Dicen las leyendas, que cuando el mal surge, el bien se levantará, del más oscuro lugar, la luz siempre surgirá, por siempre brillará, y su legado continuara. Pero antes de que una leyenda sea contada a través de los siglos, está tiene un comienzo.
Etheria: Antes del imperio
A todo galope, el retumbó de los caballos de guerra del ejército de la Horda rompe rotundamente con el silencio y la paz del valle. Ferozmente cabalgaron entre los oscuros y desolados bosques de aquella fría noche nublada, donde la luz de la luna solamente hacía que el cielo se viera más lugrube y aterrador a través de las nubes.
Llegando a una colina, con su objetivo a la vista abajo de ellos, los caballos y sus ginetes se detuvieron. Dos siluetas sobresalían del resto de los soldados, un hombre fuerte, alto, de cabello corto, acompañado de una dama que cubria su rostro con una mascara de hierro y vestia un largo atuendo oscuro que cubria todo su cuerpo. Ambos contemplaron por breves segundos el valle y el pueblo que sería su objetivo.
— Es aquí, este es último, una vez haya caído este lugar, todo el linage de su sangre habrá sido erradicado para siempre de este imperio — con una feroz y aterradora voz, el hombre mencionó, contemplando su objetivo saboreando la victoria que les esperaba.
— Mi señor, Hordak ¿ esta seguro que desea continuar?, es una medida extrema la que el Rey, su hermano a tomado — La mujer dijo, observando a los ojos a su superior, pues los planes que tenían para esa noche, eran algo que aún no había tenido precedentes, en lo que alguna vez fue un lugar de paz y prosperidad.
— tu misma lo escuchaste Shadow Weaver, la profecía fue dicha, y no podemos permitir que se cumpla, el Rey Prime no lo permitiría, y yo debo probarle mi valía, como tu a mi — Hordak respondió a la interrogante de la mujer.
— Si mi señor, pero las profecías van más allá de lo que las personas podemos controlar, el destino a veces toma decisiones que nosotros no podemos controlar, su hermano debería entender eso — Shadow respondió, observando una vez más el tranquilo pueblo a la distancia.
— El destino somos nosotros, y Los Primeros nada podrán hacer para evitarlo...¡ Ataquen sin piedad, sin titubear, ningún menor de edad debe quedar con vida, maten a todos, y a cada uno de ellos, su linage de sangre se extinguirá hoy — Hordak dice, elevándo su puño al aire para darle el comando a su ejército. — y Shadow Waever, espero tu tampoco titubes, o sufrirás el mismo destino que la última hechicera del rey... ¡Ataquen! — Hordak exclamó a todo pulmón.
Los soldados decendieron cabalgando a toda velocidad, con espadas, lanzas y arcos en mano, como un estrépitoso estruendo que venía de las montañas, los habitantes de aquel pueblo los escucharon llegar, sin poder hacer nada. No fue una batalla, fue un exterminio, el ejército del Reino Hordiano era muy superior, los gritos, y el humo de las viviendas envueltas en llamas subieron hasta los cielos aquella noche, no quedó casa en pie, no quedó algún ganado con vida, la sangre se exparcio y corrió hasta llegar al río, no hubo ganado que quedara con vida, ni un intento de rendición, ni prisioneros que tomar, todos fueron asesinados, por una profecía, que una hechicera había dado, y el Rey trató de evitar.
La batalla de aquella noche ya había acabado, el fuego y el humo se elevó hasta el cielo, todo fue arrasado, ahí se encontraba Shadow, entre los restos de la masacre que acaban de perpetrar, rodeada de cuerpos, muerte y destrucción, era algo que ella nunca había visto. Tras cabalgar en los alrededores del devastado pueblo y comprobar que nadie quedaba con vida, la mujer se disponía a regresar y dar la orden de retirarada a sus tropas, cuando en ese momento un pequeño ruido la hizo detenerse.
Fue muy leve, casi inaudible, pero ella estaba segura que había escuchado algo provenir desde los arbustos. La mujer descendió de su caballo y presto mucha atención hacia estos, y ahí estaba de nuevo, un pequeño llanto, un leve zollozar. Ella se apresuró y camino hacia los arbustos de donde provenía este llanto que era más que obvio que era de un ser humano.
Caminando lentamente, ella llegó a los arbustos e hizo a un lado las ramas y las hojas, oculta entre estos se encontró con ella, tan solo una pequeña bebe recién nacida, tan solo una inocente, incapaz de dañar a alguien, de brillantes ojos azules, una bebé hermosa, envuelta en varias sábanas, que lloraba en busca de la compañía de su madre que yacía muerta entre los cadáveres de las víctimas de aquella noche. Shadow sabía lo que tenía que hacer, eran las ordenes del Rey.
El llanto de la pequeña se hacía más continuo, Shadow llevó su mano hacia su cintura de donde cogio una daga muy afilada, eran las ordenes y debían ser cumplidas, ella debía acabar con la pequeña.
— lo siento niña, pero iras a ver a tu madre — La mujer dijo, cogiendo la daga y apuntando al cuello de la pequeña, pero mientras más segundos pasaban, mientras más la veía, menos fuerzas tenías para matarla. Ella comenzó a temblar mientras sostenía la daga, ella no sabía porque, pero mientras aquella criatura lloraba, ella simplemente no tuvo la fuerza para hacerlo, soltó la daga, y cogio en brazos a la niña. — ya no llores pequeña no llores, por favor no llores —
Finalmente, la mujer cabalgo hasta la colina nuevamente, hasta llegar al encuentro de Hordak, quien esperaba montado en su caballo.
— la batalla acabó mi señor, fue consumado, la profecía jamás se cumplira — Shadow dijo.
Hordak simplemente sonrió, una gran sonrisa se plasmó en su rostro, y la maliciosa risa resonó. — Excelente, he probado mi valían ante mi hermano, y tu ante mi Shadow Weaver. La última gota de sangre de su linage fue derramada, ya nadie podrá detenernos Etheria, será nuestra por completo, ¡y para siempre!. —
Y así fue, desde esa noche, nada volvió a ser igual en Etheria, desde las tundras congeladas del sur, hasta las montañas heladas del norte, desde los encantados y mágicos bosques del occidente, hasta los decerticos y desolados paramos en el oriente, cada rincón fue ocupado, cada reino fue derrotado, un Imperio fue establecido y su Reinado de oscuridad se extendió por todo el territorio.
Veinte años han pasado desde entonces, y ya nada es igual, lo que alguna ves era un bello lugar que regozaba de esplendor y un colorido paisaje, ahora no es más que un campo de batalla, algunos ciudadanos han encontrado su manera de vivir, lejos en lo rincones inhóspitos, algunos otros decidieron unirse a la Horda, y los valientes, decidieron revelarse, pues en los últimos 5 años, una rebelión ha estado luchando, pero han sido innumerables veces superados en fuerza, números y armamento, no tenían la menor oportunidad de vencer a La Horda, hasta ahora.
Reinó de Luna Brillante, Castillo Real:
Aquel día, a puertas cerradas en el castillo del reino. La Reina en persona, sus consejales y personas de su confianza, estaban reunidos en el consejo.
— La situación es grave, entiendo y se que en los últimos días las cosas se han tornado peores, comprendo que la situación sea merecedora de buscar soluciones desesperadas, pero no podemos arriesgar soldados, y aún más importante ¡ no podemos arriesgarlos a ustedes tres! En una tonta búsqueda del tesoro, basada en una leyenda que ni siquiera sabemos si es verdad — La reina dijo seriamente, observando directamente a los ojos a todos y cada uno de los tres jóvenes que estaba en su presencia, dos chicas y un chico, quienes escuchaban las palabras de la reina.
— Mi reina, comprendo que sea escéptica en este tema, pero Bow sabe de esto, ¿ y si le Leyenda fuera verdadera?, ésto podría cambiar el curso de la batalla de una vez por todas y darnos la victoria definitiva — la joven chica de cabello violeta dijo, defendiendo su punto de vista y justificando las acciones que ellos tomaron hace tan solo unos días atrás.
— Su alteza, Glimmer tiene razón, no hay duda de lo que dice el manuscrito, debíamos tomar una decisión, no la hubiéramos tomado de no ser que los tres estuviéramos de acuerdo con esto, además, detuvimos a un grupo de avanzada Hordeana que se dirigía hacia aquí — la chica rubia, con hermosos ojos azules dijo apoyando el punto de vista de su amiga.
— ¡Ese es el problema!, fueron a territorio enemigo, sin refuerzos, sin tener la menor idea de que iban a encontrar, tuvieron suerte de salir de ahí. No vale la pena perseguir una tonta leyenda, se que necesitamos lo que sea necesario para ganar esta guerra, pero necesitamos soluciones reales, no un tonto cuento mágico de hadas antiguo — La Reina exclamó, colocando su mano sobre su rostro mientras ella intentaba pensar en algo.
—! La magia es real mi reina, por lo tanto esta leyenda puede serlo, si encontramos a la Elegida, ella podrá ayudarnos... ¿ No es así Bow?, lee el manuscrito a la reina — Glimmer exclamó, pues ella pensaba que el punto de vista de la reina estaba equivocado.
— No necesito escuchar la historia, tienes razón, la magia existe, pero hoy en día está casi muerta, casi extinta, solo quedan algunos magos y hechiceros en el mundo capaces de usar la magia, los dioses y la magia no ganarán esta batalla, la pólvora, espadas, lanzas y arcos, eso ganara la batalla, no la magia. Lo siento Adora, Glimmer, Bow, no irán tras esta pista, es muy arriesgado. — La reina exclamó con seriedad, suspirando al final de su frase.
Pero esto era algo que ninguno de los tres estaba esprando escuchar, y ciertamente no era lo que ellos querían escuchar.
— ¡Pero madre!, debes creernos, la leyenda es cierta y esto puede darnos la ventaja — Glimmer dijo, un poco exaltada en sus ánimos y decepcionada de no tener la autorización de la reina.
— Ya dije, es una orden, no saldral del Reino, los necesitamos aquí para defender estas tierras... Ahora retirense — La reina recalcó su decisión.
En ese momento, Glimmer estuvo a punto de protestar, pero tanto Adora, como Bow, el chico moreno y joven arquero la sujetaron para tranquilizarla y le hicieron señas para que se retiraran. Así salieron de la sala de reunión del Castillo, y fueron hacia los jardines del mismo, el gran castillo de Luna brillante, ubicado en la sima de una montaña, tenía una hermosa vista hacia los mágicos paisajes de su Reino, donde se podía contemplar la belleza de este lugar, y de su gente.
Ahí se encontraba adora, la más reciente integrante de la rebelión, pero no por esto la menos relevante, pues ella ha sido pieza importante para la causa de la libertad desde su integración. Ella sólo estaba recostada observando hacia los paisajes del reino, pensado en la situación.
— Se en lo que estas pensado Adora, se que crees que eres capaz de descifrar los acertijos y de encontrar a la "Elegida" que podría darnos la libertad — Bow dijo, acercándose hacia su amiga, con una leve sonrisa que se dibujaba en su rostro.
— No yo, nosotros, se que podríamos resolver el misterio, y terminar con la opresión, y estos tiempos oscuros — Adora mencionó, volteando su vista hacia sus amigos, quienes se acercaron a ella.
— lo sé, mi madre es así, ya no cree en la magia, las leyendas, ni en nada desde hace mucho tiempo — Glimmer dijo, observando a sus amigos.
— tiene sus motivos, además quiere cuidarte, solo las princesas y algunos pocos son los vestigios que quedan de la magia, desde que la Horda mató al resto... Pero yo se que podríamos encontrar a la "elegida", ella debe ser real, ¿ Bow, estas seguro de lo que dice el manuscrito? — Adora le cuestionó al joven arquero.
— completamente seguro, tu estábas ahí cuando lo encontramos Adora, enterrado en esa oscura cueva, una antigua tabla que dice " Cuando el mal surge, el elegido se levantará, pero primero, debe ser encontrado", bueno no dice eso textualmente, pero solo eso se leer, aun así entiendo un poco estos símbolos, que supongo nos guiarán a otra pista — El joven arquero dijo, mostrándole al las dos chicas los extraños y antiguos símbolos escritos en esta tabla.
— se que debe estar en algún lado, si tan solo pudiéramos ir a buscarla, seguir las pistas se que lo podríamos resolver — Adora dijo, ella se volteó y suspiro mientras volvia a contemplar los bastos horizontes.
Pero ella no era la única que tenía este sentimiento, sus amigos también querían seguir esta pista, era la mejor oportunidad, la magia era real, y la leyenda debía serlo, esta podría ser la única forma de ponerle fin a los tiempos de oscuridad que se vivían.
— Chicos, yo, se que piensan ambos, se que quieren ir a pesar de las ordenes de la Reina, saben que yo, podría hacernos salir del castillo sin que nadie se de cuenta — Glimmer dijo, con un plan en mente.
Adora y Bow dirigieron su vista hacia ella y sonrieron ante la propuesta de la de cabello violeta.
—! Esperen esperen esperen!, antes de que digan que "si", deben saber que estamos desobedienciendo la orden real, lo que en mi caso si me va mal será un castigo de un par de años encerrada en mi habitación, pero ustedes dos pueden ser desterrados o incluso enviados a un oscuro calabozo — Glimmer dijo.
A lo cual tanto Adora como Bow sonrieron ante el comentario de Glimmer.
— Glimmer, no hay calabozos acá desde hace años — Bow comentó.
De esta forma, los tres extendieron sus manos y las juntaron, la de cabello violeta contó desde tres hacia cero, y usando su magia, tele transportó a sus compañeros junto con ella fuera de los muros del castillo, hacia las afueras del Reino. Una vez fuera del castillo, el grupo busco ropa para pasar desapercibidos, algunas armas para su defensa, espadas y flechas, y un caballo para transportarse largas distancias.
— ¿ y ahora donde empezamos — Bow cuestionó, pues realmente nadie tenía idea de que pista seguir o a dónde ir.
— necesitamos un rastreador, alguien que sepa seguir pistas, buscar personas, algún tipo de cazador de tesoros o caza recompensa — Adora sugirió, pues la búsqueda que ellas estaban a punto de emprender no sería nada fácil, y necesitan de una experta en el tema.
— ¿ y quien puede tener esas cualidades?, definitivamente no muchos en Luna brillante son"caza recompensas "— Glimmer dijo.
Pero en ese momento, justo frente a su vista, colgado en un árbol, apareció la respuesta que Adora buscaba."se busca" decía el cartel que Adora vio, este tenía dibujado en el, el rostro de una felina caza recompensas, buscada por las autoridades de todos los reinos en Etheria.
— creo que se quien pude ayudar — Adora dijo, recogiendo el cartel.
— ¿ ella?, — Bow dijo, dudando de la decisión de Adora.
— ella es buscada por todos los Reinos, hasta Perfuma quiere mandarla a la horca desde que ella incendio todos sus bosques, ¿ donde podríamos encontrar a tal escoria? — Glimmer comentó, pues la soso dicha del cartel ya tenía una reputación bien formada a lo largo de Etheria.
— solo hay pocos sitios donde esa gente se oculta, se donde la encontraremos — Adora mencionó.
Así partió el trio desde luna brillante, cabalgando hacia lo más oscuro, bajo y vil, hacia un sitio olvidado de todos los reinos, un sitio donde incluso la Horda no va, pero la misión era importante, encontrar a la elegida podría ser la salvación de la oscuridad, todo se basaba en una leyenda, pero era la mejor opción que tenían. Así comenzó su épico viaje, el viaje que cambiaría su vida para siempre, y de la soso dicha felina.
Continuará...
Así es, hasta acá llegamos por hoy, pero si les gustó este capítulo, pronto subiré el segundo, muchas gracias a todos los que leyeron, si llegaron hasta acá, quiero decirte que te agradezco por tu apoyó, pues esta es mi primera historia catradora, mi primer historia de She-ra y realmente espero poder hacer algo que sea decente, pues sino había subido una historia catradora antes, es porque acabe de ver la serie hace cómo un par de meses y me encantó tanto que no podía pensar en algo bueno, pero espero poder hacer algo que sea decente, les agradezco a todos por leer, cuídense y hasta la próxima.
También pueden apoyar la historia si les gustó en mi wattpad, pueden encontrarme como Johny320.
