obra".

-... Bueno, había oído algo sobre que os hacía falta aliados para una batalla o algo parecido, ¿Me equivoco?

-Sí, ante nosotros se encuentra un ejército de sincorazón, debemos atravesarlo.- Arkantos señaló al edificio a la lejanía.- nuestro destino en ésa catedral.

Igos miró hacia la dirección dónde señalaba el hombre, se quedó pensativo por unos instantes.

-¿Cuantos son?

-Demasiados para contarlos.

-Ya veo...- Luego, el alto esqueleto se dirigió hacia Link.- Lástima que el capitán Keeta ya no esté, él sería capaz de liderar las fuerzas de Ikhana y llegar hasta ahí.

-Siento haber hecho que descansase en paz.

-No os culpéis, me alegro por él, se merecía dejar atrás éste tormento, pero nos iría bien tenerlo con nosotros ahora.

-¡Un momento!- Kairi se acercó rápidamente hacia Igos, ganándose su atención.- Arkantos es un militar, un almirante y un estratega.- Cada vez estaba más entusiasmada.- Si necesitas a alguien para dirigir soldados él es tu hombre.

El monarca posó sus cuencas mirando al guerrero, examinándolo de arriba a abajo.

-¿Os sentís capaz de capitanear mis huestes, humano?

-He mandado en ejércitos de toda clase, no solo a soldados humanos.

-Bien... En ése caso, atacaremos de frente y con fuerza.

-Majestad, ¿Estáis seguro de lo que pretendéis hacer?- Inquirió el hyliano con un dejo de preocupación.- Involucrar a tanta gente en ésto...

-Toda Ikhana está en deuda con vos, y ahora tenemos la oportunidad de devolverte el favor al fin tras tantos años.- Igos se permitió soltar una leve carcajada.- ...Además, mis soldados llevan mucho tiempo aletargados, deseos por ser útiles una vez más.- Ésas palabras provocaron que los demás presentes recobraran el ánimo en cierta medida.- Mis soldados quieren una batalla y la tendrán, ¡Me debo a mis súbditos!


A pesar del cielo plomizo sobre ésa ciudad cubierta de nieve, la figura de Kingdom Hearts era perfectamente visible, bañando todo el lugar con luz plateada. Sobre la blanca nieve, una figura oscura resaltaba, mirando hacia el cielo, hacia Kingdom Hearts, parcialmente tapado por los altos edificios, pero perfectamente reconocible.

-¿Quién habrá sido el estúpido que ha invocado a Kingdom Hearts?- Gruñó el sujeto con desdén.- Nadie puede controlar tanto poder junto, pero siempre hay locos tratando de conseguirlo.

El sujeto se puso serio, incluso se mostraba fastidiado.

-¿Desde cuando los mercenarios tenemos que enrolarnos es este tipo de disparates?- Deseaba largarse de ése lugar pero parecía que algo le obligaba a continuar hacia adelante, no algo físico, algo moral, como si su deber le obligase a continuar por aquél desagradable camino.- Dichosa Kairi, ésto de dejar de ser un desalmado realmente es un suplicio.

Una corriente de aire meció los bordes raídos de su larga gabardina negra, mientras seguía con su avance. No tardó en toparse con una multitud de sincorazón, armados con extrañas espadas, ante la entrada de un enorme edificio.

-Supongo que habrán ido por aquí, y parece que éstos les han dado problemas.- Decidió acercarse sin miedo, eran sincorazón "purasangre", lo que significaba que no le atacarían así como así. Al acortar la distancia lo suficiente, se fijó en las huellas en la nieve, parecía haber signos de lucha, incluso se encontraba la silueta de alguien que había caído: Alguien grande y pesado...- Tarkus, viejo amigo... Caíste luchando al fin.- Resopló con una pequeña sonrisa amarga.- Pero claro, ¿De que otra forma podrías caer? El valeroso caballero que prefiere terminar sus días en medio de una batalla, protegiendo a quienes lo necesitan...- Miró a su alrededor, viendo a todos ésos sincorazón flotando sin rumbo, a él le ignoraban por completo.- Puede que una invocación no llegue a morir definitivamente, pero el recuerdo de haber sido derrotado es horrible.- Frunció el ceño, apretando los dientes.- Me encantaría acabar con todos éstos bastardos, y hacerte justicia... Pero no serviría de nada.- Luego miró la entrada del edificio, sabía que su camino pasaba por aquél punto.- Debo llegar a la fuente y erradicarla...

Tras éso, emprendió nuevamente su marcha en solitario, ahora de lo más malhumorado. Pese el cansancio y las recientes heridas de su anterior combate, no quería parar, no quería huir. Además, ¿Qué dirían de él si una jovencita pelirroja y un sujeto de orejas picudas fueron a dónde él no se atrevía a llegar? La demanda por sus servicios caería en picado, y eso era inadmisible.

Finalmente abrió la puerta y siguió andando, aparcando cualquier temor que se le pasase por la cabeza, pues sabía una cosa bien clara: Él era Gant, y como la basta mayoría de gente que conocía solía decir; "Bicho malo nunca muere".


Los cuatro habían bajado la meseta, ahora, estando en la misma altura que su objetivo, era complicado divisar la catedral.

-Vale, y cuanto va a tardar en llegar ése ejército del que nos hablabas.- Inquirió Arkantos.

-Vendrá, confiad en mí.- Igos echó la mirada hacia el este, vio algo que pareció reconfortarle.- Éso debería ser una señal de que mis soldados saben que estamos aquí.

Todos miraron hacia la dirección dónde señalaba el esqueleto para ver a tres caballos no-muertos galopando hacia ellos.

-¿Uno de ellos es Furia?- Soltó Kairi con un dejo de emoción.

-Claro, no dejaría que mis amigos monten un caballo muerto cualquiera.- El rey parecía estar orgulloso.- Además, ése animal parece estar cómodo con vosotros dos.

En cuanto las monturas llegaron, Igos le indicó a Arkantos cual era la suya. Link se tomó unos instantes para hablar con el rey.

-Disculpad, majestad.- Al ganarse su atención, el hyliano se acercó a Igos.- Por curiosidad, Si Ikhana llegó hasta Tierra de Nadie, ¿En que estado se encuentra ahora?

-Gran parte de los edificios fueron destruidos, la peor parte se la llevó la Torre de Piedra, por suerte te llevaste la Espada de la Gran Hada, pero supongo que "Él" quedó sepultado.

-Bueno... Lamento deciros que no fue así, majestad...- Link se rascó la nuca.

-Que decís... ¿Os lo llevasteis con vos?

-No sabía qué peligros me aguardan, y sigo sin saberlo.- Suspiró.- Creí que contar con cierta ventaja nos iría bien... Perdonad.

-No hay nada que perdonar.- Igos posó sus esqueléticas manos sobre los hombros de su amigo.- Solo vos sois capaz de utilizarlo sin llegar a ser tentado por su asombroso poder, "Él" está en buenas manos ahora, en las mejores. ¡Y ahora cabalguemos hacia nuestro destino!

Finalmente, ya a lomos de sus caballos esqueléticos, emprendieron su marcha. Al igual que en su travesía por Términa, Kairi y Link compartieron a Furia una vez más, siendo éste último quién lo dirigía.

-Kairi, guárdate ésto.- El hyliano le pasó, por encima de su hombro, a la joven un frasco de cristal que contenía un brebaje azulado.- Con ésto recuperarás el poder mágico que has estado gastando.

-¿Y qué hay de ti?

-Yo no soy el que ha podido usar las invocaciones, así que tienes prioridad.

-De acuerdo...- Ella finalmente aceptó digo frasco de cristal, seguidamente se lo guardó.- La verdad, he de reconocer que estoy nerviosa, no tenemos ni idea de que nos aguarda más adelante.

-Piensa que yo estaré contigo en todo momento.- Las palabras del hyliano estaban repletas de determinación.- Pase lo que pase, te cubriré las espaldas.

-Éso ya lo sé, Link.- Respondió Kairi reconfortada.- Aunque te pida que mires por tu propia seguridad, sé que algo en tu interior te obliga a proteger a los demás.

-Sí... Es algo superior a mi.

Durante su travesía notaron como una bruma plateada se les acercaba desde la retaguardia, les ganaba terreno poco a poco, acompañada por el sonido de una multitud de cascos de caballos al galope. En cuanto la bruma les alcanzó, Kairi pudo ver la figura de varios jinetes entre ella, jinetes no-muertos con sus monturas en el mismo estado que Furia.

-Estos jinetes...

-La caballería de Ikhana.- Link no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa.- Cualquiera sentiría temor al ver un ejército de muertos, pero, sabiendo que están de nuestra parte, no puedo evitar sentirme mejor al verlos.

Finalmente la bruma se fue disipando poco a poco, revelando un gran número de guerreros, pocos de ellos aún conservaban partes de su piel ya momificada, pero la mayoría eran todo huesos, cargaban con armas antiguas, oxidadas, otras quebradas y algunos de ellos vestían partes de armaduras maltrechas a causa de los años.

El grupo, ahora transformado en ejército, detuvo su marcha a varios metros de su objetivo, los sincorazón ya se habían percatado de su presencia, así que empezaron a avanzar hacia ellos. Igos se adelantó para ver a sus soldados.

-Bravos guerreros de Ikhana, tenemos una misión que cumplir y una deuda que saldar. - Igos se infló de orgullo al ver todos ésos soldados que acudieron.- Hoy es el día que demostraremos lo que las fuerzas de Ikhana son capaces de hacer.- Señaló hacia los sincorazón, quiénes no habían cesado su lento y amenazador avance.- Ésas bestias jamás han conocido una amenaza tan grande como nosotros, ¡Así que nos las llevaremos a rastras hasta el oscuro abismo de donde salieron!

Tras éso último, la multitud de soldados muertos lanzaron un terrorífico grito de guerra que parecía de ultratumba.

-Nuestra misión principal es asegurar que Kairi y Link lleguen enteros a la catedral que custodian los sincorazón.- Arkantos se adelantó, poniéndose al lado del rey.- Necesito un escuadrón de valientes para garantizar que la misión se cumple.- Suspiró por un momento.- Se que no soy vuestro capitán, pero estamos en el mismo bando, quiero ver por qué vuestro rey hablaba maravillas de todos vosotros.

-Bien, caballeros...- Tanto Igos como Arkantos voltearon sus monturas para encarar directamente a su objetivo.- Haced sonar los cuernos de guerra.

De pronto, el grave rugido de los cuernos de guerra resonaron, acto seguido, el valiente ejército empezó su avance, ganando velocidad a cada segundo hasta que empezó una carga total hacia adelante. La tierra temblaba ante los furiosos impactos de los cascos de los caballos totalmente desbocados, los jinetes apuntaron sus armas hacia sus enemigos, ansiosos por por adentrarse en aquél horripilante muro hecho por sincorazón.

Kairi y Link notaron que, durante la carga, fueron rodeados por un grupo de jinetes: sus protectores. Arkantos e Igos lideraban la carga, mientras que sus enemigos estaban cada vez más cerca.

-¡QUE NO QUEDEN NI SUS CENIZAS!- Ante el grito de su rey, la mayoría de soldados aligeraron su marcha más dispuestos que nunca a aplastar sus enemigos.

Finalmente el choque llegó: la mayoría de sincorazón de primera línea fueron arrollados por el impasible avance de los caballos para luego ser acuchillados por sus jinetes. Sin embargo, los monstruos de más envergadura consiguieron aguantar el golpe y derribar al los caballos que se encontraban, obligando al jinete derribado a luchar de pie, con menos ventaja, pero con una fiereza superior a sus compañeros, sin ningún sentimiento de querer retirarse.

En líneas generales, la caballería liderada por Igos y Arkantos consiguió abrir una brecha en las defensas de los sincorazón, atravesando las fuerzas enemigas poco a poco. En medio del caos de la batalla, mas sincorazón emergían, parecían infinitos, pero la caballería de Ikhana no ofrecía ni un respiro.

-¡Luchad, sin temor a la oscuridad!- Exclamó Arkantos, alzando su lanza.- ¡Recordad que lucháis junto a vuestro rey!

La furia de los soldados aumentó, sus golpes eran más fuertes que antes y sus gritos de guerra más intensos que nunca.

Mientras tanto, el grupo de soldados que protegían a Kairi y a Link empezó a resentirse: cada vez habían más enemigos, así que les costaba más trabajo mantenerlos a raya. En ésas, el hyliano se vio obligado a entrar en la lucha para asistirles en la batalla, cosa que Kairi agradeció: Ella no soportaba la idea de que alguien se pusiese en peligro para mantenerla a salvo, ésa sensación la quería dejar atrás.

Las fuerzas de Ikhana avanzaban con un ritmo relativamente bueno, aplastando a cualquier enemigo que se encontrasen en su camino, aunque a cada metro que ganaban, aparecían sincorazón más duros que los anteriores: Las "Sombras" empezaban a ser remplazadas por "Neosombras", incluso los "Invisibles", los mismos tipos de sincorazón que se enfrentaron a Tarkus, también se sumaron a la batalla, siendo una amenaza a tener en cuenta para los jinetes.

-Ésto es malo, los soldados solo disponen de armas antiguas y oxidadas.- Dijo Kairi con preocupación.- No tienen armas mágicas para lidiar con sincorazón.

-Éso no los detendrá.- Respondió Link.- Los Ikhanianos estarán en desventaja, pero ya están muertos, lucharán sin descanso hasta que ganen la batalla o su rey ordene retirada, cosa que no va a hacer.

-Pero igualmente...

La batalla seguía su curso: Ante la presencia de sincorazón más poderosos, las fuerzas de Ikhana se veían poco a poco diezmadas. Incluso "la guardia personal" de Kairi y Link había perdido varios de sus miembros. Lentamente los sincorazón ganaban terreno, frenando el avance del ejército de Igos, resultado éstos en clara desventaja, pues les costaba mucho trabajo lidiar con los sincorazón y muchos de los soldados acababan sucumbiendo.

-¡Fuerza, valientes!- Exclamó Arkantos sin dejar de luchar.- ¡Aún nos queda un buen trecho por recorrer!

De pronto, desde la retaguardia emergieron una multitud de figuras humanas cubiertas con largos chales marrones dotados con capucha, cada individuo iba armado con un par de espadas curvas. Dichos sujetos parecían ser capitaneados por un singular guerrero, parecido al resto, pero vestía colores morados y luciendo una máscara de oro, éste estaba armado con dos espadas envueltas en llamas. Dichos sujetos se sumaron a la batalla, lanzándose contra los sincorazón sin piedad, haciendo gala de una velocidad de ataque y una agilidad para esquivar ataques enemigos asombrosa.

-Llegué a ver a uno de éstos sujetos cuando estuvimos en Términa.- Dijo Kairi, viendo somo un gran número de sincorazón caían ante dichos individuos.

-Son los Garo, se han sumado a la pelea.- Respondió Link con una sonrisa de esperanza.- E incluso ha acudido uno de sus maestros, el que los capitanea.- Se volteó para ver a su amiga de reojo.- Ahora avanzaremos más rápido.

Igos, desde su posición, vio los últimos acontecimientos, aunque no parecía contento ni nada parecido. Repleto de rabia, soltó un potente grito al cielo:

-¿¡VAIS A DEJAR QUE LOS GARO OS PONGAN EN RIDÍCULO!?- Hasta Arkantos se volteó asombrado ante las severas palabras del rey.- ¡ALZAOS Y PELEAD, RECORDAD LOS DÍAS DE GLORIA!

En ése momento, los soldados que aún quedaban en pie intensificaron sus ataques, los que ya habían sido abatidos se volvieron a alzar, gritando como animales salvajes, arremetiendo contra los sincorazón con una furia monstruosa, incluso aquellos que habían perdido sus armas empleaban sus huesudos puños para abrirse paso.

El avance del ejército volvió a tomar buen ritmo, Arkantos volvió a liderar la carga, alzando su lanza y soltando un potente grito de guerra, infundiendo valor y fuerza a todo aquél que lo escuchó. Poco a poco, las fuerzas de Ikhana se abrieron paso a través de toda ésa infinidad de sincorazón, hasta que los jinetes de primera línea llegaron a la enorme catedral.

-¡Ahora o nunca, Kairi, Link, es vuestra oportunidad!- Exclamó Arkantos.- ¡Entrad!

Los susodichos se avanzaron, atravesando todo el caos de la batalla, abriéndose paso entre los sincorazón que aparecían en su camino. Finalmente llegaron hasta el portón de la catedral, se bastaron de una potente coz por parte de Furia para abrirlo.

-Bien, vosotros seguid.- Soltó Igos sin dejar de pelear.- ¡Nosotros nos quedamos un rato más!

-Vale, tened cuidado.- Dijo Kairi.

Igos despachó a los sincorazón que le atosigaban rápidamente. Luego se dio el lujo de mirar a la pareja por encima de su hombro.

-Descuida.- Luego se dirigió a Link.- Recuerda: Si las cosas se tuercen, no dudes en usar su poder, te ayudará si se lo pides.

-Lo tengo en cuenta, majestad.

Sin decir más, ambos al fin en entraron a la catedral sin llegar a desmontar. Accedieron al interior del edificio, en una estancia enorme y despejada, ante ellos se encontraba el altar, pero el camino estaba plagado de enemigos.

-Tú los de la derecha, yo los de la izquierda.- Soltó Link.- No acabaremos con todos, pero tendremos que abrirnos paso otra vez.

-Entendido.

-Vamos, compañero, solo unos pasos más.- Ésta vez el hyliano le habló a su montura, alentando al animal.

El hyliano espoleó a Furia, provocando que relinchase y empezase a avanzar con decisión. Los neosombras se percataron de su presencia rápidamente, abalanzándose hacia los jinetes por ambos lados. El caballo no muerto no frenó su paso, los monstruos que atacaban por los lados fueron recibidos por el sacro filo de la Espada Maestra y la mágica hoja de Prometida. Los sincorazón que atacaban de frente eran brutalmente arrollados por Furia, haciendo honor a su nombre, pues, pese a ser un animal no muerto, aún era un caballo de guerra.

Se abrieron paso rebanando a cualquier monstruo que se cruzase en su camino, hasta llegar al altar. Furia parecía agotado, pues había cabalgado a toda velocidad durante gran parte de la batalla.

En el mismo momento que desmontaron, una luz azul les rodeó, envolviendo sus siluetas, sin llegar a comprender qué estaba pasando. Cuando dicha luz se desvaneció, ninguno de los dos se encontraba en el altar de la catedral...

Kairi poco a poco recobró el sentido, la cabeza le daba vueltas. Trató de mirar a su alrededor: No había ni rastro de la catedral, estaba en una amplia y alta estancia sin ningún tipo de decoración: El interior de un edificio diferente a la catedral, las paredes contaban con pequeñas ventanas por donde la luz plateada se llegaba a colar. No había rastro de sincorazón, ni de Furia... Pero sí alcanzó a ver a Link. Ella se acercó a su amigo, quién parecía tomar algo del suelo: Una tela marrón y raída, se notaba que estaba vieja, pero aún así, Kairi la reconoció.

-El "encapuchado".- Soltó ella con seriedad.

Luego, Link volvió a echar un vistazo, hubo algo que le llamó la atención: La sombra, la figura de alguien sentado recostado en una de las paredes, no se movía, ni siquiera habia realizado ninguna reacción ante su presencia.

-Yaya...- Murmuró él.- Ésto no me lo esperaba.

Ése echo alertó a Kairi, se acercó a ése sujeto para examinarlo. Sus ojos no tardaron en mostrar horror, se llevó las manos a la boca incapaz de decir nada.

-Ahora, sabemos a quién nos enfrentamos.- Link se acercó un poco más hacia ése sujeto.- Siempre se me hace extraño verte así, Ganondorf.

Efectivamente, el antiguo rey gerudo, otra vez en su forma humana, permanecía inmóvil, incapaz de reaccionar a ningún estímulo, sus ojos, aunque permanecían abiertos, su mirada estaba perdida, mirando hacia el infinito. Lo más perturbador para Kairi era hecho que en el pecho del gerudo habían clavadas varias flechas plateadas, todas ellas habían conseguido atravesar su coraza y perforar su carne, igualmente se podían ver más de ésas mismas flechas tiradas por el suelo.

-Link...- Alcanzó Kairi con un hilo de voz.- Él está...

-¿Muerto?- Terminó de concretar el hyliano.- No del todo.- hizo una breve pausa.- Ése encapuchado lo ha vencido con "Flechas de Plata", una de las pocas armas que le afectan. Ahora no respira, pero si la Trifuerza del Poder vuelve con él, volverá a alzarse.

-Así que aún ay esperanza...¿No?

-Si tu quieres llamarlo así... Yo lo veo de otra forma.- Link se repuso y encaró a Kairi.- La poción que te dí, úsala. Es la hora y debemos estar preparados.

-Sí...- Ella se tomó dicha poción, pero no entera, dejó la mitad en el frasco de cristal, frasco que puso al lado del inmóvil Ganondorf, esperando que, de alguna forma, volviera a estar consciente y pudiese dar uso de lo que quedaba de la poción.- Ganondorf... Arreglaremos esto.

Acto seguido ambos se dirigieron hacia la enorme y única puerta visible, deteniéndose ante ella. Kink asintió a Kairi, dejando entender que quería que la joven usase su llave-espada para abrirla.

Con la puerta una vez desbloqueada, el hyliano procedió en abrirla, era pesada, pero poco a poco fue cediendo. Tras ésta, se encontraba una vasta extensión de terreno llano, con el suelo empedrado. No se podían ver paredes ni techo, así que se podía contemplar el cielo nocturno, todo el lugar estaba bañado por la luz de Kingdom Hearts, aún presente en el firmamento, cada vez más grande, o más cerca... En todo caso, a Kairi no le agradaba el hecho de su mera presencia en el firmamento, así que bajó la mirada, pudiendo divisar a una figura sosteniendo una extraña espada de un alcance considerable, vio como la punta de esa espada lentamente se alzó para apuntar hacia ése enorme cuerpo astral con forma de corazón.

-¡Oh, no!- Kairi se alarmó en sobremanera, conocía ese gesto: Era el mismo que empleaba Sora cada vez que abría la cerradura de un mundo, y si apuntaba directamente hacia Kingdom Hearts...- ¡Pretende abrir Kingdom Hearts!- Ella miró a Link asustada.- ¡No lo podemos permitir!

-Descuida...

El hyliano, sin acabar de comprender que estaba pasando, sacó su arco y tensó su cuerda con una flecha, apuntando hacia la figura. Cuando la soltó, la flecha voló directamente hacia su objetivo, aunque no logró impactar, pues, con un veloz movimiento, interpuso su extraña arma, partiendo en dos el proyectil. Ahora la figura sabía que no estaba sola.

-Vaya... No pensaba que os vería aquí.- Ambos reconocieron ésa voz: Era la misma que la del encapuchado que encontraron en Hyrule, pero, de alguna forma, su voz no parecía distorsionada ésta vez. El sujeto se cargó su espada en su hombro y empezó a acercarse.- Quién hubiese imaginado que el viejo héroe de Hyrule, quién está fuera de su tiempo, y la princesa del corazón, cuya única utilidad es el de abrir puertas, podrían llegar hasta aquí, nada menos, en Tierra de Nadie.

Kairi, empuñando a Prometida con fuerza, se fijó en el sujeto: Ahora ya no llevaba ésos ropajes raídos, así que podía contemplar que iba vestido con una extraña armadura aparentemente orgánica, parecía imitar la forma de los músculos humanos, era de color negro pasando a gris en las extremidades, contaba con líneas blancas en la zona pectoral y abdominal, contrastando con el resto, y su cintura estaba adornada con un faldón grisáceo claro. Su rostro permanecía oculto tras un yelmo con forma de cúpula, también negro, adornado con un grabado con una forma que a Kairi le resultaba vagamente familiar, pero no llegaba a recordar dónde lo había visto: Dos figuras entrecruzadas cuyo centro se dibujaba la forma de un corazón. La joven también miró la espada que cargaba: La base de la hoja parecía estar formada por dos llave-espadas, una plateada y la otra dorada, puestas en paralelo con varios centímetros de separación, de ésa separación emergía una larga y gruesa hoja azulada acabada en punta con aparatosos adornos dorados, su guardia era la típica de una llave-espada, pero poseía pos empuñaduras en paralelo, algo para nada práctico.

-Incluso en éste momento ocultas tu rostro.- Irrumpió Link guardando el arco que le dio el Sniper tiempo atrás para luego desenvainar la Espada Maestra.- Noto la Trifuerza aún en tu mano. ¿Qué has hecho?

-¿A parte de hacer tu trabajo ganando a Ganondrof?- El sujeto se permitió soltar una carcajada.- ...Llegáis demasiado tarde: Al fin soy un ser completo, Kingdom Hearts vuelve a brillar en el firmamento...- Alzó su espada admirando su forma.- ...Tengo una llave capaz de abrirlo...- Luego miró el dorso de su mano derecha (Misma con la que empuñaba la espada), dónde brillaban tres triángulos dorados, formando uno más grande.- ...Y tengo la preciada Trifuerza de las Diosas de Hyrule.- Finalmente los miró a los dos.- ¿Y vosotros llegáis aquí creyendo que tendréis algún resultado mejor que la última vez?

-Ahora tengo un motivo para enfrentarme a ti con aún más peso: Voy a recuperar la Trifuerza.- Espetó Link afilando su mirada.

-...Y no dejaremos que abras la puerta a Kingdom Hearts.- Añadió Kairi dando un paso al frente.- Mis amigos han luchado duro durante tiempo para evitar que éso no pasara, y yo no voy a ser menos.

Ante ésas declaraciones, el sujeto empezó a reírse de ellos, casi de manera infantil.

-... Cuanta determinación, claro que sí...- Cuando dijo éso no llegó a dejar de reírse, aunque finalmente paró gradualmente.- ...Y ahora supongo que queréis luchar contra mí, o algo por el estilo, ¿No?

-Ésa es la idea.- Link, sin llegar a perder su semblante serio, le apuntó con su espada.- Pero primero, dime, quién eres, cual es tu nombre.

-Buena pregunta.- Ahora el sujeto se puso pensativo, fue un cambio de humor bastante drástico.- Bueno... Ahora que soy un ser completo debería tener nombre...- Volvió a alzar la cabeza.- Paso de inventarme un nombre nuevo, total, salí de él de todas formas...-Volvió a dirigirse a ellos.- ¿Sabes qué? Puedes llamarme Vanitas.