El trio cabalgo entre los oscuros, tétricos, encantados y aterradores bosques de aquel sitio olvidado por los dioses, la noche era muy oscura, unos cuantos rayos de luz provenientes de la luna eran lo único que iluminaban el camino del trio. Pero tras un rato de cabalgar, finalmente arribaron a aquel sitio, escondite de los peores criminales de los reinos, la música, los gritos, el aroma a los tragos y las sustancias prohibidas se podía percibir desde las afueras de este sitio, esta taberna de mala muerte a la que sólo los valientes se atrevían a entrar.

Bajando de su caballo, los tres contemplaron el panorama, ellos vestían túnicas que cubrían toda su ropa y sus rostros, haciéndolas pasar sin ser detectadas, tras dar un vistazo a todos los alrededores de este sitio, se armaron de valor para disponerse a entrar.

— Adora, aprendí a confiar en ti desde hace un tiempo ya, ¿ pero estás segura de esto? — Glimmer cuestionó a la rubia, pues este sitio era muy desagradable por fuera, quien sabe como sería por dentro y con quien podrían toparse.

— lo estoy, aquí la encontraremos se que ella podrá ayudarnos — Adora respondido, pero ella también se sentía nerviosa de entrar en este sitio desagradable, así que ella suspiro y puso su rostro más serio que pudo.

— ¿ y estas segura de ella?, es decir, incluso los Hordenos la quieren capturar, ¿ que tipo de persona puede ser para que todos la quitan muerta? — Glimmer mencionó, pues la reputación de la caza recompensas era bien conocida, una feroz y salvaje persona, sin lealtad alguna, así la describan.

— bueno, sigue viva a pesar de todo, eso habla de lo buena que es en lo suyo, Adora tiene razón, si logramos hacer que nos ayude, ella podría ser valiosa — Bow dijo, el saco su arco y se lo colgó en el hombro, al igual que algunas flechas, por si debía usarlas.

— así es, los caza recompensas trabajan por oro y plata, le ofreceremos eso y listo... Mientras menos entremos pasaremos más desapercibidos Bow quedate aquí y vigila nuestras espaldas — Adora dijo, dándole un par de palmadas en el hombro al moreno.

— si claro, siempre soy yo, la vez pasada, fue " cuida las carrozas" déjenme aquí afuera en este maldito bosque embrujado, ocusro y frío, siempre soy yo. — Bow dijo protestando mientras se quedaba atrás y las otras dos chicas caminaban alejándose.

De esta forma, Adora y Glimmer caminaron hasta la entrada de esta taberna, se vieron e intercambiaron una mirada nuevamente antes de entrar, suspiraron y armadas de mucho valor entraron. Dentro el sitio era una total locura, hombres, mujeres, humanos, criaturas extrañas, seres de cualquier especie que habitaba en aquella época en Etheria, ninguno con buena pinta, todos bebían, reían gritaban, los más temibles asesinos, ladrones, cualquier criminal estaba ahí. Pero algo llamó la atención de las chicas de inmediato, pues al centro de este sitio, había un cuadrilátero de pelea improvisado, y toda la gente veía como estos dos sujetos luchaban, el público estaba eufórico, y los golpes resonaban por todo el lugar.

Con un poco de dificultad, lograron abrirse paso, hasta poder ver que era lo que capturada la atención de todos los presentes, y es que sobre el rin de pelea se encuentraba la caza recompensas, y derrotado a sus pies se encontraba su oponente quien estaba muy golpeado.

La felina, de cabello muy largo y alborotado, de cuerpo sumamente atlético, con una apariencia ruda, con sus vestimentas algo rasgadas, un fino y hermoso pelaje que la cubira, y su mayor distintivo, sus dos ojos felinoz bicolor, uno azul, y uno verde. Ella guardaba en uno de sus bolsillos varias monedas que acaba de quitarle a su oponente. — ¿ aprendiste tu lección?, ¿ nadie más se atreve a retarme, eh, nadie? — la felina le decía a los presentes, pero nadie se atrevia a responder.

De esta forma, ella tomó una manta con la cual limpio su rostro, ella se disponía a salir del rin de peleas, cuando un tipo de piel color azul, el doble de alto que ella, de musculoso cuerpo, con varias cicatrices en el rostro y brazos, se subió al rin.

— yo te desafío, apuesto, 10 monedas de plata, contra tus monedas de bronce — El tipo dijo, haciendo tronar sus nudillos al apretar sus puños.

La felina, solo lo observó de pies a cabeza, con un gesto de desagrado en su rostro, ella no estaba muy convencida — ¿ y tu quien eres?, no te he visto por aquí antes — La felina dijo, moviendo su cola de un lado al otro y con sus orjeas atentas.

— Me llaman, Gus, el rompe huesos, yo escape de una tropa de soldados de los Reinos de las nieves, y acabe con una tropa de Hordeanos sin usar ningún arma solo mis puños — El tipo dijo presumiendo ante todos los presentes quienes gritaban exaltados.

Pero la felina solamente comenzó a reír a carcajadas ante la historia del tipo, Gus inmediatamente la vio con desprecio pero ella nisiquiera se inmutó, solamente rio antes de volver a la seriedad. — ¿ una tropa de Hordeanos?, no podrías enfrentarte ni a un solo Hordeano, no sabes de lo que son capaces, pensé que la gente aquí no tenía sentido del humor, sabes te haré un favor al rechazar tu oferta, así podrás salir caminando hoy de este sitio. — Catra dijo, ella le dio la espalda al tipo se disponía a salir de nuevo.

— ¿ es acaso que eres una cobarde?, te conozco, he odio de ti, y tampoco creo que seas lo que dicen que eres, escuche, cerca del Reino de la Zona Del Terror, escuche el rumor, que fuiste Hordeana, pero que te desterraron por estúpida, ¿ es acaso eso cierto, gatita? — el musculoso tipo dijo, con un tono burlón.

En ese mismo instante, catra se detuvo, respiro profundo mientras la ira comenzaba a apoderarse de ella. Lentamente ella se dio la vuelta, tomó la manta con la que se estaba limpiando anteriormente y camino de forma amenazante, con sus garras extendidas, hacia este tipo. — te diré algo, cuando termine contigo, habrás deseado no decir eso — Catra exclamó.

Rápidamente en un movimiento veloz, ella arrojó la manta hacia el rostro del sujeto, esta cubrios sus ojos, y para cuando él pudo quitársela de encima, la felina le lanzó múltiples golpes, puñetazos, zarpasos con sus garras y patadas, lo rasguño con sus garras múltiples veces, y lo hizo retroceder, lo golpeó sin parar hasta hacerlo llegar al borde del rin de peleas, y finalmente le lanzó una fuerte patada al rostro que lo hizo salir volando de este cuadrilátero y caer al suelo muy lastimado e incapaz de ponerse de pie.

Lentamente, y aún con sus garras afuera, Catra camino hasta este sujeto, el público quedó en silencio y solamente se retiro abriéndole paso a la feroz felina. Ella se agachó al lado del sujeto y apoyo su garra del dedo índice en la garganta de este en forma de amenaza. — huy huy huy, ¿ Te lastime?, te diré algo, si me desterraron de la Horda, pero no por ser estúpida, soy la mejor que han tenido, y si me desterraron, fue porque su demente líder y su estúpida comandante no saben valorarme, y siempre prefirieron a otra. — catra dijo, luego ella tomó el oro del sujeto — por cierto gracias por las monedas — la felina dijo, guardo el oro en sus bolsillos y se retiro.

Ella podía sentir la vista de todos los presentes, pues su forma de pelear era impresionante, pero ella, perdida en sus pensamientos, no le prestaba atención a esto. Simplemente fue hacia una esquina apartada de aquella taberna, tomó un gran jarrón de aquel líquido color ámbar espumoso que los forajidos solían beber, y tomó asiento en una mesa.

Bebió el amargo jarrón de aquella bebida de un solo trago, pues ella buscaba calmarse un poco, parar un poco esa ira, ese enojo que aquel sujeto había causado con el comentario que le había hecho. Pero cuando la felina terminó de beber el trago y abrió los ojos nuevamente, se percató de la presencia de las otras dos mujeres, ambas cubrían sus cabezas con las túnicas, ambas estaban sentadas frente a ella sin decir ni una sola palabra, solo observándola detenidamente.

— ¿ Que carajos ven?, ¡ la mesa está ocupada! , ¿no se dan cuenta? — La felina dijo con un todo de voz molesto y un gesto de desagrado en su rostro que era bastante notorio, sus orejas de punta y su cola rígida.

Las dos intrusas se observaron mutuamente, y luego la más delgada finalmente habló. — Impresionante pelea la de allá — dijo con una voz que sonaba tranquila pero sorprendida. — solo he visto a los Hordeanos pelear con tal furia — la delgada agregó a su comentario.

— ve al grano, no me agrada este lugar — la más baja y rellenita dijo, dándole un pequeño codaso a su compañera.

A todo esto, la felina solo las veía con indiferencia, pero usando su agudo olfato para detectar si había alguna amenaza hacia su persona.

— de acuerdo, venimos de Luna Brillante... — La delgada mencionó, pero fue interrumpida por la risa sarcástica de la felina quien rio de una forma burlona.

— ¿ del País de los débiles?, ¿ y se atrevieron a venir acá? ¿ Acaso hoy todos se creen bromistas? — La felina dijo con sarcasmo y ríendo, pues no creía las palabras que había escuchado, ella tenía un prejuicio sobre los reinos de Etheria.

Pero sus dos acompantes no dijeron nada solo esperaron que la molesta felina terminará con su burla. — es cierto, venimos de allá, venimos a buscarte — La más baja y rellenita dijo con seriedad.

— no tienen caras de guardias, o de caza recompensas, así que supongo, que no buscan capturarme, por ende, ustedes buscan mi habilidad como caza Recompensa, ¿ no es así? — la felina dedujo casi de forma inmediata, su instinto se lo decía.

Las otras dos chicas volvieron a guardar silencio por unos segundos antes de volver a hablar — así es, necesitamos que nos ayudes a buscar a alguien, buscamos a un sujeto, no sabemos quien es, o donde está — La más alta mencionó, acercándose un poco a la felina y hablando un poco más bajo para que los demás presentes en aquel sitio no la escucharan.

La felina también se recargo sobre la mesa asomando su rostro hacia aquella chica, cuando de pronto, ella pudo percibir su aroma, en ese momento algo extraño pasó por ella, pues cada sujeto tiene un aroma peculiar, ella con su agudo olfato podía sentirlo, y todos eran muy distintos, pero por algún motivo, este se le hizo algo conocido, pero ¿ debía ser un error?, ella no recuerda a esta misteriosa mujer.

— si supieras quien es o donde está, no la estarías buscando estúpida, pero, necesito pistas para saber que debo buscar, díganme detrás de quien van o no hay ningún trato — La felina dijo, posteriormente volvió a reclinar se en su asiento y bebió otro gran trago de ese amargo líquido.

— Adora, busquemos a alguien más, ella no me da buena espina — Glimmer dijo, jalonenado un poco las vestimentas de su compañera para llamar su atención pero.

Adora no presto atención al gesto de su compañera, más bien, ella veía a la felina de pies a cabeza, pues sentía algo inusual en ella. ¿ Deja'vu?, eso era lo que ella sentía, la sensación, de que algúna vez ella ya vio ese felino rostro antes, la sensación de que conoce esa voz, la sensación de que conoce a esa caza recompensas. Pero esto no tenía ningún sentido, jamás en su vida ella conoció a alguien como ella, almenos no que ella lo recuerde.

— ¿ que me ves?, oye tu te estoy hablando, ¿ dime que me ves? — la felina dijo múltiples veces agitando sus manos y lanzando su voz para llamar la atención de la encapuchada mujer.

Así fue como la rubia regresó en sí, sacudió la cabeza un poco, y lentamente se sacó la capucha dejando ver su rostro. Inmediatamente la felina vio ese rostro, esos ojos azules y ese cabello, esa piel clara que hacía resaltar los detalles de aquella chica. En ese momento, ella tuvo la misma sensación que Adora , un Deja'vu.

Poniendo un rostro serio, y viendo bien a esta chica, la felina cuestionó. — ¿ acaso, te conozco? — Catra era buena reconociendo gente, pero había algo extraño en esa rubia.

Ante tal pregunta, la rubia intentó descargar recuerdos o memorias, y en ninguna aparecía una felina, solamente era una sensación extraña. — no, no jamás nos hemos visto — la rubia exclamó, volviendo en si, y enfocándose de nuevo en lo importante — volviendo al punto, diré la verdad... Lo único que sabemos de quien buscamos, es que es una guerrara, o por lo menos la "elegida" a convertirse en ella, la guerrara que nos librará de yugo de la Horda... — La rubia mencionó, pero en cuanto dijo la palabra "Horda" la felina erizo sus cabellos, levantó las orejas y la cola y de inmediato se negó.

— ¡no, no y es un no definitivo, no me interesa, si ustedes son de la rebelión, les aconsejo que busquen el lugar mas desolado, oscuro y alejado de este maldito lugar que puedan encontrar, y vayan ahí, no pueden ganarle a la Horda, son superados 100 a 1 en número y en armas — La felina dijo, pues era bien sabido que la rebelión intentaría resistir los ataques inminentes de la Horda, pero era simplemente una tontería, ella no se quería compremeter con el lado que simplemente perdería.

— si encontramos a la "elegida" podríamos ganar, liberar a todos los Reinos de la oscuridad, ¿ o es acaso que aún estas con la Horda o trabajas para ellos? — la rubia dijo, poniéndose sería y retando con la mirada a la felina.

Ante este comentario, la felina golpeó la mesa con su puño derecho y exclamó casi escupiendo las palabras — ¡no estoy con ellos, pero tampoco estoy con la rebelión, y si debo elegir un bando, prefiero el mio —

— sino hacemos nada, pronto no habrá sitio libre para que escojas tu bando — La más baja y quien aún cubría su rostro con la capucha dijo.

— ya dije, es un no, busquen a alguien más, aunque nadie será tan idiota como para sentenciarse a muerte por alinearse con la rebelión — La felina dijo, ella trató de beber más de su amargo trago pero ya no había nada en el jarrón.

— ¿nisiquiera por 25 monedas de oro? — Adora dijo, pero de inmediato, no sólo llamó la atención de la felina, sino de todos los presentes en aquella taberna de mala muerte, si todas las miradas se clavaron en ellas, pues 25 monedas de oro, eran una verdadera fortuna en estos tiempos de guerra.

— ¡no hables tan recio si quieres salir con vida de aquí!, estos bastardos han matado a cualquier criatura de Etheria por menos de un cuarto de moneda de bronce — La felina dijo susurrando pero con un gesto en su rostro que denotaba su expresión de preocupación, pues después de todo, estaban rodeadas de criminales.

— ¿ bueno que dices, aceptas el trato? — la rubia dijo, extendiendo su mano para estrechar la con la peluda mano de la felina.

Pero Catra pensó por unos segundos, y con una medio maliciosa sonrisa, exclamó — lo haré por 50 monedas de oro puro — dijo susurrando la felina y jugueteando un poco con sus garras mientras su cola se mueve por todos lados.

— ¡ Que!, ¿ quién carajos crees que soy?, ¿ la reina de Luna brillante? — Respondió la rubia, pues incluso ella que no era buena con la economía, sabía que esa cantidad era ridícula, casi apsurda.

— se que no lo eres, pero se que ella es la hija de la reina — Catra dijo, señalando a la de menor estatura con su dedo índice y riendo un poco, la señalada salto de sorpresa.

— ¿ cómo diablos los sabes? — Glimmer dijo, molesta pues había sido delatada, y si alguien se entera que la heredera al trono de Luna Brillante estaba en una posilga como aquella, sería un bochorno a lo largo y ancho de Etheria.

— ¡por favor!, ¿ una capucha?, ¿ en serio, piensas que eso es suficiente para no ser detectada?, si acepto buscar a su "Salvadora", quiero 50 monedas de oro, suponiendo claro, que no muramos en el intento, pues es una total locura la que piensan — la felina exclamó, reclinsndose en su asiento, pues ella sabía que nadie más aceptaria embarcarse en una misión tan estúpida.

Las dos chicas se vieron mutuamente, era la única opción, y a pesar de que Glimmer se sentía estafada, no tenía más que aceptar, así las dos asienten con la cabeza, pero en es momento, el chico moreno entró a aquel sitio a toda prisa, y rápidamente corrió hacia la mesa donde aquella reunión se llevaba a cabo.

— ¡Tenemos problemas, Hordeanos, una escuadron, como 15 o más! — el joven arquero dijo, su tono de voz denotaba su preocupación y su estado agitado.

— ¿ Hordeanos?, ¿ qué rayos hicieron para que los busquen aqui? — La felina dijo, pues aquel lugar era tan peligroso, que ni las tropas Hordeanas llegaban allá a menudo.

— ¡ carajo ya están afuera! , ¿ que hacemos? — el joven arquero dijo, pues Glimmer no podía trasportarlos a todos a un lugar preciso en el bosque, ya que ella no conocía muy bien esté.

— vayan a la barra, actúen como si fueran de aquí y no llamen la atención. — la felina dijo, observando a la puerta que comenzaba a abrirse.

Inmediatamente los tres jóvenes corrieron y fueron a la barra donde se cubrieron los rostros de nuevo. La felina apoyo sus pies sobre la mesa, y comenzó a juguetear con su cola, los pasos de las tropas entrando al recinto se hacían más y más fuertes a medida que ellos caminaban en aquel lugar. Pero para sorpresa de Adora y sus acompañantes, quienes eran los más buscados por los Hordenos, los soldados no dirigieron su atención hacia ellos, sino hacia la felina.

— Catra, cuanto tiempo — dijo la soldada Hordeana, una mujer de piel verde, que tenía un parche en un ojo.

— Que disgusto verte, pensé que habías muerto. — La felina dijo, con sería voz, fijando su mirada en esta tipa quien era escoltada por muchos soldados, y viéndola con mucho desprecio y un gesto de ira que se plasma en su rostro.

— El sentimiento es mutuo, pero por desgracia, la senda de nuestros caminos se encuentran de nuevo... Levántate basura, vienes con nosotros por ordenes de la Horda — La de piel verde dijo, apuntando con sus lanzas al igual que sus soldados a la felina, quien se encontraba rodeada.

Continuará...

Bueno amigos, esto fue todo por hoy, espero que les haya gustado, y si lo hizo háganme lo saber, les agradezco a todos por leer, ideas, opinión, sugerencias, todas son bienvenidas en los comentarios, aprovechen que sin gratis, son más que decir, hasta la próxima.