Catra, de pronto se encontró a si misma rodeada por las tropas de la Horda y aquella tipa que claramente no era de su agrado. Todos los seres presentes en aquel recinto callaron de pronto, todas las miradas se fueron encima de Catra, y de las personas que la rodeaban, que no sólo eran humanos sino algunas otras criaturas también.

Mientras aquel maldito silencio invadía cada rincón de aquel recinto, se podía sentir la tensión subir con cada segundo en el ambiente, todos se especulaban, ¿ que hará la felina a continuación?, todos menos la misma felina, que tenía bien claro que es lo que iba a hacer.

Con una leve risa dejó ver sus colmillos y soltó una pequeña carcajada. —¿ Que vaya con ustedes?, ¡¿ quién carajos te creés que eres para darme una orden?! — la felina dijo, gruñendo un poco, clavando las garras en la madera de la mesa donde estaba sentada, muy atenta a cada movimiento, a cada respiración de las personas que la acorralaban, y sin quitarle nunca esa mirada de desprecio a la que tenía enfrente.

— ¡no lo ordenó yo!, lo ordena Shadow Weaver, ella quiere verte — La de piel verde y parche exclamó, tomando fuertemente de la muñeca a la felina, quien bruscamente y de forma furiosa se zafó de su agarre y la empujó haciéndola retroceder.

— ¡Shadow ya no me da orndes!, la maldita hizo que me desterrraran, y me dejó a mi mereced, desolada para morir de hambre, sola en medio de los malditos desiertos... Pero, ¿ adivina que?, aquí me tienes, si ella quiere venir, que venga a verme — La felina reclamo alzando la voz, y amenzanado con las garras a los soldados que la rodeaban, claramente sin mostrár miedo.

— nosotros gobernados en Etheria, harás lo que te digamos, solo eres tu contra 20 de nosotros — La de parche dijo, confiada de su superioridad numérica, no importaba que tan buena era Catra a la hora de luchar, entre todos, no tendría ni la menor oportunidad.

Pero la felina volvió a esa sonrisa malvada que se dibujaba a perfección en su rostro — ¿sabes algo? , te dire algo — La felina se levantó de su asiento, y comenzó a avanzar hacia las tropas, quienes empezaron a retroseder, sin dejar de apuntar sus lanzas, flechas y espadas a la felina. — puede que ustedes sean los que mandan en los sitios ocupados por la Horda, puede que en la mayoría de Etheria, les teman. Pero aquí, estas muy lejos de casa, muy lejos de cualquier reino, sino te has dado cuenta, aquí mandamos nosotras — Catra dijo, sacando sus garras en ambas manos y preparándose para pelear.

Acto seguido, cada ser, humano o no, pero cada presente en aquella taberna, sacó su arma, cuchillos, navajas, lanzas, espadas, cadenas, cualquier objeto contundente o cortante que pudiera ser un arma. Todos amenazaron a las tropas de la Horda, pues en aquel sitio, la Horda no era bienvenida.

Los segundos pasaron, todos se veían a los ojos, esperando el primer movimiento. ¡Y de pronto!, uno de los criminales de piel escamosa, con un grito cual grito de guerra lanzó el primer golpe en contra de los Hordenos, en un abrir y cerra de ojos, una riña de taberna había comenzado entre soldados y criminales. Botellas de vidrio, sillas de madera, lanzas, palos, cualquier cantidad de objetos volaba por los aires en aquella pelea.

Soldados volando por los aires y aterrizando en las silla o mesas, criminales siendo golpeados, era un caos total. Pero por su parte, Catra aprovecho la riña para cortar de un ágil movimiento la lanza de la tipa del parche de un zarpazo, y golpear a dicha tipa, haciéndola tambalear.

Casualmente, la tipa del parche, cayó sobre la barra, donde el trio de Luna Brillante observa atónitos aquella riña. Pero entonces, la de piel verde poso su mirada en Adora y la vio con desprecio. — ¿ tu aquí?, la deser...— la voz de la tipa se desvaneció cuando de forma impredecible, la rubia cogio una botella de vidrio y se la rompió en la cabeza dejándola noqueada.

En ese instante, Catra se acercó a la barra y vio a esa tipa noqueada sobre esta, y a la rubia sosteniendo los restos de la botella que acaba de estrellar en la cabeza de la contraria. — ¿ ella te conoce? — Catra cuestionó, pues ella alcanzo a escuchar las palabras de la tipa.

— si, me conoce cómo la que le rompió la botella de vidrio en la cabeza — La rubia atinó a decir, pues, claramente la contraria la había reconocido, pero no era conveniente que la felina supiera ciertos detalles aún.

Todo el grupo vio el escenario, gritos, golpes, vidrios rotos, tragos tirados, mesas aplastadas, gente que salía volando a través de las ventanas, la pelea continúa y no se veía fin. En ese momento, no tuvieron más remedio que esquivar y noquear a un par de soldados de la Horda que los atacaron, y para cuando ellas se percataron, ya estaban metidas de lleno en aquella riña. Fue ahí cuando la felina noto, que la rubia también tenía una buena habilidad para luchar en contra de los Hordenos, era algo de admirarse, pues ella se miraba atlética si, pero no demasiado fuerte, pero vaya que era ágil.

Tras haberse desecho de un par de enemigos más, la rubia y la felina quedaron espalda con espalda, cada una cubriendo su flanco. — ¿ Alguna idea? — La rubia dijo, pues la pelea parecía no tener fin, y en cualquier momento, llegarían refuerzos de la Horda.

— si, la puerta de atrás, ¡vayan¡, yo las seguiré, solo no se alejen mucho — La felina dijo, señalando la mencionada puerta que les serviría de escape de aquel recinto.

El grupo estuvo de acuerdo, y huyeron por esta puerta, mientras que Catra se quedó atrás para perder a los soldados y asegurarse que no las fueran a seguir. Finalmente el grupo salió de la taberna, Glimmer, Adora y Bow, corrieron hacia el oscuro y denso bosque, se alejaron un poco de aquel caótico lugar y recobraron el aliento perdido en la riña de atrás.

— ¡ hay maldita sea, por todos los dioses de Etheria, estuve en una pelea en un bar, si mi mamá se entera me mata! — la heredera al trono dijo, ella recobraba el aliento mientras respiraba de forma agitada y se preocupa de que nadie fuera a difundir el chisme.

— Calma Glimmer, no se dieron cuenta, imagina que dirían mis padres, no importa, logramos salir de ahí, ¿ encontraron a la caza recompensas? — el joven arquero dijo, mientras atento miraba hacia el bosque, asegurándose de que nadie fuera detrás de ellos.

— si, la encontramos — La rubia dijo, recobrando el aliento.

— ¡Genial! , ¿ dónde está? — el joven respondió, pues no había nadie más con ellas, y no sé veía señal de nadie a los alrededores de aquel lugar desolado y tétrico.

Mientras Tanto: trepada en la copa de un árbol cercano a la taberna, se encuentra Catra, bien aferrada a las ramas de esté, y observando hacia la taberna, la riña ya había terminado, y muchos de los presentes habían sido tomados prisioneros por la Horda, pues como era de esperar, refuerzos llegaron en seguida a controlar la situación. En ese instante, la visión y el olfato de la felina captaron lo que ella estaba esperando. La mujer del parche en el ojo, salió enfurecida de la taberna.

— la desertora estába aquí también, informen a Shadow Weaver de inmediato, Catra no debe estar muy lejos, peinen la zona, ¡pero recuerden!, la quieren viva, no le corten la cabeza o la envenenen, ¿entendido?, y tampoco a la desertora, el gobernador Hordak quiere encargarse de ella en persona, ahora largo — La ronca y furica voz de Octavia resonaba por todo el lugar mientras está le daba órdenes a sus tropas, quienes habían llevado caballos, carrosas y muchas armas.

Catra observó esto detenidamente desde la copa del árbol, ¿porque de pronto la buscan con tal ímpetu?, si bien es cierto, que ella es buscada por casi todos los reinos de Etheria, sus crímenes contra la Horda no pasaban de haber asaltado una o dos diligencias de suministros en busca de comida u oro, y además, ¿ quién es esa tal "desertora"?, sin duda debía ser algo importante, pero, si fueran buscando a la Princesa de Luna Brillante, o a la rubia, se hubieran dirigido a ellas y no hacía mi, ¿ porque me buscan, acaso Shadow quiere seguir jodiendome más?. La felina se preguntó repetidas veces esto a si misma en su mente, sin duda había algo extraño en esto.

Mientras Tanto: de vuelta con el grupo, ellos se escondieron un poco más lejos de aquella taberna, cerca de una cueva oscura, pero que de ser necesario les brindaría escondite, la noche transcurría y nadie había dormido ni siquiera un poco, y la felina aún no se aparecía.

— vámonos de aquí Adora, ella no va a aparecer, quizás la capturaron — Glimmer decía, ella se encontraba recostada sobre Bow, ambos sentados bajo un árbol muerto que no tenía ojas en sus ramas.

Pero la rubia no estaba dispuesta a desistir desde ya a una misión que aún no comenzaba, ella seguía observando al horizonte, esperando que la silueta de la felina aparezca de pronto. — si vendrá, no se porque, pero algo me dice, que ella va a venir — La rubia dijo. Ella aún sentía esta extraña sensación en ella, muy difícil de describir, pero era la sensación, de saber que algo va a ocurrir, un presentimiento, una corazonada, que aún no entendía.

— cómo digas — Bow comento con sarcasmo, cubriendose a él mismo y a su amiga con una manta para protegerse del frío de aquella noche.

Pero Adora sabía, algo en su interior se lo decía, que la felina vendría, y no sé equivocó, pues de pronto, desde la copa de los árboles moribundos, salto la ya mencionada anteriormente y aterrizó enfrente de la rubia.

— ¡ les dije no tan lejos, me costó encontrar su rastro, de no ser por el odioso perfume que usan las PRINCESAS, no las hubiera encontrado — Dijo la felina, pues ella había tenido que usar su olfato para encontrar el rastro de aquel grupo.

— cómo no, envidia te da — Dijo la de cabello violeta, mientras se acurrucaba más en su amigo para compartir el calor en esa noche fría.

— En fin, ¿ aceptan mi oferta?, 50 monedas de oro, nuevas, recién acuñadas en Luna Brillante, ese es mi precio, y les ayudaré a encontrar a su "elegida", si es que tal cosa existe claro... Deberían aceptar, nadie va a estar tan demente para ayudarlas en esta misión suicida — la felina dijo llena de excepticismo, pero la paga era buena, suficiente para huir e iniciar una vida nueva en algún lugar lejano.

Ante el comentario de la felina, la rubia extendió su mano derecha — aceptó la oferta — la rubia dijo, acto seguido, con una sonrisa, la felina estrecho la mano de la ya mencionada para cerrar el trato.

Ninguna de las dos se imagino, que ese simple apretón de mano significaría mucho para ambas en sus futuros. — por cierto, mi nombre es Adora — La rubia dijo, aún estrechando la mano de la felina.

Quién, dudo un poco pero finalmente dijo su nombre ante aquel peculiar grupo. — Catra, yo me llamo Catra — dijo la felina.

Catra, el nombre de la felina resonaba en la mente de la rubia, quien seguía sin entender el porqué de esta sensación extraña, "¿ he escuchado ese nombre antes?, no debe ser por todos los carteles de se busca" pensó la rubia para si misma, tratando de darle una explicación lógica a la situación.

Pero lo que ella no sabía, es que la felina, tenía la misma sensación, solo que ella no podía explicar, ¿porque?, si después de todo, en sus cortos 20 pero miserables años de vida, ella jamás conoció a nadie con el nombre de Adora, es mas, ella jamás tuvo el privilegio de conocer a alguien, sino hasta que cumplió cierta edad. Soledad, ese era el único recuerdo de la felina, entre otros dolorosos, pero ninguno de alguna rubia de nombre Adora, y más sin embargo, ella podría jurar haber escuchado ese nombre antes.

Pero a pesar de todo esto, y de que cada parte de su instinto le decía que lo mejor era alejarse de esta situación, ella no lo iba a hacer, o más bien por algún motivo, no quería alejarse, ¿ era por la paga?, quizás después de todo era una pequeña fortuna lo que le darían. Así el grupo decidió acampar en esa oscura cueva esa noche, las tropas Hordeanas andaban por doquier y era muy arriesgado simplemente salir en la envolvente oscuridad de los bosques nocturnos, era mejor esperar.

El grupo descansa, mientras se turnan para vigilar. Dentro de la cueva, apartada de los demás, durmiendo en una solitaria esquina se encontraba Catra, hasta que de pronto, despertó de un brinco que casi la hace prenderse del mismo techo de esta cueva. Con su pelaje erizado, las orejas de punta, los ojos bien abiertos y las garras extendidas, ella vio a la derecha, a la izquierda, arriba y a abajo, finalmente respiro profundamente permitiendo que el oxígeno entrará en sus pulmones, el latir de su corazón se sentía fuerte en su pecho. Tras uno o dos minutos, finalmente se calmo, había sido una horrible pesadilla, pero la cuestión es, que ella no puede recordar absolutamente nada, por más que lo intentó, por más que cerró los ojos y trató de traer de vuelta esas imágenes que vio en sus sueños, era imposible, ¿ que fue aquello que casi la hace morir de un susto?.

Desconcertada, decidió levantarse, se dirigió hacia la entrada de la cueva, donde se suponía que la rubia estaría en su turno de guardia, pero para sorpresa de la felina, la ojiazul dormía, con la boca abierta y roncando al lado de la fogata. — oye tu, ¡ despierta! — Catra dijo moviendo repetidamente a Adora con su pata, hasta que la mensionada abrió los ojos de un susto.

— ¡ ¿donde cuantos son?! —Adora despertó, tomando una lanza y apuntando hacia todos lados, se había despertado muy agitada.

— oye tu, calmate, soy yo, se supone que hacías tu guardia — la felina dijo, sentándose en el suelo, a un lado de la fogata para recibir un poco del calor que emana de esta, pues sus patas y manos estaban congeladas. Ella solamente observó hacia el cielo nocturno, cuando de pronto escucho a la rubia tomar asiento al lado de ella.

— lo siento, estoy muy cansada — La rubia dijo entre un bostezo que Catra no pudo evitar ver, pero cuando la rubia noto la mirada de la felina, retiro su rostro un poco y lo escondió entre sus hombros un poco apenada. — ¿ y bien, no vas a volver a la cama?, faltan como dos horas para el turno de Bow, tu vas hasta después para ello ya habrá amanecido — La rubia dijo, pues los turnos de guardia de Catra ya habían terminado aquella noche.

— no, no puedo dormir — la felina respondió.

— era de esperarse — la rubia exclamó mientras bostezaba de nuevo y frotaba sus ojos tratando de despejar un poco esa pesada sensación de sueño.

— ¿ a que te refieres? — La felina dijo, posando su mirada en la rubia.

— bueno, siendo tu, sabiendo que todos te buscan, o por lo menos la mayoría quieren una parte de ti, debe ser difícil dormir sola todo el tiempo — La rubia dijo, pues ella solo asumía las cosas que podían pasar en la mente de la felina.

Pero esta solamente dio un gesto medio sarcástico y dijo — uhg, ¿ y quien dice que estoy sola? — la felina dijo.

— ¡por favor!, no soy tan estúpida, se como vive la gente como tú — La rubia mencionó, no era su intención ofender o herir a la caza recompensas, pero se dio cuenta que lo hizo cuando dirigió su mirada hacia ella y lo que encontró, fue una mirada agachada, orejas bajas y una cola posada en el suelo, mientras la felina abrazaba sus piernas. — oye lo siento, yo no quería... —

— ya olvidalo, tienes razón, ni yo se como puedo vivir así... Pero creo que me acostumbre, siempre viví sola, nunca tuve la oportunidad, jamás le agrade a nadie — Catra exclamó, juguetando con un poco de tierra del suelo y haciendo lo que mejor sabía hacer, mostrase fría e indiferente.

Pero la rubia se sentía mal por esto, apenas conocía a esta mujer, pero algo le decía que las cosas iban más allá de lo que la felina acaba de contar. — ¿fue cierto lo que dijo el tipo en la taberna?, ¿ Te desterraron de la Horda? — la rubia se ánimo a preguntar, y realmente quizás no era el mejor tema de conversación.

Pero la felina solo dio un fuerte suspiro antes de contestar. — si — fue la única palabra que exclamó.

— ¿porque? — curiosamente cuestionó la rubia, pues era algo raro, con las habilidades que se veía que la felina tenía, ella podría ser útil para la Horda, y ellos no desperdician soldados útiles.

— ¡Yo que se!, un día, solamente llegó ella a mi habitación, y después lo único que recuerdo, es que me dejaron sola, abandonada en medio del desierto, sin comida, sin agua, sin ningún motivo, yo no había hecho nada. — la felina exclamó, con su mirada perdida en el suelo, recordando aquel momento inolvidable.

En ese instante, Adora se percató que quizás esa no era la mejor conversación para iniciar una sociedad con esta chica, y después de todo, ellas iban a trabajar juntas, así que era mejor llevarse bien. — lo siento, oye, quieres escuchar algo raro... Hace un rato, antes de que Glimmer me despertará para hacer guardia, tuve, yo que se una especie de pesadilla o algo, desperté asustada, pero sabes que es lo curioso, no recuerdo nada — la rubia dijo, riendo un poco, porque esto le parecía algo ridículo e inusual.

Pero la felina, inmediatamente reaccionó, un sueño misterioso pero que no recuerda, y más sin embargo, se despertó asustada, ¡ era exactamente lo mismo que le acababa de pasar a ella!, esto no le parecía coincidencia a la felina. — en verdad, ¿ no recuerdas nada? — Catra cuestionó a la rubia, pues esto era extraño.

— nada de nada, es raro, yo no suelo tener malos sueños a menudo — La rubia dijo, pero cuando ella vio la mirada desconcertada de la felina, se percató que, algo sucedía. — ¿ todo bien? —

— si, si es solo, que a mi, me acaba de pasar algo igual — la felina le dijo a la rubia, quienes compartieron una mirada desconcertadas. ¿ Quizás fue simple coincidencia?, ¿ o quizás solo arte de las circunstancias que eran algo tensas, quizás sólo fue estrés?, no lo sabían, lo único cierto, es que ambas sentían algo extraño de nuevo, mientras la luz de la luna las abrazaba, y ellas compartían miradas.

Continuará...

Muy bien amigos, de nuevo, si llegaron hasta acá les agradezco mucho por leer, saben que lo aprecio mucho, y como siempre, comentarios, sugerencias, ideas, todos son bienvenidos, realmente les agradezco por leer, espero que les haya gustado y hasta la próxima.